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domingo, 5 de marzo de 2017
Los gatos también son hipertensos
La tensión alta es un gran problema para la salud de las personas, pero también lo es para los gatos, protagonistas de #Cienciaalobestia.
La Sociedad Internacional de Medicina Felina alerta en un estudio sobre
el peligro de la hipertensión felina y ofrece consejos sobre cómo tomar
la tensión arterial de forma correcta a estos animales.
.
Medir la tensión arterial en los gatos puede ayudar a tratar con tiempo problemas derivados de la hipertensión / Andrew Sparkes
Uno de los grandes males de la vida moderna es la hipertensión. Una
presión arterial alta tiene consecuencias graves que se pueden traducir,
por ejemplo, en un fallo cardiaco. Llevar una vida sedentaria, el
exceso de sal o seguir una dieta inadecuada son algunos de los factores
que la causan.
La publicación médica The Lancet
ya alertaba hace diez años sobre los peligros de la hipertensión y cómo
afectaba en especial a las personas en los países desarrollados. La
previsión que se hacía en el artículo apuntaba a que 1.500 millones de
personas podrían sufrir de hipertensión en 2025. Sin embargo, la cifra
no incluía a los gatos.
La hipertensión felina puede causar daños en los ojos, el corazón, el cerebro o los riñones
La Sociedad Internacional de Medicina Felina (ISFM, por sus siglas en inglés) ha puesto el foco en una preocupación muy similar a la que se exponía en The Lancet.
Los gatos, sobre todo los más viejos, son también víctimas de la
hipertensión pero la mayoría de las veces no llega a diagnosticarse e
impide un tratamiento preventivo.
Como consecuencia, el
animal puede acarrear consecuencias muy graves, como por ejemplo, daños
importantes en órganos como los ojos, el corazón, el cerebro o los
riñones. En muchos casos son irreversibles, como la ceguera causada por
el desprendimiento de retina.
Pero esta dolencia se puede tratar
si se actúa a tiempo. Un diagnóstico temprano es clave para poder
aplicar el tratamiento oportuno y evitar males mayores. No obstante,
esto obliga a los dueños a asumir una rutina que implica medir la
presión arterial de los felinos de forma periódica, algo bastante
infrecuente y en muchos casos, difícil.
Incluso si no se puede
hacer en casa, acudir a una clínica para que lo haga un especialista
conlleva una dificultad añadida: los gatos son muy susceptibles al
estrés cuando se les lleva al veterinario, y su ansiedad puede hacer que
la presión arterial aumente de forma anormal al encontrarse en un
entorno médico. Es lo que también se conoce en humanos como
"hipertensión de bata blanca”. Recomendaciones para los veterinarios
El estrés de los gatos aumenta cuando se encuentran en un entorno médico
Para llamar la atención sobre este problema y ayudar a los
veterinarios a mejorar el diagnóstico y tratamiento de la hipertensión
felina, la ISFM publica en la revista Journal of Feline Medicine and Surgery una
guía con algunos consejos. El documento aporta una serie de
recomendaciones recogidas entre veterinarios de Reino Unido, Australia,
Estados Unidos y España, entre otros.
El texto incluye
indicaciones para medir la tensión de forma correcta según la edad y el
estado de salud de los animales, para tratarles de forma correcta
durante la medición evitando así que sufran estrés o para decidir si
necesitan una terapia hipertensiva en función de los resultados o del
posible daño en los órganos.
“La guía está bien ilustrada y es
fácil de leer, esperamos que ayude a que los veterinarios se acostumbren
a medir la presión arterial de los gatos. Esto ayudará a identificar
una condición que se puede tratar evitando muchas consecuencias
clínicas”, explica Samantha Taylor, especialista en medicina felina y
una de las coautoras del trabajo.
Referencia bibliográfica:
Samantha S. Taylor et al. "ISFM Consensus Guidelines on the Diagnosis and Management of Hypertension in Cats". Journal of Feline Medicine and Surgery 2017
"Nos enviaron al infierno": el escándalo
de los abusos contra miles de niños británicos que fueron separados de
sus padres y llevados al extranjero hace décadas
Tom SymondsBBC
Es un escándalo que, más de 50 años después, continúa teniendo repercusiones.
Empezó
en la década de los 50, cuando miles de niños de familias pobres o que
estaban bajo el cuidado del Estado en Reino Unido fueron enviados a
otras partes de lo que fuera el imperio Británico.
Se calcula que unos 150.000 niños fueron enviados a Australia, Nueva Zelanda, Canadá y lo que entonces era Rhodesia del Sur (hoy Zimbaue), en un período de 35 años.
Tan sólo a Australia fueron trasladados entre 7.000 y 10.000 niños después de la Segunda Guerra Mundial..
El
objetivo era darles una vida mejor. Y para ello varias instituciones
religiosas, tanto de la Iglesia anglicana como la católica y otros
grupos de caridad reunieron a niños para inscribirlos en el programa.
Sin embargo, muchos de ellos terminaron sufriendo abuso físico y sexual
y utilizados para trabajos forzados en hogares y en las llamadas granja
escuelas dirigidas por órdenes y organizaciones religiosas.
Y el traslado de niños continuó hasta principios de los 1970.
"Testimonios emotivos"
Esta
semana comenzaron las primeras audiencias públicas de una investigación
nacional independiente sobre lo que ocurrió con estos menores.
Y
tal como señalan los expertos, se escucharán "testimonios sumamente
emotivos" de los niños migrantes de Inglaterra y Gales que ahora son
adultos en los últimos años de su vida.
Clifford Walsh es uno de ellos. Tiene 72 años y vive en Fremantle, en Australia Occidental.
Ahí
fue donde en 1954, cuando tenía 9 años, llegó en un barco procedente de
Londres. Y lo primero que buscó fueron borregos porque le dijeron que
éstos eran muy numerosos en Australia y por cada persona había 100
borregos. Derechos de autor de la imagenClifford WalshImage caption
Clifford Walsh terminó en un lugar llamado Bindoon.
Clifford terminó en un lugar llamado Bindoon.
La institución católica que llegó a conocerse como la Ciudad de los Niños Bindoon ahora es notoria.
Alrededor
de una impresionante mansión de piedra en la campiña australiana, al
norte de Perth, están los edificios que Walsh y los otros niños
migrantes fueron forzados a construir, descalzos.
Y comenzaron a trabajar un día después de su llegada.
Los Hermanos Cristianos dirigían el lugar con la intención de imponer orden y un código moral.
Dos días después de que llegaron, Walsh dice que recibieron su primer castigo de manos de uno de los hermanos. "Nos dio puñetazos, nos pateó, nos golpeó en cara... y
después nos sentó en su rodilla para decirnos que no quería lastimar a
los niños, pero que nos habíamos portado mal", recuerda.
"Yo lloré de forma incontrolable durante horas".
La historia de Walsh es profundamente inquietante. Y la cuenta de una forma particularmente directa. Está furioso. Derechos de autor de la imagenGetty ImagesImage caption
Una maestra lee a un grupo de niños en Stevenage,
Inglaterra. Los niños están a punto de ser enviados a un colegio en
Molong, Australia.
Describe como uno de los hermanos lo llevó a su
cuarto con la promesa de que le daría melaza, un alimento que se daba a
las vacas, no a los niños.
El hombre abusó sexualmente de él.Alega
que otro hermano lo violó. Y un tercero lo golpeó despiadadamente
después de acusarlo falsamente de tener relaciones sexuales con otro
niño. "No teníamos padres, no teníamos familiares. No había nadie a quien pudiéramos acudir. Estos hermanos -estos pedófilos- tuvieron que haber pensado que estaban en un paraíso".
Walsh
acusó a los hermanos en la Comisión Real Australiana en una
investigación sobre abusos sexuales infantiles, la primera vez que
reveló totalmente sus experiencias.
"Estaba aterrorizado de informar sobre el abuso. No conocía otro tipo de vida", cuenta.
"He vivido unos 60 años con este odio.
No puedo tener una relación sexual normal porque no me gusta abrazar a
la gente", asegura. "A mi propia esposa, no la pude abrazar". Derechos de autor de la imagenClifford WalshImage caption
Walsh acusó a los Hermanos Cristianos en la Comisión
Real Australiana en una investigación sobre abusos sexuales infantiles,
Reino Unido es quizás el único país del mundo que ha exportado a vastos números de sus propios niños.
Australia fue el principal destino en la última etapa de este traslado infantil entre 1945 y 1974.
El programa tuvo dos propósitos: reducir la población de los orfanatos en Reino Unido e incrementar la población de las colonias británicas.
Las instituciones religiosas que reclutaron a los niños decían que el objetivo era dar a los "niños perdidos" una nueva vida.
Y aunque no se puede decir que todos los niños exportados sufrieron, para muchos el sueño se convirtió en pesadilla.
Hasta ahora, cientos de ellos han hablado de mala educación, trabajos duros, golpes y abuso sexual. Derechos de autor de la imagenGetty ImagesImage caption
Una muestra de boxeo en un colegio en Pinjarra, Australia Occidental.
Se hicieron intentos para recrear un hogar feliz para los niños.
En
la granja escuela de Fairbridge en Molong, a cuatro horas de Sídney,
los niños vivían en cabañas en el campo, cada una con una "madre de la
casa".
Fairbridge no era una orden religiosa, como la de los
Hermanos Cristianos. Y algunos de los niños han elogiado el comienzo de
su estancia con ellos.
Derek Moriarty no es uno de ellos. Estuvo en Molong ocho años y fue uno de los cientos de niños que sufrieron mala alimentación, educación inadecuada y trabajo físico.
Su vida se ha visto profundamente afectada por sus experiencias en Fairbridge.
Cuenta
que sufrió con el entonces director de la escuela, Frederick Woods, un
hombre que, dice, tenía 10 bastones y, para el horror de los niños, un
palo de hockey, con el que solía golpearlos. Derechos de autor de la imagenGetty ImagesImage caption
Niños jugando fútbol en el colegio Fairbridge en Pinjarra.
Moriarty alega haber sufrido abuso sexual por un miembro del personal que lo desnudó y lo tocó.
"Tenía 9 o 10 años", cuenta, "y no entendí lo que pasaba". Eventualmente se escapó de Molong, intentó suicidarse a los 18 años y siempre ha sufrido depresión.
Disculpa
En
2009, el gobierno australiano se disculpó por la crueldad mostrada a
los niños migrantes. Reino Unido también pidió disculpas en 2010.
La presión para encontrar respuestas y reparaciones ha ido en aumento. Pero nunca se hubieran hecho preguntas si no hubiera sido por dos "buscadores de la verdad".
A
principios de 1980, Margaret Humphreys, una trabajadora social en
Nottingham, Inglaterra, se encontró con antiguos inmigrantes
australianos que se habían dado cuenta de que podrían tener familiares
vivos en Reino Unido.
A muchos de ellos, siendo niños, se les había dicho que sus padres habían muerto.
No era verdad. "Se trataba de la identidad", dice Humphreys, "de que te quiten la identidad, te la roben".
Su
trabajo ha involucrado tratar de reunir a "los niños perdidos" con sus
familiares. Y ha logrado establecer vínculos cercanos con muchos de los
antiguos inmigrantes quienes han revelado el abuso físico y sexual que
sufrieron.
"A medida que te involucras empiezas a conocer cada vez más sobre el grado y el horror del abuso", dice la trabajadora social.
"Eso
ha ocurrido con el tiempo porque la gente sólo puede hablar de ello
después de un largo período, cuando hay confianza. Aquí hay demasiados
traumas involucrados". Image caption
David Hill zarpó de Tilbury, Inglaterra, hacia una granja escuela de Fairbridge.
También hubo revelaciones sobre lo que ocurrió en los hogares de Fairbridge por un miembro de su personal.
David Hill zarpó de Reino Unido con sus hermanos hacia la granja de Fairbridge en Molong en 1959.
Él fue uno de los afortunados. Su madre llegó después, con lo cual logró tener un futuro estable.
Hill
se convirtió en una exitosa figura en Australia. Fue presidente y
director ejecutivo de la cadena de televisión pública Australian
Broadcasting Corporation (ABC) y es un apasionado historiador.
Hill reunió a los niños y niñas de Fairbridge
para que le contaran sus historias. Igual que las de los niños del
occidente de Australia, las suyas estaban dominadas por golpes y abusos.
Derek
Moriarty fue uno de los que contaron su historia por primera vez a
Hill, como parte de la investigación que realizó para su libro "Los niños olvidados" y para un documental de TV para ABC. "Sentí que me quitaron un peso de encima cuando lo conté", dice Moriarty. "Pero mi abuso fue insulso comparado con el que otros sufrieron".
El trabajo de David Hill provocó denuncia tras denuncia de hombres y mujeres sobre sus experiencias siendo niños. Derechos de autor de la imagenGetty ImagesImage caption
Niños reunidos en la escuela de Fairbridge en Molong.
Le escribieron y le contaron sobre la serie de
abusos sexuales. Los niños no entendían lo que les estaba pasando y
quedaron traumatizados.
Basándose en más de 100 entrevistas, Hill está seguro de que el 60% de los niños de Fairbridge en Molong fueron abusados sexualmente.
La
firma de abogados australiana Slater and Gordon demandó con éxito
compensaciones a nombre de 215 internos de Fairbridge, de los cuales 129
dijeron que habían sido abusados sexualmente.
Para quienes
estuvieron con los Hermanos Cristianos, las cifras son incluso más
altas. La Comisión Real Australiana sobre abuso infantil recientemente
reveló que 853 personas habían acusado a miembros de la orden religiosa.
Hill
es uno de los testigos expertos que presentará evidencia en la
investigación independiente sobre abuso sexual infantil de Reino Unido.
La Comisión Real Australiana está examinando detalladamente la migración de niños británicos.
En
1998, el Comité Selecto de Salud del Parlamento británico llevó a cabo
audiencias en las que se describió a las instituciones de los Hermanos
Cristianos como "casi la total materialización del sueño de un pedófilo".
Pero
el comité no llegó al fondo del asunto y concluyó: "Los Hermanos
Cristianos fueron muy insistentes en que los abusos no fueron conocidos
por aquellos que controlaban estas instituciones. No podemos aceptar
esto". Derechos de autor de la imagenGetty ImagesImage caption
Niños en Pinjarra escuchan un discurso del duque de Gloucester.
Fuentes cercanas a la actual investigación le
dijeron a la BBC que ésta presentará "nuevas e impactantes" revelaciones
sobre la escala del abuso sexual extranjero y los intentos de
instituciones británicas y australianas para cubrirlo.
Esto
incluirá un análisis de las afirmaciones de que algunos niños migrantes
fueron enviados al extranjero semanas después de que se reportó abuso
sexual en los hogares donde vivían en Reino Unido. El alegato es que fueron "seleccionados", ya sea para quitárselos de encima o porque interesaban a pedófilos.
Tres
niños que vivieron en Fairbridge argumentan que William Joseph Slim,
quien fuera entonces gobernador general australiano, los acosó
sexualmente durante viajes en su Rolls Royce, conducido por un chofer,
cuando visitó el hogar.
Se entiende que estos alegatos podrían ser considerados por la investigación.
También
podría responder a la pregunta histórica crucial de si el gobierno
británico sabía que estaba enviando a niños a ser maltratados en un país
extranjero.
Margaret Humpreys es inflexible: "Queremos saber lo que ocurrió, queremos saber quién lo hizo y queremos saber quién lo encubrió durante tanto tiempo".
De hecho, archivos del gobierno revelan que hubo una ocasión cuando el programa de migración pudo haber sido detenido.
Fue en 1956, cuando tres funcionarios viajaron a Australia para inspeccionar 26 instituciones que recibían a niños migrantes. Derechos de autor de la imagenNational ArchivesImage caption
Un informe confidencial sobre migración infantil a Australia de 1956.
El informe era bastante crítico.
Se
identificó una falta general de experiencia en el cuidado infantil y se
mostró preocupación en que los niños estuvieran viviendo en
instituciones en áreas rurales remotas, mientras que en Reino Unido la
tendencia era designarlos a familias urbanas.
Sin embargo, el informe tenía una segunda sección "secreta", nunca publicada, que fue un poco más lejos.
Incluía los nombres de cinco instituciones que no cumplían los requisitos.
Cuando
el Ministerio del Interior de Reino Unido vio el informe, quería que se
añadieran cinco más para crear lo que se convirtió en una lista negra
infame, lugares que no deberían recibir más niños debido a los malos
estándares de atención.
Fairbridge Molong y Bindoon estaban en la lista.
La lista completa
Orfanato San José, Sídney
Granja rural de entrenamiento Dhurringile, Victoria
San José, Neerkol nr Rockhampton, Queensland
Granja de entrenamiento Ejército de Salvación, Queensland
Casa Metodista, Magill, Adelaida
Orfanato San Vicente, Castledare
Granja Escuela San José, Bindoon, Australia Occidental
Ciudad de los Niños San Juan Bosco, Glenorchy, Hobart
Escuela Granja Fairbridge, Molong, Nueva Gales del Sur
Escuela Granja Fairbridge, Pinjarra, Australia Occidental
Pero el informe apenas había arañado la superficie. No mencionó el abuso sexual o físico.
Sin
embargo, durante los años de la posguerra, hubo acusaciones de abuso
sexual contra tres directores de Escuela Granja Fairbridge, en Molong.
Según
David Hill, la denuncia sostenía que Frederick Woods, el hombre que
golpeaba a los niños con un palo de hockey, era "un pervertido sexual" y
había abusado de una chica residente. Una investigación interna lo
exoneró.
Esto no parece haber sido revelado por la Sociedad Fairbridge al público ni a los inspectores de 1956.
De manera similar, en los hogares de los Hermanos Cristianos en Australia Occidental, los niños estaban aterrorizados de criticar a los hermanos.
Clifford
Walsh, antiguo residente de Bindoon, estuvo allí durante la misión de
investigación. No la recuerda, pero dice que hablar hubiera resultado en
una paliza extremadamente severa, incluso con riesgo de vida.
La
verdad es que ni las instituciones, ni los inspectores, se acercaron
para crear el tipo de ambiente donde los niños pudieran revelar sus
secretos más oscuros y ser tomados en serio.
Cuando el informe de 1956 llegó a los escritorios de los burócratas británicos creó un gran revuelo.
Entonces comenzó algo muy parecido a un encubrimiento.
Los documentos del Archivo Nacional contienen la respuesta de los funcionarios gubernamentales.
Uno
escribió en 1957 que la Junta de Migración de Ultramar, que aconsejaba
al gobierno, "lamentando que la misión haya sido enviada". Derechos de autor de la imagenEPAImage caption
Igual que en Reino Unido, en Australia también hubo indignación por el histórico abuso infantil.
Algunos miembros de la junta "instaron firmemente a que el informe no se publicara".
Según
archivos del gobierno, en una reunión con las organizaciones que
dirigían los programas para inmigrantes, John Hope, subsecretario de
Estado para Relaciones de la Commonwealth, discutió lo que sería
revelado del informe al parlamento.
"Creo que ustedes puede confiar en nosotros", dijo. "No seré crítico en el Parlamento".
La Sociedad Fairbridge de Reino Unido ejerció su propia presión. Su presidente era el duque de Gloucester, tío de la reina.
Los
funcionarios discutieron las "repercusiones parlamentarias inmediatas"
que podían resultar de la suspensión del programa de inmigrantes.
Colin
Anderson, director de la flota de buques Línea de Oriente, que se
benefició del negocio de embarque de los niños, pidió que el informe no
se hiciera público debido a la controversia que podía causar.
En
una llamada telefónica, un alto funcionario de la Junta de Migración de
Ultramar respondió que la Sociedad Fairbridge hacía un "esfuerzo
extremadamente bueno por el que todos daban los mayores elogios".
¿Qué hizo el gobierno?
Derechos de autor de la imagenPAImage caption
Alexis Jay dirige la investigación independiente británica sobre abusos infantiles.
Documentos del Archivo Nacional muestran que los funcionarios decidieron no tomar cualquier acción significativa.
En
junio de 1957, la Oficina de Relaciones del Commonwealth envió un
telegrama secreto a la Alta Comisión de Reino Unido en Australia: "No
queremos retener la aprobación", decía, para que más niños sean enviados
desde Reino Unido.
Después de una mayor presión de la Sociedad Fairbridge, otros 16 niños fueron enviados.
La
recomendación clave de los inspectores, a la cual el secretario de
Estado británico estuvo de acuerdo, fue que cada decisión de enviar a un
niño fuera discretamente archivada.
La Sociedad Fairbridge siguió enviando niños, aunque se concentró en aquellos cuyas madres querían unirse a ellos más tarde.
La respuesta de David Hill es enojo, incluso hoy.
Con lágrimas en los ojos, dice: "Me sorprende lo vulnerable que me ha hecho sentir.
"El
gobierno británico no sólo siguió aprobando el envío de niños, sino que
financieramente subvencionó las instituciones que había puesto en una
lista negra no y que no eran aptas para los niños y que terminaban
condenados".
La Escuela Granja de Molong cerró finalmente en 1973.
La
Sociedad Fairbridge ahora es parte de la asociación de caridad Prince's
Trust y todavía organiza actividades vacacionales para los. Derechos de autor de la imagenClifford WalshPrince's Trust dijo que nunca estuvo involucrada en
la migración de niños, "pero tenemos el archivo de la antigua Sociedad
Fairbridge. Estamos cooperando plenamente con esta importante
investigación".
Bindoon permaneció abierta hasta 1966. Ahora se utiliza como una universidad católica.
La
Comisión Real Australiana estimó recientemente que el 7% de los
sacerdotes católicos del país estaban involucrados en abuso infantil.
Y ese es el alcance de las denuncias de abusos sexuales en las iglesias católica y anglicana en Reino Unido de la InvestigaciónIndependiente sobre Abuso Sexual Infantil (IICSA, por su sigla en inglés).
Investigación Independiente sobre Abuso Sexual Infantil
La
investigación sobre abuso sexual infantil en Inglaterra y Gales examina
las denuncias formuladas contra las autoridades locales, las
organizaciones religiosas, las fuerzas armadas y las instituciones
públicas y privadas
La
pesquisa comenzó con el escándalo de Jimmy Savile, el presentador
estrella de la BBC en las décadas de los 70 y 80, que cometió más de 200
delitos sexuales durante más de cuatro décadas.
Se espera que la investigación tarde unos cinco años en completarse.
La primera fase consistirá en 13 investigaciones separadas.
Image caption
El escándalo de Jimmy Savile, el presentador de la
BBC que cometió más de 200 delitos sexuales desencadenó en una
investigación más amplia.
"Nos enviaron al infierno"
Sesenta
años después, el interno de Benton Clifford Walsh cree firmemente que
esta investigación puede ayudar a responder algunas de sus preguntas
sobre la culpabilidad del gobierno y las instituciones británicas. "Nos enviaron a un lugar que era un infierno. ¿Cómo no lo sabían ?, ¿por qué no investigaron ?Y si investigaron, entonces eran incompetentes o hubo un encubrimiento".
El
programa de migración de niños también proporcionará una amplia
evidencia en el efecto a largo plazo del abuso sexual infantil. Algo que
puede convertirse en un tema central de la investigación.
El historiador y también interno de Fairbridge, David Hill, estima quea las víctimas que entrevistó les tomó 22 años en promedio para que se sintieran capaces de revelar lo sucedido.
Pero
también proporcionará una última oportunidad para que los niños
perdidos de Reino Unido regresen a la tierra de su nacimiento y cuenten
sus historias.
El enojo no se ha ido y sus infancias han dejado cicatrices invisibles que han durado toda una vida.
Uno de los niños migrantes con los que hablamos nos pidió que no lo nombráramos, después de regresar a Bindoon armado con un martillo.
¿Su objetivo? La ostentosa sepultura del hermano Paul Keaney, el fundador de la institución.
Cuando
terminó, había hecho el suficiente daño a la losa de mármol para que
los actuales propietarios de Bindoon se vieron obligados a quitar lo que
quedaba.
Fue un pequeño golpe contra una historia de crueldad infantil.