miércoles, 31 de octubre de 2012

camaron + vitamina C







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CAMARON + Vitamina C = ¡VENENO MORTAL! Parece mentira...

* ¿Cómo producir arsénico naturalmente?...*
En Taiwán, una mujer murió repentinamente con signos de sangrado en su oído, nariz, boca y ojos. Después de una autopsia preliminar fue diagnosticado que la causa de la muerte fue por envenenamiento con arsénico.
Pero ¿cuál fue la fuente del arsénico?
La policía comenzó entonces una investigación profunda y extensa. Un maestro de Medicina fue invitado a ayudar a resolver el caso.
El profesor examinó cuidadosamente los restos existentes en el estómago de la víctima, y en menos de media hora el misterio se había explicado. El Profesor dijo: "La muerte no se produjo por suicidio o por asesinato, la víctima murió
accidentalmente por la ignorancia!."
"El arsénico se produce en el estómago de la víctima." La víctima estaba tomando vitamina C todos los días, que por sí sola no es ningún problema. El problema es que se comió una gran cantidad de camarones para la cena. Sin embargo, al mismo tiempo, la víctima también tomó vitamina C, es ahí donde reside el problema.
Investigadores de la Universidad de Chicago, EE.UU., descubrieron a través de experimentos, que los alimentos como el camarón "soft shell" contienen alta concentración de potasio compuestos 5a-arsénico.
Estos alimentos frescos en sí no son tóxicos para el cuerpo humano. Sin embargo, por el consumo de vitamina C debido a una reacción química, el inicialmente no tóxico 5-potasio-arsénico (también conocido como anhídrido como el óxido de arsénico, AS2 O5) se convierte en el tóxico 3-potasio arsénico (ADB Anhídrido Arsénico), también conocido como el trióxido de arsénico (O3 AS2), el cual es conocido popularmente como Arsénico.

Por lo tanto, como medida de precaución,

 NO comer camarones cuando ingieren Vitamina C.


EL TIEMPO,ESE IMBORRABLE,EL QUE PASO...SOLO UNA HUELLA NOS DEJO

¿Cómo mide el tiempo el cerebro?

Investigadores de la Universidad de Minnesota han encontrado una pequeña población de neuronas que participan en este proceso


Investigadores del Centro de Investigación de Resonancia Magnética (CMRR) de la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos, han encontrado una pequeña población de neuronas que participan en la medición del tiempo, un proceso que tradicionalmente ha sido difícil de estudiar en el laboratorio.
En el estudio, publicado en «PLoS Biology» y reseñado por Ep, los investigadores desarrollaron una tarea en la que varios monos sólo podían confiar en su sentido interno del paso del tiempo. Los monos fueron entrenados para mover los ojos constantemente a intervalos regulares de tiempo, sin ningún tipo de señales externas o expectativa inmediata de recompensa.
Los investigadores observaron que, a pesar de la falta de información sensorial, los monos eran muy precisos y coherentes en sus comportamientos programados. Esta coherencia se podría explicar por la actividad en una región específica del cerebro llamada área intraparietal lateral (LIP, por sus siglas en inglés).
«En contraste con estudios previos que observaron un aumento de la actividad asociada con el paso del tiempo, descubrimos que la actividad de LIP disminuía a un ritmo constante entre los movimientos sincronizados», explica el investigador principal, Geoffrey Ghose, profesor asociado de Neurociencia en la Universidad de Minnesota.
Para Ghose, «es importante destacar que la percepción del tiempo de los animales variaban según la actividad de estas neuronas. Es como si la actividad de las neuronas funcionase como un reloj de arena interno». Mediante el desarrollo de un modelo para ayudar a explicar las diferencias en las señales de temporización, el estudio también sugiere que no hay un «reloj central» en el cerebro involucrado en todas las tareas de sincronización.
En cambio, cada uno de los circuitos responsables de acciones diferentes en el cerebro es capaz de producir independientemente una señal de temporización exacta. Futuras investigaciones estudiarán cómo surgen estas señales precisas de temporización como consecuencia de la práctica y el aprendizaje, y si, cuando las señales son alteradas, producen claros efectos sobre el comportamiento.

miércoles, 24 de octubre de 2012


El efecto placebo puede deberse a los genes

 
El misterio de por qué algunas personas responden a tratamientos que carecen de efecto terapéutico - o placebo - había sido explicado hasta ahora por factores piscológicos o biológicos. Pero ahora una nueva investigación encontró que hay un factor genético en juego.
Placebo
Una versión específica del gen COMT provocó una respuesta positiva al placebo.
Los placebos a menudo se utilizan en los ensayos clínicos para probar la efectividad de los medicamentos.
Y se ha encontrado que algunos pacientes - que reciben el compuesto pensando que es un fármaco activo - muestran una mejora en sus trastornos.
Hasta ahora, sin embargo, no se sabía con precisión a qué se debía este vínculo.
El nuevo estudio, publicado en PLoS ONE, investigó en Estados Unidos el efecto placebo en 104 pacientes con síndrome del intestino irritable (SII), una enfermedad gastrointestinal común que provoca dolor e incomodidad abdominal severos.
Los participantes fueron sometidos a tratamiento de acupuntura placebo, con el cual el paciente creía que estaba recibiendo la terapia pero un dispositivo falso prevenía que las agujas se introdujeran en el cuerpo.
Los científicos de la Universidad de Harvard y el Centro Médico Diaconesa Beth Israel, encontraron que las personas que tenían una versión específica del gen COMT mostraron una mejora en la salud después de someterse a acupuntura placebo.
El efecto fue sólo investigado con acupuntura y sólo con el SII, así que no está claro si también podrá verse con otras enfermedades, subrayan los científicos.

Dosis de placebo

En el estudio, los sujetos fueron divididos en dos grupos para recibir el tratamiento: uno recibió la terapia de manera formal y distante, el otro la recibió con un profesional cálido y compasivo.
"Para el placebo en general obtuvimos un efecto en individuos con esta composición genética específica, pero el efecto fue mucho mayor en aquéllos que recibieron el tratamiento placebo de un profesional cálido y compasivo"
Dr. Ted Kaptchuk
Para comparar los resultados un tercer grupo no recibió ningún tratamiento.
Después de tres semanas se preguntó a los pacientes si habían visto una mejora en su SII.
Al final del estudio los investigadores tomaron muestras de sangre para analizar qué variante del gen catecol-O-metiltransferase (COMT) tenían los participantes.
Este gen juega un rol importante en la forma como actúa la dopamina, el compuesto químico cerebral que se cree produce un estado de bienestar.
Tal como explica la doctora Kathryn Hall, una de las autoras del estudio, se eligió investigar a este gen porque "cada vez se tiene más evidencia de que el neurotransmisor dopamina se activa cuando las personas anticipan y responden a placebos".
Los científicos encontraron que los individuos con una variante del COMT que triplica la cantidad de dopamina en la región frontal del cerebro no sintieron ninguna mejora sin el tratamiento, pero sí la sintieron con la acupuntura placebo.
El doctor Ted Kaptchuk, director del Programa para Estudios de Placebo y Encuentros Terapéuticos del Centro Médico Diaconesa Beth Israel, quien dirigió el estudio, explica que "quisimos investigar las diferentes dosis de placebos".

Relación positiva

"Para el placebo en general obtuvimos un efecto en individuos con esta composición genética específica, pero el efecto fue mucho mayor en aquéllos que recibieron el tratamiento placebo de un profesional cálido y compasivo".
"Realmente pudimos ver las ventajas de una relación positiva entre médico y paciente" agrega.
Sin embargo, el profesor Fabrizio Benedetti, experto en neurofisiología de la Escuela Médica de la Universidad de Torino en Italia, advierte que la dopamina podría no ser el único compuesto químico cerebral involucrado en el efecto placebo.
"Un estudio previo sobre la genética del placebo en el trastorno de ansiedad social mostró que la serotonina está asociada a la respuesta al placebo, y no sólo la dopamina" dice el científico.
Medicina
No se sabe porqué algunos responden al placebo y otros no.
"Aunque este nuevo estudio es muy interesante, lo que hemos aprendido en años recientes es que con el placebo no hay una respuesta única ni un sólo mecanismo, sino muchos en varias condiciones médicas e intervenciones terapéuticas distintas", agrega.
Por su parte Edzard Ernst, profesor de medicina complementaria de la Universidad de Exeter, Inglaterra, señala que "éste es un estudio fascinante, pero muy preliminar".
"Podría resolver el viejo misterio de porqué algunos individuos responden a placebos pero otros no. Y si es así, podría tener un impacto importante en la práctica clínica", añade
"Pero hay que ser cautelosos porque el estudio fue pequeño. Necesitamos confirmaciones independientes para conocer si el fenómeno se aplica sólo al SII o a todas las enfermedades", concluye.

lunes, 22 de octubre de 2012

Tengo cáncer: sugiéreme una cura

 
Una de las creaciones que inspiró Iaconesi
La idea del italiano ha inspirado obras de arte además de consejos de tipo médico.
Resulta muy normal que a alguien a quien le han diagnosticado cáncer se vuelque a internet para encontrar información, aunque con mucha probabilidad lo que encuentre allí sea tan aterrador como reconfortante.
Cuando el diagnóstico le llegó a Salvatore Iaconesi, un ingeniero de robótica y artista open source italiano, él decidió ir un paso más allá.
"Hice lo que sé hacer mejor. Pedí mi historial clínico para poder compartirlo con el mayor número posible de personas, y así obtener el mayor número de opiniones", dice.
La suya fue una decisión valiente que ha tocado la fibra más íntima de mucha gente en todas partes del mundo. El sitio que montó, Cura Open Source, ha atraído unas 200.000 respuestas desde su lanzamiento hace un mes.
En la página Iaconesi invita a los cibernautas a buscarle una cura, pero no sólo de tipo médico.
"Si quieres, toma la información sobre mi enfermedad y dame una cura, crea un video, una obra de arte, un mapa, un texto, un poema, un juego o búscale una solución a mi problema de salud", dice.

Impotente

Hasta septiembre, Iaconesi se sentía perfectamente saludable. Un día se desmayó al salir de la piscina, se pegó en la cabeza y despertó en el hospital.
Después de lo que creyó eran pruebas rutinarias, recibió noticias terribles.
Salvatore Iaconesi, artista
Iaconesi cree que ha sido sumamente positiva la experiencia, a pesar de su "mala suerte".
"Me dijeron lo que nadie quiere oír. Que había manchas extrañas en las imágenes de mi cabeza. Me tuvieron en el hospital algunos días y los doctores me confirmaron que tenía cáncer en el cerebro", explica.
El shock de la noticia pasó casi inmediatamente a un segundo plano cuando se percató de la forma en que lo estaban tratando.
"Cuando pasas a estar oficialmente enfermo los médicos dejan de hablarte a ti y comienzan a referirse a la historia clínica. Están hablando sobre ti, pero no entiendes nada de lo que dicen", afirma.
Esto le dejó una sensación de enorme impotencia, así que resolvió marcharse a casa y abrir el debate a la gente conectada a la red.
El primer obstáculo con el que se topó fue la obtención de una copia digital de su historial médico en un formato que la gente pudiera leer.

Un enfoque radical

"Me sorprendió, porque el formato de los datos no era muy utilizable. Desde el punto de vista técnico era un formato abierto pero sumamente complicado, así que acabé con un archivo enorme con el que no podía hacer nada".
Su experiencia en ingeniería le permitió modificar el formato, pero no fue tarea sencilla. Debió comprimir imágenes, bajar software nuevo e incluso escribir algo de código propio.
"Yo pude hacerlo, pero no mucha gente lo lograría", dice.
Días después de lanzar el sitio, Iaconesi se vio inundado de respuestas.
"Prendió como un incendio. La gente empezó a contactarme por razones distintas. Algunos eran enfermos de cáncer que compartían sus experiencias. Otros eran doctores dispuestos a contactarme con distintas opiniones, algunas de ellas terapias experimentales".
Una de las creaciones que inspiró Iaconesi
Para Iaconesi, las obras de arte generadas a raíz de su enfermedad son tan valiosas como las propuestas medicinales.
Algunos de los consejos que recibió fueron más útiles que otros.
"Varios me dijeron que contara las nubes o que apostara a tratamientos mágicos y milagrosos, de los que te curan en un día", cuenta.
De hecho, recibió tanta información que se vio obligado a pedir ayuda para empezar a navegar en el mar de datos.
Tomó una decisión radical: ofreció el acceso a sus cuentas de Gmail, Facebook y Twitter a 60 de las personas que lo habían contactado.
Su objetivo: que le ayudaran a categorizar y etiquetar la información recibida.
Iaconesi resalta que su enfoque no es en modo alguno anti-ciencia o anti-medicina tradicional.
De hecho, varios de los médicos que lo han contactado se han mostrado sumamente abiertos y positivos acerca de lo que está haciendo, aunque uno se negó a hacer pública su técnica quirúrgica.
"Me preguntó por qué necesitaba saber yo cómo procedería en la operación", dice Iaconesi.
"Para mí es obvio que voy a querer saber qué es lo que va a hacer alguien dentro de mi cabeza. La verdad es que un médico que se niega tener este tipo de conversación me da mala espina", dice.
Para él, su proyecto trata de dar más poder a los pacientes y recordarles que son, antes que cualquier otra cosa, seres humanos.

Un resultado feliz

La página ha concitado el interés del gobierno italiano, que está evaluando formas de abrir los archivos médicos de los pacientes y ya pone como ejemplo el caso de Iaconesi.
Médicos
Con su proyecto, el artista logró que científicos de distintas disciplinas hablaran entre sí.
A medida que los archivos médicos se digitalizan, la oportunidad para este tipo de colaboraciones globales crece, y muchos ya están viendo el crowdsourcing como una nueva era para la medicina.
En cierto sentido, los médicos siempre han colaborado, refiriendo los casos más complejos a los especialistas o consultando a otros galenos su opinión, pero no muchos han involucrado al paciente en ese proceso.
El proyecto de Iaconesi ha dado pie a conversaciones muy diversas.
"Tenemos a neurocientíficos hablando con nutricionistas, oncólogos conversando con practicantes de la medicina tradicional china", dice.
Y él, personalmente, ha ganado mucho con el proyecto.
"Las cosas han cambiado mucho desde el momento en que mis médicos sugirieron sin más que la solución era la cirugía".
Esa cirugía se llevará a cabo, pero ahora cerca de 40 médicos asesorarán al equipo que la realizará acerca de las técnicas más óptimas.
También está planeando que la comida que le sirvan durante el post-operatorio sea elegida por él, para poder seguir una dieta que le recomendaron durante el crowdsourcing.
"Me hace feliz que una situación de mala suerte se haya convertido en una oportunidad de entender mejor la tecnología, la ciencia y la buena voluntad humana", afirma.
Claro que le gustaría que, además, la operación saliera bien.
"Quisiera que todo esto terminase con mi salida del hospital, con la curación del cáncer, pero no me hago expectativas. Simplemente es bueno que tanta gente esté considerando la posibilidad de que hay otras formas de hacer las cosas", remata.

domingo, 21 de octubre de 2012

Y COMIAN JAMONES,TOMABAN GUISQUI Y FOLLABAN CON MARILYN...

UN NEUROCIRUJANO DE HARVARD AVIVA EL DEBATE

"Sí, hay vida después de la muerte, lo he comprobado"

"Sí, hay vida después de  la muerte, lo he comprobado"
El neurocirujano Eben Alexander, en una imagen de archivo. (Deborah Feingold)
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“He estado sumido en un profundo coma durante una semana en el que viajé a otra dimensión del universo; una dimensión que nunca antes pude llegar a soñar que existiese”. Así arranca el neurocirujano de la Universidad de Harvard, Eben Alexander, su relato en primera persona sobre la vida después de la muerte, una experiencia que le ha hecho creer en la vida eterna y que recogerá próximamente en un libro titulado Proof of Heaven: A Neurosurgeon’s Journey into the Afterlife (La prueba del cielo: el viaje de un neurocirujano a la vida después de la muerte).
A pesar de que el libro no saldrá a la luz hasta el próximo martes 23 de octubre, las tesis de Alexander han generado una intensa polémica en Estados Unidos después de que la revista Newsweek publicase varios extractos del texto. El neurocirujano asegura que antes de vivir esta experiencia había estado bastante alejado de la Iglesia y no creía en la vida más allá de la muerte, pero ahora dice contar con la prueba irrefutable de que estaba equivocado. Precisamente, el debate abierto en torno al relato del médico norteamericano se centra en si una experiencia personal puede ser una prueba científica o no. Para el mayor experto mundial en estos temas, el psiquiatra y filósofo Raymond Moody, no hay duda: “El doctor Eben Alexander es la prueba viviente de que existe vida después de la muerte. Es el caso más asombroso sobre experiencias cercanas a la muerte que he escuchado desde hace más de cuatro décadas estudiando estos fenómenos”.
 
Newsweek dedica la portada de su último número al neurólogo Eben Alexander.
Se reaviva el debate sobre la vida eterna en la comunidad científica
La discusión sobre este tema está adquiriendo un creciente auge en el país norteamericano, sobre todo, después de que la prestigiosa fundación John Templeton donase cinco millones de dólares al profesor de filosofía de la Universidad de Riverside John Martin Fischer para que estudiase en profundidad las experiencias al borde de la muerte. Es lo que se ha dado en llamar el Proyecto Inmortalidad. Muchas investigaciones de diferentes ámbitos han intentando con anterioridad abordar este tema. Uno de los estudios previos más importantes se recoge en el ensayo Experiencias cercanas a la muerte entre la ciencia y prejuicio, en el que sus autores, dos profesores italianos de la Universidad de Padua, señalan que cualquier interpretación reduccionista de este tipo de fenómenos suele encontrarse equivocada, ya que las sucesivas investigaciones han demostrado hechos muy diferentes entre sí.La ortodoxia médica suele explicar estos casos como meras alucinaciones causadas por la anoxia (carencia de oxígeno)
Los ecos de este debate ya han llegado a Europa de la mano del cardiólogo Pim van Lommel, quien se dedica a investigar experiencias cercanas a la muerte (ECM). “Las han vivido miles de personas, pero no todas las explican por temor a ser tachadas de lunáticas o porque creen que las causan la medicación o la enfermedad. No todos experimentan lo mismo, pero sí citan algunas experiencias recurrentes que coinciden en un cruce espacio-temporal”, explicaba el médico en una entrevista concedida recientemente. El cirujano norteamericano sí es de los que cuentan su “visita al cielo” con todo lujo de detalles, “una aventura que comenzó en un lugar espacial, más alto que las nubes. Allí había criaturas muy diferentes a las que hay en la tierra, pájaros y ángeles que, sencillamente, eran formas superiores”.
Alexander compara los fuertes sonidos que emitían estas criaturas con “unos cantos gloriosos, que más tarde entendí como gritos de alegría”. Su viaje se produjo rodeado de millones de mariposas y una mujer, al modo de un ángel de la guarda, que le repitió tres mensajes concretos en un idioma desconocido pero entendible para el neurocirujano en aquellos momentos: “Sois amados y respetados, os querremos para siempre”, “no tienes nada que temer” y “no hay nada por lo que puedas hacer el mal”. Esta mujer también le prometió que le enseñaría muchas cosas de ese nuevo mundo, pero que inevitablemente debía volver a la tierra.
Del esoterismo a la física cuántica
“Sé que esto es tan extraordinario como increíble. Otros médicos me dicen que todo es cosa de mi mente, pero está lejos de ser una alucinación porque fue tan real o más que cualquier otro acontecimiento vital anterior”, asegura Alexander. La ortodoxia médica suele explicar estos casos como meras alucinaciones causadas por la anoxia (carencia de oxígeno). Una tesis que el experto en EDM, Pim van Lommel, pone en entredicho porque “si la causa fuera la anoxia, todos los que vuelven a la vida tras estar cerca de la muerte tendrían ECM porque todos la sufren, pero en cambio, sólo el 18% tiene esas experiencias”.Nuestra muerte sólo es un cambio de conciencia, una transición
Unas experiencias que suelen cambiar por completo la filosofía de vida de sus protagonistas. “Antes de mi experiencia era muy escéptico con las experiencias cercanas a la muerte. Hoy en día sé que son una realidad. Durante toda mi carrera de más de 30 años fui defensor, al igual que la mayoría de mis compañeros, de que el cerebro genera conciencia y de que vivimos en un universo desprovisto de cualquier tipo de emoción. Sin embargo, lo que me ha ocurrido cambió todas mis creencias y teorías, por lo que tengo la intención de pasar el resto de mi vida investigando la verdadera naturaleza de la conciencia”, añade el neurocirujano. Una postura que cada vez adoptan más investigadores médicos.
Van Lommel ha llegado a la conclusión, después de analizar a cientos de pacientes con ECM, de que la conciencia “no es más que un retransmisor para esta dimensión de nuestro ser en varias. Es como una radio que, mientras vivimos aquí, sintoniza con este universo”. Nuestra muerte, añade el investigador sólo es un cambio de conciencia, una transición porque “morimos en una dimensión para pasar a otras”. Una teoría alejada del misticismo que el cardiólogo “no creyente” defiende en términos de física cuántica. El caso del médico Eben Alexander no es un hecho aislado. Cada vez son más los científicos que apoyan las teorías sobre las experiencias cercanas a la muerte basadas en el acceso del ser a otro tipo de dimensiones, además de los testimonios de miles de personas con ECM. El debate no ha hecho más que empezar.

viernes, 19 de octubre de 2012

¡¡¡¡¡¡NO ME CHILLES QUE TE OIGO!!!!!!

Los diez sonidos que le resultan más desagradables al ser humano

Los diez sonidos que le resultan más desagradables al ser humano
Las corteza auditiva interactúa con las emociones estableciendo una escala de sonidos desagradables.
La interacción entre la región del cerebro que procesa el sonido, la corteza auditiva y la amígdala, que participa activamente en la transformación de las emociones negativas, es la principal causa de que ciertos ruidos resulten extremadamente desagradables para el oído humano. Un grupo de investigadores de la Universidad de Newcastle han llegado a esta conclusión tras analizar una serie de resonancias magnéticas funcionales (fMRI, en sus siglas en inglés) en las que se puede observar cómo la amígdala modula la respuesta de la corteza auditiva ante un ruido, lo que lo intensifica y provoca una reacción cerebral negativa.
En el estudio, que ha sido publicado en el Journal of Neuroscience, los investigadores sometieron a un grupo de voluntarios a la escucha de diferentes sonidos para monitorizar sus respuestas y realizar así una clasificación de los ruidos más desagradables para los humanos, según los resultados de los escáneres cerebrales. Conforme a los datos obtenidos, los dos ruidos que más grima producen, debido a esta potenciación de la interacción entre las partes emocionales y auditivas del cerebro, son el provocado por la fricción de un cuchillo contra un cristal, seguido del de un tenedor contra un plato de porcelana. Por el contrario, el sonido más agradable es el producido por el agua en proceso de ebullición, seguido de la risa de un bebé y de los aplausos.
El investigador de la Universidad de Newcastle Sukhbinder Kumar explicaba en el periódico del centro que estas respuestas cerebrales no son más que “una señal de auxilio que va de la amígdala a la corteza auditiva. En realidad, se trata de una reacción muy primitiva”, pero cuyos mecanismos de activación se desconocían hasta ahora. En las distintas pruebas realizadas, se pudo comprobar cómo la actividad de la amígdala y la corteza auditiva aumentaba proporcionalmente a las puntuaciones negativas que los participantes hacían sobre los diferentes sonidos.
Un descubrimiento clave para tratar el autismo
El análisis de las características acústicas de los diferentes sonidos determinó que la línea del desagrado se encuentra en el rango de frecuencia de entre 2.000 y 5.000 hercios. Como explica Kumar, este es el rango en el que los oídos son más sensibles a los sonidos, aunque la comunidad científica todavía no ha encontrado una respuesta convincente sobre el porqué.El sonido más agradable para el oído humano es el producido por el agua en proceso de ebullición
Los resultados del estudio abren la puerta a la búsqueda de tratamientos para las enfermedades relacionadas con una mayor sensibilidad de la corteza cerebral al ruido, como la hiperacusia, la misofonía y, principalmente, el autismo. El director de la investigación, Tim Griffiths, también es optimista con que este nuevo descubrimiento científico sea la clave para curar los trastornos emocionales y la migraña.
La lista de los diez sonidos más desagradables para el oído humano ha quedado así (pulsando en el enlace de al lado se pueden reproducir):

1.-Fricción de un cuchillo contra un cristal. (escúchelo aquí)
2.-Un tenedor contra un plato de porcelana. (escúchelo aquí)
3.-El chirrido de una tiza con una pizarra. (escúchelo aquí)
4.-Una regla contra una botella de cristal. (escúchelo aquí)
5.-Un arañazo contra una pizarra. (escúchelo aquí)
6.-El llanto de un bebé.
7.-Un taladro eléctrico o cualquier otro tipo de de herramienta mecánica.
8.-Las cadenas oxidadas de un columpio.
9.-Las arcadas de una persona mientras vomita.
10.-La fricción de dos corchos de poliestireno expandido.

jueves, 18 de octubre de 2012

Los 72 son los nuevos 30

En un siglo la esperanza de vida se ha disparado
Cortesía de Randy Olson, National Geographic

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La esperanza de vida en las zonas industrializadas de nuestro planeta ha aumentado a grandes pasos en el ultimo siglo, por ejemplo, en Japón, una persona de 72 años tiene las mismas probabilidades de morir que un joven de 30 en la época preindustrial… en otras palabras, los 72 son los nuevos 30.


Los humanos de hoy en día, vivimos mucho más tiempo que nuestros “primos” del reino animal, los chimpancés, que rara vez superan los 50 años, y todo esto se debe a la nutrición, la sanidad y la higiene entre otras cosas, algo que nuestros “parientes” no tienen. Otra razón que nos mantiene vivos más tiempo es nuestro estilo de vida, e incluso, podríamos hablar de mejoras genéticas.


Para poder dar sustento a este estudio, se analizó la vida de las poblaciones de lugares industrializados y la de algunas tribus que viven de forma parecida a los primeros humanos en nuestros días.


Uno de los primeros resultados constató que la mortalidad infantil es 200 veces inferior en el mundo industrializado que en los grupos de cazadores recolectores, según afirmó el autor del estudio Oskar Burger, antropólogo evolutivo del Max Planck Institute for Demographic Research en Alemania.


El gran salto de la longevidad


En otras palabras, cuando hablamos de aumento de la esperanza de vida, hay que hacer incapié en que durante el siglo XX es cuando se ha dado el cambio.


"La mejora realizada en el siglo pasado, es mucho, mucho mayor que la mejora realizada durante la historia evolutiva entre los chimpancés y los seres humanos", dijo Burger.


Estas mejoras son sorprendes y muy probablemente se deben a los cambios de estilo de vida, más que a las adaptaciones genéticas de especies de entorno.

"El hallazgo de que las personas que tienen acceso a la alimentación, ropa, vivienda y medicina vivan más tiempo, o tengan niveles más bajos de mortalidadque los que no lo hacen no es sorprendente en absoluto", dijo Burger.

Sin embargo, "la magnitud y el momento de la reducción de la mortalidad es de interés", dijo. "La mortalidad doscientas veces menor en las edades comprendidas entre los 10 y los20 años genera dudas, pues para mí, eso es realmente mucho tiempo".


¿Joven para siempre?


"En el camino hacia adelante, la investigación debe apuntar a entender cómo los cambios en el medio ambiente y estilo de vida han llevado a estos incrementos notables en la vida", dijo el biólogo Caleb Finch, de la Universidad del Sur de California, quien no participó en este estudio. "Hay un gran número de mecanismos biológicos para ser investigados aquí."


No importa lo que las investigaciones futuras aportar, porque no sería lógicon esperar seguir avanzando hacia la inmortalidad para siempre, dijo Finch.

"Las fuerzas negativas para mejorar la esperanza de vida son enormes".


 "Por ejemplo, usted tiene la epidemia mundial de obesidad que se ha desarrollado en los últimos 20 años afectando a la salud, así como el deterioro del medio ambiente son puntos a considerar."

"Sin embargo, tal vez algunos avances, no podemos predecir podría ocurrir", dijo Buettner, un explorador de National Geographic y autor de las zonas azules: lecciones para vivir más tiempo de la gente que ha vivido más.

"No teníamos ni idea cuando se descubrió la penicilina de qué iba a pasar, pero las tasas de repente llevaron a la mortandad por enfermedades infecciosas a caer en picado. Tal vez un avance similar provocaría el aumento de esperanza de vida para continuar."