sábado, 24 de febrero de 2018

SU PSICOANALISTA SUSPENDE LAS CONSULTAS POR EL VACIO SOCIAL

El Presidente argentino,sufre porque lo insultan en las canchas, pero peor les iba a Duhalde, Menem y Kirchner. 

Hoy 01:42 AM

RECUERDO DE CHAPADMALAL Mauricio Macri

RECUERDO DE CHAPADMALAL Mauricio Macri Foto:Dibujo: Pablo Temes
Cierta angustia se respira en el parvulario político de la Casa Rosada: estupor reciente por el cancionero contra Macri en el fútbol, el mínimo eco que despiertan sus mensajes por falta de idoneidad en la comunicacion –ejercicio en el que se creían campeones–,  caída en encuestas y, por si fuera poco,  recuperacion asistida de enemigos que se suponían enterrados. Léase Cristina, parte del PJ y hasta un impúdico Hugo Moyano que se permitió –en su prudente acto de la 9 de Julio– aludir como sabio mentor al poeta mexicano Octavio Paz (“Toda victoria es relativa, toda derrota es transitoria”), justo quien debe haber escrito uno de los más sólidos ensayos contra el populismo, el PRI, peronismo y otras yerbas, incluyendo a los sindicalistas aprovechadores como el petrolero La Quina de su país, un símil de Moyano en tierra azteca.Interrogante:  el camionero es magnánimo y amplio, se burla de sus oyentes o no debe conocer el contenido de ese clásico libro de Paz, El ogro filantrópico.

Tampoco pudo recordar, ni leer en su ayudamemoria, el nombre y apellido del autor que citaba en ausencia: en su discurso lo mencionó simplemente como Premio Nobel. Casi un descaro: el  letrado vate que alimenta al sindicalista con versos ajenos tendría que notificarlo de la historia del escritor, para que no incurra en papelones. Ese episodio intelectual propone un enigma que el Gobierno no pudo resolver antes de la convocatoria callejera: la curiosidad por saber quién está detrás de Moyano como dador de materia gris (aunque los balbuceos de la oratoria indican que no ha sido bien suministrado en esa materia).

A falta de asesores conocidos, se han remitido a un adusto personaje para esa fantasmal influencia: su colega y delegado en la CGT, Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento), de inequívoca afinidad con el mundo de los jesuitas (hasta escribió un libro sobre la Encíclica Laudato Si). Tanta asistencia religiosa y sectaria de Schmid, más el vínculo discepoliano con el vocero papal en tierra argentina, Juan Grabois, la pertenencia peronista común, aún no logran despejar una incógnita pendiente: el empecinamiento de Francisco por no recibir en un lustro al jefe Hugo, un veto inexplicable, impiadoso. Más difícil que arrancarle al Papa una sonrisa a favor de Macri.
Papelones. También el Gobierno atraviesa papelones desde hace dos meses con la historia reciente, por no revisarla. Gozaba con decir que vencerán en las elecciones de los próximos cien años –misma soberbia y confesión de la juvenilia Coordinadora de Alfonsín en su apogeo–, entendían que su mandato era bautismal, instalando una nueva época. De repente, sin embargo, esa insolencia optimista se hunde en un agujero negro porque se cayó una parte de la mampostería (inflación, deuda, déficit, etc.). Se asustan los bisoños funcionarios y Macri, no menos afectado, debió asistir a su gabinete psicológicamente. Como ocurrió en Chapadmalal, donde repartió consejos terapéuticos. 
Menudo ahorro: paga el servicio profesional por uno y lo usa con 22 ministros. Les dijo, como justificación de errores,  que no había una escuela para lo que tenían que hacer en el Gobierno. Tal vez no habrá escuelas, pero sí se puede leer al respecto sobre antecedentes locales y externos. Más que inflador anímico, Macri podría haber reparado en penurias de otros, anteriores, más dramáticas de las que hoy lo torturan: Duhalde pasó meses sin visitar ni dormir en Olivos por las algaradas frente a la residencia; Menem estuvo una semana con la renuncia en la boca, sollozando y viviendo en el departamento de un amigo porque no soportaba el escándalo de haber echado de casa a su esposa Zulema (salió de ese estado por los retos y cuidados de Jorge Antonio); y los Kirchner casi dan un portazo si no interviene Lula para evitarlo, entre otros, porque el Congreso rechazó aquella ley del campo.

Episodios traumáticos, invitaciones a deserción del Estado, gigantes si se los compara con los tropiezos menores que hoy sacuden a Macri.
Fútbol. Ante esa furia anónima en las canchas, con cánticos que irritan al Presidente, alguien le podría  recordar que ni Menem o Kirchner se aproximaban a un estadio, cubierto o al aire libre (no se citan De la Rúa y Alfonsín porque ni se sabía qué equipo los entusiasmaba, mientras Duhalde era devoto de un club vecinal cuyo presidente no aceptaba como pago sus propios cheques). Ese terror al abucheo castigó a quienes hasta ahora fueron más queridos que Macri: uno –fanático de River– sufría por ese impedimento y ni le alcanzaba con colocar un televisor en el palco del Colón, durante una función de gala, para ver a su equipo, y el otro –leve simpatizante de Racing– juraba como excusa pueril la contrariedad  de ser acompañado por su ministro Ginés González García, un partidario insatisfecho que lo deprimía hasta cuando ganaba la Academia. Ergo, no es nuevo ni más complejo lo de hoy en las canchas contra Macri.
Pedagogía. Exige Macri, como una novedad, que su equipo explique las medidas. Parece absurdo: nunca vendería un diario o un libro si tuviera que explicarlo luego de ser publicado. Esa inquietud por el tartamudeo comunicacional del Gobierno, al margen de pautas, trolls y preferencias –menos aceitada y preocupada, afirman, es la relación hoy con el Grupo Clarín, que reclama un moño técnico no aprobado para la ocupación de Telecom– también ocupó a otros mandatarios, por lo que extraña que el ingeniero ignore alternativas ya probadas.

Por ejemplo, uno de sus asesores en la sombra, Carlos Grosso, cuando presidió la Capital  introdujo un comando para saturar a la opinión pública con información y explicaciones. Asombra más porque en ese equipo peronista estaba la actual ministra Patricia Bullrich, vendedora de la gestión municipal. Fue ese núcleo, además, el embrión de lo que en el gobierno Menem se conoció como Grupo Rating, adiestrado por Bauza, jefe de gabinete que repartía contenidos y apariciones –en radios, canales o diarios– a sus voceros Ruckauf, Piotti, Toma, la propia Bullrich y el hoy diputado Amadeo. Menos profesional fue De la Rúa, al que le gustaba dar “buenas noticias”, mientras Kirchner se quejaba porque ni siquiera se transmitían sus éxitos, de ahí que demandara a los Fernández, Alberto y Aníbal, que se especializaran en difusión.

No habrá un manual del buen gobierno, sí datos sobre experiencias previas si se lee algún texto. O se consulta. Así nadie se sorprende en Chapadmalal, menos un mandatario discreto que ahora cree que “perdurar es triunfar”. Raro y módico juicio de quien tuvo varios divorcios.

NUNCA SE FUERON LOS NAZI-FASCISTAS

EL NEGOCIO DEL PP CON LA GRIPE,NOS INYECTAN CRECEPELOS Y FIERABRAS

La vacuna de la gripe solo tuvo una efectividad del 7 % frente al virus A y del 52 % contra el B

De momento han fallecido 160 gallegos por complicaciones de esta patología, la cifra más alta de la década

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AQUELLO ERA SALUD MENTAL,LO DE HOY ES DEMENCIA FACHA


Dicen que la peor nostalgia es la nostalgia de lo que no se ha vivido. Siempre deseé haber nacido diez años antes para vivir la Movida de los ochenta como hay que vivirla: con veinte tacos. La viví pero de niño viendo en la tele a la Bruja Avería. Y no hablo de la mitificada Movida madrileña de Tierno Galván y Alaska. Hablo de la Verdadera Movida. La que surgió en mi ciudad, en Vitoria, en los años 80.  
“Cuando yo llegué, creo que Vitoria era la ciudad de Euskadi donde se veía hervir algo, donde se veía gente de diferentes áreas, que si escultura, que si pintura, que si músicos, que si periodistas, ¿sabes?”, comentaba Gari, el que fuera cantante de la banda vitoriana Hertzainak, probablemente la más destacada del momento en Euskadi. De aquella época hay muchos nombres y no hay espacio para citarlos a todos, pero a quien no sea de Vitoria le sonará el director de cine Juanma Bajo Ulloa o el actor Karra Elejalde, el de los ‘8 apellidos vascos’, entonces un ‘chino’ -así se llamaba a los maoístas- al que no le gustaban nada los troskos.
Vitoria era la “sede del rollo libertario”, cuenta Eneka Aranzabal. El lugar de encuentro de una efervescencia cultural y política que no se ha vuelto a vivir en la ciudad. Artistas, músicos, anarquistas, autónomos, abertzales, dibujantes, troskos, la radio libre Hala Bedi, la Banda Municipal de Ska tocando medio en bolas en la Plaza del Machete, la eclosión de los fanzines, etc. Como decía la canción de Potato, todos rulando en la Pinto, en la Kutxi y en la Zapa, rulando “en Vitoria-Gasteiz, donde hacen la ley, capital artificial de un país singular”.
Una de las gansadas más recordadas de aquella época eran las procesiones ateas convocadas por Ateos Reunidos Geiper, Herejes del 36 y la Cofradía de los Putos Faroles. La primera se celebró en 1985. Unas 50 personas salieron a darse un voltio por la ciudad con cruces de madera hacia abajo y una pancarta en la que se leía ‘Yo Soy Ateo y Poteo’.  “Una furgoneta de la Policía Nacional nos vio, se puso al lado, vio que íbamos de juerga, de risas, con trompetas, con consignas vacilonas, y pasó de largo”, cuenta Pollo, uno de los agitadores más conocidos. No sé qué pasaría los siguientes años, pero la primera carga policial que recuerdo en mi infancia fue contra una mani atea en Vitoria. O puede que me falle la memoria. Entonces había manis día sí y día también.   
El caso es que para esas procesiones ateas se publicaban carteles. En uno de ellos aparece Jesucristo resucitado porque la Virgen le está haciendo una felación. En otro cartel -este sobre las fiestas alternativas de Vitoria en honor de la ‘Blanki’- se ve a la patrona de Vitoria, la Virgen Blanca, masturbándose mientras un blusa -los blusas son los miembros de las peñas de las fiestas- baila un aurresku. “Aaagggg!!! Como m’excitan estos blusas!”, dice la Virgen.
Estos carteles los descubrí no hace mucho tiempo en la nueva edición que se realizó del libro ‘Hertzainak. La confesión radical’ a cargo de Pepitas de Calabaza y ediciones Aianai (y del que están extraídas las citas de este artículo). Los dibujos son irreverentes y ofensivos, y comprendo que puedan hacer daño a las personas con sentimientos religiosos, pero son también el testimonio de una época que se vivió en Vitoria. Cuando los descubrí, se los enseñaba a todo el que me cruzaba. No por las mamadas y el clítoris de la Virgen. Lo que me dejaba alucinado era la capacidad de irreverencia sobre uno mismo -es decir, sobre su ciudad y sus símbolos- de la que se era capaz en los años ochenta y como, con el tiempo, todo eso se había ido disolviendo como un azucarillo dando paso a la actual autocensura y corrección política (con la inestimable colaboración del temor al Código Penal o al que dirán) . Ahora mismo, cualquier referencia levemente crítica a los totems vitorianos -y me refiero a cualquier tontería, no a estos carteles sobrados de blasfemia- puede condenarte al oprobio de los antivitorianos.
Estaba tan sorprendido en que una ciudad que apoyó el franquismo durante décadas hubiera parido a algunos locos que se habían atrevido a blasfemar sin temor a nada y en que, por otro lado, con el paso de los años, la ciudad hubiera regresado con mayor entusiasmo todavía al conservadurismo moral y social de siempre, que pensaba en publicar los carteles en Twitter y Facebook. Y no porque quisiera provocar a la gente religiosa -provocar me parece un ejercicio desgastado a estas alturas y, además, no terminaba de publicarlos porque me preocupaba molestar a algunos amigos cristianos a los que tengo mucho aprecio- sino por su virtud en documentar una época pasada, mucho más libre de expresarse que la sociedad actual.
Resulta que un día hablé con uno de los autores del libro. Si las imágenes se viralizaban, habría problemas, me dijo. Y tenía razón. Ya no vivíamos en los ochenta. Ahora estábamos, como ironiza exagerando Elisa Beni, en Fahrenheit 451 eligiendo qué libros memorizar para que sobrevivan a la quema.
Nos ha tocado la resaca de la libertad que explotó en los años posteriores a la dictadura. Hemos permitido que se cercene la libertad de expresión que, evidentemente, no es un derecho absoluto y debe tener unos límites regidos por la ley, pero sin que eso suponga emprender una campaña de temor al ejercicio de las libertades de opinión y creación. Prefiero un país en el que se me pueda ofender -y hay cosas que escucho y leo que me ofenden y me cabrean mucho- a un país en el que no se pueda hablar con libertad. Y lo que está pasando es que las autoridades -con la ayuda inestimable de los jueces- utilizan los delitos de odio y apología del terrorismo de forma abusiva para reprimir la disidencia en las redes sociales. Ni siquiera se pueden hacer chistes sobre un fascista como Carrero Blanco. Y la autocensura (y la censura) están ganando terreno.
A principios de febrero condenaron a un joven a pagar una multa de 480 euros por crear un montaje de Jesucristo y su rostro. Y esta misma semana, han decretado tres años y medio de cárcel para un rapero que cantaba barbaridades. Y un juez ha secuestrado ‘Fariña’, el magnífico libro de Nacho Carretero sobre el narcotráfico en Galicia. Y  se ha retirado en ARCO una obra de Santiago Sierra porque muestra a Junqueras y ‘los Jordis’ como presos políticos. Y yo mismo pongo mi granito de arena de autocensura en toda esta charada represiva. Podría publicar los carteles ateos en este artículo pero no lo voy a hacer. Este fin de semana he quedado con unos amigos para jugar al Risk de El Señor de los Anillos y no quiero que me molesten con llamadas de la Fiscalía. 

"La marea feminista" por Natalia Oreiro

viernes, 23 de febrero de 2018

NOSOTROS SOMOS ELLOS AUNQUE LOS HUESOS HAYAN CAMBIADO

Si los neandertales desaparecieron, ¿qué hacemos nosotros aquí?

La extinción de esta especie humana es uno de los grandes misterios de la prehistoria

Los prehistoriadores Dirk Hoffmann y Alistair Pike toman muestras de la calcita sobre el dibujo realizado hace 65.000 años. FOTO: JOÃO ZILHÃO | VÍDEO: EPV
La extinción de los neandertales plantea una pregunta inevitable: si ellos desaparecieron, ¿por qué nosotros seguimos aquí? Hasta ahora, la respuesta era más o menos sencilla: nosotros somos más listos. Los neandertales son una especie humana que vivió en Europa unos 200.000 años como mínimo y que desapareció hace unos 40.000, precisamente cuando nuestra propia especie, el Homo sapiens, llegó al continente. Se trata de un espacio de tiempo descomunal: si lo comparamos con la invención de la escritura, que marca el final de la prehistoria y el principio de la historia, estamos hablando de sólo 6.000 años, una fracción mínima del tiempo que nuestros primos (o hermanos) habitaron Europa. Supieron adaptarse a cambios climáticos gigantescos y, durante el último periodo de su existencia, sobrevivieron durante miles y miles de años a las brutales condiciones de la Edad de Hielo. Pero, en un periodo relativamente corto, desaparecieron de los registros arqueológicos.
El descubrimiento, anunciado este jueves en la revista Science, de que los neandertales fueron capaces de producir arte abstracto y complejo es gigantesco, pero no sorprendente. En los últimos años, gracias entre otras cosas a excavaciones en la península Ibérica, en la cueva asturiana del Sidrón y en las gibraltareñas de Vanguard y Gorham, la idea de que fueron unos seres brutos, sin apenas luces, se ha derrumbado. Se medicaban, cuidaban a sus ancianos, decoraban sus cuerpos con colores y plumas, habían sido capaces de producir dibujos geométricos y poseían el gen FoxP2, que permite el lenguaje.

Pero este hallazgo, basado en una nueva datación de pinturas, va más allá porque les convierte en nosotros. La pregunta de qué nos convierte en humanos tiene muchas respuestas, pero una de las más frecuentes es precisamente esa: la capacidad para producir arte y contar historias. Ahora sabemos que ellos también la tenían. Entonces, queda la pregunta más inquietante. ¿Qué les llevó a desaparecer después de vagar por la tierra durante tanto tiempo? Seguramente no existe una respuesta y, desde luego, no existe una respuesta única. ¿Les matamos nosotros? Es posible, aunque también desaparecieron de lugares que no habían alcanzado los sapiens. ¿Cambió su ecosistema con la llegada de nuestra especie? ¿Se adaptaban peor a las transformaciones? ¿Les dejamos sin caza? Puede ser. En cualquier caso, la confirmación de la complejidad de su inteligencia constituye una gigantesca advertencia sobre la fragilidad de todas las especies, incluida la nuestra
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GRACIAS M.RAJOY Y EL FASCISTA PP QUE ODIAN A LOS INTELECTUALES

Barbacid compara la investigación en España con un enfermo terminal

El bioquímico lamenta que el descenso de fondos públicos en este apartado no haya hecho reaccionar a los científicos





Barbacid, que ha impartido un seminario de trabajo en el Centro del Cáncer de Salamanca (CIC), ha incidido en la necesidad de
 seguir investigando en cáncer para descubrir las dianas más óptimas y eventualmente llevarlo a la clínica.El bioquímico Mariano Barbacid ha comparado este jueves la «crítica» situación en la que se encuentra la investigación en España con «un enfermo terminal» y ha lamentado que la reducción de la financiación pública a la mitad en los últimos cuatro años no haya hecho reaccionar a los científicos.
Así, en su laboratorio se emplean en descubrir y validar dianas para poder curar los tumores inducidos por el oncogén K-Ras que son, especialmente el adenocarcinoma de pulmón y el de páncreas, dos de los que presentan «peores índices de supervivencia, sobre todo páncreas, que es menos del 5 por ciento».


«Utilizamos ratones genéticamente modificados que reproducen muy fielmente la historia del cáncer humano», pero lo que funciona en este tipo de animales «no es tan fácil» que lo haga en seres humanos por lo que ha abogado por seguir investigando y por descubrir «las dianas más óptimas y eventualmente llevarlo a la clínica».
Ha confesado que le llama la atención que muchísimos investigadores no sean críticos ante la reducción de financiación que se está dado en España, que hace que la situación sea «realmente crítica» y especialmente a partir del recorte que se ha dado al último plan nacional que acaba de salir. El científico ha dicho que los recursos públicos se han reducido a la mitad en los últimos cuatro años y que si no hay dinero europeo o de alguna otra fuente «con el que te dan es prácticamente imposible investigar».
«Estamos en una situación crítica total y si fuéramos pacientes estaríamos como un enfermo terminal», ha remarcado Barbacid, quien ha alertado de la necesidad de «hacer algo» ante la elevada edad -una media de 58 años- de los investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Ha lamentado la también situación «realmente crítica» de que los científicos jóvenes, menores de 40 años, estén fuera de España, al menos 600 en Suecia o más de 3.000 Inglaterra, y que esto no llegue a la sociedad, «más preocupada por que no haya camas en un hospital», informa Efe.
El científico ha aludido también a la pérdida de puestos que está experimentando la producción científica española en los ránking internacionales, así como el factor de impacto al situarse a «la cola del mundo desarrollado». Ha vuelto a insistir en que el problema no es que los investigadores se vayan fuera, que además deben de hacerlo, sino en que no puedan volver.

Finalmente, ha puesto como ejemplo al Ayuntamiento de Salamanca por impulsar un programa de atracción de talento que, dotado con 2,5 millones de euros, facilitará el desarrollo de cinco proyectos de investigadores brillantes y cuya presentación oficial tendrá lugar el próximo mes.