sábado, 4 de marzo de 2017

El estudio farmacogenético permite identificar cuál es la medicación más adecuada

Todos desearíamos saber si un medicamento tendrá efectos adversos o no. Un estudio farmacogenético ayuda a identificar la medicación más adecuada. Al respecto opinó para Télam el Dr. Alejandro Andersson, médico neurólogo, director médico del Instituto de Neurología Buenos Aires (INBA).
Alejandro Andersson

Por Alejandro Andersson

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Todos desearíamos saber si un medicamento tendrá efectos adversos o no. Ya sea para nosotros mismos o si lo tenemos que recetar.

Además, saber si el fármaco va a ser útil y, por qué no, conocer cuál será la dosis óptima para cada paciente.

Si creías que esto aún no era posible es posible, ya existe tecnología genética que permite personalizar los tratamientos en psiquiatría y neurología.

El estudio farmacogenético ayuda a identificar la medicación más adecuada. Consiste en evaluar:

La probabilidad de respuesta positiva o negativa a los fármacos en función del perfil genético del paciente, para escoger las drogas más adecuadas.

El riesgo de reacciones adversas, que señala si el paciente tiene mayor probabilidad de desarrollar alguno de los efectos asociados a los fármacos analizados.

La dosis adecuada, que proporciona información sobre la metabolización de los medicamentos y permite valorar la dosis más justa.

La necesidad de arribar a este estudio surgió de un problema cotidiano: el medicamento que beneficia a un paciente perjudica a otro, aunque ambos tengan la misma patología.

¿De qué dependen las diferencias tan marcadas que pueden existir entre un paciente y otro frente a un mismo tratamiento? Los organismos son distintos; la química y la capacidad de metabolizar los remedios, también. Y, fundamentalmente, la genética lo es.

Allí está la clave, en la genética. Si se evalúan todos los genes vinculados con el metabolismo de los medicamentos del paciente a tratar, sabremos cuál será el más adecuado.

Así, se evitará la secuencia ensayo / error, se dejará de perder tiempo, se minimizarán los efectos adversos y las fallas terapéuticas, y se arribará al tratamiento adecuado.

Estudios científicos de la última década demostraron que los factores genéticos pueden condicionar la respuesta a la medicación hasta en un 85 por ciento.

La respuesta individual del paciente a la medicación es muy variada. En algunos casos, puede dar lugar a una recuperación completa de los síntomas o, en otras, a una ausencia completa de los efectos terapéuticos.

Hasta el 60-70% de los pacientes con depresión no responden plenamente a los antidepresivos y entre el 30-40% no lo hace en absoluto.

Los factores genéticos contribuyen a la respuesta genética en el 50% de los casos.

Los perfiles genéticos cambian la farmacocinética de muchos antidepresivos, afectan la respuesta terapéutica y facilitan la aparición de efectos adversos. Estos últimos son frecuentes (40 a 90%) y no se puede predecir.

Frente a un mismo medicamento, en pacientes psicóticos, por caso, hay diferencias significativas sobre cómo responden al tratamiento y los efectos adversos.

El 30% de los pacientes con epilepsia son resistentes a los antiepilépticos.

La farmacogenética estudia la influencia de los factores genéticos sobre la actividad, el transporte y el metabolismo de un fármaco. Está estableciendo las bases para que la medicina sea personalizada, es decir, para que cada persona obtenga el medicamento ideal, en la dosis adecuada, según su organismo y capacidad metabólica.

Se define como parte de la farmacología que estudia las variaciones genéticas responsables de la respuesta a fármacos o medicamentos. Permite aumentar el conocimiento sobre los efectos del polimorfismo en ciertos genes, elegir entre varias alternativas farmacológicas, identificar a los pacientes con una mayor probabilidad de sufrir efectos adversos, conocer los factores genéticos que controlan la activación, metabolismo y distribución de drogas.

(*) Médico neurólogo. Director médico del Instituto de Neurología Buenos Aires (INBA).



El misterioso hombre de Xuchang

Un equipo de investigadores ha descubierto en un yacimiento cercano a la ciudad china de Xuchang dos cráneos parciales de hace unos 100.000 años con un parecido notable con los neandertales. Las piezas, un auténtico «mosaico» de características, podrían pertenecer a un nuevo tipo de humano o a una variante oriental de los neandertales, la otra especie humana inteligente con la que nos cruzamos y que desapareció hace unos 40.000 años. Pero existe otra posibilidad: que se trate del también extinto Hombre de Denisova, cuyos únicos restos hasta la fecha, muy escasos, fueron desenterrados en 2010 en una cueva de Siberia, Rusia, a 4.000 kilómetros del yacimiento chino.

viernes, 3 de marzo de 2017

UN ANDALUZ EJEMPLAR Y LA JUNTA NI LO CONOCE



pedro pozasNaturalista y director del Proyecto Gran Simio

"Los programas de reproducción en zoos son tan sólo un negocio"



"Los programas de reproducción en zoos son tan sólo un negocio" "Los programas de reproducción en zoos son tan sólo un negocio"
"Los programas de reproducción en zoos son tan sólo un negocio" / d. s.

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-según datos de Naciones Unidas, unos 3.000 grandes simios son sacados de su hábitat con destino a la cautividad. Pero la cifra, dice, es muchísimo mayor.
-Está clarísimo que las cifras oficiales no coinciden con la realidad, porque no hay control preciso de las poblaciones y no se contabiliza la muerte de ejemplares en el lugar de origen. En Costa de Marfil, uno de los pocos países en los que aún estaban protegidos los grandes primates y donde tenemos un centro, la situación es caótica y gravísima: los grupos están desapareciendo. Incluso aunque en una de ellas, en el Parque Nacional de Tai, se ha registrado que los chimpancés cascan nueces con piedras, lo que podría situarlos en una primera Edad de Piedra.

Los chimpancés se protegen como nosotros: al cazar a una cría, mueren al menos diez adultos"
-Habla de genocidio cuando se refiere a esto.
-Los grandes simios son homínidos. Genocidio está bien empleado.
-Uno de los datos más sobrecogedores del tráfico ilegal es que, para atrapar a una cría, hace falta matar mínimo a diez adultos.
-Exacto, a toda la familia o al grupo. En el momento en que se siente atacado, un grupo de chimpancés actúa como una familia o un grupo cercano, como nosotros. Después, de los pequeños que cogen, muy pocos llegan a su destino: no se les alimenta bien, o los llevan en cajas muy pequeñas y tienen falta de oxígeno, o acusan la tristeza y el miedo.
-El comentario "cuñado" respecto a la preocupación animalista -se pone a los animales antes que a los humanos-, no sirve desde luego en este caso...
-Porque todo está relacionado. La primera causa de extinción de los grandes primates es la destrucción de su hábitat, de las selvas tropicales. Aquí se extermina también a los pueblos indígenas y, desde luego, se contribuye de manera directa al incremento del cambio climático. Si los destruimos a ellos, nos estamos destruyendo a nosotros.
-El hecho de que el control de especies amenazadas dependa del Ministerio de Economía y no de Medio Ambiente, ¿es general o sólo nuestro?
-No, no: solamente nuestro. Cualquier país con mínimo interés por proteger las especies lo hace a través de Medio Ambiente, porque es donde la lógica dice que tienen que estar los convenios Cites, y dentro además de una Dirección General de Protección Animal, que no existe. Dependiendo de Economía, lo que prima, claro, es lo pecuniario. De hecho, cuando hay una condena por tráfico ilegal de especies no se condena por el valor del animal en sí (que tampoco debería tener valor computable), sino por tráfico ilegal.
-La UE investiga a España por irregularidades en la normativa del destino de especies en extinción.
-El apartado 4 del Artículo del Real Decreto 1333/2006 dice que, si no hay "uso científico" o centro adecuado, se puede eutanasiar al animal, lo que supone una violación clara del reglamento Cites. Nosotros hemos pedido a la UE que se cambie o derogue ese decreto y lo han encontrado fundamentado. Pero también llevamos hablándolo con varios diputados desde hace años. Encima, este Real Decreto desarrolla que los animales intervenidos pueden ir a un centro de recuperación estatal o repartirse en zoos a través de convenios. En los más de veinte años que España lleva siguiendo el Cites, no se ha construido ningún centro y se trabaja exclusivamente a través de convenios con zoológicos, con lo que el sistema está cautivo porque, ¿con qué autoridad vas a sancionar a un centro que colabora contigo?
-Entre las medidas que sugieren para paliar el tráfico ilegal está el cese de programas de reproducción en los zoos.
-Tienen buena fama pero tan sólo es un negocio. Lo que hay que hacer con las especies en peligro de extinción, y en especial con los grandes simios, es recuperarlos en su propio hábitat. Ningún zoo ha reintroducido a un primate: son simples cromos. Para colmo, muchas de las especies protegidas pasan por zonas de China y sureste asiático, donde se blanquean los Cites del animal y puede ir de un sitio a otro como si fuera legal.
-Recientemente, un tribunal argentino decidió que una chimpancé era un "sujeto de derecho no humano". ¿Qué implica esto?
-Se solicitó un habeas corpus para una chimpancé que estaba sola en un zoo, en un lugar tétrico. La juez entendió que se podía considerar a la chimpancé Cecilia una persona no humana, aceptando el habeas corpus y que era un ser con derechos, y se ordenó su traslado inmediato a un santuario para primates en Brasil. La ley se ha adelantado incluso a todo el debate filosófico que hay en torno a los animales.
-¿Patrimonio Vivo...?
-Que la Unesco declarara a los grandes simios Patrimonios Vivos de la Humanidad proporcionaría una gran herramienta: implicaría conservar las poblaciones libres, las selvas tropicales y los pueblos indígenas. Sentimos gran expectación ante cada nuevo antepasado homínido pero no nos damos cuenta de que los tenemos vivos y los exterminamos.

compromiso desde adolescente

Pedro Pozas (1958, Espeluy, Jaén) era un adolescente cuando se convenció de que su vida iba estar ligada a los grandes primates, al toparse con la "triste imagen" de un mono que evitaba el contacto visual, encerrado en una jaula. Desde entonces, ha sido divulgador y activista medioambiental y ha escrito títulos como Voces del planeta o Lágrima esmeralda. Desde 1993, es director del Proyecto Gran Simio en España, que vela por la protección y el no maltrato de los grandes primates. También ha estudiado las poblaciones de cetáceos en el mar de Alborán.

jueves, 2 de marzo de 2017

GUARROS Y MEONES

Un edulcorante confirma que la gente orina en la piscinaimprimir este contenido

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Hasta los nadadores olímpicos reconocen haber hecho pis alguna vez en la piscina. Esta práctica, además de ser una guarrería, genera unos compuestos químicos perjudiciales para la salud. Ahora, investigadores canadienses han encontrado un marcador que delata la presencia de orina en el agua: el acesulfamo-K, un edulcorante muy utilizado en bebidas y bollería industrial que expulsan, sin saberlo, los bañistas 'despistados'.

<p>Si algún usuario de la piscina se orina en el agua seguramente liberará acesulfamo-K, un edulcorante que se puede detectar. / <a href="https://www.flickr.com/photos/eventosuc3m/16032484184" target="_blank">Flickr</a></p>
Si algún usuario de la piscina se orina en el agua seguramente liberará acesulfamo-K, un edulcorante que se puede detectar. / Flickr
Diversos estudios han demostrado que compuestos nitrogenados de la orina, como el ácido úrico (C₅H₄N₄O₃), reaccionan con el cloro (Cl) de las piscinas y se producen subproductos de desinfección, como la tricloramina (NCl3), que pueden causar irritaciones en los ojos y la piel, además de problemas respiratorios.
En este contexto, científicos de la Universidad de Alberta (Canadá) liderados por el investigador Xing-Fang Li, buscaron una forma de estimar cuanta orina contiene una piscina concreta, un dato que también servirá para concienciar a sus usuarios y educarlos sobre la importancia de las prácticas de higiene durante el baño y la natación.
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El edulcorante acesulfamo-K presente en la orina se puede detectar en el agua de las piscinas. / Xing-Fang Li et al./Univ. de Alberta
Tras varios análisis, el equipo de Li encontró un compuesto que sirve de marcador de la presencia del pis: el acesulfamo-K o de potasio (ACE), comercializado como Sunett y Sweet One, y desarrollaron una técnica para identificarlo en el agua.
Se trata de un edulcorante y aditivo artificial muy utilizado en alimentos procesados ​​como chicles, gaseosas, bebidas etiquetadas como ‘sin azucar’ o ‘0%’, productos de bollería industrial, postres e incluso se añade a otros edulcorantes. Esta sustancia pasa por el tracto digestivo y se libera a través de la orina de los consumidores.
La técnica para identificar el acesulfamo se aplicó, por una parte, para analizar 250 muestras de agua en 31 piscinas y jacuzzis muy populares en dos ciudades canadienses, y por otra, un total de 90 muestras de agua de grifo limpia utilizada inicialmente para llenar esas piscinas.
El acesulfamo-K, muy utilizado en bebidas y bollería industrial, pasa por el tracto digestivo y se libera a través de la orina en el agua
Los resultados, publicados en la revista Environmental Science & Technology Letters de la American Chemical Societ (ACS), mostraron que la concentración de ACE en las piscinas y jacuzzis “osciló entre 30 y 7.110 nanogramos por litro de agua, lo que supone hasta 570 veces más que los niveles encontrados en las muestras de agua del grifo”, según señalan los autores.
Litros de orina en las piscinas
Basándose en estas concentraciones del edulcorante, los investigadores estimaron que los bañistas liberaron cerca de 30 litros de orina en una piscina de 416.395 litros, y unos 75 litros en otra de 832.790 litros (aproximadamente un tercio de la capacidad de una piscina olímpica).
Los científicos confían en que su técnica para analizar la ‘dulzura’ y la orina en el agua pueda derivar en una mayor concienciación de los usuarios de las piscinas, desanimando a aquellos con la tentación de hacer pis en un lugar inadecuado.

ASI TE COMEN EL TARRO CON LA MUSICA

El lado oscuro de las canciones “felices”: cómo la música sirve para manipular a las personas

Desde ese grito característico al inicio de la canción, hasta el contagioso acorde de la guitarra que sigue a cada parte de la letra, hacen de "I feel good", de James Brown, una receta para la felicidad.
Pudiera decirse que esta icónica pieza es una de las más alegres que se haya compuesto en todos los tiempos, capaz de acelerarte el corazón, hacerte sacudir la cabeza y alzar tu puño al aire al ritmo de la música.
Sin embargo, a pesar de todo ese jolgorio, al parecer hay algo siniestro acechando detrás de la letra pegajosa y el energético estilo de James Brown.
"En la vida real, la música es utilizada para manipular a las personas en todos los sentidos", explica Naomi Ziv, psicóloga en el Universidad de Estudios Académicos de Gerencia, en Israel.
"La música puede hacer a la gente más obediente, agresiva e incluso racista".
Estos descubrimientos recientes son un duro contraste con presunciones de larga data, incluyendo las creencias de que el rap furioso y el rock metálico, interpretado por artistas como Eminem y Marilyn Manson, pueden incitar a la violencia.
¿Qué tan peligrosa puede ser la influencia de la música?

Rap para relajarse

La psicóloga Genevieve Dingle y sus colegas de la Universidad de Queensland, en Australia, sugieren que la música como la de Manson puede ayudar a suavizar nuestros impulsos más agresivos.
En la vida real, la música es utilizada para manipular a las personas en todos los sentidos (...) ¨Puede hacer a la gente más obediente, agresiva e incluso racista"
Naomi Ziv, psicóloga
Este equipo desarrolló un experimento donde pedían a las personas que hablaran sobre una situación en la que un amigo los hubiese hecho enojar y luego les colocaban heavy metal.
Después de escuchar la música, los participantes reportaron muchas más emociones positivas, que aquellos que permanecieron sentados en silencio.
"Escuchar música extrema puede convertirse en una manera saludable para procesar la rabia de estos individuos", comenta Dingle.
Mozart, peligroso
Frente a eso, la investigación de Ziv sugiere que las canciones "fáciles de escuchar" pueden ser más peligrosas.
Por mencionar un caso, en el 2011 concluyó que la música tenía el poder de alterar el juicio moral de las personas.
Ella le pidió a un grupo de voluntarios que escucharan un comercial ficticio sobre una página web que ofrecía documentos falsos para permitir a las personas reclamar una pensión más alta.
Derechos de autor de la imagen Getty Images
Image caption Se ha señalado que la música de Marilyn Manson incita a la violencia. Pero la investigación científica no respalda la idea.
La mitad del grupo que escuchó el comercial también oyó el alegro de "Una pequeña serenata nocturna", de Mozart, mientras que la otra mitad no tuvo música.
Entretanto, a otro grupo se le pidió escuchar otro comercial que describía cómo los participantes podían hacer trampa en un trabajo académico utilizando una página web.
Como en el experimento anterior, una mitad escuchó música (en este caso "I feel good") y la otra no.
En ambos experimentos, los que oyeron el comercial con la música de fondo se mostraron inclinados a aceptar comportamientos antiéticos promovidos en la publicidad.

Suavemente cruel

En otros estudios, publicados en la revista especializada Psicología de la Música, se reseñan experimentos donde se le pedía a los participantes cometer acciones más extremas, como ser crueles con otros compañeros.
A los individuos se les pidió completar una prueba de gramática mientras escuchaban música de fondo.
Algunos oyeron la famosa pieza de James Brown, mientras que a otros, "Suavemente", de Elvis Crespo. Un grupo de control no escuchó ninguna canción.
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Image caption Compartir una experiencia musical puede fortalecer la lealtad a un grupo.
Mientras la música todavía sonaba, los investigadores les pidieron a los participantes que llamaran a una estudiante que quería participar en el estudio para ganar unos créditos y completar el curso, y decirle que ya no podría hacerlo.
A otro grupo se le pidió decirle a una estudiante que había perdido un semestre por enfermedad que no podría tener los materiales académicos que se le habían prometido.
La mayoría de quienes no escucharon música rechazaron estas solicitudes, lo cual es obvio: a quién le gustaría hacer el trabajo sucio de otro, en especial cuando pudiera afectar la posibilidad de terminar la carrera académica de alguien.
Ziv reporta que en el primer experimento, 65% de los que escucharon música aceptaron cumplir el requerimiento que les hicieron. En la segunda prueba el número ascendió a 82%.
"Fue realmente estremecedor. Se les pedía hacer algo que implicaba herir a otra persona y muchos de ellos dijeron que lo harían", comentó Ziv.

Felicidad manipulada

¿Y qué pasa cuando las personas escuchan continuamente la canción de James Brown?
Ziv cree que la respuesta recae en lo que le ocurre a nuestra personalidad cuando estamos felices.
Cuando estás de buen humor, eres proclive a aceptar más cosas y la manera en que procesas la información que recibes es menos rigurosa"
Naomi Ziv, psicóloga
"Hay investigaciones que demuestran que cuando estás de buen humor, eres proclive a aceptar más cosas y la manera en que procesas la información que recibes es menos rigurosa".
"Las personas que están tristes suelen ser más analíticas y menos propensas a ser persuadidas", explica Ziv.
"La música de Navidad es un ejemplo perfecto de cómo las canciones alegres pueden hacer a las personas más complacientes. Hay equipos de profesionales enteramente dedicados a pensar cuál música colocar en los centros comerciales y en la publicidad, para crear la atmosfera perfecta".

Ritmos cerebrales

Algunos elementos de la música también funcionan de la manera en que trabaja nuestro cerebro.
Por ejemplo, el ritmo de un sonido puede sincronizarse con el comportamiento y pensamiento de un grupo de personas.
Anne Schirmer, neurocientífica de la Universidad de Singapur, descubrió que el ritmo en un tambor ocasiona ondas cerebrales para adaptarse a ese compás.
Sus hallazgos pueden ayudar a explicar por qué los tambores cumplen una función tan importante en las ceremonias tribales y por qué los ejércitos marchan al ritmo de un tambor.
"El ritmo sincroniza a todos los individuos de un grupo, de manera que tanto su pensamiento como su comportamiento se alinean temporalmente", sugiere Schirmer.
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Image caption Al alimentar sentimientos cohesivos, los coros que los fanáticos de fútbol entonan en los partidos pueden contribuir al compartimiento agresivo.
Todavía no está claro exactamente cómo la música puede influenciar el comportamiento más allá del laboratorio, aunque Ziv sospecha que el efecto puede ser profundo.
Para reforzar su punto, ella menciona la violencia de los fanáticos del futbol y la influencia que puede tener las canciones de los equipos.
"La música puede crear un sentimiento de cohesión y entendimiento. Cuando las personas hacen cosas juntas están más inclinadas a llegar a acuerdos entre sí. Esto lleva a algo llamado pensamiento colectivo, que puede generar un deterioro de los principios morales".
Ziv también considera que el efecto puede percibirse en la manera que votas.
Jason McCoy, musicólogo de la Universidad Bautista de Dallas, afirma que la música ayuda a "normalizar la narrativa" de lo que pudieran ser mensajes inmorales.
Como ejemplo, resalta el caso de los nazis cuando transmitían en la radio piezas de swing, para hacer que los más jóvenes se sintonizaran con mensajes de propaganda.
McCoy evaluó el papel de la música en hacer, aparentemente, más aceptable el genocidio de Ruanda, en 1994.
Evidentemente, la música es solo uno de los factores que sutilmente influyen en nuestra actitud.
Sin embargo, vale la pena tenerlo en cuanto la próxima vez que escuches una canción en la radio y, parafraseando la famosa pieza de James Brown: "Solo porque te hace sentir bien, no significa que puedas hacer algo malo".
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miércoles, 1 de marzo de 2017

EL GPS QUE NO ES MILITAR...TODAVIA

Emilio Kproff, físico, investigador de Conicet en el Instituto Leloir
La función de GPS interno
Trabajó junto a los Nobel de Medicina de 2014. Descubrió las speed cells: células que determinan la velocidad del desplazamiento de los individuos en el espacio. En la actualidad, se cree que podrían servir para avanzar en la comprensión del Alzheimer.
Emilio Kproff es investigador de Conicet en el Laboratorio de Plasticidad Neuronal del Instituto Leloir.
Emilio Kproff es investigador de Conicet en el Laboratorio de Plasticidad Neuronal del Instituto Leloir.
(Imagen: Sandra Cartasso)
 


En 2015, Emilio Kproff descubrió las speed cells, neuronas ubicadas en la región de la corteza entorrinal del cerebro, claves en la determinación de la velocidad del desplazamiento de los seres humanos. Y, aunque sus experimentos se realizan con roedores, en la actualidad, afirma que sus investigaciones podrían ayudar a comprender el funcionamiento de los circuitos de la memoria en pacientes con patologías neurodegenerativas como el Alzheimer. Kproff es investigador de Conicet en el Laboratorio de Plasticidad Neuronal del Instituto Leloir. Es licenciado en Física y tras obtener un doctorado en Neurociencia Cognitiva (en Italia), entre 2008 y 2011, migró a Noruega para investigar bajo la dirección de los doctores Edvard y May-Britt Moser, matrimonio que recibió el Nobel de Medicina en 2014. En esta oportunidad, comparte sus aportes en el conocimiento del GPS interno, describe el modo en que realizó sus experimentos con un peculiar dispositivo denominado “troncomóvil” y proyecta las potencialidades que tendrán sus estudios sobre el hipocampo en el futuro.  
–Usted es físico como sus padres.
–Es cierto, aunque no lo tuve tan claro desde entrada, porque también me gustaban otras áreas del conocimiento. Tras idas y venidas recalé en la física porque considero que es una ciencia universal.
–¿Por qué?
–Porque es una plataforma que permite al individuo especializarse en una multiplicidad de áreas. Basta con observar el mercado de trabajo para contemplar físicos en investigaciones biológicas, psicológicas y neurocientíficas, entre otras. Tiene que ver con una formación que promueve la construcción de teorías y su comprobación en la realidad. 
–Luego, realizó un doctorado en Italia. En este sentido, ¿por qué entre tantas posibilidades escogió la neurociencia cognitiva?
–Ya en el 2° año de cursada advertí que los temas de la física no me gustaban y en cambio, lo que sí me apasionaba era todo lo referido a las redes neuronales y al modo en que los sistemas artificiales contaban con la capacidad de aprender. Por eso trabajé un tiempo con robots en el Departamento de Computación (UBA). Con el tiempo, ya no me preocuparon tanto las emulaciones computacionales y me interesé por comprender cómo funcionaban los cerebros reales. La atención se concentró en el hipocampo: un área del cerebro cuyas redes neuronales circundantes se encargan de formar memorias nuevas. Eso ayuda a los seres humanos a orientarse en el espacio. Es el conocido “GPS cerebral”.
–Sobre este tema trabajó junto a los doctores Edvard Moser y May-Britt Moser, matrimonio noruego ganador del premio Nobel de Medicina en 2014.
–Sí, trabajé en su laboratorio desde 2008 al 2011. Ahí hice un posdoctorado. En esos años, sus apellidos resonaban en el ámbito científico internacional y se creía que podrían ser premiados en cualquier momento.
–¿Cómo definiría al “GPS cerebral” o “interno”?
–Se trata de un complejo de circuitos neuronales que asisten al ser humano de modo permanente –aunque a menudo no se perciba– y permite el desarrollo de las actividades más cotidianas. Por ejemplo, es el responsable de que las personas salgan de sus casas y lleguen al trabajo todos los días, a pesar de que reciban nuevos estímulos de modo constante. Ningún día es igual a otro, así que toda la información receptada varía. Somos capaces de filtrar datos para planear recorridos y cumplir objetivos. Esto sucede incluso cuando las condiciones no son las adecuadas, es decir, cuando hay una calle cortada o una manifestación y el cerebro debe decidir una ruta alternativa. Se trata de un sistema interno al que no prestamos demasiada atención, hasta el momento en que lo perdemos. Me refiero a los pacientes con Alzheimer que, en muchas ocasiones, salen de sus casas y no tienen registro de dónde están, ni a dónde quieren ir.
–De ahí el vínculo entre el GPS cerebral y la memoria...
–Sí, es un mismo mecanismo que procesa ambos circuitos. Sin embargo, no podemos decir con precisión absoluta hasta qué punto la información es la misma.
–¿Qué ocurre en el cerebro de aquellas personas que no tienen “ubicación espacial”? Por suerte existe el GPS artificial, ¿no?
–Sí, pero es necesario aclarar algo. Hoy en día, el GPS artificial –el que todo el mundo tiene en las aplicaciones de sus celulares– no tiene la capacidad de brindar todas las respuestas. Por caso, de cortarse la luz en una vivienda, la tecnología no ayudará al individuo a llegar a la cocina hasta encender una vela, porque este tipo de acciones solo se consiguen con el GPS interno que, en la actualidad, cumple funciones que lo hacen indispensable. Precisamente, un gran desafío será el diseño de equivalentes artificiales que permitan la navegación de cualquier persona al interior de su casa. Por otro lado, existe una correlación entre el tamaño de la estructura del hipocampo y la capacidad que desarrollan las personas para orientarse. Así como también es importante la conectividad de los circuitos. Existe un trabajo muy interesante respecto a los taxistas de Londres que responde a su pregunta sobre ubicación espacial.
–¿De qué trata?
–Para poder manejar un taxi por las calles londinenses, los postulantes pasan exámenes en los que deben demostrar un riguroso conocimiento de las calles. En esta línea, existen múltiples estudios que han demostrado que el tamaño del hipocampo de los taxistas es superior al común de las personas. Una explicación posible es que esto pasa porque se trata de una de las pocas áreas del cerebro en la que existen neuronas nuevas que se agregan de modo constante. Quiere decir que si un individuo utiliza mucho este circuito, quizás tenga más neuronas que lo ayuden a procesar la información de manera más eficaz.
–En 2015, usted descubrió las denominadas speed cells. 
–Sí, para explicar su funcionamiento es necesario describir las teorías que examinan cómo funciona el GPS interno. En la historia reciente, uno de los grandes descubrimientos fue el de las neuronas grid cells      (“células de retícula”) ubicadas en la corteza entorrinal (un área adyacente al hipocampo). Su hallazgo fue importante porque brindan los ejes de coordenadas y habilitan la ubicación en el espacio con una simetría hexagonal (a diferencia de los cartesianos cuya simetría es cuadrada). 
–¿Podría explicarlo con un ejemplo?
–La navegación en altamar es ilustrativa al respecto. En siglos precedentes, lo que los tripulantes observaban al navegar no brindaba ninguna información respecto a dónde estaban ubicados, por eso tomaban como referencia a las estrellas. Sin embargo, la situación se complicaba cuando el cielo estaba nublado, de modo que advirtieron la necesidad de un mapa de coordenadas. En nuestro cerebro humano serían las grid cells. Por otra parte, requerían de un segundo elemento para conocer la dirección en que realizaban el movimiento: la brújula.
–Las head direction cells (descubiertas un poco después que las grid cells) serían al cerebro humano lo que las brújulas para los marineros.
–Exacto. Son neuronas que brindan información sobre la dirección de los movimientos. 
–De modo que, siguiendo su explicación, faltaría un tercer elemento. Porque ya se conocía el mapa de coordenadas, la dirección del movimiento, pero no la velocidad...
–Sí, con ese propósito los tripulantes lanzaban un barril al agua atado con una soga con nudos (aún hoy la velocidad en altamar se mide en “nudos”). De modo que necesitábamos descubrir la existencia de algún sistema que al interior de la corteza entorrinal nos permitiera completar el rompecabezas para calcular la velocidad en la que nos movemos. Ahí reside nuestro aporte, en el hallazgo de las speed cells (neuronas de velocidad).
–Perfecto, el rompecabezas completo y el GPS interno adquiere sentido. Sin embargo, ¿cómo realizaron sus experimentos? 
–Uno de los principales problemas al que nos enfrentábamos en los experimentos es que resultaba muy difícil controlar a qué velocidad se movían los animales. 
–Entonces diseñaron el “troncomóvil”.
–Sí, se trata de un aparato que nos permite indicarle al animal cómo moverse. Un carrito que viaja a través de una guía –como la de un tren– y atraviesa de una punta a la otra toda la extensión de la sala (4 metros). Como el vehículo no tenía piso, las ratas caminan junto al troncomóvil a la velocidad que nosotros le indicamos por intermedio de un sistema informatizado. Al final del recorrido, si lo hacen de manera correcta reciben un chocolate como recompensa. De este modo, contamos con una cobertura de distintos rangos de velocidad que era lo que buscamos y por su intermedio comprobamos empíricamente la existencia de neuronas que codifican la velocidad.
–¿Y esto cómo podría investigarse en humanos?
–Son muy pocos los experimentos que pueden realizarse en humanos, básicamente porque no se pueden implantar electrodos a las personas de no existir una justificación médica. Sin embargo, no hay que olvidar que las ratas constituyen modelos adecuados de experimentación y que, en general, todo lo que se prueba en sus hipocampos tiene su correlato en el de los seres humanos.
poesteban@gmail.com
Gregorio Martín, catedrático de Computación; dirige el Institut de Robòtica de la UPV
¿Edad? A Menorca, de niño, si había mala mar, no nos llegaba ni el barco ni el pan. La digitalización no reemplazará unos empleos con otros, sino que ‘uberizará’ la mayoría: serán flexibles y precarios. El reto es que paguen impuestos para mantener el Estado de bienestar. Diserto en el Palau Macaya, de La Caixa
“Muchos de nosotros moriremos acariciando una máquina”
LV | Foto: David Airob

“Muchos de nosotros moriremos acariciando una máquina”

Empleos ‘uberizados’

La sociedad digital generaliza la desintermediación y el autoservicio. Con ayuda de la inteligencia artificial , que aprende y enseña a gran velocidad, se universaliza el empleo freelance y la economía colaborativa. Martín explica cómo el modelo Uber para el transporte se va replicando en la docencia y los servicios profesionales. Por eso surgen actores globales que, como Uber, ponen en contacto a quien necesita y a quien ofrece servicios; gestionan el pago a comisión y garantizan –dicen–la fiabilidad del intercambio. Por un lado, permiten trabajar y emplear a todos por horas; por otro, liquidan el actual empleo con sus derechos y su tributación. Para mantener el Estado de bienestar habrá que hallar fórmulas aún inéditas.
La revolución digital crea tantos empleos como destruye?
¿Sabe cuánto valor genera usted en su empresa?
Pues, ahora mismo, no...
Alphabet, la supergoogle, factura 73.000 millones de dólares y tiene 66.000 empleados; así que cada empleado genera 1,2 millones de dólares anuales, lo que significa 100.000 al mes... ¿Y usted?
Prefiero no hacer esos cálculos.
Ninguna empresa jamás había soñado con ganar tanto. ¿Quiere ir a París?
Siempre quiero ir a París.
Pues si no fuera por el terrorismo, entre su decisión de ir a París y pisar París no habría ni un empleado. Hace veinte años había decenas, empezando por una agencia de viajes.
Destrucción creativa: se habrán creado otros empleos a cambio de esos.
Pero Schumpeter la teorizó en una sociedad analógica y competitiva, no digital y de jugador único –el ganador se lo lleva todo– como la nuestra. Además, Asia y África eran irrelevantes entonces. Hoy miles de millones de usuarios ya usan máquinas para servirse.
¿Entonces...?
Tenemos que afrontar que vamos a una época con menos empleo y que ese empleo no tendrá nada que ver con la idea que tenemos hoy de un puesto de trabajo.
¿Puede ser más concreto?
Asumimos cada vez más la gestión de nuestras necesidades: ¿usa Google Translate?
¿Y quién no?
Hasta ahora fallaba más cuanto más alejados eran los idiomas que traducía, pero acaba de dar un paso de gigante: ya no traduce gramaticalmente elemento por elemento, como los humanos antes, sino que analiza en microsegundos billones de conceptos hasta que encuentra los dos más parecidos.
¿Por qué hace eso?
Para competir con los buscadores chinos y japoneses con sus ideogramas. Cualquiera podrá ser traductor del chino. Y todo nos lleva a lo mismo: menos empleos; más autogestión de tus necesidades con ayuda de las máquinas. Todo se va digitalizando: nosotros mismos somos un montón de datos.
Hubo otras revoluciones tecnológicas.
Pero antes de la digital todas creaban empleos. En las revoluciones industriales había un primer choque que los suprimía, pero luego acababan creando más: mal pagados y de baja calidad, pero empleos al cabo.
¿Qué sustituirá a nuestros empleos?
La revolución digital no es que liquide empleos, es que acaba con las tareas al dejarlas en manos de la cooperación hombre-máquina-inteligencia artificial.
¿Pero cómo se convertirán en sueldos?
Ese es el problema: hoy, si no hay empleo, no se redistribuye la riqueza ni hay impuestos sobre el trabajo, ni buenos servicios, porque la mayor parte se financian con ellos.
¿Y si tasáramos el producto del trabajo de los robots para financiar tanto paro?
Es una propuesta de Macron, mi favorito en las elecciones francesas, y podríamos ganar con ella algún tiempo, pero hay que afrontar que empleo como el de ahora no será. De hecho, empleo aparece en la Enciclopedia de Diderot con las primeras máquinas de vapor. Antes no existía y ahora será otra cosa.
Otros proponen una renta universal.
Pero una renta básica universal en Europa para sustituir a los salarios no puede ser tan alta como en otros países, porque aquí ya damos la sanidad y en gran medida la educación, así que no podemos, encima, regalar 800 euros por persona. En EE.UU., sí.
Es duro, pero me temo que realista.
La digitalización no va a reemplazar unos empleos por otros de iguales derechos y productividad, sino que uberizará la mayoría. Es decir, los hará flexibles, trabajarás las horas que quieras o las pagarás, universales –casi todo el mundo aprenderá a prestar servicios profesionales– y ubicuos.
¿Cómo se mantienen los derechos laborales y cómo se tasan esos empleos?
Ese es el reto enorme que tenemos para no perder bienestar en la UE. Debemos encontrar un sistema que se adapte a esos cambios inevitables y eso empieza por olvidarnos de hablar de mercado de trabajo.
¿De qué quiere hablar entonces?
Hay mercado para las lavadoras, pero las personas no son mercancías: tienen derechos y obligaciones laborales y cívicas.
¿Y eso qué implica?
Contraponer otras lógicas a la puramente de mercado: es posible.
¿No hay sectores que crearán empleo? ¿Quién cuidará de tantos ancianos?
Robots, sin duda. En Japón ya son los más abnegados cuidadores de enfermos y personas mayores. ¿O es que cree que su familia abandonará su vida para cuidarle a usted?
Yo no quiero ser un estorbo y si el robot es simpático y nos caemos bien...
Muchos de nosotros moriremos acariciando una máquina y siendo acariciados por ella.
Pues según con qué familia, casi mejor.
Poco a poco será la alternativa mayoritaria. Ahora mismo la inteligencia artificial y los robots van tomando posiciones en todos los centros de decisión: desde los quirófanos hasta todas las cabinas de avión; es lógico que también las tomen en los asilos.