Las poblaciones están expuestas a las
consecuencias metabólicas de la pobreza, la alta fecundidad, las
enfermedades infecciosas y los cambios en la alimentación y los hábitos
de vida. Un mismo genotipo puede expresarse en diversos fenotipos
configurados por el ambiente
Resumen
- La medicina evolutiva está abriendo nuevos caminos en la
comprensión de por qué las personas enferman. Sus principios
fundamentales provienen de la teoría de la historia de vida, que analiza
la distribución de cantidades finitas de energía entre cuatro funciones
que compiten entre sí: el mantenimiento, el crecimiento, la
reproducción y la defensa.
- El principio central de la teoría evolutiva es que los
organismos son elegidos para distribuir la energía y el tiempo a fin de
aumentar al máximo el éxito reproductivo en lugar de la salud o la
longevidad. Las interacciones ecológicas que influyen sobre el riesgo de
mortalidad, la disponibilidad de nutrientes y la carga de agentes
patógenos moldean las estrategias de distribución de energía a lo largo
de la vida.
- Las intervenciones de salud pública podrían mejorar su eficacia
incorporando este enfoque evolutivo. Dentro del mismo, los modelos
matemáticos pueden explorar los probables beneficios y limitaciones de
las intervenciones de simulación en la computadora antes de su
implementación en las poblaciones.
|
► INTRODUCCIÓN
El objetivo de la salud pública es prevenir las enfermedades,
promover la salud y prolongar la vida de la población a través de los
esfuerzos organizados de la sociedad.
1 Se supone que mejorar
las condiciones de vida favorecerá la salud, pero desde una perspectiva
evolutiva esta suposición es simplista. La selección natural no formó a
los organismos para gozar de la máxima salud, sino para aumentar al
máximo sus logros reproductivos. Por consiguiente, las intervenciones en
la salud pública quizás no siempre logran exactamente lo que querían.
Consideremos el ejemplo de una zona rural de Etiopía donde se
desarrolló un proyecto de instalación de agua para disminuir el gasto
diario de energía de las mujeres, que acarreaban el agua hasta 30 km en
vasijas de barro.
2 Se podría pensar que al reducir este
estrés y mantener su energía, el estado nutritivo materno mejoraría,
transmitiendo los beneficios para la salud a la siguiente generación.
Pero el resultado fue otro: un análisis evolutivo precursor
2
llegó a la conclusión de que la energía ahorrada por la instalación de
agua corriente en la aldea aumentó la fecundidad de las mujeres y esto
se asoció con empeoramiento de la desnutrición infantil. Se sugirió que
el resultado hubiera sido mejor de haberse incluido también la
planificación familiar en la intervención.
Este ejemplo destaca los posibles beneficios de una perspectiva
evolutiva en la salud pública. La fisiología y la conducta humanas han
sido escogidas para transmitir los genes a las generaciones futuras. La
salud a veces se pone en riesgo para favorecer la supervivencia
inmediata o la reproducción, especialmente en condiciones de carencia y
un medio ambiente hostil. La salud pública se favoreció
considerablemente al incorporar la perspectiva del curso de vida, que
integra los efectos del estrés físico, biológico y social en las
distintas etapas de la vida.
3–6 Los enfoques evolutivos
podrían ampliar estos beneficios al generar nuevos conocimientos sobre
las consecuencias sanitarias de los esfuerzos para cambiar las conductas
o el medio ambiente.
En 1973, Dobzhansky
7 observó que “nada en la biología
tiene sentido salvo a la luz de la evolución”. A lo largo del siglo XX,
los enfoques evolutivos se extendieron a través de casi todos los
sectores de la investigación biológica y los encargados de las políticas
públicas los emplean cada vez más para la agricultura y la pesca.
8,9 En cambio, en la medicina, la perspectiva evolutiva surgió solo recientemente.
10
La aplicación de la teoría evolutiva podría revolucionar la medicina.
En el siglo XIX, la biología predarwiniana era principalmente
descriptiva. La medicina continúa así: en descripción y explicaciones
mecanísticas, pero recién está comenzando a explicar la variabilidad en
la susceptibilidad a las enfermedades en individuos y poblaciones. La
teoría evolutiva genera hipótesis demostrables acerca de cómo los
organismos deben responder a los estímulos ambientales, hipótesis
ampliamente avaladas en diversas especies, incluida la humana.
13–15
Hasta ahora, el objetivo principal de la medicina evolutiva ha sido
ir más allá de saber cómo se enferma la gente, al considerar por qué el
cuerpo es susceptible a las enfermedades. Este enfoque ayuda a
comprender por qué la gente consulta, pero quizás no contribuya a
prevenir las enfermedades. Los autores de este artículo argumentan que
los enfoques evolutivos podrían mejorar los resultados más directamente
en la esfera de la salud pública.
Estos enfoques podrían aumentar el conocimiento del efecto del cambio
ecológico sobre la salud. Tradicionalmente los esfuerzos de la salud
pública se dirigían a los factores de riesgo relacionados con los
agentes que originan enfermedades. Para prevenir la transmisión de las
enfermedades se mejoraron las condiciones higiénicas, la nutrición y las
condiciones de vida, a fin de promover la resiliencia.
Aunque virus y bacterias siguen estando entre las principales causas
de enfermedades, la carga global de la mala salud se está desplazando
hacia las enfermedades no transmisibles (ENT). En estas, las claves de
la susceptibilidad y la prevención son la constitución y la conducta de
las personas.
17 Aunque se identificaron algunos factores de
riesgo evidentes, como el tabaquismo, las grasas trans, los
carcinógenos, muchos se ocultan dentro de los hábitos de vida normales o
la gama normal de variabilidad fisiológica (por ej, las características
del crecimiento y la maduración).
A su vez, nuestros hábitos de vida están moldeados por fenómenos
sociales más amplios, que conectan la salud con factores culturales y
políticos.
18 Al arrojar más luz sobre cómo responden la
fisiología y la conducta a estos estreses, los enfoques evolutivos
podrán mejorar los esfuerzos de la sociedad para prevenir las ENT, de la
misma manera en que actualmente contribuyen a disminuir la carga de
enfermedades infecciosas.
19
► EVOLUCIÓN, HERENCIA Y GENÉTICA
Las teorías de la selección natural de Darwin y de Wallace
proporcionaron nuevos conocimientos sobre cómo los ambientes ancestrales
moldean la variabilidad biológica contemporánea.
22 La teoría
planteaba que las características de las especies varían, que esta
variabilidad tiene un componente hereditario y que los organismos que
producen más descendencia transmiten sus características con mayor
frecuencia a las generaciones posteriores.
Con el tiempo, un linaje adquiere los genes y fenotipos de aquellos que se reproducen más exitosamente.
23
En la época de Darwin, los conocimientos científicos de los mecanismos
hereditarios eran rudimentarios. La genética moderna surgió a partir del
redescubrimiento del trabajo de Mendel a fines del siglo XIX y sentó
las bases de la síntesis evolutiva moderna.
26
Se sabe que las variantes genéticas influyen sobre el riesgo de enfermedades,
27
despertando el interés acerca de la medicina personalizada basada sobre
los genes. En lo referente al tratamiento, las diferencias de los
grupos étnicos en la frecuencia de los genes que influyen sobre el
metabolismo de los fármacos llamaron la atención.
28
La mayoría de los médicos que estudian los agentes patógenos en
combinación con sus huéspedes humanos saben del surgimiento evolutivo de
nuevas enfermedades infecciosas, como las causadas por el VIH, los
hantavirus, el síndrome respiratorio agudo grave (SARS por las siglas en
inglés) y el virus del Ébola,
29 con la posibilidad de que vacunas imperfectas vuelvan a los virus más virulentos,
30 y con las amenazas planteadas por el surgimiento de cepas bacterianas resistentes a los antibióticos.
31
La variabilidad genética también es importante para la salud pública,
especialmente para comprender la variabilidad de la población en
fisiología. Por ejemplo, donde el paludismo es prevalente, se
seleccionaron las variantes protectoras de la hemoglobina, aunque estas
podrían generar también problemas de salud, como la gran prevalencia de
hemoglobinopatías derivadas de genes autosómicos recesivos en
poblaciones expuestas al paludismo.
32
Alrededor del 85% de la variación genética humana se produce dentro, más que entre las poblaciones.
34 Estudios genealógicos y de gemelos indican que las ENT se agrupan dentro de las familias,
35, 36 y un objetivo clave del Proyecto del Genoma Humano fue identificar los alelos que contribuyen a esto.
37
Con frecuencia se sugiere que la selección se detuvo en los seres
humanos, pero es más realista suponer que se aceleró de acuerdo con el
gran crecimiento poblacional de los últimos 10.000 años, que aumentó la
cantidad de nuevas mutaciones.
39
Los genes contribuyen a la variabilidad individual en la
susceptibilidad a las enfermedades y los análisis genéticos pueden
ayudar a identificar las vías biológicas para el tratamiento
farmacológico.
40 No obstante, la importancia de los genotipos
en la salud pública está limitada por nuestra incapacidad para tenerlos
como blanco directo de intervenciones. Pero hay otro componente de la
variabilidad biológica que es muy susceptible a la intervención: la
plasticidad.
► EVOLUCIÓN Y PLASTICIDAD
La teoría de la historia de vida proporciona el marco para entender
cómo los organismos toman decisiones fisiológicas y conductuales, aunque
estas últimas no siempre son conscientes
La
plasticidad se refiere a la gama de fenotipos que
el ambiente puede obtener de un solo genotipo. La plasticidad tiene
varias dimensiones diferentes, entre ellas la conducta, la fisiología y
el desarrollo y respuestas que van desde lo momentáneo hasta lo
transgeneracional. El principal aporte evolutivo a la plasticidad es la
historia de vida,
que pronostica cómo los organismos en desarrollo responden a los
ambientes para aumentar al máximo sus posibilidades de supervivencia y
reproducción.
42
La teoría de la historia de vida proporciona el marco para entender
cómo los organismos toman decisiones fisiológicas y conductuales, aunque
estas últimas no siempre son conscientes. Los patrones de crecimiento,
maduración, reproducción y metabolismo dan cuenta de la considerable
variación en el riesgo de ENT y diversos tumores malignos, pero la misma
normalidad de esos rasgos impidió el conocimiento más profundo de cómo
contribuyen a las causas de la mala salud, y cómo podrían ser alcanzados
por los programas de salud pública.
Las asociaciones de estos rasgos con la evolución de la salud también
puede ser muy diferente según que las poblaciones sean de recursos
altos, bajos o medios. La historia de vida puede ayudar a explicar esta
complejidad y ofrece un marco de trabajo holístico que puede integrar
los diferentes componentes de la salud.
♦ Teoría de la historia de vida
La teoría de la historia de vida se creó para pronosticar la
evolución coordinada de los rasgos que contribuyen directamente a la
salud: edad y tamaño en la madurez, número y tamaño de los hijos, número
de embarazos y envejecimiento y duración de la vida. La teoría
considera la evolución de esos rasgos como el producto de las
interacciones entre las limitaciones y las compensaciones intrínsecas
—las características heredadas o adquiridas durante el desarrollo—y los
factores ambientales extrínsecos que afectan el riesgo de mortalidad y
la disponibilidad de recursos. Después considera cómo los factores
extrínsecos moldean la combinación de rasgos intrínsecos para aumentar
al máximo el estado físico.
42 ,43
La teoría de la historia de vida modela la evolución fenotípica en
general. Todo en biología tiene una explicación mecanística que
responde a la pregunta “¿Cómo funciona esto?” y una explicación
evolutiva que responde a las preguntas “¿Cómo llegó esto aquí y qué
mantiene su estado?” Aunque estas preguntas se pueden considerar a largo
plazo para comprender por qué una especie tiene características
especiales, también se pueden considerar dentro del curso de vida, para
comprender por qué cada organismo responde a los factores ambientales de
manera particular.
Las respuestas plásticas a los estímulos ambientales incluyen las
adaptaciones fisiológicas implementadas por vías de realimentación
homeostática que pueden reaccionar en segundos o minutos, las
aclimataciones, que pueden reaccionar en días o semanas a través de
cambios en los puntos de ajuste de las vías de retroalimentación y, por
último la plasticidad evolutiva, en la que las reacciones duran toda la
vida.
44, 45
La importancia médica de la plasticidad es sobre todo aparente en los orígenes evolutivos de la salud y la enfermedad adultas.
4, 46
Las variaciones en las experiencias de vida tempranas tienen muchas
consecuencias, por ejemplo la desnutrición intrauterina aumenta el
riesgo de ENT más adelante,
4, 46 el parto por cesárea aumenta el riesgo de asma y obesidad,
47,48 y el exceso de antibióticos antes de los dos años aumenta el riesgo de obesidad y alergia.
49,50
Debido a que los médicos y los especialistas en salud pública se
ocupan de los fenotipos, una teoría que pronostica los estados
fenotípicos y cómo cabe esperar que cambien durante el curso de la vida
puede ser muy positiva. Comprender la historia de vida (en curso) de
cada paciente podría orientar decisiones personalizadas sobre la
prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades.
♦ Compromiso y normas de reacción
Existe un espectro de fenotipos producidos por un único genotipo a lo largo de una gama de condiciones ambientales
Dos conceptos clave en la teoría de la historia de vida son los
compromisos y las normas de reacción. Se produce un compromiso cada vez
que un cambio en un rasgo que mejora el estado físico se conecta a un
cambio en otro rasgo que empeora ese estado. Las funciones principales
que participan en los compromisos son el mantenimiento, el crecimiento,
la reproducción y la defensa, en las que se puede invertir energía.
Estas funciones cambian según la disponibilidad de recursos y el riesgo
de mortalidad extrínseco, del cual los componentes clave son las
enfermedades infecciosas, la pobreza o la indigencia y la violencia o la
guerra.
En general, los organismos con gran riesgo de mortalidad invierten en
el crecimiento y la reproducción rápidos a expensas del mantenimiento y
la defensa, donde los organismos con bajo riesgo de mortalidad
invierten más. Es así que las historias de vida de especies que ocupan
ambientes contrastantes divergen, creando un continuum desde especies
pequeñas, de vida rápida y corta hasta especies grandes, de vida lenta y
larga.
Este
continuum también caracteriza la variación individual
dentro de las especies, incluidos los seres humanos. La selección
natural moldeó a las personas para responder a señales de riesgo de
mortalidad extrínseca y disponibilidad de recursos con cambios
fenotípicos que aumentan al máximo el buen estado físico. Las respuestas
específicas son la variación en edad y tamaño en la madurez, el
intervalo entre los embarazos y la inversión en los hijos.
La calidad del ambiente externo, por lo tanto, moldea totalmente el
programa de crecimiento, maduración, reproducción y envejecimiento. De
allí la enorme variabilidad en las tasas de mortalidad específicas para
la edad y las expectativas de vida en las poblaciones.
Cada persona representa un paquete de numerosos compromisos. Por
ejemplo, el compromiso entre reproducción y supervivencia moldea la tasa
de envejecimiento y los riesgos de ENT.
51 Los compromisos
son esenciales para los médicos y los planificadores de la salud pública
porque nos obligan a reconocer que un rasgo no se puede cambiar sin
cambiar también otros, a veces para peor.
El segundo concepto clave, la
norma de reacción, describe el espectro de fenotipos producidos por un único genotipo a lo largo de una gama de condiciones ambientales.
La historia de vida predice la evolución de las normas de reacción en
sí y el estado de los rasgos expresados en ambientes específicos. Este
enfoque aclara cómo la naturaleza siempre interactúa con la crianza
durante el desarrollo para producir el estado del organismo observado.
Son ejemplos de normas de reacción la edad y el tamaño en la madurez
42 y la variación en el intervalo entre embarazos según los cambios en el estado de nutrición.
La energía se puede almacenar fuera del cuerpo en forma material o en
relaciones sociales o dentro del cuerpo como tejido adiposo
Varias cuestiones son importantes cuando se aplica la teoría de la historia de vida.
- Primero, nuestra sociedad conecta las historias de vida de
numerosas personas. La crianza suele ser colaborativa, es decir varias
personas pueden contribuir en conjunto a invertir (energía, tiempo y
recursos) en la descendencia.62 Asimismo, la sociedad puede
exponer a las personas al estrés, como el causado por las jerarquías
sociales y los conflictos intergrupales 19
- Segundo, los valores culturales que influyen sobre la conducta
podrían evolucionar con el tiempo, por ejemplo las actitudes hacia la
riqueza, el riesgo y los costos y beneficios de criar a los niños.63,64
- Por último, la conducta evolucionada no necesariamente beneficia
la salud o el estado físico, por ejemplo el empleo de narcóticos que
estimulan los centros cerebrales de recompensa mientras comprometen la
función fisiológica.65
|
Nos podríamos preguntar si las personas en ambientes pudientes
igualmente experimentan compromisos. La energía se puede almacenar fuera
del cuerpo en forma material o en relaciones sociales o dentro del
cuerpo como tejido adiposo.
66
Aunque las personas pudientes adquieren energía para invertir en
crecimiento, salud y reproducción, se observan compromisos sutiles
67, por ejemplo entre el tamaño de la familia y el crecimiento de cada hijo.
68
Algunos compromisos ocasionan conflictos en las señales entre las
células inmunitarias o las redes de expresión de genes y en ellas no
participa la energía, sino la información. Estas compensaciones son
independientes del estado de nutrición.
Las decisiones específicas que constituyen la trayectoria de cada
historia de vida se llevan a cabo a niveles que incluyen la fisiología y
la conducta. Son los mismos mecanismos que permiten la adaptación a
través de la plasticidad a los estímulos ecológicos y al estrés. Tanto
la plasticidad hormonal como la conductual representan mecanismos del
manejo de los riesgos que son sensibles a los estímulos físicos y
sociales.
66
♦ Plasticidad de la historia de vida y hormonas
Las hormonas permiten a los organismos responder a los factores
ambientales endógenos y exógenos al modificar las funciones celulares en
tejidos y órganos.
70 Generan múltiples efectos fisiológicos, lo que se conoce como pleiotropía.
70
Por ejemplo, la
insulina es esencial para distribuir la energía a lo largo de funciones fisiológicas que compiten. No solo regula la glucemia,
71
sino que modula la regulación del metabolismo periférico, incluidos el
apetito, la función reproductiva, la termorregulación y la obesidad, a
través de receptores cerebrales.
72,73 En el cerebro la insulina también regula las funciones cognitivas, como el aprendizaje y la memoria.
74
La
leptina, segregada por el tejido adiposo, indica
al cerebro la magnitud de los depósitos de energía, pero también
contribuye a regular la reproducción, la función cognitiva y la función
inmunitaria.
75,76
Otra hormona importante es el
cortisol, producido
por las suprarrenales en respuesta a diversos tipos de estrés, como las
enfermedades, los traumatismos, el miedo, el dolor y el estrés
psicosocial. También afecta diversas actividades metabólicas. Suprime,
por ejemplo, la función inmunitaria y aumenta la presión arterial y la
glucemia.
79
En cada caso estas hormonas implementan la distribución de la energía
entre las funciones de la historia de vida. Aunque esta plasticidad
puede ser adaptativa, especialmente en el contexto de la reproducción,
también puede tener costos metabólicos y acelerar la velocidad del
envejecimiento. Además, la sociedad genera estreses para los que la
biología no está preparada,
80 como la polución, los alimentos procesados y los hábitos sedentarios.
Muchos compromisos pertenecen a organismos individuales. Sin embargo,
la reproducción reúne las estrategias de la historia de vida de dos
generaciones, a través de la nutrición placentaria y la lactancia. Esta
interacción se podría caracterizar como un
tira y afloja sobre los recursos metabólicos maternos,
81
porque las decisiones acerca de la distribución de la energía que son
óptimas para el estado físico materno quizás no aumenten al máximo el
estado físico de los hijos. En este conflicto
82 las hormonas
funcionan como señales interpersonales y cada parte no solo puede leer
las señales de la otra, sino que también las puede manipular con sus
propias secreciones hormonales.
Por ejemplo, el
lactógeno placentario promueve la
resistencia materna a la insulina y permite así al feto favorecerse con
los aumentos posprandiales prolongados de la glucemia materna
83
Las consecuencias de esta lucha se expresan en varios resultados
importantes para la salud pública, entre ellos la prevalencia del bajo
peso al nacer, la incidencia de los cólicos, la duración de la lactancia
materna y la conducta frente al sueño del lactante.
83–85 En
esta lucha se pueden efectuar intervenciones; por ejemplo, los
resultados de un estudio aleatorizado mostraron que promover la
relajación de las madres que amamantan se asoció con aumento de peso más
rápido de los lactantes, en relación con las madres que no recibían
este tratamiento.
86
♦ La teoría de la historia de vida y la conducta
El mayor riesgo extrínseco de mortalidad favorece el desvío de la energía, del mantenimiento a la reproducción más temprana
Los modelos de conducta en la salud pública tradicional hacen
hincapié en la autonomía individual, es decir en lo que la persona
piensa más que en lo que hace.
87 En cambio, la teoría de la historia de vida hace predicciones sobre la conducta en sí.
En especial en las poblaciones de altos ingresos y baja fecundidad,
la conducta contemporánea no mejora al máximo el estado físico. Esto es
en parte debido a las preferencias culturales que evolucionan
independientemente de los genes y en parte debido al retraso adaptativo,
por el que los ambientes cambian con mayor rapidez que la biología
humana.
88
En las especies de larga vida, como la humana, que producen
descendencia a intervalos regulares, el valor de invertir en el
mantenimiento somático y la futura reproducción varía según las
condiciones ecológicas. El mayor riesgo extrínseco de mortalidad
favorece el desvío de la energía, del mantenimiento a la reproducción
más temprana. A la inversa, el bajo riesgo de mortalidad favorece la
mayor inversión en el mantenimiento somático, que podría favorecer la
reproducción futura y la longevidad. La variación en el riesgo de
mortalidad puede por lo tanto explicar la variación en las conductas
importantes para la salud pública, incluidas las decisiones
reproductivas y el adoptar conductas de riesgo.
En países de ingresos altos, la baja posición socioeconómica se
relaciona con la reproducción a menor edad. El peor estado de salud
podría ser una variante explicativa importante. Datos de 2009 a 2011
indicaron que en Inglaterra, vivir en las zonas más carenciadas se
asoció con una expectativa de vida siete años menor para las mujeres y
nueve años menor para los hombres, en relación con aquellos de zonas
menos carenciadas.
89
La reproducción temprana en mujeres de baja posición socioeconómica
podría por lo tanto reflejar tanto su menor expectativa de una vida
saludable y la falta de ventajas para postergar la reproducción, ya que
tienen menos posibilidades de capitalizar en oportunidades educativas y
laborales. Este vínculo entre las carencias y la menor edad en el primer
parto existe en todo el mundo.
90 A su vez, la mayor
inversión de energía en la reproducción indica una menor inversión en la
homeostasis y esto podría contribuir al ato riesgo de ENT en
poblaciones de baja situación socioeconómica.
19
En términos de conducta, en la baja inversión en la autoconservación
podrían participar las preferencias en el tiempo, donde se prefieren las
ganancias inmediatas a las recompensas lejanas.
91
Las personas orientadas a vivir el presente refieren más actitudes de riesgo que aquellas orientadas al futuro.
92
Sin embargo, el compromiso entre longevidad y reproducción también se
puede explotar para favorecer la salud mediante intervenciones ideadas
para aumentar al atractivo personal, en lugar de beneficios a disfrutar
en algún momento futuro, como el de la alimentación y el riesgo de
cáncer.
93, 94
El riesgo de mortalidad extrínseca, por lo tanto, es pronóstico de
muchas conductas poco saludables (tabaquismo, consumo de drogas, mala
alimentación y comportamientos sexuales de riesgo), así como escaso
compromiso con conductas saludables, como la actividad física. Estas
conductas se asocian uniformemente la baja condición socioeconómica en
países de altos recursos
95
Aunque contribuyen a las desigualdades en la salud, no son
suficientes para explicar las diferencias observadas según la posición
socioeconómica, lo que indica que las limitaciones estructurales y
económicas también son importantes. Las campañas de salud pública
dirigidas hacia estos comportamientos poco saludables podrían por lo
tanto ser más exitosas si se las apoya con esfuerzos para disminuir las
carencias y aumentar el acceso al cuidado de la salud.
♦ Modelos matemáticos
La teoría de la historia de vida se puede expresar en ecuaciones,
permitiendo los modelos matemáticos. Se podrían así considerar los
posibles beneficios y costos de las intervenciones antes de su
implementación en vivo. Aunque se pueden aplicar a muchos contextos, los
modelos son especialmente valiosos para entender la dinámica de las
relaciones entre padres e hijos, a través de las que interactúan las
historias de vida.
A fin de ilustrar esto, consideremos el desafío de disminuir la
desnutrición infantil, problema de salud importante en todo el mundo.
97
La lógica sugiere una solución sencilla: aumentar el aporte calórico.
Puesto que el bajo peso a nacer contribuye a la desnutrición ulterior,
la lógica también sugiere que las intervenciones se deberían dirigir a
las mujeres embarazadas como se ha hecho en varios países.
.98
Como mostraba el ejemplo etíope, las madres enfrentan un compromiso entre invertir en su descendencia actual o en la futura.
99
Las calorías adicionales podrían sostener el crecimiento y la
supervivencia de los hijos ya existentes o acelerar la producción de más
niños. Suponiendo que el metabolismo materno ha sido seleccionado para
optimizar la salud reproductiva durante toda la vida, los modelos pueden
predecir la distribución óptima de las calorías.
El modelo de los autores sugiere que el complemento materno podría
generar mejor supervivencia de la descendencia y menor tiempo de
dependencia, aumentando la fecundidad materna. El refuerzo de los
recursos durante un corto tiempo promueve el crecimiento y la
supervivencia de los hijos, mientras que el apoyo prolongado beneficia
principalmente a la fecundidad materna.
Nuevamente, este ejemplo destaca cómo la el buen estado reproductivo podría ser más importante que la salud individual.
♦ El campo emergente de la salud pública evolutiva
La teoría de la historia de vida permite una mejor comprensión de la
variabilidad humana en cuanto a la susceptibilidad a las enfermedades y
de cómo los esfuerzos organizados de las sociedades para cambiar la
conducta o el medio ambiente pueden afectar los resultados en salud.
Tanto la fisiología como la conducta responden a los estímulos
ecológicos a través de compensaciones y normas de reacción que favorecen
a la supervivencia y la conducta más que a la salud. Un conocimiento
clave es que no se debe esperar que una determinada intervención
produzca consecuencias idénticas en poblaciones con diferente
disponibilidad de recursos y diferente riesgo extrínseco de mortalidad.
Esto ayuda a entender por qué la pobreza y las carencias impactan
tanto sobre la salud y la esperanza de vida y por qué deben ser el
blanco clave para las intervenciones. Las experiencias de la infancia
pueden afectar toda la trayectoria de la maduración y el envejecimiento,
generando compromisos entre la reproducción y la homeostasis.
19
Por consiguiente, los programas dirigidos a la conducta individual
podrían favorecer más la salud si se asocian con mayores esfuerzos para
combatir la pobreza, las carencias y los riesgos extrínsecos de
mortalidad. Otro conocimiento clave es que el fenotipo de cada persona
refleja una historia acumulada de compensaciones. Esta información
quizás podría mejorar la personalización de la prevención, el
diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades.
Los enfoques evolutivos podrían ser especialmente valiosos para
abordar los desafíos planteados por la salud mundial, en la que las
poblaciones están expuestas diferencialmente a múltiples costos
metabólicos derivados de la alta fecundidad, de diversas enfermedades
infecciosas y de los rápidos cambios en la alimentación y los hábitos de
vida. En vista de esta heterogeneidad, los modelos matemáticos se
podrían emplear para explorar los costos y beneficios de las
intervenciones por simulación en la computadora antes de su
implementación en vivo.
Los enfoques evolutivos ofrecen un marco sin igual con el que
comprender la base de las enfermedades y mejorar la eficacia de las
intervenciones en salud pública.