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lunes, 30 de marzo de 2015
O ME DA LA BAJA O LO MATO........
Agredir a sanitarios y profesores será penado hasta con cuatro años
El Código Penal amplía los funcionarios protegidos como autoridad pública

Imagen del personal del Hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia, donde falleció una doctora agredida en un centro de salud. / .
En los últimos cinco años se han contabilizado más de 2.000agresiones a médicos en toda España. En ocho de cada diez casos, con lesiones físicas. Una vez en el juzgado, esos ataques se pueden considerar tanto faltas como delitos, algo que la Organización Médica Colegial (OMC) lleva años peleando por cambiar. La aprobación en el Congreso de los Diputados de la reforma del Código Penal el jueves pone fin a esa heterogeneidad: agredir a médicos o profesores cuando trabajan es atentado contra la autoridad y conlleva hasta cuatro años de cárcel.
Una enmienda al artículo 550 del Código Penal aclara cuándo se produce un atentado contra funcionarios sanitarios y educativos, algo que la jurisprudencia ya venía recogiendo en muchos casos por la aprobación de normativas autonómicas y pronunciamientos judiciales. La consideración abarca a 570.000 funcionarios docentes, según datos del Ministerio de Educación. También a 115.000 médicos y 165.000 enfermeros contabilizados en el Sistema Nacional de Salud, además de fisioterapeutas, técnicos y otros profesionales que se suman a otros empleados públicos ya considerados autoridad, como jueces o policías.
Artículo 550
- “Son reos de atentado los que agredieren o, con intimidación grave o violencia, opusieren resistencia grave a la autoridad, a sus agentes o funcionarios públicos, o los acometieren, cuando se hallen en el ejercicio de las funciones de sus cargos”.
- “Los atentados serán castigados con las penas de prisión de uno a cuatro años y multa de tres a seis meses si el atentado fuera contra autoridad” [...] Son “actos de atentado los cometidos contra los funcionarios docentes o sanitarios que se hallen en el ejercicio de las funciones propias de su cargo, o con ocasión de ellas”.
Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la OMC, calificó este cambio como “el logro más importante en la lucha contra esta lacra” cuando presentó en marzo los últimos datos sobre agresiones a facultativos. La OMC creó en 2009 un Observatorio Nacional de Agresiones poco después de la muerte de la doctora María Eugenia Moreno, una residente de 34 años que fue asesinada por un paciente mientras trabajaba en un centro de salud de Moratalla (Murcia). Pasados los años, muchas fiscalías provinciales fueron firmando protocolos o acuerdos con los sistemas sanitarios regionales para considerar las agresiones como delito de atentado. Incluso cuatro comunidades autónomas –Aragón, Valencia, Extremadura y Castilla y León— han aprobado leyes que así lo prevén, según Alberto Becerra, coordinador del Observatorio.
Becerra dice estar contento y a la vez disgustado con la reforma. Contento porque las denuncias ante una agresión a un médico van a ser tratadas de forma homogénea, considerándolas delito y con pena de cárcel para el agresor. Y disgustado porque “se ha dejado pasar la oportunidad de hacer una ley específica” que incluyera también las amenazas, injurias, vejaciones y coacciones. “No incluirlo de alguna manera supone que se permite la gratuidad del insulto al médico”, señala.
No solo los sanitarios quedarán más protegidos. La Fiscalía General del Estado considera desde 2008 que también los profesores tienen la condición de autoridad a efectos penales. Así lo estableció en una circular para las fiscalías de toda España. Ya distintas comunidades autónomas han impulsado normativas para proteger a los docentes públicos. Madrid abrió el debate en 2009. Le siguieron La Rioja, Comunidad Valenciana, Galicia y Castilla-La Mancha, entre otras. La Lomce incluye a directores y profesores como “autoridad pública” y reconoce que su testimonio prevalece sobre el de la familia o el alumno en caso de conflicto.
El cambio en el Código Penal apuntala así una realidad que ya se venía reconociendo. “En los últimos años se han producido un gran número de sentencias en las que se ha condenado por el delito de atentado a padres y alumnos”; señala la abogada Carmen Perona en su libro Práctica docente. El Derecho en defensa de tus derechos, publicado por CC OO.
“Ser autoridad en el Código Penal supone también responsabilidades. Si un docente da un cachete, por ejemplo, se considerará ahora delito de lesiones. Dirigirse a un alumno con un ‘¡Cállate, gordito!’ era una amonestación administrativa y ahora es un delito contra la dignidad de la persona”, explica Perona. Para Nicolás Fernández Guisado, presidente del sindicato educativo ANPE, el cambio es “importante pero no suficiente”. “Hay que mejorar los protocolos de intervención e implicar a profesores, familias y autoridades. Hacer pedagogía y evitar estos casos”.
Profesionales privados, sin protección
Tras los médicos, los enfermeros son los profesionales que sufren más agresiones, según un estudio reciente del Ministerio de Sanidad que habla de 30.000 profesionales sanitarios que sufrieron algún tipo de agresión física o verbal entre 2008 y 2012.
En el caso de los docentes, el sindicato ANPE elabora un informe anual a partir de las llamadas que reciben a la Oficina del Defensor del Profesor. El curso pasado registraron 3.300 llamadas de profesores. El 7% de ellas aludían a agresiones de alumnos y el 1%, de padres o familiares.
Los profesores y médicos de centros privados y concertados quedan fuera de la consideración de autoridad pública. La Organización Médico Colegial (OMC) ha pedido que se incluya a los médicos de la privada, sobre los que aumentaron los ataques en 2014. ¿Qué ocurre con los profesionales de hospitales de gestión privada como los cuatro que ha abierto Madrid en los últimos años? A efectos de servicios y acceso, son hospitales públicos, pero los médicos están contratados por una empresa privada. “Entiendo que todo el que trabaje en el sector público, con independencia del modelo de gestión, debe ser considerado autoridad igual”, opina Julián Ezquerra, secretario general del sindicato médico Amyts, que no cree que se deba extender la consideración de autoridad pública a los médicos de la privada.
domingo, 29 de marzo de 2015
Razones por las que esta noche no deberíamos cambiar de hora
Deberíamos aprovechar para volver al horario del meridiano de Greenwich. Y no movernos de ahí

Este fin de semana nos roban una hora: a las dos de la madrugada del domingo serán las tres. Sí, hace seis meses tuvimos un fin de semana con una hora de más, pero eso fue hace seis meses. ¿Quién se acuerda ahora que estamos en pleno ataque de ira anticipando que pasaremos unos días confundidos, desorientados y sin poder conciliar el sueño?
Los orígenes
Para saber por qué hacemos esto tenemos que remontarnos al siglo XVIII. Tal y como se explica en National Geographic, Benjamin Franklin propuso que aprovecháramos que amanecía antes en verano para madrugar y ahorrar así aceite de lámparas. El astrónomo y entomólogo neozelandés George Vernon Hudson hizo una primera propuesta formal del cambio de hora oficial a finales del siglo XIX, al darse cuenta de que salir antes de la cama en primavera y verano le era útil para recoger insectos. El primer país en hacer caso a Hudson fue Alemania, que durante la Primera Guerra Mundial aprobó el cambio de hora para reducir el consumo de carbón. Esta iniciativa se estableció en Estados Unidos también durante la guerra y se generalizó en Europa y Norteamérica a partir de 1974, con la crisis del petróleo.
En resumen, vas a pasar una semana con jetlag porque un señor neozelandés quería luz para buscar escarabajos. Y además, en España este cambio de hora en concreto sobra.
¿Por qué no deberíamos cambiar la hora este sábado?
Por su posición geográfica, España debería tener la misma hora que Londres y Lisboa. La Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles (ARHOE) ha solicitado al gobierno no hacer el cambio de hora el próximo sábado, para así volver al huso del meridiano de Greenwich. "Es el horario que nos corresponde geográfica y solarmente", recuerda José Luis Casero, presidente de la asociación. Coincide Juan Antonio Madrid, director delLaboratorio de Cronobiología de la Universidad de Murcia y responsable de Cronobiología de la Sociedad Española del Sueño, que añade que "este es el momento. Si no, habrá que esperar otro año". El cambio sería sencillo: bastaría con no hacer nada.
España se adaptó a la hora de Europa Central el 2 de mayo de 1942, en una medida en principio provisional que también tomaron otros países durante la Segunda Guerra Mundial. Por ejemplo, el Reino Unido lo hizo para poder coordinarse mejor con sus aliados. España, al contrario que Inglaterra, se mantuvo con el horario de Berlín al final del conflicto "sin ningún motivo", como explica Casero. Consecuencia: tenemos horario de verano en invierno y una hora extra en verano.
Casero propone volver al horario de Greenwich para ajustarnos a lo que sería natural: "A mí también me gusta mucho la luz -explica-, pero que en julio a las diez sea de día es una situación artificial". Tras el cambio de hora y en marzo, el sol se pondrá en Madrid sobre las nueve menos cuarto. En julio, a a las nueve y media. Si no cambiamos la hora, tendremos un horario similar al de Portugal, donde la semana que viene el sol se pondrá sobre las ocho y en julio, sobre las nueve menos diez. No parece un cambio dramático. Como recuerda Casero, en lo que se refiere a la luz, "en España tenemos una situación privilegiada".
El presidente de la ARHOE recuerda que la asociación presentó un informe en el Congreso en 2013 en el que recogía no sólo esta propuesta, sino también la racionalización y flexibilización de horarios. Pero a pesar de que "ningún grupo se opuso", la iniciativa no se ha llevado al pleno.
Eso sí, hay que decir que la asociación de momento sólo pide obviar este cambio de horario. A partir de noviembre, deberíamos seguir las mismas variaciones de otoño y primavera que el resto de la Unión Europea. "O nos salimos de Europa o generamos el debate en Europa", dice Casero. Aunque añade: "Que todo se andará". Madrid recuerda que es "más importante ajustarnos al Meridiano y luego debatir si resulta conveniente cambiar la hora cada seis meses".
¿Resulta conveniente cambiar la hora cada seis meses?
"Depende de si verdaderamente el ahorro energético merece la pena", contesta Juan Antonio Madrid, que añade que "con horarios tan extendidos como los españoles, es posible que lo que se gane por un lado se pierda por otro". Según el ministerio de Industria, cada hogar se ahorrará seis eurazos, que unidos al ahorro de las empresas suman un total de 300 millones de euros: un 5% del consumo en iluminación. Además, el hecho de tener una hora más de luz después del horario habitual de trabajo incrementa las actividades de ocio y el consumo.
Hay estudios que apuntan que estos cálculos hoy en día no son realistas. A lo mejor el cambio de hora era útil para un entomólogo neozelandés o para combatir en las trincheras hace cien años, pero actualmente el ahorro en iluminación queda compensado por el hecho de que usamos más la calefacción o el aire acondicionado, dependiendo del mes y según publicó el New York Timesel año pasado.
Y por supuesto, nos cuesta más dormir los días posteriores a uno de estos cambios. Sobre todo en primavera, cuando toca despertarse sin luz, como recuerda Madrid. "El lunes siguiente al cambio nos falta sueño, ya que el cuerpo tendería a levantarse más tarde". Y esto tiene consecuencias. Este grado de somnolencia provoca un "incremento del riesgo de accidentes de tráfico" y también un aumento en la posibilidad de sufrir un infarto: "El riesgo de padecer un ataque el corazón siempre es mayor al amanecer. Y los despertares previos con despertador pueden provocar más infartos", añade Madrid.
¿Hay algún truco para pasar este mal trago?
Por mucho que nos quejemos (yo llevo tres semanas muy enfadado), este sábado tocará cambiar la hora. Además y según cuenta Madrid, "nuestro reloj interno tiene tendencia a atrasarse, por lo que adelantarlo es muy difícil". Es decir, este cambio nos va a costar más que el de noviembre.
Para adaptarnos más fácilmente, Madrid recomienda "adelantar todos nuestros horarios, incluidas las comidas. E intentar que nos dé mucha luz natural a primera hora de la mañana porque esto adelanta nuestros relojes internos". También hay que apagar "ordenadores, móviles y pantallas dos horas antes de dormir". Y por último, "confiar en nuestra biología. En dos o tres días vamos a estar mucho mejor", sobre todo si tenemos en cuenta que "va a coincidir con la Semana Santa", cosa que ayudará con la transición a quienes tengan vacaciones. Yo no.
sábado, 28 de marzo de 2015
OIA..!!!LOS ALEMANES MIENTEN Y SE DEPRIMEN COMO LOS ESPAÑOLES,ITALIANOS O GRIEGOS
La exnovia de Lubitz confirma que sufría una grave depresión
La exnovia de
Andreas Lubitz ha reconocido este jueves por la tarde ante los
investigadores alemanes que el piloto sufría una grave depresión, según
iTele. La Policía francesa, por su parte, tiene previsto interrogar a
los padres del joven en los próximos días.
La Fiscalía alemana revela que el copiloto del avión siniestrado ocultó a la aerolínea su baja médica
La fiscalía alemana que investiga el caso del avión de Germanwings encuentra documentos que muestran que Andreas Lubitz tenía un certificado médico de baja por enfermedad, que había roto y ocultado a la empresa, así como otros documentos que demuestran que estaba recibiendo tratamiento médico.viernes, 27 de marzo de 2015
Los primeros humanos eran tan diferentes entre sí como los actuales
Una revisión de decenas de restos de los primeros homínidos rechaza que hubiera una tendencia lineal hacia más estatura y peso corporal
A los humanos de hoy les gusta creerse los protagonistas del lema olímpico más rápido, más alto, más fuerte (Citius, altius, fortius). En nuestra diversidad, creemos que somos el último paso de la evolución humana,
el fruto acabado del progreso. Sin embargo, una revisión de una gran
cantidad de restos de los primeros homínidos muestra que ya hace casi
dos millones de años, el género Homo era tan diverso como hoy. Sí, los
había bajitos y rudos, pero también tan altos y fuertes como los
actuales.
La idea del progreso como una sucesión de pasos hacia algo mejor, de lo más simple a lo más complejo, es una deformación de las ideas de Charles Darwin que aún tiene sus adeptos entre los científicos. Para muchos paleoantropólogos, el género Homo fue evolucionando desde especímenes más pequeños, menos bípedos y emparentados con los simiescos australopitecos hasta las formas refinadas del Homo sapiens. Lo peor es que, para muchos, fue ese refinamiento lo que permitió la expansión de los primeros humanos fuera de su paraíso original, África, al resto del planeta.
Sin embargo, una revisión de decenas de restos de aquellos primeros homínidos muestra una gran diversidad de tamaño corporal y estatura aún antes de la primera gran emigración humana. De hecho, hace entre 1,8 y 1,7 millones de años coincidieron especímenes africanos tan altos como los humanos actuales con especies de homínidos de metro y medio de altura que ya vivían en Europa.
"No podemos dar por hecho que la evolución a cuerpos más grandes y piernas más largas fue el principal motor que estuvo detrás de las primeras excursiones de nuestro género en Eurasia", dice en una nota el investigador de la Universidad de Tubinga (Alemania) y coautor del estudio, Manuel Will. Y no se puede dar por hecho porque los restos dicen lo contrario.
Los investigadores revisaron los estudios publicados sobre restos de
unos 40 ejemplares de tres especies de Homo anteriores a la nuestra, el Homo habilis, Homo rudolfensis y el Homo ergaster.
Estudios anteriores han sostenido que los dos primeros eran muy
parecidos a los australopitecos de hace dos millones de años en masa
corporal y estatura. El ergaster, de mayor estatura, tamaño y
unas proporciones en las extremidades similares a la de los humanos
actuales, habría estado en condiciones de iniciar la aventura por otras
tierras. Sin embargo, hallazgos como el de Dmanisi (Georgia) de un ergaster de hace 1,8 millones de años con una estatura de 1,49 centímetros puso en aprietos a los defensores del Citius, altius, fortius.
En paleoantropología el tamaño y la estatura sí importan. Unas piernas más largas, mayor proporcionalidad entre las extremidades inferiores y posteriores y ser más alto dan ventajas adaptativas. Parejo a la mejora de la dieta y la ampliación del nicho ecológico iba el desarrollo del cerebro. Pero el problema es que la mayor parte de los restos encontrados, además de su dispersión temporal y geográfica, son craneales y de una pieza dental no se puede saber lo alto que era uno. Los trozos de huesos más largos, como la cabeza del fémur, son los mejores indicadores antropométricos, pero no abundan.
Lo que hicieron los investigadores fue comparar las dimensiones de los restos catalogados de los primeros homínidos con las de una veintena de actuales pueblos primitivos. No se trata de una desviación etnocentrista si no de que estas comunidades aún viven como se suponen que lo hacían nuestros antecesores y no se han visto influidas por la reciente mejora de la especie humana fruto de los avances de la Revolución Industrial. Con ese punto de partida pudieron hacer una serie de regresiones para obtener la estatura y peso corporal medios de nuestros antepasados.
Sus resultados, publicados en Journal of Human Evolution, muestran una mayor diversidad de peso y estatura de lo que se pensaba. Además, esta variabilidad no sigue un patrón temporal o geográfico. Hubo homínidos de 1,80 metros de altura y 80 kilogramos de peso, como los encontrados en el yacimiento de Koobi Fora (Kenia), de hace 1,7 millones de años, coetáneos de otros de apenas 1,35 cm y 30 Kg.
"Lo que estamos viendo es quizá el inicio de una característica única de nuestra especie, los orígenes de la diversidad", dice el antropólogo de la Universidad de Cambridge y coautor del estudio, Jay Stock. "Se puede interpretar nuestros resultados como una muestra de que hubo varias especies de primeros humanos, como Homo habilis, Homo ergaster y Homo rudolfensis, o una única especie muy diversa", añade.
Para los investigadores, el mayor incremento en el tamaño corporal no fue un factor determinante para la expansión de los Homo fuera de África ya que el principal incremento se produjo decenas de miles de años antes de que el Homo erectus dejara el continente, en especial en la región de Koobi Fora.
Para el codirector del Instituto de la Evolución en África (IDEA) y experto en el yacimiento de Olduvai (cuyos restos están incluidos en el estudio), aplicar una regresión a partir de humanos actuales, por muy primitivos que sean, es muy aventurado. "Si nos metiéramos en una máquina del tiempo, veríamos que si han acertado ha sido por puro azar", comenta. Otro problema es el tamaño de la muestra. A pesar de todos los especímenes revisados, se trata de un lapso temporal de al menos un millón de años. "Con etapas de mayor abundancia de fósiles que otras, esto debilita hacer una cronología fiable de las muestras", añade.
A pesar de esas limitaciones, el paleoantropólogo español coincide con una de las conclusiones del trabajo: la gran diversidad de tamaños y estaturas de los primeros humanos. Lo que niega es que esta diversidad se produjera después de la salida de África. "Hay restos de 1,7 millones de años de homínidos de más de 1,80 cm de altura". En Olduvai, por ejemplo, los restos ya catalogados pueden ser pequeños pero investigadores del IDEA están encontrando restos de alturas comparables a las de los humanos actuales.
"Tenemos que admitir que en los primeros Homo hay diversidad en cuanto a tallas corporales, pero lo que no hay es una tendencia lineal. Hace dos millones de años tenemos conviviendo habilis más pequeños y erectus mucho más grandes. Y medio millón de años después siguen conviviendo", recuerda. Y plantea un nuevo interrogante: "Con los últimos hallazgos, no se sostiene la creencia de que el erectus evoluciona del habilis clásico, el erectus viene de otra cosa". Así que el libro de historia de los primeros humanos aún está por encontrar un final.
La idea del progreso como una sucesión de pasos hacia algo mejor, de lo más simple a lo más complejo, es una deformación de las ideas de Charles Darwin que aún tiene sus adeptos entre los científicos. Para muchos paleoantropólogos, el género Homo fue evolucionando desde especímenes más pequeños, menos bípedos y emparentados con los simiescos australopitecos hasta las formas refinadas del Homo sapiens. Lo peor es que, para muchos, fue ese refinamiento lo que permitió la expansión de los primeros humanos fuera de su paraíso original, África, al resto del planeta.
Sin embargo, una revisión de decenas de restos de aquellos primeros homínidos muestra una gran diversidad de tamaño corporal y estatura aún antes de la primera gran emigración humana. De hecho, hace entre 1,8 y 1,7 millones de años coincidieron especímenes africanos tan altos como los humanos actuales con especies de homínidos de metro y medio de altura que ya vivían en Europa.
"No podemos dar por hecho que la evolución a cuerpos más grandes y piernas más largas fue el principal motor que estuvo detrás de las primeras excursiones de nuestro género en Eurasia", dice en una nota el investigador de la Universidad de Tubinga (Alemania) y coautor del estudio, Manuel Will. Y no se puede dar por hecho porque los restos dicen lo contrario.
Lo que estamos viendo es el inicio de una característica única de nuestra especie, los orígenes de la diversidadJay Stock, antropólogo
En paleoantropología el tamaño y la estatura sí importan. Unas piernas más largas, mayor proporcionalidad entre las extremidades inferiores y posteriores y ser más alto dan ventajas adaptativas. Parejo a la mejora de la dieta y la ampliación del nicho ecológico iba el desarrollo del cerebro. Pero el problema es que la mayor parte de los restos encontrados, además de su dispersión temporal y geográfica, son craneales y de una pieza dental no se puede saber lo alto que era uno. Los trozos de huesos más largos, como la cabeza del fémur, son los mejores indicadores antropométricos, pero no abundan.
Lo que hicieron los investigadores fue comparar las dimensiones de los restos catalogados de los primeros homínidos con las de una veintena de actuales pueblos primitivos. No se trata de una desviación etnocentrista si no de que estas comunidades aún viven como se suponen que lo hacían nuestros antecesores y no se han visto influidas por la reciente mejora de la especie humana fruto de los avances de la Revolución Industrial. Con ese punto de partida pudieron hacer una serie de regresiones para obtener la estatura y peso corporal medios de nuestros antepasados.
Sus resultados, publicados en Journal of Human Evolution, muestran una mayor diversidad de peso y estatura de lo que se pensaba. Además, esta variabilidad no sigue un patrón temporal o geográfico. Hubo homínidos de 1,80 metros de altura y 80 kilogramos de peso, como los encontrados en el yacimiento de Koobi Fora (Kenia), de hace 1,7 millones de años, coetáneos de otros de apenas 1,35 cm y 30 Kg.
"Lo que estamos viendo es quizá el inicio de una característica única de nuestra especie, los orígenes de la diversidad", dice el antropólogo de la Universidad de Cambridge y coautor del estudio, Jay Stock. "Se puede interpretar nuestros resultados como una muestra de que hubo varias especies de primeros humanos, como Homo habilis, Homo ergaster y Homo rudolfensis, o una única especie muy diversa", añade.
Para los investigadores, el mayor incremento en el tamaño corporal no fue un factor determinante para la expansión de los Homo fuera de África ya que el principal incremento se produjo decenas de miles de años antes de que el Homo erectus dejara el continente, en especial en la región de Koobi Fora.
Dudas con el método del estudio
Sin embargo, sus resultados y en especial como han llegado hasta ellos no convencen a todos. El profesor de prehistoria de la Universidad Complutense, Manuel Domínguez-Rodrigo, duda del sistema de regresión que han utilizado para llegar a las mediciones. "Hacer estimaciones del tamaño corporal a partir de huesos tiene un rango de error y por eso siempre lo hacemos con los huesos más fiables. Pero estos no son abundantes".Para el codirector del Instituto de la Evolución en África (IDEA) y experto en el yacimiento de Olduvai (cuyos restos están incluidos en el estudio), aplicar una regresión a partir de humanos actuales, por muy primitivos que sean, es muy aventurado. "Si nos metiéramos en una máquina del tiempo, veríamos que si han acertado ha sido por puro azar", comenta. Otro problema es el tamaño de la muestra. A pesar de todos los especímenes revisados, se trata de un lapso temporal de al menos un millón de años. "Con etapas de mayor abundancia de fósiles que otras, esto debilita hacer una cronología fiable de las muestras", añade.
A pesar de esas limitaciones, el paleoantropólogo español coincide con una de las conclusiones del trabajo: la gran diversidad de tamaños y estaturas de los primeros humanos. Lo que niega es que esta diversidad se produjera después de la salida de África. "Hay restos de 1,7 millones de años de homínidos de más de 1,80 cm de altura". En Olduvai, por ejemplo, los restos ya catalogados pueden ser pequeños pero investigadores del IDEA están encontrando restos de alturas comparables a las de los humanos actuales.
"Tenemos que admitir que en los primeros Homo hay diversidad en cuanto a tallas corporales, pero lo que no hay es una tendencia lineal. Hace dos millones de años tenemos conviviendo habilis más pequeños y erectus mucho más grandes. Y medio millón de años después siguen conviviendo", recuerda. Y plantea un nuevo interrogante: "Con los últimos hallazgos, no se sostiene la creencia de que el erectus evoluciona del habilis clásico, el erectus viene de otra cosa". Así que el libro de historia de los primeros humanos aún está por encontrar un final.
RECORTES GERMANO-MERKELIANOS
GUERRA ENTRE ALLIANZ Y GERMANWINGS
Accidente de avión: "Si el suicidio no se asocia a una negligencia, se dará la indemnización mínima"
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últimas revelaciones sobre las causas del accidente aéreo en el que
viajaban 150 personas alterarán sustancialmente el importe económico de
las indemnizaciones
jueves, 26 de marzo de 2015
Un tercio de las mujeres finge sus orgasmos para terminar cuanto antes la relación sexual
Una nueva encuesta afirma también que suelen simular haber llegado al clímax para no herir los sentimientos de su pareja
Un 27% de las mujeres fingen los orgasmos para terminar cuanto antes una relación sexual con su pareja. Así de tajante es la encuesta publicada esta semana por la revista «Cosmopolitan» y de la que se ha hecho eco la versión digital del «Daily Mail». Sin embargo, este no es el único dato que ha desvelado dicha investigación, pues también destaca que hasta un 28% simulan haber llegado al clímax para no herir los sentimientos de su pareja.
La encuesta, que ha sido realizada en base a 2.300 entrevistas,empieza señalando que un 67% de las mujeres han fingido en alguna ocasión un orgasmo mientras mantenían una relación sexual. Las razones principales que arguyen para ello son, en primer lugar, no herir los sentimientos de su pareja y, en segundo, terminar cuanto antes.
En este sentido, la investigación también señala que ellas tienen orgasmos el 57% de las veces en que practican sexo, mientras que, según creen, sus parejar llegarían al clímax en un 95% de las ocasiones.
Las mujeres también critican a través de esta encuesta que sus parejas no se esfuercen por hacer que el sexo sea placentero para ambos. Así pues, un 72% de ellas considera que los hombres tan sólo se preocupan de su propia satisfacción durante la relación. Tampoco faltan las que dan razones concretas explicando por qué no llegan al clímax. Concretamente, un 50% afirma no conseguirlo «por poco», mientras que un 35% determina que es debido a la falta de estimula
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