sábado, 28 de agosto de 2010

Se pilla más facil a un mentiroso que a un cojo....

“Me dolía el costado y me extirparon la mentira del cuerpo”

Benjamín Modorro acudió el pasado martes a las Urgencias del Hospital Virgen de la Apretura por unas molestias en el costado. Los servicios médicos detectaron una perforación en la bolsa del embuste y tuvieron que extirparle la mentira. La medida de urgencia ha afectado a sus relaciones sociales: “La gorda de mi mujer dice que no me quiere y el imbécil de mi jefe me ha echado porque le dije que el gilipollas de su socio se estaba tirando a la puta de su mujer”, nos cuenta mientras se le encharcan los ojos.

Mientras engulle “esta puta mierda de comida hospitalaria que me ha servido la típica enfermera sudamericana”, el entrevistado explica que las primeras molestias las sintió mientras celebraba la comunión de su sobrino Borja. “En un principio pensé que era por el menú, ya que comí sólo dos platos de cordero frío y seco, una fuente de merluza, que tenía toda la pinta de ser congelada, rellena de gambas, y un sorbete de limón avinagrao”. Pero lo que parecía una indigestión en realidad pasó a ser un caso médicamente insólito. Benjamín Modorro tuvo que ser operado a susto o muerte por los servicios médicos del hospital, que finalmente se vieron obligados a amputarle la mentira.

“Tuvimos que abrir a ciegas”, cuenta el doctor Sintron Nison, “y una vez abrimos los ojos nos dimos cuenta de que tenía la bolsa del embuste perforada, así que hubo que extirparle la mentira urgentemente porque si no se podría quedar más tonto de por vida. Podríamos decir que la operación fue un éxito, pero al anestesista se le quedó el móvil dentro. Eso no es grave, pese a todo, porque lo tenía en silencio”.

Aunque Benjamín se recupera bien físicamente, no se puede decir lo mismo de su situación anímica, ya que sus relaciones sociales se han visto deterioradas desde que le fue extirpada la mentira de cuajo. “La gorda de mi mujer dice que no me quiere y el imbécil de mi jefe me ha echado porque le dije que el gilipollas de su socio se estaba tirando a la puta de su mujer”, nos cuenta mientras se le encharcan los ojos. Aunque luego aclara, ya que no puede fingir, que realmente las lágrimas se deben a una conjuntivitis mal curada.

Ahora la única esperanza de Benjamín es la donación. “Ya estoy metido en lista, y lo bueno es que estoy sólo yo porque soy el único al que han operado de esta mierda. Espero que alguien me done algo de su patraña y tú, con el cuerpo ese que tienes de gordo sudoroso, ya podrías darme algo, cabrón. Y aparta, por cierto, que me das calor”, exclama mientras nos echa de su habitación “porque después de comer siempre me hago una paja”.

Hospital Virgen de la Apretura. Habitación 102.

- Sopa de fideos que sabe a truño.
- Merluza que da asco.
- Yogur que se comerá tu tía la del pueblo.

Total: cortesía del entrevistado.



viernes, 27 de agosto de 2010

POR LA MUERTE DIGNA























Encuesta entre 4 mil profesionales de la salud

Los médicos agnósticos están a favor de la “muerte digna”


Según un estudio realizado en Gran Bretaña, manifiestan dos veces más disposición a acelerar el deceso de pacientes terminales que sus colegas que se declaran “religiosos”.

Los médicos agnósticos están más dispuestos a tomar decisiones que aceleren la muerte de pacientes terminales. Así lo reveló un estudio publicado en la revista médica Journal of Medical Ethics. La encuesta se realizó entre 4000 profesionales británicos de diferentes especialidades. Aquellos que se describieron como “no religiosos” demostraron estar más dispuestos a administrar fuertes sedantes a los enfermos sin posibilidad de recuperación hasta su muerte, conscientes de que esa decisión podía acelerar su final.
Los que se definieron como “extremadamente no religiosos” se mostraron dos veces más propensos a tomar este tipo de decisiones y hasta abiertos a discutir con el paciente y sus familias sobre las preferencias respecto al tratamiento. Al preguntarles si apoyan la muerte asistida y una legislación favorable a la eutanasia, la encuesta demostró que la mayor oposición se encuentra entre los especialistas en cuidados paliativos y entre los facultativos que se declararon “religiosos”.
“Los no creyentes pueden ejercer su autonomía según los dictados de sus convicciones o de su ética particular, en tanto que la persona religiosa por definición encuentra restringida su autonomía y debe acatar en última instancia las leyes de su credo”, destacó Gisela Farias, doctora en Filosofía del Derecho y Bioética y autora del libro Muerte voluntaria. “En ese punto de obediencia a Dios, el creyente no puede ser libre de cometer actos que su religión prohíbe”, agregó la especialista.
Para Carlos Rey, miembro del Consorcio de Médicos Católicos, “por la ley natural, el hombre, religioso o no, tiene derecho a vivir. No tiene derecho a quitarse la vida, ni de asistir al suicidio. Dios creó la vida y sólo él tiene derecho a quitarla. Que un médico administre drogas para matar es abominable.”
No hay eutanasia en el país, aunque Río Negro y Neuquén tienen leyes de “muerte digna”: en esos distritos, quien padece una enfermedad irreversible tiene derecho a rechazar procedimientos quirúrgicos, de hidratación, alimentación y reanimación artificial.<

jueves, 26 de agosto de 2010

SEVILLA,¡UNA MARAVILLA!


El Supremo confirma una multa de 300.000 euros por abandonar expedientes médicos en un contenedor

En un un contenedor de Sevilla aparecieron 158 expedientes médicos de pacientes de la Clínica Sagrado Corazón

El Tribunal Supremo ha confirmado la sanción de 300.506 euros impuesta por la Agencia Española de Protección de Datos a la Sociedad Tocoginecológica Dr. Chacón, por la aparición en un contenedor de Sevilla de 158 expedientes médicos de pacientes de la Clínica Sagrado Corazón, en septiembre de 2003. El servicio de urgencias de tocoginecología de la Clínica Sagrado Corazón se presta por la sociedad que ha sido sancionada.

Foto

Sentencia del Tribunal Supremo

DOCUMENTO (PDF - 24,34Kb) - 26-08-2010

Sentencia del Tribunal Supremo


Protección de Datos tuvo noticia a través de la prensa de la aparición en un contenedor de Sevilla de 158 documentos que integraban la "historia de urgencias" de pacientes de la clínica Sagrado Corazón asistidas en consulta tocoginecológica entre el 22 de julio y el 2 de septiembre de 2003. Los historiales médicos estaban en unas hojas de color rosa que eran copia de la historia clínica que queda en poder del facultativo y posteriormente bajo la custodia de la Sociedad Tocoginecológica Dr. Chacón.

El contenido de las historias clínicas hacía referencia al motivo de la consulta, antecedentes, alergias, medicación, resultado de la exploración física, juicio clínico y tratamiento. Según la Agencia de Protección de Datos, si un documento interno que contiene datos de pacientes sale del ámbito de la entidad responsable de mantener el secreto, se incumple una media de seguridad exigida a dicho responsable, y a su vez, se vulnera el deber de secreto.

La Sala de lo Contencioso del Supremo explica que la sanción fue impuesta por la negligencia de la sociedad recurrente y rechaza el argumento que la documentación fue depositada en el contenedor por un tercero. En realidad, dicho "tercero" era un administrativo de la propia sociedad, "lo que comporta la atribución de responsabilidad a la sociedad".

Respecto a la petición de atemperar la sanción de 300.506 euros aplicando el principio de proporcionalidad, el Supremo replica que la sanción de Protección de Datos "fue aplicada en su cuantía mínima".

miércoles, 25 de agosto de 2010

COLOMBIA,la corrupta......

Publicado por Miguel Jara el 24 de Agosto de 2010

Tras su acto de posesión como Presidente de la República de Colombia, el 7 de agosto de 2010, Juan Manuel Santos, anunció el nombramiento de Claudia P. Vaca González, destacada farmacéutica colombiana, como directora del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, Invima, la agencia de medicamentos colombiana. A favor se pronunciaron numerosos profesionales, de la Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud, la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria del Brasil (ANVISA), la Dirección General de Medicamentos del Ministerio de Salud del Perú, la Agencia Española de Medicamentos, entre otras, así como las organizaciones gremiales más representativas del país andino.

Claudia

El Invima, una agencia que ha llegado a tener a la patronal farmacéutica en su seno, con asiento y voto, tendría en su dirección a una mujer joven, muy trabajadora, comprometida con la salud ciudadana y el uso racional de los medicamentos. Conozco personalmente a Claudia, ella fue mi anfitriona en Bogotá cuando visité el país hará un par de años para dar una conferencia en la Universidad Nacional aprovechando que previamente me habían invitado a otro evento en Caracas. Vaca es también crítica con las influencias de los intereses privados y la mercantilización de la salud humana, fenómeno que se ceba con renovado impulso con Colombia y los países que denominamos “en vías de desarrollo”, es decir, que tienen “mercados” interesantes para industrias como la farmacéutica.

Pero resulta que pese al anuncio presidencial del nombramiento de Claudia Vaca, el día 20 de agosto, en medio de una oleada de felicitaciones generalizadas por este lujo para Colombia, la propia Vaca envía una información en la que alude a

“dos semanas en las que se celebró con tanto optimismo un trámite que hoy se me ha comunicado no se concretará con la posesión del cargo”.

De manera sorpresiva y sin más explicaciones se revocaba la decisión original.

Carlos E. Jerez, presidente del Colegio Nacional de Químicos Farmacéuticos de Colombia, ha manifestado al presidente Santos

“el desconcierto de que el anuncio no se traducirá en posesión” y ha “lamentado” la decisión.

La indignación en el ámbito sanitario es patente. La Asociación Nacional de Profesiones de la Salud (ASSOSALUD), que representa a 38.000 afiliados, ha enviado una carta abierta en relación con el abrupto cambio en la decisión. En ella se declaran

sorprendidos por la decisión de no posesionar a Vaca. Esta determinación tiende un manto de duda sobre la institucionalidad y menoscaba la confianza para llevar adelante los procesos de diálogo y concertación necesarios para enfrentar la grave crisis de la salud en Colombia. Quisiéramos creer que realmente en su gobierno no se permitirán las injerencias indebidas, ni la búsqueda de rentas por parte de ningún sector, pero por el momento nos vemos obligados a expresarle nuestras reservas”.

Pero ¿qué ha podido suceder para que una mujer brillante y muy necesaria para su país en una institución vital en el ámbito sanitario no acceda a su puesto una vez nombrada por el presidente del país?

Luis Guillermo Restrepo, director de ASSOSALUD, cree que las presiones han podido llegar desde la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación y Desarrollo (AFIDRO), que considera a Claudia como un peligro. Muestra de ello es un artículo publicado en El Pulso, un periódico especializado del sector salud, escrito por Francisco de Paula Gómez, director de AFIDRO, sobre el tema de la calidad de los medicamentos.

“En una conversación personal que sostuve con él, se refirió específicamente a Claudia como un ejemplo de la ‘ideologización de los debates’, argumento que ahora parece haberse utilizado para promover su ‘sentencia previa’. La misma idea se le escuchó en un círculo cerrado a Mario Andrés Urán, gerente de Roche”, me comenta Restrepo.

El Invima se encuentra en proceso de reestructuración y próximamente incorporará un número muy significativo de personas, lo cual lo hace muy apetecible por parte de políticos que buscan puestos de trabajo para su clientela.

miércoles, 18 de agosto de 2010

La verdad médica de Nagasaki



Por Greg Mitchell


Las crónicas censuradas del primer periodista que llegó después de que Estados Unidos arrojara la segunda bomba atómica, "olvidada" por la historia




















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Hace 65 años, Nagasaki perdía más de setenta mil personas -unos pocos eran militares- como consecuencia de un arma nueva. Sin embargo, siempre fue la ciudad de la bomba atómica olvidada. Nunca nadie escribió un best seller llamado “Nagasaki”, o hizo alguna película titulada Nagasaki Mon Amour. Pese a eso, en cierto modo, Nagasaki es la ciudad de la bomba atómica moderna. Por un lado, cuando la bomba de plutonio explotó sobre Nagasaki, hizo obsoleta la bomba de uranio lanzada sobre Hiroshima. De hecho, si no hubiera estallado fuera del objetivo, la cifra de muertos en la ciudad hubiera superado fácilmente al total de Hiroshima.
Hiroshima siempre atrajo a la gran mayoría de la prensa, al interés público e histórico, a pesar de que muchos de quienes apoyaron el lanzamiento de la primera bomba atómica han expresado serias dudas respecto de la segunda, debido a la intransigencia de Estados Unidos para darle a los japoneses, por lo menos, unos días más para considerar la rendición después de la primera explosión (y la declaración de guerra de los soviéticos). El escritor Kurt Vonnegut, Jr. dijo en una ocasión: “El acto más repugnante de este país, después de la esclavitud humana, fue el bombardeo a Nagasaki”.
Ese ataque fue “olvidado” desde el principio gracias a un acto flagrante de censura de prensa. Fue uno de los grandes misterios de la era nuclear que se resolvió hace apenas cinco años: a través de los artículos periodísticos del cronista que llegó primero a Nagasaki después del bombardeo atómico, el 9 de agosto de 1945.
El periodista era George Weller, corresponsal distinguido del ahora extinto Chicago Daily News. Su sorprendente relato sobre Nagasaki -que podría haber afectado a la opinión pública sobre el futuro de la bomba- nunca salió de la oficina de censura del general Douglas MacArthur, en Tokio. Hice referencia a este encubrimiento en el libro que escribí junto con Robert Jay Lifton, en 1995, Hiroshima en América.
Algunas copias de la historia fueron encontradas en 2003, cuando su hijo, Anthony, las descubrió después de la muerte de su padre. Cuatro de ellas fueron publicadas por primera vez, en 2005, por el diario Mainichi Shimbun de Tokio. Fui el primero en informar al respecto en Estados Unidos.
Los artículos publicados en Japón (y más tarde incluidos en un libro escrito por Anthony Weller, Primero en Nagasaki), revelaron un notable y doloroso giro en el punto de vista de Weller respecto de las secuelas de los bombardeos, que anticipaba el profundo malestar que nuestra experiencia nuclear generaría desde entonces. “Fue sorprendente ver de qué manera cambiaba la perspectiva”, me dijo Anthony Weller.
Un primer artículo de George fue publicado el 8 de setiembre de 1945, dos días después de su llegada a la ciudad, antes que cualquier otro periodista. En él elogiaba la eficacia “de la bomba como dispositivo militar”, pero no hacía especial mención de la bomba ni de la radiación liberada por ella.
Sin embargo, ese mismo día, después de visitar dos hospitales, quedó sacudido por lo que vio. De esta manera, comenzó a describir una misteriosa “Enfermedad X” que estaba matando a la gente que había sobrevivido al bombardeo relativamente bien. Un mes después del infierno atómico, seguían muriendo dramáticamente, algunos con las piernas y los brazos “salpicados de pequeñas manchas rojas”.
Al día siguiente, volvió a describir la “peculiar enfermedad” de la bomba atómica e informó que un especialista local líder en rayos X estaba convencido de que, “simplemente, estas personas están sufriendo” los efectos radioactivos desconocidos de la bomba.
Anthony Weller me dijo que la censura fue una de las grandes decepciones en la vida de su padre, quien opinaba que estas historias fueron aniquiladas por MacArthur porque “quería todo el crédito por haber ganado la guerra”.
Otros sugirieron que la verdadera razón de la censura fue que Estados Unidos no quería que el mundo aprendiese acerca de los efectos de la radiación. Debían evitar las preguntas planteadas sobre el uso del arma en 1945 y sobre su escala de desarrollo en los años venideros.
“Está claro”, me dijo Anthony respecto de los informes de su padre, que el gobierno “hubiera puesto a disposición a un testigo presencial en un momento en el cual el pueblo norteamericano obviamente no lo necesitaba”.

LA PRIMICIA QUE NO FUE
¿Cómo obtuvo George Weller la primicia que no fue? Luego de años de cubrir la Guerra del Pacífico, Weller llegó a Japón con la primera ola de periodistas y militares, a comienzos de setiembre. Él ya había ganado un premio Pulitzer por sus reportajes, en 1943. Horrorizado por la censura de MacArthur y por “los conformistas” de su profesión que acataban las estrictas restricciones a la prensa, emprendió su camino hacia la distante isla de Kyushu, para visitar una ex base kamikaze. Notó que estaba conectada con Nagasaki vía ferrocarril. Fingió que era un “mayor o un coronel” -según relató su hijo- y se deslizó hacia la ciudad (posiblemente en barco), cerca de tres días antes que cualquiera de sus colegas, y justo después de que Wilfred Burchett presentara su primer artículo sobre Hiroshima.
Una vez allí, Weller recorrió la ciudad, los puestos de auxilio y los ex campamentos de prisioneros de guerra. Durante esos días escribió numerosas historias. De acuerdo con su hijo, George se las arregló para enviar los artículos a Tokio, no por cable, sino en mano, y sintió que “el volumen y la importancia de estas historias las haría respetables” para MacArthur y sus censores.
Aunque Weller no había expresado ninguna desaprobación hacia el uso de la bomba, esas historias, y otras que presentó en las siguientes dos semanas, nunca saldrían a la luz. El periodista perdió el rastro de sus copias. Más tarde, resumiría su experiencia con la oficina de censura en dos palabras: “Ellos ganaron”.
En los años siguientes, Weller continuó su carrera como periodista, ganó un premio George Polk y otros honores. Cubrió muchos otros conflictos. Ni las copias ni los originales salieron a la superficie antes de su fallecimiento, en 2002, a los 95 años. Fue entonces cuando su hijo hizo un registro total de los desorganizados “archivos” de la casa paterna, en Italia. En 2003 encontró las copias, a sólo treinta pies (ndr: poco más de nueve metros) del escritorio de su padre.
¿Qué encontró? Alrededor de 75 páginas con historias, en papel marrón, desvencijado, que cubrían no sólo sus primeros despachos sobre la bomba atómica, sino las fascinantes historias de los prisioneros de guerra, algunos de los cuales habían visto el estallido aquella fatídica mañana.

UN ARMA PECULIAR
En el primer artículo publicado por el diario japonés, las palabras iniciales de Weller fueron: “La bomba atómica puede ser clasificada como un arma capaz de ser utilizada de forma indiscriminada, pero su uso en Nagasaki fue selectivo y apropiado, y tan misericordioso como se podría esperar de una fuerza gigantesca”. Weller se describió a sí mismo como “el primer visitante en inspeccionar las ruinas”.
Él mismo sugirió que unas 24 mil personas podrían haber muerto, pero atribuyó este alto número a los “inadecuados” refugios antiaéreos y al “fracaso total” del sistema de alarma. Escribió que la bomba fue “una tremenda, pero no particular arma”, y dijo que se pasaba horas en las ruinas, sin aparentes efectos negativos para su salud. Con cierto pesar, señaló que un hospital y un colegio de la misión estadounidense habían sido destruidos, pero apuntó que, evitarlos, también hubiera significado evitar los depósitos de municiones.
Sin embargo, ese día, en su segunda historia y a raíz de sus visitas a hospitales, describió la “Enfermedad X” y a sus víctimas, quienes no tenían “ni una quemadura ni una extremidad fracturada”, que se consumían con algo “negruzco” en sus bocas y con manchas rojas. Dijo que niños pequeños “habían perdido algo de cabello”.
Un tercer material, enviado a MacArthur al día siguiente, informó que la enfermedad “todavía arrebata vidas. Hombres, mujeres y niños, sin señales externas, mueren a diario en hospitales, algunos de ellos, luego de haber caminado tres o cuatro semanas creyendo que habían escapado”.
“Los doctores, cándidamente, confesaron que la razón de esta enfermedad los sobrepasa.” En uno de los hospitales, doscientos de los 343 pacientes admitidos habían muerto: “Ellos murieron -murieron a causa de la bomba atómica- y nadie sabe por qué”.
Cerró así su relato: “Veinticinco estadounidenses van a llegar el 11 de setiembre para estudiar la zona de la bomba de Nagasaki. Los japoneses esperan que ellos traigan soluciones para la Enfermedad X”. Hasta hoy, la solución a esa enfermedad -y a la amenaza de las armas nucleares-, todavía no llegó.

* Ex editor de Nuclear Times y coautor del libro Hiroshima en América. Copyright The Nation y Debate.

martes, 17 de agosto de 2010

LOS QUE ENVENENAN(y se hacen los boludos)


LA CHEMICAL RESEARCH IN TOXICOLOGY PUBLICO UN TRABAJO SOBRE LOS EFECTOS EN ANFIBIOS Y HUMANOS QUE PUEDE GENERAR EL GLIFOSATO

“Deformaciones similares a las de embriones humanos”

El glifosato produce malformaciones en embriones anfibios y sus efectos alertan sobre las consecuencias en humanos. Una revista científica acaba de publicar el trabajo del argentino Andrés Carrasco, que estudió el efecto del agroquímico.


Por Darío Aranda

“Concentraciones ínfimas de glifosato, respecto de las usadas en agricultura, son capaces de producir efectos negativos en la morfología del embrión (anfibio), interfiriendo mecanismos normales del desarrollo embrionario”, alertó en abril de 2009 el jefe del Laboratorio de Embriología Molecular de la UBA e investigador principal del Conicet, Andrés Carrasco. Fue la primera vez que un estudio de laboratorio de Argentina confirmaba el efecto perjudicial del agroquímico pilar del modelo de agronegocios. Luego del anuncio, Carrasco fue blanco de una campaña de desprestigio por parte de las empresas del sector, medios de comunicación y funcionarios. Aunque el científico aclaró que se trataba de un avance de investigación, el principal cuestionamiento fue la falta de publicación en una revista científica, que –según los sostenedores de los agronegocios y buena parte del mundo académico– sería lo que otorga validez al saber científico. Un año y medio después de aquella alerta, el lunes último, la revista estadounidense Chemical Research in Toxicology (Investigación Química en Toxicología) publicó la investigación de Carrasco, donde se confirma que el glifosato produce múltiples malformaciones y, con análisis científicos como prueba, advierte: “Los resultados comprobados en laboratorio son compatibles con malformaciones observadas en humanos expuestos a glifosato durante el embarazo”.

El Laboratorio de Embriología Molecular cuenta con veinte años de trabajo en investigaciones académicas, funciona en el ámbito de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y es un espacio de referencia nacional en el estudio científico, conformado por doctores en bioquímica, genética y biología. Durante 30 meses estudió el efecto del glifosato en embriones anfibios y de pollos. “Herbicidas basados en glifosato producen efectos teratogénicos en vertebrados interfiriendo en el metabolismo del ácido retinoico”, es el título de la investigación, que confirma deformidades producidas por el agroquímico en concentraciones de hasta 5000 veces menos que el producto comercial (500 veces menos de las utilizadas en agricultura).

Las diez páginas de la revista científica están plagadas de términos técnicos que, de distinto modo, dan cuenta del efecto negativo del agroquímico: microftalmia (ojos más pequeños de lo normal), microcefalia (cabezas pequeñas y deformadas), ciclopía (un sólo ojo, en el medio del rostro, malformación conocida en clínica médica), malformaciones craneofaciales (deformación de cartílagos faciales y craneales) y acortamiento del tronco embrionario. Y no descarta que, en etapas posteriores, se confirmen malformaciones cardíacas.

“Los embriones más gravemente afectados carecen de ojos y fosas nasales (...) El glifosato interfiere con mecanismos esenciales del desarrollo temprano conduciendo a malformaciones congénitas”, explica la investigación, publicada en la revista científica Investigación Química en Toxicología (Chemical Research in Toxicology), de la Sociedad Americana de Química (ACS, por sus siglas en inglés, entidad con sede en Estados Unidos, que cuenta con más de 160.000 miembros y es una sociedad científica referente a nivel mundial).

Argentina cuenta en la actualidad con 19 millones de hectáreas de soja transgénica, el 56 por ciento de la superficie cultivada del país, y 190 millones de litros de glifosato, donde la marca comercial más famosa es el Roundup, de la compañía Monsanto, que comercializa la semilla de soja resistente al agroquímico. También producen glifosato las empresas Syngenta, Atanor, Dupont y Bayer, entre otras. El químico se utiliza en la producción de arroz, donde también acumula denuncias por sus efectos sanitarios.

El agroquímico tiene la propiedad de permanecer extensos períodos en el ambiente y viajar largas distancias arrastrado por el viento y el agua. Se rocía (vía aérea o terrestre) sobre los campos. Lo único que crece en la tierra rociada es soja transgénica, el resto de los vegetales absorbe el veneno y muere en pocos días. La publicidad de las empresas clasifica al glifosato como inofensivo para al hombre.

“El efecto (del glifosato) sobre embriones abre la preocupación acerca de los casos de malformaciones en humanos observados en poblaciones expuestas en zonas agrícolas”, remarca la revista científica y explica: “Debido a defectos craneofaciales observados en seres humanos de zonas agrícolas decidimos explorar si los genes implicados en el desarrollo de la cabeza son alterados con el agroquímicos. Confirmamos que tanto la marca comercial como el glifosato puro producen defectos cefálicos”.

Los resultados experimentales se realizaron en embriones anfibios y de pollos, modelos tradicionales de estudio en embriología cuando se investigan trastornos en el desarrollo de vertebrados. “Debido a la conservación de los mecanismos que regulan el desarrollo embrionario de los vertebrados, los resultados de ambos modelos (anfibios y pollos) son equivalentes con lo que sucedería con el desarrollo del embrión humano”, explica el profesor de embriología de la UBA e investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

La revista científica señala que se avanzó en un hecho inédito, de particular interés para el ámbito científico, que es vincular las malformaciones con la incidencia del glifosato en el aumento del ácido retinoico (derivado de la vitamina A, normal en todos los vertebrados y esencial para la regulación correcta de los genes involucrados en la vida embrionaria). “Pequeñas variaciones de ácido retinoico producen malformaciones. Nuestro trabajo es la primera evidencia de que las malformaciones producidas por el glifosato se asocian con el ácido retinoico”, explicó Carrasco a Página/12.

Luego de detallar hasta el extremo las formas de cómo se realizaron los análisis, la investigación problematiza los aspectos macro de la problemática argentina: “El modelo agrícola basado en el paquete tecnológico de OMG (Organismos Genéticamente Modificados) en la actualidad se aplica sin evaluación crítica, sin normas rigurosas y sin información adecuada acerca del impacto de las dosis subletales sobre la salud humana y el medio ambiente”.

La investigación –que lleva la firma de todo el equipo científico de Carrasco– recuerda que en la última década varios países de América latina iniciaron estudios sobre las consecuencias ambientales del uso de herbicidas y pesticidas y destaca que en Paraguay un estudio epidemiológico en mujeres expuestas durante el embarazo a los herbicidas confirmó 52 casos de malformaciones.

También remarca que Argentina cuenta con antecedentes que debieran haber llamado la atención de los organismos de control. Destaca el aumento en la incidencia de malformaciones congénitas informado desde hace cinco años por el bioquímico y jefe del Laboratorio de Biología Molecular de la Universidad Nacional del Nordeste, Horacio Lucero, y la situación del barrio cordobés Ituzaingó Anexo (rodeado de soja y donde se detectaron casos de malformaciones y repetidos abortos espontáneos).

“Estos hallazgos se concentran en familias que viven a escasos metros de donde regularmente se rocían los herbicidas. Toda esta información es extremadamente preocupante por riesgo de inducir alteraciones en la gestación humana”, confirma la publicación internacional, recuerda que la literatura científica ya comprobó que los factores ambientales inciden durante el embarazado y, sobre todo, remarca que “la placenta humana ha demostrado ser permeable al glifosato”.

El trabajo del Laboratorio de Embriología de la UBA hace especial hincapié en el “principio precautorio”, legislado en la Ley Nacional del Ambiente, que insta a tomar medidas protectoras toda vez que existan posibilidades de perjuicio ambiental y sanitario. La investigación de Carrasco, que aporta nuevos elementos de prueba, cuestiona que “a pesar de todas las pruebas reportadas en la literatura científica y las observaciones clínicas en el campo, no se ha activado el principio de precaución con el fin de darse cuenta de la profundidad del impacto sobre la salud humana producida por herbicidas en la agricultura basados en OGM”.

Andrés Carrasco insistió en que su publicación científica es, junto a otros estudios ya realizados, “un alerta que reclama la aplicación del principio precautorio en todo el país” y adelantó a Página/12 que puso su investigación a disposición de las autoridades del Conicet y de los ministros de Salud (Juan Manzur) y Ciencia (Lino Barañao). “Esta investigación, junto con otras ya existentes, deben invitar de forma urgente a un debate abierto a la sociedad con las máximas autoridades –-reclamó–. Es necesario terminar con el silencio, ya que la peor de las situaciones es la negación de lo que está sucediendo en las poblaciones sometidas al impacto de los agroquímicos.”

El sufrimiento de la psoriasis


El General argentino Perón,padeció una psoriasis en gotas que le inhabilitaba en las crisis.....


  • Padecer esta enfermedad eleva el riesgo de depresión y ansiedad
  • El consumo de cerveza podría ser un factor desencadenante en las mujeres

Dolor, picor, escozor y presencia de lesiones cutáneas que no dejan lugar para la duda y que marcan más allá de la piel a las personas que padecen psoriasis. La carga psicológica que supone esta enfermedad inmune ha quedado demostrada una vez más en un estudio americano, que constata que la depresión, la ansiedad y las ideas suicidas son más comunes en estos pacientes.

"Hace mucho tiempo que la psoriasis se ha asociado con potenciales efectos adversos sobre la salud mental [...] Sin embargo, pocos estudios han evaluado las consecuencias psicológicas de esta enfermedad", señala el estudio publicado en las páginas de 'Archives of Dermatology'.

Sus responsables, procedentes de la Universidad de Pensilvania (Filadelfia, EEUU), emplearon los historiales médicos de más de 900.000 pacientes británicos para analizar la relación entre la psoriasis y la aparición de depresión, ansiedad y riesgo de suicidio. De ellos, 146.000 padecían una variante leve de la enfermedad y cerca de 4.000 una forma severa. El resto, formó el grupo control.

Al analizar los datos, el riesgo de recibir un diagnóstico de depresión era un 39% superior entre los afectados, el de ansiedad un 31% y el de quitarse la vida un 44%, respecto a los que no sufrían la enfermedad. "Dicho de otra forma, el exceso de riesgo atribuible a la psoriasis es de un caso de depresión al año por cada 39 pacientes con psoriasis grave", señala el artículo.

Discriminación e impacto emocional

Entre el 1% y el 3% de la población padece esta enfermedad, según las estadísticas. Teniendo en cuenta estos datos y los obtenidos en su análisis, los autores calculan que en el Reino Unido se producen cada año 10.400 casos de depresión, 7.100 de ansiedad y 350 de intentos e ideas suicidas por culpa de esta afección de la piel.

La presencia de otras enfermedades que merman la salud y la calidad de vida, así como la discriminación social y el impacto emocional de este trastorno podrían afectar de manera negativa a la psicología de estos pacientes.

"Es importante identificar estos trastornos psiquiátricos porque suponen una morbilidad sustancial que puede mejorar mediante varias estrategias farmacológicas y no farmacológicas", concluyen los autores.

El consumo de cerveza, posible factor de riesgo

La citada revista recoge otro estudio centrado esta vez en los posibles desencadenantes de la psoriasis, entre los que se encuentra la ingesta de alcohol. Aunque las sospechas no se han confirmado hasta el momento, el trabajo desarrollado por un grupo de científicos de la Universidad de Harvard (Boston, EEUU) sugiere que esta relación podría ser cierta al determinar que las mujeres que consumen más de cinco cervezas con alcohol a la semana tienen más riesgo de desarrollar la enfermedad.

No se encontró asociación similar con ningún otro tipo de bebida alcohólica ni con la cerveza 'light'. Entre las posibles explicaciones que sugieren los autores está el alto contenido en gluten de esta bebida fermentada, "que se ha relacionado con la psoriasis", señalan.