jueves, 23 de febrero de 2017

Comparación de resultados según el sexo del médico | 07 FEB 17

¿Hay diferencias en la atención médica entre profesionales mujeres y varones?

Los pacientes atendidos por médicos del sexo femenino tendrían menores tasas de mortalidad hospitalaria y reinternación a los 30 días
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Autor: Yusuke Tsugawa, Anupam B. Jena, Jose F. Figueroa, John Orav y colaboradores JAMA Intern Med Diciembre 2016.787
INDICE:  1. Página 1 | 2. Referencias bibliográficas
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Introducción
Hay evidencia de que los hombres y las  mujeres pueden practicar una medicina diferente. La literatura ha demostrado que las médicas pueden ser más propensos a seguir las guías clínicas, proporcionar cuidados preventivos más a menudo, comunicarse más con los pacientes, realizar bien o mejor los exámenes estandarizados y brindar más asesoramiento psicosocial a sus pacientes que los hombres. Aunque los estudios indican diferencias en los patrones de práctica y en el proceso de medidas de calidad entre hombres y mujeres médicos, esos estudios no examinaron los resultados de los pacientes, lo que sin duda es lo que más importa. De hecho, en gran parte se desconoce si los resultados de los pacientes varían según el sexo del médico tratante.
Las mujeres médicas ahora representan casi un tercio de la mano de obra médica de EE. UU. y comprenden la mitad de los estudiantes de medicina. A pesar de que las profesionales mujeres pueden proporcionar cuidados de mayor calidad, algunos han argumentado que las interrupciones de la carrera debido a la crianza de los hijos; las mayores tasas de empleo a tiempo parcial y la mayor responsabilidad de atender las tareas domésticas y laborales pueden comprometer la calidad de la atención prestada, pueden comprometer la calidad de la atención provista por los profesionales del sexo femenino y justifican los salarios más elevados entre los médicos varones. Por lo tanto, se desconoce la evidencia empírica sobre si los resultados de los pacientes difieren si son atendidos por hombres o mujeres médicos.

► Objetivo
Determinar si las tasas de mortalidad y reinternación a los 30 días difieren entre los pacientes tratados por médicos de sexo masculino o femenino.
► Diseño, ajuste Y participantes
Se analizó una muestra aleatorizada del 20% de los beneficiarios de Medicare de ≥65 años hospitalizados tratados por internistas generales desde el 1 de enero de 2011 hasta el 31 de diciembre de 2014. Se examinó la asociación entre el sexo de los médicos y las tasas de mortalidad y de reinternación a los 30 días, ajustada por las características del paciente y del médico y los efectos fijados en el hospital (comparando la eficacia de los médicos varones y mujeres dentro del mismo hospital).
Como un análisis de sensibilidad, se examinó solo a los médicos dedicados a la atención hospitalaria, a quienes los pacientes se les asignan casi al azar, dependiendo de sus horarios laborales. También se investigó si las diferencias en los resultados de los pacientes variaban según la gravedad de la enfermedad subyacente.
► Resultados y medidas principales
Se calcularon las tasas de mortalidad hospitalaria y de reinternación a los 30 días, de los pacientes de Madicare.
⇒ Resultados
Se utilizó un total de 1.583.028 hospitalizaciones para analizar la mortalidad a los 30 días (edad media del paciente [SD], 80,2 [8,5] años, 621.412 hombres y 961.616 mujeres); 1.540.797 fueron utilizados para el análisis de las reinternaciones (edad media del paciente [SD], 80,1 [8,5] años, 602.115 hombres y 938.682 mujeres).
Los pacientes tratados por médicas mujeres mostraron menor mortalidad a los 30 días (mortalidad ajustada, 11,07% vs. 11,49%, diferencia de riesgo ajustada, -0,43%); número necesario para tratar o prevenir 1 muerte, 233) y menos reinternaciones a los 30 días (reinternaciones ajustadas, 15,02% vs. 15,57%, diferencia de riesgo ajustada, -0,55%; número necesario para tratar o prevenir 1 reinternación, 182) que los pacientes atendidos por los médicos varones, después de considerar los posibles factores de confusión. Los autores sostienen que sus hallazgos no se vieron afectados por restringir los análisis a los pacientes tratados por internistas. Las diferencias persistieron cuando se tuvieron en cuenta 8 condiciones médicas comunes y la gravedad de la enfermedad de los pacientes.
En este contexto, utilizando una muestra nacional de beneficiarios de Medicare con afecciones médicas hospitalizados, los autores trataron de responder 3 preguntas clave.
Primero, ¿hay diferencias importantes en los resultados clínicos de los pacientes hospitalizados atendidos por mujeres internistas comparados con los tratados por internistas masculinos?
Segundo, ¿influye el sexo del médico en los resultados de los pacientes en las diferentes patologías que han motivado la hospitalización?
Por último, ¿varían estas diferencias en los resultados con la gravedad de la enfermedad que sufre el paciente?
► Comentarios
Los autores hallaron que los pacientes ancianos que reciben atención de internistas mujeres tuvieron tasas de mortalidad y reinternación a los 30 días más bajas comparadas con los pacientes atendidos por internistas de sexo masculino.
Esta asociación estuvo relacionada con una variedad de condiciones y la gravedad de la enfermedad subyacente. Considerando la evidencia previa en su conjunto, la que sugiere que los médicos hombres y mujeres pueden practicar la medicina de manera diferente, los autores sostienen que las diferencias potenciales halladas en los patrones de práctica entre hombres y mujeres médicos pueden tener implicancias clínicas importantes.
Las mujeres internistas parecen tener mejores  resultados en la atención hospitalaria que sus pares masculinos
“Nuestros resultados”, dicen, “acerca de que las mujeres internistas parecen tener mejores  resultados en la atención hospitalaria que sus pares masculinos coinciden con los resultados de estudios previos sobre mediciones del proceso de calidad.” En atención primaria hay evidencia que sugiere que, comparado con los médicos varones, las mujeres tienen más probabilidades de practicar una medicina basada en la evidencia, actuar mejor en los exámenes estandarizados y practicar una medicina centrada en el paciente. Los pacientes de atención primaria atendidos por mujeres médicas también hacen menos visitas al departamento de emergencias comparado con los pacientes atendidos en atención primaria por médicos varones. Los datos provenientes de otros medios laborales sugieren que los hombres pueden ser menos planificados en su enfoque para resolver problemas complejos.
Si estos hallazgos también se aplican a cómo los médicos de sexo masculino y femenino abordan los problemas y las decisiones clínicas, estos patrones de comportamiento pueden proporcionar un mecanismo plausible que enlace el sexo del médico con los resultados del paciente. Aunque la diferencia en la mortalidad de los pacientes atendidos por médicos de diferente sexo fue modesta, la diferencia de 0,43 en el porcentaje del tamaño del efecto observada o la reducción del riesgo relativo del 4% de la mortalidad posiblemente sean una diferencia clínicamente significativa.en este contexto ha habido un reconocimiento generalizado de que los resultados de los pacientes han mejorado ostensiblemente durante la década pasada.
La mortalidad global de los beneficiarios de Medicare disminuyó de 5,0% en 2003 a 4,5% en 2013. Esta reducción de la mortalidad es el resultado de las nuevas inversiones nacionales, los tratamientos nuevos y el mejoramiento de la calidad, lo que permite tratar mejor a los pacientes. La diferencia en la tasa de mortalidad entre los pacientes de este estudio atendidos por médicos de diferente sexo fue de una magnitud comparable.
Por otra parte, dado que anualmente en EE. UU. hay más de 10 millones de hospitalizaciones de Medicare por condiciones médicas y asumiendo que la asociación entre el sexo del médico tratante y la mortalidad es causal, los autores estiman que aproximadamente podrían morir 32.000 pacientes menos si los médicos varones pudieran alcanzar anualmente los mismos resultados que las médicas. El efecto sería aún mayor si la asociación entre el sexo del médico y los resultados del paciente también se mantiene para las poblaciones que no pertenecen de Medicare.
“Una cuestión importante al interpretar nuestras conclusiones”, dicen los autores, “es si las mismas pueden ser explicadas por la gravedad no medida de la enfermedad de los pacientes tratados por médicos hombres vs. pacientes tratados por profesionales del sexo femenino.” El contexto hospitalario, comparado con el ambulatorio, tiene la ventaja de que permite estudiar los resultados de los pacientes tratados por médicos de diferente sexo, dado  que hay menos selección del médico de parte del paciente o del paciente de parte del médico. Aunque algunos pacientes eligen a su médico de atención primaria, y el sexo del médico puede ser un factor que influya en su decisión, los pacientes internados por una urgencia o emergencia son tienen menos posibilidad de elegir a su médico.
Los autores hallaron que casi todas las características observables típicamente asociadas a la gravedad de la enfermedad estaban bien balanceadas entre los médicos de sexo femenino y masculino. Incluso para los médicos internistas, para quienes es más probable que los pacientes sean asignados al azar, los autores comprobaron que las características del paciente estaban equilibradas entre los médicos de ambos sexos y que los pacientes atendidos por profesionales del sexo femenino siguieron teniendo menor mortalidad y tasas de reinternación.
Los autores expresan que son conscientes de que solo 1 estudio examinó la asociación entre el sexo de los médicos y la mortalidad de los pacientes. Jerant y col. analizaron una pequeña cohorte de pacientes ambulatorios relativamente sanos (quienes en general, son más saludables que los pacientes hospitalizados) y no hallaron asociación entre los resultados y el sexo de los médicos pero varios análisis que investigan las diferencias en los procesos de atención entre médicos masculinos y femeninos han dado resultados que se alinean con los hallazgos del presente estudio. Por ejemplo, Kim y col. y Berthold y col. hallaron que las mujeres médicas superan a los médicos varones en el proceso de mediciones para los pacientes con diabetes.
► Limitaciones
Los autores expresan que, primero, como en cualquier estudio de observación, no podrían tener completamente en cuenta las diferencias no medidas en el riesgo de muerte y reinternaciones entre los pacientes tratados por médicos de diferente sexo. Aunque ellos abordaron este tema de varias maneras, incluyendo el uso de un diseño experimental natural aprovechando la asignación casi al azar de los pacientes a los médicos internistas, aún es posible que la confusión no medida (por ej, las diferencias residuales en el estado socioeconómico de los pacientes que no se explican por su raza/etnia, elegibilidad de Medicaid y nivel de ingreso familiar) puede explicar las diferencias observadas en los resultados de los pacientes. Sin embargo, la confusión residual tendría que ser de una magnitud muy importante para explicar las diferencias halladas.
En segundo lugar, los autores no pudieron identificar por qué las médicas tienen mejores resultados que los hombres médicos. Dado que el sexo del médico por sí mismo no determina los resultados en los pacientes, el sexo debe servir como un marcador de diferencias en los patrones de práctica entre los médicos de sexo masculino y femenino que afectan significativamente los resultados del paciente. Sería útil promover estudios que usan datos clínicos para comprender cuál de los patrones de práctica de los médicos están marcando las diferencias en los resultados de los pacientes.
En tercer lugar, para identificar el sexo de los médicos se utilizaron datos autoinformados, lo que obliga a los encuestados a categorizarse como varón o mujer; por lo tanto, no se pudo captar a los encuestados transgénero. Es posible que los médicos transexuales optaran por no contestar esta pregunta o seleccionar una de las 2 categorías disponibles, que puede conducir a un bajo grado de clasificación errónea. Cualquier clasificación errónea en el sexo auto reportado generaría un sesgo en las estimaciones hacia la nulidad. Por último, el análisis se limitó a los pacientes de Medicare hospitalizados con afecciones médicas, atendidos por Internistas. Por lo tanto, los resultados no pueden ser generalizables a pacientes con condiciones quirúrgicas, o tratados por médicos de otras especialidades o en atención ambulatoria.

► Conclusiones
Usando una muestra nacional de beneficiarios de Medicare hospitalizados, los autores hallaron que los pacientes que recibían atención por médicos internistas del sexo femenino tienen menores tasas de mortalidad y reinternación a los 30 días que los pacientes atendidos por internistas varones. Estos hallazgos sugieren que las diferencias en los patrones de práctica entre hombres y mujeres médicos, como se sugiere en estudios anteriores, pueden tener implicancias clínicas importantes en los resultados de los pacientes. Entender exactamente el por qué de estas diferencias en la calidad de la atención y los patrones de práctica puede proporcionar información valiosa para mejorar la calidad de la atención de todos los pacientes, independientemente de quién proporciona su cuidado.
Resumen y comentario objetivo: Dra. Marta Papponetti

Un gel de testosterona mejora la salud de los hombres mayores de 65 años

Aumentar la densidad ósea o disminuir la anemia son algunos de los beneficios de un tratamiento basado en la hormona testosterona en hombres mayores de 65 años. Así concluyen una serie de estudios publicados esta semana en el Journal of the American Medical Association. Además de ventajas para la salud, uno de los trabajos sugiere también posibles complicaciones relacionadas con el corazón.
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<p>En los hombres, la testosterona desempeña un papel clave en el desarrollo de los tejidos reproductivos masculinos. / Fotolia</p>
En los hombres, la testosterona desempeña un papel clave en el desarrollo de los tejidos reproductivos masculinos. / Fotolia
Con el paso del tiempo, los niveles de testosterona en los hombres suelen ser más bajos, provocando trastornos sexuales, disminución de la masa muscular, pérdida del cabello o reducción de la densidad ósea.
Esta semana, el Journal of the American Medical Association (JAMA) publica una serie de estudios sobre el efecto que tiene el tratamiento con testosterona en hombres con niveles bajos de esta hormona, todos mayores de 65 años.
Las pruebas han sido realizadas por varios centros que forman parte del mismo grupo de investigación, el Testosterone Trials (TTrials), financiado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.

Los cuatro estudios de 
TTrials publicados por JAMA analizan los efectos de esta terapia en la densidad y fuerza ósea, salud cardiovascular, anemia y función cognitiva en los sujetos de la investigación.La investigación contaba con hombres repartidos por todo el país –en muestras desde los 138 hasta los 788 sujetos–, con 65 o más años de edad y niveles bajos de testosterona, aunque dentro de lo esperado en pacientes de esa edad. A todos ellos se les sometió a tratamiento durante un año, bien con gel de testosterona o con gel placebo.
El mismo grupo ya publicó el año pasado los resultados de otro trabajo que mostraba las ventajas que este tratamiento podía tener en la función sexual de los pacientes con baja testosterona.
Menos anemia
Los resultados muestran ciertos beneficios para aquellos sujetos que usaron el gel de testosterona y no se encontraban en el grupo del placebo.
Por ejemplo, tras un año de tratamiento con testosterona se corrigió la anemia de aquellos pacientes con esta enfermedad que formaban parte del estudio. Sus niveles de hemoglobina también aumentaron respecto a aquellos que usaban el gel placebo.
Otro de los trabajos ha detectado un incremento en la densidad mineral ósea volumétrica y en la fuerza de los huesos en los sujetos del grupo con el tratamiento. “Necesitaremos un estudio mayor y durante más tiempo para comprobar si el tratamiento con testosterona puede reducir el riesgo de sufrir fracturas”, explica Christina Wang, investigadora del Instituto de Investigación Biomédica de Los Ángeles (LA Biomed) y coautora de los cuatro estudios.
Por otro lado, no se ha detectado ninguna mejoría significativa en la memoria verbal o visual, habilidad espacial y otras capacidades cognitivas de los sujetos del estudio en ninguno de los dos grupos.
Riesgos para el corazón
A pesar de los beneficios detectados, la prueba encargada de medir los riesgos cardiovasculares muestra un aumento importante en el volumen de placa no calcificada en las arterias coronarias de los pacientes que no se encontraban en el grupo del placebo. 
Estos datos sugieren que el tratamiento con testosterona podría aumentar los riesgos de sufrir una enfermedad cardiovascular, aunque desde TTrials prefieren ser cautos.
que este estudio es exploratorio y se necesita otro a gran escala, bien controlado y a largo plazo para confirmar si aumentan los riesgos de sufrir daños en el corazón o incluso la muerte”, advierte otro de los autores, Ronald S. Swerdloff, de LA Biomed.
Sin embargo, JAMA Internal Medicine publica también un trabajo de la empresa sanitaria Kaiser Permanente que recoge que la terapia de reemplazo de testosterona puede reducir el riesgo cardiovascular.
Esta investigación no forma parte del TTrials y se ha centrado en pacientes con deficiencia androgénica, un descenso de la testosterona por debajo de los niveles normales que provoca el envejecimiento.
Según el estudio, los hombres que se sometieron a una terapia con testosterona para tratar los síntomas de la deficiencia androgénica tenían un riesgo menor, un 33% menos, de sufrir problemas cardiovasculares respecto a los que no recibieron esta terapia hormonal.
“Esperamos que estos resultado reduzcan la preocupación de los pacientes con esta enfermedad para que los médicos puedan ayudarles a usar la terapia de reemplazo de testosterona”, indica T. Craig Cheetham, de Kaiser Permanente y autor principal del estudio.
Referencias bibliográficas:
Matthew J. Budoff, et al. “Testosterone treatment and coronary artery plaque volume in older men with low testosterone”. JAMA. 2017; 317(7): 708-716. doi:10.1001/jama.2016.21043
Susan M. Resnick,et al. “Testosterone treatment and cognitive function in older men with low testosterone and age-associated memory impairment” JAMA. 2017; 317(7):717-727. doi:10.1001/jama.2016.21044
Cindy N. Roy, et al. “Association of testosterone levels with anemia in older men: a controlled clinical trial”. JAMA Intern Med. Published online February 21, 2017. doi:10.1001/jamainternmed.2016.9540
Peter J. Snyder, et al. “Effect of testosterone treatment on volumetric bone density and strength in older men with low testosterone: a controlled clinical trial”. JAMA Intern Med. Published online February 21, 2017. doi:10.1001/jamainternmed.2016.9539
T. Craig Cheetham, et al. “Association of testosterone replacement with cardiovascular outcomes among men with androgen deficiency”. JAMA Intern Med. Published online February 21, 2017. doi:10.1001/jamainternmed.2016.9546

miércoles, 22 de febrero de 2017


¿Qué factores igualarían las tareas domésticas en las parejas?

Compartir la idea de equidad o contar con unos recursos equilibrados entre ambos miembros de la pareja son algunos de los elementos cruciales a la hora de revertir el género en las tareas domésticas. Estos factores están vinculados a las circunstancias individuales y sociales de cada uno, según una investigación en la que participa la Universidad Nacional de Educación a Distancia.
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<p>Las parejas participantes creían que, al menos, un 40% de las labores del hogar era llevado a cabo por el hombre. / Fotolia</p>
Las parejas participantes creían que, al menos, un 40% de las labores del hogar era llevado a cabo por el hombre. / Fotolia
Uno de los ámbitos donde la desigualdad de género es más acusada es el de las tareas domésticas. Las mujeres han sido quienes tradicionalmente han soportado esta carga y, aunque este modelo se mantiene bien presente en la sociedad, cada vez son más las parejas que intentan deshacer la división sexual vinculada a las labores del hogar.
Un estudio publicado en Community, Work & Family identifica los principales elementos que distinguen a este tipo de prácticas encaminadas a revertir el género. Entre otras cosas, el análisis ha permitido conocer cómo interactúan entre sí los distintos factores.
Cada vez son más las parejas que intentan deshacer la división sexual vinculada a las labores del hogar
Para los científicos, estas prácticas sociales son interesantes en la medida en que pueden arrojar algo de luz sobre los mecanismos que contribuyen a superar la desigualdad de género. Por ejemplo, se ha observado que compartir la creencia en una relación igualitaria, así como la existencia de un contexto social que empodere a las mujeres, puede favorecer la puesta en marcha de estos modelos alejados de la concepción tradicional.
Del mismo modo, se considera que los recursos materiales e inmateriales disponibles y la actitud de género influyen en el mismo sentido, pero se desconoce en qué grado lo hacen y cómo se configuran entre sí estos elementos.
Recursos igualitarios, tareas equitativas
Para averiguarlo, un equipo de investigadoras de las universidades Pompeu Fabra, Pablo de Olavide, Pública de Navarra, Nacional de Educación a Distancia y el CSIC entrevistó a 68 parejas dentro de un proyecto más amplio. Las parejas procedían de distintos contextos socioeconómicos, contaban con dos ingresos y esperaban su primer hijo.
Las entrevistas fueron realizadas en primer lugar a cada miembro por separado, y posteriormente se hizo de manera conjunta. De este modo recogieron información relativa al nivel de estudio, al tipo de trabajo, al tiempo libre o a la familia de cada uno, pero también a la historia de la pareja o a los cambios de hábitos que se han producido desde que viven juntos. Para el análisis se seleccionaron 28 parejas, aquellas que convenían en que al menos un 40% de las labores del hogar lo llevaba a cabo el hombre.
“Los hombres y mujeres en todas las parejas argumentaban que el reparto tenía que ser equitativo, pero si el hombre se resistía en la práctica –por ejemplo poniendo en duda los estándares de orden y limpieza de ella–, entonces la mujer debía tener recursos relativos iguales o mayores a los de él para conseguir un reparto equilibrado”, explica Teresa Jurado, coautora de la publicación:
"En cambio, cuando había un mayor acuerdo sobre los estándares concretos, los recursos relativos o el tiempo que el empleo dejaba a cada cual podían inclinarse a favor de ella o de él, sin que esto fuera impedimento para un reparto corresponsable de las tareas”, subraya. No obstante, en la mayoría de las parejas analizadas la mujer tenía los mismos recursos o más que el hombre, ya fuera en estabilidad laboral, nivel de ingresos, titularidad de la vivienda o apoyo en redes sociales. 
Referencia bibliográfica:
Marta Domínguez-Folgueras, Teresa Jurado-Guerrero, Carmen Botía-Morillas, Patricia Amigot-Leache. ´The house belongs to both`: undoing the gendered division of housework. Community, Work & Family, 2016. http://dx.doi.org/10.1080/13668803.2016.1192525

martes, 21 de febrero de 2017

FRANCO ROBABA MEJOR


Abierto el primer juicio por robo de bebés en España: fianza de 465.000 euros para el doctor Vela

Se le acusa de haber participado en 1969 en la sustracción de un recién nacido para dárselo a un matrimonio ya fallecido
    Miembros de la asociación SOS Bebés Robados, en una imagen de archivo
    Miembros de la asociación SOS Bebés Robados, en una imagen de archivo - EFE

    El Juzgado de Instrucción número 46 de Madrid ha abierto juicio oral contra el doctor Eduardo Vela, un ginecólogo de la antigua clínica madrileña San Ramón de Madrid, a quien se acusa de haber participado en 1969 en la sustracción de un bebé recién nacido para dárselo a un matrimonio ya fallecido.
    Así consta en un auto fechado el pasado 7 de febrero, al que tuvo acceso Europa Press, en el que el juez instructor confirma la situación de libertad provisional del procesado y dicta la apertura de juicio oral a instancias de la Fiscalía, trámite previo al señalamiento del juicio.
    Además, declara a la Audiencia Provincial de Madrid competente para el enjuiciamiento de los hechos. Se tratará del primer juicio en España relacionado con este entramado corrupto que se extiende por todo el país, habiendo tenido su epicentro en los años 60 en la capital.
    De igual modo, el instructor requiere en el auto al acusado una fianza de 465.000 euros para que aseguren las responsabilidades pecuniarias que se deriven del proceso en el caso de que sea condenado. Deberá presentar esta cantidad en el plazo de un día, una vez notificado este auto.
    La apertura de juicio oral se dicta después de que el fiscal haya calificado los hechos. En su escrito, pide 11 años de cárcel para el ginecólogo, ya jubilado y con avanzada edad. También ha propuesto su petición de pena el abogado de la denunciante, Guillermo Peña, que lleva la defensa de varios de los afectados en representación de la asociación SOS Bebés Robados.
    En su escrito, pide 13 años de cárcel para el doctor Vela por delitos de detención ilegal, falsedad en documento público y suposición del parto. Le aplica el Código Penal de 1995 al ser el más favorable al reo.

    Tres delitos

    En el caso del Ministerio Público, el fiscal le acusa de tres delitos: sustracción de menor de siete años, por el que solicita ocho años, así como los de suposición de parto y falsedad en documento oficial por los que reclama otros tres años. Además solicita una indemnización de 350.000 a la persona afectada por los daños morales causados.
    En su escrito de acusación la Fiscalía recuerda que entre los años 1961 y 1981 el doctor Vela ejerció como ginecólogo en el sanatorio San Ramón donde su cargo «le confería un control total y disposición sobre los partos y nacimientos que allí se producían». Fue en 1969 cuando un sacerdote amigo de Vela le comunicó que un matrimonio (ambos ya fallecidos) deseaba tener un bebé.
    El acusado convocó el 5 de junio de 1969 a la pareja a una reunión para comunicarles que le haría entrega de un recién nacido «al margen de la legalidad». Entre los tres acordaron ocultar la identidad real del bebé robado mediante la inscripción en el Registro Civil como hijo biológico de matrimonio.

    Cojín para fingir el embarazo

    El médico, además, instó a la pareja a que mientras se resolvía el tema fingiesen un embarazo «colocándose (la mujer) un cojín en el abdomen, debiendo simular en presencia de conocidos y vecinos los síntomas propios a la gestación como las náuseas».
    Al final todo ello no fue necesario porque pocas horas después del encuentro Vela tuvo acceso a la entrega de una niña recién nacida. Así que un día después convocó de nuevo a la pareja en su despacho para entregarles, sin el consentimiento de sus padres biológicos, un «regalo» que, en realidad, era una niña de pocos días.
    Entre los tres, «y guiados por el ánimo común de ocultar la verdadera identidad de la recién nacida», cumplimentaron el cuestionario que debían enviar al Registro Civil figurando la pareja como los auténticos padres y donde también aparecía la niña «como nacida a las 12 horas del día 4 de junio de 1969».
    Fue el propio Vela, con su firma incluida, quien certificó en el parte facultativo su «asistencia personal» al parto pese a que todo ello no contaba con el consentimiento de la madre biológica de la niña.
    La recién nacida fue inscrita finalmente en el Registro Civil con el nombre de Inés «borrando cualquier rastro que pudiera vincularle a un entorno familiar y social distinto al conformado por el matrimonio». La situación se prolongó hasta el año 2010 cuando, a raíz de la aparición de información sobre el robo de bebés, Inés empezó a sospechar sobre la realidad de sus orígenes.
    La madre, al ser requerida por su hija, admitió los hechos y se ofreció a colaborar para que descubriera la identidad de sus padres biológicos. Llegó a entregar una muestra biológica en el «Fichero de Perfiles de AND de personas afectadas por la sustracción de recién nacidos» del Ministerio de Justicia sin que hasta la fecha se haya podido averiguar la identidad de sus auténticos progenitores.

    lunes, 20 de febrero de 2017

    SUSANA NO SANA

    Por una sanidad digna y de calidad

    El éxito de la convocatoria de la Marea Blanca de Cádiz obliga a la Junta a mover ficha



    La Marea Blanca ha logrado poner contra las cuerdas a la Junta. Todo empezó en Granada con una medida que tenía como objetivo la unificación de hospitales y la reordenación de los servicios. Fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de cientos de usuarios que veían como sus derechos eran anulados por un nuevo ajuste presupuestario. La población se unió de forma masiva para gritar ¡basta ya¡ a un lustro de recortes, que han terminado por pasar factura al sistema sanitario andaluz. La movilización de Granada se extendió como un reguero de pólvora hacia otras localidades, donde los usuarios han mostrado su repulsa a una política de austeridad que ha dejado a la joya de la corona completamente desnuda.
    La Marea Blanca de Cádiz logró reunir ayer en la capital a unas 9.000 personas en favor de una sanidad digna y de calidad. La capital no albergaba una protesta de esta envergadura desde el cierre de Delphi. La Marea ha logrado juntar en un mismo foro a pensionistas, parados y distintos colectivos sociales. Se sienten orgullosos de su independencia, ya que no responden a ninguna ideología ni están vinculados con organización política alguna. La respuesta a la convocatoria obliga ahora a la Consejería de Salud a mover ficha y a dar una respuesta seria, clara y contundente a las demandas de este importante colectivo social, cuyo portavoz en la provincia es el médico Antonio Vergara.
    El nuevo movimiento, que brota como hongos en todas las capitales de provincia, está dispuesto a presentar batalla ante las administraciones públicas, en especial ante la Junta, hasta lograr una solución definitiva que devuelva a la sanidad pública su dignidad. La movilización ha llevado al consejero a abrir la puerta del diálogo y a tender la mano para buscar una solución conjunta a los problemas. La marea gaditana ha redactado un manifiesto reivindicativo que está resumido en 14 puntos claves. Se opone al cierre programado de los recursos sanitarios en periodos vacacionales y rechaza la no amortización del personal por baja laboral o jubilación. El colectivo exige un plan de mejora de la Atención Primaria y otro de listas de espera. La Junta tiene ahora la última palabra.

    QUE TE DEN POR CULO...SI TE GUSTA

    El último tabú médico: los cuerpos extraños en el recto

    Un antropólogo denuncia "la estigmatización" del placer anal en la literatura científica

    Radiografía de un hombre de 68 años con un destornillador en el recto, en Cartagena.
    Un día de 2015, un hombre de 50 años acudió a Urgencias del Hospital Universitario de Getafe. Tenía, según su relato, estreñimiento. En la radiografía no se veía nada raro, así que los médicos le pusieron un enema de limpieza. Al cabo de unas horas en observación, el hombre no aguantaba el dolor abdominal. “Tenía taquicardia y sudores”, recuerda una de las médicas que le atendieron, Myriam Valdés. Un escáner de emergencia reveló entonces “un objeto extraño en el colon” y una peritonitis fecaloide como consecuencia de una perforación del intestino. En el quirófano, los cirujanos se toparon con una zanahoria de 20 centímetros insertada por vía anal.
    El hombre no había dicho nada de la hortaliza durante horas, pero después de la operación relató que se la había introducido “porque había leído por internet que era bueno para las hemorroides”, según recuerda Valdés. La literatura científica está llena de casos similares. El Hospital Universitario Doctor Josep Trueta, en Girona, recibió un día a un hombre de 67 años que se había metido una manzana por el ano 24 horas antes. Otros casos son más extremos, como el vivido el año pasado en el Hospital Valle del Nalón, en Riaño (Asturias). Un chico de 29 años se presentó en Urgencias con dolor abdominal, tras una noche de borrachera y consumo de cocaína, según su versión. Decía no recordar nada. Los médicos le encontraron dos botes metálicos de desodorante, de unos 25 centímetros cada uno, en recto y colon.
    Un hospital de Getafe atendió a un hombre de 50 años con una zanahoria de 20 centímetros en el recto
    “La presencia de un objeto en el recto ha sido durante mucho tiempo una fuente de chistes y sospechas tanto en la calle como en el discurso médico”, reflexiona el antropólogo William J. Robertson, de la Universidad de Arizona (EE UU). El investigador ha buceado en la literatura científica y ha encontrado 147 estudios en profundidad sobre cuerpos extraños en el recto, al margen de una multitud de trabajos meramente descriptivos. Su veredicto es que los médicos refuerzan el “tabú del placer anal” y contribuyen a que los pacientes, por vergüenza, retrasen la visita a un centro sanitario, agravando los casos más problemáticos.
    “La medicina se basa en dividir las cosas en normales y anormales o patológicas. Por desgracia, lo anormal a menudo no se refiere simplemente a una variación respecto a la norma estadística, sino que ese anormal está envuelto en ideas derivadas de la cultura, acerca de lo que es un comportamiento moral”, señala Robertson. Su análisis, recién publicado en la revista especializada Culture, Health & Sexuality, ha detectado que el 69% de los estudios médicos vincula los cuerpos extraños en el recto con prácticas sexuales “pervertidas o aberrantes”.
    El antropólogo pone como ejemplo una revisión de 30 casos dirigida por el cirujano José Ignacio Rodríguez Hermosa, del Hospital Universitario Doctor Josep Trueta, en Girona. En el texto, el equipo médico subraya que en cinco de los casos la homosexualidad era un “factor asociado”. Curiosamente, según Robertson, “los heterosexuales no son clasificados como un grupo en el que se puedan observar cuerpos extraños, pese a que solo cinco de los 30 pacientes, el 17%, fueron identificados como homosexuales”.
    “¿Por qué no situar los cuerpos extraños en el recto en el marco de prácticas sexuales consensuadas y saludables entre personas de varios géneros y orientaciones sexuales?”
    “Esta patología se aprecia en reclusos penitenciarios, en personas con trastornos psicológicos, en intentos de suicidio u homicidio, en homosexuales, en actos eróticos, en prácticas sadomasoquistas, en casos de violación o agresiones sexuales, en personas semiinconscientes bajo los efectos de drogas o alcohol o en “correos” que ocultan narcóticos”, afirmaba Rodríguez-Hermosa en otro artículo, publicado en 2001 en la revista Cirugía Española.
    Para Robertson, estas descripciones vinculan estos casos con prácticas aberrantes, en el contexto de un sistema "heteronormativo" cuyo único modelo válido es la relación heterosexual tradicional. “¿Por qué no situar los cuerpos extraños en el recto en el marco de prácticas sexuales consensuadas y saludables entre personas de varios géneros y orientaciones sexuales?”, se pregunta el antropólogo estadounidense. La médica Myriam Valdés confirma que muchos pacientes son totalmente sinceros, como una mujer que llegó a Urgencias del Hospital Universitario de Getafe y relató que se le había metido por completo un desodorante de bola en el recto cuando “jugaba con su pareja” en busca de placer anal. El año pasado, un hombre de 68 años acudió al Hospital General Universitario Santa Lucía, en Cartagena (Murcia), tras introducirse demasiado un destornillador en el ano.
    El antropólogo estadounidense subraya que no existen datos epidemiológicos, más allá de estudios aislados, así que es imposible saber la frecuencia con la que aparecen cuerpos extraños en el recto. Además, posiblemente en la literatura médica están sobrerrepresentados los casos extremos, como el del hombre que apareció en un hospital de Hong Kong con el recto perforado por una anguila. También hay descritos casos con paraguas, cañones de escopeta, cirios, pepinos, palos de escoba, tubos de aspiradora, mangos de martillo, botellas y, por supuesto, vibradores. El primer objeto en el recto descrito en una revista médica, en la estadounidense JAMA en 1919, fue un vaso. Casi cualquier objeto imaginable ha sido susceptible de dar placer anal a una persona.
    El trabajo de Robertson destaca que, según sus criterios, el 16% de los estudios analizados sí muestra una actuación médica con completa profesionalidad y sensibilidad. “Hay una cultura de la vergüenza alrededor del placer anal. Y los propios trabajadores sanitarios contribuyen a esta estigmatización, al enmarcar los cuerpos extraños en el recto como un problema de perversiones sexuales, mentiras del paciente y anormalidad”, opina Robertson. “No es muy sorprendente que los pacientes eviten ir al médico”.

    SIGUEN CONFUNDIDOS,NO HAY AMOR,HAY GANAS DE FOLLAR


    La explicación científica de por qué el amor roto duele tanto

    Cuando rompemos y estamos enamorados el cerebro sufre un fenómeno parecido al síndrome de abstinencia. Superarlo requiere iniciar un proceso de aprendizaje y de reorganización
      Una ruptura puede llevar a la depresión y a un gran sufrimiento
      Una ruptura puede llevar a la depresión y a un gran sufrimiento - ARCHIVO
       
      Probablemente una de las baladas más lacrimógenas y de más éxito del grupo Scorpions sea «Still loving you». La canción habla de un amor desesperado y ya acabado y de un protagonista que sufre pero que se resiste a acabar una relación: «Lucharé, cariño, lucharé, para ganarme tu amor de nuevo». Probablemente a mucha gente le sonaba aquella historia, porque la canción fue un éxito de ventas y supuestamente estuvo detrás de un (romántico) «baby-boom» en Francia. El propio Rudolf Schenker, guitarrista del grupo, reconoció que la letra no era muy original: «Es la vieja historia, siempre la misma historia. Pero, ¿qué podemos hacer? No podemos reinventar la rueda».
      «El desamor es una de las experiencias más traumáticas, angustiosas y desconcertantes»
      Los científicos coinciden con el guitarrista en que el desamor es un fenómeno universal: a todos nos puede ocurrir. Además, se puede decir que tiene unos síntomas típicos con una base biológica. Según Manuel de Juan Espinosa, catedrático de psicología de la Universidad Autónoma de Madrid, los efectos del desamor son «tremendamente parecidos al síndrome de abstinencia causado por una droga».

      Muchos psicólogos, como Griffin-Sheley, Halpern, Peele y Brodsky, Shaef, etc, suelen relacionar la adicción con el enamoramiento porque ambos comparten una serie de comportamientos, como una atención intensamente centrada sobre una cosa (o persona) o los cambios de humor. Además, y según estos investigadores, enamoramiento y adicciones generan ansiedad, comportamientos compulsivos y obsesivos, distorsión de la realidad, dependencia emocional, cambios en la personalidad, pérdida de autocontrol y hasta cambios en la cantidad de riesgos que se cometen.
      «No solo echamos de menos a la persona, sino también las rutinas que teníamos con ella»
      Para rastrear el origen del desamor, hay que ir detrás de un único responsable: el enamoramiento. En opinión de Juan Lerma, investigador en el Instituto de Neurociencias de Alicante, «amor y desamor son las dos caras de una misma moneda. El primero hace subir los niveles de dopamina y oxitocina en tu cerebro y te hace sentir apego y placer. El otro hace que eches en falta este apego, y que sufras ansiedad y malestar».
      El enamoramiento es como una droga y el desamor hace notar su falta
      El enamoramiento es como una droga y el desamor hace notar su falta- ARCHIVO
      Esto puede ser realmente intenso. El desamor es considerado como un evento vital signiticativo. Tal como escriben los investigadores Boelen, Reijntjes y Fisher, «representa quizás una de las experiencias más traumáticas, angustiosas y desconcertantes (dejando al margen la muerte de un ser querido) que una persona puede experimentar».
      ¿Hasta qué punto ocurre esto? Se puede decir que el amor romántico es casi universal. Por ejemplo, el investigadora Helen E. Fisher lo detectó en 147 de las 166 sociedades que estudió. Por eso, no sorprende que el desamor también sea un fenómeno muy extendido. Otra prueba de esto es que, en un estudio hecho entre universitarios estadounidenses, el 93 por ciento de los encuestados dijo haber sido rechazado por alguien a quien amaban apasionadamente. Por otro lado, el 95 por ciento de ellos dijo haber rechazado o dejado a alguien que estaba profundamente enamorado de ellos. En ocasiones esto puede llegar a romper familias: se considera que casi la mitad de los matrimonios en el mundo occidental acabará en un divorcio.

      La primera etapa del desamor: la protesta

      El desamor comienza con una primera etapa de incredulidad, protesta y refuerzo del apego: «El cerebro se aterroriza, y reacciona como si estuviera ante una amenaza. Comienzas a sentirte fatal, tu sistema inmune se debilita y suben los niveles de estrés», explica Espinosa. Investigadores como Ethan Kross han sugerido incluso que en el cerebro se activan algunas de las zonas que intervienen en la generación del dolor físico.
      «Los amigos y darse cuenta de que uno sigue siendo atractivo para otros ayuda a recuperarse»
      Durante esa fase, es frecuente que las personas rechazadas traten de volver con sus ex-parejas, de forma obsesiva. Puede aparecer una sensación general de irritación y furia, que en algunos casos pueden facilitar que algunas personas incluso desencadenen comportamientos violentos. En la situaciones más extremas, puede aparecer la depresión o incluso comportamientos suicidas y homicidas. ¿Por qué ocurre todo esto? ¿Por qué nos parece que no podemos vivir sin otra persona, aunque no sea verdad? Algunas de las causas están en el cerebro y en las hormonas que influyen en las emociones. Por motivos aún no del todo claros, en el cerebro se activa una auténtica tormenta química.
      En primer lugar, comienza a liberar cortisol, la hormona del estrés. También disminuyen los niveles de serotonina, y en consecuencia la capacidad de pensar racionalmente se resiente. Por otra parte, aumenta la sensación de enamoramiento, porque suben los niveles de dos hormonas clave en el amor: la dopamina y la oxitocina.
      En palabras del psicólogo Manuel de Juan Espinosa, en ese momento lo que ocurre es que «sientes que el amor se escapa, así que luchas por él tremendamente. Al mismo tiempo, se intensifica el deseo y la necesidad de unirte a la otra persona». Y todo aunque ya sea demasiado tarde.

      Últimas etapas: melancolía y reorganización

      Por suerte, después de toda tormenta, llega la calma, ya en la segunda fase del desamor. Esta calma es al principio una mezcla de resignación, desesperanza y pesimismo, cuya superación es fundamentalmente «cuestión de tiempo», según Espinosa. En los casos más graves, algunas personas reciben ayuda a través de antidepresivos. Sin embargo, estos tienen un efecto secundario extra: dificultan poder enamorarse de nuevo porque inhiben algunas de las hormonas que disparan el «flechazo».
      Los amigos son clave en el proceso de recuperarse tras una ruptura
      Los amigos son clave en el proceso de recuperarse tras una ruptura- ARCHIVO
      Pasado un tiempo más o menos largo, llega la última etapa, la de reorganización. «Poco a poco el cerebro vuelve a recuperar la normalidad. Es verdad que el dolor puede darte un mordisco en el estómago de vez en cuando, pero las oleadas se van haciendo más lentas», relata el psicólogo. En ese momento, es frecuente que el panorama de amigos haya cambiado o que se hayan visitado nuevos lugares. Para llegar a esta fase, es especialmente importante haber cambiado las rutinas, porque «no solo echamos de menos a la persona, sino también las rutinas que teníamos con ella». Con suerte, y si todo va bien, «poco a poco vuelves a sonreír, y ya no sientes ese profundo cansancio de conocer gente nueva y salir».

      La recuperación que siempre llega

      El proceso de recuperación puede llevar meses o incluso años, dependiendo de la persona, pero algunos científicos consideran que siempre llega por una razón muy sencilla. Si el enamoramiento tiene una función biológica clara, la reproducción, es probable que el cerebro humano cuente también con mecanismos para cortar el vínculo y en el futuro establecer uno nuevo, tal como discuten Beaver, Boutwell y Barnes.
      A nivel cerebral, requiere que las partes del cerebro que están activadas con el enamoramiento, como algunos circuitos de recompensa (área ventral tegmental derecha o el cuerpo estriado) vuelvan a la normalidad. Y, sobre todo, es necesario que ocurra un proceso de aprendizaje en córtex prefrontal que le permita al individuo recuperar su interés amoroso por nuevas personas.
      El aprendizaje requiere bastante tiempo, pero hay formas de acelerarlo. En palabras de Jacqueline Olds, profesora en la Escuela de Medicina de Harvard, «la conexión social entre la persona rechazada y sus amigos ayuda mucho. Además, darse cuenta de que uno aún es atractivo para los demás (incluso las citas frívolas cuentan), pueden ayudar a que uno no se deje caer en la depresión». Junto a la compañía de los seres queridos y el flirteo, las actividades placenteras pueden ayudar, según Olds, a corto plazo. Bailar, escuchar música, comer o hacer ejercicio tienen un efecto positivo.
      Esta vieja historia del desamor es casi universal y forma parte de la cultura humana. Está presente en poesías, canciones, historias, mitos y leyendas. Este dolor se encuentra en la cultura de Sumeria, Grecia, Roma, Arabia, Japón, China, India, Polinesia o incluso en la tribu Kung de Naimibia y Botwsana. Es evidente que ha enriquecido también el patrimonio cultural de las sociedades históricas y contemporáneas. Tal como ha opinado Manuel de Juan Espinosa, una de las cosas positivas de ese dolor es que en ese momento «es cuando se escriben las mejores poesías y las mejores canciones». En la mayoría de los casos, la historia de desamor acaba con un punto y final. Y con el tiempo comienza un capítulo nuevo.