domingo, 16 de diciembre de 2018

EL MAS SEGURO DEL MUNDO

Así se mata en España

El 62% de los homicidios son de hombres a hombres. El 28%, de hombres a mujeres. El 7%, de mujeres a hombres y el 3%, de mujeres a mujeres

Dos 'mossos' junto al cadáver de un hombre asesinado en el centro de Lleida, en junio.
Dos 'mossos' junto al cadáver de un hombre asesinado en el centro de Lleida, en junio. J. M.
Ha sido “una tarea de amanuenses de monasterio”, asegura el psicólogo José Luis González. A lo largo de tres años, su equipo, compuesto por medio centenar de investigadores, ha obtenido los atestados policiales de 632 homicidios que estaban “criando polvo en las estanterías” de las comisarías provinciales y ha extraído decenas de variables nunca estudiadas. El resultado es “el primer informe nacional sobre el homicidio en España”, un análisis del Ministerio del Interior que aporta 85 páginas de datos a un fenómeno invadido por eslóganes alarmistas y proclamas racistas. “Esto es ciencia, no política”, sentencia González.
El estudio examina más de la mitad de los homicidios —algunos de ellos múltiples— cometidos entre 2010 y 2012, un margen de tiempo suficiente para que estén esclarecidos por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. El informe constata, por ejemplo, que solo tres de las 661 víctimas (el 0,45%) sufrieron una agresión sexual antes de ser asesinadas. “Afortunadamente, en España no es nada frecuente agredir sexualmente a una chica y matarla”, señala González, jefe de área del Gabinete de Coordinación y Estudios de la Secretaría de Estado de Seguridad.
HOMICIDAS Y VÍCTIMAS POR SEXOS
Análisis de 632 homicidios, cometidos por 871 autores con 661 víctimas
Fuente: Secretaría de Estado de Seguridad. 
“No se facilitan los datos de los hombres que mueren a manos de las mujeres. Se ocultan los datos porque no interesa reconocer que hombres mueren también a manos de mujeres”, aseguró hace unos días en la Cadena Ser el secretario general de VOX, el ultraderechista Javier Ortega Smith. Los datos ya existen y muestran que el 62% de los homicidios son de hombres a manos de hombres, el 28% son mujeres asesinadas por hombres, el 7% son hombres matados por mujeres y apenas el 3% de los casos son de mujeres que acaban con la vida de otras mujeres. En el caso específico de violencia en la pareja, de 871 autores citados en el informe, 131 son hombres que matan a su pareja o ex pareja mujer y 17 son mujeres que matan a su pareja o ex pareja hombre.
Las cifras de homicidios, no obstante, pueden ser engañosas, al incluir a madres muy jóvenes que ocultan su embarazo y acaban tirando al recién nacido en un contenedor, por cuestiones familiares o religiosas. Los atestados policiales reflejan los asesinatos de 24 bebés, cometidos por 12 mujeres y 9 hombres. “Principalmente lo que tenemos es fetos que aparecen en cubos de basura. Casos como el del niño Gabriel de Almería son muy excepcionales”, explica González, que ha colaborado con expertos policiales y especialistas de cinco universidades.
El psicólogo José Luis González, coordinador del primer informe sobre el homicidio en España.
El psicólogo José Luis González, coordinador del primer informe sobre el homicidio en España. 
Los hombres matan y mueren mucho más: son el 89% de los homicidas y el 61% de las víctimas. “Un homicidio se puede dar en cualquier contexto, pero hay más probabilidad de que se dé en unos contextos que en otros”, apunta el criminólogo Jorge Santos, del Instituto de Ciencias Forenses y de la Seguridad de la Universidad Autónoma de Madrid. El 69% de los hombres homicidas ya tenía antecedentes policiales. Y el 31% de los casos están relacionados con las drogas.
En 2012, casi el 12% de la población española tenía nacionalidad extranjera. El informe del Ministerio del Interior muestra que el 35% de los homicidios estudiados fueron cometidos por personas extranjeras y que el porcentaje roza el 47% en el caso de los asesinatos relacionados con actividades criminales, especialmente los vinculados a bandas (59%) y crimen organizado (95%).  Es un 32% en el caso de la violencia de género. “Si desgranas la pirámide de población en España, hay un mayor porcentaje de extranjeros entre los jóvenes, que son los que más cometen homicidios. No tiene nada que ver con que los extranjeros sean más violentos”, señala Santos.
Los homicidios asociados a actividades criminales son, además, una minoría: el 18% del total. La mayor parte de las muertes se produce en peleas o reyertas (22%), en episodios de violencia de género (21%) y en el resto de actos de violencia doméstica o familiar (20%). Los investigadores han detectado “una cierta estacionalidad” en los asesinatos, con pico en septiembre (9,8%) y valle en noviembre (5,85%). El domingo es el día de la semana con mayor proporción de casos, un 16,3%. El lunes, con un 11,5% de las muertes, es el día más tranquilo. La noche y la madrugada acumulan el 60% de los homicidios.
DISTRIBUCIÓN POR AUTORÍA Y RELACIÓN PREVIA
Análisis de 632 homicidios, cometidos por 871 autores con 661 víctimas
Fuente: Secretaría de Estado de Seguridad. 
Los autores citan multitud de estudios científicos internacionales que sugieren “una relación directa entre la pobreza y vivir en un entorno social disfuncional, y el homicidio”. Una de estas investigaciones, dirigida por la psicóloga finlandesa Ghitta Weizmann-Henelius, apunta al “abuso de sustancias, el ambiente socioeconómico bajo y los antecedentes criminales como factores de riesgo para la comisión de homicidios”. La tasa de riesgo de pobreza entre la población extranjera de fuera de la UE triplica la de la población española, según un estudiode la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social. En una próxima fase, el equipo de González tiene previsto entrevistar a los homicidas en prisión para certificar esta presunta influencia de la miseria en la violencia en España.
“¿Quiénes son los autores de los asesinatos de mujeres este año? ¿Cuál es su procedencia? ¿De qué nacionalidad son? Porque igual más que con el ADN de la masculinidad tiene también que ver con algunos problemas culturales, con una parte de la inmigración que piensa que la mujer es un objeto, a la que se puede agredir”, se preguntaba el presidente de VOX, Santiago Abascal, hace dos meses en una entrevista en Intereconomía. 
El nuevo informe del Ministerio del Interior le da una respuesta. El 68% de los homicidas en casos de violencia de género fueron españoles. El porcentaje llega al 80% en el resto de casos de violencia doméstica o familiar. “Cruzando la nacionalidad de las víctimas y de sus autores, resultó que las mujeres españolas mueren significativamente más a manos de españoles (85%), y viceversa, es mucho más probable que una mujer extranjera (77%) muera a manos de un autor también extranjero”, destaca el documento.

UNA TASA ÍNFIMA DE HOMICIDIOS

“Los homicidios son pocos y a la baja. Cada vez hay menos”, subraya el criminólogo Jorge Santos. Su informe, colgado sin publicidad en la web del Ministerio del Interior hace unos días, muestra una caída desde los 587 homicidios del año 2003 a los 302 casos de 2015. Los debates sobre la nacionalidad o el sexo de los asesinos magnifican un fenómeno absolutamente residual. En España, la tasa anual de homicidios por cada 100.000 habitantes es de 0,6, una cifra ínfima comparada con los 1,3 de Francia, los 1,4 de Finlandia, los 5 de EE UU, los 19 de México o los 30 de Brasil. “Hay que transmitir un mensaje de mucha tranquilidad. España es un país muy seguro”, defiende el psicólogo José Luis González. “Lo habitual son arrebatos relacionados con conflictos interpersonales entre gente que se conoce, no son sicarios. Además, entre el 90% y el 95% de los homicidios se esclarecen”, recalca.

sábado, 15 de diciembre de 2018

Así hablan las pestañas: la duración de tu parpadeo cambia el mensaje


Parpadear no solo nos ayuda a mantener los ojos lubricados. Investigadores neerlandeses han revelado que durante una conversación, las personas interpretan el pestañeo de su interlocutor como una respuesta. Según el estudio, los parpadeos más largos se entienden como un gesto de comprensión.
<p>Pestañear es percibido como un signo comunicativo/ Adobe Stock</p>
Pestañear es percibido como un signo comunicativo/ Adobe Stock
En una conversación, basta con asentir con la cabeza para que el hablante sepa que estamos de acuerdo. Asimismo, otros movimientos o gestos como fruncir el ceño o cruzarse de brazos pueden comunicar tanto como el lenguaje.
Ahora, un grupo de investigadores del Instituto Max Planck de Psicolingüística de los Países Bajos, ha querido comprobar si otras acciones más sutiles afectan también a la interacción cara a cara y ha descubierto que al pestañear, los seres humanos le damos respuesta a quien nos habla.
"Nuestros hallazgos muestran que uno de los movimientos humanos más sutiles, el parpadeo de los ojos, parece tener un efecto sorprendente en la coordinación de la interacción humana cotidiana”, subraya el especialista Paul Hömke, líder de la investigación.

Es decir, contestamos de manera diferente si quien pregunta realiza pestañeos largos o cortos, que se diferencian solo por unos milisegundos de duración. En concreto, elaboran
 respuestas más breves cuando el otro interlocutor parpadea más lento.Según el estudio, publicado esta semana en la revista PLOS ONE, las personas perciben inconscientemente el pestañeo como una señal de comunicación y modifican su discurso en función de su interpretación del gesto.
Para los expertos, una posible explicación a esto es que el parpadeo largo puede ser entendido como un gesto facial de comprensión. Por eso, si es más largo, el hablante percibe que la otra persona ha recibido suficiente información, por lo que da explicaciones más breves.
“Aparentemente, el parpadeo de más duración transmite que la persona ha entendido lo que se le cuenta. De esta forma, cuando el hablante ve ese pestañeo, no siente la necesidad de aclarar sus respuestas o de articular un mensaje más elaborado, por lo que seguirá respondiendo de manera breve”, declara a Sinc Hömke.

Conversaciones con avatares

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores desarrollaron un nuevo sistema experimental basado en tecnología de realidad virtual en el que un avatar hace preguntas y parpadea.

Según los resultados, las personas distinguían los guiños largos de los cortos
 de manera inconsciente, ya que, tras las pruebas, ninguno de los participantes afirmó haber notado cambios en el gesto del avatar.Durante el ensayo, los participantes tenían que mantener conversaciones con tres avatares diferentes y responder a preguntas abiertas como “¿qué tal fue tu fin de semana?” o “qué hiciste?”. Mientras, los especialistas controlaban las respuestas no verbales de la máquina y variaban la duración de sus parpadeos.
Para los investigadores, este hallazgo refuerza la idea de que una conversación es una actividad conjunta en la que intervienen tanto el emisor como el receptor con lenguaje verbal pero también con todo tipo de acciones o gestos.
Hömke P, Holler J, Levinson SC (2018) Eye blinks are perceived as communicative signals in human face-to-face interaction. PLoS ONE 13(12): e0208030

Los genes neandertales influyen en la forma de nuestros cráneos


Un nuevo estudio revela que los humanos modernos no africanos que poseen fragmentos concretos de ADN neandertal tienen cabezas ligeramente menos redondas. Este hallazgo arroja luz sobre la evolución de la forma y la función cerebral actual.
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<p>Una de las características que distinguen a los humanos modernos (derecha) de los neanderales (izquierda) es la forma redondeada de su cráneo. / Philipp Gunz</p>
Una de las características que distinguen a los humanos modernos (derecha) de los neanderales (izquierda) es la forma redondeada de su cráneo. / Philipp Gunz
Una de las características más distintivas del ser humano moderno respecto a otras especies humanas es la forma de su cráneo y cerebro. Su redondez ha sido ahora objeto de análisis por un equipo internacional de científicos, liderado por el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Alemania).

De este modo, el equipo descubrió variaciones sutiles en la forma endocraneal “que probablemente reflejen cambios en el volumen y la conectividad de ciertas áreas del cerebro”, señala Philipp Gunz, paleoantropólogo del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva y colíder del estudio.
Los investigadores se centraron en nuestros parientes extintos más cercanos, los neandertales, para entender mejor las bases biológicas de la forma endocraneal humana moderna. “Nuestro objetivo fue identificar posibles genes candidatos y vías biológicas relacionadas con la forma esférica del cerebro”, dice Amanda Tilot, del Instituto Max Planck de Psicolingüística, y colíder del trabajo publicado en Current Biology.
Para dirigir su búsqueda, los expertos se basaron en el hecho de que los humanos actuales con ancestros europeos llevan fragmentos raros de ADN neandertal en sus genomas como resultado del cruce entre las dos especies. Así, al analizar la forma craneal, identificaron tramos de ADN neandertal en una gran muestra de humanos modernos, que combinaron con imágenes por resonancia magnética y la información genética de unas 4.500 personas.
Gracias a los escáneres, los científicos lograron detectar las diferencias en la forma endocraneal entre los fósiles de neandertales y los cráneos de humanos modernos. Este contraste les permitió evaluar la forma craneal en miles de resonancias cerebrales de personas vivas.

Genes neandertales para el desarrollo de cerebro

Por otra parte, los genomas secuenciados de ADN neandertal antiguo también les permitió identificar fragmentos de ADN neandertal en humanos modernos en los cromosomas 1 y 18, relacionados con una forma craneal menos redonda. Estos fragmentos contenían dos genes ya vinculados al desarrollo del cerebro: UBR4, involucrado en la generación de neuronas; y PHLPP1, en el desarrollo del aislamiento de mielina –sustancia que protege los axones de ciertas células nerviosas y que acelera la transmisión del impulso nervioso–.

En su trabajo, los expertos encontraron que, en los portadores del fragmento neandertal relevante, el gen UBR4 está ligeramente regulado a la baja en el putamen, la estructura situada en el centro del cerebro que, junto con el núcleo caudado, forma el núcleo estriado, y que forma parte de una red de estructuras cerebrales llamadas ganglios basales.
“Sabemos por otros estudios que la interrupción total de UBR4 o PHLPP1 puede tener importantes consecuencias para el desarrollo del cerebro”, explica el autor principal Simon Fisher, genetista del Instituto Max Planck de Psicolingüística.
En el caso de los portadores del fragmento neandertal PHLPP1, “la expresión génica es ligeramente mayor en el cerebelo, que se cree que tendrá un efecto de amortiguación en la mielinización del cerebelo”, indica Fisher.
Ambas regiones del cebrero –el putamen y el cerebelo– son, según los científicos, importantes en el movimiento. “Estas regiones reciben información directa de la corteza motora y participan en la preparación, el aprendizaje y la coordinación sensoriomotriz de los movimientos”, subraya Gunz, quien añade que los ganglios basales también contribuyen a diversas funciones cognitivas en la memoria, la atención, la planificación, el aprendizaje de habilidades y la evolución del habla y el lenguaje.
Todas estas variantes nandertales tienen como resultado pequeños cambios en la actividad de los genes y provocan que la forma cerebral de ciertas personas sea menos esférica. Los investigadores concluyen que las consecuencias de transportar estos fragmentos raros de neandertal son sutiles y solo detectables en una muestra muy grande.
Referencia bibliográfica:
Gunz et al.: “Neandertal introgression sheds light on modern human endocranial globularity” Current Biology https://www.cell.com/current-biology/fulltext/S0960-9822(18)31470-2

PARA EL "CULITO" DE SU BEBE,CANCER EMPAQUETADO......



Johnson & Johnson se hunde en bolsa tras descubrirse que sabía que había fibras cancerígenas en su talco

El valor de sus acciones se ha desmoronado poco después de que la agencia Reuters haya publicado una noticia en la que asegura que la empresa conocía desde hacía décadas que sus polvos de talco contenían asbesto





Por su parte, J&J cargó contra la veracidad de la información en un comunicado
El valor de las acciones de Johnson & Johnson se han desmoronado poco después de que la agencia Reuters haya publicado una noticia en la que asegura que la empresa conocía desde hacía décadas que sus polvos de talco contenían asbesto, un mineral de composición y caracteres semejantes a los del amianto y con efectos nocivos para la salud.
"El artículo de Reuters es unilateral, falso e inflamatorio. En pocas palabras, la historia de Reuters en una teoría conspiratoria absurda que aparentemente ha durado más de cuarenta años y que ha sido orquestada por generaciones de reguladores globales y los científicos y las universidades más destacadas del mundo, así como los laboratorios independientes más importantes y los propios empleados de J&J", dijo la empresa.
El Banco estadounidense Wells Fargo consideró hoy "excesiva" la caída en la bolsa de Wall Street del gigante farmacéutico y de productos de higiene Johnson & Johnson (-9,95 %), tras una información que sostiene que la compañía sabía desde hacía décadas que sus polvos de talco contenían asbesto.


El banco indicó a sus clientes que todavía creía que "las acciones de Johnson & Johnson (J&J) tendrán un rendimiento mejor" a pesar de dichas alegaciones, así como que las ventas de sus acciones en el parqué neoyorquino "es probablemente exagerada", según recoge el canal CNBC.

En agosto de 2017, un jurado de Estados Unidos condenó a J&J a pagar 417 millones de dólares por no advertir del riesgo de cáncer vinculado al uso de sus productos de talco y, en julio de 2018, otro jurado ordenó a la compañía a indemnizar con 4.690 millones de dólares a 22 mujeres y sus familias que responsabilizaron a sus productos de talco de haberles causado cáncer de ovarios.

viernes, 14 de diciembre de 2018

BILLETERA MATA GALAN


Los tres ingredientes de la receta del amor


Intimidad, pasión y compromiso son los tres elementos que componen el amor de pareja. De su combinación surgen diferentes tipos de relación. Será más sólida la que contenga los tres y menos la que se base en uno
EL AMOR es un intenso anhelo (deseo y necesidad) de unión con el otro”. Así comienza el curso Anatomía del Amor, que cada año imparte la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid. “El amor, y no el sexo como se cree, es el auténtico mecanismo de supervivencia de la especie: las crías morirían sin el cuidado conjunto del padre y la madre durante sus primeros años de vida”. Eso explica Manuel de Juan Espinosa, el catedrático de Psicología que dirige el curso, para afirmar que ese sublime sentimiento es la fuerza más potente que mueve el mundo.
El argumento de Espinosa no dista del que, con más cinismo quizá, sostenía en su Metafísica del amor ­sexual el filósofo Schopenhauer cuando dio un giro biologicista a la filosofía al afirmar que el amor no era más que una coartada del sexo para perpetuar la especie. Dos siglos después de aquel escándalo, los científicos ya no cuestionan la teoría psicobiológica del amor, que se desarrolla en tres fases equivalentes al ciclo reproductivo:
— El deseo: La atracción sexual, la libido. Es lo que hace que elijamos a una pareja y no a otra en función de parámetros meramente físicos, relacionados con preferencias genéticas y criterios reproductivos.
— La pasión amorosa: Es el momento de la unión física de la pareja, cuando la relación se consuma y se mantiene. Su fundamento biológico es la procreación.
— El apego: Es el sentimiento profundo hacia el compañero a largo plazo, que responde a la necesidad de crianza, sin el cual la supervivencia de las crías estaría en riesgo.
Que la estructura del amor esté asociada a su origen reproductivo no obsta para que se repita de la misma manera entre personas de cualquier edad, sea fértil o no; se da igualmente con independencia de la voluntad de procrear y de la opción sexual de ambos miembros de la pareja.
El amor puede comenzar en cualquiera de esas fases. Cada una está gobernada por redes cerebrales diferentes, con químicas distintas que generan comportamientos variados (conductas, esperanzas, sueños…), pero todos con un mismo fin: la consumación sexual imprescindible para la supervivencia de la especie.
Los tres ingredientes de la receta del amor
En paralelo a esta clasificación de las fases basada en criterios biológicos, la mayoría de los estudios actuales sobre la psicología de este sentimiento se basan en la teoría triangular del amor, elaborada por el psicólogo Robert Sternberg. Según este profesor de la Universidad de Yale, el amor de pareja se compone de tres elementos:
— La intimidad, que comprende los sentimientos de conexión, vínculo afectivo y, especialmente, la autorrevelación, que en psicología significa revelar al otro aspectos íntimos de uno mismo.
— La pasión, que supone el deseo intenso de unión sexual o romántica con el otro.
— El compromiso, que supone la decisión de amar a otra persona y la promesa de mantener vivo ese sentimiento.
De la combinación de estos tres pilares surgen diferentes tipos de amor. Será más sólido el que contenga los tres y menos los amores basados en uno. El encaprichamiento sería el más básico y frágil, eso que llamamos “amor a primera vista”, que surge de la pasión sin intimidad ni compromiso. En el “amor romántico” existe una unión sentimental y pasional, pero carece de compromiso: es el típico amor de verano.
La relación ideal es el amor consumado, el único que contiene los tres elementos. Es la relación perseguida por todos, pero la más difícil de conseguir y, sobre todo, de mantener en el tiempo: es casi imposible si no hay un compromiso de los miembros de la pareja para mantener los tres engranajes bien engrasados. Conservar la admiración mutua, manifestar el afecto con frecuencia, preservar el respeto, cuidar la propia imagen, mantener espacios propios, cultivar afinidades y aceptar al otro como es son algunas de las claves para que la relación amorosa sea satisfactoria y duradera.
El enamoramiento, provocado por una tormenta hormonal, sería preocupante si no fuera un estado transitorio
La pasión amorosa de la primera teoría es el tiempo fisiológico que corresponde al amor romántico de la segunda: es el momento tórrido de la relación, cuando la sexualidad está más presente. Es eso que llaman enamoramiento. Este estado es transitorio: según los expertos, dura aproximadamente un año. Para Freud, si se prolongara durante muchos años, se trataría de un amor patológico.
El psicólogo especialista en relaciones amorosas Walter Riso asegura que “el enamoramiento parece rayar en la patología y, en ocasiones, no es otra cosa que una obsesión exacerbada”. En su libro Guía práctica para superar la dependencia emocional: 13 pasos para amar con independencia y libertad (Phrònesis) numera las actitudes más frecuentes en el enamoramiento:
Idealización del otro. Exclusividad (solo te apetece sexualmente tu pareja). Apego (pensar que nada tiene sentido sin el otro). Ilusión de permanencia (creer que ese amor es único). Pensamientos obsesivos (la mente estará al servicio de la otra persona). Sentido de fusión (sensación de ser almas gemelas). Riesgos irracionales (la conducta se hace compulsiva).
Esta locura, provocada por una tormenta hormonal que se retroalimenta, sería preocupante si no fuera un estado transitorio. En un año como máximo acabará. Con suerte, y con una dosis equilibrada de intimidad, compromiso y pasión, se transformará en el perseguido amor consumado.
Diasev 13dic18

jueves, 13 de diciembre de 2018

NO CONFUNDAN SEXO CON AMOR


Las trampas del amor: por qué volver con tu expareja puede dañar la salud

Cuando una relación se ha convertido en una droga, la recaída se convierte en el enemigo más peligroso

Si aún eres joven, estás lleno de amor y las estadísticas no fallan, retomar una relación fallida te parecerá una opción de lo más normal; el 44% de los amantes de entre 17 y 24 años vuelven con sus exparejas y más de la mitad de los que rompen continúan teniendo una relación sexual con ellas. Las idas y venidas entre los adultos son menos habituales, y solo el 37% de las parejas que han vivido juntas, y el 23% de los matrimonios ha retomado su relación tras la ruptura. Afortunadamente.
Puedes tener suerte con la nueva aventura, pero retomar una relación fallida generalmente es una mala opción. Es la advertencia que la profesora de estudios familiares y servicios humanos de la Universidad Estatal de Kansas Amber Vennum, la que observó que casi una cuarta parte de los matrimonios tiene una segunda parte. Su trabajo advierte de que si lo dejas, lo mejor es no volver con tu ex; el pronóstico de la relación suele ser poco halagüeño.

No eres romántico, es que romper duele de verdad

Un historial prolongado de rupturas y reconciliaciones está relacionado con el aumento de trastornos psicológicos como la ansiedad y la depresión. Y, cuando las relaciones de pareja se convierten en un ir y venir, se disparan los niveles hormonales, se altera el sueño, el apetito, la temperatura corporal y el ritmo cardíaco. Lo dice Trinidad Bernal Samper, doctora en Psicología, miembro del Colegio de Psicólogos de Madrid y directora de los programas de mediación de la Fundación ATYME, cuya labor se centra en la mediación.
La depresión, que no es lo mismo que la tristeza, debilita el sistema inmunológico, por lo que no es raro que las rupturas estén acompañadas de infecciones, por extraño que parezca. A veces la cosa se complica y uno mismo decide caminar hacia el abismo; adquiere hábitos nocivos como el consumo de alcohol, tabaco u otras sustancias.
Es comprensible querer distanciarse de la realidad, pues “la ruptura de pareja es una de las experiencias más dolorosas que el ser humano puede sufrir”, dice Bernal. “Está cargada de una gran intensidad emocional y acompañada de pensamientos de seguir en contacto con el otro, que suelen reavivar el dolor, el odio y las fantasías de volver a estar juntos”, explica. Pero la realidad es tozuda, y el momento de dejarlo tiene una importancia crítica. Para no arrepentirte, piénsatelo dos veces y analiza bien los motivos que provocaron la separación antes de tomar la decisión.

La mejor forma de superar el bache

Dejarlo de buenas no es fácil, pero hay que intentarlo. Bernal indica que –siempre que se pueda– hay que tratar de separarse de la manera más pacífica y consensuada posible. Y que disponer de mediación y de un lugar neutral para conversar sobre los motivos de la separación, e intentar que ninguno de los dos se sienta dañado, ayuda. “Hay que saber llevar los tiempos acompasados, no desaparecer de la vida del otro sin decir palabra, dar su tiempo al que no desea romper y, si hay hijos, poder continuar con las funciones de padres. Terminar bien es el mejor antídoto para que el dolor no se cronifique”, sentencia la psicóloga.

“Es bueno recuperar o encontrar aficiones para recobrar las ganas de vivir
 (el ikigai, para los japoneses) y modificar los pensamientos negativos que llevan a la depresión, así como evitar compadecerse de uno mismo”, recomienda Bernal. También es importante evitar perseguir a la pareja, o sea, que no hay que buscar información sobre lo que hace en redes sociales ni indagar a través de amigos, familiares o círculos cercanos. Y nada de que un clavo saca otro clavo, el dicho popular puede precipitarnos contra una nueva relación sin estar preparados.Una vez se ha producido la separación, la respuesta más normal tiende a ser la inmovilidad, el meterse en uno mismo y recrearse en las vivencias de pareja a través de los recuerdos, los pensamientos, las fotos, los vídeos. Lo mejor es invertir esta tendencia y mantenerse activo, despejar la mente, salir con amigos, evitar todo lo que nos recuerden a la expareja –ya habrá tiempo de sacarlo del armario cuando estemos preparados–.

Llorar y reflexionar, el mejor antídoto para no volver

El amor es como una droga, y hay que pasar el mono. Cuando la relación es continuada, el organismo segrega oxitocina, una molécula conocida como la hormona de la felicidad, y, al producirse la ruptura, se echa en falta el subidón. “Como cualquier conducta dependiente, se puede acudir a un profesional para que nos ayude a desengancharnos y elaborar una lista de acciones rápidas para llevara a cabo en aquellos momentos en los que nos surge el impulso de ponernos en contacto con nuestro ex”.

Cuando lo hagan, procura que las experiencias pasadas no se apoderen de las presentes, y ten en cuenta que una ruptura no siempre es negativa. En algunos casos, la fea experiencia se convierte en un precioso aprendizaje, como el gusano que, tras una hermosa metamorfosis, se convierte en mariposa.
Muchas veces basta con no reprimirse para eliminar el estrés, como explica Esteban Cañamares, psicólogo especializado en pareja y sexualidad del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid. Para él, esforzarnos para estar bien no vale demasiado, lo suyo es llorar todo lo que nos apetezca. “Más tarde o más temprano tendremos un respiro para poder volver a ilusionarnos”, sentencia el experto. Eso sí, pasada esta etapa hay que reflexionar sobre qué ha fracasado para no repetirlo en futuras relaciones, que seguro llegarán.

Las segundas partes pueden sí ser buenas… a veces

Ignasi Puig Rodas, sexólogo y psicólogo experto en terapia de pareja, considera que a veces un break puede ser beneficioso, que tomarse unas vacaciones de la pareja a también es positivo para ganar distancia y plantearse lo que no funciona. Eso sí, retomarlo de nuevo tras un corto espacio de tiempo podría indicar una falta de reflexión y un mal presagio de futuro. La nostalgia y la mente nos juegan malas pasadas. Minimizamos lo negativo y recaemos.
En todo caso, entablar una relación de amistad con una expareja no siempre es tan buena señal como parece. Al menos así lo indica un estudio de la Universidad de Oakland, que sugiere que esta conducta esconde rasgos maquiavélicos, narcisistas y psicopáticos.
Tranquilidad, no todos los casos son iguales. El sexólogo concluye que esto solo puede aplicarse en aquellas personas que tienden al juego de ‘ni contigo ni sin ti’, y que tienen cierta necesidad de manipulación sobre los demás. Pero esa es otra historia, y no de amor, precisamente.