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martes, 21 de abril de 2015
Las amenazas ocultas de la infección vaginal más común
BBC MundoSalud
La vaginosis bacteriana puede derivar en enfermedades de transmisión sexual como la gonorrea.
Amanda Butler, una británica de 42, tenía un embarazo normal hasta que rompió aguas en la semana 25.
Poco después, la mujer descubrió que su
parto prematuro fue provocado por una infección común que muchas veces
pasa desapercibida.
La vaginosis bacteriana, VB, es la infección
vaginal más frecuente en las mujeres de 15 a 44 años y está causada por
una cantidad excesiva de ciertas bacterias que procova un desequilibrio
bacteriano en la vagina.
Y, si no se trata, puede derivar en
partos prematuros, problemas de fertilidad y un mayor riesgo de contraer
enfermedades de transmisión sexual.
Uno de los problemas de la
vaginosis bacteriana es que, a veces, no se diagnostica debido a que en
algunos casos hay una ausencia de síntomas.
De estar presentes,
los principales síntomas son una secreción vaginal blanca o gris y poco
espesa, olor, dolor, picazón o ardor en la vagina.
Algunas mujeres tienen un fuerte olor a pescado, especialmente después de haber tenido relaciones sexuales.
Problemas en el embarazo
"Hay
evidencias que sugieren que si no se trata, la viginosis bacteriana,
puede provocar problemas durante el embarazo", dijo a BBC Mundo Eduardo
Cortés, especialista en ginecologia y obstetricia del KingstonHospital NHS Foundation Trust, en el Reino Unido. Según Cortés las complicaciones en el embarazo relacionadas con la VB incluyen:
Parto prematuro
Aborto (no en el primer trimestre)
Ruptura temprana del saco amniótico
Infección de las membranas que forman el saco amniótico y el líquido amniótico
Infección e inflamación del revestimiento del útero después del parto
"Durante el embarazo es normal que haya más secreción vaginal,
pero en el momento en que la embarazada note algo inusual debería ir al
médico", dijo el especialista.
Según este, "una vez diagnosticada, la vaginosis bacteriana es muy fácil de tratar con antibióticos"
Enfermedades de transmisión sexual
También
hay evidencias de que la vaginosis bacteria aumenta el riesgo de la
mujer a la hora de contraer enfermedades de transmisión sexual.
"Esto
se debe probablemente a que un cambio en el equilibrio bacteriano
dentro de la vagina reduce la protección contra estas enfermedades",
explicó Cortés.
Infertilidad
Una de cada cinco mujeres que tienen EIP tienen problemas de fertilidad.
Aunque el vínculo no está del
todo claro, algunas evidencias sugieren que la VB también puede aumentar
el riesgo de desarrollar la enfermedad inflamatoria pélvica (EIP), una
condición que implica la infección y la inflamación del tracto genital
superior femenino, incluyendo el útero, las trompas de Falopio y los
ovarios.
Si se diagnostica en una etapa temprana, PID generalmente se puede tratar exitosamente con un tratamiento de antibióticos.
Sin
embargo, se estima que una de cada cinco mujeres con esta afección se
volverá infértil debido a la cicatrización en las trompas de Falopio.
Los síntomas de la PID incluyen:
Dolor en la pelvis o el abdomen inferior
Molestia o dolor durante las relaciones sexuales
Sangrado entre períodos y después del sexo
"Se estima que entre 10% y 20% de las mujeres que padecen EIP,
están a riesgo de desarrollar problemas de infertilidad", señaló Cortés.
Aunque
todavía no se conocen las causas de la vaginosis bacteriana, un
reciente estudio de la Universidad de California, sugirió que las
mujeres que utilizan gel y jabón para lavar sus partes intimas tienen
mayor riesgo de desarrollarla.
Siempre se ha dicho que la edad es algo mental. Sin embargo, y según afirman los expertos en población del Instituto Internacional para Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA), esta afirmación no termina de ser cierta. Y es que, según un nuevo estudio que han elaborado, la vejez llega 15 años antes de que una persona fallezca. Por ello, y en el caso de la Unión Europea, se sería anciano (de media) a los 66 años y, en el caso de España, a los 67.
Para llegar a esta conclusión, la IIASA ha llevado a cabo
un estudio en el que ha establecido una nueva forma de medir la edad. La
conocida organización afirma que, mientras que tradicionalmente se
califica a la gente como anciana en base al tiempo que ha vivido (estableciendo
una cifra general para todos), la realidad es bien distinta. Y es que,
es necesario tener en cuenta otros factores como la salud, la esperanza de vida o, simplemente, la región del planeta en la que se nace.
«Lo que nosotros consideramos como edad ha cambiado con el
tiempo, y tendrá que seguir cambiando en el futuro a medida que la gente
viva más y de forma más saludable. Alguien que hoy tenga 60 años no
llega a ser anciano, pero, hace 200 años, era una persona muy vieja», ha explicado Sergei Scherbov -el Director Adjunto del Programa de Población Mundial de la IIASA- en la página web de la organización.
En palabras de Scherbov y de su colega Warren Sanderson (colaborador en el estudio y perteneciente a la Universidad Stony Brook
–EE.UU.-) este estudio es algo más que una mera anécdota debido a la
importancia que tiene hoy en día la edad a la que se llega a la
ancianidad. «El comienzo de la vejez es importante porque se utiliza a
menudo como indicador del aumento de la discapacidad y la dependencia y la disminución de la actividad», determina Sanderson.
Así pues, y basándonos en los datos sobre esperanza de vida que ofrece la Organización Mundial de la Salud,
en Europa una mujer alcanzaría la vejez a los 68 años y un hombre a los
62. Por su parte, en España la ancianidad no llegaría hasta los 70 años
en el caso de ellas, y hasta los 64 en el caso de ellos.
lunes, 20 de abril de 2015
domingo, 19 de abril de 2015
El amor depende más de la memoria que de las hormonas
La química puede influir bastante en el deseo sexual, pero muy poco en nuestro comportamiento amoroso
En las entrevistas por “S=EX2:
La Ciencia del Sexo” es muy frecuente que me pregunten por la química
del sexo y del amor, como asumiendo que son un poco lo mismo.
Yo siempre empiezo respondiendo que aunque conectados, sexo y amor son procesos neurofisiológicos muy diferentes.
Las hormonas sí condicionan el deseo sexual
Y hay numerosos ejemplos de ello: Las
hembras animales sólo están en celo cuando ovulan, sin ser conscientes
de su ciclo, simplemente porque una combinación hormonal determinada las
hace sentir excitadas. A los transexuales que previo a una operación
pene-vagina les bajan los niveles de testosterona les disminuye el deseo
sexual, mientras que aumenta en los que para masculinizar su cuerpo
reciben suministro de testosterona. Los fármacos contra la depresión que
aumentan los niveles de serotonina suelen perjudicar seriamente el
deseo y la función sexual, mientras que los dopaminérgicos la elevan. Y
la prolactina liberada tras el orgasmo contribuye a la saciedad y
reducción repentina de deseo. La química corporal interna sí condiciona
el comportamiento sexual.
Obvio que en nuestra especie el sexo
tiene un componente psicosociocultural innegable, que casi siempre suele
mandar por encima del instinto de hormonal. Pero biológicamente
hablando, la reproducción es una de las funciones primordiales de
cualquier ser vivo, y tiene absoluto sentido que la selección natural
haya codificado minuciosamente unos circuitos moleculares del deseo.
Exagerando con la oxitocina
El amor es diferente. Cierto que la
evolución también ha favorecido que algunas especies de mamíferos y aves
formen parejas estables sucesivas que se apoyen en el cuidado de su
descendencia, y que en ello hay hormonas involucradas como la oxitocina o
la vasopresina. Pero el amor es una emoción mucho más sofisticada que
no se puede reducir a lo químico.
Y no me hagáis trampa: ya sé que en
última instancia toda actividad mental tiene un sustrato químico. Pero
no va de eso. A lo que me refiero es que cuando alguien mira a su pareja
y siente que la ama, el desencadenante inicial de esta emoción no es un
chorro de oxitocina entre sus neuronas, sino los recuerdos del pasado
vivido juntos o las proyecciones del futuro que está por venir. La
memoria –consciente o inconsciente- influye infinitamente más que las
hormonas en el amor romántico.
La etapa inicial de enamoramiento
enajenador es otra historia. Ese es un amor más engañoso, adictivo y
transitorio, y quizás sí más condicionado por fluctuaciones hormonales.
Pero quienes superada esta etapa fantasiosa sigan juntos queriéndose e
ilusionados con su relación, no será porque sus circuitos neuronales se
hayan quedado hackeados químicamente, sino porque cuando sonríen a su
amado o amada recuerdan las múltiples experiencias buenas y malas que
les han unido, y se entusiasman con los proyectos vitales o familiares
que juntos van a emprender.
Puede ser que al recordar esto se
liberen ciertos niveles de oxitocina generando una sensación de
bienestar y satisfacción. Pero esa oxitocina es una consecuencia no una
causa, y acudir a ella para justificar el amor es una simplificación
demasiado extendida entre los comunicadores científicos. En realidad la
química es bastante superflua para explicar el amor de largo plazo entre
humanos.
Tal Granit y Sharon Maymon proponen
un debate muy serio sobre la eutanasia desde la tragicomedia 'La fiesta
de despedida'. Ganadora del Premio del Público en Venecia, sorprendió en
la Seminci, donde se alzó con la Espiga de Oro y el Premio a la Mejor
Actriz.
.
La fiesta de despedida
BEGOÑA PIÑA
MADRID.- “La vida es una coña y la
muerte es un chiste, es cierto / Verás que es todo un show, / mantenlos
riendo cuando te vayas… / Recuerda que la última risa es tuya!” La
pareja de cineastas israelíes Tal Granit y Sharon Maymon tararea la
famosa canción de los Monty Python Always Look on the Bright Side of Life
(Mira siempre el lado bueno de la vida) y se ríe. Como ellos mismos
dicen, “no te puedes escapar de la risa”, y por ello, la han convertido
en su mejor herramienta. Ahora, con La fiesta de despedida vuelven a
emplearla en un ejercicio casi temerario, el de hacer una reflexión
‘seria’ sobre la necesidad una muerte digna. El esfuerzo les ha valido,
justamente, el Premio Brian (por La vida de Brian) en Venecia.
Premio
del Público también en el Festival de Venecia, Espiga de Oro a la Mejor
Película y Premio a la Mejor Actriz (ex aequo para Levana Finkelshtein y
Aliza Rozen) en la Seminci, la película busca provocar el debate sobre
esa liberta de elección y ese derecho a la ‘muerte buena’. Objetivo que
persiguen con esta tragicomedia protagonizada por algunos de los
comediantes veteranos más prestigiosos de su país.
Un refinado sentido del humor abre esta
historia, la de un grupo de ancianos que ayuda a morir a los demás con
una máquina de ‘autoeutanasia’, que se hace muy popular en la residencia
donde viven. El tono va cambiando a medida que avanza la película, que
se cierra con una atmósfera realista. “Es el único final posible, pero
nosotros queremos que la gente se sienta cómoda con la historia, de ahí
la comedia, es la forma de invitar al público a que se quite la
protección que lleva puesta”.
La película, al parecer, nació de una situación real. Sí.
La idea vino de la abuela de mi ex novio (dice Sharon Maymon). Era una
mujer de ochenta años, que tenía cáncer y murió con dolor y sufrimiento.
¡Es tan absurda la situación! Hay que luchar por una muerte libre de
dolor y de sufrimiento.
Sus películas tratan temas sociales siempre con un punto de humor, ¿por qué?
Sí.
Todas nuestras películas son dramas sociales y en ellos empleamos el
humor para explorar el lado oscuro, para hablar de temas difíciles y
controvertidos. Es nuestro camino. Nos parecía natural enfrentarnos a
este tema de La fiesta de despedida con humor, porque éste es la mejor
manera de explorar los abismos. Es más fácil abrirse mediante la risa.
¿Y el humor como herramienta de resistencia? Sí,
creo que así también es como nosotros lo usamos. En Venecia, además del
Premio del Público, nos dieron el Premio Brian, que se llama así por La
vida de Brian, la película de los Monty Python. En ella cantaban:
‘Always Look on the Bright Side of Life’ (‘Mira siempre el lado bueno de
la vida’), ‘Así que mira siempre el lado bueno de la muerte. Justo
antes de exhalar tu último aliento, la la la’... El humor es una
herramienta buenísima para llegar a la gente, porque no se puede escapar
de la risa. Y, frente a la muerte, no se puede hacer nada más que reír,
no queda nada más que la risa.
¿Y al público de Israel, un país muy religioso, le ha hecho gracia que se rían de la muerte?
Bueno,
la película en Israel ha sido un enorme éxito, como un blockbuster. La
gente ríe y llora con ella, todo al mismo tiempo. Les ha parecido bueno
el tratamiento y no han encontrado ningún problema moral. Por supuesto,
de momento no va a haber eutanasia en Israel, pero hemos recibido muchos
mensajes de gente que ha vivido situaciones parecidas. Y la gente muy
religiosa de la que tú hablas es que no va al cine. ¿Si ustedes insisten en llevar temas sociales al cine es porque creen que a través de él se puede, al menos, crear debate?
Sí.
Es un pequeño escenario incluso para este tipo de problemas. Desde el
cine se pueden decir muchas cosas. Puedes decir que si tienes dinero,
tienes una muerte digna y encuentras soluciones, te vas a Suiza.
Nosotros queríamos abrir un debate sobre esto.
¿No hay también cierta intención de provocación? Es
nuestro estilo. Provocamos, pero las películas no las hacemos solo para
provocar, ni usamos la comedia por la comedia. Los asuntos sociales,
cuando se cuentan con humor, llegan con mucha más carga. Nosotros no
sabemos si el cine puede cambiar la realidad, pero sí tenemos esperanza
en ello y lo hacemos de esta forma. La realidad sobre la eutanasia es
esta, es una situación muy dramática, y hay que cambiarla. Todos
deberíamos plantearnos cómo será el final de nuestras vidas, lo mismo
que tenemos la libertad para elegir cómo deseamos vivir.
¿Qué indicaciones dieron a los actores para conseguir esa mezcla de comedia y tragedia que tiene la película?
Los
actores son todos comediantes. Ze'ev Revach, por ejemplo, es uno de los
cómicos más grandes de Israel. La gente cuando le ve, ya piensa
inmediatamente que lo que ha hecho es una comedia. Pero aquí les pusimos
en una situación muy seria, así que, en realidad, fue mucho más duro
para ellos que para nosotros. No les dejamos improvisar, todo lo que hay
es lo que está escrito en el guion. Necesitábamos el equilibrio
perfecto. Aunque había momentos en que el rodaje parecía una guardería y
nosotros, los maestros, nos aprovechamos mucho de la gran experiencia
de los actores.
¿Con la victoria de Netanyahu se verá afectada la situación del cine en Israel? Esperamos
que no. Hasta ahora en el cine ha habido libertad de expresión y
esperamos que esto siga así. Sería un error cambiar eso, entre otras
cosas porque el cine, en todos los países, funciona como un buen
embajador, permite mostrar muchas facetas…
El padre de Simon Jack se suicidó cuando tenía 44 años.
El
suicidio se lleva por delante una cifra preocupante de vidas y, en
países como Reino Unido, los hombres sufren un riesgo mucho mayor que
las mujeres. Simon Jack, cuyo padre se suicidó, intentó averiguar el
porqué.
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Los 44 son una edad poco destacable para la mayoría, pero para mí es una edad que siempre ha tenido un significado especial.
Es la edad en que mi padre se quitó la vida, hace 25 años, por razones que todavía no tengo claras.
Como
resultado de esto, siempre he sido sensible a las historias sobre
suicidio que aparecen en las noticias. Y me he dado cuenta de lo
frecuente que es que los protagonistas sean hombres.
Lo que no sabía, hasta hace poco, es que el suicidio es la principal causa de muerte para los hombres de menos de 50 años.
Quise saber por qué. ¿Qué característica de ser hombre te hace más susceptible y qué se puede hacer al respecto?
Mi propio padre, en la década de los 40, estaba dentro del grupo de edad más vulnerable.
La incidencia del suicidio alcanza su cima entre los hombres en esa década.
Las
razones se pueden intuir: tu mujer se va con los niños, pierdes el
trabajo a una edad en la que es difícil encontrar otro. Esto puede
aumentar el estrés entre los hombres que sienten la presión de ser los
sustentadores de sus familias.
En realidad, nada de esto
explicaría el caso de mi padre. Era un hombre popular, gregario y
talentoso con una mujer que le quería y cuatro hijos, de los cuales yo
era el mayor.
Enfermedad mental
También
me ha sorprendido mucho que tantas familias tengan tantos problemas
para explicar por qué alguno de estos factores puede llevar al suicidio.
El
profesor Rory O'Connor dirige uno de los principales centros de
investigación sobre el suicidio, en la Universidad de Glasgow, y lleva a
cabo experimentos sobre la psicología del comportamiento suicida.
Simon quiso entender por qué se suicidó su padre.
La enfermedad mental forma parte con frecuencia del problema, pero no es suficiente como única explicación, dice O'Connor.
"Pensamos
que la mayoría de la gente que muere a causa del suicidio tiene una
enfermedad mental, pero menos del 5% de personas que tienen una
enfermedad mental acaban suicidándose".
Yo necesitaba saber más
sobre lo que estaba pasando en la vida de mi padre cuando decidió
suicidarse, lo cual implicaba una larga conversación pendiente con mi
madre.
Se trataba de una perspectiva abrumadora, porque casi nunca habíamos tratado el tema a lo largo de los años.
Esto,
en sí mismo, es una parte clave del problema para muchas familias. A
mis hermanos y a mí hablar del tema nos ponía muy tristes y nos llevaba
al borde de un incómodo llanto o provocaba discusiones familiares.
A
pesar de las reservas que tenía, y la profunda duda de mis tres
hermanos, mi madre tuvo coraje y aceptó que grabase en video nuestra
conversación.
"Amable, inteligente y con confianza en sí mismo"
En
esa sesión, me enteré de las aventuras amorosas que tuvo mi padre, la
mayoría de las cuales, al igual que los problemas financieros, solo
salieron a la luz tras su muerte y nunca se hablaron antes.
El hijo de Stephen Habgood se suicidó cuando tenía 25 años.
Este tipo de problemas pueden
ayudar a explicar la elevada tasa de suicidios de los hombres
cuarentones, pero el suicido también es la principal causa de muerte
para aquellos entre los 20 y los 34, suponiendo casi un cuarto de todas
las muertes.
Hablé con Stephen Habgood, cuyo hijo murió cuando
tenía 25 años. Era también un hombre extrovertido y popular, por lo que
su muerte supuso una total conmoción para su padre y su madrastra.
"Era tan amable, tenía buen aspecto, se veía inteligente, elocuente, parecía tener mucha confianza en sí mismo", dice Stephen.
Pero por muy elocuente que fuera, Chris nunca discutió su estado con su familia.
Hay un experimento mental útil que puede ilustrar esto, dice Joe Ferns, director ejecutivo de políticas de Samaritans.
"Imagina
que llegas a trabajar el lunes por la mañana y te encuentras a alguien
triste en la oficina, que está llorando por algo que le ha pasado el fin
de semana. Te digo que si es una mujer, lo que pasaría es que alguien
la ayudaría a ir al lavabo, tendrían una conversación y volverían luego a
trabajar. Seguramente nadie pensaría demasiado en ello".
Rory O'Connor dirige un centro de invesitgación sobre el suicidio en la Universidad de Glasgow.
"Si pasa lo mismo con un hombre
que llora en su mesa, sospecho que la reacción de la gente alrededor
sería mucho más dramática. La gente asume que algo muy malo debe haber
pasado".
Hay una diferencia en la forma en que reaccionamos a los hombres y a las mujeres cuando expresan cómo se sienten.
¿Puede el hablar, simplemente, salvar vidas? Matt fue una de las personas que conocí que pensó en quitarse la vida y no lo hizo.
Se sentía desesperado porque no encajaba con las ideas de lo que significaba ser un hombre en su comunidad.
"Siempre he sido una persona muy expresiva, siempre me ha gustado el arte y creo que he sido bastante afeminado, quizás".
"Esto
no encajaba muy bien con mi grupo de amigos así que siempre me sentí
como un extraño. Era difícil, porque cuando estás creciendo, nadie
quiere ser el excluido, ¿no?".
Debilidad
Habiendo
decidido que se iba a suicidar, Matt pasó por la sede de los
Samaritanos en Oxford Road, en Manchester, pensó que no tenía nada que
perder y entró.
Ahora se da cuenta de que esa decisión le salvo la vida. Siempre había postergado entrar.
"La
razón principal que me llevaba a no hablar con nadie era esta idea de
la debilidad. Si no podías solucionar los problemas por ti mismo,
entonces eras una persona débil".
Los hombres se enfrentan a una barrerar a la hora de expresar momentos de debilidad.
Esta percepción es clave para
entender por qué los hombres se quitan la vida en cifras tan chocantes,
dices Jane Powell, directora de la Campaña contra una Vida Miserable
(CALM, por sus siglas en inglés).
Si buscas imágenes de el prototipo de macho, el rugby las tiene en abundancia.
Y aun así, en un un mundo en el que no me lo esperaba, vi muchos intentos de actuar contra estos estereotipos.
Ian
Knott era un exitoso jugador profesional de los Warrington Wolves
cuando sufrió una lesión en la espalda que le obligó a acabar su carrera
y le provoca un constante dolor físico.
Su incapacidad para
cumplir con muchos de los roles que él consideraba inherentes a ser
jugador, padre y marido, le llevaron a intentar quitarse la vida.
"El
dolor llegó hasta tal punto que pensé: ¿qué razón tiene estar aquí?. Mi
mujer y mis hijos seguían a mi lado, pero yo ya no quería formar parte
de ello".
"Estoy orgulloso de mi mismo porque ahora puedo hablar
de mis experiencias, y quizás ayudar a otra gente, sobre todo a otros
hombres".
"Es el principal problema con los hombres. No se abren. Y no tienen nada de qué avergonzarse", concluye.