lunes, 18 de junio de 2018



ANSIOSOS DE MIERDA...MAS AUTOCONTROL QUE ES ENFERMEDAD DE RICOS Y ABURRIDOS


La ansiedad, el trastorno mental más frecuente entre los argentinos

Casi uno de cada tres sufrirá alguna patología mental en su vida, según el Estudio Argentino de Epidemiología en Salud Mental; es el primer mapa de la prevalencia y edad de inicio de estos trastornos realizado en el país; muchos pacientes tardan en recibir tratamiento o directamente no acceden a la
Casi uno de cada tres sufrirá alguna patología mental en su vida, según el Estudio Argentino de Epidemiología en Salud Mental; es el primer mapa de la prevalencia y edad de inicio de estos trastornos realizado en el país; muchos pacientes tardan en recibir tratamiento o directamente no acceden a la
El Mundial de Rusia y el convulsionado panorama económico local de estos días seguramente están echando más leña al fuego de los resultados que arroja el primer estudio local sobre epidemiología en salud mental: los argentinos no somos mayormente melancólicos y depresivos, como canta el tango, sino ansiosos y fóbicos.
De acuerdo con este trabajo, que relevó los problemas mentales de siete regiones del país, casi uno de cada tres sufrirá una de estas patologías en algún momento de su vida, y entre las más frecuentes están los trastornos de ansiedad. Los padece más del 16% de la población. A estos les siguen el abuso de alcohol, los trastornos del ánimo, el abuso de sustancias, el desorden depresivo mayor y los desórdenes conductuales disruptivos.

"La ansiedad es una reacción fisiológica normal en situaciones de incertidumbre -explica el doctor Marcelo Cetkovich-Bakmas, director del Departamento de Psiquiatría de la Fundación Ineco y de la Fundación Favaloro, que no participó de la investigación-. Pero cuando es crónica y generalizada, es una condición prevalente y fluctuante que se manifiesta como una preocupación persistente y exagerada por problemas de los que, si bien no son irreales, las personas no pueden sustraer su pensamiento. Viene con un cortejo de palpitaciones, contracturas, jaquecas... Y el país ayuda. Tenemos un entorno que genera muchísima incertidumbre y estrés de sobra. No es casual que seamos una de las sociedades con mayor consumo de ansiolíticos del mundo".
Aunque el estudio internacional sobre carga global de la enfermedad estimó que la depresión y los desórdenes de ansiedad eran la segunda y la quinta causa de discapacidad en la Argentina, respectivamente, estas estimaciones se basaban en imputaciones, más que en datos poblacionales, destacan los autores del Estudio Argentino de Epidemiología en Salud Mental. Pareció imperioso obtener estimaciones más directas de la trascendencia de los desórdenes mentales locales.
El primer relevamiento de este tipo realizado en el país fue promovido por la Asociación de Psiquiatras Argentinos, la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires y la Universidad de Harvard; se realizó en 3927 personas residentes en las ciudades más grandes del país, que representan una población de casi 14 millones de personas o alrededor del 50% de los adultos.
El trabajo de campo fue coordinado y dirigido por el Centro de Investigaciones en Estadística Aplicada (Cinea) de la Universidad Nacional de Tres de Febrero.
"Se aplicó una metodología muy compleja -cuenta el doctor Alfredo Cia, primer autor del estudio, que acaba de publicarse en la revista Social Psychiatry and Psychiatric Epidemiology, y que también firman Juan Carlos Stagnaro, Sergio Gaxiola, Horacio Vommaro, Gustavo Loera y María Elena Medina-Mora. Se seleccionaron los radios de encuestas de acuerdo con estratos socioeconómicos y entrevistando domicilios determinados al azar. En lugar de encuestas de papel, se utilizaron tablets en las que estaban programadas las evaluaciones. Cada entrevista requirió un tiempo promedio de alrededor de una hora y media o dos. Al finalizar, automáticamente los datos eran enviados a la Universidad de Harvard para su procesamiento".

Fobias y bipolaridad

Entre los hallazgos que arrojó el análisis, los trastornos de ansiedad figuran precisamente como la clase diagnóstica más prevalente en la Argentina. "El más frecuente es la fobia específica (a volar, a ciertos animales o insectos, a estar en lugares cerrados, a las inyecciones, y otras) -afirma Cia-. Otro dato interesante es que el porcentaje de bipolaridad en la Argentina es mayor que en otros países y el de trastorno obsesivo compulsivo, también".
Para la licenciada Gabriela Martínez Castro, directora del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (Ceeta), que en sus distintas sedes de la ciudad y el conurbano atiende a alrededor de 400 pacientes por mes, "cada vez más gente sufre trastorno de pánico" (incluido dentro de los de ansiedad).
"Se presenta en forma abrupta y los síntomas alcanzan su máxima intensidad a los 10 minutos: mareo, sudoración, temblor, pérdida del control del cuerpo, terror a morir o perder la razón -detalla-. El paciente empieza a percibir señales de peligro cuando no las hay, incluso durmiendo. En general, la primera crisis se da entre 10 y 12 meses después de haber sufrido una situación desencadenante de estrés. También vemos mucho trastorno de ansiedad social, cuya característica esencial es el temor a no ser aceptado, a hacer papelones en público, y se presenta con sudoración extrema, temblores que no pueden evitarse y, en casos extremos, ataque de pánico".
La especialista coincide en que, si bien hay una vulnerabilidad biológica, el contexto puede magnificarlos. La inseguridad y los problemas económicos son dos de los desencadenantes. "Los pacientes llegan al consultorio diciendo 'me siento mal', 'no puedo seguir adelante con mi vida' -agrega Martínez Castro-, 'fui a un montón de guardias y los médicos me dicen que no tengo nada'. La sensación es de mucho miedo, y a eso le sigue la angustia. Frecuentemente, pueden conducir a la depresión".
La ansiedad está primera en las consultas ambulatorias, seguida por la depresión, aunque, según comenta Cia, creció la combinación de estos trastornos con consumo de sustancias o adicciones. "Esto dio lugar a lo que se llama patologías 'duales' -explica-. Incluso en pacientes de estratos medios o altos. Y se pueden combinar con trastornos de la personalidad".
También la depresión puede obedecer a causas médicas o biológicas, afirma Fernando Taragano, doctor en salud mental e investigador del Conicet en el Hospital Borda.
"Hoy estamos más advertidos y detectamos mejor cuando la depresión se instala por otras afecciones -subraya-. Una causa muy común es la enfermedad cerebrovascular de pequeños vasos, los denominados infartos silentes, que no dejan secuelas motoras ni cognitivas, pero pueden conducir a esta afección. En adultos jóvenes y mayores, aproximadamente el 70% de los suicidios están relacionados con esta patología. Hoy se sabe que el adulto mayor puede incluso no llorar y no sentir tristeza. Se denomina a este cuadro 'depresión seca'. Es tanta la necesidad que hay de ayudar a las personas que padecen esta enfermedad que roba el cuerpo, la energía, el intelecto, el apetito, el sueño y, a veces, las ganas de vivir, que hay muchas nuevas estrategias en estudio. Una de ellas es el uso del óxido nitroso o 'gas de la risa' (en los Estados Unidos se lo utiliza en los consultorios odontológicos). Todavía los resultados son preliminares, pero se ha observado que cuando una persona deja de respirarlo, enseguida desaparece del cuerpo, pero persiste un efecto antidepresivo muy importante, a veces durante semanas".

Acceso al tratamiento

Aunque los desórdenes psiquiátricos son importantes contribuyentes a la carga global de enfermedad, y a pesar de que existen tratamientos efectivos para muchos de ellos, frecuentemente las personas no acceden al tratamiento adecuado. El Estudio Argentino de Epidemiología en Salud Mental también analizó las demoras y la calidad de la asistencia.
La Argentina es el segundo país por su tamaño en América Latina; tiene el índice de desarrollo humano más alto de la región y el número más alto de psicólogos per cápita del mundo (198/100.000, comparados con 57/100.000 en Finlandia, 30/100.000 en Estados Unidos, 11/100.000 en Colombia y 2/100.000 en México).
Sin embargo, la mayoría de los individuos con un desorden mental en los 12 meses previos a la realización del estudio no habían recibido tratamiento. Lo que se vio es que en muchos casos pueden pasar años o décadas antes de que el individuo afectado pida ayuda.
"Esto ocurre por diferentes razones -dice Cia-. El prejuicio y el estigma siguen existiendo. Mucha gente trata de ocultar el padecimiento mental porque le resulta vergonzante reconocerlo. Cuanto más lejos, mejor, y eso impide el reconocimiento de la enfermedad y la posibilidad de curarla. También puede ocurrir que una persona padezca una fobia, pero la pueda sobrellevar: por ejemplo, si les teme a las víboras, pero vive en Buenos Aires, es probable que nunca se exprese. En cambio, el que tiene fobia a volar renuncia a viajar lejos".
La buena noticia es que por lo menos para los trastornos de ansiedad existen tratamientos efectivos, generalmente terapias cognitivas conductuales o grupales que, si es necesario, se complementan con recursos farmacológicos.
"En la ansiedad es donde mejor funcionan las estrategias de la vida sana -dice Cetkovich-Bakmas-. Lo primero es la psicoterapia y, si se supera cierto nivel, se puede recurrir a los fármacos".

La opinión de los especialistas

  • Alfredo Cia, Centro de Investigaciones y Clínica de la Ansiedad: "Los resultados de este estudio ofrecen evidencia de la alta carga social de los desórdenes mentales comunes en la Argentina debido a una combinación de alta prevalencia y aparición temprana"
  • Marcelo Cetkovich Bakmas, Ineco, Fundación Favaloro: "Uno de cada dos o tres tendrá en algún momento de su vida algún trastorno de ansiedad. Cuando es generalizado, se manifiesta por una preocupación persistente y exagerada de la que el individuo no se puede sustraer"
  • Fernando Taragano, investigador del Conicet: "En el adulto joven y mayor hoy sabemos que hay muchas causas médicas que desencadenan depresión. Una muy común es la enfermedad cerebrovascular de pequeños vasos, infartos silentes que no producen problemas motores"
  • Gabriela Martínez Castro, Centro de Estudios en Ansiedad: "Durante el Mundial, ante cada partido aumenta el sufrimiento. Es una situación normal para la mayoría, pero se intensifica hasta instancias patológicas en aquellas personas con trastornos de ansiedad"
Valencia recibe a los inmigrantes del Aquarius.La terapia de protones, que apenas radia tejido sano, es una alternativa a la de fotones (en la fotografía)

Mil pacientes con cáncer se envían al extranjero a recibir terapia de protones

A diferencia de la radioterapia convencional, apenas radia tejido sano, solo el tumor. Es una alternativa indicada sobre todo para pacientes en edad pediátrica
 
CUESTIÓN DE HERENCIA EVOLUTIVA

La mayoría de los bebés nacen a las 4 de la mañana, y los científicos creen saber por qué

Una nueva investigación ha estudiado todos los nacimientos británicos y ha descubierto cuándo dan a luz las madres, y curiosamente en España ocurre lo mismo


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La explicación que encontraron fue la misma que la de sus colegas británicos: la luz y la evolución. También sospechaban que el parto se regía, como el cuerpo, por el ritmo circadiano y que la luz, o la falta de ella, era gran culpable de que el parto se produjese. Al parecer, en invierno, dado que las noches son más largas, la mayoría de partos sucedían de noche, mientras que en verano, al ser las noches más cortas, la mayoría de partos ocurrían entre las 8 y las 12 de la mañana.
Los científicos creen que la actividad del útero está sincronizada con los ciclos de luz y oscuridad por la melatonina, una hormona que se segrega en ausencia de luz y que pone en marcha otras hormonas que desencadenan el parto (oxitocina y noradrenalina). Por eso se dice que siempre se debe dar a luz en una habitación tenue.

Qué hacía que los incas fueran tan brillantes en cirugía craneal

Un cráneo con un aparato para perforarlo.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLa perforación de cráneos -o trepanación- se practica desde la prehistoria.
Hoy es una cirugía de alta complejidad llamada craneotomía, pero la delicada práctica de perforar el cráneo -tradicionalmente conocida como trepanación- se originó durante la prehistoria.
Se trata de una intervención quirúrgica que abre un hueco en el cráneo, muchas veces con la intención de aliviar la presión del cerebro o para poder operar sobre este órgano.
En la actualidad este tipo de procedimiento es realizado por neurocirujanos cuando la vida o la salud de un paciente está en juego. Pero en algunas culturas del pasado la trepanación fue una técnica popular que se hacía por causas médicas menores -como dolores de cabeza- o como parte de ritos religiosos.
La evidencia más temprana de la trepanación data de hace aproximadamente 7.000 años.
Esa era la antigüedad que tenía un cráneo perforado hallado hace dos décadas en Alsacia, una región francesa lindante con Alemania.
Se cree que hubo un auge de la práctica -aunque se desconocen los motivos- durante el período Eneolítico, entre 2400 y 1700 a. C.
Pero aunque la trepanación se realizó en lugares tan diversos como la antigua Grecia, el Lejano Oriente, África, Polinesia y América, fue en este último lugar donde se hallaron más cráneos trepanados. Más específicamente en Perú.
Y fue en ese país donde también habrían vivido los antepasados más expertos en trepanación: los incas.
Un actor disfrazado con el tradicional atuendo inca, en PerúDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLos incas tenían una increíble habilidad para realizar cirugías craneales.

Los mejores

Diversos antropólogos se dedicaron a estudiar los niveles de supervivencia de las personas sometidas a cirugías craneales en el pasado, lo que permitió armar un "ranking" de los que mejor realizaban la práctica.
Las conclusiones son sorprendentes: por ejemplo, se halló que durante el Neolítico el 30% de los trepanados sobrevivía a la intervención. En cambio, durante el imperio romano solo 1 de cada 100 sobrevivía.
La causa, según los expertos, es que -curiosamente- los trepanadores prehistóricos trabajaban en mejores condiciones higiénicas, ya que utilizaban herramientas de piedra, que eran más estériles y disminuían el riesgo de infección.
En cambio los romanos, al igual que lo que ocurrió durante la Edad Media, utilizaban instrumentos de metal que lavaban con agua y volvían a utilizar,propagando infecciones.
Pero un dato más sorprendente aún acaba de ser descubierto por tres investigadores en EE.UU.
El neurólogo David Kushner de la Universidad de Miami y los antropólogos John Verano (Universidad de Tulane) y Anne Titelbaum (Universidad de Arizona), estudiaron las trepanaciones realizadas por los incas (1438-1533) y vieron que presentaban unos niveles extraordinarios de supervivencia
Según su estudio, que publicaron en la edición de junio de la revista científica World Neurosurgery, entre el 75% y el 83% de los sujetos sometidos a perforaciones craneales vivían para contarlo.
Su hallazgo se tornó más increíble cuando se comparó esa cifra con las trepanaciones realizadas casi cuatro siglos más tarde durante la Guerra Civil en EE.UU.
Durante ese período (1861-1865) la tasa de supervivencia de trepanaciones fue un 30% menor que la de los incas: entre el 44% y el 54%.
Un herido durante la Guerra Civil en EE.UU.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionCerca de la mitad de los heridos que recibieron cirugía craneal durante la Guerra Civil en EE.UU. fallecieron.

Motivos

Para los autores del estudio estas conclusiones muestran la increíble habilidad de los cirujanos craneales incas.
El trabajo reconoce que -al igual que lo que ocurrió con los romanos y en el Medioevo- la falta de higiene durante la Guerra de Secesión fue un factor importante para explicar la alta tasa de mortalidad durante ese conflicto.
"Los cirujanos de guerra a menudo usaban herramientas médicas no esterilizadas y utilizaban sus dedos sin guantes para sondear heridas craneales abiertas o romper coágulos de sangre", señala un artículo sobre el estudio en la publicación científica Science Daily.
Según Kushner, casi todos los soldados de la Guerra Civil que recibieron heridas de bala sufrieron posteriormente una infección.
"No sabemos cómo los antiguos peruanos previnieron la infección pero parece que hicieron un buen trabajo", señaló el autor principal de la investigación.
"Tampoco sabemos qué usaron como anestesia, pero debido a que hubo tantas (cirugías craneales) deben haber usado algo, posiblemente hojas de coca o una bebida fermentada. No hay registros escritos así que simplemente no lo sabemos", reconoció el experto.

Práctica

Pero la principal teoría sobre cómo los incas se tornaron tan buenos con esta técnica es la práctica.
El cráneo perforado de una mujer incaDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionEl cráneo perforado de una mujer inca, una de muchas evidencias de trepanación halladas en Perú.
Los investigadores hallaron cientos de cráneos perforados -algunos con hasta siete agujeros- tanto durante el imperio incaico como antes.
Según Kushner, esta experiencia les permitió refinar su técnica.
El aprendizaje más importante que habrían hecho es no perforar la membrana protectora que rodea el cerebro, la meninge exterior también conocida como la duramadre.
"Parecían entender la anatomía de la cabeza y evitaron a propósito las áreas donde habría más sangrado. También se dieron cuenta de que las trepanaciones de mayor tamaño tenían menos probabilidades de ser exitosas que las más pequeñas", señaló el neurólogo.
"La evidencia física muestra definitivamente que estos cirujanos antiguos refinaron el procedimiento con el tiempo. Su éxito es verdaderamente notable", concluyó.
Pasarían varios siglos más, hasta después de la Primera Guerra Mundial, para que la trepanación evolucionara hasta convertirse en lo que es hoy: la neurocirugía, que tiene una tasa de supervivencia aún mejor que la de los incas.

domingo, 17 de junio de 2018

Europa. 2018. Egoismo ante la inmigración. José Mújica ex presidente de ...

EN ESPAÑA HAY MUCHA REPRESIÓN CATÓLICA...Y AHORA VIENEN LOS MUSULMANES Y PROTESTANTES

Hablemos de follar


<p><em>Shunga</em> de Katsushika Hokusai (1815).</p>

Shunga de Katsushika Hokusai (1815).

Querida suscriptora, querido suscriptor,
Escribo esta carta después de haberme enfadado y preocupado mucho. CTXT tiene tres años y medio de vida, 173 números, 8.400 artículos, y nunca hemos recibido tantos ataques como cuando hemos sometido el acto de follar –“practicar el coito”, según la cuarta acepción del DRAE– a un debate desde una perspectiva feminista. Escribo para entender qué ha pasado, por si en la revisión de artículos, tuits y mails encuentro una respuesta. También para animaros a participar en la discusión, para que me ayudéis a comprender y me hagáis dudar. 
El movimiento #MeToo, la sentencia de La Manada –que todas y todos lloramos–, el 8M… han revelado que la nueva revolución feminista tiene mucho que ver con la violencia sexual. Entre 2008 y 2015, 2.484 mujeres, casi una al día, han sufrido acoso sexual laboral en España, según datos de la Inspección de Trabajo. Miles de mujeres son violadas cada año en nuestro país; según los datos de Interior, se denuncia de media una violación cada ocho horas desde 2009. Una de cada cinco españolas sufre acoso en las redes sociales, según Amnistía Internacional. Casi mil mujeres –y también sus hijos, hermanas, amigas...– han sido asesinadas por sus parejas o exparejas en los últimos 15 años en España. El sexo es una de las formas de sometimiento machista y por eso tenemos que repensarlo. Entre todas. Entre todos. 
Vamos a los hechos. 
 En el número 170 de la revista publicamos una tribuna de Beatriz Gimeno con el título Sexo y empatía. Las bases éticas del follarLa autora, firma habitual de nuestro medio, defendía grosso modo –los resúmenes impiden matices– la necesidad de introducir la empatía en el sexo, es decir, “preocuparse por el otro o la otra, por su bienestar”. “El sexo casual, el sexo con muchas o muchos, el sexo con desconocidas/os… el sexo como sea, siempre que se sepa que ahí, al otro lado, hay un ser humano, una mujer, con su propio deseo y con el mismo derecho a que dicho deseo sea atendido y respetado”. Gimeno, además, celebraba la oportunidad que tenía el feminismo de hablar más de sexo: “El elefante blanco que está en una habitación y nadie parece ver”.
Dos semanas más tarde, salió en CTXT el artículo Follar con empatía: otra lección puritana que se disfraza de feminismo, firmado por Loola Pérez. La tribuna iba más allá de la réplica a Gimeno, pero es evidente que también lo era: “Lejos de abdicar aquí, las vacas sagradas del –ismo de moda echan más leña al fuego...”. Pérez criticaba que se hablara de “sexo patriarcal para criminalizar aquellas situaciones donde el varón tiene la iniciativa sexual o donde el deseo no es correspondido”. A su juicio, ese es un “intento muy feo de condenar, por un lado, al hombre como eterno enemigo y crear, por otro, la idea de que el sexo es territorio hostil para las mujeres”. 
Antes de seguir con los hechos hago un receso explicativo, el mismo que me vi obligada a difundir en Twitter. Ambos artículos se publicaron en CTXT como tribunas de opinión, dentro de la sección de Feminismos y con un espacio similar en portada. La línea editorial de un medio se plasma en sus editoriales. Los artículos de opinión responden a las tesis de sus autoras. Y los debates consisten en confrontar distintas visiones y argumentos. 
El artículo de Gimeno suscitó polémica, pero no más que cuando hemos debatido sobre prostitución. La tribuna de Pérez, sin embargo, prendió una mecha que derivó en ataques feroces a su autora y a CTXT. Dos días después de la publicación del artículo, nuestra cuenta de Twitter se inundó de comentarios y menciones contra las tesis de Pérez. Las críticas a los autores y sus argumentos no son nuevos para nosotros, llevamos mucho tiempo debatiendo, pero sí lo era la brutalidad de esos ataques. Por primera vez, además, se acusaba a CTXT por publicar un artículo. No estaban yendo contra una opinión, estaban yendo contra un medio por publicarla. Era una embestida contra nuestra/vuestra/la libertad de expresión.
Aquella mañana hablé con las dos mujeres a las que recurro en estos casos: Nuria Alabao y Adriana Mora. Las dos son especialistas en feminismo, valientes y excepcionalmente formadas. Ambas coincidían en la pertinencia del debate. Después me llamó alertado Gerardo Tecé, responsable de nuestras redes sociales. Optamos por abrir un hilo en Twitter explicando el contexto del artículo. No sé si fue una decisión correcta. ¡Estábamos justificando la publicación de una tribuna de opinión! Os dejo aquí los cuatro tuits:
“Buenos días. Estamos percibiendo que el artículo publicado el pasado miércoles ha generado bastante polémica dentro del feminismo. Abrimos un hilo para contaros la intrahistoria y explicar un par de cosas sobre el papel de la prensa”.
“Tras la publicación de una pieza de @BeatrizGimeno1 (la enlazada abajo), dimos con unos comentarios en redes sociales criticando este artículo con un prisma que nos pareció interesante. Así que le ofrecimos la tribuna de CTXT para confrontar opiniones”.
“Es precisamente lo que debe hacer un medio de comunicación. Poner sobre la mesa debates necesarios y afrontarlos con valentía. Y el debate del feminismo no solo es necesario: es fundamental e inmenso”.

“En CTXT seguiremos trabajando del mismo modo. Cuando abrimos un debate, decidimos hacerlo con todas las consecuencias. Aportando distintos puntos de vista. Quienes critican hoy esta pieza, tienen las puertas de CTXT abiertas para contestar. Para debatir”. 
Personalmente, comparto algunos argumentos de las dos autoras. Pero mi opinión vale tanto como la de cualquiera. Lo que sí defiendo sin ambages es la publicación de los dos artículos. Nos han hecho avanzar y debatir mucho [Lionel S. Delgado se ha sumado a la polémica esta semana: Follamos para ser hombres. Los límites de la empatía como puerta de la virilidad]. Pero, sobre todo, no encuentro ninguna razón contundente para censurar ninguno de ellos. Lo siento, pero me niego a asumir como machista a quien dentro del feminismo no piensa como yo. 
Al final, la sorpresa viene porque los ataques han salido de la izquierda. Entenderán que el resto no entre a valorar si el follar tiene límites éticos, si la empatía es necesaria o si podemos caer en el puritanismo. Una parte de la izquierda ha optado por cuestionar nuestra honestidad, nuestro rigor y la libertad de expresión [recuerdo el artículo 19 de la Declaración de Derechos Humanos:  “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”] por una tribuna de opinión que no comparte. Y no, no vale el argumento de que también publicaríais un artículo  a favor de la pena de muerte –para confrontar uno en contra– o una defensa del supremacismo. Saben que no. Hay cuestiones que no admiten discusión. El feminismo sí; hubo otras lectoras, menos combativas en las redes, que aplaudieron el debate. 
En CTXT las editoras somos dos mujeres: mi compañera Mónica Andrade y yo, que además ejercemos como directoras adjuntas. Tenemos un consejo editorial paritario lleno de mujeres fabulosas; decenas de colaboradoras; muchas firmas femeninas. A principios de este año firmamos un compromiso feminista que nos obliga a revisarnos constantemente. Intentamos aprender para equivocarnos menos. Pero además de mujeres feministas somos periodistas, y compartimos la tarea de sacar adelante un medio de comunicación. CTXT no es un un órgano de partido. No tiene mochilas ni favores. Por eso lo hicimos. Para eso lo hicimos. Las líneas rojas son los derechos humanos, la defensa de nuestro oficio y la libertad.
Hablemos de follar y de todo. Seamos mejores. 
Os dejo mi correo (jimenez@ctxt.es). 
Gracias por leerme. Compartir estas líneas con vosotros es una medicina.
Vanesa
Nubia Muñoz, impulsora de la vacuna contra el papiloma

“Los antivacunas no quieren aceptar la evidencia científica”


Es colombiana, pudo ganar un Premio Nobel y descubrió las claves para crear la vacuna contra el virus del papiloma humano. Nubia Muñoz ha sorteado todos los obstáculos para prevenir el cáncer de útero menos uno: la desinformación. En la era de las fake news y los bulos en redes sociales, esta epidemióloga busca la fórmula para que la gente vuelva a confiar en la ciencia y poder así salvar muchas vidas.

<p>Nubia Muñoz ha sido galardonada con el premio BBVA Fronteras del Conocimiento en Cooperación al Desarrollo. / Fundación BBVA</p>
Nubia Muñoz ha sido galardonada con el premio BBVA Fronteras del Conocimiento en Cooperación al Desarrollo. / Fundación BBVA
Nubia Muñoz (Cali, Colombia, 1940) es una mujer de ciencia. Ha sido galardonada con el premio BBVA Fronteras del Conocimiento en Cooperación al Desarrollo pero declina protagonismos excesivos sobre su persona.

En cualquier caso, la hija menor de la familia sacó su carrera de medicina becada y salió de Colombia para formarse en Estados Unidos y desarrollar una meteórica carrera en la 
Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC), en París.No tarda en desmentir la romántica historia de que a los seis años decidió consagrar su vida a sanar a los demás tras la pérdida de su padre –granjero– por difteria. “Es un cuento”, zanja en una entrevista con Sinc. “Nunca tuve esto en cuenta de forma consciente para hacer medicina”. El mito lo creó un periodista de The Lancet.
Nubia Muñoz cuenta con nostalgia que siempre quiso volver a su tierra. No fueron las guerrillas ni los cárteles de la droga los que la mantuvieron en Francia, sino la concatenación de contratos de investigación que dieron su fruto en la vacuna para prevenir uno de los tres cánceres más mortíferos para las mujeres en Latinoamérica: el de cuello de útero.
Despues de más de treinta años de investigación, su equipo demostró que la infección por VPH es la causa principal y necesaria para el cáncer de cérvix. Descubrieron más de cien tipos de papiloma y que son treinta los que infectan el tracto genital. 
“Realizamos estudios en pacientes con cáncer en cuarenta países para crear un mapa de los tipos virales que predominan aquí y allá. Descubrimos que los siete tipos más frecuentes de papiloma causan cerca del 90% de los cánceres de cuello de útero”. 
Gracias a estos hallazgos estuvo a punto de conseguir un Premio Nobel en 2008, pero su trabajo fue eclipsado por Harald Zur Hausen –líder de otro de los equipos involucrado en el estudio del VPH– que recibió un tercio del premio Nobel de Fisiología en 2008 sin reconocer que las aportaciones de Muñoz habían sido esenciales. 

“Sentí la satisfacción más grande cuando el presidente de Colombia me llamó para decirme que iban a inaugurar el programa contra el papiloma y querían que participase en el lanzamiento. Además, el ministro de salud me invita periódicamente y a través de mi consejo han modificado el programa, primero de tres dosis a dos dosis”.
Aquello ya es historia. Muñoz reconoce que su mayor recompensa fue contribuir a la prevención contra el VPH en su Colombia natal. La investigadora explica a Sinc que más del 90% de las niñas llegaron a ser vacunadas, hasta que la inmunización dejó de ser obligatoria en 2017.
En la actualidad hay tres tipos de vacuna contra el VPH: una comercializada en 2006, otra en 2007 y la última hace un par de años.

El virus de la desinformación humana  

El programa de prevención en Colombia se inició en el año 2012 y marchaba bien hasta que en el municipio de El Carmen de Bolívar cerca de un centenar de niñas a las que se les había suministrado la vacuna sufrieron desmayos.
“Lo de El Carmen de Bolívar es un ejemplo de una reacción psicogénica masiva, que inicialmente se interpretó como una intoxicación alimentaria y luego se relacionó con que las niñas habían sido también vacunadas”, dice Muñoz.

Tras toda esta polémica, la Corte Constitucional de Colombia 
sentenció en 2017 que el Estado “no puede obligar a la población colombiana a vacunarse contra el virus del papiloma humano, por cuanto la facultad del paciente de tomar decisiones relativas a su salud ha sido considerada un derecho de carácter fundamental por la jurisprudencia constitucional”.“Fue un golpe muy duro. Sentí mucha rabia al ver cómo la ignorancia y los rumores acabaron con un programa a la altura de los mejores del mundo”, lamenta Muñoz. “A raíz de estos hechos se constituyó una asociación de víctimas, se organizaron grandes demandas y la vacunación en Colombia se volvió opcional”.
Ya en 2016, apenas se vacunó un 16% de las niñas que cumplían los requisitos, como confirma Muñoz. “En Colombia cada año se diagnostican más de 5.600 mujeres con cáncer de cérvix y más de 2.500 mueren por esta causa. Es una tragedia y hubiéramos podido haber evitado muchos cánceres en unas décadas”, explica.
Una vacuna segura y eficaz con mala prensa
La epidemóloga critica los movimientos de colectivos que desprestigian la inmunización: “Los antivacunas no se fijan en la evidencia científica o no la quieren aceptar. Dicen que hay intereses comerciales de por medio, que estos estudios han sido pagados por las compañías farmacéuticas o están sesgados”.
Sin embargo, recientemente, la prestigiosa biblioteca Cochrane publicó un metaanálisis de 27 estudios previos sobre la primera y segunda vacuna en más de 70.000 mujeres, ratificando que la vacuna contra el VPH es segura y especialmente eficaz en mujeres jóvenes.

Muñoz explica que los
 efectos secundarios confirmados son dolor en el lugar de la inyección, rubor o fiebre moderada, que desaparecen al cabo de unos días. Las niñas también pueden sufrir una lipotimia y por eso se recomienda que estén sentadas unos quince minutos tras ser vacunadas.“Cada país tiene sus propios comités de supervisión y el Comité de Seguridad de Vacunas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), formado por expertos sin ningún interés comercial, se reúne una o dos veces al año para revisar toda la evidencia científica que hay sobre cada vacuna y siempre llegan a la conclusión de que esta es eficaz y es segura”, señala la experta.
“Hasta el momento no hay ninguna evidencia científica para decir que enfermedades autoinmunes como el síndrome de Guillain-Barré o la esclerosis múltiple puedan ser más frecuentes en las niñas que recibieron vacunas”, aclara.

¿Hay alternativas a la vacuna del VPH?

Los antivacunas defienden que la vacuna contra el VPH no es la única manera de prevenir el cáncer de cérvix y sostienen que la citología vaginal es una buena alternativa, como se expone en el documental 'Papiloma: las mujeres tenemos que decidir'.
En él se hace referencia a un informe del Ministerio de Sanidad de España del año 2005 en el que se desaconseja la vacunación masiva. El documento es anterior a la comercialización de la primera vacuna y contabiliza solo tres muertes al año por cáncer de cérvix en España.

La citología vaginal se basa en la coordinación de revisiones periódicas. En este caso, para Muñoz es mejor prevenir que curar: “Es cierto que el cribado y la citología han reducido el cáncer de cérvix en los países en los que estos programas funcionan bien. Pero necesitas tener un registro de mujeres, llamarlas periódicamente todos los años, una buena calidad de la citología...”, enumera.
“España no ha tenido las tasas de incidencia del cáncer de cuello uterino que hemos tenido en América Latina y que ahora hay en África. Pero están aumentando los registros de cáncer, por ejemplo en Pamplona o Zaragoza, que son de los más antiguos”.
“En el caso de América Latina se ha gastado mucho dinero en programas de cribado con poco impacto, porque necesitas seguir a las mujeres y luego, una vez que se diagnostican las lesiones precancerosas, debes tratarlas, y esto no se hace. Son programas caros, difíciles y poco realistaspara regiones como Latinoamérica o África”.
Pero la vacuna también es cara. Por este motivo se estudia cuántas dosis son necesarias para combatir el virus. “Inicialmente eran tres dosis. En Australia se ha hecho un estudio comparado que ha permitido saber que hasta los 14 años con dos dosis es suficiente. Ahora se está llevando a cabo un estudio en Costa Rica para ver si con una dosis bastaría”.

La desinformación da alas al cáncer

En países como Colombia y España los ciudadanos pueden elegir si quieren vacunar o no a sus hijas –también se ha propuesto empezar a vacunar niños para propiciar el efecto rebaño– pero, como señala la científica, una mala decisión basada en la desinformación puede costar la vida.

En este momento Nubia Muñoz está diseñando un curso virtual para educar a los médicos y el personal sanitario de Colombia sobre la vacuna, su eficacia y la seguridad y desmentir el evento de El Carmen de Bolívar.
“Damos muchas ruedas de prensa, pero la información no llega a la población si no se hace de una forma más emotiva, más directa”, se queja. “Necesitamos que los médicos e investigadores cuenten con expertos en comunicación que combatan la mala información y los rumores”.
Su última batalla con el cáncer de cérvix es contra el virus de la desinformación.