lunes, 21 de agosto de 2017

LA PRESIDENTA DE ANDALUCIA ESTA DE VACACIONES Y NI SE PRESENTO

ACCIDENTE EN EL HOSPITAL DE VALME DE SEVILLA

SE LES FUE EL TARRO

Determinantes sociales y demencias: una estrecha relación

De acuerdo con las tasas de prevalencia reportadas, en Cuba aproximadamente 160 000 personas padecen demencia y este número se incrementará en 2,3 veces para el 2040, es decir a 300 000 personas con demencia, el 2,7 % de la población cubana, si no se logra alcanzar una cura efectiva
«En el complejo proceso salud-enfermedad los determinantes sociales tienen un papel fundamental», afirma acertadamente el estudio de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, Facultad Finlay Albarrán y el Departamento de Estudios de Alzheimer de Cuba, Algunos determinantes sociales y su impacto en las demencias, de los investigadores Rodolfo Isidro Bosch Bayard, Tania Zayas Llerena y Elaine Hernández Ulloa.
El texto, publicado en el Volumen 43, Número 3 del año 2017, de la Revista Cubana de Salud Pública, es un necesario acercamiento a un tema estratégico, en tanto «la demencia es hoy uno de los principales problemas de salud que afecta a todos los países, con un enorme costo social y económico».
«Los países en desarrollo enfrentan una transición demográfica acelerada que conlleva el aumento de la incidencia y prevalencia de la demencia, lo cual depende de las condiciones propias del individuo, pero en buena medida está la influencia de otros factores macroeconómicos. Es importante conocer cómo influyen los determinantes sociales en esta enfermedad para poder trazar las acciones que permitan su control y una mejor incorporación del paciente y su cuidado a la sociedad para que incremente su calidad de vida», sostienen los autores.
A partir de cada uno de estos elementos, los investigadores se propusieron describir la influencia de los determinantes propios del individuo y los determinantes sociales macroeconómicos, en la prevalencia de las personas con demencia, así como el rol de las políticas de salud en el control de la enfermedad, a partir de una amplia revisión de textos publicados sobre el tema
Como resultado, señalaron que los determinantes de la salud propios del individuo: edad, sexo, raza o grupos étnicos aportan información que puede influir en el desarrollo de la demencia y pueden ser modificados por factores ambientales como el estilo de vida y las redes sociales.
También, abordaron los determinantes sociales macroeconómicos, como los costos y los planes nacionales para la atención a la demencia. En ese sentido, refieren que el costo mundial de la enfermedad se distribuye de forma
desigual, con predominio de los países más ricos. Cuba, Costa Rica y México son los primeros países de medianos y bajos ingresos que comenzaron a desarrollar estrategias nacionales para la atención a la demencia, explica el texto.
«La demencia puede estar influenciada por factores de riesgo en la edad media de la vida: obesidad, hábito de fumar, sedentarismo, hipercolesterolemia, alcoholismo y bajo nivel educacional», afirman los autores, quienes mencionan entre los determinantes de la salud propios del individuo la edad, el sexo y la etnia o raza.
En relación con la edad, queda claro que es un factor de riesgo para la enfermedad de Alzheimer. «La prevalencia e incidencia en demencia aumenta con el envejecimiento poblacional, pero este incremento se produce casi de forma exponencial, la población estimada de personas con demencia para el 2015 en el mundo fue de 44,6 millones. La prevalencia de demencia se duplicará cada 20 años, hasta alcanzar los 65,7 millones en el 2030 y los 115,4 millones en el 2050», ejemplifica el material.
Por otra parte, las mujeres tienen una expectativa de vida superior a la de los hombres, pero también mayor comorbilidad y deterioro de su salud, al tiempo que son las más afectadas por la demencia y viven con niveles de discapacidad más elevados que los hombres de igual edad. «La prevalencia estimada de la demencia en mujeres es superior a la de los hombres de 19 a 29 %, respectivamente. Las mujeres sufren más los síntomas sicoafectivos de la enfermedad y tienen menos acceso a los servicios de salud por el rol que desempeñan en el cuidado de la familia», explican los autores.
Pero así como la incidencia de la demencia depende de factores biológicos (genéticos), también intervienen en este proceso factores ambientales como el estilo de vida o la actividad mental, la dieta, la actividad física, el consumo de tabaco y alcohol, y la educación. «Estos factores pueden acelerar o retardar la cascada de eventos fisiológicos que ocurren a nivel cerebral para la aparición de la enfermedad».
De ahí que «la prevención de la demencia es hoy uno de los pilares para el tratamiento de la enfermedad, ya que aún no existe un tratamiento curativo».
Pero los investigadores van más allá, hasta considerar claves también factores como las redes sociales, la economía y la voluntad política de los gobiernos para enfrentar la demencia. «Las personas con deterioro cognitivo y sus cuidadores sufren el estigma social de la demencia, tienen menos oportunidades en el entorno laboral, presentan síntomas sicológicos como depresión y ansiedad y necesitan el apoyo de sus vecinos, organizaciones de masas y grupos de ayuda mutua», refiere el artículo.
Del mismo modo, es determinante el impacto económico. A escala mundial, hoy las demencias constituyen la tercera enfermedad en costos económicos superada solo por los padecimientos cardiovasculares y el cáncer.
«Los planes nacionales para la demencia de países como Cuba, Costa Rica y México, aumentan la calidad de la atención médica, optimizan los servicios de salud y logran una mayor equidad. Es una necesidad que los países en desarrollo incrementen su colaboración mutua y tracen estrategias para enfrentar esta enfermedad» refiere el texto.
De acuerdo con las tasas de prevalencia reportadas, en Cuba aproximadamente 160 000 personas padecen esta enfermedad y este número se incrementará en 2,3 veces para el 2040, es decir a 300 000 personas con demencia, el
2,7 % de la población cubana, si no se logra alcanzar una cura efectiva.
Las demencias son hoy un desafío para los sistemas de salud, social y económicos del mundo, pero son sobre todo un reto a la conciencia individual de cada ciudadano que tiene ante sí la posibilidad de cuidar su salud, apoyar al otro y contribuir a derribar mitos y miedos.

"EL CORTIJO" Episodio I

TODOS TE ENGAÑAN


Los edulcorantes artificiales engañan al cerebro

El sabor azucarado puede provocar un aumento en la respuesta metabólica
Autor: Robert Preidt MedlinePlus
Una nueva investigación podría explicar el vínculo reportado entre el uso de los edulcorantes artificiales y la diabetes, señalan unos científicos.
Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale afirman que en la naturaleza la intensidad de la dulzura refleja la cantidad de energía presente. Pero en la vida moderna, el metabolismo del cuerpo resulta engañado cuando una bebida es demasiado dulce o no suficientemente dulce para la cantidad de calorías que contiene.
Eso significa que una bebida de sabor dulce baja en calorías puede provocar una respuesta metabólica mayor que una bebida con más calorías, apuntaron.
"Una caloría no es una caloría", explicó la autora principal del estudio, Dana Small, profesora de psiquiatría.
"La suposición de que más calorías provocan una respuesta metabólica y cerebral mayor es errónea. Las calorías son solo la mitad de la ecuación; la percepción del sabor dulce es la otra mitad", planteó Small en un comunicado de prensa de la universidad.
Cuando ocurre una "falta de concordancia", los circuitos de recompensa del cerebro no registran las calorías que se han consumido, señalaron los investigadores. Muchos alimentos procesados tienen esa falta de concordancia, por ejemplo el yogurt con edulcorantes bajos en calorías.
"Nuestros cuerpos evolucionaron para utilizar con eficiencia las fuentes de energía disponibles en la naturaleza", dijo Small. "Nuestro ambiente alimentario moderno se caracteriza por fuentes de energía que nuestros cuerpos no han visto nunca antes".
Small y sus colaboradores dijeron que el estudio podría ayudar a explicar el vínculo entre algunos edulcorantes artificiales y la diabetes descubierto en investigaciones anteriores. Pero el tema sigue siendo controversial, y los expertos concuerdan en que se necesitan más investigaciones.
El estudio aparece en la edición del 10 de agosto de la revista Current Biology.

domingo, 20 de agosto de 2017

ESTE ES TU TATARABUELO AUNQUE SEAS RUBIO DE OJOS CELESTES

La primera 'familia' del Homo sapiens

Así fueron los 'homo sapiens', según la reconstrucción de los gemelos Kennis. A la derecha, la mandíbula y el cráneo hallados.
Según los expertos, los restos óseos encontrados en el desierto marroquí obligarán a reescribir la historia de nuestra especie
El primer homo sapiens es 100.000 años anterior a lo que hasta ahora se creía y vivía en esta región
Un reportero de Crónica ha conseguido entrar en el recinto 'sagrado' de los huesos; el jardín del Edén que habitó el primer hombre
Una pequeña tormenta de arena acompaña el viaje hasta el origen de nuestra especie. La señal del GPS desaparece. En la única emisora marroquí que se sintoniza suena en bucle el Me Enamoré de Shakira. Para no perderse hay que seguir al carro empujado por tres burros del señor que lleva las bombonas de butano hasta Jebel Irhoud, un pequeño pueblo rodeado de dunas de tierra a dos horas y media al este de la ciudad roja de Marrakech. Al final de la calle principal llena de baches, pasando un colegio de Primaria y unas minas de grafito, se llega al desértico lugar donde yacen los restos más antiguos del homo sapiens. Cientos de banderas del reino alauita escoltan el camino arenoso reivindicando con orgullo un valioso trofeo que reconstruye el mapa evolutivo partiendo del norte de África. A un salto de 600 kilómetros de Tarifa y muchos milenios antes que nuestros antepasados encontrados en Atapuerca.
Hay que retroceder 300.000 años e imaginarse estar en ese infinito jardín del Edén que era Marruecos en aquél entonces. Los científicos bautizaron como el "Sáhara verde" lo que hoy es un paraje árido con una brisa de pleno agosto que quema la cara y seca el sudor. Allí un grupo de robustos humanos con el cráneo más alargado que el nuestro vivieron dentro de una gran cueva y crearon fuego miles de años antes que la fecha que han apuntado los libros de Historia.
Gracias al método de datación por termoluminiscencia -que examina los fragmentos de sílex calentados al fuego- se debe retrasar el reloj antropológico 100.000 años. El homo sapiens andaría sobre la Tierra mucho antes de lo que se creía. Hasta ahora los fósiles más antiguos del Homo sapiens estaban ubicados en el sitio arqueológico de Omo Kibish (Etiopía, 195.000 años). El 7 de junio, un equipo dirigido por los paleontropólogos Jean-Jacques Hublin y Abdelouahed Ben-Ncer presentaron en la revista Nature un nuevo hallazgo que ha cambiado de lugar y fecha los orígenes del hombre. Los cinco fósiles de Homo sapiens (tres adultos, un adolescente y un niño de aproximadamente ocho años) con las estructuras de los huesos y dientes similares a los humanos modernos que fueron encontrados en Marruecos tienen una antigüedad de entre 300.000 y 350.000 años.
"Esto sugiere que los primeros miembros de la especie evolucionaron en todo el continente, pero no significa que se originaran en el norte de África", matizan los investigadores. Si echamos un vistazo a las reconstrucciones faciales que han realizado los artistas Künstlern Adrie y Alfons Kennis partiendo de los fósiles, es asombroso el parecido entre la anatomía de aquel Homo sapiens con lo que somos hoy en día. Crónica se adentra en exclusiva en este ya histórico yacimiento que algunos científicos consideran como la nueva "cuna de la humanidad".
El guardián hoy de estos primeros hombres se llama Abdeselam. Este menudo marroquí de 64 años custodia los 365 días del año los restos que todavía quedan incrustados entre las rocas del yacimiento de Jebel Irhoud. Los fósiles que sacaron en las primeras excavaciones durante los años 60 y que se han catalogado correctamente este 2017 están repartidos entre el Museo de Historia de Rabat, la Facultad de Ciencias y el Instituto Nacional de Arqueología de la capital marroquí. Al igual que las herramientas de piedras y restos de animales también hallados.
Abdeselam vive en una casa de barro de 40 metros cuadrados justo encima del yacimiento. Este padre de cuatro hijos lleva 13 años como guardián y se saca un sobresueldo vendiendo los minerales que encuentra en las montañas. Ameniza el paso de las horas y de la soledad escuchando una radio vieja y hace el mejor té de la zona con pastillas de azúcar del tamaño de una mano. "Ayer estuvo aquí el ministro del Interior marroquí", confiesa mientras señala con el dedo la zona bajo un terraplén donde se han encontrado los restos. Está todo levantado después de más de medio siglo de prospecciones. "Aún quedan algunos huesos por sacar", cuenta Abdeselam.
El yacimiento está totalmente cubierto por una lona de plástico (de la textura de las bolsas duras que te dan cuando haces la compra) y en la entrada hay una deteriorada red atada a dos piedras que impide el paso. "Quién diría que aquí debajo se han encontrado los fósiles de los primeros Homo sapiens. Es como si no supieran lo que tienen delante", exclama sorprendido el fotógrafo acerca del precario sistema que han utilizado para cubrir uno de los descubrimientos más importantes de los últimos años. Abdeselam hace de improvisado guía y revela lo que hay debajo de las lonas. Enseña con precisión el punto exacto donde se vislumbra lo que asegura que es un pequeño hueso blanco de un brazo entre la tierra.

Padres del descubrimiento

Para entender mejor las dimensiones del hallazgo en el desierto marroquí hay que hablar con los padres del descubrimiento. Abdelouahed Ben-Ncer es profesor del Instituto Nacional Marroquí de Ciencias de la Arqueología y del Patrimonio (INSAP) y co-director del programa de investigación en Jebel Irhoud. El francés Jean-Jacques Hublin es el director del Departamento de Evolución Humana en el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania). Ambos recibieron a finales de julio de manos del rey Mohamed VI el Wissam al Kafaa al Fikria, el premio más importante en la investigación de la cultura y ciencias marroquíes. "Este hallazgo se produce en un momento en el que todavía se pensaba que la humanidad moderna es el resultado de lo que se llamó el jardín del Edén africano y que data de hace 200.000 años en Etiopía, quedando el norte de África excluido. Sin embargo, tras los nuevos datos de Irhoud, se modifica el curso de la Historia del Homo sapiens y se reabre el debate del verdadero origen de nuestra especie", cuenta Ben-Ncer.
"El estudio de la microfauna llevado a cabo como parte de nuestro programa de investigación ha demostrado la membresía del sitio superior al Pleistoceno medio. Las dataciones radiométricas han confirmado estos resultados. Desde que retomamos las investigaciones en 2004, hemos descubierto 16 muestras nuevas. En total ya tenemos 22".

Homínidos de Atapuerca

En España, el yacimiento paleontológico más importante lo encontramos en Atapuerca (Burgos), la cuna de los europeos más antiguos gracias al descubrimiento del Homo antecessor, que estuvo en la Península hace 900.000 años. En Atapuerca han llegado a vivir hasta cuatro especies distintas de homínidos. En 1895, una compañía británica inició la construcción de una línea ferroviaria para transportar hierro y carbón desde las minas del norte de Burgos hasta las fábricas de Vizcaya. Durante las obras se dejaron al descubierto un conjunto de yacimientos con restos óseos humanos y animales.
En la mayoría de los casos de grandes descubrimientos el azar y la suerte han jugado un rol crucial. Al igual que pasó en Jebel Irhoud en 1961, cuando unos mineros encontraron por casualidad un cráneo casi completo y diversas herramientas afiladas de sílex. Un médico los colocó en una caja con paja y los llevó a la Universidad de Rabat, pero fueron mal catalogados como neandertales y se les estimó una antigüedad de 40.000 años.
Los Homo sapiens hallados en Atapuerca son mucho más recientes que los de Marruecos. Datan de hace 4.500 años y los recientes análisis han descubierto que estos tenían afinidades genéticas con Oriente Próximo y Alemania, según ha informado el Instituto Catalán de Paleontología Humana y Evolución Social (IPHES). El nuevo reto de los investigadores es localizar en el lugar restos de Homo sapiens de hace más de 40.000 años. Como ocurrió en 2011, cuando se publicó que se habían encontrado en Italia y en el sur de Inglaterra restos fosilizados de esta especie de hace entre 40.000 y 45.000 años, cuando se calcula que migraron desde Asia Central al Viejo continente. Las hipótesis científicas que más coinciden hablan de que el Homo sapiens viajó a Oriente a través de la Península del Sinaí hace 100.000 años.
Juan Luis Arsuaga es uno de los paleoantropólogos más prestigiosos en España y a nivel mundial. Ha ganado el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 1997. Dos años después creó la Fundación Atapuerca. Arsuaga tiene otro criterio distinto sobre los restos catalogados en Marruecos. "Yo soy más contenido que los descubridores. Para mí estos humanos con 300.000 años no son de nuestra especie, yo los llamaría Pre sapiens", asegura. "Los Homo sapiens no son posteriores a 200.000 años, los de Jebel Irhoud yo los considero un escalón anterior, un antepasado de esta especie, le falta un poco para alcanzar la categoría".
"Lo que nosotros consideremos como Homo sapiens es hasta cierto punto arbitrario y siempre habrá, por la propia naturaleza del mundo académico, gente que discrepe", añade Carles Lalueza-Fox, investigador del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona del CSIC. "Lo que si creo que demuestra el hallazgo de Irhoud es que el surgimiento de nuestra especie en África debió de ser un fenómeno evolutivo más complejo de lo que pensábamos, y que el norte del continente es un candidato tan bueno como Sudáfrica para ser el origen de la morfología que conocemos como el ser humano moderno. Futuros genomas de restos antiguos africanos podrían ayudar a clarificar el escenario evolutivo de este momento crucial para nuestra historia como especie".
Jebel Irhoud cayó en el olvido hasta que Jean-Jacques Hublin, en compañía de su colega marroquí Abdelouahed Ben-Ncer, reiniciaron en 2004 los trabajos de investigación convenciendo a las autoridades marroquíes. El equipo alquiló un tractor y un Buldócer -topadora que se utiliza para el movimiento de tierras- para eliminar unos 200 metros cúbicos de roca que bloqueaban el acceso. Ya en la década de los 80, Hublin fue asignado por el paleontólogo francés Jean Piveteau para estudiar la mandíbula inferior de un niño encontrada en Irhoud.
Hublin reconoce que se empezó a "obsesionar" con este yacimiento, convencido de que la fecha real de estos huesos era mucho más antigua de lo que estaba datada. "Nunca creí en la idea de que fueran neandertales", dice el investigador.
En los estudios publicados en Nature se explica que objetivo del nuevo trabajo al principio fue datar unas capas intactas de sedimento cercanas al emplazamiento inicial del cráneo. Quedaban por estudiar tres metros de profundidad. Y fue así como aparecieron nuevos restos óseos en la base de una vieja cueva de piedra caliza. Piezas craneales, una mandíbula de cinco centímetros, dientes y huesos de cinco personas diferentes. Así como herramientas de piedra y trozos de carbón que probaban que aquél hombre usó el fuego y que sirvieron para que en un nuevo estudio de 2007 se aumentara la edad a 160.000 años.
Las últimas dataciones mediante la termoluminiscencia y SRE (resonancia electrónica de spin), comparando la dosis anual de radiación con la carga eléctrica actual de las herramientas, establecieron que las fogatas del sitio quemaron las herramientas hace aproximadamente 315.000 años. "Sabíamos que los restos eran viejos, pero no tanto. Quedamos atónitos cuando las pruebas revelaron que un diente y las herramientas de piedra tenían esa edad", confesó Jean-Jacques Hublin.
"No hay diferencia entre el primer cráneo descubierto por casualidad en el sitio (el cráneo Irhoud 1) y otros restos resultantes de la obra que se produjo después, incluyendo el cráneo Irhoud 2 y el 10. Estos fósiles muestran las mismas características anatómicas que los unen al Homo sapiens, explica Ben-Ncer.
Los científicos compararon los fósiles excavados con los de los humanos modernos, los neandertales y los humanoides más antiguos que vivieron hace 1,8 millones de años. Los hombres de Irhoud, más robustos y musculosos, tenían la cara y los dientes idénticos a los nuestros. La mandíbula inferior era similar, pero mucho más grande.
La gran diferencia está en la cavidad craneal, que mediante una reconstrucción en 3D de la anatomía facial, se ha comprobado que era más alargada y arcaica. "Nuestros hallazgos sugieren que la morfología moderna de la cara humana se estableció temprano en la historia de nuestra especie, y que la forma del cerebro, y posiblemente la función cerebral, evolucionó dentro del linaje de Homo sapiens", explicó en la publicación inglesa Philipp Gunz, paleoantropólogo del Instituto Max Planck.
Los investigadores sugieren que los humanos de Jebel Irhoud sobrevivieron en el norte de África hasta que Homo sapiens del sur del Sahara los reemplazó. Ben-Ncer cuenta que tienen la intención de llevar a cabo dos excavaciones más en Marruecos. "Ahora que tenemos estos restos, el objetivo es encontrar otros más antiguos sabiendo que el Homo sapiens podría tener como mínimo 500.000 años".
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sábado, 19 de agosto de 2017

EL AUTORITARISMO MEDICO EN CUESTION

el especialista no siempre tiene la razón

Mujeres contra ginecólogos: la lucha frente a la violencia médica invisible

Desde hace años, muchas pacientes han denunciado el recurso a ciertas prácticas ginecológicas aplicadas sin su consentimiento previo. El debate está en su punto álgido

Foto: Algunas madres sienten que tienen mucho que decir en el momento del parto. (iStock)
Algunas madres sienten que tienen mucho que decir en el momento del parto. (iStock)
El pasado mes de julio una importante controversia médica se desató en Francia a raíz de las declaraciones de la secretaria de Estado para la Igualdad entre Hombres y Mujeres. “Tenemos una tasa de episiotomías del 75%, mientras que la OMS prevé una media del 20-25%. Se trata de una práctica no consentida con importantes consecuencias, llevada a cabo sobre todo en mujeres extranjeras, jóvenes y minusválidas”, declaraba quien en la actualidad ostenta este cargo, Marlène Schiappa.
La praxis objeto de la polémica se encuentra rechazada como operación rutinaria por el máximo órgano en materia de salud de las Naciones Unidas. Consistente en una incisión en la zona del perineo para ampliar el canal “blando” y acelerar la salida del bebé, solo se recomienda en partos concretos que presenten dificultades o sufrimiento fetal.
La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia recomienda realizar la primera citología a los 25, repitiéndola cada 3 o 5 años hasta llegar a los 65
El debate abierto en Francia toca directamente a España. Aunque se desconoce la tasa real de episiotomías, en el año 2012 la OCU calculaba que superaría el 41% en los hospitales del Sistema Nacional de Salud. A pesar de que este porcentaje se ha podido reducir considerablemente, diferentes agrupaciones de pacientes lamentan que algunos ginecólogos lleven a cabo determinadas operaciones como la mencionada sin tener el consentimiento previo de las parturientas.
Las réplica por parte de las asociaciones médicas francesas, como el Colegio Nacional de Ginecólogos y Obstetras, no se hicieron esperar, acusando a la secretaria de Estado de ignorante, así como de desinformar a la población de manera injustificada. La controversia, sin embargo, está de plena actualidad como demuestra un artículo publicado en el diario ‘Libération’ en el que varias mujeres han decidido romper su silencio y denunciar los excesos que aseguran haber sufrido por parte de sus médicos y matronas.

Las madres hablan

“A las 8 y 10 llega una nueva comadrona. Me anuncia que vamos a empezar. Me señala que no empujo bien. Se sube a un escabel y comienza a presionar mi vientre con fuerza, demasiada fuerza. En ningún momento ni ella ni el médico me hacen la pregunta de rigor: ‘¿Autoriza usted a que se le practique una maniobra de Kristeller?” De este modo cuenta Tiphaine Papadopoulos, abogada de 37 años, la traumática experiencia por la que pasó durante el nacimiento de su hijo Anatole hace quince meses. Esta operación que se realiza desde el siglo XIX está actualmente desaconsejada. Sin embargo, todavía hoy muchas madres afirman haberse visto sometidas a ella.
Tras salir de la consulta me puse a llorar, humillada. Sentí que habían profanado mi cuerpo sin mi permiso
Los riesgos de una maniobra como la de Kristeller son más que conocidos: desprendimiento de placenta, rotura uterina, desgarros en el perineo… La 'Guía de Práctica Clínica sobre la Atención al Parto Normal' del Ministerio de Sanidad concluye que "es ineficaz en la reducción de la duración de la segunda etapa del trabajo de parto" y no recomienda por ello su empleo. “Esta tortura duró cerca de cuarenta y cinco minutos. A continuación la partera me dijo: ‘Si no presiona, habrá que utilizar forceps', una vez más, nadie me pidió permiso”, asegura Papadopoulos.
Para más inri, el parto de esta mujer acabó con una episiotomía tampoco anunciada: “Todavía estoy agotada. Siento un dolor continuo alrededor de la zona del perineo. Tuve una costilla rota por causa de la maniobra de Kristeller, mi libido está bajo mínimos...”. En vista de lo sufrido, la abogada ha interpuesto una querella contra la clínica que la asistió.
Foto: iStock.
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Considerando la denuncia de la secretaria de Estado y casos como el de Papadopoulos, algunos miembros de la comunidad médica han empezado también a posicionarse a favor de las demandas de estas madres: “Incluso para una ecografía transvaginal se debe pedir consentimiento. Algunos médicos actúan como si la ley no fuera con ellos, argumentando que lo hacen por el bien de los pacientes”, señala el doctor y escritor Martin Winckler a ‘Libération’.

¿Exploraciones innecesarias?

La experiencia ginecológica se puede transformar en una tortura física y psicológica si el bienestar de la paciente se acaba descuidando. En este sentido, otra de las prácticas que están bajo el punto de mira es el la de citología vaginal, utilizada para el diagnóstico precoz del cáncer de útero. La operación consiste en la introducción en la vagina de un instrumental médico llamado espéculo para abrirla y observar el interior de la cavidad, obteniendo después por raspado algunas células del área del cuello del útero para su posterior análisis en el laboratorio.
Existe una enorme falta de diálogo. Con demasiada frecuencia algunos médicos no discuten, imponen
Según las indicaciones publicadas por algunas asociaciones médicas en revistas del sector como ‘Annals of International Medicine’, no es necesario que las mujeres sanas y en situación de bajo riesgo realicen una citología vaginal todos los años, tal y como se venía aconsejando hasta ahora desde diversos frentes. El motivo esgrimido es el de que no se ha detectado una mejora a la hora de prevenir posibles enfermedades, al tiempo que para algunas pacientes la operación resulta tremendamente molesta e invasiva.
Tanto en Francia como en España se recomienda efectuar la primera citología a partir de los 25 años. Posteriormente, según​ la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, el examen se debería repetir una vez entre 3 y 5 años hasta llegar a los 65. Sin embargo, Iris, de tan solo 18 años, cuenta al diario francés cómo tras acudir a una simple consulta ginecológica con su madre para informarse sobre métodos anticonceptivos acabó encontrándose, por consejo de su médico, sentada sobre la camilla para efectuar la prueba: “Ha sido uno de los peores momentos de mi vida. Tras salir de la consulta me puse a llorar, humillada. Sentí que habían profanado mi cuerpo sin mi permiso. Entregué mi privacidad a la ciencia con total confianza. Me sentí traicionada. Me gustaría haber sido informada sobre este procedimiento y saber que no tenía nada de corriente ni de obligatorio a mi edad”.

Actitudes cuestionables

Para Chantal Ducroux-Schouwey, portavoz de Collectif interassociatif autour de la naissance (Ciane), algunos de estos abusos ginecológicos son a veces más sutiles, si bien no menos traumáticos: “Existe una enorme falta de diálogo ya que algunos médicos creen que saben mejor que los pacientes lo que de verdad les conviene. Con demasiada frecuencia no discuten, imponen”.
El problema de los ginecólogos es su paternalismo. Creen saberlo todo. Tienen que revisar su manera de pensar
'Libération' recoge algunos testimonios en los que se demuestra esta falta de sensibilidad, como el caso de Emmanuelle, de 24 años, que después de tomar la píldora anticonceptiva durante casi una década se dirigió a su médico para solicitar un método como el DIU, que no se basara en los ciclos hormonales: “Mi ginecólogo estaba en contra, al parecerle simplemente una moda. Me dijo que después de tanto tiempo tomando la píldora debía seguir aguantándola y ponerme el DIU solo después de tener un hijo”. Una recomendación errónea y basada exclusivamente en el criterio del doctor, pues desde hace años el no ser madre ha dejado de ser una contraindicación para recurrir a este método.

Buscando soluciones

Las críticas hacia la actitud de ciertos especialistas y obstetras son feroces: “El problema de los ginecólogos es su paternalismo. Creen saberlo todo. Por otro lado también se creen moralmente superiores con las mujeres, debido a una cierta actitud sexista que aún circula en su ambiente. Tienen que revisar su manera de pensar”, declara Martin Winckler.
Foto: iStock.
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Sin embargo, autoridades dentro del sector como el presidente del citado Colegio de ginecólogos y obstetras francés, Israël Nisand, achacan estos problemas de comunicación a las dificultades con las que tienen que lidiar los especialistas, derivadas de la escasez de inversiones en sanidad: “Nuestra profesión también sufre violencia por parte del Estado, que no para de retirar fondos para los hospitales. Cuando nos enfrentamos a una emergencia vital y tenemos muy poco personal para afrontarla, nos sentimos desvalidos y desamparados. Esto puede tener unas consecuencias evidentes sobre la calidad del servicio que damos las mujeres. Hasta ahora hemos estado encubriendo el empobrecimiento de nuestras salas de maternidad, sin embargo, estamos cruzando la linea roja de la seguridad”.

Guerra - Residente (Video Oficial)