Una vez más –pero siempre en febrero–, la sección
Psico se lanza al sexo explícito para redescubrir las múltiples
posibilidades del orgasmo: las tres principales zonas erógenas de la
mujer, las sorpresas de la próstata en ellos y del cérvix en ellas, las
infinitas “zonas personales”, los placeres del meditador, del que reza,
del que sólo piensa; el milenario remedio para el insomnio, para el
estrés, para el infarto y para lo demás.
Los
orgasmos, habitualmente, son resultado de una estimulación genital, pero
muchos informes sugieren que también pueden ser generados por estímulos
no genitales:
- Orgasmos producidos mediante imágenes mentales y en ausencia de
estimulación física. Experiencias sobre orgasmos femeninos “con el
pensamiento” mostraron que las mujeres presentaban un incremento en el
ritmo cardíaco, la presión arterial, el diámetro de las pupilas y el
umbral del dolor típicos del orgasmo.
- Orgasmos experimentados durante la meditación. Kenneth Ray Stubbs
proporciona detallados ejemplos de experiencias orgásmicas producidas
durante diversos tipos de meditación.
- Orgasmos experimentados durante el rezo, tal como ha documentado William Stayton.
- Orgasmos experimentados por mujeres y hombres con lesiones en la
médula espinal a través de las caricias del compañero en las zonas de
piel hipersensibles no genitales, cercanas al lugar de la lesión.
- Ataques epilépticos que producen auras orgásmicas.
- Orgasmos “fantasmas” experimentados por mujeres y hombres con
lesiones en la médula espinal, que sienten orgasmos genitales mientras
duermen a pesar de que la lesión bloquea las sensaciones genitales
conscientes.
- Orgasmos producidos a través de la estimulación de la boca, los
labios, el pecho, los pezones, el ano, el hombro o el dedo del pie.
- Orgasmos producidos como resultado de la estimulación de cualquier
parte del cuerpo por la persona adecuada y de la manera adecuada.
- Orgasmos durante el parto.
- Orgasmos durante la defecación y la micción enérgica.
- Orgasmos producidos por la estimulación eléctrica o química
directa del cerebro, como se describe en los estudios realizados durante
un breve período de la década de 1950, antes de que se impusieran
restricciones sobre este tipo de experimentos.
- Orgasmos no genitales experimentados bajo la influencia de drogas psicodélicas.
- Orgasmos producidos inesperadamente mediante la estimulación
eléctrica de la columna vertebral para, en principio, controlar el
dolor.
- Orgasmos producidos mediante la estimulación tras una cirugía transexual (tanto en sentido hombre-mujer como mujer-hombre).
Zonas personales
Los orgasmos pueden ser muy distintos en una misma persona de una
vez a otra. Para una mujer, la calidad sensorial de un orgasmo depende
de dónde tiene lugar la estimulación: el clítoris, la vagina o el
cérvix. El clítoris está conectado principalmente a los nervios
pudendos; la vagina, a los nervios pélvicos, y el cérvix, a los nervios
hipogástrico, pélvico y vago. Aunque la estimulación de cada una de
estas zonas puede, por sí sola, producir orgasmos, la estimulación
combinada de dos o tres regiones da como resultado un efecto aditivo,
produciéndose un orgasmo más general, lo que se describe como un
“orgasmo global”. En el caso del hombre, los nervios pudendos
transportan los impulsos nerviosos desde la piel del pene y el escroto, y
los nervios hipogástricos lo hacen desde los testículos y la próstata.
Por lo tanto, la estimulación de estos dos grupos nerviosos puede
ocasionar sensaciones de algún modo distintas.
Para muchas personas, sus “zonas erógenas” se extienden más allá de
los genitales. La localización de dichas zonas es sorprendentemente
diversa y depende, en gran medida, de cada persona. La estimulación de
las “zonas erógenas personales” suele afectar enormemente la intensidad
de los orgasmos.
De tres gustos, por favor
Solemos referirnos a un “orgasmo vaginal” cuando el principal lugar
de estimulación es la vagina (sin estimulación del cérvix) y a un
“orgasmo cervical” cuando el foco de estimulación es el cérvix. Un
“orgasmo clitoridiano” es aquel en el cual la estimulación se aplica
específicamente al clítoris. Algunas mujeres prefieren que la
estimulación se limite a la vagina o al cérvix o a ambos, mientras que
otras prefieren una estimulación centrada en el clítoris. No obstante,
las hay que parecen experimentar los orgasmos más intensamente cuando se
les estimula más de una zona, incluso las tres a la vez. La
estimulación combinada de las tres zonas activa tres o cuatro pares de
nervios distintos y produce un efecto acumulativo.
¡Ay...!
¿Por qué nuestra expresión al llegar al orgasmo a veces parece más
bien de dolor? Las zonas del cerebro y de la médula espinal que
controlan el dolor y el orgasmo se solapan; tal vez las dos regiones
posean una determinada propiedad que sea común tanto al placer como al
dolor. Quizá las vías que transportan las sensaciones de placer y dolor a
lo largo de la médula espinal y el encéfalo van juntas, de modo que
producen efectos similares de excitación y expresión facial antes de
bifurcarse.
Como conejos
Los juguetes sexuales más sencillos son los vibradores. Algunos
pueden colocarse en el dorso de la mano, detrás de los dedos, de manera
que el contacto genital se realiza con los dedos que vibran y no con el
propio vibrador. Otros se aplican directamente a la zona genital. La
cabeza estimuladora de estos aparatos puede tener varios tamaños;
algunas mujeres prefieren comenzar por usar un vibrador de cabeza ancha
en lugar de uno de cabeza estrecha, que suele utilizarse para estimular
directamente el clítoris, y luego, con la práctica, hacer la transición a
vibradores más estrechos. Los vibradores anchos también son más fáciles
de usar por la pareja. Los que se centran en la estimulación
clitoridiana resultan especialmente apropiados para principiantes.
Los denominados consoladores tienen un aspecto parecido al de un
pene en erección en cuanto a tamaño, forma y textura, y pueden contener o
no un mecanismo vibratorio. Permiten estimular la pared vaginal y
ofrecer a la mujer una sensación de penetración. El “conejo” es un
consolador con forma de Y, diseñado para estimular la vagina
internamente a la vez que se estimula el clítoris externamente. El
“estimulador del punto G” normalmente es curvo, de manera que presiona
el punto G, en la pared anterior de la vagina (la pared que “toca” la
barriga), justo detrás del hueso púbico.
También hay pequeños consoladores diseñados para estimular el ano y
el recto de hombres y mujeres. Tienen una base ensanchada para impedir
que penetren demasiado en el recto sin que el usuario se dé cuenta.
Algunos de estos tapones están diseñados para estimular la glándula
prostática, algo que muchos hombres describen como placentero.
También hay aparatos que estimulan a ambos miembros de la pareja
simultáneamente, como los anillos vibradores que se ponen los hombres
alrededor del pene: su vibración estimula el clítoris de su compañera
durante la penetración vaginal. Algunos aparatos para masaje, diseñados
para su uso en la espalda, el cuello o la cara, también pueden
utilizarse para el placer sexual.
Ocho o más
Los estudios de investigación que recopiló la Federación Americana
para la Paternidad Responsable concluían que la masturbación y la
actividad sexual en pareja pueden ser beneficiosas para muchos aspectos
de la salud y del bienestar, como la longevidad, la inmunidad, la salud
reproductiva y el control del dolor. En un estudio realizado, 918
hombres de entre 45 y 59 años, fueron sometidos a un exhaustivo examen
físico en el que se redactó su historial médico, se midió la presión
arterial, se les realizaron electrocardiogramas, pruebas del colesterol y
se les preguntó sobre la frecuencia de sus orgasmos. Tras un
seguimiento durante diez años, se determinó que los hombres que habían
referido experimentar ocho o más orgasmos al mes tenían el doble de
probabilidades de estar vivos que los que referían haber experimentado
menos de un orgasmo al mes. Los investigadores concluyeron que “la
actividad sexual parece tener un efecto protector sobre la salud
masculina”.
Para el mismo grupo de 918 hombres, los investigadores determinaron
que aquellos que habían referido una frecuencia elevada del acto sexual
presentaban sólo la mitad de probabilidades de morir a causa de un
ataque al corazón –infarto de miocardio– que los que habían referido una
frecuencia baja o intermedia de orgasmos.
¿Me agarrás?
La vagina es elástica: puede dilatarse hasta el punto de permitir el
paso de un bebé y encogerse lo suficiente como para proporcionar
fricción a un pene: cuando el hombre dice que la vagina de su compañera
no es lo suficientemente estrecha, significa que preferiría una
estimulación del pene en la que hubiera más fricción o roce con la
vagina. La cirugía de la zona pélvica y el parto pueden afectar la
“estrechez” de la vagina. También hay que decir que algunos hombres se
acostumbran a una vigorosa estimulación del pene cuando se masturban. En
este caso, lo mejor sería que el hombre se olvidara de la masturbación e
intentara sensibilizar su pene única y exclusivamente en la vagina de
su compañera. Otra posibilidad es que la mujer sea más activa durante la
penetración vaginal, por ejemplo sincronizando sus movimientos con los
de su compañero e intentando “agarrar” el pene con los músculos del
suelo pelviano. La pareja también puede intentar probar con diversas
posturas para ver cuáles producen una estimulación más intensa.
Los ejercicios de Kegel para aumentar la intensidad de la
contracción de los músculos del suelo pelviano pueden proporcionar una
sensación de mayor “agarre” del pene durante la penetración vaginal
(para mujeres y también para hombres recomendamos las instrucciones que
pueden encontrarse en el sitio web de la Clínica Mayo: mayo clinic-kegel
exercises-women-men).
“Más profundo”
Algunas personas explican que llegan al orgasmo como resultado de la
estimulación anal. Existen probablemente tres fuentes distintas de
estimulación sexual producidas por la penetración anal: las sensaciones
procedentes del ano, del recto y, en el caso de los hombres, de la
próstata. Cada uno de estos tejidos envía señales sensoriales al cerebro
a través de pares de nervios distintos: el ano a través de los nervios
pudendos, el recto a través de los nervios pélvicos y la próstata a
través de los nervios hipogástricos.
Para algunos hombres, la estimulación de la próstata produce un
orgasmo que describen como “más profundo”, más global e intenso, más
prolongado y asociado con una mayor sensación de éxtasis que el orgasmo
producido únicamente a través de la estimulación del pene. Esta
descripción del orgasmo “más profundo” es similar a la descripción que
hacen las mujeres del orgasmo obtenido como respuesta a una estimulación
cervical y uterina. Es posible que la similitud en la descripción
radique en el hecho de que los nervios hipogástricos transmiten la
estimulación sensorial, desde el cérvix y el útero en las mujeres y
desde la glándula prostática en los hombres.
“Decime que...”
“Hablar de forma soez” o “decir cosas sucias” es, probablemente,
excitante porque ayuda a la persona a fantasear, rompe tabúes culturales
o crea la sensación de que se corre un riesgo emocionante. Puede que
una pareja encuentre difícil experimentar el orgasmo sin esta
estimulación añadida. El porcentaje de hombres que piensan que usar este
tipo de lenguaje es estimulante supera al de mujeres, aunque a muchas
de ellas también les gusta este tipo de interacción.
* Texto extractado de
Orgasmo. Todo lo que siempre quiso saber y nunca se atrevió a preguntar (ed. Paidós).