lunes, 8 de febrero de 2016

EL MERITO DE LA "CARA DE MULA",ECHAR A 12.000 PERSONAS A LA CALLE

La Junta reconoce que la sanidad andaluza ha perdido 6.000 funcionarios

La falta de cobertura de jubilados y bajas ha provocado que uno de cada tres empleados de centros de salud y hospitales sean eventuales e interinos
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Susana Díaz, en una visita a un hospital - ABC
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Las cuentas de la sanidad pública española encadenan cuatro años de estrecheces presupuestarias. Andalucía no ha sido una excepción en esta marea de recortes. El Gobierno regional presume de haber «blindado» su política sanitaria frente a la espartana agenda de ajustes impuestos desde La Moncloa y aplicados en otras comunidades autónomas con gobiernos de distinto signo político. Un informe de la Consejería de Salud de la Junta sobre la evolución del personal que ha trabajado en los hospitales y centros sanitarios durante los años más duros de la crisis dice lo contrario. Los contratos temporales y a tiempo parcial se ha disparado un 34,2 por ciento desde 2012 hasta agosto de 2015, en paralelo con el desplome récord que ha experimentado el número de funcionarios, sobre todo enfermeros y médicos, en la sanidad pública andaluza.
En la actualidad, la plantilla de los centros sanitarios gestionados por el Servicio Andaluz de Salud (SAS) está conformada por 56.476 profesionales de la función pública. Cuatro años de recortes han provocado que haya 5.971 empleados menos (una caída del 9,6 por ciento) con el horizonte laboral resuelto, tras ganar su plaza en unas oposiciones. Buena parte del ahorro presupuestario ha salido del personal. Los datos aportados por el consejero de Salud, Aquilino Alonso, como respuesta a una pregunta del PP, son ilustrativos de cómo la precariedad laboral ha ido comiéndole terreno al empleo más estable en los centros sanitarios.
El SAS cuenta en la actualidad con la plantilla de funcionarios más exigua del último lustro. En el año 2012 había 62.447 funcionarios, que representaban más de dos tercios del personal sanitario. En agosto de 2015, la proporción de funcionarios ha descendido hasta el 63 por ciento, de acuerdo con los datos publicados el pasado miércoles por el Boletín Oficial del Parlamento de Andalucía. En esa fecha, los trabajadores dedicados a atender a los enfermos alcanzaban los 88.708 empleados en total, frente a los 90.924 que registraba el SAS hace cuatro años. Las jubilaciones de profesionales durante estos años no se han cubierto y tampoco la mayoría de las bajas.
Los 32.232 empleados restantes se distribuyen entre interinos (13.044) y temporales (19.188), merced a la distinción que hace la Consejería de Salud. En lo que respecta a los segundos, el eslabón más débil de la cadena laboral, se han incrementado en más de un tercio. Los ocho primeros meses de 2015 se saldaron con 4.894 eventuales más trabajando en los hospitales y centros de salud. Los temporales que en 2012 representaban apenas el 15,7 por ciento, suman ahora el 21,6 por ciento del personal.
El descenso en el número de empleados públicos coincide con la entrada en vigor del real decreto ley que el 30 de diciembre de 2011, que se tradujo en la congelación de las ofertas de empleo público, a excepción de servicios básicos como la educación o la sanidad, en los que se permitía que se repusiera un empleado por cada 10 que se jubilaban, fallecían o se daban de baja para siempre.

domingo, 7 de febrero de 2016

LAS RAZAS NO EXISTEN,LAS INVENTARON LOS BLANCOS PARA SENTIRSE SUPERIORES

Un grupo de investigadores considera que el término "raza" es confuso desde el punto de vista científico y puede ser incluso nocivo Guardar

En el siglo XIX, cuando fue realizado el dibujo, algunos consideraban a los negros una subespecie intermedia entre los chimpancés y los europeos.
Los humanos tenemos la tendencia a clasificar a nuestros congéneres según su raza integrada en nuestra biología. El médico griego Hipócrates clasificaba hace 2.500 a los hombres de piel oscura como cobardes y a los que la tenían clara como valientes. Los chinos a su vez consideraban repulsivos a los europeos, igual que los hindúes, que los veían como faltos de los valores más básicos. Más recientemente, experimentos como el que recordaba recientemente en este periódico el neurólogo Facundo Manes han mostrado que ese impulso parece inscrito en nuestra biología. “Nosotros en Chile hicimos un experimento con chilenos mapuches y no mapuches, poniéndoles electrodos y mostrándoles fotos de ambos grupos sociales”, contaba Manes. “En cuestión de milisegundos el cerebro se da cuenta de si la foto pertenece a su etnia o no y si pertenece lo asocia con algo positivo, y si no, con algo negativo”.
Sin embargo, cuando se trata de definir qué distingue a las personas de distintas razas con criterios científicos, las cosas se complican. El genetista estadounidense Alan Templeton ha argumentado que entre los humanos no existe una diferencia genética bien definida entre razas como sucede, por ejemplo, con los chimpancés, los animales más próximos a los humanos. En estos simios, la diferencia genética entre poblaciones es siete veces mayor que la que existe entre humanos que viven en distintas partes del globo. La separación entre distintas poblaciones humanas, muy progresiva y relativamente pequeña, no serviría para considerar razas diferentes a otros animales. 
Esta semana, en un artículo publicado en la revista Science, cuatro investigadores argumentan que se debe superar el concepto de raza como herramienta para entender la diversidad genética humana. “Creemos que el uso del concepto biológico de raza en la investigación genética humana, tan disputado y confuso, es problemático en el mejor de los casos y nocivo en el peor. Es hora de que los biólogos encuentren una manera mejor”, señalan.
En el pasado ya hubo científicos que cuestionaron algunas asunciones muy asentadas sobre las diferencias entre razas. El sociólogo estadounidense W.E.B. Du Bois comenzó a defender hace un siglo que las distinciones entre la salud de los negros y la de los blancos en EE UU no tenían su origen en diferencias biológicas sino sociales y que esas diferencias tampoco podían emplearse para explicar distinciones que tenían su base en la cultura.
En la actualidad, las ideas de Hipócrates o los científicos del siglo XIX que consideraban a los negros una raza inferior, están completamente superadas, pero la discusión sobre el concepto continúa generando debate. Algunos científicos han argumentado que la raza y la etnia son factores que se deben considerar en la investigación biomédica y los tratamientos médicos. Otros, sin embargo, consideran que esto no es así. Los propios autores del artículo deScience mencionan algunos casos en los que emplear la raza para clasificar a los pacientes puede empeorar su cuidado. En una especie promiscua como Homo sapiens “las asunciones raciales no son una guía biológica como algunos creen, ya que los grupos raciales tal y como se definen habitualmente son heterogéneos genéticamente y no tienen fronteras bien definidas”, afirman. Como ejemplo de los problemas de emplear la raza como guía mencionan que, por ejemplo, muchos diagnósticos de fibrosis quística en personas de origen africano se obvian porque se la considera una enfermedad de blancos.
“Lo que está obsoleto es el concepto clásico de raza. Siempre la hemos visto como una mezcla entre algo cultural y algo genético que venía representado por el color de la piel”, opina Salvador Macip, director del laboratorio para la investigación de los mecanismos del cáncer y el envejecimiento de la Universidad de Leicester. “Sin embargo, la genética sí que apoya la idea de que los humanos estamos divididos en subgrupos”, añade. Aunque Macip señala que estas subdivisiones genéticas no suelen coincidir con las humanas. “En la península Ibérica, los habitantes de la costa este son genéticamente más parecidos a los italianos que a la gente de la meseta”, apunta.

Otros resultados de los análisis genéticos, no obstante, muestran la compleja relación entre raza y genética. Cuando en 2009 se comparó el genoma del científico coreano Seong-Jin Kim con el de los americanos James Watson y Craig Venter, resultó que los dos científicos blancos compartían menos variaciones genéticas entre sí de las que compartían con el asiático.
Que la raza sea un término confuso desde el punto de vista científico, no significa que los análisis de ADN no puedan decir nada sobre nuestra procedencia. Como recordaba un artículo de la revista Pacific Standard, un grupo de científicos fue capaz de determinar correctamente el país de origen del 83% de las personas analizadas. Además, tratando de afinar más, estudiaron a 200 habitantes de la isla de Cerdeña. En un 25% de los casos acertaron su población de procedencia y casi todos los demás a una distancia máxima de 50 kilómetros de sus pueblos. Por otra parte, también hay ejemplos claros de adaptaciones recientes de algunas poblaciones de sapiens, como sucede con la fisiología de los humanos que viven en los Andes o en el Tibet, mejor adaptados a respirar el aire escaso de oxígeno de la alta montaña.

Macip considera que el término raza tiene muchas connotaciones históricas negativas que lo hacen poco útil. “Da miedo explorar diferencias entre razas porque se puede alimentar el racismo, aunque no ha habido ningún estudio que haya encontrado diferencias de inteligencia entre razas o subespecies”, comenta. “También es verdad que no se buscan esas diferencias intelectuales por ese mismo miedo”, añade, aunque considera que con la inteligencia la base es mucho más cultural que física. Los autores del artículo de Science, que comentan la posibilidad de utilizar términos como poblaciones o linajes, piden la creación de un panel de expertos en biología, ciencias sociales y humanidades para encontrar nuevos términos con los que clasificar la diversidad biológica humana. “Independientemente de la opinión de cada uno sobre este asunto, tenemos la oportunidad de fortalecer la investigación y pensar con más cuidado sobre la diversidad genética humana”, concluyen
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sábado, 6 de febrero de 2016

INVESTIGACIÓN

Y la marihuana se hizo medicina

El pionero de la investigación de cannabinoides explora en un libro por qué Occidente tardó 150 años en "redescubrir" su potencial terapéutico

“El sexo nos llevó a la droga”. Así resume José Antonio Ramos Atance cómo se convirtió en el pionero del estudio de compuestos de la marihuana en España. Dentro del cerebro, la sustancia psicoactiva del cannabis, el THC, parecía tener un comportamiento similar al estradiol, una hormona sexual femenina. La conexión tenía sentido, “la hormona funciona como una droga para el hombre y los machos de otras especies”, razona Ramos desde su despacho de la Universidad Complutense de Madrid.
En 1986 fundó el primer grupo científico de España especializado en el estudio de los llamados cannabinoides, las decenas de compuestos que contiene la marihuana. Treinta años después su departamento ya trabaja en el desarrollo de fármacos basados en el cannabis contra la epilepsia infantil o tumores cerebrales muy agresivos.
Ramos acaba de publicar Historias del cannabis (Catarata), en el que reúne sus recuerdos como científico y se pregunta por qué han tenido que pasar más de 150 años para que Occidente haya redescubierto las posibilidades médicas que esconde esta planta. El estigma asociado a esta droga no ha ayudado mucho.

En realidad, se trataba del primer congreso científico que se celebraba en España sobre los cannabinoides y sobre el sistema endocannabinoide, que fabrica sustancias homólogas a las del cannabis dentro de nuestro cerebro para regular aspectos claves como la memoria, el dolor y la conducta.
En 1999, Isidoro Álvarez, el fallecido presidente de El Corte Inglés, entró en cólera al pensar que estaba alojando un congreso de fumadores de cannabis en favor de su legalización, cuenta Ramos. La bronca fue bajando el escalafón hasta estallar en los oídos de Ramos, organizador del encuentro, justo cuando llevaba a los invitados al salón de actos de la Fundación Ramón Areces, de la que Álvarez era director.
“Este sistema era todavía un desconocido para la mayor parte de la comunidad científica”, recuerda Ramos, y por ello se invitó a los mayores expertos internacionales sobre el tema para que “presentaran en sociedad” sus investigaciones. Ramos cuenta que esa mañana el diario Abc había publicado un editorial titulado No abráis la caja de Pandora que criticaba duramente el encuentro y que habría llegado a los ojos del mandamás de los grandes almacenes. “Como la palabra cannabinoide deriva de cannabis, el agudo comité editorial del Abc, o al menos alguno de sus miembros, había interpretado que la reunión iba a tratar sobre esta sustancia. Consideraban que lo que se iba a conseguir con la reunión era abrir un nuevo frente en la batalla que se estaba desarrollando para la legalización del consumo de cannabis”, amén de “encender unos porros”, recuerda Ramos.

Marihuana para la reina

Separar la investigación del uso recreativo de la marihuana ha sido difícil desde siempe. El hombre que trajo el cannabis a Europa como medicina se llamaba William Brooke O’Shaughanessy. En 1831 fue contratado como médico de la Compañía de las Indias Orientales, cuyo “objetivo inicial fue el de dar visos de legalidad a la actividad de los corsarios ingleses del Océano índico”, relata Ramos. Durante su convivencia con médicos locales en la India, O’Shaughanessy observó el uso que hacían de preparados de marihuana conocidos como Bhang, Charas o Ganja. “El uso medicinal del cannabis era muy amplio. Cubría desde el control de la caspa hasta el alivio de los dolores de cabeza, manías, insomnio, enfermedades venéreas, tosferina, dolores de oído y tuberculosis”, escribe Ramos, catedrático del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Complutense.
O’Shaughanessy fue el primero en demostrar experimentalmente el fundamento fisiológico de algunas de esas aplicaciones, primero en animales y después en humanos. El médico británico disolvió extractos de resina de cannabis en etanol y lo administró a pacientes con tétanos, reumatismo, rabia, cólera y delirium tremens. La elevada concentración de THC en los primeros preparados provocaron a algunos pacientes efectos secundarios, como catalepsia o un “comportamiento incontrolado”. “Tras disminuir la dosis se demostró un alivio del dolor, un aumento del apetito y un estado mental de alegría”, cuenta Ramos. También se demostró que la tintura de cannabis controlaba las convulsiones y los espasmos asociados a la rabia y el tétanos.
“Entre la clase médica tuvieron resonancia los efectos conseguidos en un bebé de 40 días de edad, al que la aplicación de la tintura de cannabis hizo desaparecer las convulsiones que se habían manifestado después de su nacimiento”.
O’Shaughanessy volvió a su país en 1841 y trajo consigo todo ese conocimiento. Otros doctores corroboraron su utilidad, y recomendaron su uso, incluido el médico personal de la reina Victoria. El uso terapéutico de la tintura de cannabis se extendió rápido por Europa y EE UU como analgésico, para facilitar el parto y también contra el cólera, entre otros.
“Pese a todos sus efectos positivos”, relata Ramos, “el uso del cannabis fue eliminado de la farmacopea británica en 1932. Diez años después lo fue de la de los EE UU y algo más tarde, de la hindú. La controversia existente en aquellos momentos sobre sus acciones alucinógenas había eclipsado sus posibles usos médicos”. También contribuyó la llegada de los opiáceos inyectables, que eran considerados más fáciles de usar y más efectivos.

‘Nevaditos’ en la universidad

A principios de la década pasada Ramos volvió a encontrar problemas. Había creado una asignatura de libre configuración dirigida a médicos en la que se explicaban los fundamentos bioquímicos de los cannabinoides y lo que se conocía sobre sus efectos neurológicos. La clase se llenó muy rápido, pero sobre todo de jóvenes de otras facultades que querían explorar con las drogas. El curso se reconvirtió en un intercambio de información en el que el catedrático resolvía las dudas de los asistentes sobre diversas sustancias y él a su vez aprendía de ellos otros usos más allá del aula.“Así fue como el profesor se enteró de que la farlopa era uno de los nombres con que se conocía la cocaína” o que “un nevadito no era un tipo de helado o un exquisito hojaldre, sino clorhidrato de cocaína fumado [...] o un cigarro de marihuana mezclado con cocaína”, escribe.
El catedrático se convirtió en un experto en el THC y sus efectos neurológicos y también en la aplicación terapéutica de otros compuestos descubiertos con posterioridad. Ha divulgado además estos asuntos en universidades, asociaciones de pacientes y centros de enseñanza. También fue Miembro del Observatorio Regional sobre Drogodependencias de la Comunidad de Madrid y colaboró con el Plan Nacional sobre Drogas

España está jugando un papel protagonista en este campo, tanto en los ensayos clínicos contra la epilepsia en niños como en la investigación. El mismo departamento que Ramos fundó en los ochenta lidera ahora el
 uso de cannabinoides para reducir el avance de gliomas cerebrales y tumores de de mama, aunque sigue siendo difícil. “Aún hay muchas cortapisas en la investigación médica de estos compuestos”, asegura.Tuvo que pasar casi un siglo para que Occidente se haya vuelto a atrever con los usos médicos de la marihuana. Su uso ha venido en muchos casos impulsado por padres desesperados que les dan a sus hijos aceites de cannabis, pues no responden a ningún fármaco conocido, pero sí a algún compuesto de la marihuana. El cannabinoide más interesante en este campo no es el THC, sino el cannabidiol (CBD), que no causa ningún efecto psicoactivo. Los resultados fueron similares a los de aquel bebé de 40 días en el siglo XIX y han animado a algunas farmacéuticas a lanzarse al redescubrimiento de los compuestos de la marihuana como fármacos.
En su libro el catedrático confiesa que, a preguntas de un asistente a una de sus charlas, reconoció que nunca se ha fumado un porro. “¿Cómo puede investigar sobre el cannabis si ni siquiera lo ha probado?”, le espetaron. Ramos se revolvió preguntando si los investigadores del VIH debían también seguir esa norma.

viernes, 5 de febrero de 2016

Chicas nuevas 24 horas

Chicas nuevas 24 horas mete el escarpelo en una de las lacras de nuestra sociedad que de manera paradójica también funciona como actividad lucrativa que garantiza importantes emolumentos a quienes mueven los hilos)

La prostitución como negocio puro y duro. Mezcla de falso documental e investigación a lo largo y ancho de cinco países (España incluida, que por desgracia también estamos metidos en el ajo) Chicas nuevas 24 horas mete el escarpelo en una de las lacras de nuestra sociedad que de manera paradójica también funciona como actividad lucrativa que garantiza importantes emolumentos a quienes mueven los hilos. A partir de una explicación teórica como si de una charla sobre economía para futuros emprendedores se tratara se van analizando todos y cada uno de los factores que componen el entramado. Se nos habla de oferta y demanda, producto bruto, beneficio neto… términos asociados al comercio, aunque aquí se refiera al tráfico y mercadeo de personas humanas. Cuando pasamos de la teoría a la práctica el documental gana muchos enteros. Empezamos a escuchar testimonios en primera persona de afectadas que han sufrido en sus carnes y de qué manera la falta de escrúpulos de quienes las han embaucado para su propio interés. Entre todos los casos que se nos explican destacan sobremanera el de la chica peruana de quince años obligada a vender su cuerpo después de haber sido engañada por su propia familia, y que ha dado lugar incluso a una novela escrita por la periodista Charo Izquierdo titulada Puta no soy.Chicas-nuevas-24-horas_cartel
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Resulta aterrador conocer los detalles de quien ha sido víctima de esta red de extorsión sexual, un auténtico callejón sin salida del que es casi imposible escapar. Queda claro que el punto de partido siempre es la pobreza y la necesidad. Muchas niñas son captadas a través de anuncios en radio, televisión o redes sociales para trabajar en bares y restaurantes que no son más que tapaderas de auténticos holdings de esclavismo sexual. Y lo más sangrante del asunto es que en la mayoría de las ocasiones este ejercicio se permite desde todos los ámbitos locales, quienes por supuesto obtienen su recompensa a modo de sobornos e incluso disfrute en especies. La mercancía se mueve por fronteras y aduanas amparada en la impunidad y todo el mundo cobra su parte del pastel, políticos y defensores de la ley incluidos, por no hablar de la doble moral de los medios de comunicación, quienes mientras muestran su repulsa ante la situación no dudan sin embargo en publicitar páginas de contactos que facilitan las distintas transacciones. Este imprescindible documento incide en algunos aspectos puntuales que pueden ser sorpresivos para quien no esté muy adentrado en la materia.
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La selección de las mujeres más jóvenes y por lo tanto menos utilizadas por parte de la ávida clientela por precaución de no contraer enfermedades no deja de sorprender, así como los espartanos regímenes internos que imperan en los locales, con un surrealista sistema de multas que tienen como único objetivo el acentuar el carácter de extrema esclavitud derivado de la miserable situación. Como siempre decimos en estos casos, es una auténtica pena que  Chicas nuevas 24 horas no sea de obligada visión en todos los centros educativos de nuestro país, pero ya sabemos dónde estamos y la poca sensibilidad que se tiene hacia la cultura, así que solo nos queda aplaudir la iniciativa de la directora, la también actriz Mabel Lozano, por su infatigable labor en denunciar todo aquello que tenga que ver con la violencia de género, sobre todo en cuanto a chicas jóvenes se refiere ( entre otros estimables trabajos en este campo, escribió y dirigió la campaña contra la trata de personas de la Policía Nacional Española). Para todos aquellos que quieran saber más sobre el Proyectochicasnuevas24horas (a parte del documental y la novela a la que hacíamos referencia anteriormente también se ha llevado a cabo una exposición fotográfica en Madrid que contó con el apoyo del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e igualdad) os dejamos las siguientes direcciones donde encontraréis todo tipo de información de complemento sobre el tema:
Página de sensibilización: http://www.chicasnuevas24horas.com/

TODA LA FARMAFFIA ESTA DIRIGIDA POR ESTOS YONQUIS DE LA GUITA

Martin Shkreli, el ejecutivo que subió en 5.000% el precio de un medicamento, llama "imbéciles" a congresistas de EE.UU.



Martin ShkreliImage copyrightGetty
Image captionShkreli se mostró desafiante en su comparecencia ante el Congreso de EE.UU.

Con una sonrisa desafiante, Martin Shkreli, el polémico exejecutivo de una farmacéutica que elevó el precio de un medicamento un 5.000%, enfureció este jueves a los miembros del Congreso de Estados Unidos, a los que llamó "imbéciles".
Shkreli, de 32 años y y vilipendiado por sus opositores, compareció ante la comisión del Congreso que está investigando el aumento de precios de medicinas importantes.

Martin ShkreliImage copyrightAP
Image captionShkreli fue detenido en diciembre del año pasado por una acusación de fraude. Está en libertad bajo fianza.

El ejecutivo invocó la Quinta Enmienda de la Constitución, que permite no declarar contra uno mismo, y se negó a hacer comentarios.
"Sé que está sonriendo, pero yo hablo muy en serio", dijo el congresista Elijah Cummings.
Después de la comparecencia, Shkreli atacó en Twitter a los legisladores: "Es difícil de aceptar que estos imbéciles representen al pueblo en nuestro gobierno".
El abogado de Shkreli, Benjamin Brafman, defendió los insultos vertidos en Twitter: "No quería ser irrespetuoso, pero la verdad es que algunas declaraciones hechas por miembros del comité fueron equivocadas, injustas y difíciles de escuchar sin responder".

El "albanés más exitoso"

Shkreli, que se considera a sí mismo como "el soltero más cualificado del mundo" y el "albanés más exitoso que pisó la faz de la Tierra", se convirtió en objeto de la ira de muchas personas en las redes sociales cuando la empresa para la que trabajaba, Turing, compró el fármaco Daraprim.
Es el único medicamento aprobado contra una rara infección que puede llegar a provocar la muerte.

Protestas contra Martin ShkreliImage copyrightAP
Image captionShkreli se ha convertido en un personaje odiado en las redes sociales.

Turing quería ganar US$200 millones al año con el Daraprim, por lo que en septiembre del año pasado decidió aumentar el precio significativamente.
"Elevamos el precio de US$1.700 la botella a US$75.000. Debería ser una buena inversión para todos nosotros", dijo Shkreli en un email a un contacto.
Personas con sistemas inmunes debilitados, como los pacientes con VIH Sida, dependen de ese medicamento, que hasta hace poco costaba alrededor de $13.50 la dosis. El joven director ejecutivo anunció que se cobrarían US$750 por pastilla, un 5.000% de aumento.
Shkreli sostiene que el incremento en el precio de Daraprim era justificado porque el fármaco es altamente especializado. Las ganancias, señaló entonces, serían utilizadas para mejorar la receta del medicamento, que ya tiene 62 años.

"Sociópata"


Martin ShkreliImage copyrightGetty
Image captionShkreli se negó a declarar ante la comisión del Congreso que investiga el aumento de precio de los medicamentos.

Los argumentos en defensa de su decisión lo convirtieron en un paria entre los defensores de los derechos de los pacientes, políticos y cientos de usuarios de Twitter, que lo llamaron "sociópata", "escoria", "basura monstruosa" y "todo lo malo que tiene el capitalismo".
Shkreli, hijo de inmigrantes albaneses y croatas, se crió en un vecindario de clase trabajadora en Brooklyn, Nueva York.
Actualmente está en libertad bajo fianza al pagar cinco millones de dólares tras ser arrestado en diciembre en Nueva York por una acusación de fraude que no tiene nada que ver con el incremento de los precios de los medicamentos.