jueves, 16 de junio de 2011

Publicado por Miguel Jara el 14 de junio de 2011

De nuevo genial, si no fuera por lo patético del asunto, mi amigo y colaborador de este blog el médico Juan Gérvas. Para reir si no fuera para llorar: medicamentos para la próstata que producen cáncer de próstata. La fuente de información como ven es la FDA, la todopoderosa agencia de medicamentos de Estados Unidos. Como escribe Juan: Prevención que mata. Prevención sin límites. Los medicamentos que contienen como principio activo finasterida y dutasterida y que se comercializan bajo la marca de Proscar, Propecia, Avodart y Jalyn aumentan el riesgo de tener cáncer de próstata.

Proscar, Avodart y Jalyn están aprobados para mejorar los síntomas del agrandamiento de la próstata (hiperplasia prostática benigna o HPB). Proscar y Avodart también se aprobaron para reducir el riesgo de retención urinaria. Propecia está aprobado para tratar la pérdida de cabello en los hombres. Vaya que se toma este preparado para no perder pelo y puede desarrollar un cáncer de próstata. Al final todos calvos.

“Ahora lo dice la FDA (no se si esperar a ver qué dice la EMA -la Agencia Europea del Medicamento-), pero ya lo sabiamos desde 2003 y en 2004 el firmante publico sobre ello (abajo y en el enlace). En fin, pobres pacientes… Son ocho años de falta de ciencia y conciencia. De morbilidad y mortalidad innecesariamente prematura y sanitariamente evitable… !De causa médica!

LA DROGA DEL DR.HOUSE

La droga que causa más muertes en EE.UU. que la cocaína

Analgésicos.

La falta de controles ha convertido a Florida en la "capital mundial de las clínicas contra el dolor".

El sur de Florida se parece a la provincia afgana de Kandahar al menos en una cosa: mucho opio. Aunque con un matiz, no se consigue directamente de la amapola sino de la farmacia.

Y es que los típicos condados playeros de Miami-Dade, Broward y Palm Beach, entre soleadas avenidas con palmeras, ocultan "la capital mundial de la receta y venta de calmantes del dolor", de acuerdo a datos federales compilados por la oficina del alguacil de Broward.

Los expertos en salud pública ya hablan de "epidemia" y denuncian que se ha formado una auténtica industria: la venta, indiscriminada en la práctica, de medicamentos derivados del opio en una porción importante de los centros de salud que existen en el área para tratar exclusivamente el dolor.

Un informe de las autoridades estatales señala que en 2009, una media de siete personas murió cada día por causas relacionadas con el abuso de calmantes. En el punto de mira está la oxicodona.

Según StoppNow, asociación de familiares de víctimas de sobredosis de medicamentos contra el dolor, en el condado floridano de Broward se prescriben al mes más de un millón de calmantes.

En el sur de Florida -donde viven alrededor de cinco millones de personas- hay registradas más de 183 clínicas dedicadas a tratar el dolor. Sólo en el condado de Broward hay más que Mcdonald's, y tampoco es que de estos haya pocos.

Además se cree que hay unas 900 clínicas en todo el estado, según asegura en su página web la asociación StoppNow.

El problema tiene un alcance nacional -miles de estadounidenses viajan a Florida con la idea de conseguir estos medicamentos- y la Casa Blanca dijo a principios de año que actualmente plantean el mayor problema de drogas del país.

La oxicodona es la droga más mortífera de EE.UU.: causa más muertes que la cocaína y la heroína juntas. Por ello las autoridades presentaron un plan para reducir su abuso en un 15% en los próximos cinco años.

Adictivas

Florida, la meca de las clínicas del dolor

En el sur de Florida -que comprende principalmente a los condados de Miami-Dade, Broward y Palm Beach- hay 183 clínicas del dolor.

La oxycodona, aunque adictiva, es legal pero los doctores deberían recetarla únicamente a pacientes con dolores muy fuertes. Las marcas más conocidas son OxyContin, Roxicodone y Percocet.

El número de muertes causadas por oxycodona se disparó desde menos de 4.000 en el año 2000 a más de 11.000 en 2007. Mientras, las muertes por cocaína crecieron de alrededor de 3.000 en el año 2000 a más de 5.000 en 2007 y las de heroína se han mantenido en torno a las 2.000.

Elmer Huerta, médico radicado en Washington y experto en salud pública, le explicó a BBC Mundo que la oxicodona "es un opiáceo, grupo de medicamentos de excelente capacidad como calmantes del dolor".

"Es una de las drogas de las que más se abusa en Estados Unidos. El que la toma se relaja, se siente en un mundo aparte, como en un estado de indiferencia", explica el doctor.

El alguacil del condado de Broward, Al Lamberti, lleva más de siete años luchando para que se endurezcan los controles.

"Solían ser el crack y la heroína, ahora estamos en la guerra contra las píldoras y Broward es la zona cero. Aquí hay más clínicas para el dolor que Starbucks, ¿cómo es posible?", se pregunta Lamberti, citado por el diario The Miami Herald.

"El problema es que el uso indiscriminado puede causar adicción, sobre todo en pacientes con tendencia a ello", explica Huerta.

La escalera del dolor

"El primer escalón es la aspirina, el segundo los analgésicos no esteroides como el ibuprofeno, luego está el tylenol mezclado con derivados de opio como la codeína, en el cuarto la oxycodona y el quinto lo ocupa la morfina"

Elmer Huerta, experto en salud pública

Según Huerta, "un buen médico debe ceñirse a la "escalera del dolor".

"El primer escalón es la aspirina, el segundo los analgésicos no esteroides como el ibuprofeno, luego está el tylenol mezclado con derivados de opio como la codeína, en el cuarto la oxicodona y el quinto lo ocupa la morfina".

Con esto, según el médico, la oxicodona es adecuada para tratar pacientes que salen del quirófano después de operaciones que pueden resultar muy dolorosas, como intervenciones en la columna.

Pero es que en Florida no existen sistemas de monitoreo. Es decir, como explica Huerta, "las diferentes clínicas están descoordinadas, las recetas y las compras no quedan registradas en una base de datos en red, como deberían".

El gobernador de Florida, Rick Scott, rubricó este año una nueva ley estatal que impondrá mayores controles a los médicos que recetan oxicodona y aumenta las penas por prescripción abusiva.

Un informe de la Comisión de Médicos Forenses de Florida publicado por el Departamento de Aplicación de la Ley de Florida (FDLE, en inglés) señala que en los seis primeros meses de 2009 se registraron 88.500 muertes por causas no naturales en el estado.

Las autopsias de casi 4.200 casos revelaron un positivo por alguna droga. La más frecuente fue el alcohol etílico y a partir de ahí, los calmantes, justo por delante de la cocaína.

La droga más letal: los calmantes

"Las drogas que causaron más muertes fueron la oxicodona y las benzodiazepinas", es decir, los medicamentos contra el dolor.

La fiscal general de Florida, Pam Bondi, es consciente de que ya se trata de un problema serio. Por ello, lanzó un programa de lucha contra el exceso de venta de medicamentos contra el dolor.

Bondi llegó a denunciar que muchas personas viajan hasta Florida para conseguir calmantes y luego venderlos. En la calle hay más demanda que por la cocaína o la heroína.

No son inusuales las condenas a 25 años de prisión por tráfico de oxicodona.

Incluso ha tomado cartas en el asunto la agencia antidrogas estadounidense (DEA, en inglés), que puso en marcha una línea telefónica para atender durante las 24 horas las dudas sobre medicamentos.

domingo, 12 de junio de 2011

LOS ATEOS FOLLAMOS MEJOR


Sociólogo Darrel Ray estudio la presencia y ausencia de Dios o Alá en la cama


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El sentimiento de culpa seria el obstáculo principal que enfrentan quienes tienen un credo, explica desde Estados Unidos el experto que hizo la investigación.

Mónica Nanjari

Darse con una piedra en el pecho seria parte del ritual de alguna religión después de tener relaciones sexuales. Y la conciencia los mosquearía hasta por tener fantasías. Estas son algunas de las conclusiones que se desprenden de la investigación “sexo y secularismo”, realizada a principios de este año por el sociólogo estadounidense Darrel Ray. Partió como una simple encuesta pero a los días se convirtió en algo de más envergadura por la cantidad de información que obtuvo.

“Nos sorprendió mucho cuánta gente se tomó el tiempo para escribir comentarios e historias sobre como la religión impacto en su vida sexual. Recibimos miles de comentarios, personas que solo querían contar sus historias como una medida de sanación. Ellos estaban emocionalmente heridos por la formación religiosa que seguían y sentían la necesidad de contar su historia”, dice Darrel desde la Universidad de Kansas, en Estados Unidos.


-¿A qué se debe que los ateos tengan mejor sexo que los creyentes?

-Quiero ser muy claro en este punto: Los medios han dicho algo que nosotros nunca dijimos, que es que los ateos efectivamente tienen mejor sexo. Lo que ocurre es que nuestra investigación aparece como soporte a esa conclusión.


-¿Entonces?

-Lo que señalamos es que los ateos sienten menos culpa sobre el sexo, son capaces de compartir sus fantasías y obtienen más satisfacción sexual, pero nuestra investigación no fue diseñada para probar que los ateos tienen mejor sexo. De todas formas es la culpa que sienten las personas religiosas lo que disminuye su satisfacción, así lo han demostrado otras investigaciones que señalan que la religiosidad es correlativa con pocos orgasmos y pocos encuentros sexuales. Nosotros comprobamos que dejar a Jesús o Alá fuera del cuarto parece liberar a las personas y los vuelve más abiertos y creativos con sus parejas.


-Eso quiere decir que meter a Dios en la cama es mal negocio

-Creer en Jesús o Ala y meterlo a la cama es una interferencia con el disfrute total y la conexión de humano con humano. Dios en tu cerebro actuara como detractor del disfrute. Siempre te preguntaras “¿aprobaría Dios esto o aquello?”. En ese contexto, me pregunto cómo alguien se va a relajar y a disfrutar si siempre está preocupado de conseguir la aprobación de Dios.


-Pero los creyentes encontraran la manera de pasarlo bien ¿o no?

-Mmmmm, quizás, pero lo que puedo decirle es que sorprendentemente la culpa religiosa desaparece una vez que las personas abandonan su religión. Es que sentir culpa por el sexo no es normal. Las sociedades gozaron de toda clase de relaciones sexuales durante miles de años antes de que el Islam y el cristianismo aparecieran.


-Con todo esto imagino que los creyentes y los curas no lo deben querer mucho.

-Ya perdí la cuenta del número de veces que me han asegurado que iré directamente al infierno, no estoy seguro a que infierno iré, si al musulmán, al católico o algún otro infierno, pero dicen que para allá iré.


Mujeres, las más afectadas.

Según los datos recogidos por el sociólogo Darrel Ray, las mujeres creyentes son el grupo que más aumenta su satisfacción sexual al dejar la religión. “En nuestra investigación, los hombres que abandonan sus creencias religiosas mejoraron su vida sexual en un 26,9%, mientras que en el caso de las mujeres, la mejoría alcanzo el 38,6%. Esto explica porque los más religiosos ponen más restricciones y culpa sobre las mujeres.

¿Quién respondió?

14mil 500 personas participaron en el estudio, contestando un cuestionario vía internet en enero de este año

25 a 30 años de edad promedio de quienes participaron en mayor cantidad en el estudio.

35% de quienes contestaron la encuesta declararon estar casados al momento de participar.

Mormones ganan

Ranking de credos culposos.

Dentro de los resultados de este estudio se puede establecer una especie de ranking de credos que sienten más o menos culpas en cuanto al sexo. Así, según Darrel, se puede ver que “los católicos están perdiendo sus culpas, porque ellos no están practicando el catolicismo de sus padres o sus abuelos, sino una evolución y mutación religiosa que no los hace seguir al pie de la letra lo que predica el Papa”.

De manera simplificada, en el ranking los católicos aparecen en el lugar número 11 de un total de 24. ¿El top 3 de culposos? Ganan los mormones, seguidos por los testigos de Jehová y Pentecostales.

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¿Que diría Carl Jung del 2011?

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¿Se ha planteado en alguna ocasión si usted es introvertido o extrovertido? ¿Se ha sometido a pruebas de personalidad? ¿Se ha cuestionado qué se esconde en el lado más oscuro de su carácter? Agradézcaselo a Carl Jung.

El psicólogo suizo ideó una serie de tipos de personalidad. Acuñó la palabra introvertido para alguien que necesita bastante tiempo para sí mismo y extrovertido (aunque Jung lo concibió como "extravertido") para la persona que nunca se siente mejor que cuando está rodeada de gente. Tests de personalidad como los indicadores Myers-Briggs, vienen directamente de estos conceptos.

Vida de Carl Jung

  • Nació en Suiza en 1875
  • Estudió ciencia y medicina en la Universidad de Basilea, graduándose en 1900
  • Trabajo en el hospital psiquiátrico de Zurich Burgholzli
  • Conoció a Sigmun Freud en 1907. Se dice que su primera conversación duró 13 horas.
  • Declaró sus diferencias científicas con Freud en 1912 y 1913
  • El Libro Rojo, también conocido como Liver Novas, fue publicado en 2009
  • Murió el 6 de junio de 1961

El lado oscuro del carácter es aquella parte de uno mismo que normalmente está escondida, pero en ocasiones sale a la superficie y nos sorprende. ¿Por qué las personas más calmadas maldicen e insultan cuando conducen? ¿Por qué ciudadanos modelo cometen, a veces, crímenes pasionales? Jung tenía una respuesta: Todos tenemos sombras.

Fue él también quien puso a su cultura y su era "en el diván"... o más bien en una silla, pues fue el primer psicoterapeuta en sentarse en frente de sus pacientes, como si fuera un consejero. E intentó comprender las terribles energías colectivas que impulsaron los dos grandes eventos de su vida: la Primera y Segunda Guerra Mundial.

Pero, ¿qué diría Jung de nuestro estado psicológico de hoy día?

Un paso para adelante

Vería señales de progreso. Fíjese en el modo en el que cuidamos a los niños. En los últimos 50 años, las actitudes sobre la crianza de los hijos han cambiado considerablemente. Los psicólogos en general reconocen que los niños crecen mejor cuando reciben una atención dedicada de su madre u otra persona a cargo en edades tempranas.

En los últimos 50 años ha habido cambios a la hora de tratar las enfermedades mentales

En los últimos 50 años ha habido cambios a la hora de tratar las enfermedades mentales

Esto tiene mucho que ver con el trabajo de los psicoterapeutas británicos como John Bowlby. Pero la "teoría del apego" de Bowlby fue anticipada por Jung. Mientras Freud hablaba de las pasiones incestuosas en su conocido complejo de Edipo, Jung tenía un punto de vista muy diferente.

Como señala Anthony Stevens en "Jung: una muy corta introducción", fue Jung quien primero teorizó que un niño se apega a su madre porque es quien le da cariño y cuidados.

Y otro más

Algo más que Jung aplaudiría son los intentos de eliminar la discriminación de los ancianos y de cuidar a los empleados de más edad.

"Los 40 años son el mediodía de la vida, es el periodo cuando estamos en pleno poder de nuestras facultades, pero también cuando empezamos a ser conscientes de que nuestro sol personal entra a un nuevo meridiano. No podemos vivir el atardecer de la vida como si fuera un amanecer, pues lo que fue grandioso en la mañana, será insignificante en la tarde; y lo que fue verdad en la mañana, será mentira en la tarde"

Carl Jung

"El atardecer de la vida debe ser significativo por sí mismo y no puede ser simplemente un miserable apéndice de su amanecer", escribió. Para una cultura con una alta población envejecida, Jung ofrece una visión de las ventajas de hacerse mayor, viéndola como un camino de sabiduría antes que un decaimiento hacia la senilidad.

No deberíamos desesperarnos ante nuestra crisis de la mediana edad, pensó, hay que aprovecharla como una oportunidad de buscar una nueva visión y diferentes propósitos.

Por otro lado, la neurociencia moderna ha apoyado lo que Jung entendía por el inconsciente. Confirma que la inteligencia emocional, al igual que la razón, es vital a la hora de tomar decisiones.

Yendo más lejos, de la misma manera que uno no es consciente de que el corazón late o los pulmones respiran, Jung señaló que la mente inconsciente está siempre trabajando para nosotros. El desarrollo de la personalidad, pensó, tiene mucho que ver con que prestemos más atención a la manera en la que nos afecta nuestra vida interior, un proceso llamado "individuación".

Deberíamos estar en pos de una personalidad integrada. Lo que amamos de nuestra sabia abuela es su carácter equilibrado.

Y otros para atrás

Sin embargo, Jung también estaría contrariado por el camino que esta siguiendo la vida. Por ejemplo, el vivió en un periodo "lleno de imágenes apocalípticas de una destrucción universal", como observó, pensando en la Guerra Fría y la bomba nuclear.

Estos horrores particulares han cesado. Pero es chocante como tan rápidamente han sido reemplazados por otras amenazas. La más obvia es la devastación anticipada como resultado del cambio climático, pero hay otras como el llamado terrorismo y muchas más.

Parece que tenemos una fascinación con la ruina total que se extiende por encima de lo posible, probable o puramente imaginado. Fíjese como el final del mundo provee un irresistible guión en películas. O recuerde como las predicciones extasiadas del predicador cristiano evangélico Harold Camping (clic que predice el fin del mundo) se extendieron como el fuego a través de internet el mes pasado.

Teorías claves y conceptos

  • La idea de que los tipos de personalidades pueden ser introvertidos o extrovertidos
  • La teoría de los tipos psicológicos, que forman las bases de Myers-Briggs
  • La creencia de que los sueños revelan más de lo que ocultan; pionero en el análisis del campo de los sueños.
  • La existencia de la inconsciencia colectiva
  • La teoría de que ciertas imágenes e historias arquetípicas se repiten a través de la historia colectiva del ser humano.

Jung también habría notado los altos niveles de enfermedad mental en la sociedad moderna, marcados por el "boom" de los antidepresivos y otras drogas años después de su muerte. Vería que incluso los políticos y economistas están empezando a preocuparse porque a pesar de que la riqueza material de una sociedad puede crecer de forma inexorable, parece que no trae la verdadera felicidad.

Hay muchos factores que contribuyen a estas tendencias. A Jung le interesaban aquellos que eran psicológicos y razonó que, de forma consciente o inconsciente, esas tendencias se extienden, en gran parte, cuando nos desconectamos de nuestro lado espiritual.

Señaló que mientras la ciencia moderna ha dado paso a un conocimiento sin igual sobre la especie humana, también ha resultado -paradójicamente- en una concepción más estrecha de lo que significa ser un humano individual.

Esto, presumiblemente, explica por qué las terapias complementarias están floreciendo en el siglo XXI. Intentan tratar toda la persona, no solamente a la enfermedad. O explicaría por qué los estilos de vida verdes atraen a más gente, ya que intentan reconectarnos con el valor intrínseco del mundo natural.

En resumen, la vida de la psiquis es crucial. Jung creyó que está alimentada no sólo de psicología, sino también por las grandes tradiciones espirituales de nuestra cultura, con sus sutiles historias, rituales y sueños inspiradores. El agnóstico occidente se ha separado de esas fuentes.

Es como si la gente estuviera sufriendo una "pérdida del alma". Muchas veces el mundo no parece estar a favor nuestro sino en nuestra contra.

A medida que se acercaba el final de su vida, Jung reflexionó que muchas -quizá casi todas- las personas que fueron a verle no estaban mentalmente enfermas. Estaban en busca de sentido.

Es una tarea dura. "No hay consciencia sin dolor", escribió. Pero es vital: sin ello, el ser humano pierde su camino.

Mark Vernon es un filósofo y escritor, autor de "Cómo ser agnóstico".

ORGASMEANDO


12 fogonazos de bella agonía

El orgasmo ilumina el rostro y nos deja desnudos sin que podamos hacer gran cosa por disimular el momento. Dos artistas han fotografiado caras anónimas en su instante más íntimo. Y los lectores, a través de las redes sociales, han aportado sus originales y más personales definiciones.

Es un día lluvioso y gris en 1890, en Chelsea, y el ama de llaves abre la puerta de la lujosa mansión londinense para recibir al médico. Su señora está en el dormitorio, aquejada de su habitual ataque de histeria: no puede dormir, discute con su esposo, está nerviosa, tiene "fantasías eróticas" y pesadez en el abdomen. El doctor trae a su ayudante, quien carga con un artefacto de sesenta kilos, que consta de un eje, una pesada batería, brazos especiales y extremos vibratorios. Ella espera sentada como una criatura victoriana pura y virtuosa, y se tumba en el sofá. El médico aplica los electrodos a su sexo. Los gemidos de placer dan fe de que el tratamiento es fantástico, mejor aún que los masajes que el propio galeno le venía propinando con sus manos.

"Es un falso mito que el orgasmo de las mujeres sea mucho más prolongado que el de los hombres"

"La electricidad traería una revolución sexual que luego tendría su explosión en los años sesenta"

"La frecuencia de problemas cardiacos es mayor en aquellos que no disfrutan de sus relaciones sexuales"

"Las caras se iluminan, las bocas se abren, los ojos se cierran, el ceño se arruga y se aprietan los dientes"

"Los médicos pensaban que la histeria era una enfermedad nerviosa causada por el útero y que había que prestarle atención mediante masaje", dice a El País Semanal la investigadora Rachel Maines, de la Escuela de Ingeniería y Computación de la Universidad de Cornell, en Nueva York. "De esta forma, ellos provocaban en ellas el paroxismo histérico, pero no pensaban que fuera un orgasmo, sino como si tuvieras la fiebre: rompes a sudar y te sientes mejor". Maines ha investigado en su obra La tecnología del orgasmo (editorial Milrazones) el uso de los primeros vibradores. "El masaje continuaba hasta lograr que el rostro se iluminase. Los médicos creían que era el mal haciendo crisis, algo nada sexual. Con los vibradores eléctricos realizaban el masaje más rápido. Se quejaban de que si usaban las manos untadas de aceite y perfume, los masajes duraban una hora. No puedes atender a muchos pacientes de esta forma. Pero con el vibrador puedes hacer el trabajo en cuatro minutos. Y por el mismo precio".

El orgasmo humano es universal, pero la percepción del placer es cultural. Las esposas victorianas, idealizadas por el poeta inglés Coventry Patmore en El ángel del hogar, eran castas y angelicales. Los médicos tomaron entonces el poder sexual femenino, y recetaban quizá sin saberlo bien un orgasmo como medicina. Cobraban entre dos y cinco dólares -una cantidad accesible a las clases altas- para evocar un placer inalcanzable. Sus maridos, en cambio, estaban autorizados para disfrutar con prostitutas. Ellas les demandaban algo que no obtenían en la cama, en tiempos en los que se pensaba que la penetración era lo único que definía un acto sexual con una mujer. "Hoy día no sería posible convencer a una mujer de que un tratamiento así no tiene nada que ver con el sexo", dice Maines. La electricidad traería una revolución sexual -los primeros vibradores costaban el equivalente a doscientos dólares, como una casa pequeña en la época- que luego tendría su explosión en los años sesenta del pasado siglo.

El orgasmo ha sido casi siempre sinónimo de prohibición. Pero, en una breve ojeada a las culturas y la forma en la que se han enfrentado al placer, hay recomendaciones sorprendentes, dicen los investigadores Beverly Whipple y Sara Nasserzdeh en una obra conjunta con otros expertos, The orgasm answer guide (John Hopkins University Press). Martin Lutero, el fundador del protestantismo, recomendaba dos orgasmos a la semana. El Corán, uno. Zaratustra, líder religioso de Persia, uno cada nueve días. El hinduismo, entre tres y seis veces al mes. Y el Talmud rabínico, entre una vez al día y una vez por semana, dependiendo de la ocupación del hombre (si uno es marinero o mercader, o si viene a casa después del trabajo). Con una salvedad importante: las recomendaciones estaban dirigidas siempre a los hombres, no a las mujeres. En su obra, Whipple y compañía destruyen mitos que aún hoy nos rondan: como que en las mujeres el orgasmo es mucho más prolongado que en los hombres. Los estudios más recientes dicen que la media en las mujeres es de 18 segundos (en casos extremos, quizá dos minutos), y en los hombres, de 22 segundos. Y no hay consenso. Un ensayo clásico de los sexólogos Master y Johnson publicado en 1966 dice que el orgasmo femenino oscila entre tres y quince segundos, y que los orgasmos masculinos son aún más cortos.

Aparte del tiempo, ¿que tipo de sensaciones experimentan unas y otros? En otro ensayo realizado en 1976, los investigadores Ellen Vance y Nathaniel Wagner, de la Universidad de Washington, en Seattle, comprobaron que un grupo imparcial de ginecólogos y ginecólogas no distinguían el sexo de los participantes en base a la descripción de sus orgasmos.

Hay aproximadamente un millón de webs que tratan sobre el orgasmo. Un océano caótico de desinformación. Los bulos se hinchan, sobre todo por culpa de la pornografía. Por ejemplo, es falso que la longitud del pene facilite el orgasmo femenino, algo que los estudios científicos no han demostrado (aunque algunos sugieren que la circunferencia del pene sí podría ejercer alguna influencia). O que el orgasmo es una manera efectiva de quemar calorías, cuando el momento del coito supone dos o tres calorías quemadas, y el acto de hacer el amor, no más de cincuenta.

Hay, en cambio, otras asociaciones estadísticas chocantes. Parece que existe un cierto efecto protector del semen en la mujer en relación al riesgo de sufrir un cáncer de mama -un tema no aclarado-, y otro estudio, según afirma el equipo de Whipple en su obra, sugiere que cuanto mayor sea el número de compañeros sexuales de ella, menor sería ese riesgo, algo que ningún oncólogo recomendaría.

En otros casos, el riesgo de sufrir un ataque al corazón durante el coito resulta más bajo de lo que se piensa, de uno entre un millón de individuos sanos. En cualquiera de los casos, los orgasmos resultan muy saludables. En un estudio de 918 individuos de entre cuarenta y cincuenta años, presentado en una reunión de la Federación de Paternidad Americana, se hizo un seguimiento durante una década: aquellos que tenían más de ocho orgasmos mensuales tenían una probabilidad doble de estar vivos con respecto a los que solo tenían uno al mes. Y otro realizado en mujeres hospitalizadas mostró que la frecuencia de problemas cardiacos era mayor en aquellas que no disfrutaban de sus relaciones sexuales.

En pleno siglo XXI, el orgasmo sigue siendo un misterio. Los investigadores están usando los mejores escáneres para observar qué se enciende o se apaga en el cerebro de uno cuando es masturbado por su pareja. Hay una zona, llamada núcleo accumbens, en la parte más frontal del sistema límbico -el cerebro del mamífero- que se enciende en ellos y en ellas durante el coito. Las zonas productoras del miedo se apagan en esos intensos segundos.

Se dice que el orgasmo es una cuestión más cerebral que genital, pero la geografía del placer es aún un mapa tan inexplorado y misterioso como complejo. Como ejemplo, mire las imágenes de este reportaje. ¿Qué tienen en común todas las expresiones faciales, tanto de ellos como de ellas, durante el coito? En el momento más intenso, las caras se iluminan, las bocas se abren, los ojos se cierran, el ceño se arruga, se aprietan los dientes. Ellos y ellas adoptan una expresión que en muchos casos es calcada al dolor. ¿Por qué? Una expresión muy similar quedó inmortalizada en una maravillosa estatua de Santa Teresa del genio Giovanni Lorenzo Bernini llamada El éxtasis de Santa Teresa, en la que la santa entra en un trance que algunos han querido ver como un estado orgásmico. Según el equipo de Whipple, el orgasmo y el dolor están comandados por estructuras nerviosas que se superponen. Las mujeres, durante un orgasmo por estimulación de la vagina, se hacen más insensibles al dolor.

En otros casos, los médicos han comprobado que en los pacientes de dolor crónico a los que se les han bloqueado mediante fármacos ciertas rutas neuronales a lo largo de la médula espinal son incapaces de experimentar orgasmos. ¿Cómo se relacionan ambas cosas? "Los científicos no lo saben", dice Rachel Maines. "Uno de los aspectos más interesantes de la excitación sexual es que inhibe muchos de los receptores del dolor real que se apagan en cualquier parte del cuerpo". El orgasmo también es algo que ahora está bien visto, es aceptado. Incluso se nos empuja a creer, de forma equivocada, que una vida sin orgasmos nos hará infelices. La parte positiva, según esta experta, es que ahora no hay impedimentos para animar a las parejas de todas las edades a que hablen y compartan entre sí y de forma abierta su sexualidad. "Una de las partes más destructivas de la sexualidad del pasado milenio fue que se daba por supuesto que las mujeres no podían mostrar a los hombres cómo provocarles un orgasmo. Se creía que ellos nacían con ese conocimiento".

jueves, 9 de junio de 2011

LOS ABUELOS SE AGUANTAN


La fuerte conexión de salud física y mental entre cónyuges con décadas de convivencia

Los resultados de un reciente estudio sobre parejas con muchos años de matrimonio otorgan un nuevo significado a la parte de las promesas nupciales que especifica "en la salud y en la enfermedad". En esta investigación se ha comprobado que el cónyuge ejerce un efecto mucho mayor de lo que se pensaba en la salud de su pareja.

El estudio revela una estrecha relación entre la salud física y el bienestar emocional en las parejas con muchos años de convivencia conyugal, y proporciona datos nuevos e importantes sobre el efecto psicológico de las limitaciones físicas en la vejez.

Un equipo de investigadores de la Universidad de la Columbia Británica (Canadá) y la Universidad Estatal de Pensilvania (Estados Unidos) realizó un seguimiento del historial de salud física y bienestar emocional de más de 1.700 parejas maduras durante un período de 15 años. Los participantes tenían edades comprendidas entre los 76 y los 90 años, y bastantes habían estado casados durante más de 40 años.

Tanto en individuos como en parejas, los investigadores encontraron una fuerte relación entre los síntomas de depresión (tristeza, sensación de soledad y desasosiego) y las limitaciones funcionales (la incapacidad física para realizar tareas básicas como subir escaleras, levantar objetos, cocinar y hacer la compra doméstica). Aunque en estudios anteriores se había relacionado la salud física con el bienestar emocional en individuos, éste es el primer estudio que muestra el fenómeno en parejas.

El equipo de la psicóloga Christiane Hoppmann constató que los síntomas depresivos de los cónyuges fluctuaban en estrecha relación con los de sus parejas. Las limitaciones funcionales de uno de los cónyuges no sólo influían en sus propios síntomas depresivos, sino también en los síntomas depresivos del otro cónyuge. El aumento en los síntomas depresivos de uno de los cónyuges también solía estar asociado con una mayor limitación funcional en ambos cónyuges.

Cuando las personas están deprimidas, tienden a preferir quedarse en casa. Si en un matrimonio uno de los cónyuges se comporta así, su actitud hace que el otro cónyuge también se quede más tiempo en casa. Eso es un problema, porque cuando los ancianos dejan de estar activos, como por ejemplo dejando de salir a pasear, de hacer compras domésticas, y de visitar amistades o socializarse de otras maneras, aumenta mucho su riesgo de perder las capacidades funcionales que les permiten hacer esas cosas.

Sorprendentemente, el equipo de investigación encontró que la relación entre los síntomas depresivos era un poco más fuerte en las parejas que en algunos individuos, lo cual sugiere que la salud física o mental de un cónyuge puede tener en algunos casos un mayor impacto sobre la salud de su pareja que en la suya propia

miércoles, 8 de junio de 2011

EL INMENSO LEGADO DE HENRIETTA LACKS



“No hay nadie en el mundo que no se haya beneficiado de las células de esta mujer”


“No hay nadie en el mundo que no se haya beneficiado de las células de esta mujer”

Células HeLa de un laboratorio estadounidense

Si no ha sido usted, seguro que algún miembro de su familia, o algún amigo, se ha beneficiado de las células de Henrietta Lacks, una campesina de raza negra del sur de los Estados Unidos que sufrió un cáncer de cuello de útero y cuyas células han servido durante años a la investigación científica para desarrollar múltiples tratamientos y vacunas.

Conocidas en los ámbitos médico y biológico como células HeLa, el tejido cancerígeno de esta mujer pobre, que fue extraído sin su consentimiento, se sigue reproduciendo hoy en día a más velocidad que cualquier otro tejido conocido y con una resistencia fuera de lo normal. Por eso las células HeLa fueron elegidas para viajar al espacio y comprobar su comportamiento en gravedad cero; por eso fueron las primeras células que se clonaron y el suyo el primer mapa genético descifrado; y por eso han desempeñado un papel fundamental en el desarrollo de medicamentos para tratar la poliomielitis, el Alzheimer, la leucemia, la hemofilia, el sida, el párkinson, el cáncer y muchos otros.

La tenebrosa historia de esta mujer era confusa hasta que la periodista Rebecca Skloot decidió investigarla a fondo y plasmarla en el libro 'La vida inmortal de Henrietta Lacks'. Casi 25 años después de que hubiera muerto, le costó un año y medio convencer a la familia de Henrietta de que hablaran con ella, porque ya no se fiaban de quienes venían preguntando por su madre. En los años 50, la mujer había encontrado un pequeño bulto en su útero y acudió al ginecólogo, quien guardó una muestra del tejido cancerígeno que tenía albergado. Unos seis meses después, el cáncer se había adueñado por completo de su cuerpo y su muerte lleva a pensar a sus familiares, de origen humilde y casi sin educación, que la culpa la tenían los médicos.

Mientras la familia lloraba por el fallecimiento de Henrietta, los científicos se maravillaban con la facilidad de reproducción y la resistencia de las células de esa pobre mujer que murió sin saber qué le ocurría. Después de haber sido enterrada sus células seguían vivas y reproduciéndose, viajaban de una punta a otra del mundo, eran examinadas por miles de científicos y proporcionaban millones y millones a las empresas farmacéuticas.

20 años ajenos a la 'inmortalidad' de su madre

Ajenos a todo ello, los hijos y el marido de Henrietta siguieron con su humilde vida hasta que, unos 20 años después, unos investigadores decidieron ir a buscar la sangre de los descendientes de Henrietta para poder determinar la especificidad de sus genes. Los hijos pensaron que les hacían pruebas para prevenir una enfermedad como la de su madre, pero “en realidad era una segunda generación engañada y expoliada por los científicos”, se lamenta Skloot.

La periodista, que está presentando su libro en Madrid estos días, explicó a El Confidencial cómo la confusión y el desconocimiento hizo mella en la familia de Henrietta durante años. Cuando alguien les hablaba de las “cells” de Henrietta (esa palabra en inglés significa célula y celda a la vez) ellos imaginaban que su madre estaba encerrada en una celda y que experimentaban con su cuerpo. Cuando alguien les contaba que sus células habían sido clonadas, vivían aterrorizados por encontrarse con ‘copias’ de su madre andando por la calle.

Cuando empezaron a comprender un poco mejor qué era lo que había ocurrido con parte del cuerpo de su madre, a los hijos les preocupaba sobre todo si a ella, a pesar de estar muerta, ‘le dolería’ que un laboratorio pinchara o congelara sus células. Y según avanzaban en el conocimiento del caso (gracias sobre todo a las explicaciones de Skloot), se iban preguntando cómo podía ser que su madre significara tanto para la medicina y ellos ni siquiera pudieran pagarse la consulta del médico.

Por eso ‘La vida inmortal de Henrietta Lacks’ ha sacudido los cimientos de la ética científica y ha avivado el debate en Estados Unidos. Skloot plasma claramente en su libro cómo la historia de la familia Lacks está inextricablemente vinculada a la oscura historia de la experimentación en afroamericanos y al nacimiento de la bioética; cómo la industria médica se ha enriquecido a costa de una pobre mujer que ni siquiera dio su consentimiento para que se extrajeran sus células, y de una familia ignorante y sin recursos.

Esa familia ha recibido ya las disculpas de algunos científicos por el trato dado a su madre, pero no ha visto ningún rédito económico. Rebecca Skloot, que ha establecido un estrecho lazo con los hijos de Henrietta, ha creado una fundación con su nombre a la que van a parar parte de los ingresos de la venta del libro. Y ya se está preparando la película que contará la vida de esta mujer, y la vida de sus células inmortales que han salvado la vida a millones de personas.