martes, 3 de julio de 2018

LA BURGUESÍA VASCA ES BURGUESÍA Y DESPUES VASCA...PURA DERECHA REACCIONARIA Y CORRUPTA


Manoel sabe llegar al punto acordado para la entrevista. No es la primera vez que hace el camino. Hace unos cuatro meses, en marzo, explicó a este periódico que "estudiar no sirve de nada" en los exámenes de especialidades médicas de la gran oposición para el Servicio Vasco de Salud, la OPE de Osakidetza. En aquella conversación, mantenida con el compromiso de anonimato, este anestesista denunció que algunas pruebas de la OPE de la sanidad vasca estaban manipuladas para beneficiar a un grupo de facultativos muy concreto. Prometió que buscaría pruebas para denunciarlo. El 1 de junio este periódico publicó la existencia de indicios de irregularidades en Anestesiología y en Cardiología. Ese mismo día, la Cadena Ser citó una denuncia similar en Angiología.
Manoel Martínez no ha estado solo en su cruzada para denunciar las irregularidades. Con él han trabajado codo a codo otros dos anestesistas del hospital del Alto Deba, Roberto Sánchez y Marta Macho. Por primera vez, los tres juntos deciden dar la cara y contar su historia en primera persona, sin ocultar su identidad. Lo hacen porque se sienten perseguidos. Creen que Osakidetza no busca esclarecer las posibles irregularidades en la OPE, sino conocer quiénes son ellos y por qué han actuado así. Tienen constancia de que se ha preguntado a compañeros suyos si conocían a los que han "boicoteado", dicen, la OPE. "Creo que tienen intención de poner un parche y de que no se propague el incendio. Ahora mismo están en modo control de daños y vienen también metiéndonos miedo. Ahora resulta que los malos de la película somos nosotros porque hemos traicionado el corporativismo de la profesión. Tenemos que hacer algo", resume Roberto, el más facundo de los tres.
Manoel, ¿por qué sabía dos meses antes del examen de Anestesia que no merecía la pena estudiar?
Manoel: Llevo sólo un año en Euskadi y trabajando en Osakidetza ahora hará ocho meses, más o menos. Antes de entrar, oí hablar de que esto ocurría y, sinceramente, pensé que eran maledicencias. Pero, al empezar, en la primera o segunda semana, me confirmaron que era así, que aquí las OPE no se aprueban estudiando, que se aprueban porque alguien te da acceso a las preguntas del examen.
¿Quién se lo confirma?
Manoel: Roberto. Él estaba de guardia. De guardia estás en expectativa de trabajo y muchas veces tienes horas muertas, en las que la gente estudia o lee. Y vi que estaba estudiando árabe. Yo sabía que tiene experiencia, que tiene dos especialidades. De donde yo vengo, en Galicia, él sacaría plaza seguro en una OPE. Como aprobara el examen, que lo hace el 80% de la gente, tendría plaza. Igual en un hospital comarcal, pero tendría plaza. Y le pregunté: ‘¿Por qué no estás estudiando si hay una OPE a la vuelta de la esquina?’. Me miró como si fuera un extraterrestre. Me llevó por el resto del servicio y por otros servicios y les dijo a los demás: ‘¡Mirad, éste se cree que las OPE se aprueban estudiando!’. Todo el mundo –no hablo de una o dos personas, hablo de todo el mundo- me confirmó que eso era así. Y no sólo el estamento médico: está en conocimiento del resto de personal del hospital.
¿Entre esas personas había facultativos con plaza que habían sido beneficiarios de las filtraciones?
Manoel: También. Es más difícil que lo comenten, pero también.
Roberto: Yo tengo muy buenos amigos con plaza que incluso me han dado su apoyo en este momento. Pero esto es muy sencillo: o accedes a esto o no tienes plaza. No hay otra opción.
Manoel: Nunca ha existido otra opción. La percepción es que el sistema es ese y punto.
Roberto: Si tú te estás quieto y en un sitio donde haya alguien que esté en un tribunal, jefe de servicio o no, llegará tu hora. Ahora, si eres díscolo o si protestas, tu momento no va a llegar nunca. Y en los comarcales tampoco llega ese momento porque, salvo excepciones, no tienen gente en los tribunales. La gente explica que es algo montado para los nuestros, para que si tienes antigüedad no tengas que pasar el trago de tener que estudiar y para que no se te cuele alguien de fuera. Así te lo suelen justificar. Es fácilmente imaginable que este tipo de cosas llevan a la acumulación de poder de la gente que está en el tribunal de hospitales grandes. Estoy alucinado con la reacción de mucha gente después de los exámenes… Ahora nosotros somos el villano absoluto de esta historia por traicionar al sistema, por haber perturbado la vida tranquila de mucha gente.
¿Quién elige a los beneficiarios de las plazas y cómo lo hacen?
Manoel: Eso se contesta con otra pregunta: ¿quién tiene interés en contratar a unas personas y no a otras? Y sobre todo: ¿quién tiene la capacidad para hacerlo?
Roberto: Lo que responderían los partidarios de que este sistema siga vigente es que esto se basa en la antigüedad. Pero hay méritos que se pueden hacer, méritos hereditarios o trabajos que puedes haber hecho, que vean que estás más dispuesto…
Manoel: Evidentemente, el responsable es el que tiene las preguntas y el interesado en tener a cierta gente en ciertos sitios.
¿Cómo se filtra el examen?
Marta: Al elegido se le convoca en un determinado lugar el día de antes del examen. Se le entrega un sobre con la cantidad de preguntas que el que las da cree necesarias para colocarle en el puesto que estima. Se entrega en mano y las preguntas están escritas a boli.
La prueba del algodón de esto que dicen es el testimonio de algún arrepentido que se haya beneficiado de este sistema. ¿La tienen?
Marta: Tenemos el testimonio de gente hablando en el hospital con otros compañeros. Es una cosa que se sabe y que te lo cuentan. ‘Un día va a llegar tu turno y te van a llamar al despacho’. Pero sí, la gente que ha recibido [la filtración] no quiere hablar.
Roberto: Nosotros confiamos en que haya algún arrepentido. ¿Por qué? Aunque esto esté extendido y normalizado, no se puede perder la perspectiva de que hablamos de delitos que conllevan cárcel e inhabilitación. Confiamos, primero, en que la gente que está fuera del sistema levante la voz y reclame su derecho a entrar por méritos. Y, segundo, esperamos que haya gente dentro que en vez de descargar su ira sobre nosotros se lo piense dos veces y empiece a pensar en defenderse. Estamos hablando de delitos. Es el título XIX del Código Penal del 23 de noviembre de 1995. Te pueden caer de 5 a 10 años de cárcel y tantos o más de inhabilitación.
Marta: Mira, como todo el mundo nos pedía una prueba real de que esto estaba ocurriendo, bajo consejo sindical decidí ir a pedir las preguntas del examen a mi hospital de referencia, al centro en el que me formé. Fui allí y pedí apadrinamiento directamente, que es lo que se suele hacer. ‘Hola, vengo a pedirte apadrinamiento porque estando donde estoy ni siquiera me voy a acercar a una plaza. Tranquilo, que no pienso perjudicar para nada la lista de gente que tienes para darle las preguntas. Yo me quiero quedar en el comarcal y nada más’. Esto fue bastante antes incluso de que se conformara el tribunal, pero esta persona iba a formar parte de él. Su respuesta fue ‘Es que yo todavía no sé si voy a formar parte del tribunal. Pásate si eso a final de mes’. No conseguí las preguntas, como es obvio [Risas] Así que sí, hay pruebas.
¿Esa persona no se mostró sorprendida cuando le hizo ese planteamiento?
Marta: No.
¿Tienen constancia de que se usen códigos de algún tipo durante los exámenes para identificar a los beneficiarios en el proceso de corrección?
Marta: No tenemos constancia, pero es algo que nos han contado.
Manoel: Son rumores.
Roberto: No podemos afirmarlo.
En esta OPE participaba el Instituto Vasco de Administración Pública (IVAP) en la primera de las dos pruebas, la teórica. Los tribunales sólo se encargaban de la segunda, el ejercicio de casos clínicos prácticos.
Roberto: A esta OPE querían darle una pátina de…        
Manoel: De decencia.
Roberto: Sí, de decencia. De hecho, lo dijo Darpón [el consejero de Salud] en sede parlamentaria. Dijo que había pedido una OPE limpia. A mí me sonó al chiste del capitán que escribía en el cuaderno de bitácora que su contramaestre ese día no estaba borracho. ¿Está queriendo decir que el resto de OPE no son limpias? Para eso, en vez de que los tribunales de especialidad pusieran todo el examen, esta vez le daban cierto protagonismo a un ente externo, al IVAP. ¿Qué ha pasado? Estadísticamente parece ser que para poder tener los resultados deseados, si no manipulabas la parte del IVAP, tenías que manipular mucho el segundo. Eso es lo que parece que ha pasado. Y aún así hay indicios estadísticos de que en alguna prueba también ha habido filtraciones de la parte del examen del IVAP. Por lo tanto, esto ha ido más allá de Osakidetza.
Marta: Este año la gente estaba más intranquila con el tema del IVAP, la verdad.
¿Cómo fueron los exámenes?
Manoel: Los exámenes eran dificilísimos… No se entiende que el 73% del personal de Enfermería apruebe el examen teórico y en una especialidad médica no aprueben ni la mitad.
Se lo decía porque ha habido miembros de tribunal, en Angiología y en Cardiología, que han denunciado las anomalías de los resultados y la dificultad de los exámenes.
Roberto: El mejor anestesista del mundo no habría aprobado el examen que nos pusieron a nosotros.
Manoel: Se lo pasé a todos mis compañeros de Galicia y no daban crédito.
Marta: Eran preguntas que no se correspondían a nuestra especialidad.
El consejero de Salud y el PNV les afean a ustedes y a quienes han colaborado con ustedes que se conociera un presunto delito y no se hiciera nada para evitarlo.
Roberto: ¡Pero si lo denunciamos! Delante del Ararteko y delante de la Fiscalía.
Marta: En el Ararteko estuvimos en dos ocasiones. La primera vez fui yo a Bilbao. Me atendió una chica que alucinaba según le iba contando todo. No se lo creía. Decía que era algo muy grave. Cuando llegó una compañera, me dijo que estaba al tanto, que sabía que era verdad pero que, hasta que no consiguiese las preguntas del examen antes de la OPE y se las presentase, no podrían actuar. Ellos lo sabían, eran conscientes de ello.
El Gobierno Vasco dice no le temblará el pulso si hay infracción en oposición
El consejero de Salud, Jon Darpón, con el lehendakari EFE
Roberto: Yo volví al Ararteko el 9 de abril. Y dejé una queja escrita. “En anteriores OPE se han entregado partes o el examen completo a personas opositoras que los tribunales habían considerado que eran las candidatas para cubrir las plazas. Este es el sistema habitual de adjudicación de plazas en las especialidades médicas de Osakidetza. No hemos presentado denuncia previa en Osakidetza por miedo a represalias”. El Ararteko me contestó antes de la OPE, en mayo, que las irregularidades se habrían producido otros años en el momento de realización de los ejercicios, por lo que en aquel momento no se había producido ninguna. Y nos sugirió que lo planteásemos ante la Administración cuando ocurriera. ¿Qué pasó el 1 de junio, cuando estalló este escándalo? Que el ‘ararteko’, Manuel Lezertua, se reúne seis horas con Darpón. Y decide abrir una investigación. Todavía no me ha llamado para decirme que fui un mentiroso en abril.
También denunciaron en la Fiscalía.
Marta: Puse la misma queja prácticamente. Pero a los 10 días recibí como contestación que se archivaba porque no tenían datos reales.
En este escenario surge la idea de acudir al notario para hacer una quiniela y ‘adivinar’ los beneficiarios de las plazas en Anestesiología.
Roberto: Sí. Surge la idea porque yo conocía las dinámicas de personal del Hospital Universitario de Álava. En ese sentido, hicimos una apuesta. Esto de las actas notariales es plenamente legal: cogimos unas listas de admitidos en una OPE, que son públicas, y echamos una apuesta. Establecimos los que iban a sacar plaza seguro en Álava y los que iban a sacarla probablemente. Y acertamos todos. Todos. Esto rompe toda barrera de probabilidad.
El consejero Darpón ha dicho que no es difícil conocer quiénes son los más brillantes de cada servicio.
Roberto: No hay tanta diferencia entre profesionales, ¿eh?
Entonces, díganme cómo es posible que por ejemplo en Cardiología haya 22 personas, tantas como plazas, con exámenes prácticos perfectos o casi perfectos y el resto de opositores con notas muy bajas. Incluso 0.
Roberto: Yo también saqué un 0…
Manoel: Yo fui el peor de toda la OPE.
Marta: Los únicos que han aprobado son los que tenían plaza garantizada.
Pero al ciudadano, al paciente, le puede chocar que sigan trabajando en Osakidetza personas que sacan un 0 en el examen práctico de su especialidad.
Roberto: El Servicio Vasco de Salud tiene buenos profesionales y no hay tanta diferencia entre unos y otros. Pero sí, según llegaba a quirófano después de la OPE hacía la broma de ‘no sé por qué me dejan trabajar habiendo suspendido el examen’.
Manoel: Más de la mitad de los especialistas de Anestesia suspendieron el examen.
Pero en las pruebas masivas, las de Enfermería o Auxiliares, nadie entre 60.000 personas sacó un 10. En Cardiología, insisto, 22 exámenes prácticos perfectos, tantos como plazas.
Roberto: No soy capaz de explicarlo.
Marta: Estadísticamente es muy improbable.
Manoel: Sólo se puede explicar si lo que decimos nosotros es cierto. En España, en el sistema legal, no existe el ‘common sense’. En el mundo anglosajón, si algo es de sentido común, es válido. Aquí hace falta una prueba de cargo. La pregunta es, si hay 60 aspirantes, 22 plazas y 22 aprobados y encima perfectos, el sentido común nos dice que hay tongo. Si me dices que pasa en una especialidad, bueno, es casualidad. Pero aquí esto se repite en 14 ó 15 especialidades más. Oiga, que no somos gilipollas.
¿Han tenido en cuenta el precio de denunciar irregularidades?
Roberto: Yo he hecho un cálculo de todo lo que puedo perder y, mientras esto no llegue a un ataque físico a mí y a mí familia, puedo asumirlo.
Si esto era ‘vox populi’, ¿por qué sólo ustedes dan este paso?
Manoel: Esto ha sido una coincidencia. Hemos coincidido tres personas con un nivel de conciencia ética que han hecho lo que cualquier ciudadano tiene la obligación de hacer. Y más si afecta a la Administración pública. Pensemos un poco: hablamos de un trabajo de por vida, de 25 a 30 años de sueldo. Y es un sueldo que no es bajo, de entre 50.000 y 70.000 euros al año. Hablamos de 1,5 ó 2 millones para cada candidato que es colocado. Hablamos de dinero público. No digo que esos colocados no sean competentes. Nadie está diciendo eso. Estamos diciendo que no se cumplen los principios que rigen la contratación pública. Si quieren otros, que los cambien.
Marta: Es tan sencillo como eso: llegar adonde tengas que llegar por tus méritos y no porque nadie te coloque a dedo. No puede ser que se hable de la OPE como ‘Ésta es tu OPE’ bien porque ha llegado tu turno o porque seas hijo de alguien.
Roberto: Lo que se dice en la empresa son cosas como ‘Si no tienes padrino, ¿quién te bautiza?’ o ‘¿Quién te ha dado la plaza?’ o ‘¿Tienes a alguien en el tribunal?’.
¿Y los otros que han suspendido no van a levantar la voz?
Roberto: No va a ocurrir porque hay muchísimo miedo. Todo esto lo hemos hecho porque estamos en un hospital que está en medio del monte [Risas]. Este lodazal, esta piscina de mierda, es la zona de confort de todos. De todos. Yo vengo de Primaria. Allí, hasta donde yo sé, no existe esto. Imagínate que eres una chica o un chico de 24 años que acaba de terminar la carrera. No has trabajado nunca. Ni siquiera poniendo copas en un bar, cosa que no hemos hecho casi ninguno. Aterrizas en un servicio y haces una especialidad de cuatro años. Después te quedas en ese servicio con contratos eventuales. El relato que tú tienes no sale de ahí. Es un sistema muy paternalista. La OPE sólo te puede quitar al padre que te protege.
Manoel: Lo que hace que todo funcione es el miedo, como en los buenos sistemas mafiosos. Aquí el miedo es el miedo a quedarse sin trabajo. La gente tiene miedo real a no poder dar de comer a sus hijos. De no tener trabajo. De que te veten y te tengas que ir. Pero irte de Euskadi, ¿eh? Éste es el poder que tienen. El problema es que la gente tiene miedo. Lo excepcional es que ahora nos juntado tres que, no siendo especialmente valientes, no tenemos miedo.
Roberto: Una cosa que hemos comprobado es que ni en nuestra empresa ni en la Administración vasca en general hay mecanismos para denunciar irregularidades. Es todo una pelea contra un muro.
Roberto: Conmigo han contactado de manera privada algunos compañeros para darme su apoyo. Pero puedo asegurar que en las guardias sigo teniendo la misma conversación. ‘Todo es cierto, pero no lo podéis probar’, me dicen. Empiezo a estar quemado. He tenido conversaciones de Whatsapp que se han eliminado al instante.
Marta: La gente no quiere hablar por miedo.
¿Confían en Darpón y en la investigación interna puesta en marcha?
Roberto: Nada. Cero.
Manoel: Si yo en 10 días en la empresa supe cómo funciona, alguien como él, que lleva toda la vida, ¿no lo sabe? ¡No me lo puedo creer!
Roberto: Es la paradoja de Rajoy: si lo sabía, mal; si no lo sabía, peor.

lunes, 2 de julio de 2018

LOS MÉDICOS PESETEROS A LOS QUE LA SALUD LES IMPORTA UN CARAJO


Empleo, a la caza de los médicos privados

Una asociación de centros que agrupa a 5.000 profesionales presenta ante la UE una queja formal en la que acusa al Ministerio de actuar con «afán recaudatorio». Las inspecciones de trabajo les tachan de «falsos autónomos»










La sanidad privada atiende a diez millones de personas en España, generando un ahorro al sistema público de hasta 1.203 euros por persona al año







Como un jaque mate. Así es la jugada maestra que la Tesorería General de la Seguridad Social ha practicado en los últimos cinco años a pequeñas y medianas clínicas privadas, con especial contundencia en Cataluña. El envite pasa por acusar a los médicos que trabajan por cuenta propia en diferentes clínicas de ser autónomos con una relación laboral encubierta, lo que popularmente se conoce como «falsos autónomos», sin respetar el ejercicio libre de su profesión. La acusación implica sanciones económicas millonarias de más de 600.000 euros que han provocado ya el cierre de una decena de centros médicos en Cataluña.
Este «acoso deliberado y con mero afán recaudatorio», tal y como aseguran los afectados, ha llegado ya a los oídos de Europa de la mano de la Plataforma de Centros Médicos de Medicina Libre (Pacenmed), que representa a más de un centenar de clínicas y que hace una semana presentó en Bruselas una queja ante la Comisión solicitando amparo ante lo que consideran la «violación del derecho al trabajo, a la libre empresa y a la buena administración», según Juan Ignacio Navas, socio fundador del despacho de abogados Navas & Cusí, encargado de defender la causa en Europa.
Las cuentas no le salen a la Seguridad Social, sobre todo en Cataluña. Prueba de ello es que cerró 2017 con la cifra histórica de déficit de 18.800 millones, siendo Barcelona la provincia más deficitaria. Sólo Cataluña acumula el 25% del déficit total de la Seguridad Social en nuestro país, mientras que tan sólo Barcelona acumula unos números rojos superiores a los 1.500 millones de euros, liderando el ranking.
Empleo, a la caza de los médicos privados
No parece casualidad, por tanto, que haya sido precisamente en la Ciudad Condal y en otros municipios catalanes donde las inspecciones de la Seguridad Social a los centros médicos privados se hayan realizado con mayor virulencia. «Parece ser que una de las herramientas que han encontrado para recaudar dinero es atacar a los profesionales médicos liberales, ya que la presunción de relación laboral ha llevado a imponer multas millonarias que en algunos casos ha provocado el concurso de acreedores de muchos centros y su cierre definitivo, con los consiguientes despidos, porque sólo actúan contra policlínicas pequeñas y medianas, y no contra los grandes centros hospitalarios», asegura Manuel Jiménez, portavoz de Pacenmed, quien matiza que «aunque las inspecciones se han producido en diferentes comunidades autónomas, como Madrid, Andalucía o Canarias, ha sido en Cataluña donde se han realizado con mayor agresividad y con falseamiento documental, tergiversando los datos aportados y negándose el acceso a una copia de la declaración aportada en la inspección, facilitando una simple nota de asistencia. Todo ello con un aire inquisitorio y amenazante muy sospechoso, pues algunos inspectores han llegado a reconocer que obedecen órdenes que vienen de muy arriba».
La sanidad privada atiende a diez millones de personas en España: 8,2 millones son asegurados directos a través de mutuas y otros dos millones son funcionarios que optan por el sistema privado. «Esta cifra, casi el 23% de la población, contribuye al ahorro en el sistema público de salud de entre 4.369 millones al año, si el uso es mixto, y 9.860, si es solo privado. Hasta 1.203 euros al año por persona», según el último informe de la Fundación IDIS del pasado mes de mayo.
«El auge de la medicina privada llevó a muchos profesionales a instalarse por su cuenta, pero en muchas ocasiones de la mano de un centro que les proporciona servicios básicos como recepción, salas de espera, limpieza, maquinaria especializada, servicios administrativos... Los profesionales deciden su horario y sus vacaciones, el tiempo medio de atención por paciente y en algunos casos aportan su propio material. Aún así, la Seguridad Social interpreta que son trabajadores por cuenta ajena sometidos a la dependencia y disciplina del centro. ¿Por qué? Sencillo: como trabajadores por cuenta ajena cotizan más que como profesionales liberales. Levantan actas por los últimos cuatro años haciendo temblar la viabilidad de los centros y sus proyectos de expansión», explica Navas Marqués, quien hace hincapié en que «de esta manera se dificulta el ejercicio profesional a los médicos y se pone en cuestión un modelo de negocio que aporta muchas ventajas a la propia Seguridad Social porque evita listas de espera y ahorra costes».
Por todo ello, los centros médicos asociados a Pacenmed, así como varias asociaciones de centros médicos de medicina privada, miran a Europa con la esperanza de que la Comisión Europea «sea sensible a esta violación de la Carta Europea de Derechos Humanos por parte de la Seguridad Social española. A partir de la admisión a trámite de la queja, la Comisión puede amonestar a las autoridades españolas y en caso de no obtener respuesta llevar el caso al Tribunal de Justicia de la Unión Europea con sede en Luxemburgo», advierte Navas Marqués, quien añade que «esperamos que la queja haga rectificar a la Seguridad Social en su manera de actuar, porque está en juego el respeto a la libre empresa y el desarrollo de una actividad clave para garantizar la salud de todos».

domingo, 1 de julio de 2018


EL MISTERIO SIEMPRE VIENE DE ORIENTE


El misterio de la caída de los abortos en Rusia tras la desaparición de la URSS

Un nuevo estudio presentado en el Congreso de Salud Global de Oxford contradice la teoría generalizada de que las interrupciones voluntarias del embarazo cayeron por el mayor uso de anticonceptivosOtro

Póster sobre el aborto de la Rusia de los años veinte, cuando el país legalizó esta práctica.
Póster sobre el aborto de la Rusia de los años veinte, cuando el país legalizó esta práctica.
Oxford 
El aborto fue durante años el método de planificación familiar en la Unión Soviética. Pionero en la aprobación de la interrupción voluntaria del embarazo en 1920, el país lideró durante años esta práctica en el mundo, mientras que los métodos contraceptivos eran casi inexistentes. Pero, tras la caída de la URSS, los abortos comenzaron a bajar drásticamente. Aunque se han dado varias explicaciones, ninguna aclara totalmente por qué sucedió esto.

La más extendida es que el uso de los anticonceptivos ha subido y el aborto se hace innecesario en muchos casos. Y puede ser verdad para esta década, en la que la práctica ha seguido cayendo, pero no parece así para el periodo entre 1994 y 2010. Anastasia Klimova, investigadora de la Universidad Tecnológica de Sidney, presentó un estudio en el Congreso de Salud Global —que se ha celebrado recientemente en Oxford— desmintiendo esta asunción. Tras bucear en todos los estudios relacionados con el tema y en las encuestas a la población, concluye que aunque en la prensa se relaciona sistemáticamente la bajada de abortos con el aumento de los anticonceptivos, esta afirmación no se sustenta en los datos disponibles.
Los cambios sociodemográficos y el uso de estas medidas solo explica un 15% de la espectacular caída de los abortos en Rusia hasta 2010, según Klimova. Las cifras oficiales en las que se basa muestran que en 1995 había el doble de abortos que de nacimientos, mientras que tres lustros después, por cada 1.000 niños que se alumbraban, se interrumpían 600 embarazos. Desde entonces, la cifra ha bajado 480, mientras que en la Unión Europea la ratio es de poco más de 200.
Para desmentir la afirmación de que la bajada de abortos se debe a la expansión de anticonceptivos, Klimova se basa en una recopilación de encuestas sociológicas que se realizan en Rusia, las RLMS, por sus siglas en inglés. En ellas, se preguntaba a las participantes, de más de 4.000 hogares, si habían tenido un aborto en los últimos 12 meses y si habían usado métodos para evitar el embarazo. Sorprendentemente, la evolución de quienes no lo usaron había subido entre los años 1994 y 2010, de un 45% a un 55%. Y, paralelamente, los abortos bajaron, de un 5% de las consultadas, a un 2%. Aunque la natalidad en este mismo periodo experimentó un ligero incremento, los datos no parecen cuadrar.

En los últimos años, la tendencia de caída de abortos continúa. “Gracias a la aparición en consultas médicas femeninas y hospitales de maternidad de 1.500 despachos y centros de ayuda psicológica y médico-social a mujeres embarazadas en situaciones difíciles, solo en 2016 la cifra de abortos bajó en 58.000, o en un 8%", explicaba el año pasado Veronika Skvortsova, ministra de Sanidad del país,
 a la agencia de noticias Sputnik.¿Cómo se explica esto? Para la investigadora “es un misterio”. Por un lado, contempla la posibilidad de que los abortos clandestinos subieran y no quedaran registrados, con lo que los datos no serían del todo precisos. Sin embargo, el procedimiento es legal y gratuito en Rusia durante las 12 primeras semanas de embarazo, así que no cree que esto pueda ser determinante. La disminución de la fertilidad en los hombres, debido a los problemas como el alcoholismo, es otra hipótesis que se suma a la anterior. Klimova también especula con el enorme choque emocional que se produjo tras la desaparición de la URSS. “Esto pudo afectar de diferentes formas a la concepción, desde reducción por puro estrés hasta cambios de conductas sexuales”, relata. Pero esto no dejan de ser cábalas para tratar de dar respuesta unas cifras difíciles de interpretar. “Puede que de alguna forma sean erróneas”, dice.