sábado, 3 de agosto de 2013

SEXO Y PSORIASIS

 Efectos de la psoriasis

Sexualidad al roce de piel

Las lesiones de la psoriasis pueden interferir en las relaciones sexuales.
Las lesiones de la psoriasis pueden interferir en las relaciones sexuales. | Bernd Vogel | Corbis
  • La incidencia de psoriasis roza el 2% en la población española
  • Es frecuente que surjan problemas en la esfera sexual, sobre todo en las mujeres
anapixel
En las mujeres afecta especialmente entre los 15 y los 35 años, justo en plena efervescencia sexual. La psoriasis es una enfermedad de la piel que, según los últimos datos, tiene una incidencia en la población española que oscila entre el 1,4% y el 2% afectando en la misma proporción a ambos sexos. Su aparición no sólo trae consecuencias en la epidermis sino que también puede acarrear más de un problema en la vida y salud sexual.
"Es frecuente que las pacientes presenten alteración de su imagen corporal y de la autoestima lo cual, fácilmente, puede interferir en sus relaciones de pareja", explica a ELMUNDO.es la doctora Bárbara Castro Martín, médico adjunto del Servicio de Ginecología, en la Unidad de Reproducción del Hospital Universitario La Paz en Madrid.
Por otro lado, el área genital, tanto femenina como masculina, puede verse afectada por lesiones psoriásicas que debido al dolor, escozor, etc. dificultan las relaciones sexuales e incluso pueden imposibilitar, en el caso del varón, la erección. De hecho, "distintos estudios han demostrado relaciones estadísticamente significativas entre la severidad de la psoriasis y la afectación generada en la esfera sexual, así como mayor problemática relacionada con la existencia de placas psoriásicas en el área genital", comenta la experta.

Investigación

De este modo lo recoge un estudio publicado recientemente en la revista científica 'The Journal Sexual of Medicine'. La psoriasis, debido a las lesiones cutáneas que deforman la autoimagen de los pacientes, causa un gran impacto sobre la sexualidad. Sus investigadores, liderados por Mohamed Ghada, del departamento de dermatología y venereología de la facultad de Medicina de la Universidad Suez Canal en Ismailia (Egipto), analizaron en un grupo de 82 mujeres (52 pacientes con psoriasis sexualmente activas y 30 voluntarias que pertenecieron al grupo control) tanto el índice de gravedad de la enfermedad como la función sexual femenina con las correspondientes escalas de medición para ello.
Con los resultados en la mano, demostraron una correlación negativa entre el grado de afectación de esta enfermedad y la satisfacción sexual. Además comprobaron también que aquellas pacientes que padecían psoriasis genital tenían mucho más deteriorada su función sexual.

La esfera sexual

Eliseo Martinez, dermatólogo MIR del Hospital Universitario Virgen de las Nieves en Granada y miembro de la Academia Española de Venereología y Dermatología (AEVD), asegura que "no sólo es un problema de piel, sino que es mucho más que eso". Los pacientes, sobre todo ellas, evitan mostrar las heridas o marcas que la enfermedad conlleva, provocando así problemas psicológicos. "No se sienten bien consigo mismos y ello provoca que haya dificultad para relacionarse, incluso evitan tener relaciones, lo que genera un gran impacto sobre el deseo sexual", comenta. Y así, según han indicado varios estudios, la esfera sexual afecta más a la mujer, que es más sensible a la enfermedad.
La psoriasis puede afectar a la parte genital, esto es "del global de personas con esta enfermedad, más de un 40% de ellas a lo largo de la evolución de su trastorno va a tener psoriasis genital", indica.
Esta afectación puede ser muy grave y limitante, no sólo en la vida sexual, aclara el especialista, sino en el día a día. "Los pacientes con afectación genital tienen mayor alteración en su calidad de vida a nivel laboral y académico", además esta zona en ocasiones está tan afectada que las molestias impiden por completo cualquier relación con penetración. Hay que tener en cuenta quelos traumatismos (incluyendo el roce durante las relaciones) empeoran la psoriasis en la zona, "lo que se conoce como fenómeno de Koebner", explica el experto.
Para aliviar la sintomatología en la parte sexual, explica la doctora Castro, existen lociones hidratantes, calmantes con extractos de camomila y aloe vera dado que en el área genital se desaconsejan tratamientos tópicos agresivos.

Naturalidad y comprensión

Pero existe un problema aún mayor: Por pudor, las pacientes no lo comentan en consulta. Por eso, es fundamental, explica Martínez, que se consulte con su médico todos los inconvenientes y tener confianza en la dermatología moderna.
"Hoy en día existen muchas armas terapéuticas y, antes o después, se puede conseguir un buen control de la enfermedad. Hay que insistir y ver cuál es el mejor tratamiento para cada paciente, porque no todos lo toleran igual, hay que conseguir que el paciente esté a gusto con su tratamiento", reclama. Deben tener en cuenta, añade la especialista en ginecología, que la psoriasis en la mayoría de sus presentaciones no alcanza una forma grave y "no deben dejar que afecte de manera severa su calidad de vida".
Del mismo modo, advierte que es crucial que la pareja, si se tiene, entienda la enfermedad, que sea partícipe de ella, "dado que se trata de una patología crónica con recidivas y períodos de remisión", mantiene. Así es muy relevante explicarle los tratamientos que puedan ayudarle en la sintomatología de las lesiones genitales si las hubiera, tanto a ella como a su pareja. Por otro lado, reclama que es importante que la mujer sienta apoyo por parte de su pareja, aunque hay que tener en cuenta que sería negativa cualquier connotación de pena o compasión. Sobre todo, concluye, "es fundamental hacerlo con naturalidad".

habra mejor asistencia sanitaria

Siete de cada diez nuevos médicos son mujeres

La feminización de la profesión médica es imparable, aunque aún no ha llegado a los altos puestos directivos.
Las médicas están más valoradas porque sus consultas duran más tiempo, son más cuidadosas en el trato, tienen un estilo de comunicación más afable, están más atentas a considerar aspectos emocionales de los pacientes.

Médicos del Hospital La Paz colocan un marcapasos a un bebé nada más nacer por cesárea
La feminización de la medicina es imparable.
La feminización de la medicina es un fenómeno a nivel mundial, pero en España está siendo más acusada. Y Euskadi sigue esa senda: el 68,6% de los nuevos Médicos Internos Residentes (MIR) son mujeres. Los MIR son los médicos especialistas que han aprobado el examen que les da acceso a la formación en los hospitales durante los próximos cuatro o cinco años que dure su especialidad. De las 290 plazas adjudicadas en el País Vasco para la formación de médicos este año, 199 son para mujeres.
La presencia de mujeres en la medicina es ya un fenómeno imparable en el sistema sanitario vasco, hasta el punto de que a corto plazo serán mayoría. De tal forma que una profesión mayoritariamente ejercida por hombres pasará a ser desarrollada por mujeres. Las mujeres representan ya más del 50% del total de médicos de Osakidetza; en la Facultad de Medicina del País Vasco el 80% de los estudiantes actuales son mujeres, a lo que suma el 70% de los nuevos MIR. Las cifras oficiales marcan así el cambio tendencia, que se consolida año a año.
"Las mujeres son más dadas a cuidar y se han incorporado al mercado laboral a través del servicio a los demás. La medicina es un claro ejemplo de eso", apunta Kepa Uriogoitia, presidente del Colegio de Médicos de Álava. "La medicina será cada vez más femenina, son las estudiantes con las notas medias más altas y optan por esta carrera". El fenómeno obligará, tarde o temprano, a la administración a abordar una planificación diferente de los recursos, ya que las mujeres son las que siguen implicándose más en la conciliación de la vida laboral y familiar. "El peso de esa conciliación sigue recayendo más en la mujeres", corrobora Urigoitia.

Diferencias entre especialidades

A la hora del ejercicio profesional, hay diferencias importantes entre especialidades. Por ejemplo, se siguen dedicando más al laboratorio y hay pocas urólogas y menos cirujanas que cirujanos. Pero, todo va cambiando. "Las mujeres se van introduciendo en todos los servicios y ya van llegando hasta la cirugía". Donde aún no han terminado de llegar es a los puestos directivos. Pero también lo harán. "Es cuestión de tiempo, ahora hay más hombres porque también llevan más tiempo en el sistema"
Los expertos y profesionales del sector consideran que la mayoritaria presencia de mujeres irá transformando la profesión y los sistemas sanitarios, orientándolos más al paciente en la realidad, no sobre el papel. En el ámbito asistencial, las médicas están más valoradas porque sus consultas duran más tiempo, son más cuidadosas en el trato y tienen una comunicación más afable.

Recomiendan el contacto piel con piel en las dos primeras horas tras el parto


Ayuda a la lactancia materna

Cerca de 600 expertos, entre matronas, pediatras, obstetras, enfermeras de neonatología, residentes y estudiantes de estas especialidades, han podido aprender los beneficios del contacto piel con piel entre el recién nacido y la madre a través una jornada que se ha celebrado en el Hospital La Fe de Valencia. El servicio de Neonatología de este centro recomienda esta práctica en las dos primeras horas postparto dado las ventajas que conlleva.
La doctora Isabel Izquierdo, jefa de servicio de Pediatría del hopsital La Fe, recomendó «el contacto piel con piel precoz entre la madre y su hijo en las dos primeras horas postparto» ya que, tras el nacimiento, «el recién nacido presenta un estado de alerta tranquila, gracias al cual puede interactuar con su madre e iniciar el amamantamiento de forma espontánea». «Es en este transcurso cuando el contacto piel con piel inmediato y sin interrupciones permite completar la primera toma y finalizar el período de alerta tranquila», señaló Izquierdo.

Cuándo hacerlo

Se trata de un método que consiste en colocar sobre el pecho al descubierto o en el abdomen de la madre al recién nacido, supervisados por personal sanitario en todo momento, para prevenir posibles complicaciones. Según esta especialista y la doctora Pilar Sáenz, médica adjunta del servicio de Neonatología, el contacto piel con piel es «beneficioso para la estabilización del recién nacido, la vinculación madre-hijo y la lactancia materna».
Mediante esta práctica, se obtienen beneficios tanto a corto plazo al permitir mantener la temperatura y disminuir el llanto del neonato, como a largo plazo, porque se alarga el tiempo de lactancia materna. Para ello se debe tener en cuenta que la «situación idónea» para esta acción es la posterior a un parto natural o cesárea programada, en la que tanto la madre como el bebé se encuentren bien. Por su parte, el bebé tiene que ser un recién nacido a término sano que respire sin dificultad y presente buen tono muscular.
En partos de riesgo, es el pediatra presente quien valorará esta práctica. Cuando la madre por su estado de salud no puede estar en contacto piel con piel con su hijo, se ha comprobado que el contacto inmediatamente tras el parto con el padre «puede ser beneficioso para ambos».
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viernes, 2 de agosto de 2013

Beneficios

COMEMOS MIERDA Y NOS GUSTA,Y TAMBIEN VOTAMOS A RAJOY Y RUBALCABA

Los españoles son ecologistas hasta que les tocan el estómago

Un estudio muestra que en España persisten los hábitos de comer mucha carne y frutas y verduras cultivadas con pesticidas

PRIMERO EL BIGOTE,DESPUES LA AXILA Y LAS PIERNAS Y AHORA EL PUBIS,LA CABEZA PARA CUANDO...

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.| ¿PUBIS ANGELICAL?

"Depilarse toda": ¿por ellos o por nosotras?

Desde hace unos años es . De hecho, es  absoluta en todos los salones de belleza. Pero, ¿las mujeres lo hacemos porque nos gusta o a pedido de los hombres? ¿Qué se busca y qué se encuentra en un cavado sin un pelo? De los riesgos a los beneficios, la intimidad de la depilación total de la pelvis y la tira de cola.
 
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“Si te depilás toda, gozás más”. O “Ellos lo prefieren sin un pelo”. O “Ni loca lo hagas, es muy peligroso”. O… Muchos son los mitos que rodean a un pubis absolutamente depilado. Lo cierto es que es “la” tendencia de belleza íntima de este siglo, una norma que se ha establecido entre las mujeres que no dudan a la hora de acostarse en la camilla del centro de belleza. Y ya no se trata de “recortar” o sólo prolijar: ahora la misión es dejar nuestra intimidad casi al descubierto, totalmente despojada de ese vello que pocas décadas atrás reflejaba la feminidad absoluta, el verdadero ser mujer.

“Por algo está”, decía la abuela
El vello púbico aparece en la maduración púber debido a la influencia de andrógenos y estrógenos y forma parte de los caracteres sexuales externos. “Se cree que su origen se remonta al desarrollo, cuando el hombre tuvo que caminar erguido y éste ‘señalaba’ el área genital”, explica el doctor Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo. Otras teorías sostienen que servía para calentar la zona cuando no se empleaban más que algunas pieles para vestir o que mostraban una parte del cuerpo que podía resultar excitante para los otros.
Desde el punto de vista ginecológico, “sirve para amortiguar el impacto de golpes o fricciones sobre el pubis protegiendo, así, a los genitales externos y también impide que la transpiración o el agua que corre por el cuerpo impacte directamente en ellos”, detalla la ginecóloga Sandra Magirena. Y agrega: “El vello forma una malla protectora al ingreso de gérmenes u otras secreciones, por ejemplo, la contaminación de materia fecal a la vagina”.
Pero el dato más interesante está por venir. “En la base de los pelos ondulados se encuentran glándulas sebáceas que humectan la zona y segregan feromonas, sustancias que estimulan el deseo sexual masculino excitando los terminales nerviosos del órgano vomero nasal, una estructura  del cerebro primitivo ligada al olfato y al estímulo sexual  -sobre todo- en los hombres”, dice Magirena.
A la hora de hablar de los riesgos, mucho se dice y poco se sabe. Según la ginecóloga, “En general no hay inconvenientes serios, salvo el efecto de irritación por calor sobre la piel o alergia a la ceraque pueda producirse”. 

Depilame, depilate: de la bikini a ¿nuestro? placer sexual
Al principio, hacer “el cavado” sólo buscaba eliminar los pelos de las ingles para evitar que asomaran –antiestéticos y desagradables- por debajo de la tanga o de la malla. Hoy, “el 85 por cierto de las mujeres que se atienden se depila la pelvis completa y se hace la tira de cola”, cuenta la esteticista Viviana Ayllón.
Y es ahí, recostadas sobre la camilla y sin bombacha, cuando nos enfrentamos a las verdaderas razones por las que decidimos volver a ser “como nenas de 8 años”.  
De la boca para afuera, y según Ayllón, “la mayoría de las chicas dice que lo hace por higiene, porque se sienten limpias, frescas y seguras. Sólo algunas pocas insinúan que lo hacen a pedido de sus parejas”.
Y llegamos a la cuestión: nuestra imagen frente al espejo (y frente a ellos). Depilarnos el cavado ya no es un simple acto de belleza, no sólo buscamos eliminar los pelos para que no se vean debajo de la bikini, buscamos volver a ser chicas, lampiñas y con la piel suavecita. ¿Por qué? La “leyenda urbana” afirma que no tener vello colabora con nuestro placer sexual, sin embargo, la doctora Magirena lo descarta de plano: “es un mito, tiene que ver con la cultura y las modas y no con el goce”.

Belleza siglo XXI   
Eso que pocas murmuran es, en general, la verdad: a los hombres los fascina un pubis “infantil”. Pero no siempre les gustó. En su libro “La defensa del pelo. Contra la dictadura de la depilación íntima”, citado por blog "Bastadesexismo", el periodista Stephane Rose sostiene que esta tendencia se originó con la democratización de Internet que acarreó, a su vez, la democratización de la pornografía. "Desde el principio de los años 2000, la depilación íntima ya no es una cuestión de moda, y mucho menos de elección o de libre albedrío: una mayoría de mujeres ya no son dueñas de sus pelos púbicos y los depilan dócilmente (…) sin cuestionar el sentido de su gesto".
Y si volvemos a las causas, sólo basta ver la presentación de una película porno para descubrir que, entre tanta pelvis completamente depilada, “las peludas” son una categoría especial, minoritaria yfetichista. Ese, absolutamente limpio y despojado, es el modelo que los hombres pretenden imitar en sus camas.  
Entonces,  ¿qué buscamos nosotras y qué encuentran ellos al vernos “como nenas”? El doctorGhedin no cree “que la zona lampiña produzca en los hombres adultos fantasías de estar con una mujer más joven", pero sí cree que "se sienten halagados por lo que la mujer les ofrece, como si ellas hubieran -ex profeso- preparado la zona para estar con ellos”.
A diferencia, para Magirena, “La sexualidad ha cambiado bastante, hay una pérdida de la intimidad, todo se expone. Es más importante el ‘cómo me ven’ que el ‘cómo me siento’. Yo pienso que estos comportamientos son un poco regresivos, creo que  verse toda depilada es algo infantil y el sexo compartido y placentero es cosa de adultos. Sabiendo que son más las mujeres las que se rasuran todas, pensar que un hombre se excita con un pubis aniñado suena bastante perverso”.

El cavado completamente depilado y la tira de cola son tendencia indiscutida. De la higiene al goce, varias son las razones por las que las mujeres pasamos por ese momento que de placentero poco tiene. ¿Vos te depilás esa zona? ¿Por qué lo hacés? Y los hombres, ¿qué prefieren? Compartí tu opinión con nosotras.


EL DERECHO UNIVERSAL A UNA MUERTE DULCE

RECLAMO PARA QUE TODO PACIENTE CON PADECIMIENTOS SEVEROS ACCEDA A CUIDADOS PALIATIVOS

El derecho humano a evitar el sufrimiento

La Carta de Praga, que se difunde en el mundo y en la Argentina lo hacen entidades médicas, de la sociedad civil y la UBA, pide que la falta de provisión de los cuidados paliativos sea considerada un “trato cruel, inhumano y degradante” para los pacientes.

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 Por Pedro Lipcovich
“Urge reconocer como un derecho humano el acceso a cuidados paliativos para pacientes con sufrimientos severos, ya que su falta de provisión por los gobiernos es trato cruel, inhumano y degradante”: así lo requiere la denominada Carta de Praga, que se difunde internacionalmente; en la Argentina, la difunden entidades médicas, de la sociedad civil y la UBA. El documento puntualiza que estos cuidados valen no sólo para el cáncer sino para problemas cardíacos, tuberculosis y otras enfermedades. Más del 85 por ciento de los dolores físicos severos se alivia con medicación fácil de administrar por boca. Claro que esto implica facilitar el acceso a opiáceos como la morfina, todavía difícil en distintos países, incluyendo la Argentina. Los cuidados paliativos también apuntan al “dolor existencial” que suele acompañar a las enfermedades graves. Y el criterio actual es que estos cuidados sean ofrecidos no sólo por equipos especializados sino también desde las salitas de atención primaria y a domicilio: esto facilita que los pacientes puedan estar en sus casas y no en los hospitales. En el país, “sólo el 10 por ciento de los pacientes tiene acceso a los cuidados paliativos”, aunque la Argentina “dispone de equipos que lo hacen un país líder en América latina”, observó el titular de la Asociación Argentina de Cuidados Paliativos.
La Carta de Praga, promovida por la Asociación Internacional de Cuidados Paliativos (Iahpc), la Alianza Mundial de Cuidados Paliativos (WPCA) y el Observatorio de Derechos Humanos (ODH), es impulsada por la Asociación Argentina de Medicina y Cuidados Paliativos (Aamcp), por el Instituto Pallium y por el Programa de Derechos Humanos de la UBA. El texto recuerda que el acceso a esos cuidados “es una obligación legal, como reconocen las convenciones de Naciones Unidas”. También advierte que “los gobiernos de muchos países del mundo no han dado todavía los pasos adecuados” para que sus ciudadanos puedan ejercer este derecho.
El texto puntualiza que los cuidados paliativos se refieren a diversas enfermedades como “la tuberculosis, las enfermedades vasculares, el cáncer, la esclerosis múltiple, las etapas finales de la demencia, el sida, la tuberculosis y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC)”. Y señala que “los cuidados paliativos ofrecen una oportunidad única para desarrollar políticas sociales y sanitarias innovadoras centradas en las preferencias de los pacientes”.
“Estudios en distintos países evalúan que en el 85 por ciento de los casos el dolor se controla por completo o se reduce a un nivel mínimo y tolerable –destacó Gustavo De Simone, presidente de la Asociación Argentina de Medicina y Cuidados Paliativos–. Y esto se logra mediante fármacos que se administran por vía oral. Por eso la persona puede estar en su casa y no en el hospital. Muchas veces la familia cree que no podría tener al enfermo en casa porque el tratamiento es complicado, pero en la inmensa mayoría la administración es muy simple. En el 15 por ciento restante de los casos hacen falta medidas más invasivas como catéteres; a veces el dolor no se controla por factores emocionales, y entonces hacen falta intervenciones psicológicas o psiquiátricas.”
El criterio internacional es que los cuidados paliativos formen parte de la asistencia pública gratuita y se ofrezcan desde las salitas de atención primaria. “Estar en la casa, y no en un hospital, suele ser muy valorado por la persona pero, claro, requiere la presencia de la familia. Las investigaciones muestran que esta participación fortalece a la familia, pero debe estar respaldada por un equipo profesional. En algunos países, uno de los familiares tiene acceso a licencia laboral, para atender al enfermo. Esto tiene costos económicos, que ciertamente son menores al costo de tener al paciente internado”, agregó De Simone.
En la Argentina, “si comparamos con lo que sucedía hace 20 años, hay un desarrollo importante. En la mayoría de las provincias hay hospitales con cuidados paliativos, aunque son sólo algunos y en las ciudades más importantes. Se estima que menos del 10 por ciento de la población en el final de la vida tiene acceso adecuado a los cuidados paliativos”, advirtió De Simone.
Un problema es que “no hay total accesibilidad a los fármacos para aliviar el dolor, especialmente los opioides como morfina, oxicodona o metadona. Hacen falta recetarios especiales, costosos y de difícil acceso, en procura de un control que podría lograrse con medios más simples. Y hay farmacias que no tienen opioides disponibles, por temor al uso indebido, pese a que hay medidas claras de almacenamiento para evitar riesgos. Ninguna medida de seguridad debería afectar el uso debido, que es aliviar el dolor. A veces también hay resistencia en los pacientes o sobre todo las familias, que asocian la morfina con la adicción o creen que usarla implica que la persona está en sus últimos días de vida, lo cual no tiene por qué ser así”, agregó el especialista.
También falta en la Argentina una dimensión central en cuidados paliativos, como lo son los programas de atención domiciliaria: “Si bien han logrado cierto desarrollo en las obras sociales y prepagas, en los sistemas públicos de salud son inexistentes, salvo excepciones parciales como Rosario y Neuquén; esta provincia tiene la ventaja de contar con un sistema de atención primaria más aceitado, con programas de capacitación en cuidados paliativos”.
Es que, si se trata de capacitación, “sólo seis facultades de Medicina en la Argentina incluyen formación en cuidados paliativos, y salvo una, en la Universidad Austral, la tienen como actividad optativa”. Sin embargo, “la Argentina es un país líder en América latina porque, pese a que todavía la accesibilidad es baja, hay una cantidad importante de equipos, que sigue creciendo, y en muchas provincias se han aprobado programas de cuidados paliativos, aunque no todos se hayan implementado”.
La Ley 26.742 de Derechos del Paciente, aprobada en 2012, incluye, en su artículo 5º, “el derecho a recibir cuidados paliativos integrales”, pero “ese artículo no fue reglamentado –deploró De Simone–. De todos modos, es una normativa más que suficiente para que los pacientes y sus familiares se ‘empoderen’ y, llegado el caso, exijan los cuidados paliativos”.