miércoles, 22 de noviembre de 2017

GALICIA ES UNA MARAVILLA...EN CUATRO HORAS YA ESTAS MUERTO

Los servicios de urgencias GALLEGOS fijan un tope de 4 horas de espera para los pacientes

Consensúan criterios de atención unificados que quieren aplicar en todos los hospitales

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Ros

NO ME DIGAS,NO ME HABIA DADO CUENTA...


Los hombres se vuelven más agresivos que las mujeres con el alcohol

    Un estudio observacional ha concluido que los hombres tienden a ser más violentos que las mujeres cuando consumen cualquier tipo de alcohol, en especial licores. La investigación se ha basado en una encuesta on line llevada a cabo con 30.000 personas de edades entre 18 y 34 años en 21 países.
    Ana Hernando 
    <p>El estudio ha analizado las diferentes emociones que se asocian al consumo de diferentes bebidas alcohólicas. / SINC</p>
    El estudio ha analizado las diferentes emociones que se asocian al consumo de diferentes bebidas alcohólicas. / SINC
    Alrededor de 3,3 millones de muertes y uno de cada 20 casos de enfermedad y lesiones en todo el mundo son directamente atribuibles al alcohol, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
    "El consumo de licores se relaciona con un mayor aumento de la agresividad, principalmente en hombres y en grandes bebedores”, dice Bellis
    Ahora, investigadores de varios centros británicos han liderado un estudio internacional que pone de relieve “las emociones negativas que provoca beber alcohol”, según comenta a Sinc Mark Bellis, uno de los autores principales y científico del Public Health Wales NHS Trust (Cardiff, Gales).
    Bellis explica que en la actualidad “hay mucho material publicitario para promocionar las emociones positivas que se pueden esperar de la bebida. Nosotros creemos es importante comprender mejor las negativas. Si queremos ayudar a la gente a tomar decisiones informadas sobre este consumo, necesitan tener una imagen completa de cómo el alcohol afecta el estado de ánimo y las emociones”, subraya.
    En el trabajo, cuyos resultados se han publicado en la revista BMJ Open, se destacan los distintos sentimientos que provocan diferentes bebidas alcohólicas: vino, cerveza y licores. Según el coautor, “el consumo de estos últimos se relaciona con un mayor aumento de la agresividad, principalmente en hombres y en grandes bebedores”.
    Para explorar los factores emocionales en la preferencia por el alcohol, los investigadores recurrieron a respuestas anónimas en la encuesta on line más grande del mundo sobre el uso de alcohol entre adultos.
    La investigación se ha basado en una encuesta 'on line' con 30.000 personas de 18 a 34 años en 21 países
    El sondeo, que se realizó en 11 idiomas, incluye preguntas específicas sobre el consumo de alcohol y los sentimientos asociados con los efectos de beber cerveza, destilados y vino tinto o blanco cuando se está en casa o se sale. Las emociones tenidas en cuenta han sido las siguientes: sentirse energético, relajado, sexy, seguro, cansado, agresivo, enfermo, inquieto y lloroso.
    Distintas emociones según el tipo de alcohol
    El análisis final incluyó respuestas de unas 30.000 personas de 18 a 34 años de 21 países que habían bebido cada uno de los tipos especificados de alcohol durante el año anterior y que completaron todas las secciones relevantes del cuestionario.
    En las conclusiones se vio que los encuestados atribuían distintas emociones a diferentes tipos de alcohol. Los licores fueron los menos asociados con la relajación (solo un 20%); en cambio, el vino tinto fue al que más se atribuyó esta sensación (53%), seguido de la cerveza (alrededor del 50%).
    Según el estudio, los licores son los que provocan sentimientos más negativos. Casi un tercio (30%) de los bebedores de alcohol asociaron esa bebida con sentimientos de agresividad, en comparación con el 2,5% de los bebedores de vino tinto.
    La agresión no fue la única pulsión asociada al consumo de destilados con mayor probabilidad que la cerveza o el vino. Más de la mitad (un 59%) de los encuestados relacionaron estas bebidas con sensaciones de energía y confianza. Y más de cuatro de cada 10 (42.5%) las asociaron con sentirse sexy.
    Los más jóvenes son los que más asocian beber cualquier tipo de alcohol con sentimientos de confianza, energía y sensualidad
    Las respuestas fueron diferentes según el nivel educativo, el país de origen y la edad. El grupo de edad más joven (18 a 24 años) es el que más asociaba la ingesta de cualquier tipo de alcohol con sentimientos de confianza, energía y sensualidad cuando bebía fuera de casa.
    Diferencias de género
    Las respuestas también variaron según el sexo y la dependencia del alcohol. Las mujeres fueron más propensas que los hombres a asociar cada sentimiento –salvo la agresión– con todos los tipos de alcohol.
    Los hombres fueron más proclives a relacionar los sentimientos de agresión con todos los tipos de alcohol, al igual que los categorizados como grandes bebedores, que tenían seis veces más probabilidades que otros de bajo riesgo.
    Los investigadores destacan que se trata de un estudio observacional, por lo que no se pueden sacar conclusiones firmes sobre causa y efecto. Además, enfatizan que es probable que haya muchos factores involucrados en los sentimientos provocados por el alcohol, incluida la publicidad, cuándo y dónde se bebe, y el contenido alcohólico de las bebidas.
    Referencia bibliográfica:
    Kathryn Ashton, Mark A Bellis, Alisha R Davies, Karen Hughes, Adam Winstock. “Do emotions related to alcohol consumption differ by alcohol type? An international cross-sectional survey of emotions associated with alcohol consumption and influence on drink choice in different settings”. BMJ Open (21 noviembre, 2017)

    martes, 21 de noviembre de 2017

    FRANCO ES EL CULPABLE DE LOS TRANSTORNOS DIGESTIVOS DE LOS ESPAÑOLES

    La verdadera y extraña razón por la que los españoles almuerzan tan tarde y cenamos a medianoche

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    Son las 10 de la noche en el barrio de La Latina, en Madrid, una de las zonas más antiguas de la capital de España, y las calles empedradas vibran con los sonidos de la gente disfrutando platos típicos.
    Los restaurantes están atestados a una hora en la que, en la mayoría de los países, los cocineros ya estarían pensando en colgar sus delantales para irse a casa.
    Aunque a los visitantes les pueda parecer que comer tan tarde obedece a la relajada actitud mediterránea del país, la verdadera razón es un poco más peculiar.
    Y es que los españoles viven en el huso horario incorrecto, y lo han estado haciendo por más de 70 años.
    Si le das un vistazo a un mapa podrás ver que España —en la misma longitud geográfica del Reino Unido, Portugal y Marruecos— debería estar en el horario de Greenwich (GMT).
    Sin embargo, en realidad el país tiene la hora central europea (CET), lo que significa que está sincronizado con la capital de Serbia, Belgrado, que está a más de 2.500 kilómetros al este de Madrid.

    Decisión de Franco

    ¿Por qué entonces los españoles están detrás de su zona horaria geográfica?
    En 1940, el general Francisco Franco modificó el huso horario español, adelantando los relojes una hora en solidaridad con la Alemania nazi.
    Vivimos en un jet lag constante"
    Nuria Chinchilla, Instituto de Estudios Superiores de Empresa
    Para una población que, para entonces, sufría la profunda devastación de la Guerra Civil Española, protestar por el cambio no era algo que siquiera les pasara por la mente.
    Los españoles continuaron comiendo a la misma hora, pero debido a que los relojes habían cambiado, sus almuerzos de la una pasaron a ser a las dos y, repentinamente, sus cenas de las ocho pasaron a ser a las nueve.
    Después de la Segunda Guerra Mundial, los relojes nunca volvieron al horario original.

    Intento de cambio

    Sin embargo, en 2016 el presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, anunció que se estaba trabajando en un plan que contemplaría introducir un nuevo horario laboral con las seis como fin de la jornada, en vez de las ocho.
    Un elemento importante del proyecto incluía evaluar la posibilidad de cambiar el huso horario de España de CET a GMT, algo que desencadenó un acalorado debate por todo el país.
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    Image caption Con días de trabajo que típicamente terminan a las ocho de la noche, la vida nocturna en España empieza realmente tarde.
    Estar 60 minutos detrás de la zona horaria correcta significa que el sol sale y se pone más tarde, obsequiando a España gloriosas largas tardes de verano y puestas de sol a las diez.
    Para quienes dirigen los centros turísticos, esa luz solar adicional es un gran atractivo para los visitantes.
    Es por eso que el gobierno regional de las Islas Baleares —que incluye a Mallorca, Menorca e Ibiza— está fuertemente en contra del regreso al horario GMT.
    Incluso ha hecho campaña para mantener todo el año el horario de verano (CET+1) para permitir que los visitantes aprovechen al máximo las ventajas del suave invierno de la región.

    Desventajas

    Sin embargo, para muchos españoles vivir en el huso horario equivocado ha traído consigo una privación del sueño y una reducción de la productividad.
    La jornada normal de trabajo comienza a las nueve y, después de un descanso para almorzar entre dos y cuatro, los empleados vuelven a sus labores hasta aproximadamente las ocho.
    La salida tarde del trabajo hace que los españoles se reserven su vida social también para las altas horas de la noche y que el horario estelar de los programas de televisión apenas comience a las 22:30.
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    Image caption Cambiar el horario en España pondría en peligro la tradicional costumbre de la siesta.
    Mientras tanto, en la región noroccidental de Galicia, el sol no sale en invierno hasta las nueve, con lo cual los residentes comienzan su día en plena oscuridad.
    "El hecho de que la hora en España no se rija por la hora del sol afecta la salud, especialmente el sueño", dice José Luis Casero, presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horario Españoles (ARHOE), que ha estado haciendo campaña para que el país regrese al huso horario correcto desde 2006.
    "Si cambiamos los husos horarios, el sol saldría una hora más temprano y nos despertaríamos más naturalmente, los horarios de la comida serían una hora antes y dormiríamos una hora extra", añade.

    ¿Tradición vigente?

    Por costumbre, los españoles han sobrellevado sus trasnochos tomándose una pausa a media mañana para un café y un descanso de almuerzo de dos horas, lo que les da la oportunidad de disfrutar una de las más famosas "tradiciones" del país: la siesta.
    Cambiar la jornada laboral sería una amenaza para la acostumbrada hora de la siesta, aunque queda por ver si eso es algo que realmente importe a los ciudadanos.
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    Image caption La diferencia horaria se traduce en largas tardes de verano y ocasos a las 10 de la noche.
    En enero de 2017, un estudio de la empresa de investigaciones Simple Lógica encontró que menos del 18% de los españoles toman siesta regularmente, mientras que casi el 60% nunca lo hace.
    De hecho, los negocios en muchas de las principales ciudades del país y centros turísticos se mantienen abiertos durante el descanso de almuerzo para atender a los turistas.
    Mientras tanto, las personas que sí toman la siesta expresan su frustración cuando no la pueden tomar por cambios en su rutina diaria.
    "Realmente deberíamos eliminar la siesta en España porque no se corresponde con la realidad", dice Casero, "y con el cambio del huso horario, adelantando el horario de las comidas y dándonos una hora extra de sueño, habría menos necesidad de descansar al mediodía".
    Para la economista Nuria Chinchilla, experta en conciliación profesional, familiar y personal del Instituto de Estudios Superiores de la Empresa en Barcelona, la calidad de vida de los españoles es un asunto más urgente que "mantener una o dos horas de luz en la tarde para los turistas".
    "Vivimos en un jet lag constante", dice Chinchilla, "el turismo siempre seguirá ahí y a los turistas no les importa. El número de horas de luz será el mismo, ya sea con una hora extra en la mañana o en la tarde".


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    lunes, 20 de noviembre de 2017

    Algunas prendas de poliéster contienen el tóxico antimonio

      Investigadores de la Universitat Rovira i Virgili han evaluado por primera vez los riesgos para la salud derivados de vestir o usar prendas de ropa. La mayoría de los elementos detectados no suponen ningún peligro, pero sí se ha detectado la presencia de antimonio, un metal que puede causar alteraciones dérmicas y problemas gastrointestinales, en algunas prendas de poliéster. También se han encontrado niveles elevados de cromo en tejidos de poliamida negra.
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      <p>Los investigadores han analizado la composición de casi 150 prendas. / URV</p>
      Los investigadores han analizado la composición de casi 150 prendas. / URV
      La ropa en sí misma puede representar un riesgo para la salud humana derivado de su contacto con la piel. Así lo señalan investigadores del grupo de recercaTecnATox (Centro de Tecnología Ambiental Alimentaria y Toxicológica) de la Universidad Rovira i Virgili (URV) tras analizar la composición de casi 150 prendas adquiridas en tiendas de Tarragona y Reus, desde supermercados hasta establecimientos de ropa de marca.
      En su estudio, publicado en el Journal of the Textile Institute, se han centrado en los tejidos del hogar, como toallas, ropa de cama y pijamas, y han identificado algunas piezas que, a través de su contacto directo con la piel, podrían ser potencialmente peligrosas si la persona que las usa o lleva encima lo hiciera de forma continuada.
      En ropa de poliéster se ha detectado una presencia de antimonio que, en algunos casos, está por encima de los límites permitidos
      Este es el caso de la ropa de poliéster (el tejido que se utiliza en las camisetas deportivas, por ejemplo), en la que se ha detectado una presencia de antimonio que, en algunos casos, está por encima de los límites permitidos.
      "El cociente de peligro (HQ) máximo para todos los elementos estuvo muy por debajo de 0,01, lo que indica una situación segura; la única excepción fue el antimonio, cuyo HQ debido al uso de ropa de cama (por un lado) y pijamas y toallas (por otro) fue de 0,4 y más de 1, respectivamente", señalan los autores.
      De todos los resultados, lo que ha puesto en alerta a los investigadores ha sido el derivado de la presencia de este elemento tóxico en algunas prendas de poliéster. Este metal se utiliza como catalizador para fabricar fibras de este material, y es habitual que deje residuos en el proceso de fabricación de la ropa.
      Los efectos del antimonio en contacto con la piel se traducen en afectaciones dérmicas, así como problemas en el tracto gastrointestinal y al aparato reproductor. De hecho, la Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer (IARC), ha clasificado el trióxido de antimonio como un metal posiblemente cancerígeno para los seres humanos.
      En el estudio también señala que, comparando con otras actividades diarias, "el uso de toallas, que contactan con las manos y la boca, fue la acción más relevante que condujo a la exposición dérmica para la mayoría de los oligoelementos" analizados.
      Para hacer su investigación utilizaron, en primer lugar, la espectometría de masas de acoplamiento inductivo, que les permitió aislar los componentes de la ropa e identificar qué metales contiene. Posteriormente, generaron sudor artificial para poder comprobar si los metales que hay en los tejidos se desprenden de la ropa en contacto con el sudor y si se impregnan en la piel del individuo en un proceso de migración.
      También utilizaron procedimientos que les permitieron detectar nanopartículas de plata y titanio en los tejidos a través del microscopio electrónico, y a partir de ahí evaluaron los riesgos que tienen para la salud humana la presencia de estos metales analizados.
      Altos niveles de cromo en prendas de poliamida negra
      En su investigación estudiaron casi 30 metales diferentes que contenían los tejidos y sus efectos cuando interactúan con la piel. Aunque los riesgos derivados de la exposición dérmica a algunos metales tóxicos tradicionalmente siempre han sido considerados residuales, esta búsqueda puso de manifiesto que existen niveles elevados de cromo en prendas de poliamida negra.
      También se han detectado niveles altos de cobre en algunas prendas de color verde, azul o marrón
      "En términos generales, los riesgos de cáncer no excedieron los niveles de umbral establecidos, excepto para el caso del cromo hexavalente (Cr VI), cuyo riesgo estaba por encima de 10-5", apunta el estudio.
      También se detectaron altos niveles de cobre en algunas prendas de color verde, azul o marrón, así como la presencia de nanopartículas de plata y de titanio en alguno tejidos, pero a día de hoy no se saben sus efectos tóxicos.
      Los resultados de esta investigación ponen de manifiesto que actualmente las personas están expuestas, a través de la piel, a un cóctel de aditivos procedente de la industria textil. De algunos de estos compuestos se desconocen a día de hoy sus efectos. Pero otros, como se ha comprobado con el antimonio, supondrían un riesgo de salud humana en caso de vestir determinadas prendas de ropa ininterrumpidamente.
      A partir de estos resultados, las próximas líneas de estudio se centrarán en investigar otras sustancias presentes en la ropa que está en contacto con la piel, como los retardantes de llama y los compuestos perfluorados.
      Los investigadores también quieren estudiar qué efectos tienen estas sustancias en la microflora de la piel, ya que un empobrecimiento de esta microflora puede acabar provocando alergias e infecciones de otros microorganismos foráneos o parasitarios.
      Referencia bibliográfica:
      Joaquim Rovira, Martí Nadal, Josep Lluís Domingo y Marta Schuhmacher. "Home textile as a potential pathway for dermal exposure to trace elements: assessment of health risks". Journal of the Textile Institute, 108 (11), pp. 1966-1974, 2017. DOI: 10.1080/00405000.2017.1302635

      domingo, 19 de noviembre de 2017

      LO SUPERVISABAN MEDICOS MILITARES

      El pozo del infierno: 140 cuerpos torturados y la dura tarea de reconstruir la verdad

      Los represores usaron el Pozo de Vargas, en las afueras de San Miguel de Tucumán, para "desaparecer" a sus víctimas. Pero la fosa fue destapada en democracia y 107 cadáveres ya fueron identificados. Un equipo de Viva bajó a 33 metros de profundidad para describir el trabajo de los peritos.
      El pozo del infierno: 140 cuerpos torturados y la dura tarea de reconstruir la verdad
      El horror. En una pericia que lleva ya 15 años, los antropólogos encontraron entre 37 mil y 40 mil huesos. (Foto: Gentileza de CAMIT)
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      Aquí, a 33 metros de profundidad, el aire está lleno de partículas de muerte. La humedad penetra la ropa, los guantes, el barbijo. Flota el silencio. Y no se distingue qué más.
      Es un hoyo oscuro, habitado por una atmósfera ultra densa.
      El pozo del infierno: 140 cuerpos torturados y la dura tarea de reconstruir la verdad
      Profundidad. Está marcada aquí en 33,5 metros desde la superficie. (Fotos de Fernando de la Orden/Enviado especial a Tucumán).
      Y aún quedan siete metros por excavar, pues el piso real fue detectado a los 40 metros.
      La redondez de este agujero en la tierra es perfecta: tres metros de diámetro. Luego se angosta, como la cola de una cascabel. Su encamisado de ladrillos le da forma de aljibe abismal.
      De este lugar fueron rescatados entre 37 mil y 40 mil huesos ó fragmentos óseos, de unos 140 cadáveres, arrojados entre 1975 y 1979. Hasta el mes pasado, 107 fueron identificados. Eran desaparecidos de la última dictadura.
      Esta fosa común es conocida como “Pozo de Vargas” y se ha convertido en el sitio de inhumaciones clandestinas con más identificaciones efectivas de la Argentina. Queda en Tucumán, la provincia del norte azucarero donde se desplegó el Operativo Independencia para “aniquilar la subversión”, según decía la orden de 1975, y se puso en marcha el terrorismo de Estado.
      Los peritos tardaron 15 años en alcanzar esta hondura. Antes, tuvieron que desalojar toneladas de escombros y desactivar el plan de ocultamiento de los cuerpos, el sello macabro de la represión ilegal.
      El pozo del infierno: 140 cuerpos torturados y la dura tarea de reconstruir la verdad
      En acción. Dos peritos, Julia Lund y Ruy Zurita, estudian el interior del pozo. (Fernando de la Orden).
      Para llegar hasta esta cavidad inferior, delimitada por vigas de quebracho que se atraviesan y forman, arriba y abajo, dos símbolos numeral, los peritos tuvieron que quitar rocas, vestigios ferroviarios, piezas de hierro, tierra, arena, mampostería, cal para destruir músculos, nervios y tendones, botellas con ácido para borrar huellas, antorchas de fuego que se apagaron en el trayecto, neutralizadas por la humedad.
      Eso, desparramado en la superficie, elevó el terreno de alrededor unos 40 centímetros y formó una pequeña montaña, habitada por cuises. Pero es aquí abajo, entre el metro 28 y el metro 33, el espacio donde fueron hallados los esqueletos, aplastados entre sí, baleados, torturados, quemados, solos, de a dos, en bolsas de a tres, empaquetados de a cuatro y luego tapados por una masa de objetos y desechos equivalentes al cargamento de 160 camiones. Una molienda de rostros y de almas.
      Hoy, en este agujero negro, siguen las tareas de búsqueda de restos humanos.
      El pozo del infierno: 140 cuerpos torturados y la dura tarea de reconstruir la verdad
      Hondura. Los peritos bajan por una escalera vertical y tienen también un ascensor. Los enviados de Viva estuvieron con ellos en la máxima profundidad actual. (De la Orden).
      Se puede alzar la vista y percibir en lo alto la luz del atardecer, que se cuela por el tinglado. Por momentos caen gotas de agua que impactan en el suelo y retumban. Pero hubo un día de esta historia en que el hueco (con el largo de un edificio de 12 pisos) quedó totalmente sellado.
      Arriba creció el pasto. Los limoneros florecieron y alcanzaron los siete metros de altura.
      El plan de impunidad estaba dando resultado.
      De a poco, luz. Reinaba el miedo, pero se corrió la voz. Vecinos del límite entre Tafí Viejo y la ciudad de San Miguel de Tucumán se animaron a contar que vieron movimientos extraños, apagones, camiones unimog, sigilo a deshora, bultos, armas, sobrevuelo de helicópteros.
      Los testimonios llevaron a inspeccionar un predio que hace un siglo abastecía de agua a las locomotoras inglesas a vapor. Había limitaciones, porque ahora era una propiedad privada. El dueño de la finca, Antonio Vargas, se acercó a los que husmeaban: “Acá no van a encontrar nada”, les repitió.
      El pozo del infierno: 140 cuerpos torturados y la dura tarea de reconstruir la verdad
      Rocas y flores. Esa montaña se formó con escombros extraídos del Pozo de Vargas. Piensan hacer un monumento por la memoria de las víctimas. (De la Orden).
      El 13 de febrero de 2002, por una denuncia del dirigente Enrique Romero, se abrió el expediente judicial número 400140, no para la persecución penal de los culpables, sino para reconstruir la verdad histórica de lo que pasó. Esa causa permaneció 12 años bajo secreto de sumario. Recién ahora se puede conocer su contenido.
      Cuando el terreno fue desmalezado, se volvió a localizar el pozo, con su brocal destruido por las topadoras.
      Había que empezar a cavar. Con cuidado, para evitar la destrucción total de lo que ya estaba hecho añicos. Y para conseguir pruebas de la matanza.
      Se subió la tierra en bolsas, baldes y malacates. En 2004, los arqueólogos lograron traspasar la primera de las tres napas de agua que atraviesan el pozo. Antonio Vargas se volvió a asomar y soltó: “Ahora sí van a encontrar”.
      El pozo del infierno: 140 cuerpos torturados y la dura tarea de reconstruir la verdad
      La búsqueda continúa, Y los peritos empezarán a cavar los últimos 7 metros de los 40 que tiene el pozo en total, si llegan los fondos del Consejo de la Magistratura. (De la Orden).
      Mediante una perforación de dos pulgadas de diámetro los peritos tuvieron las primeras evidencias de la presencia de restos óseos. En 2006, a los 20 metros de profundidad, se produjo el hallazgo de esos huesos.
      Con esa evidencia, tuvieron que convencer a la Justicia de la necesidad de respaldar la tarea. No había fondos, pero una donación de 12 mil euros, gestionada ante el Ayuntamiento de Barcelona por la Plataforma Argentina contra la Impunidad, les permitió seguir.
      Se pasaron los materiales extraídos por una zaranda casera y se hizo un registro de objetos significativos: más de mil botellas trituradas, tapitas de gaseosas, telas, bolsas de arpillera.
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      Desechos. Las bolsas custodian los materiales asociados a los cuerpos encontrados. (De la Orden).
      Un día apareció un diente de oro.
      “Hubo cuatro metros que se cavaron sin pala ni cucharín, sino con estecas de madera, porque no rompen ni marcan los huesos”, explica el perito Ruy Zurita en el fondo del pozo, vestido con un mameluco blanco de hule.
      Zurita integra el Colectivo de Arqueología, Memoria e Identidad de Tucumán (CAMIT) y es uno de los motores del trabajo, porque está desde el comienzo, metió mano varias veces entre vidrios cortantes y llegó a colgarse de sogas y trapos para quedar suspendido en el aire y seguir extrayendo piedras en los lugares más críticos del pozo.
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      Perito Ruy Zurita. Se desempeña en la excavación desde hace 15 años. (De la Orden).
      Una tarde encontró un cráneo. Notó que le faltaba un diente. Y recordó aquél de oro que había aparecido envuelto en celofán. Cuando hizo el cotejo, la pieza calzaba justo en la dentadura. “Fue muy impresionante –deduce Zurita– porque esa persona, en peligro, guardó su diente en un bolsillo o en algún lugar de su cuerpo, probablemente para esconderlo de sus captores, y ya no tuvo tiempo para más.”
      La guitarra callada. Juan Falú tiene manos virtuosas para zambas lentas. Es uno de los folcloristas más importantes del país, sobrino de Eduardo Falú y hermano de Luis Eduardo Falú, un estudiante de Historia, empleado de Gas del Estado y militante de la Juventud Peronista que fue secuestrado en septiembre de 1976 a metros de su casa, cuando tenía 25 años.
      Servicios de inteligencia lo habían intimado a armar una lista de sus compañeros y delatarlos, a lo que se negó. Eso le costó la vida. Según testimonios en la Justicia, el propio Antonio Domingo Bussi, entonces gobernador de facto de la provincia, lo ejecutó a sangre fría.
      Con la guitarra atravesada en su espalda, Juan solía ir al Pozo a apoyar el trabajo de los peritos de la Universidad Nacional de Tucumán, la institución donde estudiaba su hermano.
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      Juan Falú. Su hermano Luis Eduardo estaba en la fosa. (Archivo Clarín).
      Pero un día, atormentado por los recuerdos, el compositor se asomó al precipicio, se aferró a la baranda y quedó invadido por una extraña sensación: “Tuve el deseo de encontrar a Lucho ahí. Fue una especie de conexión, aunque es cierto que en ese lugar se disparaba mucho la imaginación”.
      En julio del año pasado, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que se encarga en Buenos Aires de identificar los restos que extraen los peritos en Tucumán, confirmó el presentimiento de Juan: en el Pozo de Vargas estaba su hermano. Su cuerpo había permanecido 40 años desaparecido.
      Tal fue el impacto que la mamá de ambos, Esther, murió al día siguiente de recibir la noticia. Tenía 99 años.
      “Recuerdo a Lucho jugando al fútbol, de wing izquierdo, porque era zurdo, ó cantando conmigo canciones. En la infancia compartíamos el cuarto y lo quise mucho, porque era un tipo gaucho, solidario, cariñoso, pituco. Era un chango esmerado, que de joven ya se ponía traje y corbata. Lo recuerdo como un tipo de coraje, con expresiones en su rostro que me vuelven en esta misma evocación”, se emociona Juan Falú.
      El pozo del infierno: 140 cuerpos torturados y la dura tarea de reconstruir la verdad
      Juan y Liliana Falú sostienen un retrato en sepia de su hermano desaparecido. (Archivo Clarín).
      Juan compuso el tema Vida la de Lucho en homenaje a su hermano, al que ahora visita en el cementerio, con la guitarra en silencio y una flor.
      Pese a su dolor, suelta esta estrofa final: “El Pozo de Vargas trasciende mi situación familiar, porque es en realidad un drama colectivo. Representa el destino final de decenas de compañeros, con sus sueños y banderas, y evidencia una brutalidad sin igual”.
      Cintas. La perito antropóloga Julia Lund ata y desata bolsas con materiales obtenidos de la estructura subterránea. Una arpillera que “envolvía dos esternones”, una botella de la bebida Crush “típica de los años ‘70”, alambres, tramos de sogas y “hasta un cuadro de bicicleta encontramos aquí... y hace poco tuvimos testimonios acerca de un obrero que fue capturado junto con su bici. Guardamos todo, porque el día de mañana un objeto mínimo puede servir para completar una historia”.
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      Perito antropóloga Julia Lund. Pasa por la zaranda los materiales que pueden contener restos humanos. (De la Orden).
      A los investigadores les llamó la atención el hallazgo de unas tiras de tela rectangulares, tal vez arrimadas por pájaros, que suelen hacer sus nidos con distintos materiales. Pero cuando llevaron las cintas al scanner, detectaron manchas que parecían rastros humanos.
      “Llegó un momento en que habíamos reunido siete de esas cintas así que probamos ponerlas en escala sobre un cráneo digitalizado, de manual, que son los que se utilizan para las comparaciones macroscópicas y vinos que las cintas y sus marcas coincidían con las cavidades de la boca y de los ojos. Llevamos las cintas a la Facultad de Bioquímica y ahí un compañero pudo determinar que las marcas tenían que ver con saliva y con lagrimales”, revela Zurita, como describiendo un santo sudario.
      A los 30 metros de profundidad, además, se encontró el primer cráneo con vendas puestas en la mandíbula y en los ojos, similares a las que estaban sueltas. Zurita se explaya: “Esto sirve para señalar que si ponían dos vendas por víctima, siete vendas correspondían a tres personas y media, o sea a cuatro, si damos con la que falta. Y sumado al cráneo hallado, se deduce que al menos cinco personas fueron tiradas al Pozo amordazadas y con los ojos vendados posiblemente por una misma patota o grupo de tareas. Además, el diseño de los cortes deja entrever que fue la misma persona la que los hizo. Y que era diestra”.
      Tres mujeres, tres historias. Josefina Molina halló a su papá, Dardo Molina, vicegobernador de Tucumán hasta el golpe militar de marzo de 1976, secuestrado a los nueve meses en su estudio jurídico. Ella lo encontró, pero por partes.
      El pozo del infierno: 140 cuerpos torturados y la dura tarea de reconstruir la verdad
      Josefina Molina. Reconstruye con tenacidad el conjunto ósea de su padre, el ex vicegobernador Dardo Molina. (De la Orden).
      “Primero aparecieron dos dientes, un canino y un molar, y un fragmento de cúbito derecho. Después me informan de la mandíbula, que estaba a 29,80 metros de profundidad. Hace dos años encontraron por ADN un coxal derecho y, por acercamiento, el izquierdo, pues estaba a la par. En un video veo luego los omóplatos y el conjunto de costillas. Y eran. También pido asociar las vértebras, ubicadas a la par de las costillas, pero no las reconocen, porque estaban llenas de cal, es decir no aptas para el análisis genético”, enumera Josefina, que sigue buscando los huesos de aquel hombre que la tuvo en brazos.
      El año pasado sumó un peroné y un brazo, con un trozo de su camisa. “Es la primera prenda que tengo de él, con manchitas de sangre por fuera, pero que pertenecen a otra persona”, señala Molina, que desea la condena de los responsables de este crimen político en un juicio que se realizará en 2018.
      Josefina busca ahora el cráneo de su papá: “Tiene que estar suelto, voy a pedir a la Justicia que analice todos los que quedaron sin identificar. Yo lo lloro, no es fácil esto. Pero quiero recuperarlo”.
      Virginia Sosa busca aún a su marido, José Zenón Ruiz, que era guardiacárcel y fue secuestrado el 27 de julio de 1975, cuando tenía 26 años.
      El pozo del infierno: 140 cuerpos torturados y la dura tarea de reconstruir la verdad
      Virginia Sosa. Busca a su marido desaparecido José Zenón Ruiz. (De la Orden)
      –¿Piensa que puede ser uno de los cuerpos hallados aquí que todavía no fueron identificados? –Le pregunta Viva. a centímetros de la boca del Pozo.
      –No... Bueno, no creo... En verdad, no lo sé... Quizás sí, ¿no? Hay que aguardar los estudios –contesta Virginia, tragando saliva, mirando hacia abajo.
      A ella, hoy presidenta de la agrupación Familiares de Desaparecidos de Tucumán, le queda la duda sobre el papel del dueño de la finca: “Cuando Antonio Vargas tenía que declarar, justo se murió y se llevó sus secretos a la tumba. La Justicia no quiso averiguar más”.
      Marta Rondoletto encontró en el Pozo de Vargas a casi toda su familia. Allí estaban su mamá, María Cenador, su papá, Pedro Rondoletto, sus hermanos Jorge y Silvia, y su cuñada Azucena Bermejo, embarazada. Falta el sobrino.
      El pozo del infierno: 140 cuerpos torturados y la dura tarea de reconstruir la verdad
      Documento. Una foto de la familia Rondoletto, desaparecida casi por completo durante el "Operativo Independencia". Una sobreviviente, Marta, reclama justicia. (Foto: Gentileza de Marta Rondoletto).
      “Participé de las campañas iniciales de búsqueda del Pozo, cuando no se sabía su ubicación exacta. Ese minuto cero duró unos 45 días. Apoyé esa lucha y la creación del grupo de peritos locales, estudiantes y profesionales tucumanos para hacer la extracción de huesos que luego se analizan en los laboratorios de Buenos Aires. Hice todo lo que uno hace. Pero cuando fueron identificados mis familiares, sentí un shock brutal, un golpe del que todavía no me repongo, pese a que ya pasó un año”, se conmueve Marta, periodista, docente, militante peronista y presidenta de la Fundación Memorias e Identidades del Tucumán.
      El pozo del infierno: 140 cuerpos torturados y la dura tarea de reconstruir la verdad
      Los que hallaron a los Rondoletto. Los peritos Ruy Zurita y Víctor Ataliva, dos pioneros del CAMIT. En el equipo están también Luciano Molina, Alejandro Leiva, Sergio Cano, Aldo Gerónimo, Gema Huetagoyena Gutiérrez, Andrés Romano, Fabio Srur y Julia Lund.
      Para Marta, “el Pozo de Vargas es la prueba más contundente de la implementación de un plan genocida, con su lógica perversa y deshumanizada. Pienso que los restos hallados no son mis familiares en sí, sino que implican la ubicación de los cuerpos de los delitos, de los crímenes cometidos por los pergeñadores de sus desapariciones”.
      Entre los 107 identificados hay obreros de los ingenios, estudiantes, docentes, delegados ferroviarios, militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo y de Montoneros y de la JP, según entidades de Derechos Humanos.
      El pozo del infierno: 140 cuerpos torturados y la dura tarea de reconstruir la verdad
      El abismo y la muerte. El gráfico del pozo muestra su profundidad de 40 metros y las tres napas de agua que lo araviesan. (Gentileza CAMIT)
      Por las redes sociales, Rondoletto impulsará una campaña de donación de sangre para que se completen los análisis genéticos, ya que hay restos de unas 33 personas que permanecen como NN, sin nombre.
      El pozo del infierno: 140 cuerpos torturados y la dura tarea de reconstruir la verdad
      Restos ferroviarios. Rodean al Pozo de Vargas. La erosión forma figuras en la madera.

      sábado, 18 de noviembre de 2017

      MATAMOS AL PEDO Y LA RELIGION NOS HACE VIOLENTOS

      Muere Françoise Heritier, feminista sucesora de Lévi-Strauss

      La antropóloga que demostró que la violencia machista no tiene nada de natural

        “La humanidad es la especie más estúpida: es la única donde los machos matan a sus hembras”, dijo Françoise Heritier. Esta semana ha muerto la etnóloga francesa, que probó que la violencia de género no responde a ninguna ferocidad natural, sino a un exceso de cultura patriarcal.
        Pablo Francescutti | |
        <p>Françoise Heritier / Wikipedia</p>
        Françoise Heritier / Wikipedia
        Una intuición fundamental del antropólogo Claude Lévi-Strauss le llevó a basar en el intercambio de mujeres la teoría del parentesco que explicaba la sociabilidad humana. Lo respaldaba la práctica milenaria de las bandas paleolíticas, los asentamientos neolíticos y las primeras sociedades históricas. ¿Razones? La prohibición del incesto, que obligaba a los hombres a conseguir esposas fuera del grupo de parientes consanguíneos, y el apremio por aliarse con los pueblos vecinos para evitar la guerra de todos contra todos.
        Las mujeres servían de moneda de cambio entre padres y hermanos de distintas tribus, que se asociaban al convertirse en suegros y cuñados. En resumidas cuentas: las mujeres fueron sometidas en beneficio de la supervivencia grupal y la cohesión social.
        En Burkina Fasso se sumergió en la vida de los Samo, una etnia mandinga, para estudiar las relaciones de género y el incesto
        ¿Y por qué no ocurre al revés y no son las mujeres las que intercambian hombres?
        Tal fue la pregunta que movió a la francesa Françoise Heritier a buscar una respuesta que la alejaría del estricto estructuralismo de su maestro. Y la buscó guiada por la hipótesis de que, para que dicho intercambio fuera aceptado, tenía que existir previamente una convicción común a ambos sexos de que las cosas debían ser así y que sus parientes masculinos actuaban correctamente.
        Su pesquisa la llevó lejos de su patria, hasta Burkina Fasso, a sumergirse en la vida de los Samo, una etnia mandinga cuyo sistema de filiación estudió, en especial las relaciones de género y el incesto de segundo tipo –entre una madre y una hija con un mismo amante–. De formación geógrafa, gustaba contar que las fascinantes clases de Lévi-Strauss la decidieron a apuntarse a una expedición a Gabón que requería un geógrafo y, a falta de candidatos varones, la aceptaron.

        Apoderarse de sus vientres

        Con esos conocimientos y otros que fue adquiriendo con el correr de los estudios tejió una explicación de la universalidad de la subordinación femenina. La respuesta la encontró en la capacidad reproductiva de las mujeres; ellas pueden “producir” niñas y, sobre todo, ¡niños!
        Ese gran don siempre asombró a los hombres, que han tratado de controlarlo desde la noche de los tiempos. Para apoderarse de sus vientres y su poder generador se convencieron a sí mismos de que eran ellos quienes introducían el principio sexualizante en la mujer. Aristóteles teorizó esa fantasía al afirmar que todo dependía del esperma.
        Como Heritier explicó, a Levi-Strauss no le preocupaba la sumisión femenina sino el intercambio, las reglas estables que gobiernan el aparente desorden social y cultural. Y por eso le enmendó la plana a su concepción del incesto, demostrando que este no obedecía únicamente a las exigencias del intercambio, pues el tabú se impone incluso a los parientes políticos. Al fin y al cabo, ¿qué necesidad de intercambio obliga a vetar las relaciones de un hombre con su cuñada o su nuera?.
        Fiel, sin embargo, a la lógica binaria a la que era tan adepto su maestro, postuló que la singular biología de los dos sexos ha sido la inspiración de todo un intrincado complejo de creencias sobre las identidades de los géneros. Y enseguida aclaró que “los dos sexos son diferentes, pero la naturaleza no dice nada en términos de jerarquía”, valores establecidos por una estructura de poder, el patriarcado.
        ¿Por qué es universal la subordinación femenina? La respuesta está en la capacidad reproductiva de las mujeres

        La dominación masculina continúa

        Como se encargó de recalcar, los últimos descubrimientos de la neurología niegan las diferencias sexuales en el funcionamiento y organización cerebral. Es el aprendizaje discriminatorio –las niñas con las muñecas, los niños con los caballitos– lo que promueve el desarrollo de conexiones sinápticas divergentes.
        Conjeturaba que, en algún momento del Paleolítico medio, nuestros ancestros inventaron la prohibición del incesto, una de las mayores innovaciones de la especie, para salir del refugio precario de sus familias extensas. Superaron así el brete mortífero que los empujaba a guerrear sin fin con los vecinos para robarles esposas cuando su grupo endogámico no se las podía proporcionar.
        “Hoy los hombres ya no intercambian mujeres”, reflexionaba [excepto en la prostitución, donde las mujeres siguen circulando en las redes de proxenetas, puntualizamos nosotros]. “Pero la dominación masculina existe igualmente. Es por eso que desarrollé la idea de que la diferencia sexual era una invariante todavía más fundamental que la necesidad del intercambio”.
        Pero que la subordinación femenina sea universal no significa que tenga nada de natural, como tampoco lo tiene la igualmente extendida violencia machista. No existe un comportamiento semejante en la fauna, afirmaba categóricamente. Y aunque se intenta explicar la agresividad masculina como un vestigio bestial, una recaída en el animalismo, se trata de una explicación sin fundamento.

        Ningún animal agrede a sus hembras

        “Algunos animales matan a las crías de las hembras, pero solo para interrumpir la lactancia y volverlas sexualmente receptivas. Y si es cierto que a menudo los machos pelean entre ellos por la supremacía en una manada, jamás combaten ni matan a las hembras de su grupo”, decía Heritier en un artículo publicado en Science et Avenir. En síntesis: la violencia de género no responde a ninguna ferocidad natural, sino más bien a un exceso de cultura, de cultura patriarcal.
        Los demás machos pelean entre ellos por la supremacía en una manada, pero jamás combaten ni matan a las hembras de su grupo
        Titular de la cátedra de antropología del Colegio de Francia, un templo del saber señalado por su misoginia, a la que accedió por sus méritos y gracias al apoyo de Levi-Strauss, se distinguió además como divulgadora de las grandes aportaciones de la antropología en materia de género.
        Socialista moderada, se mojó en los crispados debates que han dividido a Francia en las últimas décadas: defensora del matrimonio gay, del control de la natalidad y del derecho al aborto, se opuso con todas sus fuerzas al velo en las escuelas y a la adopción por parejas homosexuales.
        Al final de su vida se aproximó a Lévi-Strauss en el pesimismo acerca del cambio de estructuras socioculturales que se le antojaban inmutables, como el reparto sexual del trabajo, el tabú del incesto y la valencia diferencial de los sexos, la raíz de las desigualdades jerárquicas. No creía que en un plazo cercano se pudiera llegar a la deseada igualdad entre hombres y mujeres.
        La antropóloga que feminizó el estructuralismo murió el pasado 15 de noviembre en París, el día de su 85º cumpleaños.

        Frases de Heritier que remueven la conciencia colectiva

        “Decir que las mujeres tienen el derecho de venderse es enmascarar que los hombres tienen el derecho de comprarlas”
        “Se dice que un hombre no puede casarse con tal o cual mujer. Pero jamás se ha dicho que una mujer no puede casarse con tal o cual hombre. De hecho, las mujeres nunca han sido sujeto de derecho con voz en los textos históricos”.
        “Seguimos moviéndonos con patrones de conducta y pensamiento forjados en el Paleolítico Superior”
        “La humanidad es la especie más estúpida: es la única donde los machos matan a sus hembras”
        “No me intriga saber lo que ocurrirá después de mi muerte. Después de todo, nadie se plantea la cuestión de qué era antes de nacer”