miércoles, 8 de octubre de 2014

La marca España no cesa

Relacionan el uso de pastillas para la ansiedad con el riesgo de alzhéimer

Tomar durante más de tres meses benzodiacepinas está relacionado con la demencia

.
El valium es una de las benzodiacepinas más conocidas. / Mads Bødker
.
En la última Encuesta sobre Alcohol y Drogas en España, se registró un descenso en el consumo de todos los tipos de drogas menos uno. Los hipnosedantes, pastillas para dormir o contra la ansiedad, siguen creciendo, y se consumen más entre grupos de población poco identificados popularmente con el uso de drogas. Entre las mujeres de más de 55 años, por ejemplo, el 27% toma estos medicamentos, muy por encima del 17% de los jóvenes de entre 15 y 34 años que fuman porros. Estos fármacos, a diferencia de muchas otras drogas, se dispensan en farmacias y han recibido el beneplácito del Estado.
.
Un documento del Ministerio de Sanidad y Política Social que incluía datos hasta 2006 afirmaba que “son fármacos muy seguros y que se utilizan en períodos largos sin presentar problemas sustanciales en la mayoría de los casos”. Ahora, un estudio que se publica esta semana en la revista British Medical Journal sugiere que quizá haya que incrementar las precauciones en el uso de las benzodiacepinas, los más empleados de estos medicamentos.
Un equipo de investigadores franceses y canadienses observó durante un periodo de al menos seis años a 1.796 personas con alzhéimer y comparó cada caso con 7.184 personas sanas. De esta manera, vieron que quienes habían tomado benzodiacepinas durante tres meses seguidos o más, tenían un 51% más de riesgo de padecer alzhéimer. Además, los investigadores comprobaron que la fortaleza de esa asociación era mayor cuanto más tiempo se hubiesen tomado los fármacos.
Según los autores, el estudio refuerza las sospechas de una posible asociación directa entre el uso de estas drogas y la demencia, “incluso si el uso de benzodiacepinas es un marcador precoz de alguna dolencia asociada a un mayor riesgo de demencia”. Los autores trataron de reducir las posibilidades de que esta relación no se deba a que el fármaco aumenta el riesgo de sufrir la enfermedad sino que se dé el medicamento a personas que tienen síntomas, como el insomnio, propios de las primeras fases del alzhéimer. Para ello, se aseguraron de que los tratamientos con benzodiacepinas comenzase al menos cinco años antes del diagnóstico de la demencia.
Los autores afirman que estos medicamentos tienen un gran valor para el tratamiento de trastornos de ansiedad o del insomnio, pero advierten que deberían emplearse durante periodos que no superen los tres meses. Manuel Martín Carrasco, coordinador del grupo de demencias de la Sociedad Española de Psiquiatría, considera interesantes estos resultados y coincide con la recomendación de los autores. “En la observación clínica también se ve que cuando se trata a personas mayores, y sobre todo si tienen algún tipo de deterioro cognitivo, las benzodiacepinas pueden afectar a la memoria”, apunta. ”En cualquier caso, aunque es mejor no emplearlas en estas personas, si el uso fuese necesario, la recomendación es que se haga de la manera más restringida posible”, añade.

Una alternativa más segura a los barbitúricos

Respecto a la seguridad del fármaco, hay que tener en cuenta que las benzodiacepinas aparecieron como alternativa a los barbitúricos, famosos por haber servido a Marilyn Monroe o Elvis Presley para acabar con su vida. La cantidad necesaria de estos medicamentos para obtener los efectos terapéuticos y la que podía causar daños serios era demasiado parecida, algo que no sucede con los actuales somníferos y ansiolíticos. No obstante, la propia Agencia Española del Medicamento reconocía que, “aunque se trata de fármacos que solo se dispensan con receta médica, exhiben un amplio componente de autonomía en su uso, a través de prescripción inducida y requerida”. Martín considera que los psiquiatras no suelen vivir este tipo de situaciones, pero “a partir del trato con colegas de atención primaria”, sí ha percibido que “hay una tendencia a la automedicación”.
El estudio supone un toque de atención para los responsables de salud pública, especialmente si se tiene en cuenta lo extendido del uso de benzodiacepinas entre la población mayor y el incremento en la incidencia de las demencias en los países más desarrollados. Para empezar a conocer si las benzodiacepinas causan realmente la demencia y por qué mecanismos, serán necesarios nuevos estudios con animales y cultivos celulares. Ensayos con largos periodos de seguimiento, de hasta 30 años, permitirán saber si también los consumidores más jóvenes de estas pastillas están incrementando su riesgo de sufrir alzhéimer o si el hecho de padecer ansiedad o insomnio son factores de riesgo para la demencia.

martes, 7 de octubre de 2014


SOCIEDAD › PREMIAN EL DESCUBRIMIENTO DEL SISTEMA CEREBRAL QUE HACE POSIBLE ORIENTARSE A LAS PERSONAS EN EL ESPACIO

Un Nobel de Medicina que estuvo bien ubicado

El estadounidense John O’Keefe y el matrimonio de los noruegos Edvard y May-Britt Moser fueron premiados por descubrir las neuronas que permiten reconocer lugares, recordar trayectos e inventar nuevos recorridos. Habla el argentino que trabajó con los Moser.
.
 Por Pedro Lipcovich
La perspectiva de entender a fondo el mal de Alzheimer; la posibilidad de diseñar autos robotizados, sin conductor y a salvo de choques; la reformulación del clásico problema filosófico de cómo se percibe el espacio; y hasta un raro ejemplo de que el matrimonio puede ser un ámbito de creación compartida: esto y mucho más ofrece el otorgamiento del Premio Nobel de Medicina a quienes descubrieron “el sistema que, en el cerebro, nos hace posible orientarnos en el espacio”, según fundamentó el Instituto Karolinska de Estocolmo. El premio fue asignado a John O’Keefe, estadounidense, y a los esposos May-Britt Moser y Edvard Moser, noruegos.
En 1971, O’Keefe, nacido en 1940, investigaba con animales de laboratorio, en el University College de Londres, una región del cerebro llamada hipocampo, que interviene en la memoria y en la percepción espacial: descubrió entonces unas células llamadas placers, que permiten al animal reconocer los lugares, recordar trayectos e incluso inventar nuevos recorridos cuando los conocidos están bloqueados; estas células –que también han sido registradas en los humanos– resumen y utilizan la información procedente de los distintos órganos sensoriales.
A partir de ese descubrimiento, O’Keefe desarrolló la teoría de que esas células construyen una especie de mapa interno: no es que la ratita se haga una representación mental de su recorrido sino que cuenta con un mapa virtual que guía sus pasos, y que se forma y reforma a partir de la activación y desactivación de las neuronas placers; tampoco el ser humano necesita un mapa para hacer sus recorridos cotidianos, pero en las primeras fases de la enfermedad de Alzheimer aparecen problemas de orientación espacial, y es probable que estén afectadas esas neuronas.
A principios de la década de 1990, cuando O’Keefe enseñaba en el University College, tuvo como alumnos a dos graduados en Neurofisiología, Edvard y May-Britt Moser, que se habían casado en 1985 y tenían ya dos hijas. Ambos habían nacido en una zona rural de Noruega, él en 1962 y ella en 1963; nadie en las familias tenía antecedentes académicos. Estudiaron en la misma escuela, pero sólo se conocieron en la década de 1980, en la Universidad de Oslo. En 1996, ya marcados por el trabajo con O’Keefe sobre memoria y orientación espacial, fundaron en Trondheim, Noruega, el Centro para la Biología de la Memoria. “El laboratorio es nuestro tercer hijo”, dicen ellos. Allí, en 2005, descubrieron las grid cells, las “células en red”, que les han valido el Nobel.
“Supongamos el mapa de una región: los accidentes geográficos son distintos en cada lugar, pero hay algo que no varía, las coordenadas, el sistema de referencia dado por las latitudes y longitudes. Bueno, tratándose de la orientación espacial, la particularidad geográfica es registrada por las neuronas placers, y las grid cells dan el equivalente a las coordenadas, a través de una grilla que, sorprendentemente, no es cuadrada sino hexagonal.” Quien formula esta comparación es Emilio Kropff, investigador del Conicet que, luego de haberse formado con los Moser, volvió a la Argentina y se desempeña en el Instituto Leloir.
Como la borgeana Biblioteca de Babel, el universo por el que se orientan las ratas y los hombres está formado por hexágonos: sobre esta grilla, las grid cells destellan para trazar recorridos, pero éstos no están ya definidos, como para las placers, por la información que llega de los órganos sensoriales, sino por los datos concernientes a los movimientos propios: datos de los músculos, datos del órgano del equilibrio que está en el oído. Así, la rata puede encontrar salida al laberinto en la oscuridad, o el durmiente puede encontrar la puerta del baño sin despertar a su pareja, o el filósofo Immanuel Kant pudo formular su teoría del espacio como forma vacía, aun sin saber que esa forma, para el hombre como para la rata, es hexagonal.
El comunicado del Instituto Karolinska compara este descubrimiento con el GPS, y no es cuestión de discutirle al Karolinska, pero hay una diferencia importante: mientras que el GPS se basa en un factor de orientación externo, el satélite que manda las señales, estas células se orientan por los movimientos del propio cuerpo, “como los marinos que, cuando no podían orientarse por las estrellas –explica Kropff–, lo hacían a partir de registrar su propia velocidad y dirección, siempre contando con un mapa”, que en el cerebro se organiza en base a hexágonos.
Las grid cells se encuentran en una estructura vecina al hipocampo llamada corteza entorrinal, y, después de que los Moser las encontraron, empezaron a discernirse allí otros tipos de células vinculadas con la localización espacial: por ejemplo, las border cells, “que señalan los bordes geométricos de los ambientes que la rata recorre, por ejemplo una pared o un precipicio”, explica Kropff, y advierte que “vamos descubriendo estos elementos, pero todavía no sabemos exactamente cómo se articulan para constituir la representación del espacio”. El investigador argentino, que hizo su posdoctorado con los Moser, trabaja actualmente en un proyecto propio, en la misma área y en relación con ellos.
“La investigación básica del cerebro es un paso necesario para abordar las soluciones a enfermedades que afectan al hipocampo, como el Alzheimer e incluso el estrés postraumático –agrega Kropff–. La otra perspectiva es la robótica: el desarrollo de sistemas de navegación automáticos, por ejemplo para que los autos circulen sin conductor humano por la ciudad. Establecer cómo hizo la naturaleza para resolver los problemas de orientación puede inspirar modelos, y de hecho los Moser están trabajando en colaboración con gente del área de robótica.”
El premio está dotado con 1.100.000 dólares, de los cuales a O’Keefe le corresponde la mitad, y la cuarta parte cada uno a May-Britt y Edvard.
Compartir:
  
Los neurofisiólogos Edvard y May-Britt Moser, casados en 1985, fueron alumnos de otros galardonados ayer con el Nobel.

lunes, 6 de octubre de 2014

“Los gatos son los únicos animales domésticos que se han domesticado a sí mismos”

En Lo que aprendemos de los gatos, la escritora española Paloma Díaz-Mas usa diversos registros (desde la crónica a la etnografía) para entender cómo ese animal es capaz de dominar su fiereza, negociar un pacto de convivencia con los humanos y no perder nada de su independencia.
El libro, publicado por la editorial Anagrama, pasa del ensayo a la ficción y al revés, siempre con el objetivo de saber algo más sobre un bicho que supo introducirse en la civilización por su belleza (y por su interés).

Díaz-Mas nació en Madrid en 1954. Licenciada en Filosofía y Letras y Ciencias de la Comunicación, también es doctora en Filología Románica, por la Universidad Complutense.

Este es el diálogo que sostuvo con Télam desde la capital española.

T : En principio, ¿qué podemos aprender de los gatos? Nombrás su paciencia, su despreocupación por la falta de reconocimiento: quizá sean virtudes.
DM : Un tema recurrente en el libro es que de los gatos podemos aprender a vivir el momento presente, disfrutando plenamente del hecho de existir. Los seres humanos tendemos a proyectarnos hacia el pasado (con nuestros recuerdos) y hacia el futuro (haciendo planes y proyectos que seguramente nunca se cumplirán, pero también temiendo cosas que es posible que jamás sucedan). Los animales, en cambio, viven cada instante sin atormentarse por lo que pasó ni por lo que vendrá. Deberíamos ser capaces de concentrarnos en lo que hacemos en cada momento, como hacen los gatos; y deberíamos aprender también a relajarnos y estar sin hacer nada, aunque sólo sea de vez en cuando y para variar.

T : ¿Por qué escribir un libro sobre gatos, acaso el animal más literario que existe?
DM : He escrito un libro sobre gatos porque llevo muchos años conviviendo con gatos (tanto los míos propios como los de mis familiares: tengo una familia muy gatuna). Es cierto que sobre los gatos hay mucha literatura y que ha habido muchos escritores amantes de los gatos. Pero la fuente de inspiración del libro no es la literatura, sino la experiencia... aunque el resultado creo que es completamente literario.

T : Hablás también de su elegancia, simetría, perfección muscular. El gato ¿es un animal doméstico, o es un egoísta que cautiva hasta al indiferente?
DM : El gato puede ser muy cariñoso, pero también es siempre muy independiente. No en vano los gatos son los únicos animales domésticos que se han domesticado a sí mismos: no fueron los humanos los que los cautivaron y los amaestraron, sino los gatos los que, hace miles de años, se introdujeron en el hábitat humano porque en los graneros y las despensas había ratas y ratones, algo muy interesante para un animal cazador como es el gato. En consecuencia, la convivencia con un gato es siempre producto de un pacto entre el ser humano y esa pequeña fiera que está dispuesta a convivir con nosotros sin atacarnos... e incluso, cuando le apetece, nos pide mimos.

T : ¿La razón le quita al hombre agilidad y prestancia? Sin embargo, difícil encontrar un bicho más sagaz que el gato.
DM : Lo que aprendemos de los gatos es un libro muy irónico, en el que se mezclan varias voces: un yo (o un nosotros) narrador en primera persona, un relato en tercera persona, y un gato filósofo que piensa. Y una de las cosas que piensa ese gato es que los seres humanos tenemos una enfermedad congénita degenerativa llamada Razón, que hace que segreguemos continuamente unos productos tóxicos llamados ideas. Para el gato, los seres humanos, intoxicados con sus propias ideas, tienen una mente confusa y azacanada, que les hace cometer muchas tonterías. Naturalmente (y siempre desde el punto de vista del gato) la actitud razonable es la felina: tener pocas ideas y dejarse llevar por el instinto, que es muy sabio.

T : El perro es untuoso, mueve la cola, es caprichoso, es una especie de bonsái en movimiento. ¿Cómo se deviene gato y cómo perro?
DM : Los perros son animales de manada y como tales, necesitan vivir en grupo y tener un jefe; por eso nos parecen tan dóciles... si es que logramos que nos acepten como jefes de la manada. Los gatos no tienen amo, aunque están dispuestos a compartir territorio con otros congéneres. Así que cuando traemos un gato a casa estamos convirtiéndonos en socios del gato, que generosamente está dispuesto a dejarnos vivir en el que desde ese momento se convierte en SU territorio.

T : El gato ¿es ese animal que puede irse?
DM : En España, cuando se le quiere indicar a alguien que cierre una puerta, se le advierte que se escapa el gato. Pero el gato no se escapa, en realidad: sólo quiere explorar nuevos territorios, llevado por su incansable curiosidad. Siempre desea volver a casa, a su propio territorio.
.

domingo, 5 de octubre de 2014

NO SERIA MEJOR APUNTAR A LOS DE LA TARJETA NEGRA...




Los suicidios se disparan por la crisis



Parece ser que cada vez más, muchos ciudadanos/as ante la desesperante situación de no encontrar un empleo, de tener graves problemas económicos y después de haber agotado todas las vías de ayuda sociales y las que no lo son, recurren como última vía de escape a la solución más rápida, lo que les lleva a ponerle punto y final a sus vidas a través del suicidio. Pero todavía es más grave ver como nuestros políticos miran para otro lado, apoyan a los Bancos y aprueban leyes para blindar jurídicamente a los desahucios que cada día se han cometido y se siguen produciendo en nuestro país. Y esto ocurre mientras los poderes políticos están ocupado repartiéndose las tarjetas “invisibles” y preocupados por mantener como auténticos ascetas sus puestos políticos.Lamentable que hayan sido los propios ciudadanos/as españoles, la gran mayoría, entre otros ciudadanos/as de países vecinos, a los que hay que agradecer, que hayan tenido que recurrir las sentencias y quejarse ante el Tribunal de Bruselas para que intervenga en el Estado Español después de ver cómo en el último sexenio muchas familias hayan visto peligrar sus vidas tras ser desahuciadas de sus viviendas familiares desde antaño como residentes. En algunos casos se trata de personas que les faltaban menos del 25% de la hipoteca para terminar sus préstamos, y que se han visto sin empleo después de muchos años, incluso personas que en cualquier momento de su vida han podido dedicarse a algún tipo de economía sumergida para buscarse la vida. Pero parece que ni buscarse la vida uno/a puede hacerlo como se hacía antes; ¡Hacienda somos todos!, pero los capitales facturan en otros países, y las malversaciones públicas se llevan en bolsas a paraísos fiscales. Es decir, sólo los proletarios tienen que pagar, como si de la época romana se tratara bajo el lema “ Panem et circenses” (pan y circo), para entretener al pueblo. Pero lo que no sabían esos pobres e ignorantes, es que lo que recibían era producto de sus propios impuestos que ellos mismos pagaban, que nadie les regalaba nada. Claro está, que hoy día podemos decir que nuestra sociedad está bien formada, y por lo tanto no es la sociedad de ignorantes que siempre se ha podido manipular por los gobernantes.Pulse para ver el video
Igual de lamentable son nuestros políticos que intentan cubrir con otras noticias los desahucios, donde ahora se está haciendo a horas tempranas y a través del método policialmente conocido como “efecto sorpresa”, donde la familia sabe que en cualquier momento puede ser desahuciada pero no sabe cuándo, de manera que suele ser a muy temprana hora, cuando no se lo esperen ni ellos ni los vecinos más solidarios que puedan al menos hacer una resistencia y mostrar apoyo a los perjudicados. Ya ni siquiera eso le queda al que todo pierde y nada gana, porque tan sólo tiene derecho a oír, ver y callar, mientras recoge sus últimas pertenencias para marcharse de la que durante casi toda su vida fue su morada. Y mientras esto ocurre los políticos siguen haciéndose fotos para que el resto de ciudadanos/as “conformados”, se sigan creyendo que “todo va bien”, que la economía se está remontando en un 0,1% del PIB y que Hacienda ha aprobado incluir la prostitución y la droga, lo que supondría un aumento del PIB de hasta cuatro veces más; ¡todos/as deberíamos dar saltos de alegría…!
Y todo esto ocurre mientras muchas familias ven peligrar sus vidas, no ven la luz al final del túnel y se agobian, y por lo tanto eligen el camino más rápido para dejar de existir de este mundo. Porque no existen recursos donde el ciudadano/a pueda buscar la ayuda que necesita, y ante esa carencia institucional se encuentra en un periplo, que al final terminan por elegir el del último adiós, el suicidio, ese acto provocado voluntariamente que el sociólogo Émile Durkheim describía en su obra. Y es verdad que “nadie muere por nadie”, eso está más que superado con creces, porque al día siguiente la vida sigue, los políticos bromean, y siguen justificando los gastos de las tarjetas “invisibles” que vergonzoso es en época de crisis. Pero que muy bien saben defenderse de la corrupción política, que por cierto, ya podrían comparar este tipo de corrupción con la de la mafia, para que todos los ciudadanos/as podamos conocer cuál es más perjudicial y cómo repercute en la vida cotidiana de todos los ciudadanos/as, y quizás así podamos darnos cuenta de que ya no nos creemos sus discursos.
También podrían sacar a la opinión pública algunos de los estudios estadísticos de los suicidios en España, sobre todo los causados por los desastres políticos y económicos que han influido directamente en la vida de los ciudadanos/as. Pues no hay derecho que en tiempos de crisis sigan disfrutando de presupuestos desorbitados y que nos tengamos que enterar por otros medios de los últimos escándalos de corrupción. Me parece que cada vez somos más los ciudadanos/as que no nos conformamos, que no nos identificamos con gobernantes de esta envergadura y que cada vez más, somos multitudinarios los indignados que no compartimos esta realidad que nos hacen creer. Porque si los datos de suicidios salen a la luz, entonces nos daremos cuenta que las muertes en carretera se quedan en cifras mucho más baja que las personas que se suicidan. Y desde ese momento habrá que plantearse qué papel tienen nuestros representantes políticos ante una cifra de suicidios que siguen sumándose y nadie hace nada. Quizás también podríamos preguntarnos qué planes o estrategias han llevado a cabo nuestros mandatarios para disminuir los suicidios de esta índole.
Y es que quizás mañana pueda ser alguno de nosotros, alguno de los que en este momento no ha conocido la auténtica desesperación y la soledad que han sentido esos ciudadanos/as ante el abandono por parte de sus representantes políticos. Quizás mañana sea tarde para esa familia que ya sabe que tiene el auto judicial. Quizás haya alguien planteándose buscar una salida a su vida. Quizás sea demasiado tarde cuando lea esto… Quizás nunca deberíamos consentir que esto haya sucedido, pero quizás algún día lleguemos a comprender a los suicidados que dejaron de existir en este mundo por culpa de una incomprensión.
Andrés López Pérez. Licenciado en Antropología Social y Cultural.

sábado, 4 de octubre de 2014

¿Por qué persiste el tabú de amamantar en público?

    Las madres del mundo siguen enfrentando obstáculos para dar pecho a sus hijos.
    Un niño llora, la madre saca su seno para amamantarlo y acto seguido, algún vigilante o empleado le pide que se cubra o se retire del lugar.
    La escena se repite en locales comerciales de varios países del mundo.
    Hace pocos días ocurrió en Asunción, Paraguay, específicamente en el centro comercial Mariscal López y Del Sol. Como respuesta, un grupo de mamás planea manifestarse este sábado contra lo que consideran un acto de discriminación.
    Y lo harán recreando la misma escena que causó el inconveniente: dando pecho en público.
    Las leyes existentes en los países desarrollados no eximen a las madres de críticas.
    Así lo hizo un grupo de mujeres indignadas en agosto, después de que Ingrid Wiese-Hesson relatara en Facebook cómo fue escoltada al baño minutos después de comenzar a amamantar a su bebé de seis semanas en la tienda Anthropologie de Beverly Hills, en California, Estados Unidos.
    En julio, Julia Wykes sacó su pecho para calmar el llanto de su hijo mientras hacía fila en un Starbucks de Ottawa, capital de Canadá, cuando fue increpada por un cliente que calificó el acto de "asqueroso". Terminó con café gratis y su historia se volvió viral.
    También ha habido casos recientes en México, Costa Rica e incluso en países como Reino Unido, donde amamantar en público no solo está socialmente aceptado, sino que está respaldado por la ley.
    ¿Cuáles son las razones por las que el acto de dar pecho en público sigue resultando incómodo?

    El morbo

    Uno de los comentarios más frecuentes entre los lectores de BBC Mundo -consultados sobre el tema en Facebook y Twitter- es que los senos están asociados a lo sexual.
    La creencia es confirmada por la psicóloga argentina especializada en temas de lactancia materna, Mónica Tesone, que resalta que en la actualidad se habla más del valor estético de los pechos, que de su función como fuente de alimento.
    La leche materna es muy práctica: no hay que calentarla ni servirla.
    "Estamos influenciados por la sociedad que nos rodea y en este caso, priva lo erótico", dice a BBC Mundo.
    Pat Lindsey, presidenta de la coalición de madres que dan pecho en el estado de Florida, Estados Unidos, está de acuerdo.
    "Hemos normalizado los escotes y los trajes de baño pequeños, pero si lo que se ve es el pedacito de seno de una madre alimentando a su hijo, entonces la gente se horroriza".
    Para ella, el tabú sigue existiendo porque la gente desconoce el proceso de amamantar.
    "Hay gente que no sabe que para que el cuerpo produzca leche, el seno tiene que vaciarse frecuentemente. Si una mujer se saca leche en la mañana y luego se va al centro comercial y no amamanta, la producción irá disminuyendo", explica.
    Otra de las razones, según la coordinadora nacional del programa de lactancia materna del Ministerio de Salud en Paraguay, María de los Ángeles Acosta, es que el amamantamiento no se asume como el proceso natural que es.
    "La gente acepta el embarazo, pero no lo que viene después. La gente no piensa que el niño está comiendo, sino que se trata de un asunto grotesco".

    Privado vs. público

    Si bien es cierto que hacerlo en un lugar privado puede ser mucho más cómodo, se trata de una situación ideal que está muy lejos de la realidad, pues a un bebé hambriento no se le puede pedir que espere.
    En el estado de Texas las mujeres tienen derecho a amamantar donde quieran, pero eso no impide que en tiendas y otros lugares públicos se les pida ir al baño a amamantar. La campaña "When Nurture Calls" es una protesta contra eso.
    "Es mucho más cómodo dar pecho a tu hijo acostada en tu cama, con una buena música, pero eso no existe. Si vas en el autobús y le da hambre, tienes que darle teta, punto", asegura a BBC Mundo Cynthia Rodríguez, una madre venezolana que se mudó recientemente a Canadá y comparte sus vivencias a través del blog "Mamá en Montreal".
    Al respecto, ella confiesa tener una posición muy radical, debido a lo difícil que fue darle pecho a su hija Siena. "Cuando finalmente logré mi objetivo, me importaba muy poco lo que dijera la gente".
    Para muchas, cubrirse es una opción, pero no para ella. "A mi hija no le gusta comer con un trapo encima… creo que a nadie", dice la bloguera.
    En su opinión, los prejuicios en América Latina están asociados a las clases altas.
    "En las clases populares, dar pecho es lo más natural del mundo. Creo que hay mucho racismo y clasismo asociado el tema. Si eres pobre o indio lo haces, pero si eres una mujer educada y bien vestida no, porque eso no es elegante", resalta.
    La psicóloga Mónica Tesone, miembro de la Liga de la Leche Internacional, coincide: "Se suele descalificar a quienes lo hacen en público, sin duda depende mucho del nivel sociocultural y socioeconómico, pero hay una clase media más moderna, intelectual y educada que no tiene problemas".

    "Hippies y bichos raros"

    Una reciente investigación publicada por la revista online Maternal & Child Nutrition asegura que todavía hay madres que evitan amamantar en público por temor a ser vistas como "hippies y bichos raros".
    Muchas mujeres denuncian sentirse incomodadas por la forma en que las miran.
    Quizás por eso es que abundan en internet las recomendaciones y tips para amamantar sin que nadie vea, como por ejemplo: "evita desabrochar la ropa desde arriba, pues dejarás todo el pecho al descubierto, lleva contigo fulares y chales para taparte".
    Las mismas mujeres escogen autocensurarse. Otras, en cambio, simplemente prefieren la privacidad.

    ¿Y los hombres?

    Para la psicóloga, es muy importante recordar la responsabilidad que tienen los hombres en esto.
    "En muchos casos son ellos quienes mandan a su pareja a taparse o quienes hacen chistes al respecto y miran a las mujeres con cara de lujuria. Tenemos que cambiar la mentalidad de los hombres, cambiar el paradigma".
    En agosto unas 200 mujeres se reunieron en Medellín, Colombia, para amamantar al unísono.
    Pat Lindsey, quien también es consultora certificada de lactancia con 30 años de experiencia, asegura que si todas las madres "salieran del clóset" y alimentaran a sus bebés donde hiciera falta, la discusión terminaría rápidamente.
    "Mientras solo algunas se atrevan, nada cambiará".

    viernes, 3 de octubre de 2014

    DEBERIAN INVESTIGAR LOS GENES ASESINOS DE LOS FRANCO-FASCISTAS

    La ciencia franquista buscó sin éxito el ‘gen rojo’ en 50 reclusas de Málaga

    MARÍA SERRANO 
    Documento de la prisión provincial de Málaga durante la Guerra CivilDocumento de la prisión provincial de Málaga durante la Guerra Civil
    En mayo de 1939 el afamado psiquiatra franquista Antonio Vallejo Nájera se trasladaría hasta la prisión provincial de Málaga para someter a un importante experimento racial a 50 presas republicanas, elegidas de entre todo el grupo de edades. Sus investigaciones en la cárcel le permitieron degradar hasta sus últimas consecuencias la figura de aquella mujer republicana, que tachaba en sus estudios como un “ser degenerado, lleno de ferocidad y de rasgos criminales”. Publicaría años más tarde en la Revista Española de Medicina y Cirugía el prestigioso artículo recordando la temible influencia del “gen rojo” y la necesidad de extirparlo de entre los vencidos.
    Nada se conoce de la identidad de aquellas mujeres que estuvieron expuestas durante largos días a los humillantes test psicológicos a que fueron sometidas. Con papel y pluma, el psiquiatra redactaría en un amplio informe caracterizando a sus víctimas. Aquellas “mujeres marxistas” eran cincuenta: 33 condenadas a muerte, 10 a reclusión perpetua y las 7 restantes tenían penas de entre 10 y 15 años. Ningún archivo pone nombres y apellidos a estas presas malagueñas, aunque se conoce como el temido psiquiatra las consideraba peligrosas por diferentes niveles de grupos, considerando “las más degeneradas” a las que eran marxistas y catalanas.
    La crudeza de sus documentos despierta escalofríos al relatar la terrible humillación a la que fueron sometidas estas republicanas. Entre las conclusiones Nájera apuntaría que “la mujer roja y la mujer en general tenía rasgos físicos de extraordinaria inferioridad con respecto al hombre”. Además señala como otro de los puntos más importantes que “el marxismo y la revolución unidos a la mujer debían ser tratados médicamente, no políticamente”. Para este médico era una cuestión de absoluta obviedad pensar que eran “débiles mentales y analfabetas”.
    EL TEMIDO GEN ROJO
    “Este psiquiatra creía que existía el gen rojo, creía que las mujeres tenían un virus que era necesario extirpar y que ser de izquierdas tenía una inconfundible relación con la perversión humana”, apunta Esperanza Bosch, autora del estudio La psicología de las mujeres republicanas  según el Dr. Antonio Vallejo Nájera. Ante esta creencia y el éxito absoluto de las teorías de Nájera en la posguerra, las mujeres republicanas comenzaron a sufrir la verdadera degeneración por parte de la dictadura franquista. Bosch apunta que “a estas mujeres les quitaron a sus hijos para destruir sus mentes y anular sus voluntades”. Tampoco se sabe a ciencia cierta si los niños de aquellas mujeres sobrevivieron en medio de los experimentos, siendo finalmente exterminados para eliminar cualquier posibilidad de “intoxicación” de aquel gen.
    Tal y como se ocurrió en la Alemania nazi posterior, el franquismo presentó estudios a través de personalidades reconocidas de la época, como el de este psiquiatra, que crearon un patrón de exterminio que justificaría las políticas contra la llamada ‘Anti- España’, llena de “masones, comunistas, librepensadores anarquistas y republicanos”.
    Además Nájera, nombrado jefe de los servicios psiquiátricos de Franco, se encontraba fuertemente influenciado por las doctrinas alemanas de higiene racial que luego se llevarían hasta sus extremos más pavorosos en los campos de exterminio de la Segunda Guerra Mundial. Aquellas cincuenta presas fueron el primer material de estudio.