miércoles, 15 de junio de 2016

PERO LOS DE IZQUIERDA NUNCA SE PONEN DE ACUERDO


NEUROPOLÍTICA
Foto: Creative Commons (Pixabay).

¿Quién es más inteligente? ¿Un 

votante de izquierdas o 

uno 

de derechas?



El 70% de las preferencias políticas de las personas puede comprenderse tras analizar su ambiente familiar, social o laboral. Pero simplificar nuestras decisiones a este hecho sería banalizar la complejidad de la neuropolítica, un nuevo área en el que últimamente se están produciendo un montón de estudios dado su obvio interés.
Una buena parte también se debe a razones genéticas y otra a cuestiones personales, que pueden hacer que una persona modifique su conducta e ideología (como un desahucio, un enfermo de hepatitis C que se ve solo, sin tratamiento y sin ayuda, un parado de larga duración...). Pero según apuntan algunas investigaciones, gran parte de nuestras decisiones políticas podrían deberse a la morfología de nuestro cerebro.
La gente de derechas, más cerrada e inflexible
Hace una década, un estudio de la Universidad de Nueva York publicado enNature Neuroscience sentenciaba que las personas conservadoras tienen menor actividad neuronal en el córtex cingulado anterior, una zona que debería iluminarse como un árbol de Navidad cuando tratamos de resolver un conflicto. Ya imagináis lo que esto significa: que los liberales o las personas más de izquierdas se manejan mejor cuando les toca improvisar ante una situación inesperada.
"Ser de derechas estaría unido a ser más agresivo, más violento, a emplear el miedo en los razonamientos"
El mismo estudio concluyó que las personas de derechas tienen un perfil más estructurado y tienden a ser más 'cabezotas', por lo que la flexibilidad tampoco es uno de sus puntos fuertes. Menos aún cuando lo que se pretende es cambiar un hábito (como la intención de voto).
Las consecuencias de esto es una actitud ante el día a día que afecta a la política y al resto de la vida en general. En las personas de derechas, esta actitud se traduce en queafrontan las situaciones con un mayor miedo al cambio. En cambio, las personas de izquierdas están dispuestas a romper con todo lo conocido por cambiar una mala situación sin temor alguno.
Según explica el neurocientífico Manuel Martín-Loeches para ELPLURAL.COM, "las áreas del cerebro son siempre polivalentes y están insertas en complicados circuitos, es decir, trabajan junto con otras muchas áreas. Se puede decir queser de derechas (en los que se aprecia mayor actividad en la amígdala) estaría unido a ser más agresivo, más violento, a emplear el miedo en los razonamientos, mientras que ser de izquierdas (mayor actividad en el cíngulo) iría relacionado con la activación de un área implicada en la detección de conflictos sociales, en la empatía, en el entendimiento de que podría haber varios puntos de vista para un mismo problema".
No obstante, el científico recuerda que estos datos son extremos y han sido obtenidos por análisis de los datos, "donde se extreman las diferencias estadísticamente, de forma que no cabe pensar que los de izquierdas no activen la amígdala (aunque menos) ni los de derechas el cíngulo (aunque menos). Y no olvidemos tampoco que estos son estudios comparando liberales y conservadores, que no es exactamente nuestra izquierda y nuestra derecha".
La gente de izquierdas, más inteligente
Otro polémico estudio realizado por la Universidad Brock (Ontario) que analizódatos recopilados de más de 15.000 personas durante 50 años, llegó a la conclusión de que los de izquierdas eran más inteligentes que los de derechas dado que existía una estrecha relación entre el grosor de dos áreas de materia gris del cerebro y la ideología política. 
Sus conclusiones apuntaban que las personas con menos inteligencia se decantan por ideas conservadoras porque les hace sentir muy seguros y no tienen que hacer el esfuerzo de alejarse de su círculo de confort, pero que nada tiene que ver esto con su nivel educacional.
Según explicaban los investigadores en el estudio publicado en Journal of Psychological Science, "las ideologías conservadoras representan un vínculo crítico a través del cual la inteligencia en la niñez puede predecir el racismo de los adultos. En términos psicológicos, la relación entre inteligencia y prejuicios puede derivar de cuán propensos son los individuos con bajas capacidades cognitivas a respaldar con mayor fuerza las ideologías conservadoras de derecha, debido a que ofrecen una sensación de estabilidad y de orden".
Como dato curioso, los autores de la investigación también descubrieron que aquellos niños a los que se le había detectado una baja inteligencia, tendían a desarrollar pensamientos racistas y homófobos en la edad adulta.
¿Cuánto podemos confiar en estos estudios?
No debemos olvidar que estos estudios marcan diferencias sutiles y que, en algunas ocasiones, son solo los resultados de un único estudio. Según explica Martín Loeches, "no creo que ser de izquierdas o derechas tenga una vinculación directa con algo tan aséptico y generalmente poco emocional como la inteligencia. De hecho, las áreas implicadas son fundamentalmente emocionales, no intelectuales". 
Las personas con menos inteligencia se decantan por ideas conservadoras porque les hace sentir seguros
No obstante, el científico reconoce que lo que afirman las investigaciones puede tener bastante sentido (cuando el río suena...): "el cíngulo anterior está muy interconectado con una de las áreas cerebrañes que más han aumentado de tamaño con la evolución, elárea de Brodmann 10 o polo frontal, que a su vez se relaciona muchísimo con la inteligencia general. Por otra parte, el cíngulo anterior contiene en nuestra especie una gran cantidad de neuronas "en huso" o fusiformes, algo que sólo tienen los mamíferos altamente sociales, y lo social es una fuente de capacidad intelectual:la solución de problemas o conflictos sociales se relaciona con el cíngulo anterior, precisamente, y esas neuronas tienen que ver con circuitos especializados en la resolución de esos conflictos".
Por su parte, el neurocientífico Xurxo Mariño reconoce para ELPLURAL.COM que estos trabajos hay que tomarlos con cautela. A pesar de que las técnicas de imagen actuales son muy útiles para detectar cambios importantes de actividad en la corteza cerebral bajo determinadas circunstancias, "en estos casos en los que se buscan diferencias sutiles no está claro si estas técnicas tienen la resolución (espacial y temporal) suficiente, e incluso si lo que muestran se trata realmente de las regiones cerebrales implicadas".
Lo que Mariño trata de explicar es que pueden mostrar un aumento de la actividad neuronal que en realidad está relacionado con otro proceso del encéfalo. Para entenderlo el neurológo pone un sencillo ejemplo, "considerar que las zonas que se muestran más activas en una resonancia magnética indican con claridad qué neuronas son las más importantes para una determinada tarea podría ser tan engañoso como un estudio sobre la actividad del motor de un coche con base en el calor que desprende: en este caso se concluiría que la parte más importante del coche es el radiador"..


el imperio yanqui derrotado por sifilis y sida

El preocupante aumento de los casos de sífilis en EE.UU.


Pruebas para detectar sida y otras enfermedadesImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionLas autoridades insisten en que la población se tiene que hacer pruebas regulares para detectar enfermedades de transmisión sexual.
Su nombre nos hace pensar en un mal de hace siglos que causó la muerte de cientos de miles de personas, aunque se trata de una enfermedad de transmisión sexual presente todavía en casi todo el mundo.
En términos globales se reportan 5 millones de casos nuevos cada año.
El Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades, informó recientemente que los contagios en el viejo continente están aumentando, especialmente entre los hombres, y en América Latina destaca Brasil, donde la enfermedad creció más del 600% en Sao Paulo.
En el caso de Estados Unidos, la sífilis está en constante crecimiento desde hace unos años.
Ahora, las autoridades sanitarias advierten que los casos de infección se están multiplicando de tal manera que los médicos se están quedandosin suministros deBicillin L-A,la medicina más eficaz para combatir la enfermedad, sobre todo entre mujeres embarazadas.
Antiguo anuncio contra la sífilisImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionEn la imagen, ejemplo de un anuncio en EE.UU. de mediados del siglo XX sobre la importancia de seguir el tratamiento contra la sífilis.
Según la alerta, este tipo de penicilina para tratar la sífilis es "prácticamente 100% eficaz para evitar los efectos devastadores asociados con la sífilis congénita".
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) trabaja contrarreloj para abastecer a las clínicas lo antes posible con este medicamento.
Mujeres embarazadas en riesgo
Con el cambio de milenio, la tasa de sífilis en Estados Unidos se redujo de tal manera que apenas se conocían casos en todo el país.
Pero, tras más de una década de crecimiento sostenido, el país afronta en estos momentos los índices más altos de sífilis de la historia reciente.
Según datos del Centro para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) con sede en Atlanta, los casos de sífilis para los dos géneros subieron un 15,1% en 2014 en todas las regiones de EE.UU.
Mujer embarazadaImage copyrightPA
Image captionExiste especial preocupación por el aumento de casos de mujeres embarazadas con sífilis.
Además,la tasa de sífilis congénita (la que se contagia de una madre infectada al feto durante el embarazo) aumentó en un 27,5%.
La tendencia se ha detectado en distintos rincones del país: desde Nueva Orleans hasta Nueva York, pasando por el estado de Oregón, donde los casos han aumentado más de un 1.000% entre 2007 y 2014.
Tan grave es la situación en Oregón que las autoridades sanitarias del estado crearon una página web, syphaware.org, que se presenta así:
"Oregón es conocido por muchas cosas: su belleza natural, el café, la cerveza y el vino. ¿Sabías que también es conocido por la sífilis?".
En el caso de California, el Departamento de Salud Pública (CDPH, por sus siglas en inglés) informa que, entre 2012 y 2014, los casos de sífilis en mujeres se incrementaron más del doble y los casos de sífilis congénita se triplicaron.
En el pasado, el aumento de casos de sífilis se asoció con la falta de cobertura médica, así como con el abuso de drogas y la pobreza".
Sarah Kidd, Centro para el Control y Prevención de Enfermedades
Las autoridades sanitarias del estado pusieron en marcha un plan de eliminación de la sífilis y pidieron ayuda al CDC para contener la propagación de la enfermedad.
Karen Smith, directora del CDPH, explicó que las prioridades de su oficina son aumentar y mejorar el acceso de todos los californianos a la atención médica y sensibilizar a la opinión pública sobre el riesgo de las enfermedades de transmisión sexual.
En cuanto a la falta de medicamentos, Heidi Bauer, al frente del departamento que se encarga de las enfermedades de transmisión sexual en el CDPH, le contó a BBC Mundo que existe verdadera preocupación.
"Estamos intentando hacer inventario en todas las farmacias y clínicas locales para ver cuántas medicinas tenemos, porque realmente Bicillin es la mejor vía para curar la sífilis".
Llagas en la piel causadas por la sífilisImage copyrightSCIENCE PHOTO LIBRARY
Image captionLa lucha contra la sífilis, enfermedad caracterizada por la aparición de llagas que pueden causar la caída de piel y era mortal en muchos casos, dio un paso de gigante con el descubrimiento de la penicilina.
¿Impacto de la tecnología moderna?
Los investigadores todavía intentan discernir por qué está ocurriendo este incremento y adelantan algunas claves:
  • La sífilis no es la única enfermedad de transmisión sexual que va en aumento: los casos de clamidia y gonorrea también se están multiplicando, lo que sugiere que no es problema único de la sífilis
  • El creciente impacto de la tecnología en la vida sexual de la gente, en concreto por aplicaciones como Tinder o Grindr, que facilitan encuentros casuales entre personas que no se conocen y no saben cuál es el historial sexual de sus amantes
  • Reducción en las precauciones que se adoptan ante el sexo por los avances que se han dado en el combate contra el vih/sida
Dicho esto, no hay pruebas concluyentes de una relación directa entre el uso deapps y el aumento de casos de sífilis, sobre todo si se tiene en cuenta que Tinder se hizo popular más de una década después de que los casos empezaran a subir en 2002.
La doctora Sarah Kidd, epidemióloga del CDC, le dijo a BBC Mundo que es muy difícil señalar las causas que explican el panorama actual.
"Sabemos que, en el pasado, el aumento de casos de sífilis se asoció con la falta de cobertura médica, así como con el abuso de drogas y la pobreza", sostuvo.
Kidd precisó que, desde el año 2000, se vio un incremento de sífilis en hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, y es en los últimos años cuando se ha dado el aumento de contagio en personas heterosexuales y niños recién nacidos.
Aplicación TinderImage copyrightPA
Image captionLas apps pueden suponer un problema para el diagnóstico de la enfermedad ya que el control de su expansión se apoya en la posibilidad de identificar a los compañeros sexuales de una persona infectada.

Difícil de detectar

La sífilis no es la misteriosa enfermedad de antaño. Se sabe que se contagia cuando alguien entra en contacto con la llaga de una persona infectada, especialmente durante la penetración o el sexo oral.
Es completamente curable con penicilina pero identificarla es el problema.
Los síntomas de la sífilis a menudo se parecen a los de otras enfermedades, lo que explica por qué, hace más de un siglo, se conocía a la enfermedad como"la gran imitadora".
En el 15% de los casos de sífilis sin tratar, la enfermedad reaparece entre 10 a 20 años después de la primera infección, causando daños al cerebro y los músculos, parálisis, ceguera e incluso puede causar la muerte.
Desde el CDC, los expertos animan a las personas sexualmente activas, especialmente a las mujeres embarazadas y los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, a que se hagan pruebas regularmente.
Ilustración antigua sobre la sífilisImage copyrightSCIENCE PHOTO LIBRARY
Image captionIlustración que muestra un tratamiento del siglo XVI contra la sífilis, donde un hombre infectado es colocado en una suerte de horno durante 30 días mientras respira vapor de mercurio.
Las autoridades de salud reiteran la importancia de sensibilizar a la opinión pública.
"Hay que saber que la enfermedad todavía existe". subrayó Sarah Kidd.

martes, 14 de junio de 2016

ESTO ES UNA LOCURA TOTAL

Réplica a Peter Gøtzsche y su ataque a la psiquiatría

Peter Gøtzsche es un médico internista que publicó un primer libro contra la industria farmacéutica, 'Medicamentos que matan', y acaba de publicar ahora otro contra la psiquiatría y los psiquiatras, 'Psicofármacos que matan y denegación organizada'. 
.Foto: Pixabay
Foto: Pixabay

Peter Gøtzsche no tiene formación ni experiencia psiquiátrica asistencial y cuando un psiquiatra con experiencia oye lo que dice o escribe este autor, tiene una sensación que yo supongo que tiene que ser parecida a la que tiene un padre o una madre cuando un sacerdote les dice cómo educar a los hijos o cómo vivir la sexualidad; la sensación de que no sabe de lo que habla, vamos.
Gøtzsche tiene una ideología y busca los datos que le convienen para servir a esa ideología, en un claro ejemplo de lo que se llama 'sesgo de confirmación', es decir, de coger los estudios o datos que coinciden con su planteamiento ideológico mientras se rechazan o ignoran los que no concuerdan. He criticado anteriormente su falta de rigor, que se demuestra claramente en la diferente forma en que trata a los psicofármacos y a la psicoterapia.
Los datos que tenemos indican actualmente que la psicoterapia no es más eficaz que los antidepresivos, que existe un sesgo de afiliación, es decir, que los terapeutas favorecen en los estudios a la terapia que ellos practican, y que el sesgo de publicación (es decir que cuando en los estudios no sale lo que queremos, los guardamos en un cajón) es similar en estudios de psicoterapias al que existe en estudios de antidepresivos.
El mismo Gøtzsche reconoce en este nuevo libro que todas las psicoterapias funcionan igual, incluidas las que realizan estudiantes sin ninguna formación en Psicología. A pesar de eso, como es partidario de la psicoterapias, rechaza los antidepresivos y perdona a las psicoterapias todas sus carencias. Para una crítica más extensa ver esta entrada. Aquí voy a argumentar que, además de poco riguroso, Gøtzsche es incoherente.
En la entrevista que ha publicado ConsumoClaro, defiende el tratamiento de las psicosis con benzodiacepinas: "Todos los pacientes, hasta el momento, me han dicho que preferirían una benzodiazepina. Y les comprendo, ya que las benzodiazepinas no son tan tóxicas y peligrosas como antipsicóticos". Sin embargo, voy a transcribir a continuación lo que el propio Gøtzsche dice de las benzodiacepinas en su libro 'Medicamentos que matan' (pag.315):
"En la década de los sesenta los médicos creían que las benzodiacepinas eran inofensivas, por eso las recetaban para prácticamente cualquier dolencia. En el punto álgido de su uso, las ventas eran equivalentes a que el 10% de la población danesa las tomara, algo extraordinario debido a que sus efectos desaparecen al cabo de unas semanas porque se genera dependencia al fármaco y porque son altamente adictivas y provocan un gran número de daños. 
Los ensayos son sesgados, pero lo que nos permiten observar es que si se toman como somníferos -cuando aún tienen efecto, es decir, antes de que generen tolerancia- se produce un aumento del tiempo del sueño de quince minutos en los ancianos que padecen insomnio pero a la vez se multiplican por cinco los pacientes que presentan accidentes cerebrales, por tres los problemas psicomotrices y por cuatro los casos de fatiga durante el día.
Los pacientes que toman estos fármacos tienen también un riesgo elevado de sufrir caídas y accidentes de tráfico; un estudio descubrió, además, que las benzodiacepinas hacen aumentar asimismo el riesgo de demencia en cerca de un 50%."
Bueno, celebro que ahora esté dispuesto a que los psicóticos tomen un veneno como las benzodiacepinas, que parece que no lo era tanto; tal vez en el próximo libro nos diga que los antipsicóticos no son tan malos... Pero lo que ya es una afirmación esperpéntica es esto: "Sé de psiquiatras eminentes en varios países que nunca han usado un antipsicótico para tratar una psicosis. Solo han aplicado la psicoterapia, la empatía y el amor.”
Por supuesto, hay psicosis que pueden remitir espontáneamente o que responden a psicoterapia, benzodiacepinas o simplemente a placebo, pero también hay psicosis que se cronifican y no responden a ningún tratamiento de los conocidos hasta la fecha. Y en medio de estos dos extremos hay una mayoría en los que es imposible evitar el uso de antipsicóticos, especialmente en las fases agudas de descompensación. 
Cuando Gøtzsche publique en alguna revista científica un estudio en el que demuestre cómo cura las psicosis graves con amor y empatía, deberemos hacerle caso. No antes.
Es un tema abierto y discutible cuánto tiempo usarlos, pero nadie que trate psicosis graves puede dejar de reconocer que no hay alternativa a los antipsicóticos en muchas fases de la enfermedad. Decir que las psicosis graves se curan con empatía y amor es un insulto no ya a los psiquiatras -que según el estereotipo somos todos idiotas o malvados, o ambas cosas- sino a la ciencia, a la inteligencia, a la historia, a los pacientes y a sus familias. 
Puedo dar fe de que a la mayoría de los pacientes que he tratado a lo largo de mi carrera no es precisamente amor lo que les ha faltado y sigo siendo testigo delsufrimiento de sus familias. Pero el problema de Gøtzsche es que no cree en el fondo que exista la enfermedad mental grave, un trastorno de la mente que el paciente no puede controlar, que genera un gran sufrimiento y que justifica el empleo de medicamentos que tienen efectos secundarios, sin duda, y que ojalá fueran mejores de lo que son, pero que son la mejor alternativa disponible. 
Personalmente no entiendo que Peter Gøtzsche sea un gurú para mucha gente y reciba el bombo y platillo que se le está dando. Escribir libros es muy fácil, pero otra cosa muy distinta es atender a los pacientes y sus familias. Cuando Gøtzsche publique en alguna revista científica un estudio en el que demuestre cómo cura las psicosis graves con amor y empatía, deberemos hacerle caso. No antes. 


El rápido viaje del miedo en la amígdala cerebral

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Por primera vez, un equipo internacional de científicos ha demostrado que la amígdala cerebral humana es capaz de extraer información de manera ultrarrápida sobre posibles amenazas que aparecen en la escena visual. Con el estudio de amígdalas de pacientes que tenían implantados electrodos en estas regiones para diagnosticar epilepsia, los expertos han conseguido nuevos datos sobre cómo viaja la información entre el circuito visual y el emocional. 

<p>Imagen cerebral en la que aparecen coloreadas la amígdala (azul) y el hipocampo (amarillo). / Stephan Moratti</p>
Imagen cerebral en la que aparecen coloreadas la amígdala (azul) y el hipocampo (amarillo). / Stephan Moratti
La amígdala es una estructura clave en el procesamiento de las emociones que forma parte del sistema límbico. A diferencia de la corteza –parte externa que cubre los dos hemisferios y donde se localizan las funciones cognitivas superiores como el procesamiento visual o el lenguaje–, la amígdala se sitúa en la parte interna del cerebro. “Su localización es privilegiada; es una de las estructuras más populares, al conectar y recibir conexiones de varias áreas en distintos niveles, y ser capaz de desencadenar cambios fisiológicos o respuestas del sistema nervioso autónomo”, explica Constantino Méndez-Bértolo, investigador del Campus de Excelencia Internacional Moncloa de la Universidad Complutense (UCM) y la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). Sin embargo, esta ubicación, en la parte interna del cerebro, dificulta su estudio con las técnicas habituales de neuroimagen. 
Para diagnosticar dolencias como la epilepsia, los neurocirujanos implantan electrodos en la amígdala. En un estudio publicado en Nature Neuroscience, los científicos han contado con la colaboración de once pacientes ingresados en el Hospital Ruber Internacional (Madrid) que tenían implantados electrodos en esta región cerebral. 
El análisis de las amígdalas les ha permitido conseguir la primera prueba directa en seres humanos de que esta área, por sí misma, puede ser capaz de extraer información muy rápido respecto a posibles amenazas o estímulos biológicamente relevantes en la escena visual, antes de recibir la información visual más fina procesada en el neocórtex. 

Además de la emoción, los investigadores tuvieron en cuenta la frecuencia espacial de las imágenes, que representa la magnitud de los cambios de luz de un punto a otro. Los autores proyectaron fotografías normales –en todo el espectro de frecuencias– junto con imágenes formadas solo por los componentes de baja o de alta frecuencia espacial. 
Para llegar a estas conclusiones, los científicos realizaron dos experimentos. En el primero, los pacientes tenían que responder, mediante dos botones, si la imagen que les presentaban con una emoción determinada (miedo, alegría o neutra) pertenecía a un hombre o a una mujer. 
Las de baja frecuencia aparecen como borrosas –se distingue si los ojos o la boca están abiertos o cerrados, pero no los detalles–, mientras que en las de alta frecuencia se aprecian muy marcados los rasgos faciales. 
Un camino con dos rutas 
Para que toda esta información viaje desde el circuito visual al emocional existen dos vías. Una va directamente del tálamo a la amígdala, compuesta por neuronas magnocelulares y por la que solo viajan componentes de baja frecuencia espacial. La otra viaja del tálamo a la corteza occipital, donde comienza el procesamiento visual clásico, y está compuesta por neuronas tanto magnocelulares como parvoceluares, en las que se analizan ambos tipos de frecuencia. 
Lo que los autores han descubierto es que la información gruesa que la amígdala maneja sobre la escena visual –antes de que le llegue la información desde la corteza– la hace sensible a estímulos biológicamente relevantes, como podría ser la expresión de miedo de una persona que se encuentre cerca, que pone en alerta al individuo para buscar dónde está el peligro.
“Partíamos de la hipótesis de que, si la amígdala presenta una respuesta emocional temprana, esta será mayor para la emoción negativa y ocurrirá siempre que haya frecuencias espaciales bajas en la imagen, ya que la información llegaría desde el núcleo del tálamo a través de neuronas magnocelulares, que no transportan información de alta frecuencia”, señala Méndez-Bértolo, autor principal del trabajo.
Aplicación en el trastorno de ansiedad 

En el segundo de los experimentos, los pacientes observaron imágenes neutras y otras extremadamente desagradables y tenían que indicar si las escenas transcurrían en interior o exterior. Los resultados, comparados con los de la primera prueba donde solo se procesaban caras, reflejaron que, en el caso de escenas visuales más complejas, no se registraba una respuesta temprana.
Mediante los registros eléctricos intracraneales, los investigadores comprobaron que la amígdala, además de dar una respuesta emocional tradicional ante las imágenes de bajo y alto nivel de frecuencia, presenta una respuesta emocional muy rápida (anterior a los 100 milisegundos) ante los estímulos negativos con bajas frecuencias espaciales.
Estos nuevos datos sobre cómo viaja la información entre el circuito visual y el circuito emocional pueden ayudar al tratamiento de trastornos emocionales como la ansiedad, donde la amígdala desempeña un papel fundamental.
“Gracias a este estudio podemos considerar con más importancia el procesamiento visual temprano e inconsciente y los efectos que puede tener en nuestro organismo. Nos permite entender mejor por qué el miedo, muchas veces, está fuera de nuestro control voluntario”, mantienen los autores.
En la investigación, dirigida por el Laboratorio de Neurociencia Clínica de la UPM y en la que participa el departamento de Psicología Básica I de la UCM, también han colaborado la Universidad de Londres (Reino Unido), la Universidad de Ginebra (Suiza) y el Centro de Investigación de Alzheimer Reina Sofía (Madrid).
Referencia bibliográfica:
Constantino Méndez-Bértolo, Stephan Moratti, Rafael Toledano, Fernando López-Sosa, Roberto Martínez-Álvarez, Yee H Mah, Patrik Vuilleumier, Antonio Gil-Nagel y Bryan A Strange. “A fast pathway for fear in human amygdala”, Nature Neuroscience, 13 de junio de 2016. DOI: 10.1038/nn.4324.
Bryan Strange y Stephan Moratti dirigieron a Constantino Méndez-Bértolo en su beca predoctoral PICATA desarrollada en el Campus de Excelencia Internacional Moncloa (UCM-UPM).