martes, 17 de mayo de 2011

“Pronóstico reservado”


El diagnóstico para los pueblos fumigados

Convocados por la universidad pública argentina, médicos de pueblos fumigados advierten sobre las consecuencias en la salud del creciente uso de pesticidas. Piden un cambio de metodología en la clasificación de los agrotóxicos y la aplicación del Principio Precautorio.
Por Fernando Glenza |


En medicina, el pronóstico es la predicción de sucesos que ocurrirán en el desarrollo de una enfermedad. Éste se realiza en términos estadísticos, a través de un conjunto de datos que se obtienen de estudios de casos. A partir de estos datos se llega a un pronóstico, que el médico relaciona en vista a la sintomatología que padece una persona en particular. Teniendo en cuenta este pronóstico, establece un tipo de tratamiento.

Un pronóstico se puede expresar de forma cuantitativa o cualitativa. Con respecto a la primera, se utilizan porcentajes y tasas de supervivencia o mortalidad. Con respecto a la segunda, son comunes los términos "buen, mal pronóstico o intermedio", o "leve, moderado o grave". El término "pronóstico reservado" es un "pronóstico incierto" o desconocido, que puede hacer sospechar lo peor.

En ese sentido, médicos preocupados por la salud de “pueblos fumigados” en la Argentina, junto a otros científicos, investigadores y académicos reunidos en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), diagnosticaron con “pronóstico reservado” un caso que va más allá más allá del padecimiento de una persona en particular: “Es muy importante la agresión a la salud en las poblaciones de localidades sometidas a fumigaciones constantes en la Argentina, situación que se agrava día a día, detectándose con mucha mayor frecuencia, enfermedades severas como cánceres, abortos espontáneos, trastornos de la fertilidad y nacimientos con malformaciones congénitas”.

El pronóstico fue divulgado durante el Iº Congreso Latinoamericano de Salud Socio Ambiental y IIº Encuentro Nacional de Médicos de Pueblos Fumigados, realizado el 30 de abril de 2011. Los profesionales de la salud revelaron que la situación en el país “se agrava día a día”.

En distintos paneles y talleres se analizaron los impactos en la salud que generan las prácticas productivas desarrolladas en nuestros países que afectan seriamente el ambiente y consecuentemente la salud y la vida de las personas que viven en estas regiones.

Los efectos de los agrotóxicos usados en la producción agroindustrial en Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia fue el tema de principal preocupación del evento. Este reunió a más de 350 profesionales, académicos, estudiantes y ciudadanos de diez provincias argentinas, cuatro universidades públicas nacionales y de países como Uruguay, Paraguay, Ecuador y Colombia.

Nuevamente, una facultad de medicina de una universidad pública argentina analiza el daño a la salud que generan los plaguicidas usados en las zonas rurales. El antecedente es el primer encuentro, en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) realizado en agosto de 2010.

En esta nueva oportunidad, los médicos sumaron más datos de nuevos casos de malformaciones congénitas y cáncer en pueblos y regiones de las provincias de Chaco, Santa Fe, Tucumán, Córdoba, Misiones y Buenos Aires; y manifestaron suma preocupación por la irresponsabilidad del uso continuo de herbicidas en base a glifosato para fumigar vías férreas en lugares densamente poblados del Gran Buenos Aires.

Se presentaron evidencias y nuevos descubrimientos acerca de cómo estos venenos generan enfermedades en los humanos, y se volvió a reclamar por la implementación de resguardos públicos para evitar o disminuir esta contaminación. Las medidas reclamadas son la prohibición de fumigaciones aéreas, el alejamiento de las terrestres respecto de los pueblos y la reclasificación de los agrotóxicos con criterios sanitarios.

Los aportes más destacados fueron realizados por el Dr. Oscar Scremin, profesor de la Universidad de California (UCLA, Los Ángeles), quien desarrolló los mecanismos de acción tóxica del endosulfán –recientemente prohibido por el Convenio de Estocolmo- y el glifosato. Respecto a este último, destacó los recientes trabajos que se pudieron comprobar, en suicidas asiáticos, en los que 200 mililitros (un vaso) de “Roundup” –marca con la que comercializa el glifosato la empresa Monsanto- es más que suficiente para matar a una persona.

El coordinador de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados de la UNC, Dr. Medardo Ávila Vázquez, subrayó las revisiones sistemáticas de los datos científicos que confirman, sin lugar a dudas, los efectos mortíferos de la exposición a pesticidas.

Por su parte, el Dr. Alejandro Oliva, quien investigó en el sur de la provincia de Santa Fe el impacto de los agrotóxicos en la salud, mostró cómo esta exposición disminuye las capacidades sexuales y reproductivas en las personas de sexo masculino en edad fértil, datos que fueron publicados en revistas científicas internacionales.

Desde su primer encuentro en la Facultad de Medicina de la UNR, y en razón del actual proceso electoral en Argentina, los médicos reclaman a los candidatos a presidentes y a gobernadores de las provincias sojeras que expresen públicamente qué medidas van a tomar para defender el derecho a la salud de los pueblos fumigados, o si va a seguir prevaleciendo los intereses de los pooles de siembra y grandes empresas de biotecnología y comercio exterior.

La declaración del IIº Encuentro de Pueblos Fumigados expresa que distintos trastornos, como respiratorios, endócrinos, neurológicos, hematológicos y psíquicos, son mucho más frecuentes en las poblaciones sistemáticamente fumigadas como consecuencia del actual modelo de producción agroindustrial. Afirma también que la utilización de plaguicidas no deja de aumentar año a año -con un crecimiento del 74 por ciento durante la última temporada-, que 340 millones de litros de venenos se fumigaron sobre un área habitada por algo más de 12 millones de personas.

Los médicos señalan que se valen para su diagnóstico de un conjunto suficiente de datos que no pueden ser negados al analizar con objetividad la situación sanitaria de la población; y que la investigación científica con que cuentan explica la causalidad de las manifestaciones clínicas que observan en sus pacientes: “no creemos, sino que estamos seguros de que los crecientes padecimientos en la salud de los habitantes de los pueblos fumigados, son generados por las fumigaciones. Esta seguridad nos la da el conocer cómo evoluciona la salud de nuestras comunidades mediante cotejos con la creciente información científica y sólo interesándonos en la salud y calidad de vida de nuestros pueblos”.

Los especialistas exhortan a las más altas autoridades nacionales a que apliquen el “Principio Precautorio” -suscrito por Argentina a través de diversos tratados y convenciones internacionales- cuyo objetivo principal es evitar daños al ambiente y la salud.

Los profesionales reunidos en este congreso cuentan con una Red Universitaria de Ambiente y Salud, cuya página web es http://www.reduas.fcm.unc.edu.ar en donde vuelcan sus datos y advertencias. Lo increíble es que pareciera haber un doble estándar en el diagnóstico de la situación dentro de la comunidad científica.

En ese sentido, y atendiendo a las innumerables denuncias de intoxicación con agroquímicos por fumigación de campos linderos al Barrio Ituzaingó en la provincia de Córdoba -en donde se constataron enfermedades oncológicas y diversas patologías en vecinos de la zona-, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, dictó en enero de 2009 un decreto por el cual se creó la Comisión Nacional de Investigación sobre Agroquímicos (CNIA) en el ámbito del Ministerio de Salud, con el objetivo de investigar, prevenir, y brindar asistencia y tratamiento a las personas expuestas al uso de productos químicos y sustancias agroquímicas. También con el propósito de promover la salud pública y la integridad del ambiente en todo el territorio nacional.

Además de un estudio prioritario sobre el glifosato, el endosulfán y sus formulados, se seleccionó un listado de diez sustancias que serían objeto de revisión por parte de la CNIA.

En julio de 2009 la CNIA se expidió a través de un informe titulado “Evaluación de la información científica vinculada al glifosato en su incidencia sobre la salud humana y el ambiente” realizado por un consejo científico interdisciplinario de expertos creado en el ámbito del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Luego de ese informe, las acciones de la CNIA parecen haberse detenido.

El informe concluye que “se requiere la ejecución sostenida en el tiempo de estudios exhaustivos de laboratorio y de campo, que involucren tanto a los formulados conteniendo glifosato, como así también su(s) interacción(es) con otros agroquímicos, bajo las condiciones actuales de uso de nuestro país, para alcanzar una conclusión definitiva sobre la toxicidad para la salud humana”.

Sin embargo, el informe agrega con ambigüedad que es improbable que el glifosato posea riesgo de ser carcinógeno para el ser humano y que los estudios epidemiológicos encontrados no demuestran correlación entre exposición de glifosato e incidencia de cáncer, efectos en la reproducción, déficit de atención o hiperactividad en niños.

Salvo que se considere a los médicos que realizan las denuncias como “curanderos”, ¿puede haber semejante discrepancia en la comunidad científica?

Según un análisis del informe solicitado por APM a la titular de la Cátedra de Toxicología de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Nacional de La Plata, Dra. Leda Giannuzzi, “la bibliografía científica presentada es equiparada con estudios de Monsanto y cita referencias bibliográficas patrocinadas por la empresa mencionada”. Además, agrega que el informe invalida datos científicos publicados sobre el daño genético y embrionario producido por el glifosato.

“Desde el punto de vista toxicológico el informe relativiza la absorción dérmica del glifosato, la toxicidad aguda, los posibles efectos cancerígenos. Las conclusiones son ambiguas y confusas, no define si es inocuo o perjudicial. Afirma que el uso del glifosato no implica riesgos para la salud humana si es utilizado de manera responsable”, añade Giannuzzi. Indica que “es una revisión bibliográfica, con muy poco análisis crítico, reflexivo y comparativo de sus resultados”, y señala que “el principal cuestionamiento que puede hacerse al informe es su desconocimiento del Principio Precautorio, que promueve la cautela en el uso de medios técnicos ante la incertidumbre científica. Este es un principio preventivo que recomienda prevenir el daño antes que repararlo”.

Justamente, lo que piden los médicos de pueblos fumigados es la aplicación del Principio Precautorio. Según el profesor Peter Montague, director de la “Environmental Research Fundation”, creada en 1980 en la ciudad estadounidense de Maryland para brindar información científica comprensible sobre la influencia de las sustancias tóxicas en la salud humana y el medio ambiente, “el Principio Precautorio representa una nueva manera de tomar decisiones acerca del ambiente y la salud. El propósito del enfoque preventivo es tomar decisiones hoy en día de las cuales no nos arrepentiremos en 50 años”.

Según Montague, deberíamos distinguir el enfoque preventivo de la “vieja manera” de tomar decisiones -la llama "vieja manera" porque está siendo sustituida por el nuevo enfoque preventivo en muchas partes del mundo, salvo en la mayor parte de los Estados Unidos-. La “vieja manera” de tomar decisiones suponía que podíamos hacer una "evaluación de los riesgos" de cualquier actividad. La evaluación de los riesgos nos diría la probabilidad y cantidad de daños por la actividad, y entonces tendríamos que hacer cumplir los límites a la actividad para prevenir que los daños sobrepasen los niveles "aceptables". En el caso de daños que son raros o desconocidos, la “vieja manera” supone que nos enteraremos de estos daños ocultos de maneras que pueden ser desagradables y traumáticas, pero que no serán inaceptablemente costosas o dolorosas.

Siguiendo con el razonamiento de Montague, la “vieja manera” suponía que las personas y corporaciones tienen el derecho a hacer cualquier cosa que quieran -mientras sea legal- hasta que un tercero pueda probar que ha ocurrido un daño, momento en el cual puede comenzarse un proceso de resolución de disputa, que frecuentemente requiere décadas de esfuerzos y millones de dólares. Este sistema requiere que suceda un daño y debe probarse que ocurrió antes de que se consideren las medidas alternativas.

Recreando la lógica propuesta por el profesor a nuestro escenario: alguien desarrolla un nuevo insecticida de uso agrícola, por ejemplo el endosulfán. El fabricante lleva a cabo una "evaluación de los riesgos" de ese químico y determina que sólo causará daños "aceptables" a los seres humanos y al ambiente. El fabricante comercializa el químico, crea una "necesidad" mediante “publicidad engañosa” y embolsa el dinero.

El fabricante tiene fuertes incentivos para no estudiar los efectos de su químico o realiza “fraude científico” en los estudios del mismo -como ocurrió con Monsanto en dos ocasiones, según la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) en sus estudios sobre el glifosato-, así que los primeros indicios de problemas son reportados por los ciudadanos afectados, y esos primeros reportes son ridiculizados, negados y etiquetados como "ciencia barata".

Al cabo de un par de décadas, el fabricante del químico -sin nunca admitir que los ciudadanos tenían la razón- introduce un nuevo químico que según dice está mejorado y sólo causará daños "aceptables". Su “evaluación de los riesgos” lo demuestra. Y el “círculo vicioso” continúa.

El Principio Precautorio, según Montague, comenzaría preguntando: “¿Cuál es el objetivo?”, y la respuesta podría ser “eliminar plagas agrícolas”. Luego preguntaría: “¿Cuál es la manera menos perjudicial de lograr el objetivo?”, y esto conllevaría a un estudio de maneras alternativas de eliminar plagas agrícolas y a la búsqueda de la manera menos perjudicial –que incluya, probablemente, prácticas agroecológicas, control biológico o quizás simplemente jabón y agua). “El objetivo general no es causar daños ‘aceptables’ a los seres humanos y el ambiente; el objetivo principal es evitar los daños hasta donde podamos”, escribe el profesor.

Justamente lo que piden los pueblos fumigados, los médicos y algunos científicos al reclamar que se reclasifiquen los agrotóxicos según los efectos agudos, de mediano y largo plazo en ensayos de laboratorio y en estudio en humanos. Exigiendo que una dependencia de Salud y Ambiente sean la encargada de autorizar o rechazar el uso de cada pesticida en particular, y no un ente en donde sólo participan el área de agricultura del Estado, los productores y las Cámaras productoras de plaguicidas, prevaleciendo las necesidades productivas y los intereses comerciales de grandes grupos, empresas y pooles de siembra.

¿HABLAMOS DEL ABORTO ,Cris?

La dictadura de los sexos

Por Laura Caniggia

Del discurso de base determinista a las luchas por la igualdad de género. Los logros alcanzados y las conquistas que faltan

Las chicas vestidas con los pantalones pata de elefante salían a las calles, las pintaban, y exigían su derecho a ir a trabajar en pantalones. Esa imagen del Mayo francés llegaba a los televisores argentinos y retumbaba en las cabezas femeninas. La batalla se había desatado: París, New York y Roma le habían dado sus primeros cachetazos; pero los grandes difusores de ideas seguían tercos insistiendo en las buenas costumbres.

La construcción del orden de la moral y la familia entraba en crisis en aquellos años 60, las nuevas generaciones no sólo ponían en disputa el orden político en el terreno de lo público, también rechazaban las relaciones filiales en la esfera privada y comenzaban a cuestionar los roles sociales preestablecidos.

Bajo la explicación biológica o genética de las denominadas diferencias de sexo, se logró que un gran número de personas atribuyan diferentes roles o expectativas al comportamiento de los sujetos de acuerdo a la idea que se hacen de su sexo. Este discurso de base determinista avala la separación de conductas consideradas masculinas o femeninas, de ahí que se espera que una persona se comporte “como un hombre” o “como una mujer”.

Ese ideal doméstico como horizonte homogéneo y excluyente se diagrama en los años 30. La moralidad familiar, como sostiene la historiadora Isabella Cosse, se constituyó en uno de los escenarios de las diputas políticas, una identidad clasista en la que se defienden los intereses de clase a través de la naturalización de las relaciones de poder y el ordenamiento social. El casamiento heterosexual para toda la vida, basado en la jerarquía y diferenciación de roles se erigió como único camino para la consagración individual, para la esperanzadora e ilusoria movilidad social.

Es en la familia donde se impone esa experiencia precoz de la división sexual del trabajo y de la representación legitimadora de esa división, garantizada por el derecho e inscrita en el lenguaje y se traslada al ámbito escolar como vehículo formador. En este sentido, la televisión se torna fundamental en la tarea de marcar, definir, un ideal de feminidad que resulta opresivo..

La construcción del matrimonio era omnipresente en los discursos públicos, sobre todo en los entes estatales y las instituciones socialmente reconocidas y jerarquizadas. La iglesia católica, la corporación médica y los medios de comunicación unían lo doméstico con la construcción de la nación.

Debate público

Esa posición que nada tiene de natural, que está construida social y culturalmente también se buscó revolucionar en el proceso de masas de los 70. Lo doméstico se convertirá, junto al análisis del cuerpo, en un terreno cargado de significación en el que se iba a dirimir la lucha en torno a los roles predominantes. Ese nuevo escenario combativo se empezó a vislumbrar en las discusiones sobre los hijos legítimos, el divorcio, la reglamentación de la prostitución y las condiciones internacionales de esos mismos debates: El 22 de enero de 1973 por la sentencia Roe v. Wade, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos definió el aborto como derecho constitucional

Los medios jugaban un rol decisivo: las revistas del nuevo periodismo montaban columnas centrales dedicadas a los consejos familiares. La proyección de la imagen femenina no sólo excluía los distintos tipos de familia posible, le asignaba roles insustituibles a la mujer en el cuidado de los hijos. El debate sobre la natalidad y la anticoncepción de 1974 llevó al gobierno de Juan Domingo Perón a limitar la anticoncepción condicionando el derecho más básico de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo

El compromiso juvenil en el marco de las organizaciones revolucionarias amenazaba los patrones de la sexualidad y la moralidad y la familia se convertía en el único reaseguro. Así, las primeras tiras de ficción van a entrar a disputar en el terreno de lo simbólico sosteniendo la construcción de la familia como la única organización política posible para mantener las relaciones de poder. La familia Falcón y el Doctor Cándido Pérez eran los esquemas mediáticos –entre algunos otros- mediante los que se pretendían universalizar el modo de familias.

La figura maternal se vuelve tan potente que incluso las organizaciones de la izquierda revolucionaria –peronistas y no peronistas- lejos de negar el mandato maternal lo politizaron. Los hijos eran el futuro de la revolución, para el ERP, y las mujeres tomaban el rol de las vitnamitas tomando las armas al igual que los hombres, aunque con menos lugar de asenso para jerarquías de mando. Montoneros tenía una doctrina más similar a la cubana, donde se formaban grandes guarderías que quedaban siempre bajo la responsabilidad de militantes mujeres.

“La pareja revolucionaria es una relación integral entre dos personas que tiene un eje, una base material: su actividad revolucionaria”, en el documento Moral y proletarización el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). La unión adquiría características especiales. La participación femenina en la militancia y la lucha armada era vivida como una evidencia de las nuevas condiciones de igualdad de las mujeres y representaba una subversión indudable de los mandatos. Sin embargo, fueron pocas las mujeres que accedieron a responsabilidades de dirección y frecuentemente se asignaban tareas propias a la condición femenina.

La lucha por la igualdad estaba en clave de parecerse cada vez más a los hombres, imitando sus conductas. Todo acto naturalizado como femenino –pintarse, vestirse bien, tener conductas delicadas- era considerado una desviación pequeñoburguesa, lo cual parece interesante desde el sentido de revertir la noción de que los intereses y distinciones no deben tener una sexualidad impresa, pero también muestra el rechazo ante aquellas actitudes que conforman su propia condición.

Golpe

Perseguidas, torturadas, violadas y desaparecidas fueron igualadas a los hombres. Simbólicamente, el Proceso de Reorganización Nacional buscó, en el plano de las reivindicaciones de género, restituir el antiguo régimen que pretendía la circularidad funcional entre lo social y lo político. Sin embargo, las victorias que no revirtieron la condición de desigualdad pero avanzaron en la consagración de derechos políticos y sociales, no se pudieron destruir. Queda mucho por revertir, más aún en los hacedores de palabras y estereotipos: los grandes difusores de ideas seguían tercos insistiendo en las buenas costumbres.

La batalla ya se ha desatado, ya dimos varios cachetazos; pero todavía falta poder decidir sobre nuestros propios cuerpos y decirle nunca más a esas muertes encapuchadas y silenciosas. Nunca más a la ilegalidad del aborto.

jueves, 12 de mayo de 2011

SIN ...VERGUENZA(s)


Sanidad pública: los think tanks entran en juego

La fundación Bambert, para la que colaboran ex ministros de Sanidad, nace con la intención de convertirse en laboratorio de ideas del sector sanitario

  • La Federación de Asociaciones de Defensa de la Sanidad Pública acusan a esta fundación de estar al servicio de quienes pretenden privatizarla

“El gasto sanitario total alcanzó en España 97.600 millones de euros en 2008, lo que representa un 9,0% del PIB, del que alrededor del 75% corresponde al sector público. La sanidad emplea en España a más de 600.000 trabajadores de forma directa, aproximadamente un 3% de toda la población ocupada en nuestro país. En muchas localidades y provincias, el sistema de salud es la principal empresa y el principal empleador. Además, según datos de la OCDE, el conjunto del sector socio-sanitario emplea en España 1,3 millones de personas (el 6,2% del empleo total)”.

Así comienza El análisis de futuro de la gestión de la Sanidad, de la fundación Bambert, instituto que ha irrumpido en este panorama lleno de medias palabras e intenciones no manifiestas de los dos grandes partidos políticos en liza en los comicios del 22-M. Este informe concluye que el Sistema Nacional de Salud necesita una reordenación de las competencias que tienen actualmente Gobierno central y Comunidades Autónomas, sustituir el Consejo Interterritorial por uno “con carácter ejecutivo” que definiera “una cartera de prestaciones única y con carácter para todos los españoles con independencia de su condición social, económica o laboral”. También apuesta por una mayor coordinación en materia legislativa.

Asimismo, rechaza el copago por acto médico y defiende la autonomía en la gestión, una mayor colaboración público-privada y la libre elección de centro de salud de atención y de médico por parte del ciudadano.

En los debates base para la elaboración de este informe han participado cien expertos en gestión sanitaria, entre los que se hallan tres ex ministros, Ana Pastor (PP), Bernart Soria (PSOE) y Julián García Vargas (PSOE), así como cargos públicos en la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid (PP).

Esta fundación, según se recoge en el informe, nace con la vocación de convertirse en un laboratorio de ideas del sector. “Nuestro propósito es que estos grupos de trabajo se consoliden como Think Tank de la Fundación y del Sector de la Salud”, asegura en la introducción del documento.

La réplica la ha dado la Federación de Asociaciones de Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), que asegura que en la pretendida neutralidad de la fundación Bamberg se oculta la intención de “descapitalizar el sistema sanitario público y apoyar resueltamente la penetración del sector privado en el sector sanitario”.

Según la FADSP, la fundación se suma a las opiniones del Consejero de Salud de Cataluña sobre la reducción de las prestaciones bajo el argumento de la deuda, cuando “España tiene uno de los menores niveles de endeudamiento de la UE, que esta Comunidad Autónoma ha eliminado el Impuesto de Sucesiones y reducido sustancialmente el de sociedades, y que pretende otorgar importantes reducciones fiscales a quienes contraten seguros privados complementarios. En España existe, además, una enorme bolsa de fraude fiscal en el Estado que puede suponer el 6% del PIB”.

También denuncian que no se hace ninguna mención en el informe Bamberg “al debate sobre el recurso a la financiación público-privada elegida para financiar, construir y gestionar los nuevos centros sanitarios en Valencia, Madrid o Galicia, que va a multiplicar por cuatro o cinco el coste de los mismos”.

El debate, ausente de mitines y programas televisivos, está en la calle.

miércoles, 11 de mayo de 2011

MEDICOS DE MIERDA(con perdón)



La frase,tras leer este libro,no se me quitará nunca de la cabeza,supongo que hasta que me lleve la parca.
""Siempre que hay tortura,hay un médico"".
Soy crítico con mi profesión,como verán los que me leen,no soy boludo del todo,un poco,pero aunque lo imaginara,nunca lo había internalizado.
"Es de cajón gayego",me dijo un amigo y compañero.
Pues si.
En Argentina,hay denunciados con nombre y apellidos como torturadores nada más ni nada menos que 160 médicos.
¿Pocos?
¿Muchos?
Comparados con los más de 7000 argentinos implicados en el golpe,torturas,asesinatos,desapariciones y otras lindezas,incluidos los economistas,asesores diversos de políticos,parecemos pocos los monstruos de bata blanca.
Las barbaridades de Menguele,del Dr.Muerte y otros nazis dedicados a la tarea de acabar con los judíos,gitanos,minusválidos,experimentar con niños y otras minorías étnicas,además de comunistas y socialistas,ser "asesor" en los tormentos,es casi una nimiedad.
Los nombres de médicos españoles que participaron en el robo de niños junto con monjas y curas,para venderlos desde 1945 hasta la 1980 ,según un amigo español,de derechas y colega,no había "maldad".
Según él,"eran madres solteras,pecadoras,putillas,que iban a echar una pobre cria al mundo y que regalándolos les daban una vida mejor.""
Salvo por ejemplo en Algeciras,Cádiz,donde hay uno que vendía cada niño/a en 50.000 pesetas y le presentaba a la madre un feto congelado,más tieso que una mojama o un bife congelado...
Digamos que me avergüenzo de mis colegas,y habrá alguien que me diga:
"No hicistes cosas peores combatiendo en el Brasil,Argentina o Angola"....?
No,terminante,NO.
Maté en combate,jamás torturé.
Mi soberbia,autoestima o lo que quieran decir,no me permitió degradarme moralmente atormentando a otro ser humano.
En este libro,uno de los sobrevivientes de las torturas de los milicos argentinos declaró:
""No llamabamos a los médicos porque era solo cambiar de verdugo""

Jefe,¿Me puedo masturbar?


La justicia autorizó a una mujer a masturbarse en el trabajo

Una brasileña sufre un síndrome ansioso que la llevó a satisfacerse hasta 47 veces por día.

Ana Catarina Bezerra Silvares es una empleada común en un estudio contable, de 36 años, divorciada y con tres hijos, que vive en la localidad brasileña de Vila Velha, Espírito Santo. O no tan común: sufre una extraña enfermedad por la cual requiere masturbarse varias veces por día, al menos cada dos horas.

Bezerra Silvares sufre lo que se conoce como compulsión orgásmica, una dolencia provocada por una alteración química en la región cerebral del córtex, que le produce ataques de angustia que sólo puede aliviar sintiendo un orgasmo.

"Hubo un día que me tuve que masturbar 47 veces", confesó la mujer al diario brasileño Regiao Noroeste. "Comencé a suponer que eso no podía ser normal, y decidí pedir ayuda", agregó.

La contadora comenzó un tratamiento médico con el doctor Carlos Howert Junior, especialista en Neurología Sexual, que incluye un fuerte cóctel de ansiolíticos, gracias al cual sólo necesita masturbarse unas 18 veces diarias. Sin embargo, esa frecuencia la obliga a "relajarse" también durante sus horarios de trabajo.

El inconveniente la llevó a una batalla legal con su empresa que finalmente ganó. El Ministerio de Trabajo la autorizó a masturbarse durante 15 minutos cada dos horas para aliviar tensiones. Además, un juez le permitió utilizar la computadora de la empresa para acceder a "imágenes eróticas que alimenten su deseo".

Sobre ciencia y salud (medicina, medicamentos y vacunas)






Suele ser habitual que las protestas e indignación de la población hacia sus dirigentes, hacia el poder establecido y sus desmanes que generan malestar, ira y desconfianza provoquen rechazo de todo lo que provenga de ese "poder”, llámense leyes, prohibiciones, sistemas educativos, sanitarios y un largo etcétera. Pero es la sanidad, en todo lo relacionado con la salud, el dolor y el sufrimiento de las personas, la que tiene un significado especial en el imaginario colectivo desde el principio de los tiempos.

En todas las sociedades, desde las más primitivas, los cuidados de la salud era una prioridad clave en la supervivencia del grupo y de la especie. Y ese poder de combatir la enfermedad se fue asociando a cualidades mágicas y extraterrenales. Curanderas, hechiceros, sacerdotes y sacerdotisas ostentaban una gran influencia sobre la comunidad. En sus manos se dejaban los conocimientos –el poder- para el desarrollo de sus nobles funciones médico-religiosas.

En la actualidad, ese poder sigue existiendo en forma de, entre otros, poderosas multinacionales en connivencia con los gobiernos capitalistas que amasan millones en la presente era de la mercantilización de todos los asuntos importantes de la sociedad, y la salud ciertamente es uno de ellos. También se observa como muchas personas, consciente o inconcientemente, mantienen una cierta idealización en relación con la salud-enfermedad y la muerte en sus ansias por preservar la salud y la vida para ellas y para los suyos. De alguna manera, la curación de la lesión y la enfermedad sigue anclada, en el subconsciente colectivo, a ideas religiosas, milagreras, a dioses, videntes y poderes ocultos de la naturaleza.

Hoy día, las graves consecuencias que el sistema capitalista e imperialista está provocando en la salud de las poblaciones (en su acepción más holística) hace que la frustración, la rabia y la ira de ciertos sectores se rebelen frente a todo lo que “huela” a poder establecido. En el terreno de la sanidad, bien sea la ley antitabaco, las vacunas, algunas enfermedades “sospechosas” como el sida, los medicamentos, o el personal “mafioso” de bata blanca (sea médico o farmacéutico), nada vale, todo es una invención, “basura” corrupta e inútil donde solo imperan los intereses del capital.

Y frente a esta situación deberíamos empezar por reflexionar sobre la verdad y el conocimiento acumulado por la humanidad a lo largo de siglos en todas las disciplinas científicas. La filosofía marxista no tiene dudas sobre dicho avance. El materialismo dialéctico nos muestra cómo el desarrollo del conocimiento humano aprehende cada vez más profundamente el mundo objetivo, se aproxima indefinidamente a la verdad absoluta, y esto muestra claramente toda la potencialidad de la inteligencia humana. El acceso a dicha verdad debe pasar por el conocimiento de las verdades relativas en el largo desarrollo histórico de la ciencia, desde los grados más bajos, elevándose paso a paso, etapa a etapa, en una mayor complejidad. La historia del avance epistemológico va paralelo, como no podría ser de otro modo, a los procesos del mundo y de la naturaleza, cuya trayectoria progresiva se impone pese a su aparente carácter fortuito o a sus retrocesos momentáneos.

La verdad que se alcanza en un momento y contexto histórico dado, no puede ser más que una verdad relativa porque siempre está determinada por las circunstancias sociales y el siempre limitado estado del conocimiento científico de su tiempo. Es por ello que muchas doctrinas teóricas se han visto sustituidas, mejoradas y enriquecidas en esa adquisición cada vez mayor y más compleja del saber. Frecuentemente, una nueva teoría conserva los elementos positivos ya adquiridos por las teorías anteriores y los desarrolla empíricamente. La historia de la ciencia y del conocimiento humano muestra plenamente este esquema dialéctico.

Por ejemplo, en el ámbito de la medicina, entender el proceso y las causas de las enfermedades infecciosas requiere considerar la clásica teoría del germen o del contagio de Koch (1), completándola y relacionándola con el mayor conocimiento de los ecosistemas, con las nuevas aportaciones de la ecología, para evitar e intervenir eficazmente sobre las epidemias humanas nuevas y viejas. Pero en ningún caso debemos caer en el error de invalidar la teoría del germen, sino todo lo contrario, arroparla con los nuevos contextos y adquisiciones científicas de otras disciplinas y trascendiendo sus aspectos limitantes y desfasados. De la misma forma podríamos decir que entender la teoría de la relatividad o de la geometría fractal no significa más que integrar los conocimientos anteriores de la física mecánica o de la geometría euclidiana, que no solo no dejan de ser ciertas sino también necesarias para dar luz a todo el proceso y entendimiento al fenómeno que estudiemos, ya sean los p roblemas de salud de una comunidad, los movimientos de las partículas o la arquitectura fractal.

Pero, ¿por qué decimos todo esto, por qué nos paramos a defender los sólidos conocimientos alcanzados en el campo de las ciencias biológicas y de la salud, pese a los retrocesos y limitaciones incuestionables? Porque denunciar y criticar los abusos, y a veces fraudes, del poder establecido y de las multinacionales no debe cegarnos y reivindicar “otra medicina” no siempre bien conocida que nos solucionará todos nuestros problemas, criticando una medicina “oficial” que no vale para nada. Porque es desde dentro de los sectores críticos y anticapitalistas donde surgen voces que cuestionan muchas de las verdades alcanzadas en el campo de las ciencias de la salud. Se cuestiona la existencia de microorganismos patógenos, la eficacia de los antibióticos y de las vacunas, por poner los ejemplos más repetidamente señalados. Se piensa que en un mundo ideal sin agresiones medioambientales, libre de tóxicos, radiactividad y de agentes naranjas, el organismo humano de forma natural se aut odepurará y podrá convivir de forma armónica con la naturaleza y la abrumadora multitud de microorganismos que pueblan nuestro planeta.

La cuestión es cómo “convivimos” en y con un sistema que arremete y altera nuestra salud y qué alternativas de lucha debemos plantear en el día a día. Si la lucha se debe librar en todos los frentes, uno de ellos debe ser el ideológico y el científico. Una lucha por la verdad, el conocimiento y una ciencia al servicio de los pueblos, que sirva a sus intereses e impida su utilización por el capital para la guerra, la opresión, la miseria y la enfermedad. La contradicción no se encuentra entre la ciencia y la salud, sino entre el capitalismo y la salud.

Los conocimientos adquiridos en la ciencia de la salud, como de cualquier otra, no son nuevos, no parte de una especie de tabula rasa, es el producto de la incorporación de todos los logros alcanzados a lo largo de la historia. Y para seguir avanzando se debe priorizar la investigación de las causas de los problemas de salud, incluidas las sociales, y defender las intervenciones sociosanitarias en beneficio de una amplia mayoría de la población. Hay mucho que avanzar, mejorar y corregir, de eso no debe caber la menor duda. Pero tampoco debe haberlo sobre el hecho de que el armazón de muchos de sus conocimientos es sólido y robusto y ha sido mostrado y demostrado por la experimentación científica. Los fraudes, falacias y abusos con los que el sistema capitalista ha tratado de contaminar a la verdad y al conocimiento en general, y a las ciencias de la salud en particular, solo debe mover a denunciarlos de forma constructiva para progresar en su avance epistemológico.

Más concretamente, desde la epidemiología de las enfermedades transmisibles podemos comprender desde hace muchos años la producción de epidemias y pandemias ayudadas de otras disciplinas como la microbiología o la ecología. El mundo microscópico tan diverso que nos rodea desde los inicios de la vida es cada vez más y más entendido también desde la biología, y en ese mundo también se encuentran los microorganismos patógenos para los seres humanos y los animales.

No podemos enumerar todas las epidemias que ha sufrido la humanidad en las diferentes épocas, y que en la actualidad siguen padeciendo, especialmente, las poblaciones más vulnerables. El sarampión, el paludismo, el dengue o la tuberculosis son una muestra de epidemias que matan a millones de niños en el mundo, especialmente en las zonas donde predominan la desnutrición crónica y la desprotección sanitaria. Merece una reflexión la reciente epidemia de cólera que ha asolado Haití, donde las investigaciones más fiables han situado su origen en un área geográfica lejana (2). Esta epidemia muestra claramente que si seguimos la cadena de transmisión de los primeros casos, el campamento de los cascos azules de las Naciones Unidas y sus insuficientes cuidados higiénico-sanitarios fueron la causa y el origen del problema (3). En este caso reciente, la teoría del germen se encuentra en la base de los conocimientos que se tienen para evitar la cadena de transmisión y la tipificación de l germen, y nos llevó a esta conclusión ya desde el principio de la epidemia y alertó de las terribles consecuencias de la introducción de un virulento vibrión en una población no inmune como la haitiana y en un contexto socioeconómico e higiénico sanitario tan deficiente (4).

Negar la existencia de estos microorganismos, los conocimientos sobre los mecanismos de transmisión y, por tanto las medidas de prevención primaria que se deben seguir para evitarlos o la utilidad de antibióticos y vacunas cuando se hace necesario, es hacerle un flaco servicio a las poblaciones más azotadas por todo tipo de epidemias infecciosas.

Si bien la ciencia en el capitalismo ve truncada su capacidad transformadora social y por el progreso de los pueblos, ésta no puede ser negada en muchos aspectos de su conocimiento. De hecho, ha sido una constante en la historia de la ciencia que esa negación radical, abanderada en no pocas ocasiones por sectores progresistas y de izquierda, se ha deslizado a menudo por planteamientos idealistas como una forma de llenar el vacío que dejan. Desde una visión materialista y dialéctica, creemos que el avance del conocimiento de la salud y enfermedad de las poblaciones debe promover el análisis de todas las causas, desde las más sociales y políticas a las más individuales y biológicas, para reivindicar y exigir todas las intervenciones posibles en estos mismos contextos.

Notas:


1) La teoría del contagio de Koch destierra los erróneos postulados de la teoría miasmática, explicando el proceso de las enfermedades infecciosas como una interacción entre el agente -el microorganismo patógeno-, con un individuo o huésped susceptible a través de diferentes mecanismos de transmisión.

2) La cepa de V. Cholerae responsable de la epidemia de cólera en Haití es casi idéntica a las cepas El Tor O1 de la séptima pandemia predominante en el sur de Asia, incluido Bangladesh y de un linaje distinto de las cepas latinoamericanas y de África oriental. En su conjunto, los datos que hemos obtenido parecen indicar claramente que la epidemia haitiana comenzó con la introducción de una cepa de V. Cholerae en Haití desde una fuente geográfica lejana vehiculizada mediante actividad humana.

3) Cuando realizaba este escrito sale la noticia de que los propios expertos de la ONU reconocen que el posible origen de esta terrible epidemia fueron sus militares.

4) La Brigada Médica Cubana que lleva 12 años en la isla ayudando en la reconstrucción del sistema de salud en es país han sido elementos clave en la minimización de de las secuelas de esta epidemia.

LOS IGNORANTES VIVEN MENOS

La gente menos educada "envejece más rápido"


Cromosoma

En este cromosoma X, los telómeros están en color rojo.

Las personas con menos preparación académica tienden a envejecer más rápido, indica un estudio hecho a 400 hombres y mujeres en el Reino Unido.

La evidencia presente en el ADN sugiere que el envejecimiento celular es más avanzado en los adultos sin educación en comparación con aquellos que tienen un título universitario.

Los expertos creen que la educación puede ayudar a las personas a llevar una vida más saludable.

La Fundación Británica del Corazón dijo que el estudio desarrollado en Londres y publicado en la revista Brain, Behaviour and Immunity, reforzó la necesidad de abordar las desigualdades sociales.

Conexión entre salud y estatus socio-económico

La conexión entre la salud y el estatus socio-económico logró establecerse con precisión en esta investigación.

Por ejemplo, las familias pobres son más propensas a fumar más y hacer menos ejercicio. Además tienen menos acceso a la atención sanitaria de buena calidad, en comparación con aquellas familias más ricas.

El nuevo estudio sugiere que la educación podría ser más determinante a largo plazo en la personas que su actual ingreso monetario y estatus social.

"La educación determina la clase social que las personas adquieren a temprana edad y nuestra investigación sugiere que es la exposición prolongada a un estatus social más bajo lo que promueve una aceleración del envejecimiento celular"

Andrew Steptoe, del University College de Londres.

Tal como indica Pallab Ghosh, experto en temas científicos de la BBC, los investigadores sugieren que la educación puede permitir a la gente tomar mejores decisiones que afectan su salud a largo plazo.

Los investigadores también creen que la gente bien cualificada académicamente podría estar bajo menos estrés a largo plazo, o ser más capaces de lidiar con el estrés.

El profesor Andrew Steptoe, del University College de Londres, quien dirigió el estudio, dice: "La educación determina la clase social que las personas adquieren a temprana edad y nuestra investigación sugiere que es la exposición prolongada a un estatus social más bajo lo que promueve una aceleración del envejecimiento celular".

El equipo del profesor Steptoe tomó muestras de sangre de más de 400 hombres y mujeres de edades comprendidas entre los 53 y los 75 años.

Telómeros

Luego midieron la longitud de las secciones de ADN que se encuentran en los extremos de los cromosomas.

Estas secciones -llamadas "telómeros"- cubren los cromosomas, protegiéndolos de los daños. Los telómeros más cortos se consideran un indicador de un envejecimiento más rápido.

Los resultados mostraron que las personas con menor nivel de estudios tenían telómeros menos largos, lo que indica que podrían estar envejeciendo más rápido.

Los investigadores también señalan que la longitud de los telómeros no se vio afectada por la condición social y económica cuando se trata de adultos mayores.