jueves, 13 de febrero de 2014

LOS FINOLIS DEL AFANO...

 
NUEVO VARAPALO JUDICIAL CONTRA LA COMUNIDAD DE MADRID
 
Lamelas, Aguirre y Güemes en el hospital del Henares.Lamelas, Aguirre y Güemes en el hospital del Henares. EFE

La Justicia avala investigar si el Gobierno de Madrid cometió 7 delitos al privatizar hospitales

ALICIA GUTIÉRREZ / 
La Audiencia Provincial de Madrid acaba de respaldar la decisión del juez Marcelino Sexmero de investigar si hubo delito en la primera fase de privatización sanitaria acometida por el Gobierno de Madrid. El auto asesta un golpe al Gobierno regional, a Lamela y a Capio cuando afirma que la resolución de juez Sexmero, que abrió diligencias tras la querella de la asociación de facultativos Afem, fue "impecable". 

CON MAS FRIO,MAS DERRAMES CEREBRALES

Acidentes vasculares cerebrais podem estar associados a mudanças no clima

Temperaturas médias anuais mais baixas foram relacionadas a internações por AVC seguidos de morte


Alterações de temperatura podem elevar o risco de uma pessoa sofrer um acidente vascular cerebral (AVC), especialmente quando está mais frio, alertam os pesquisadores. Um novo estudo constatou que os seres humanos têm mais probabilidade de ter um AVC e morrer em decorrência dele em ambientes onde há grandes mudanças na temperatura e alta umidade. A pesquisa foi apresentada em uma conferência internacional sobre o tema, realizada pela American Stroke Association, em San Diego.
Entretanto, o clima mais quente reduz o risco de se precisar de um tratamento hospitalar e melhora as chances de sobrevivência. Já temperaturas mais baixas podem provocar acidentes vasculares devido à exposição ao frio, o que pode acarretar desde aumento da pressão arterial e a retração dos vasos sanguíneos, o que resultaria na coagulação de plaquetas.
A chefe da pesquisa, Judith Lichtman, professora associada de Epidemiologia na Escola Yale de Saúde Pública, declarou: “O clima não é algo ao qual as pessoas costumem associar ao risco de AVC, mas descobrimos que as condições climáticas estão entre os múltiplos fatores associados a estas internações”.
A equipe dela examinou uma amostra nacional de 134.510 pessoas acima dos 18 anos que foram internadas em hospitais entre 2009 e 2010 para tratamento de acidente vascular cerebral isquêmico – o tipo mais comum, causado por um coágulo sanguíneo que bloqueia o fluxo de sangue levado para o cérebro.
Eles compararam as informações com dados sobre o clima, incluindo temperatura e ponto de orvalho - indicando maior umidade do ar - à época. Os pesquisadores descobriram que grandes variações diárias de temperatura e maior umidade média foram associadas com taxas altas de hospitalização.
As temperaturas médias anuais mais baixas foram relacionadas a internações por acidentes vasculares seguidos de morte, segundo o estudo. "Pesquisas futuras são necessárias para entender melhor a causa e o efeito de alterações nas condições climáticas, bem como para explorar potenciais mecanismos para essa associação", disse Judith Lichtman.

miércoles, 12 de febrero de 2014

MI COÑO,TU COÑO

Por: Diana López Varela
Es bastante probable que a simple vista parezca que tengo un coño normal: tiene sus labios (internos y externos), su clítoris justo encima, su vagina en medio, su vello púbico (más del que me gustaría)… absolutamente nada con lo que sorprender al personal (con el gustazo que tiene que dar ser hermafrodita). Pero, desde mi punto de vista, mi coño tiene una particularidad bestial: es mío, y yo decido lo que entra y lo que sale de él.
Cuando una mujer es consciente de su sexualidad y de su cuerpo, que no es ni más ni menos que una parte importantísima de su vida, sabrá qué tiene que hacer con su coño. Del mismo modo en que aprendimos a no meter los dedos en los enchufes (sinceramente, no conozco ningún caso de muerte por choque eléctrico) o a no echar las piernas a la vía del tren, sabemos lo que hacer con nuestros órganos sexuales. Cualquier mujer inteligente, que sepa utilizar sus manos y sus piernas y alimentarse solita sabrá cómo utilizar su coño. Las mujeres, señor Ministro, no somos deficientes por defecto. Puede que usted haya tenido malas experiencias, pero le advierto que abusar de una persona deficiente no está bien visto. Ni siquiera en España.
Dicho esto, yo me considero una mujer competente, autónoma y lo suficientemente adulta como para saber si quiero procrear o no. Del mismo modo, considero que absolutamente todas las mujeres que conozco y con las que tengo relación: mis amigas, mis compañeras de trabajo, la dependienta del Zara, la de la gasolinera, la contable de mi padre, mi madre o mis cuñadas, están sobradamente capacitadas para saber qué hacer con sus respectivos coños. Lo cual, además, no deja de ser una decisión personal que de ninguna manera me afecta a mí. Bastante trabajo me da el mío (depilaciones, citologías, menstruaciones…) cómo para preocuparme del de la vecina.
Pero partiendo cómo partimos del principio de que la inmensa mayoría de la población española es medianamente inteligente me pregunto yo qué coño –con perdón- le importará a usted señor Ministro, a la Iglesia y a la panda de fachas que pasean carteles asquerosos mientras defienden guerras que matan a niños (de los carne y hueso), lo que sale de MI COÑO.
Porque yo follo con quien quiero, Alberto. Y cómo quiero. Como soy una mujer inteligente, utilizo métodos de anticoncepción que, dicho sea de paso, son una barrera contra las indeseables enfermedades de trasmisión sexual. Sepa también, que prácticamente ningún hombre –inteligente, a mi entender- con el que me he acostado se negaría a tener sexo sin protección la primera noche. Y que algunos hombres –inteligentes, por supuesto-, lo pidieron expresamente. Si yo, nublada por el calentamiento o por el amor que sentía hacia esa persona, hubiese cedido y hubiese aceptado mantener relaciones sin preservativo quizá me hubiese quedado embarazada. Quizá también me podría haber quedado embarazada con mi pareja, por haber jugado algún día más de la cuenta –las relaciones son un juego de dos, a mí la masturbación no suele embarazarme-, porque falló el método anticonceptivo –fallan, se lo aseguro- o porque esa persona me obligó a hacerlo. Afortunadamente, a mí no me ha pasado. Pero si me hubiese pasado, yo, mujer inteligente, hubiese querido abortar.
¿Sabe por qué? Tengo 27 años, he estudiado, soy profesional y NO quiero ser madre en estos momentos. Además, creo que tengo derecho a equivocarme como usted y como alguno de sus cuatro hijos, que, seguro, alguna vez debieron de haber practicado sexo sin haber convertido ese polvo en un ser humano.
Tengo derecho a abortar sin ser estigmatizada por ello y a hacerlo en las condiciones médico-sanitarias que se esperan de un país europeo en el año 2014. Tengo derecho a no joderme la vida porque un día algo salió mal y ni usted, ni mis padres, ni un cura, ni un psiquiatra ni el mismísimo Dios aparecido en la Tierra pueden negarme mi derecho a decidir lo que sale de MI coño.
Porque entonces, cuando yo y otras mujeres demos a luz, y en el hipotético caso de que todo saliese bien, tendrían usted y su gobierno que hacerse cargo de todos los hijos no deseados que llevan mala vida porque sus padres simplemente, no estaban preparados. O no podían darle un hogar. O no se conocían casi entre ellos. O no podían alimentarlos correctamente, o comprarles sus medicinas. Cosa, que, como bien sabrá, pasa cada día en España. Una nación que tiene el vergonzoso honor de tener a casi un 30 por ciento de la población infantil viviendo bajo el umbral de la pobreza, sólo por detrás de Bulgaria y Rumanía en el conjunto de los 27 países de la Unión Europea.
¿Sabe usted, señor Ministro, cuántos niños hay tirados ahora mismo en las calles de España? ¿O sin calefacción? ¿Y sabe los que comen todos los días lo mismo? ¿Se ha preocupado de conocer a aquellos que llevan los zapatos rotos al colegio? ¿Y a los que no han podido comprar un abrigo este año? ¿No le dan pena? A mí, sí. Lo que no me da pena es un embrión de pocas semanas que, sintiéndolo mucho señor Ministro, ni siente ni padece y que, efectivamente, podría convertirse en algo mucho más importante y entonces sí –y no antes- merecería toda su atención y la de su gobierno. Mientras tanto, amantes como son de la vida, deberían de preocuparse de que yo y el resto de las mujeres de este país tengamos una vida digna, estemos sanas y traigamos hijos deseados al mundo que tendremos que cuidar, inteligentemente, el resto de nuestras vidas.
A veces cuando lo escucho, señor Ministro, me hace sentir usted como mi gata. Le contaré que he tenido que esterilizarla porque la pobre no dejaba de traer hijos al mundo que no podía mantener, ni yo tampoco. Ella, simplemente, se acostaba con varones sin saber lo que hacía ni sus consecuencias. Tuvo dos partos múltiples. Como mi gata es un animal, si yo hubiese querido habría abandonado a todas esas crías, o las habría matado –qué más da, son gatos- Pero no hice eso, me preocupé de cuidar a cada uno de esos gatitos y de buscarles un hogar donde los quisiesen. Me preocupé, además, de llevar a mi gata al veterinario cuando enfermó después del parto –y de pagarlo-. Y después, me responsabilicé de que mi preciosa gata no volviese a quedarse embarazada otra vez. Porque no me gusta abandonar a los animales. Y menos, a las personas. Ojalá ustedes cuidasen a las ciudadanas de este país tanto como yo a mi gata.

DA IGUAL,LOS FABRICANTES DE MAMOGRAFOS INUNDARON EL MUNDO Y SE HICIERON DE PASTA CON LA GILADA

UN NUEVO ESTUDIO pide eliminar la prueba

Uno de cada cinco cánceres detectados en una mamografía se trata innecesariamente

    Aunque el escáner mamográfico, tal como hoy lo conocemos, se empezó a generalizar hace ya más de treinta años, es un procedimiento que sigue rodeado de una gran polémica en los círculos médicos. Las dudas sobre su utilidad no son nuevas, pero un nuevo estudio, publicado esta semana en The British Medical Journal, parece dar el espaldarazo definitivo a los médicos que piensan que los escáneres mamográficos universales deberían retirarse de la cartera de servicios de salud.
    La investigación es la más larga y meticulosa que se ha realizado nunca sobre el asunto. Han participado 90.000 mujeres canadienses durante 25 años, que se sometieron, aleatoriamente, a mamografías y exámenes táctiles de los senos. Y sus conclusiones son contundentes: uno de cada cinco cánceres que se detectan en una mamografía no suponen un peligro real para la salud de la mujer, pero aun así se tratan con quimioterapia, radioterapia o cirugía.
    Las mamografías podían tener sentido antes de la aparición de fármacos como el tamoxifen, pero en la actualidad es peor el remedio que la enfermedadSegún los investigadores, a día de hoy, no reporta ninguna ventaja detectar un tumor antes de que sea lo suficientemente grande como para que la mujer lo reconozca al tocarlo. Aunque numerosos estudios anteriores llegaron a la conclusión de que la implantación sistemática de los escáneres mamográficos reducía la mortalidad, el doctor Mette Kalager, epidemiologista de la Universidad de Oslo, y autor de un editorial que acompaña el estudio, cree que muchos de ellos no se realizaron correctamente, pues no se respetó la aleatoriedad exigible en todo ensayo clínico.
    Kalager apunta que las mamografías podían tener sentido antes de la aparición de fármacos como el tamoxifen, que reduce significativamente la mortalidad por cáncer de mama, pero en la actualidad es peor el remedio que la enfermedad. Además, las mujeres de hoy en día –al menos en Canadá– son más conscientes del peligro que conlleva padecer un cáncer de mama y es más difícil que hace unas décadas que pasen por alto un bulto en el pecho.
    El peligro del sobrediagnóstico
    La importancia del estudio canadiense no sólo reside en que pone en duda la eficacia de las mamografías, lo más destacable es que alerta del peligro que conlleva el sobrediagnóstico que, según los investigadores, está mucho más extendido de lo que se pensaba. Muchos cánceres que se detectan en las mamografías crecen lento, no crecen o, incluso, acaban desapareciendo, por lo que no requerirían tratamiento. Pero, al ser detectados, es imposible saber si acabarán siendo peligrosos, por lo que muchas mujeres que no deberían tener nada que temer acaban en la planta de oncología de un hospital.
    El sobrediagnóstico empuja a las mujeres a sufrir intervenciones inútilesEl doctor Anthony B. Miller, investigador de la Universidad de Toronto y autor principal del estudio, apunta que, si se incluyen las mamografías en las que se detecta un carcinoma ductal in situ (CDIS) –la forma más frecuente de cáncer de mama, que no es invasor en mujeres y no siempre revierte peligro–, el sobrediagnóstico alcanza a uno de cada tres cánceres.
    El CDIS es imposible de detectar con el tacto y sólo aparece en las mamografías. Aunque tan sólo el 30% de las pacientes con CDIS acaban desarrollando un cáncer de mama invasivo, en un promedio de 10 años a partir del diagnóstico inicial, la mayoría acaban sometiéndose a radioterapia o a una mastectomía.
    Sólo Suiza planea reducir los escáneres mamográficos
    Pese a que la evidencia científica en contra de las mamografías preventivas es cada vez más solida, sólo un país del mundo está pensando seriamente en dejar de recomendar la intervención a todas las mujeres mayores de 50 años –a las que el Observatorio Europeo del Cáncer aconseja someterse a la prueba cada dos o tres años–. Se trata de Suiza, donde un panel de expertos establecido por los ministerios cantonales de salud ha recomendado cancelar las revisiones mamográficas sistemáticas.
    Según ha explicado el doctor Peter Juni, miembro del Swiss Medical Board, en The New York Times, una cosa es que las mamografías no tengan un impacto significativo en la reducción total de la mortalidad por cáncer de mama y otra es que aumenten el sobrediagnóstico y empujen a las mujeres a sufrir intervenciones inútiles, como están demostrando los nuevos estudios.
    El diagnóstico precoz hace que haya menor necesidad de servicios asistenciales y evita a los pacientes pasar por quimioterapiaPese a la contundencia de los últimos estudios publicados sobre el tema, la comunidad médica sigue dividida. El doctor Antonio Llombart, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Arnau de Villanova (Valencia) y vocal de la Sociedad Española de Oncología Médica, reconoció a El Confidencial que el debate sobre la conveniencia de realizar mamografías poblaciones es “tremendamente complicado”. Pero en su opinión, de momento, las mamografías son útiles.
    Para Llombart es mejor someter a toda la población a mamografías que no hacer nada pues, pese a que estadísticamente no parece alterar la tasa de mortalidad, la prueba sí funciona a nivel individual y permite la detección precoz de tumores que, si se vieran más tarde, tendrían un coste mucho mayor para el sistema sanitario. “Los tumores avanzados”, explica Llombart, “tienen una tasa del 88% de curabilidad, pero el coste del tratamiento es muy elevado, no sólo a nivel humano, también económico, pues cuesta unos 100.000 euros al año. El diagnóstico precoz hace que haya menor necesidad de servicios asistenciales y evita a los pacientes pasar por quimioterapia”.
    Parece que el debate seguirá abierto, pero las evidencias inclinan cada vez más la balanza hacia un lado.

    martes, 11 de febrero de 2014

    MEDICOS QUE CURAN O MEDICOS QUE GANAN ...GUITA

    La pedagogía de los médicos cubanos

    .
     Por Emir Sader


    “Las médicas cubanas se parecen a empleadas domésticas.” La afirmación, la más expresiva de una ola de expresiones de intolerancia y discriminación racista, hecha por una periodista brasileña de derecha, representa, sin darse cuenta, el más significativo elogio a Cuba.
    Frente a las necesidades de atención médica de su población, el gobierno brasileño, después de convocar a médicos de ese país a ocupar los puestos en las regiones del país con más necesidades y menor atención, hizo un convenio con el gobierno de Cuba para traer a Brasil a miles de médicos –ya han llegado más de seis mil– del país que incuestionablemente tiene una de las mejores medicinas sociales del mundo. Los extraordinarios –más todavía por el nivel de desarrollo económico del país– índices de salud de la población cubana –de la mortalidad infantil a la expectativa de vida al nacer, pasando por todo y cualquier criterio que se analice– lo confirman.
    Ese convenio, que podría pasar simplemente por uno más entre Brasil y Cuba, generó una ola de reacciones que ha promovido un diagnóstico social de una y de otra sociedad, inédito y de una profundidad inesperada. Empezando por los mismos médicos brasileños, en su gran mayoría formados en universidades públicas brasileñas –las mejores del país—, pero que no tienen que entregar ninguna contraparte a la sociedad que los ha formado, de forma gratuita. A menudo concluyen sus cursos y abren consultorios en los barrios mejor situados de las grandes ciudades brasileñas, para atender a una clientela de gran poder adquisitivo.
    Como resultado, el mapa de las enfermedades del país y el de la ubicación de los médicos suele ser brutalmente desencontrado, prácticamente lo opuesto: donde están las enfermedades no están los médicos; donde están los médicos, no están las enfermedades.
    Aun así, después de negarse a ir atender a la población más pobre –la gran mayoría, en el país todavía el más desi-gual, a pesar de los inmensos avances de la última década, del continente más desigual del mundo—, han intentado impedir que el gobierno brasileño trajera médicos de afuera del país –de otros países también, además de Cuba—, para atender a su población. Han hecho manifestaciones callejeras, han intentado crear situaciones de malestar con los médicos cubanos, han intentado desarrollar campañas en contra de la reelección de Dilma Rousseff, creyendo disponer de autoridad política sobre sus pacientes.
    La declaración con que empieza este artículo se inscribe en ese escenario de elitismo y falta de sensibilidad social de médicos brasileños. La frase, que pretende descalificar a médicas cubanas, porque en lugar de la imagen del médico hombre, blanco, con fisonomía de los doctores de las películas de Hollywood, son personas nacidas del pueblo cubano, se revela como un inmenso elogio de la sociedad cubana y en una dura crítica de la brasileña. Mujeres de origen popular, que en Brasil serían empleadas domésticas en Cuba es normal que puedan formarse como médicas y salir a expresar su solidaridad con otros pueblos, necesitados de profesionales que Cuba logra formar en exceso para las necesidades de su país.
    Esa reversión del sentido de la frase se dio también en el plan más general de la sociedad brasileña que, confundida al inicio, muy rápidamente reaccionó de forma muy positiva y más del 80 por ciento apoya activamente la venida de los médicos cubanos a Brasil. Por las necesidades que pasaron a ser atendidas por los médicos cubanos, así como por la atención que inmediatamente empezaron a recibir sectores populares muy amplios de Brasil, hasta allí sin ninguna atención o con atención absolutamente precaria. Ciudades que nunca habían tenido la presencia de médicos, cuya población tenía que desplazarse kilómetros de distancia para tener una consulta esporádica, empiezan a conocer un derecho esencial a la atención médica directa y permanente, gracias a los médicos cubanos.
    Es un programa de salud pública, pero que encierra consigo una lección, una pedagogía política de gran evidencia –que es lo que incomoda más a la derecha brasileña—. Personal formado en universidades públicas –en Cuba todas lo son– tiene que atender las necesidades fundamentales de su pueblo, que además son los que pagan los impuestos que financian las universidades públicas, a las que, sin embargo, sus hijos no acceden.
    Brasil ha avanzado como nunca en su historia con los gobiernos de Lula y Dilma Rousseff en el combate a la desigualdad, a la pobreza y a la miseria, pero no encuentra todavía correspondencia en las estructuras educacionales que forman al personal médico. De ahí el apoyo de Cuba –que la presidenta de Brasil agradeció a Fidel Castro, en ocasión de la reciente reunión de la Celac en La Habana, cuando se inauguró la primera parte del puerto de Mariel, que Brasil construye en la isla, colaborando con la ruptura del bloqueo impuesto por Estados Unidos.
    Los médicos cubanos son mejores que gran parte de los médicos que Brasil tiene hoy porque –además de su excelente formación profesional– son mejores ciudadanos, formados por una sociedad orientada no por la medicina mercantil, sino por las necesidades reales de la población. La venida de los médicos cubanos permite, como ningún manual de educación política, aclarar los principios de las sociedades capitalistas –volcadas hacia los valores de cambio– y las sociedades socialistas –volcadas hacia los valores de uso—. Una, atendiendo demandas del mercado, la otra, a las demandas de las personas.

    sábado, 8 de febrero de 2014


    • Artículo de
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    Manel Esteller, Científico del Institut d'Investigacions Biomèdiques de Bellvitge

    "La epigenética ha cambiado nuestra visión del cuerpo humano"

    Manel Esteller es reconocido como uno de los pioneros y líderes mundiales en epigenética, sus trabajos han sido citados por otros investigadores 24.473 veces en quince años | "La genética clásica no basta para comprender enfermedades complejas" | "Antes teníamos una visión determinista de la biología, ahora la visión es más plástica"

    Esteller es el investigador que trabaja en España más citado en la literatura científica internacional Jordi Roviralta
    Josep Corbella
    Barcelona
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    .
    MANEL ESTELLER
    • Sant Boi de Llobregat, 1968
      - Investigador Icrea en el Institut d’Investigació Biomèdica de Bellvitge (Idibell) y profesor de genética en la UB 
      - Licenciado en Medicina por la UB, hizo el doctorado en genética molecular en el hospital Vall d’Hebron

      - Fue investigador postdoctoral en la Universidad de St Andrews (Escocia, 1995-1997) y en la Johns Hopkins de Baltimore (EE.UU., 1997-2001)

      - Trabajó en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) de Madrid del 2001 al 2007, antes de regresar a Catalunya en el 2008
    Manel Esteller es, de todos los científicos que trabajan en España, el más citado en la literatura científica. Reconocido como uno de los pioneros y líderes mundiales en epigenética, sus trabajos han sido citados por otros investigadores 24.473 veces en quince años. Las distintas investigaciones que presentó en el 2013 abarcan desde la base genética de la edad del pavo hasta la resistencia de los tumores a la quimioterapia. Entre ellas destaca el descubrimiento de que las diferencias entre poblaciones humanas procedentes de distintas áreas geográficas no son sólo genéticas sino también epigenéticas. Estas diferencias explican por qué el riesgo de sufrir ciertas enfermedades varía según el origen de cada persona.

    ¿Qué es la epigenética?
    Es todo aquello que influye en cómo se regulan los genes. Es lo que explica, por ejemplo, por qué los genes que están activos en una célula de nuestro hígado son distintos de los que están activos en nuestras neuronas, aunque los dos tipos de célula tienen el mismo genoma. Y también lo que explica que personas con un mismo genoma, como los gemelos, se desarrollen de manera diferente y sufran enfermedades distintas a edades distintas.

    ¿Cómo funciona?
    Imagine que el ADN es como un cuerpo desnudo. La epigenética equivale al vestido que le ponemos encima. Epi significa precisamente sobre: es lo que está sobre la genética. Del mismo modo que hay distintos tipos de prendas de vestir, y que nos podemos poner una camisa, un abrigo o un sombrero, también hay distintos tipos de regulación epigenética. De ellos depende que un gen esté más o menos activo en una célula. Y, por lo tanto, de la epigenética depende que los genes funcionen correctamente o que causen enfermedades.

    ¿Qué le llevó a esta línea de investigación?
    Empecé trabajando en genética del cáncer. Me intrigó que hubiera genes importantes en los tumores que no tenían mutaciones. ¿Cómo era posible que las células tumorales se aprovecharan de estos genes para proliferar si no estaban mutados? Llegué a la epigenética buscando la respuesta a preguntas que la genética clásica no podía explicar.

    ¿La epigenética ha cambiado su visión de la biología?
    Antes teníamos una visión más determinista de la biología. Pensábamos que nuestros genes condicionaban de manera irreversible lo que seríamos. Ahora la visión es más plástica. Los genes nos dan una tendencia a ser de cierta manera, pero esta tendencia puede ser modulada por lo que hacemos. Ha cambiado nuestra visión del cuerpo humano.

    ¿Por eso las investigaciones que buscaban en el genoma las causas de enfermedades complejas no las han encontrado?
    Toda enfermedad tiene un componente genético y uno epigenético. Ocurre con el cáncer, con el alzheimer, con las cardiovasculares... Por esta razón la genética clásica no basta para comprender enfermedades complejas. Tenemos que combinar los dos tipos de conocimiento para mejorar la prevención, los diagnósticos y los tratamientos.

    ¿Se haría usted un análisis del genoma como el que ofrecen algunas compañías para saber qué enfermedades tiene riesgo de sufrir en el futuro?
    Hay casos en que el análisis del genoma o de algunos genes concretos, asesorado por un especialista en consejo genético, está justificado. Por ejemplo, en familias afectadas por enfermedades hereditarias graves. Pero para el conjunto de la población, a día de hoy, tiene poco sentido un análisis de todo el genoma.

    En la investigación finalista del premio Vanguardia de la Ciencia ha encontrado diferencias epigenéticas entre poblaciones. ¿Por qué las buscó?
    Sabíamos que hay diferencias en la susceptibilidad a ciertas enfermedades entre poblaciones. También hay diferencias en la toxicidad de algunos fármacos. Las razones de estas diferencias sólo se habían buscado en la genética. Pensé que también debía haber un componente epigenético.

    Pero la epigenética está regulada por factores ambientales. ¿Cómo puede transmitirse de generación en generación el efecto de un factor ambiental?
    A través de los óvulos y los espermatozoides, porque su ADN también está regulado epigenéticamente. La epigenética diluye la frontera clásica entre factores genéticos y factores ambientales. Están interrelacionados.

    ¿Significa eso que el tabaquismo de los padres puede afectar a la futura salud de los hijos?
    Exactamente. Tanto del padre como de la madre. El tabaquismo, el tipo de dieta, el consumo de tóxicos... Todo esto podría dejar su impronta en las células germinales y afectar a las generaciones siguientes.

    ¿Las diferencias epigenéticas entre poblaciones pueden interpretarse como una prueba de que las razas existen?
    Sería una interpretación errónea.

    ¿Por qué?
    Porque hay más variedad genética y epigenética dentro de cada población que entre poblaciones distintas. Ha habido tanta mezcla de ADN en la historia de la humanidad que no se puede establecer una separación entre razas sin que sea una separación arbitraria.


    Leer más: http://www.lavanguardia.com/vanguardia-de-la-ciencia/20140208/54400956117/epigenetica-cambiado-nuestra-vision-cuerpo-humano.html#ixzz2sl8Nujyw
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    jueves, 6 de febrero de 2014

    VIEJOS NUEVOS PLACERES,EL ANO Y EL CLITORIS

    “El clítoris se extiende como dos brazos”

    Una vez más –pero siempre en febrero–, la sección Psico desestima los pudores y se lanza a las investigaciones sexuales más explícitas: sepa, la mujer, en cuál de tres categorías posibles se ubica su clítoris; sepa, el varón, cuándo estimular y cuándo respetar el clítoris de la compañera. Además, la revelación de que todo hombre puede ser multiorgásmico, las últimas noticias sobre vibradores y punto G y toda la verdad sobre el sexo anal.


     Por Pere Estupinyà

    Marie Bonaparte –psicoanalista, sobrina nieta de Napoleón Bonaparte– nunca tenía orgasmos haciendo el amor y sí cuando se masturbaba. Era la segunda década del siglo XX y no tenía a quién consultárselo. Supuso que quizá su clítoris estaba demasiado alejado de su vagina y que no lograba reproducir con su marido la misma fricción que ella conseguía durante la masturbación. No era una hipótesis descabellada. El clítoris es un órgano diseñado exclusivamente para generar placer, pero no está dispuesto de la mejor manera para alcanzar el orgasmo con la penetración. Marie Bonaparte, con ayuda de un médico, midió la distancia entre el clítoris y la vagina de 243 mujeres, y les preguntó a todas por la frecuencia de sus orgasmos durante el acto sexual. A partir de este estudio estableció una distinción entre tres grupos de mujeres: las mesoclitorianas representaban un 10 por ciento de la muestra y eran las que tenían el clítoris situado a unos 2,5 centímetros de su uretra; en las teleclitorianas la distancia clítoris-uretra era significativamente mayor a 2,5 centímetros, y las paraclitorianas eran quienes tenían el clítoris más cercano a la uretra.
    En 1924 Marie Bonaparte publicó sus resultados bajo el seudónimo de A. E. Narjani en la revista científica Bruxelles-Médical, concluyendo que efectivamente había una relación inversa entre la frecuencia de orgasmos durante el coito y la distancia del clítoris. En 2011, los investigadores Kim Wallen, de la Universidad de Emory, y Elisabeth Lloyd, del Instituto Kinsey, publicaron un artículo en la revista Hormones and Behaviour concluyendo que efectivamente la distancia entre clítoris y vagina podía ser uno de los muchos factores implicados en la frecuencia de orgasmos durante el coito.

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    El clítoris es un órgano mucho mayor que el pequeñito glande externo que conocemos, y su parte interna se extiende como dos brazos que pasan por los lados de la vagina. Es claro que la estimulación exclusiva del interior de la vagina puede desencadenar orgasmos. Pero estudios como las sonografías de la francesa Odile Buisson defienden que en realidad la penetración estimula la parte interna del clítoris y que el orgasmo exclusivamente vaginal no existe. Otros científicos no niegan que esta estimulación indirecta pueda suceder, pero defienden que la vagina sí tiene sensibilidad suficiente para generar orgasmos vaginales, que muchas mujeres describen como menos localizados o “de cuerpo entero”. De hecho, el clítoris sólo está inervado por el nervio pudendo, mientras que a la vagina también llegan el pélvico y el hipogástrico. Y en estudios de imágenes cerebrales de mujeres estimulándose el interior de la vagina se observa que las zonas de la corteza sensorial que se activan son diferentes a las activadas con la estimulación del clítoris. Si a eso le sumamos que se producen orgasmos por caricias en los pechos, el cuello, el ano o las orejas, y las opiniones de tantas mujeres que sí describen los orgasmos vaginales y clitorianos como diferentes, el consenso mayoritario en la actualidad es que el orgasmo vaginal puede existir como tal.

    Varón multiorgásmico

    ¡Yo era multiorgásmico sin saberlo! Lo que ocurría es que mis multiorgasmos habían pasado de-sapercibidos. La clave está en el punto de no retorno, ese momento en que en los hombres se produce un aumento de sensibilidad genital, notamos la inmediata llegada del orgasmo y sabemos que eyacularemos a los pocos segundos aunque detengamos cualquier estimulación. Sí, es justo ese punto que a veces aparece por sorpresa antes de lo previsto y genera un considerable fastidio. Con el tiempo uno aprende a controlar ritmos, a saber en qué posturas la fricción nos excita “demasiado”. Cuando todo esto falla y notamos que se aproxima el punto de no retorno, otra opción es ingeniárselas para salir, parar unos segundos, comprimir los músculos pélvicos, sentir unas pulsaciones relativamente placenteras en el pene que pueden ir acompañadas de la expulsión de unas gotitas de líquido, notar a continuación un poco de relajación, y sin perder la erección poder volver al coito casi como si se empezara de nuevo. Muy bien, justo esto es ser multiorgásmico.
    Los practicantes de sexo tántrico saben reconocer estas pulsaciones y disfrutar del momento. Durante mis orgasmos encubiertos, yo estaba luchando por inhibir el placer y evitar la eyaculación. En cambio ellos aprendieron a controlar este proceso, a dominar su musculatura pélvica responsable de la eyaculación y a ser capaces de vivir el momento de manera intensa distribuyendo la tensión sexual por todo el cuerpo en lo que ellos llaman un “orgasmo corporal”. Esto es lo complicado de alcanzar y lo que requiere entrenamiento. Lo difícil no es ser multiorgásmico, sino conseguir experimentarlo como algo extremadamente placentero sin que desencadene la eyaculación.
    No pretendo hablar de mi vida, pero el día en que, tras varias pruebas, noté esas pulsiones escaparse de los genitales y subir por el cuerpo generando escalofríos incluso en los brazos, me pareció estar sintiendo algo que ya me habían descripto algunas mujeres. Los orgasmos sin eyaculación son claramente menos intensos, pero el cuerpo queda en un estado de mayor sensibilidad, no se pierde ni un ápice de erección, se puede continuar con energía renovada, y el último orgasmo en el que nos liberamos del todo se vive con mucho más placer.

    “Suficiente, mi amor”

    Hay muchas mujeres multiorgásmicas cuya excitación tras el clímax disminuye sólo un mínimo, y si continúa el estímulo correcto pueden volver a tener otro orgasmo rápidamente. Pero también hay muchas mujeres que tras el orgasmo sienten una incómoda hipersensibilidad en el clítoris parecida a la del glande en los hombres, acompañada de una petición de no continuar a sus parejas.
    Un estudio de investigadores canadienses, publicado en 2009, presentó un cuestionario a 174 estudiantes universitarias de 25 años de media, con varias preguntas sobre su comportamiento sexual incluyendo las dos siguientes: 1) “¿Tu clítoris se vuelve más sensible cuando tienes un orgasmo?”. El 96 por ciento de las chicas respondieron: “Sí, pero no hasta después del orgasmo”, y el 4 por ciento restante: “No”. 2) “Después de tener un orgasmo, ¿deseas continuar con la estimulación clitoriana directa?” El 86,2 por ciento de las chicas respondieron: “No”: el 11,5 por ciento: “Sí, pero necesito tiempo”; el 1,7 por ciento: “Sí pero me concentro en mi pareja”; y sólo el 0,6 por ciento: “Sí, enseguida”. Estos resultados sugieren que la hipersensibilidad del clítoris tras el orgasmo es muy frecuente en mujeres.
    Aclaremos que estamos hablando de estimulación directa del clítoris, no de continuar el coito o una estimulación más suave.
    De entre todas las participantes, las investigadoras seleccionaron un grupo de once voluntarias para hacer un seguimiento más exhaustivo sobre la hipersensibilidad del clítoris, y comprobaron que la hipersensibilidad puede durar desde unos segundos a varios minutos, que en la mayoría la punta del clítoris es la que está más hipersensible y que en la masturbación la molestia es menor que en pareja porque ellas pueden regular la estimulación mejor que el amante.

    Orejitas de conejo

    Un anillo vibrador colocado en el pene del hombre o un pequeño aparatito en manos de la mujer puede incrementar enormemente el gozo sexual. Un estudio publicado en 2009 por investigadores de la Universidad de Indiana y el Instituto Kinsey con datos de tres mil ochocientas mujeres de entre 18 y 60 años concluyó que el 52,5 por ciento de las mujeres habían utilizado vibradores, y la mayoría tanto para masturbarse como durante el sexo en pareja. El estudio constató que el uso de vibradores está claramente en aumento, y lo asoció a mejores índices de excitación, lubricación, deseo y orgasmo.
    Si te das una vuelta online o por una de estas tiendas, comprobarás la gran diversidad de formas, tamaños, texturas, materiales e intensidades de vibradores y juguetes sexuales que hay en el mercado, tanto para mujeres como hombres, heterosexuales u homosexuales, para disfrutar solos o acompañados. Quizá uno de los más famosos es el rabbit popularizado en la serie Sex & the City, que además de hacer cosquillas en el clítoris con unas orejitas de conejo tiene un dildo que da vueltas dentro de la vagina a diferentes velocidades. En realidad, es una manera de presionar el punto G con una intensidad que quizá una mujer sola o con la penetración de su compañero no lograría. La estimulación del punto G, generalmente situado a tres o cuatro centímetros de la entrada, en la parte superior de la vagina, debe empezar suave como una caricia, pero para aumentar el placer debe presionarse poco a poco con más fuerza, y eso es más fácil de conseguir con dildos que con los dedos o el pene.
    De hecho, los sexólogos argumentan que una función de los juguetes sexuales y la masturbación es aprender sobre las reacciones del propio cuerpo, y que explorar qué produce más placer es fundamental para tener una vida sexual sana y para tomar la iniciativa en la relación de pareja. Hay muchas mujeres que avanzado el coito necesitan que movimiento e intensidad sean muy precisos para alcanzar el orgasmo, y es muy conveniente que en ese momento tomen el control del ritmo y la posición corporal. Pero para eso deben conocer bien su propia respuesta genital. Según un amplio estudio publicado en 2009, el 55 por ciento de las mujeres reconocen que empezaron a utilizar vibradores sólo por curiosidad, un tercio para facilitar el orgasmo, y un 27 por ciento porque sus parejas lo pedían, pero la gran mayoría opinó que habían contribuido a mejorar su vida sexual.

    Heteroanal

    Los investigadores están empezando a abordar aspectos del sexo anal en parejas hetero. Según datos del Instituto Kinsey, el 46 por ciento de mujeres estadounidenses de 25 a 29 años ha practicado el coito anal en alguna ocasión. Si nos fijamos por franja de edades observamos un hecho curioso: el porcentaje de mujeres que han tenido sexo anal alguna vez en su vida decrece a un 35 por ciento en las de 50-59, al 30 por ciento en las de 60-69 y al 21 por ciento a partir de más de 60 años. La interpretación es muy obvia: el sexo anal heterosexual se está normalizando y es mucho más frecuente en la actualidad de lo que era hace unas décadas. Eso si confiamos en los resultados, ya que un estudio publicado en 1999 que analizaba en qué grado la gente miente en encuestas sobre temas espinosos demostró que la proporción de mujeres adultas que ocultan haber tenido sexo anal es mayor que las que ocultan haber abortado.
    Otros datos interesantes son que, entre las personas que han practicado sexo anal en los últimos doce meses, el 69 por ciento de hombres y el 73 por ciento de mujeres lo hicieron en el contexto de una relación estable, y que, según una encuesta de 2003, el 58 por ciento de mujeres lo hicieron por primera vez a petición de sus parejas. Otro estudio con 2357 heterosexuales que habían practicado sexo anal en los últimos tres meses reveló que sólo el 27 por ciento había utilizado preservativo en todo momento, y el 63 por ciento nunca. Esto es algo que preocupa sobremanera a los investigadores, pues según otras encuestas casi la mitad de estudiantes hombres y mujeres consideraban el sexo anal menos peligroso que el vaginal en cuanto a enfermedades de transmisión sexual. Y es todo lo contrario, el tipo de tejido epitelial, la mayor frecuencia de lesiones y las respuestas inflamatorias que se producen durante el sexo anal lo hacen mucho más arriesgado.
    Pero ¿por qué las parejas hetero practican sexo anal y lo hacen más ahora que hace unas décadas? Evidentemente, en lo segundo la pornografía ha tenido un rol muy importante. Si bien no hay datos para corroborarlo, estamos más expuestos a imágenes de sexo anal y eso genera que más personas se interesen en probarlo. Pero además de la curiosidad, la razón clásica de mantener la virginidad y evitar el embarazo continúa siendo válida entre algunos adolescentes. En un estudio estadounidense publicado en 1999, el 19 por ciento de los universitarios opinaba que el coito anal no era propiamente sexo, y que practicarlo no implicaba perder la virginidad.
    La visión más conservadora del sexo anal entre heterosexuales lo concibe simplemente como una versión atípica y más peligrosa que el coito vaginal, pero claramente para muchas personas resulta algo más excitante psicológicamente; puede ser considerado como más íntimo y genera un tipo diferente de placer. El ano es una zona erógena con terminaciones nerviosas independientes cuya estimulación puede resultar gratificante, que además en los hombres permite acceder a la próstata.
    En el caso de los hombres, la penetración anal con el pene, los dedos o dildos es placentera por el estímulo interno de la próstata, y esto vale tanto para gays como para heterosexuales (un hombre puede perfectamente disfrutar recibiendo penetración anal sin que le atraigan los hombres en absoluto). Para algunos, la estimulación prostática es muy placentera y puede conducir al orgasmo y la eyaculación, pero ¿por qué resulta también físicamente placentero para ciertas mujeres, llegando unas pocas incluso al orgasmo? La erotización es un factor, y las fibras sensoriales alrededor del ano, otro. Pero lo más novedoso son los estudios con sonogramas que se están realizando para determinar si durante la penetración anal se pueden alcanzar algunas estructuras internas del clítoris. Son estudios no finalizados todavía, pero de confirmarse explicarían que unas chicas sientan tanto placer asociado al sexo anal mientras que a otras les genera más bien indiferencia.
    Quién sabe si además de insistir en la imprescindible lubricación (mejor los acuosos que de silicona), el relax (hay varios músculos en el ano: unos que podemos relajar voluntariamente y otros que sólo estarán relajados cuando el resto de tu cuerpo también lo esté, respirad hondo), la necesaria estimulación preliminar con dedos o juguetes (lubricados y con un preservativo), la importantísima pulcritud, el uso de preservativo y la negativa absoluta a cualquier tipo de presión o forcejeo, la fisiología propondrá algunas posturas o prácticas que favorezcan la satisfacción durante el coito anal, una de las prácticas sexuales que más está aumentando entre la población.
    * Texto extractado de S=Ex2.

    La ciencia del sexo (ed. Debate).