sábado, 12 de mayo de 2018

El impresionante impacto en nuestra salud de un mes sin alcohol

Una mano rechazando una botellaDerechos de autor de la imagenISTOCK/GETTY IMAGES
Image caption"No gracias, yo paso", dijeron por un mes 94 participantes del estudio.
Primera semana sin nada de alcohol: difícil. Decimoquinto día: ahí vamos. Vigésimo noveno y trigésimo: la magia se siente y el cuerpo lo agradece.
La ciencia lo ha demostrado: renunciar al alcohol durante un mes tiene un efecto significativo en nuestra salud.
Se trata del primer estudio que analiza exhaustivamente los efectos de la abstinencia de alcohol en un plazo corto en un grupo de personas consideradas sanas.
Los investigadores del University College London empezaron su estudio con un objetivo: "evaluar los cambios en los factores de riesgo metabólico y en los factores que estimulan el crecimiento del cáncer que se asocian con la abstinencia a corto plazo del alcohol", señala el estudio.
Y lo que encontraron fue que la abstinencia de alcohol en personas que beben de forma moderada y alta tiene un impacto positivo en el colesterol, el peso corporal y la presión arterial.
Otro hallazgo importante de este estudio, publicado esta semana, es que observó "una disminución en la circulación de concentraciones de factores que estimulan el crecimiento del cáncer".
"La información recabada apoya una asociación independiente que se ha establecido entre el consumo de alcohol y el riesgo de cáncer y que apunta a un mayor riesgo de (desarrollar) enfermedades metabólicas como la diabetes de tipo 2 y la enfermedad del hígado graso".

Los participantes

El estudio, liderado por los investigadores Gautam Mehta, Stewart Macdonald y Alexandra Cronberg, explica que el alcohol es una de las principales causas de discapacidad y de muertes prevenibles en todo el mundo.
Señales de prohibición de alcoholDerechos de autor de la imagenISTOCK/GETTY IMAGES
Image captionTras analizar los historiales médicos de 600.000 personas que consumen alcohol en 19 países, un equipo de científicos de la Universidad de Cambridge llegó a una conclusión que dio a conocer en abril: beber un trago de alcohol diario puede acortar la vida a partir de los 40 años.
"Por algunas décadas el alcohol ha sido clasificado por la Organización Mundial de la Salud como un carcinógeno clase 1 y un reporte del Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer y el Instituto de Investigación del Cáncer de Estados Unidos señala que hay evidencia convincente de que el alcohol está causalmente relacionado al cáncer de cavidad oral, faringe, laringe, esófago, pecho y colorrectal", indican los autores de la investigación.
El estudio contó con la participación de 141 personas cuyo consumo de alcohol era moderado o alto, es decir que "en promedio bebían más del doble del límite recomendado en Reino Unido", explica Andy Coghlan, de la revista especializada New Scientist.
Se trata, de acuerdo con Coghlan, de personas que ingerían alrededor de 30 unidades de alcohol a la semana: "unas 3 botellas de vino o más de 14 pintas de cerveza".
De ese grupo, a 94 se les pidió renunciar completamente al alcohol por un mes y el resto continuó con sus patrones usuales de ingesta.
El primer grupo estaba comprendido por 43 hombres y 51 mujeres con una edad promedio de 45,5 años, mientras que el segundo grupo de 47 participantes estaba formado por 22 hombres y 25 mujeres, cuya edad media eran 48,7 años.
Las muestras de sangre de todos los participantes fueron tomadas al principio y al fin del mes y después se compararon los resultados.

Diabetes y peso

Los participantes que dejaron de consumir alcohol por un mes también vieron un efecto positivo en la forma cómo procesan la insulina.
DoctorDerechos de autor de la imagenISTOCK/GETTY IMAGES
Image captionSe ha establecido una relación entre el consumo de alcohol y la diabetes de tipo 2.
La resistencia a la insulina o insulinorresistencia ocurre cuando el organismo no reacciona a la insulina, que es la hormona que segrega el páncreas para distribuir la glucosa en las células y que permite tener bajo control los niveles de azúcar en la sangre.
Esa deficiencia puede conducir al desarrollo de la diabetes del tipo 2.
"Nuestra información indica que el consumo de alcohol por encima de lo recomendado aumenta marcadamente el riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2", señaló Mehta, según reportó New Scientist.
El peso de los participantes también se vio beneficiado y no es la primera vez que se relaciona el alcohol con el sobrepeso.
El alcohol está lleno de calorías "vacías", es decir, calorías con casi nada de valor nutricional que nos engordan y no nos satisfacen.
Una pinta de cerveza contiene alrededor de 200 kilocalorías, lo cual es similar a un paquete de papas fritas.
De acuerdo con la organización de caridad británica Cancer Research, si una persona que toma una copa grande de vino todos los días decide renunciar a ella por un mes, estará suprimiendo unas 10.000 calorías.
Si cree que tiene problemas con el consumo de alcohol lo más recomendable es que acuda al médico, quien le dará el mejor asesoramiento para disminuir su consumo.

viernes, 11 de mayo de 2018

Nueva investigación en los bosques de Madagascar

¿El ámbar engaña a los paleontólogos?


Cuando se contempla un anillo o unos abalorios elaborados con ámbar, la mayoría de veces se piensa en su valor estético o económico. Para los científicos, estas piezas de resina fósil –capaces de conservar insectos atrapados en épocas remotas– son también una ventana abierta para descubrir la biodiversidad del planeta hace millones de años. Sin embargo, un nuevo estudio cuestiona si el ámbar puede realmente reflejar de manera detallada la diversidad de la vida de los ecosistemas terrestres ya desaparecidos.

<p>El artículo de la revista <em>PNAS</em> revela las limitaciones de la información derivada del ámbar. / UB</p>
El artículo de la revista PNAS revela las limitaciones de la información derivada del ámbar. / UB
Las piezas de ámbar no pueden representar la complejidad de la comunidad de artrópodos de los bosques del pasado, apunta un estudio publicado en la revista PNAS que se ha llevado a cabo en los bosques de la isla de Madagascar. Los científicos de España, Alemania y EE UU se trasladó a estudiar in situ el proceso de captura de artrópodos por gotas de resina de la planta Hymenaea verrucosa, una angiosperma leguminosa resinífera que se encuentra en los bosques de las tierras bajas de la isla africana. 
"La conservación en ámbar de restos de plantas y de artrópodos, principalmente insectos y arañas, es única", dice Mónica M. Solórzano Kraemer, del Instituto de Investigación Senckenberg de Frankfurt (Alemania), y primera firmante. "En algunas ocasiones –subraya–, podemos encontrar incluso los artrópodos interactuando entre ellos o mostrando uno de sus comportamientos vitales fosilizado".
El ámbar es una ventana abierta a los bosques del pasado, pero "siempre se ha sospechado que lo que vemos a través de la resina fósil es muy incompleto para reconstruir las especies que los habitaban y sus características ecológicas: intentar averiguarlo con rigurosos datos en la mano nos impulsó a viajar a Madagascar", detalla Enrique Peñalver, del Instituto Geológico y Minero de España (IGME).
Pero para los científicos no fue fácil encontrar las áreas con los árboles resiníferos para poder recolectar resina llena de organismos atrapados y poner diferentes tipos de trampas de insectos. "Al llegar a los bosques malgaches fue emocionante observar con detalle el mismo proceso que tuvo lugar en la República Dominicana y México hace entre unos 22 y 15 millones de años atrás. Perdidos en Madagascar, pudimos ver las primeras fases del origen de una materia de valor gemológico que contiene muchos datos científicos sobre la evolución de los artrópodos", declara Xavier Delclòs, científico en la Facultad de Ciencias de la Tierra y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio) de la Universidad de Barcelona.

Lo que el ámbar dice del pasado
Desde el año 2013, este equipo científico recoge en los bosques de Madagascar muestras de resina de estos árboles y captura los insectos, arácnidos, miriápodos y crustáceos terrestres asociados. En total, se ha obtenido una colección de unos 20.000 ejemplares de artrópodos de los bosques malgaches. El objetivo final era comparar lo que la resina había atrapado con los organismos que abundaban en el medio.
"Éramos conscientes de que habíamos realizado una especie de viaje al pasado, pero el objetivo principal era obtener abundantes datos que pudiéramos comparar de forma estadística para resolver esta incógnita: si el ámbar nos engaña en algunos aspectos, vamos a averiguar cómo nos engaña y así corregir nuestra visión del pasado", puntualiza Peñalver.
Un bosque presenta ambientes muy diversos y el ecosistema boscoso no es la simple suma de lo que ocurre en cada árbol. Según explica Delclòs, "el resultado principal del estudio indica que a través de la “ventana” representada por el ámbar, prácticamente solo se observa lo que pasaba en el árbol, desde el suelo e incluyendo el tronco, pero no se obtiene una representación de la comunidad de artrópodos del bosque en su conjunto. En otras palabras: Es como si los árboles no nos dejasen ver el bosque".
La interpretación del pasado o de los fósiles que nos ha legado no es una tarea sencilla y suele exigir análisis complejos a partir de grandes bases de datos. El nuevo estudio revela las limitaciones de la información derivada del ámbar. Por ello, el artículo abre nuevas perspectivas para comprender mejor el registro fósil, también en ámbar mucho más antiguo y originado por gimnospermas (por ejemplo, el ámbar de España de hace 105 millones de años o el ámbar del Báltico de hace 44 millones de años).
"Estos resultados no son desalentadores, sino que representan una oportunidad para mejorar los estudios que se realizan sobre el ámbar", subraya Solórzano, que concluye que existen otras fuentes de datos –la paleoclimatología, el polen fosilizado en las rocas que contienen el ámbar– que debemos integrar en nuestros análisis para poder ver el bosque".
Referencia bibliográfica:
Mónica M. Solórzano Kraemer et al. "Arthropods in modern resins reveal if amber accurately recorded forest arthropod communities" PNAS mayo de 2018
Esta nueva investigación ha sido financiada con fondos del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad de España, el grupo National Geographic y la Fundación Volkswagen.

jueves, 10 de mayo de 2018

La homeopatía es mentira: estos son los motivos



No existe ningún estudio científico riguroso que avale la homeopatía
Convulsiones, dificultad para respirar, letargo, somnolencia excesiva, debilidad muscular, enrojecimiento de la piel, estreñimiento, dificultad para orinar. Estos son algunos de los síntomas que presentaban más de 400 bebés en Estados Unidos cuyos padres les habían administrado pastillas homeopáticas con la intención de hacerles más llevadero el proceso de dentición. Por desgracia, el caso no sólo se saldó con molestias innecesarias para unos cuantos centenares de niños, 10 de ellos perdieron la vida por haber consumido pastillas homeopáticas de belladona.
Afortunadamente, se trata de un caso aislado porque la homeopatía no hace nada, literalmente. No existe ni una sola investigación rigurosa que ilustre sus beneficiospero sí que existen siete estudios Cochrane, los más exigentes del mundo, que arrojan una única conclusión unánime y tajante: la homeopatía es inútil para tratar dolencias y enfermedades.
Tan extremadamente inútil que existen numerosos casos sólidamente documentados en los que sus protagonistas fallecieron por dar la espalda a la medicina tradicional para tratarse exclusivamente con homeopatía y otras pseudoterapias.
Casos como el de la australiana Penelope Dingle, que decidió no tratarse médicamente de un cáncer de colon para el que tenía una alta tasa de superviviencia y, en su lugar, optó por tratar su enfermedad con dieta y homeopatía que acabaron con su muerte. Casos como el de Francesco Bonifazi, un niño de siete años que padecía una otitis y que fue tratado sólo con remedios homeopáticos, lo que acabó derivando en una encefalitis que le causó la muerte. Casos como el de Gloriaun bebé de menos de un año que falleció porque sus padres decidieron obviar los tratamientos prescritos para el eccema de la pequeña y en su lugar optaron por tratamientos homepáticos.

Cualquiera puede ser un homeópata

"La homeopatía es una pseudoterapia que no es tolerable usar ni siquiera de forma combinada con la medicina porque pone al mismo nivel algo que es científico con algo que no lo es y supone abrir la puerta a la magia, a un área de engaño de algo que no es real", afirma Vicente Baos, médico de familia y miembro del observatorio contra las pseudoterapias de la organización médica colegial.
Esta pseudociencia no es ni siquiera una técnica médica. "No forma parte de los estudios médicos oficiales. Los homeópatas no están evaluados ni acreditados y un homeópata puede médico, farmacéutico o tu vecino", advierte Baos.
"El peligro fundamental de la homeopatía es la perdida de oportunidad y tiempo en el caso de que la persona necesite el tratamiento. Se ven casos en urgencias donde el tratamiento médico real se está sustituyendo por la homeopatía y hace que su estado se agrave mucho incluso con consecuencias fatales", advierte el abogado experto en homeopatía y miembro del Círculo Escéptico, Fernando Fías.
Aunque no hay pruebas científicas que demuestren para qué sirve la homeopatía, desde el Ministerio de Sanidad se los ha denominado oficialmente "medicamentos". Un nombre que no responde a su condición real y que ha provocado que incluso la propia ministra, Dolors Monserrat, haya señalado públicamente la ineficiencia de estos remedios al afirmar que "no hay evidencia terapéutica sobre los mismos".

El dilema ético de llamar a la homeopatía medicamento

"La homeopatía es la parte acientífica de la ciencia por costumbres sociales y presiones económicas", afirma Baos. "Un medicamento necesita estar aprobado en base a eficacia y seguridad para opciones concretas y no han demostrado eficacia. Es una muy llamativa contradicción entre lo que las leyes recogen para la homeopatía y lo que es un medicamento", señala.
Por otro lado, Frías explica el peligroso componente moral de esta decisión política. "Si algo no funciona como medicamento, no es ético venderlo como un medicamento". Sin embargo, las directivas europeas y el miedo del Estado a enfrentarse a una multa han terminado por hacer que el Ministerio de su brazo a torcer. "La industria de la homeopatía denunció a España por atentar contra la libre competencia y ante las amenazas de sanción han querido llevar a cabo la legalización de estos productos", indica.
Según Frías, la legalización de los productos homeopáticos como medicamentos se hará en condiciones muy favorables para esta industria. "Se les van a aplicar tasas más bajas de las que realmente correspondería", avisa. El letrado explica que entre tasas anuales de producto, tasas de autorización, tasas de renovación y otros tributos y multas por haber estado vendiendo productos no autorizados suponen "una amnistía fiscal encubierta para la homeopatía".
Actualmente es imposible saber cuántos productos homeopáticos hay en el mercado español. El Ministerio abre ahora un plazo de tres meses para que los fabricantes de estos productos se apunten en la lista ministerial. Según explica Frías, se trata de un procedimiento para las empresas que tienen productos en el mercado desde 1994 pero el abogado denuncia que el Ministerio "no exige ningún trámite para demostrarlo y que de facto se puede apuntar cualquiera".

La homeopatía, sin autorización y registro

Después de estos tres meses, Frías explica que el Ministerio se encargará de hacer las evaluaciones de los productos homeopáticos que, hoy por hoy, "no tienen ni autorización, ni registro como establece la ley" y hasta que se cumplan todos los plazos, "se les va a seguir permitiendo la venta".
El problema de la homeopatía es que no existe una definición a nivel legal sobre lo que son estos productos. Un vacío jurídico que se traduce en una suerte de ley de la selva. Según advierte Frías, "un producto homeopático a nivel legal es básicamente lo que dicen los homeópatas porque no hay una definición sólida" y cualquiera puede ser un homeópata sin tener que estudiar una carrera, obtener un certificado de aptitud profesional o cualquier otro requisito.
Entonces, ¿compraría usted un medicamento aunque no cure? Esta es la pregunta que deberían plantearse los millones de españoles que adquieren productos homeopáticos. Una cantidad que, según a quién se le pregunte, oscila entre un 8% de la población (3,6 millones de personas) según datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y un tercio de los españoles, 15 millones, según los datos que maneja esta industria.
Sin embargo, bien por desconocimiento, superstición o tradición, varios millones de españoles consumen productos homeopáticos para tratar problemas leves como la gripe, graves como el cáncer o de carácter psiquiátrico como el déficit de atención y la hiperactividad. En realidad, hay productos homeopáticos para, supuestamente, tratar cualquier dolencia hasta trascender los límites de lo absurdo.

Homeopatía hecha con el Muro de Berlín

Existen incluso remedios homeopáticos fabricados a partir del Muro de Berlín que, según afirman los homeópatas, sirve para tratar la depresión, la narcolepsia, el insomnio y hasta las posesiones demoniacas.
En realidad, los productos homeopáticos son pequeñas bolitas (normalmente de sacarosa y lactosa) que se encuentran rociados por una disolución acompañada de una fórmula que incluye las letras CH y un número. Puede ser CH10, CH30, etc. Una disolución CH1 significa que un mililitro de la sustancia original (extracto de belladona, muro de Berlín, etc) se ha mezclado con 99 mililitros de hago. Una disolución CH2 supondría tomar un militro de la disolución anterior y mezclarlo con 99 mililitros de agua. De modo que, en el caso de las disoluciones CH30, las más habituales en homeopatía, este proceso debería repetirse durante 30 veces.
Para entender cuánta cantidad de sustancia original existe en una disolución CH30, el libro Bad Science recurre a una metáfora: "Imagina una esfera de agua con un diámetro de 150 millones de kilómetros (es la distancia que hay entre la Tierra y el Sol). La luz tarda ocho minutos en recorrer esa distancia. Imagina una esfera de agua de ese tamaño con una molécula de una sustancia disuelta en ella: eso es una dilución 30 CH".
"Cuando se ha logrado esa disolución las bolitas se pulverizan con agua con una proporción que normalmente es de una gota por cada tres bolitas y dejan que se sequen", afirma Frías.
Entonces, ¿cuánto hay de la sustancia original que se publicita en las etiquetas de los productos homeopáticos en cada bolita? Pues realmente, nada. Es imposible encontrar cualquier traza de la sustancia original, salvo que la disolución se haya realizado mal y, dependiendo de la tintura madre que se haya empleado (muro de Berlín, belladona, etc) su consumo puede resultar inocuo o letal, como sucedió a los 10 niños en Estados Unidos.

Un millón de dólares para quién demuestre su utilidad

Pese a la imposibilidad de encontrar rastro de cualquier cosa que no sea agua, alcohol, lactosa, sacarosa y otros elementos inocuos para el organismo, los homeópatas aluden a "la memoria del agua", un principio que puede resumirse en que el agua recuerda las sustancias con las que se ha encontrado en contacto y mantiene sus propiedades para explicar los supuestos efectos curativos de sus bolitas.
"En España están exentos de controles de farmacovigilancia y exámenes periódicos. Solo están sometidos a unos controles: los de productos sin indicación terpéutica aprobada en los que los fabricantes tienen que demostrar simplemente que el compuesto está lo suficientemente diluido", cuenta Frías. Además, Baos explica que "no cumplen con los criterios científicos de medicamento ni parten de una terapia científica evaluada".
Es por eso que ningún estudio científico, incluidos los 7 estudios Cochrane que desmontan sus efectos, ha conseguido demostrar que la "memoria del agua" exista. De hecho, la James Randi Foundation ofrece desde hace años un premio de un millón de dólares para quien demuestre la existencia de esta teoría en la que radican los supuestos efectos curativos de la homeopatía.
"En el fondo la homeopatía es como una creencia religiosa a la que sus partidarios defienden con la dedicación que un religioso que defiende sus creencias", explica Frías.