lunes, 4 de mayo de 2015

domingo, 3 de mayo de 2015

sábado, 2 de mayo de 2015

ESTE MODELO DE ARGENTINA NO ES EL QUE QUIERO

Fabián Tomasi: testimonio viviente del daño provocado por el uso indebido de los agrotóxicos

Autodefinido como "la sombra del éxito", el ex trabajador rural es un testimonio viviente y permanente de lo que pueden hacer los agroquímicos mal usados con un organismo: a sus 49 años, la "polineuropatía tóxica severa"
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La enfermedad -que fue adquirida a poco de comenzar a trabajar en la carga de aviones fumigadores sin la protección adecuada-  lo mantienen hoy casi piel y huesos, sin poder comer sólidos, caminar con soltura, utilizar normalmente sus manos o hacer planes a futuro.

Y él se ha tomado tan a pecho esto que no duda en afirmar que lo que lo mantiene vivo varios años después de que le diagnosticaran "6 meses de vida", es la "obsesión" en la que se ha convertido su pelea contra los agrotóxicos y "en defensa de la vida".

Tomasi recibió a Télam en la pequeña casita prefabricada de Basavilbaso, la ciudad entrerriana ubicada en el centro este de la provincia, a 200 kilómetros de Paraná y a 300 de la Ciudad de Buenos Aires.

En esa colorida vivienda rodeada de plantas y macetas, vive con su hija de 20 años -que "se vino a vivir conmigo a los 6 años, cuando me separé"- y su madre de 80.

Entre las dos le dispensan mucho amor y se organizan para ayudarlo a realizar hasta las tareas más elementales.
Lo que lo mantiene en este estado, "y cada vez peor", según cuenta, es una "polineuropatía tóxica metabólica severa", según puede leerse en el certificado que le expidió la Anses cuando lo jubiló por discapacidad.

"Ellos mismos reconocen que mi cuerpo está intoxicado por los químicos", dice Tomasi, a quien la enfermedad le pegó duro por una diabetes preexistente.

El papel consigna también que tiene "funciones severamente disminuidas en ambas manos, piel a tensión sin huellas digitales, disfagia a sólidos (dificultad para deglutir), múltiples nódulos" de calcio (reacción del cuerpo para encapsular y eliminar el veneno); además de "disminución de fuerza muscular generalizada, alteraciones sensitivas, adelgazamiento y dermatomiositis".

"Ellos mismos reconocen que mi cuerpo está intoxicado por los químicos", dice Tomasi
Todo comenzó en 2005, cuando Tomasi, después de haber trabajado como peón de campo, carpintero y obrero de la construcción; decidió probar suerte como apoyo terrestre en la fumigación área, haciéndole caso a su vocación por la aeronáutica.

"Nunca pensé que iban a descuidar tanto. Yo tenía que abrir los envases (de agrotóxicos) que dejaban al costado del avión, volcarlo en un tarro de 200 litros para mezclarlo con agua, y enviarlo al avión a través de una manguera", contó.

Empleado en negro, los patrones ni siquiera le dieron una vestimenta adecuada para protegerse de los vapores tóxicos o salpicaduras de productos como el glifosato (recientemente recategorizado como 'posiblemente cancerígeno por la OMS), pero también endosulfan, cipermetrina y gramaxone.

"Era verano, trabajábamos en pata y sin remera, y comíamos sandwiches de miga debajo de la sombra del avión que era la única sombra que había en las pistas improvisadas en el medio del campo. La única instrucción que yo recibí fue hacerlo siempre en contra del viento, así los gases no me afectaban", relató.

"El agricultor te decía: 'echale todo, ¿para qué vas a dejar?, ¡con lo que me salió!'. Pero no es así, eso lo tenía que ordenar un ingeniero agrónomo. Y entonces, en vez de echar 600 mililitros, echábamos un litro, o litro y medio por hectárea, y nosotros tragándonos todo esto", contó.

Pero pronto las cosas no empezaron a estar bien: después de dar vueltas por distintos consultorios, terminaron diagnosticándole polineuropatía tóxica -un síndrome neurológico que incluye un conjunto de enfermedades inflamatorias y degenerativas que afectan al sistema nervioso periférico-,y lo que le viene salvando la vida, asegura, es la medicina alternativa "porque con la medicina tradicional yo ya no caminaba y me hacía encima".

Y a partir de una nota en el programa televisivo "La Liga", de sus entrevistas para medios internacionales, de su participación en distintos eventos, de su ciberactivismo y de haber sido foto de tapa del libro "Envenenados" de Patricio Eleisegui, se ha transformado en uno de las referentes de la lucha contra los agrotóxicos aunque "hasta ahora no he conseguido nada, simplemente que me escuchen y por ahí dos o tres reaccionen".

A pesar de que está imposibilitado de trabajar y de cobrar solamente el mínimo, Tomasi se negó a hacerle juicio a la empresa para la que trabajaba.

"Siempre hace falta la plata, pero yo no voy detrás de ella. Yo me podría haber quedado con toda la empresa, pero no es mi fin: toda la vida fui pobre, pero honrado y quiero seguir estando orgulloso de defender gratuitamente la vida", contó.

Igual de tajante es Tomasi al hacer su diagnóstico de lo que está pasando en los agrotóxicos en su provincia: "acá se están derrumbando de cáncer; yo he visto a mi propia hermano, a niños morirse de esto, a mí no me la contaron".

"Yo siempre digo que soy la sombra del éxito, un éxito inexistente porque es un castillo de arena. Esto está dando plata ahora, pero somos 12 millones los afectados (por el agronegocio) Yo no sé qué hay que hacer, sólo marco lo que se está haciendo mal y que no hay manera de tirar este producto que no afecte, hay que sacárselo de la cabeza", dijo.

En Basavilbaso, Tomasi se ha transformado en una especie de paria por su denuncias: muchas personas dejaron de visitarlo, recibió innumerables amenazas telefónicas y la casa tiene varios vidrios con rastros de piedrazos.

"Yo doy mi nombre, mi dirección para que los ingenieros agrónomos, los médicos, los políticos vengan a discutir el tema, pero nunca tuve la suerte que ninguna autoridad se interese por el tema: cuando salen a la luz es porque la opinión pública se pone de pie", dijo.

viernes, 1 de mayo de 2015

residentes, empresarios y turistas

Españoles jubilados en Cuba: "Tengo cartilla de racionamiento y sanidad gratis"

Su apartamento reclama alguna que otra capa de pintura y el barrio en el que vive (con sus edificios al mejor estilo soviético) no tiene nada que ver con las casas elegantes del oeste de La Habana
Foto: Un cubano con la cartilla de racionamiento (Reuters)
Un cubano con la cartilla de racionamiento (Reuters)
El día en que decidieron asentarse en Cuba, su esposa Carmen puso una sola condición. "No venimos para vivir como extranjeros, sino como cubanos”. Así recuerda aquella tarde de 2007 José Ignacio Pérez, un español que desde entonces reside en la Isla, haciendo una vida que en muchos aspectos no difiere de la de cualquier nacional.
"Tengo libreta de abastecimientos (para la distribución de productos alimenticios) y me atienden gratis en el hospital. En la mayoría de las cosas soy tan cubano como el que más, hasta hago mis colas para comprar viandas o me quejo de lo malo que está el transporte", agrega con una sonrisa.
Como viniendo a respaldar lo que dice, su apartamento reclama alguna que otra capa de pintura y el barrio en el que vive (con sus edificios al mejor estilo soviético) no tiene nada que ver con las elegantes casas del oeste de La Habana, donde por lo regular se asientan los empresarios y emigrados de mayor poder adquisitivo.
"Acordamos mudarnos para acá cuando los muchachos se independizaron y nos vimos solos en casa. Carmen ya se había retirado de la escuela y yo estaba a punto de hacerlo de la empresa de muebles en la que trabajaba como electricista. Habíamos viajado a Cuba en un par de ocasiones y nos había encantado, por eso no nos resultó tan difícil dar el paso”.
A su favor tenían tres cartas: la nacionalidad de Carmen (que había nacido en Cuba y emigrado a los diez años de edad), los más de 1.500 euros de pensiones que cada mes sumaban entre ambos y su militancia en varias organizaciones de solidaridad con la Isla, referencias que hacían mucho más fácil el traslado. Aun así, el desafío de conseguir residencia permanente no resultó tan fácil de solucionar como esperaban, y tuvieron que emplear bastante tiempo y dinero para triunfar en su empeño.
José Ignacio, español residente en Cuba (A.V).
José Ignacio, español residente en Cuba (A.V).
"La ley cubana es muy estricta en cuanto al otorgamiento de la residencia permanente a extranjeros", explica Nacho, como le conocen todos en su barrio, en La Vigía, ubicado en la central ciudad de Santa Clara. "Aunque Carmen nunca había renunciado a su ciudadanía cubana y por años mantuvo relaciones con la familia que tenía aquí, nos costó bastante trabajo conseguir que la aprobaran. Después ya todo fue sobre ruedas, pues como éramos esposos mi condición era mucho más fácil de solucionar".
Casi ocho años más tarde, aquella decisión le sigue pareciendo una de las más acertadas que ha tomado. “Carmen pensó lo mismo hasta su último día (falleció en 2013, a causa del cáncer). No es solo que el dinero se multiplique por 25 o 30 al cambiarlo en pesos, o que en las calles haya una tranquilidad tan grande que solo puede compararse con la del mejor país de Europa; lo que de verdad te arraiga es la forma de ser de la gente, que con todo y sus necesidades es más abierta y solidaria que en cualquier otro lugar que conozca”.

Vivir en la Isla

En los últimos años ha crecido de forma exponencial el número de ciudadanos españoles asentados en CubaSi nos atenemos a las cifras del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación, ya superan los 2.700 (sobre un total de poco menos de 7.000 extranjeros de todas las nacionalidades radicados en la Isla). Además, entre 2007 y 2011 otras 117.000 personas obtuvieron el pasaporte hispano al amparo de la llamada Ley de los Nietos.
Estos últimos, sin embargo, no son vistos en el contexto local como verdaderos españoles, sino como "gente con la doble ciudadanía", una condición jurídica que no está contemplada en la legislación de La Habana, pero ante la cual sus autoridades llevan años haciéndose de la vista gorda. El título de "gallegos" queda sólo para los nacidos en la Península, con independencia de la región de la que procedan.
“Yo lo discutí durante algún tiempo, pero al final me di cuenta de que no importaba”, comenta Nacho. “Por mucho que repetía que venía de Castilla-La Mancha, una comunidad que está bien lejos de Galicia, nadie se interesaba en hacerme caso. Al final me acostumbré y cuando me llaman '¡gaito!' respondo sin complejos, como si hubiera nacido en la misma Santiago de Compostela”.
Antonio vuelve a menudo a la isla (A.V).
Antonio vuelve a menudo a la isla (A.V).
“Eso es algo que te va quedando claro con el tiempo: hay cosas con las que los cubanos no se calientan demasiado la cabeza. Su razonamiento es sencillo pero eficaz: si diciéndote gallego resuelven, ¿para qué ponerse a buscar variantes? A veces me parece que los únicos lugares que les importa distinguir de nuestra geografía son Madrid y Barcelona, y eso por el fútbol”.
“Lo otro es comprender que no estás aquí para dar lecciones. En Cuba los 'yumas', como les dicen a los extranjeros en general, podemos encontrar muchas personas que nos adulen por razones materiales, pero a la gente que sirve de verdad sólo consigues conquistarla con respeto y comportándote con la mayor naturalidad posible".
"Aquí mismo nosotros nos pasamos tres meses para ganarnos la confianza de los vecinos, ¿y sabes cómo la logramos? Pues la vez que me vieron cargando agua en cubos (baldes) de una pipa (camión cisterna) que había mandado la empresa de Acueductos. El reparto no recibía agua debido a una rotura y a todo el mundo no le quedó más remedio que arrimar el hombro y ponerse a crear sus respectivas reservas en tanques y cuanto recipiente hubiera".
"¡Imagínate cómo terminamos subiendo y bajando hasta el tercer piso!, pero la gente lo vio y ya ese mismo día empezaron a tratarnos de otra forma, con más sinceridad. Hoy por hoy hasta me mandan a los vendedores que pasan por los edificios o yo hago lo mismo si me encuentro con una oferta que me parece buena. ¿Que tienen sus cosas en política o de carácter? ¿Y qué?; los españoles tenemos también las nuestras y no nos gusta que vengan de fuera a darnos clases. Tal vez eso sea en lo que más nos parecemos a los cubanos, la terquedad”.

¿Tierra para negocios?

La legislación cubana contempla tres tipos de residencia a las que pueden aplicar los ciudadanos extranjeros (permanente, temporal para trabajo y de estudiantes). Entre ellas, la más favorecida es la que tiene por límite un año y puede ser prorrogada periódicamente, sobre todo cuando se compra una vivienda o se alquila por un período largo de tiempo.
Así lo estableció una reforma jurídica del Gobierno de Raúl Castro, firmada en mayo de 2014. Sus objetivos fundamentales son ampliar el mercado para los condominios que construyen empresas estatales en varios puntos del país y favorecer la llegada de empresarios atraídos por la nueva Ley para la Inversión Extranjera.
A su amparo también deberá crecer la Asociación de Empresarios Españoles en Cuba (AEEC), un emprendimiento único en la Isla que desde 1994 agrupa a los hombres de negocios ibéricos y actualmente es dirigido por el gallego (este sí legítimo) Xulio Fontecha.
En la actualidad España es el tercer socio comercial de La Habana, sólo antecedido por las omnipresentes Venezuela y China, aunque la Península consigue diversificar su presencia, con más de 200 sucursales de empresas y casi una treintena de corporaciones mixtas, establecidas en colaboración con el Gobierno cubano en ramos tan diversos como la hotelería, la producción y comercialización de alimentos, y el sector inmobiliario.
Un colegio electoral en Cuba (Reuters).
Un colegio electoral en Cuba (Reuters).
“Es que para el empresariado nacional es más fácil comunicarse con socios españoles que con colegas de otros países”, ha resaltado Fontecha, quien lleva un cuarto de siglo radicado en la Isla y se desempeña como titular de Epromext S.L., una distribuidora de maquinaria pesada y equipos de construcción. “España no es un país cualquiera para Cuba. Más allá de situaciones coyunturales, tiene una importancia específica, no sólo en el terreno cultural, histórico, familiar, sino también en el plano empresarial y económico”, agrega.
Con un intercambio que supera los mil millones de euros al año y ubicados entre los principales grupos de atracción de inversión hacia la Isla, los españoles tienen a su favor la existencia del Comité Empresarial Cuba-España, que cada año se reúne para analizar el estado de las relaciones comerciales mutuas.
“En realidad se trata de un proceso poco menos que natural, si se tienen en cuenta los tradicionales vínculos entre ambos países, que no se interrumpieron ni durante la etapa de Franco”, señala el economista y profesor universitario Esteban Aguirre. “No es casual que el primer Acuerdo de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones (APPRI), suscrito por La Habana en 1994, tuvo como contraparte a Madrid, y en sectores como el turismo, la presencia española sea poco menos que arrolladora”.
“Es que es como estar en casa”, afirma Antonio, un turista que repite por tercera vez su estancia en las paradisíacas playas de Jardines del Rey, al norte de la región central del país. “Si no fuera tan complicado el proceso de obtener la residencia aquí, me quedaba. Cuba es poco menos que unas Canarias de precios baratos y buen clima: ¿acaso alguien puede resistirse a algo así?”

LA SANIDAD DEL PP

ALFONS

miércoles, 29 de abril de 2015

Así se ve el placer y el dolor en el cerebro

Un estudio desvela cómo funcionan dos circuitos neuronales claves para las emociones

El hallazgo puede ayudar a comprender mejor la ansiedad, la depresión o la adicción a las drogas

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Una neurona procesando pensamientos negativos (rojo) y otra positivos (verde)
Una neurona procesando pensamientos negativos (rojo) y otra positivos (verde) / MIT
    En la vida, todos los comportamientos posibles se resumen en dos: buscar placer y evitar el dolor. Lo dice la neurocientífica del Instituto Tecnológico de Massachusetts Kay Tye. Para hacerlo y seguir vivo hace falta un cerebro capaz de almacenar memoria emocional, recuerdos malos y buenos que nos dicen cómo actuar cuando volvemos a encontrar amenazas o premios. Por ahora es un misterio cómo diferentes redes de neuronas dentro del encéfalo se encargan de procesar toda esa información. Para intentar aclararlo, un nutrido equipo de neurocientíficos de EE UU ha analizado en directo el cerebro de ratones que experimentaban dolor o placer gracias a nuevas técnicas de neuroimagen. Los resultados muestran que los circuitos cerebrales que controlan las experiencias positivas y negativas están conectados y pueden anularse unos a otros. Las experiencias dolorosas no solo serían malas por sí mismas sino que además debilitarían la capacidad para procesar nuevas sensaciones agradables. Esto, piensa Tye, puede tener importantes implicaciones para el estudio de trastornos como la ansiedad, la depresión o la adicción a las drogas que podrían originarse cuando estas conexiones se desbaratan.
    Ambos circuitos cerebrales se contrarrestan "como un péndulo"
    “Estos circuitos son muy parecidos en ratones y humanos y creo que nuestros hallazgos pueden ser muy relevantes para las personas”, explica a Materia Tye. Su equipo presenta hoy en Nature una instantánea de esos dos entramados de neuronas en pleno funcionamiento. Lo han conseguido introduciendo moléculas fluorescentes en el cerebro de ratones que bien sufrían unas pequeñas descargas eléctricas o recibían una golosina justo después de escuchar un sonido de alarma. Así han podido dilucidar qué neuronas intervienen en cada uno de los circuitos y, más importante aún, han visto cómo ambos están interconectados. Para comprobar cómo funciona cada uno, el equipo de Tye ha utilizado una técnica muy novedosa conocida como optogenética y que permite activar o desactivar una parte del cerebro a voluntad con luz. Eso les ha permitido demostrar que cuando se estimulan los circuitos que canalizan las experiencias placenteras, el circuito opuesto se bloquea y los ratones pierden la capacidad de aprender de experiencias dolorosas y viceversa.
    Hasta ahora, la mayoría de estudios mostraban que el cerebro usa una sola parte para codificar experiencias buenas y malas: la amígdala basolateral. El estudio publicado hoy desvela que ambos circuitos, formados por miles de neuronas, parten de este lugar para bifurcarse a través de sinapsis, o conexiones con otras neuronas, en partes del cerebro específicas para buenos recuerdos y sentimientos de recompensa (el núcleo accumbens) o dolor y miedo (la amígdala centromedial). El equipo, financiado por el Instituto Nacional de Salud Mental de EE UU, ha podido caracterizar la anatomía y la genética de ambos circuitos cerebrales que explican la extraña compenetración entre ambos, “como si fueran un péndulo”, define Tye.
    “Nuestro trabajo muestra que hay una interacción entre la valencia positiva y negativa [de las sensaciones] y creemos que por eso es relevante para el estudio psiquiátrico”, resalta. “El estrés crónico y la ansiedad grave pueden conducir a la depresión, que puede estar relacionada con la supresión de los circuitos de recompensa debido a que los circuitos del dolor o el miedo están hiperactivos”, detalla.

    Redescubrir el cerebro

    Usar la optogenética en humanos para regular ambos circuitos es imposible, pero este equipo y muchos otros piensan que las enseñanzas de este tipo de estudios pueden encaminarse hacia la búsqueda de nuevos tratamientos. “Desvelando el perfil genético de estos circuitos intentamos dirigirnos a un futuro en el que tengamos nuevos medicamentos o tratamientos que, al contrario que las drogas actuales, se dirijan a la plasticidad de las sinapsis ”, añade Tye.
    El neurocientífico español Luis de Lecea, que no ha participado en la investigación, subraya su importancia para entender el funcionamiento del encéfalo en un nivel de detalle impensable hasta ahora. “La amígdala era una zona muy difícil de investigar porque es como un ovillo en el que las neuronas están enredadas”, señala. El nuevo trabajo ha sido el primero en desvelar que la valencia positiva o negativa de las emociones no depende de la neurona en sí, sino de sus conexiones con otras neuronas en otras partes del cerebro, resalta De Lecea, que dirige un grupo de investigación en la Universidad de Stanford (EEUU) sobre estrés y adicción. El trabajo entronca con toda una nueva disciplina dentro de la neurociencia que, gracias a la optogenética, está “redescubriendo el cerebro y observando la estructura detallada de sus conexiones tanto en un cerebro sano como en distintas enfermedades”, resalta. El objetivo final, claro, es saber si se puede reconectar el cableado para curarlas.

    ARGENTINA DERROTA A LA FARMAFIA

    Científicos argentinos producen una medicina contra el Mal de Chagas

     Aunque la droga existía, su elaboración había sido interrumpida por una multinacional. Por eso, un grupo de investigadores de la UBA crearon el medicamento que será de producción masiva contra la enfermedad.
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    Un grupo de investigadores del Laboratorio de Nanofarmacología de la Cátedra de Farmacología de la Facultad de Medicina, lograron recuperar y fabricar un medicamento contra el Mal de Chagas.

    Decimos "recuperar" porque si bien la droga ya existía, tal como marca el director del proyecto, Pedro Cazes Camarero, "el laboratorio Bayer, decidió interrumpir su producción cuando venció la patente y ya no le resultaba rentable".

    Hoy, a 15 años de su desaparición definitiva, este grupo de científicos de la UBA logró revitalizar la producción de 'Nifurtimox', para que se torne masiva y para entregarla a laboratorios públicos y privados.

    Para colmo de males, desde el proyecto afirmaron que “la patente alemana de Bayer contenía ‘confusores’, esto es, información poco clara, difícil de reproducir en la práctica, incorporada adrede por los autores. Ello provoco la inversión de mucho tiempo en procedimientos de ensayo y error”.

    La efectividad del Nifurtimox –al igual que la del otro medicamento aprobado para el Chagas, llamado Benznidazol– se limita a niños de hasta 12 o 14 años y a adultos en la fase aguda de la enfermedad.



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