viernes, 23 de septiembre de 2016

LOS QUE LE FABRICARON EL GAS A HITLER VUELVEN!!!!


MonBayer, la debilidad del dinosaurio



Si los tribunales de la competencia no lo echan para atrás, el próximo año asistiremos al estreno de una nueva supermultinacional, MonBayer , o como decidan llamar a la fusión, entre Bayer y Monsanto después de que la primera haya comprado a la segunda. Y bien, ¿qué puede suponer esto?
Una primera respuesta se sitúa en la lógica habitual de lo que puede representar una empresa tan poderosa como indestructible. Encontramos a quienes lo valoran como un paso natural en el devenir de nuestro modelo económico, afirmando que con empresas así, con su «tecnología infinita» , con su «capacidad de llegar a cualquier lugar», con su «eficiencia», todo será inmejorable. MonBayer, con sus semillas mágicas y pesticidas infalibles , será el dios que acabará con el hambre en el mundo y un sueño será cada vez más cercano: pedir comida vía Google desde nuestro apple , que sea servida pocos segundos después por un dron de Amazon y ser felices comiendo perdices MonBayer.
También encontramos a quienes, como muchos de mis colegas, explican que la aparición de esta corporación puede suponer resultados bastante trágicos . Después de la fusión entre Dow AgroSciencies y Dupont , y la fusión entre Syngenta y la empresa paraestatal ChemChina el pasado febrero, la operación entre Monsanto y Bayer deja el sector agrícola -el que nos da de comer- en manos de solo tres imperios, todos ellos, por cierto, vinculados desde su nacimiento no con la alimentación o la sanidad, sino con el sector químico (que bien supo encontrar sinergias con la industria de la guerra).
En concreto, en el negocio de las semillas, entre los tres controlan el 60% de las convencionales y casi el 100% de las transgénicas , y aseguran más del 65% de toda la producción de pesticidas . Como dice la investigadora Silvia Ribeiro de ETC, «nos tiene que preocupar la fuerza de estos gigantes industriales para moldear a su favor acuerdos de comercio agrícola, subvenciones y programas rurales, leyes laborales, de semillas y patentes, normativas de uso del suelo, de uso de agroquímicos y hasta gastos públicos en infraestructuras, todo a favor de sus negocios». Es la pérdida total de la capacidad de decidir respecto a nuestra agricultura y alimentación . Solo las abejas y otros insectos polinizadores pueden estar más preocupados que las personas que defendemos este derecho.
DOS MONSTRUOS