viernes, 6 de octubre de 2017

EL ENFERMERO CORRUPTO QUE NUNCA PINCHO UN CULO

Dimite el presidente de la enfermería española tras 30 años en el cargo

González Jurado da solo una semana para presentar candidaturas alternativas a la de su delfín


Máximo González Jurado, presidente del colegio de Enfermería
Máximo González Jurado, presidente del colegio de Enfermería
Máximo González Jurado, presidente del Consejo General de Enfermería (CGE), que agrupa a los 300.000 profesionales del sector en España (la colegiación es obligatoria), ha presentado su dimisión tras 30 años de controvertido mandato. La decisión está recogida en una Resolución que el CGE ha remitido este viernes a todos los colegios provinciales de la profesión y a la que ha tenido acceso EL PAÍS.
La dimisión de González Jurado, que justifica por "circunstancias personales", ha sido recibida con sorpresa entre la profesión y abre un proceso de sucesión que parece diseñado para dificultar la presentación de candidaturas alternativas a la de su equipo de confianza. La Resolución, fechada hoy, convoca las elecciones para el próximo 30 de octubre e impone las 14.00 horas del sábado día 14 como "fecha tope" para la presentación de los aspirantes.
Quienes quieran presentarse al proceso solo tendrán cuatro días laborables (uno de ellos entre un puente) para organizarse. Florentino Pérez Raya, uno de los hombres de máxima confianza de González Jurado, ya se ha postulado para presentarse a las elecciones como delfín.
Un portavoz del CGE admite que el plazo "es corto", pero destaca que "es un proceso en el que solo se elige a un cargo, no a toda una dirección, por lo que parece que es un tiempo razonable para que una persona pueda decidirse a dar el paso".

González Jurado, podólogo de formación, deja el cargo tras tres décadas al frente de un CGE que ha controlado con mano de hierro. En este tiempo ha convertido una institución poco articulada y con escaso poder frente a los colegios provinciales en un potente ente que ha logrado, no sin grandes resistencias, centralizar los designios de la profesión. Un punto clave en esta pugna ha sido el reparto de las cuotas obligatorias de los profesionales, concepto por el que el CGE ingresó 18,9 millones de euros en 2015.
El CGE, una entidad de derecho público, es hoy la cabeza de un conglomerado de fundaciones y empresas privadas con grandes intereses económicos y patrimoniales. Aunque los estatutos de la entidad no lo permiten, bajo el mandato de González Jurado el grupo ha diversificado sus actividades (no siempre con éxito) en sectores como el inmobiliario.
González Jurado, que permanecerá en el cargo hasta que sea elegido su sucesor, se ha apoyado en estas tres décadas en un grupo muy reducido de personas, que le acompañan en todos los órganos de dirección (comisiones, patronatos, consejos de administración...). Las dos más destacadas son la vicepresidenta Pilar Fernández Fernández y el ahora aspirante a sucederle. Florentino Pérez Raya ya fue la persona que relevó en 1989 a González Jurado en la presidencia del Colegio de Córdoba, cuando el primero se trasladó a Madrid para dedicarse en exclusiva a la gestión del CGE.
La trayectoria del presidente del CGE ha contado con un gran reconocimiento político, social e institucional. Según recoge la página web de la institución en estos 30 años González Jurado ha recibido múltiples galardones de la Casa Real, gobiernos e instituciones sanitarias.
La Resolución que anuncia su dimisión también hace un balance muy positivo de su mandato. "La imagen de la enfermería española y de esta Organización Colegial es extraordinaria a nivel internacional", recoge el escrito, que añade que todo ello ha sido posible gracias "al trabajo serio, riguroso y constante" de la actual dirección.
La posición de González Jurado, sin embargo, se ha visto debilitada en los últimos tiempos por la oposición que su gestión ha ido encontrando en algunos colegios provinciales. Dos sentencias firmes del Tribunal Supremo dictaron en noviembre de 2010 y mayo de 2015 que no reunía los requisitos legales y estatutarios para ocupar el cargo, como haber ejercido la profesión durante 15 años. Ambas sentencias, sin embargo, no han sido aplicadas por incidentes en su ejecución decretados por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que en breve debe decidir sobre un recurso presentado por el Colegio de Murcia que podía apartar definitivamente a González Jurado del cargo.
La gestión de del CGE también ha sido fuente de denuncias por parte de varios profesionales, que el pasado mes de marzo pusieron en conocimiento de la Fiscalía Anticorrupción un cúmulo de presuntas irregularidades. Anticorrupción, sin embargo, consideró que no era competente para admitir el caso y lo derivó a la Fiscalía de Madrid.
Casos judiciales aparte, la gestión de González Jurado también ha sido fuente de varias polémicas. Una de las más relevantes fue su estrecha relación con negocios relacionados con la trama Gürtel, aunque nunca resultó imputado por el caso. Otra, la presentación de grandes proyectos que han resultado fallidos, como sendos campus universitarios sociosanitarios en Majadahonda (Madrid) y Salobreña (Granada).

EVITABAN LA ENDOGAMIA


Los primeros humanos ya evitaban tener hijos entre hermanos

Sapiens de hace 34.000 años intercambiaban parejas con otros grupos en una especie de primitivo «matrimonio». Este comportamiento pudo ayudar a nuestro éxito como especie
Detalle de uno de los espectaculares enterramientos de Sunghir, en Rusia
Detalle de uno de los espectaculares enterramientos de Sunghir, en Rusia -
El incesto es un comportamiento humano universalmente reprobado, posiblemente para evitar la endogamia y los peligros que conlleva para la salud de la descendencia y, a la larga, para la supevivencia de la especie. Los primeros seres humanos podrían haberlo tenido en cuenta muy pronto, hace al menos 34.000 años. Un estudio publicado en la revista Science señala que nuestros antepasados desarrollaron redes sociales y de apareamiento sorprendentemente sofisticadas para evitar mantener relaciones sexuales entre parientes cercanos. Intercambiaban parejas con otros grupos e incluso podrían haber celebrado una especie de primitivo «matrimonio».
Un equipo internacional, dirigido por investigadores de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y la de Copenhague (Dinamarca) ha secuanciado el genoma completo de cuatro Homo sapiens de Sunghir, en Rusia, un famoso yacimiento del Paleolítico Superior, período en el que se produjo la colonización del oeste de Eurasia. Estos fósiles humanos pertenecen a dos adultos -uno de ellos un varón completo mientras que del otro solo hay algunos restos- y dos niños enterrados cabeza con cabeza en la misma tumba. Vivieron allí al mismo tiempo y lo esperable es que estuvieran estrechamente relacionados en términos genéticos, pero, para sorpresa de los científicos, no eran parientes próximos. A lo sumo, primos segundos. Un fémur adulto lleno de ocre rojo encontrado junto a los chicos perteneció a alguien no más cercano que un tatarabuelo.
La tumba de los dos jóvenes de Sunghir
La tumba de los dos jóvenes de Sunghir- Libor Balák
Según los científicos, los resultados sugieren que estos individuos buscaban deliberadamente parejas más allá de su familia inmediata en una red social más amplia. «Esto significa que incluso los humanos del Paleolítico Superior, que vivían en pequeños grupos, entendían la importancia de evitar la endogamia y desarrollaron un sistema para este propósito. Si se hubieran mezclado al azar, veríamos mucha más evidencia de endogamia que la que tenemos aquí», explica Eske Willerslev, autor principal del estudio.
Al parecer, la gente de Sunghir podía haber formado parte de una red similar a la que mantienen en la actualidad algunas comunidades de cazadores-recolectores, como los aborígenes australianos o algunos nativos americanos. Al igual que sus antepasados prehistóricos, viven en grupos bastante pequeños de alrededor de 25 personas, pero también mantienen lazos con comunidades más grandes de unas 200, dentro de la cuales hay reglas que gobiernan cómo se forman la parejas.

«Bodas» prehistóricas

Recreación de un varón adulto enterrado en Sunghir
Recreación de un varón adulto enterrado en Sunghir- Libor Balák
De la misma manera, el extraordinario simbolismo, la complejidad y el tiempo invertido en los objetos y joyas encontrados junto a los restos de Sunghir también sugieren la posibilidad de que los sapiens del Paleolítico desarrollaran reglas, ceremonias y rituales para acompañar el intercambio de parejas entre grupos, lo que tal vez prefiguró las ceremonias matrimoniales modernas.
Cuándo el hombre moderno comenzó a evitar la endogamia es algo que todavía no se sabe, pero los autores creen que este comportamiento puede explicar, al menos en parte, su éxito frente a otras especies estrechamente relacionadas, como los neandertales, que desaparecieron de Europa hace unos 40.000 años. «Aunque no podemos hacer esta afirmación con certeza, es intrigante especular que nuestra capacidad para formar estas redes más amplias pudo haber contribuido al mayor éxito de nuestros antepasados y a la eventual extinción de los neandertales», explica a ABC Martin Sikora, del Centro de GeoGenética de la Universidad de Copenhague.
La secuenciación genómica de un neandertal de las montañas de Altái que vivió hace unos 50.000 años indica que no evitaban la endogamia. Sin embargo, Sikora advierte de que este dato debe ser tomado con precaución: «No sabemos por qué los neandertales de Altái eran endogámicos. Tal vez estaban aislados y era su única opción, o no lograron establecer una red disponible de conexiones».
Los investigadores reconocen que hace falta información genómica más antigua para poner a prueba esta idea. Precisamente, otro estudio publicado también este jueves en «Science», que presenta la secuenciación del genoma de una hembra neandertal de la cueva de Vindija, en Croacia, no revela señales de incesto, lo que parece indicar que la endogamia extrema no tenía por qué ser algo extendido en la especie.
Willerslev también destaca que los ornamentos y objetos culturales encontrados en Sunghir, de una sofisticación inusual, podrían haber sido utilizados para establecer distinciones entre los grupos humanos, proporcionando un medio para identificar a quién acudir y a quién evitar como pareja. Entre ellos había caninos de zorro ártico perforados, brazaletes y miles de cuentas de colmillo de mamut, y 16 lanzas, también de marfil, cubrían una de las tumbas. «La ornamentación es increíble y no hay evidencia de algo así entre los neandertales y otros seres humanos arcaicos», añade. A su juicio, estos restos nos hacen preguntarnos «qué hizo a esas personas quienes eran como especie y quiénes somos nosotros como resultado».

SOMOS MAS NEANDER DE LO QUE CREIAMOS

Los humanos modernos no africanos tienen hasta un 2,6% de ADN neandertal


El análisis del genoma de una mujer neandertal –el segundo más completo hasta la fecha–, hallada en la cueva croata de Vindija, revela que los humanos modernos no africanos comparten entre el 1,8 y el 2,6% de ADN neandertal, un porcentaje mayor del estimado anteriormente. Los datos también demuestran que de los neandertales heredamos enfermedades como la esquizofrenia, la artritis reumatoide o los trastornos alimenticios, pero también los bajos niveles de colesterol que nos protegen de problemas cardíacos.

<p>El flujo genético entre los primeros humanos modernos y los neandertales se produjo hace entre 145.000 y 130.000 años. En la imagen una pareja de mujer neandertal y hombre <em>Homo sapiens</em>. / José Antonio Peñas</p>
El flujo genético entre los primeros humanos modernos y los neandertales se produjo hace entre 145.000 y 130.000 años. En la imagen una pareja de mujer neandertal y hombre Homo sapiens. / José Antonio Peñas
Hasta ahora los científicos solo habían podido secuenciar el genoma de cinco neandertales, y únicamente uno de ellos –conocido como el neandertal de Altai en Siberia– aportó en enero de 2014 datos de alta calidad. El resto procedía de tres individuos encontrados en la cueva de Vindija en Croacia y uno en la de Mezmaiskaya en Rusia.
El nuevo genoma revela que la endogamia extrema no tuvo por qué ser algo recurrente entre neandertales
Ahora, un equipo internacional de científicos, capitaneado por el Max Planck Institute for Evolutionary Anthropology en Alemania, ha analizado el genoma de una mujer neandertal, denomina Vindija 33.19, que pudo vivir en la cueva croata hace 52.000 años. Según los investigadores, es la segunda secuenciación del genoma neandertal más completa hasta la fecha y arroja nuevos datos sobre esta especie humana con la que convivimos.
“El neandertal de Vindija y el de Altai, publicado previamente, están muy estrechamente relacionados: en promedio hay tres diferencias por cada 10.000 pares de bases. Esto confirma que en el pasado no vivieron muchos neandertales, es decir, que provienen de una población pequeña”, explica a Sinc Kay Prüfer, investigador en la institución alemana y primer autor del estudio publicado en Science.
Los hallazgos anteriores ya habían demostrado que los Homo neanderthalensis vivían en poblaciones aisladas de unos 3.000 individuos. Además, el genoma de neandertal de Altai sugirió que sus propios padres eran medio hermanos, lo que hizo suponer a los científicos que en este grupo humano se entrecruzaban los miembros de una misma familia.
Sin embargo, el nuevo genoma de Vindija 33.19 no presenta los mismos patrones de incesto, por lo que la endogamia extrema que se produjo entre los padres del neandertal de Altai no tuvo por qué ser algo recurrente entre neandertales. Pero los análisis sí demuestran que la mujer neandertal compartió un antepasado materno con dos de los otros tres individuos hallados en la cueva croata.
Lo que esconde el genoma de Vindija
El genoma de Vindija 33.19 ha permitido a los científicos analizar las divergencias y el flujo genético entre los neandertales, los homínidos de Denisova y los humanos modernos. Así, los científicos revelan que el flujo genético entre los primeros humanos modernos y los neandertales se produjo hace entre 145.000 y 130.000 años, antes de que los neandertales de Croacia y los de Siberia se diferenciaran.
El flujo genético entre los primeros humanos modernos y los neandertales se produjo hace entre 145.000 y 130.000 años
Gracias al análisis de los genomas de los neandertales de Altai y Vindija, los investigadores estiman que las poblaciones modernas no africanas tienen entre un 1,8% y un 2,6% de ADN neandertal, cifras que superan los cálculos anteriores que se situaban entre 1,5% y 2,1%.
“El neandertal de Vindija es más cercano a la población de neandertales que se mezcló fuera de África con los humanos actuales. Esto es útil para identificar variantes genéticas en nosotros, que son consecuencia de nuestra mezcla con los neandertales”, detalla Prüfer.
Los autores han detectado una gran cantidad de nuevas variaciones en la secuencia del ADN neandertal que influyen en el humano moderno. “Algunas de estas variantes de neandertales también se encontraron en otros estudios completos del genoma que analizan si estas contribuyen al desarrollo de una enfermedad o de lo contrario la protegen de ella”, subraya el investigador alemán.
El trabajo muestra que entre las enfermedades que “heredamos” de los neandertales se encuentran los trastornos alimenticios, la acumulación de grasa visceral, la artritis reumatoide, la esquizofrenia y las respuestas a fármacos antipsicóticos.
Sin embargo, “no todas las variantes que vienen de los neandertales son "malas" y causan enfermedades”, recalca Prüfer. “Una variante que encontramos con la ayuda de Vindija, por ejemplo, tenía una asociación con niveles más bajos de colesterol LDL, es decir, que eran protectores contra las enfermedades del corazón”, concluye.
Referencia bibliográfica:
Kay Prüfer et al. “"A high-coverage Neandertal genome from Vindija Cave in Croatia” Science 05 de octubre de 2017

jueves, 5 de octubre de 2017

Ros

¿Es saludable tomar café? 

¿Es saludable tomar café?


Demonizado por unos y alabado por otros, el café es una bebida especialmente compleja, tanto por la infinidad de compuestos que contiene como por el modo en que les influyen las diferentes formas de prepararlo.

El café es, después del agua, la bebida más consumida en el mundo. Aunque hay un cierto baile de cifras entre las diferentes fuentes, se calcula que diariamente se toman entre 1.600 millones a 2.000 millones largos de tazas al día. Que se dice pronto. Quizá es el motivo por el que el café y sus posibles efectos sobre la salud -tanto positivos como negativos-, son constantemente fruto de investigaciones y estudios.
Como suele pasar en estos casos, lo peor para los consumidores de a pie es lo cambiante del mensaje, el hecho de que -tal y como diría Doc Emmet Brown-, en la misma línea espacio-temporal coexistan dos realidades opuestas; la primera animando al consumo de café por ser saludable y la otra criminalizándolo. Veamos qué sabe la ciencia sobre el café, su compleja composición y la infinidad de variables en su obtención y procesado que, a la larga, van a condicionar sus efectos.
Café, salud y ciencia
Desde los años setenta el café ha sido claramente penalizado respecto a su relación con la salud, sobre todo cuando su consumo se relacionó a partir de la década de los setenta con los accidentes cardiovasculares, concretamente por su capacidad para la elevar la presión arterial. Sin embargo, esta perspectiva -además de limitada en relación con la cafeína-, es injusta al no tomar considerar el efecto total de su consumo de forma habitual en base a otras sustancias que pueden tener efecto sobre la salud. Hablamos de compuestos fenólicos, diterpenos, y así hasta sumar más de 1.000 componentes.
En el sentido positivo, sobre la cafeína se han difundido diversas propiedades variables en función de su cantidad: es decir, de la dosis. Su efecto más destacado y contrastado es el de estimular el sistema nervioso central, aumentando el estado de alerta y la agitación. Pero al mismo tiempo también relaja el músculo liso, estimula el músculo cardíaco, la diuresis y parece ser útil en el tratamiento de algunos tipos de dolor de cabeza. También se han observado algunos efectos intracelulares, como por ejemplo su capacidad para inhibir ciertas enzimas y modular el metabolismo del calcio de la célula.
Controla con el azúcar. GIPHY.COM
Más allá de la cafeína, el café también destaca por aportar numerosas sustancias de carácter fenólico. Entre ellas los ácidos cafeilquínicos cuyo miembro más conocido es el ácido clorogénico, relacionado en algunos estudios con una cierta capacidad para inhibir el cáncer. Pero al igual que con la cafeína, su presencia también va a depender de los numerosos factores que hemos comentado antes: origen del café, procesado y preparación.
De este modo, ya sea por la cafeína o por la presencia de otras sustancias, el consumo de café se ha relacionado con una probable disminución del riesgo de diversas patologías, entre ellas: diabetes tipo 2, cirrosis, cáncer de hígado, piedras en la vesícula, enfermedad cardiaca y enfermedad de Párkinson.
Pero el café también se ha relacionado negativamente con la salud últimamente por otros motivos. Principalmente, porque se suele acompañar con el consumo del azúcar añadido -que no nos hace precisamente falta- presente en la bollería y la confitería. Tampoco acaba de estar claro si, en el caso de las mujeres embarazadas, la cafeína puede alterar el peso de los recién nacidos.
Buen rollo, pero no tanto
Recientemente numerosos medios se han hecho eco un estudio científico con titulares relativamente exagerados. En ellos se sugiere o se afirma sin contemplaciones que el consumo de al menos tres tazas de café al día reduciría el riesgo de muerte prematura. Más allá de las posibles lecturas descontextualizadas, hay que tener en cuenta que el estudio que las podría justificar es de naturaleza observacional, por lo que es difícil establecer relaciones indubitables de causa y efecto entre variables diversas (en este caso el consumo de café y la mortalidad), tal y como reconocen los propios autores del estudio.
Otro dato importante sobre este trabajo es que la evaluación del consumo de café de los participantes se realizó en una sola ocasión, frente a los 16 años de duración del estudio. ¿Es razonable pensar que el patrón de consumo de café de una persona permanece inalterado a lo largo de 16 años? Todo ello sin olvidar que el estudio en cuestión es incapaz de atribuir la causa del beneficio observado a ningún elemento concreto del café: podría ser la cafeína, los ácidos cafeilquínicos, los antioxidantes, o ya puestos, que el café sea de color negro.
Este café da entre miedete y ternura. GIPHY.COM
Un resumen (en lo que tardas en tomarte un café
  • Con las evidencias que tenemos actualmente, no es necesario observar una especial precaución con el café respecto a la salud: al contrario, su consumo podría entrar incluso dentro de lo beneficioso. En condicional.
  • Tampoco hay que trasladar al café un efecto talismán o protector con el que alguien pudiera llegar a pensar que puede cometer cualquier tropelía nutricional mientras bebe café para estar a salvo.
  • La idoneidad sobre el consumo de café debería personalizarse, sobre todo teniendo en cuenta las distintas susceptibilidades genéticas, que implican distintos comportamientos fisiológicos, por ejemplo, en la metabolización de la cafeína. Para que se entienda rápidamente, no todas las personas reaccionan por un igual ante cantidades similares de cafeína: a unos les afecta más y a otros menos; depende en gran medida de sus polimorfismos, de sus genes.
  • El consumo de café, como el de cualquier otro alimento, ha de ser observado en su conjunto y teniendo en cuenta otras posibles asociaciones relativas al consumo de ciertos alimentos, así como otros factores relacionados con su uso. Por ejemplo, cuando la OMS publicó un posicionamiento sobre el incremento del riesgo de cáncer con el consumo de bebidas muy calientes.
  • Polemizar sobre si es más saludable tomar café o té solo porque ambas bebidas tienen cafeína es como comparar un Renault 5 con un Airbus A 380 por el hecho de que ambos tienen ruedas. Para empezar, un té tiene una décima parte de la cafeína de un café (aunque ya hemos visto que esto puede ser muy relativo). A partir de aquí, poco hay de comparable, sobre todo cuando de ambas bebidas hay infinidad de variantes, cada una de ellas con decenas de compuestos diferentes y en diversas proporciones. Compuestos de los que se intuye que pueden tener un efecto fisiológico, pero no se conocen a ciencia cierta, ni tampoco se sabe si afectan a todo el mundo por igual.
  • Si te preguntas cuanto café tomamos los españoles dentro del panorama mundial, lo cierto es que no destacamos por estar entre los primeros puestos: unos 3 kg al año per cápita, lo que nos deja en el puesto 25, en una clasificación en la que dominan los países nórdicos. Ganan Finlandia y sus contundentes 9,6 kg al año por habitante y año.
  • Aunque hemos visto que no es fácil saber cuánta cafeína hay en un café y otras bebidas, hay diversas páginas web que se atreven con el reto. A modo de aproximación, aquí tienes lo que proponen la International Coffee Organization, la FDA norteamericana, el Center for Science in the Public Interest o en nuestro país, la OCU.
Juan Revenga es dietista-nutricionista, biólogo, consultor, profesor en la Universidad San Jorge, miembro de la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas (FEDN) y un montón de cosas sesudas más que puedes leer aquí. Ha escrito los libros “Con las manos en la mesa. Un repaso a los crecientes casos de infoxicación alimentaria” y “Adelgázame, miénteme. Toda la verdad sobre la historia de la obesidad y la industria del adelgazamiento” y -muy importante- es fan de los riñones al jerez de su madre.

No existe ‘un café’, existen decenas

Cualquier café -género botánico Coffea- con independencia de su origen geográfico y variedad, puede provenir de dos especies: Coffea robusta y Coffea arabica. Aquí empiezan algunas de las diferencias más destacadas: la primera especie, más corriente y económica, tiene cerca de tres veces más cafeína que la segunda, más selecta y en general más cara. De hecho, cuando compramos café en el súper o cuando lo pedimos en la barra de un bar sin mayores pretensiones, en el 95% de las ocasiones se tratará de un café de la especie robusta y no vendrá destacado su origen. Si es arabica, lo más probable es que esté indicado.
Al mismo tiempo, que el café sea tostado, torrefactado o natural también afectará ya no solo a su contenido en cafeína, si no al de otras sustancias de carácter polifenólico a tener en cuenta. Sin olvidar otro de los elementos que más va a influir: la forma de elaborarlo. Y es que las distintas preparaciones de un café, ya sea con una cafetera italiana, de filtro, de émbolo, de vacío, o café turco, expreso, instantáneo, etcétera, van a condicionar de forma destacada el contenido de sustancias con actividad fisiológica.
Todos estos factores se han puesto de relieve en diversas publicaciones, que podemos resumir diciendo que concretar la cantidad de cafeína y otros compuestos en una ‘simple’ taza de café es tan difícil como acertar en el juego del trile. En el estudio incluso se concluye, entre otras cosas, que los cafés que le pueden servir a uno en diversas cafeterías de las tres ciudades europeas participantes en el estudio pueden tener una variabilidad de cafeína que oscila entre los 48 y los 317 mg (más de seis veces) y de 6 a 188 mg (más de 31 veces) en el caso de las sustancias polifenólicas.
No es de extrañar que los autores acaben afirmando que la variabilidad de sustancias presentes en una “taza de café” es excepcionalmente alta en base a su origen, procesado, volumen servido y forma de preparación, razones por las que se debería mantener mejor informados a los consumidores respecto al café que en cada momento tienen delante y su composición, al menos en base a su contenido en cafeína y compuestos fenólicos (hay un resumen detallado de dicha investigación en este enlace).
 último Premio Nobel de Medicina

La existencia de un reloj biológico, que vincula el bienestar del organismo humano con las horas del día, revela el peligro detrás del estilo de vida de millones de personas que descartaron un régimen del día normal a favor de uno inestable, subraya el periódico sueco Svenska Dagbladet.
Los autores de los estudios de los ritmos circadianos, Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young, galardonados con el Nobel de Medicina de este año, describieron el proceso de adaptación evolucionaria de los seres vivos —humanos incluidos— para el ciclo de día y de noche, explica el autor del artículo, Henrik Ennart.
"La vida se regía por este cambio de días. Nuestros antecesores se acostaban cuando se iba el sol y se despertaban al amanecer. Hasta hoy en día. Ahora, nos trasnochamos en las redes sociales, trabajando y comiendo a cualquier hora", sostiene el autor.
Actualmente, se conocen las consecuencias del sueño irregular de los trabajadores de turnos nocturnos: este horario puede causar cáncer, diabetes, hipertensión y hasta trastornos mentales, entre otros efectos. Pero es difícil dar un paso atrás: "apenas se puede encontrar a alguien que quiera acostarse a las siete de la tarde". La sociedad, el mercado laboral y el modo de vida contemporáneo no se corresponden con el reloj biológico.
Para contrarrestar los efectos negativos, es importante tratar de vivir al mismo ritmo que su cuerpo, señala Ennart, en particular, "en harmonía con la luz del día".
"Es probable que regular su vida con estos principios vaya en contra de la época que se vive en el 2017. Es una lástima, al menos para la salud", concluye el autor.

miércoles, 4 de octubre de 2017

MAÑANA EL DE LITERATURA

Premio Nobel de Química
Distinguidos por congelar biomoléculas
La Real Academia Sueca de las Ciencias anunció el premio en Química para los investigadores Jacques Dubochet, Joachim Frank y Richard Henderson por desarrollar la "criomicroscopía electrónica".
Imagen: www.nobelprize.org
 
Tres investigadores de biomoléculas fueron los galardonados con el Premio Nobel de Química. Se trata del suizo Jacques Dubochet, el germano-estadounidense Joachim Frank y el británico Richard Henderson quienes desarrollaron la "criomicroscopía electrónica", una técnica que permite observar en alta resolución biomoléculas, algo que produjo una nueva era en la bioquímica.
La Real Academia Sueca de las Ciencias anunció hoy a los ganadores y destacó que "los investigadores pueden ahora congelar biomoléculas" y "visualizar procesos que no habían visto nunca antes, algo decisivo para el entendimiento básico de la química de la vida y el desarrollo de medicinas".
Durante mucho tiempo se creyó que los microscopios electrónicos solo eran adecuados para analizar materia muerta, porque su potente haz de electrones destruye el material biológico. Sin embargo, en 1990 Henderson logró generar una imagen tridimensional de una proteína con resolución atómica gracias a un microscopio electrónico, evidenciando el potencial de esta nueva tecnología. Frank, por su parte, consiguió generalizar las aplicaciones de esta nueva tecnología y desarrolló un método para procesar las imágenes en dos dimensiones y transformarlas en 3D.
Dubochet añadió agua al microscopio electrónico -algo que hasta el momento no era posible porque trabajaba en el vacío- para ello lo que hizo fue vitrificarla, enfriándola tan rápido que se solidificó en su forma líquida alrededor de una muestra biológica, permitiendo a las biomoléculas conservar su forma natural incluso en el vacío.
Dubochet nació en 1942, en Suiza, y es profesor honorario de Biofísica en la Universidad de Lausana; su colega Frank nació en 1940, en Siegen (Alemania), y ejerce en la Universidad de Columbia de Nueva York; y Henderson, nació en Escocia en 1945 y trabaja como profesor de Biología Moleclar en la Universidad británica de Cambridge.
El premio es de 9 millones de coronas suecas (1,1 millones de dólares), a repartir entre los galardonados, después de que este año la Fundación Nobel aumentara el monto de sus distinciones por primera vez en cinco años.
La semana de los Premios Nobel arrancó el lunes con la concesión del premio de medicina a los estadounidenses Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young por describir el "reloj biológico". Ayer martes se anunció el de física, que fue para los estadounidenses Rainer Weiss, Barry C. Barish y Kip S. Thorne en reconocimiento a su "decisiva contribución" a la detección de "las ondas gravitacionales". Mañana se dará a conocer el de Literatura, el viernes se anunciará el de la Paz.
Todos los premios se dan a conocer en Estocolmo, a excepción del de la Paz, que se decide y entrega en Oslo. Los premios son entregados el 10 de diciembre, coincidiendo con el aniversario de la muerte de Nobel, en una doble ceremonia en el Konserthus de Estocolmo y en el Ayuntamiento de Oslo


LO QUE ES SEGURO, QUE JAMAS A UN ESPAÑOL