jueves, 3 de enero de 2019

20 años de erecciones

viagra
 ALAMY STOCK PHOTO
Hace dos décadas, una pequeña pastilla azul llegó a las farmacias para combatir la disfunción eréctil y revolucionó las alcobas de medio mundo. Desde jóvenes con miedo al gatillazo hasta septuagenarios sexualmente activos, hablamos con los felices y complacidos consumidores anónimos del viagra
NACIÓ COMO un fracaso. Lo que se intuía como un simple alivio fue una revolución. Así surgió el Viagra. Fue un efecto secundario que se convirtió en una descarga de felicidad universal al llegar hace 20 años a las farmacias. Y a las alcobas. Cuando sus precursores, comandados por el ­premio Nobel estadounidense Robert Furchgott, buscaban remedio a las enfermedades cardiovasculares con el sildenafilo, se dieron cuenta de que apenas ­producía efectos sobre la angina de pecho, pero sí de bulto en el pene de quienes lo tomaban. Apesadumbrados pero medio sonrientes, intuyeron que podían alargar muchos sueños…
Uno suele rehuir la entrada en los hospitales. Cada cual tiene sus razones. Pero el deber llama para el aniversario de los 20 años de la llegada del viagra a España y ahí que nos presentamos en el 12 de Octubre para consultar al doctor Javier Romero Otero. Es toda una autoridad en urología. Cuando lleva cinco minutos de conversación específica, divulgativa, directa y adornada a base de dibujos instantáneos con todo tipo de vasos sanguíneos y aparatos reproductores bien marcados sobre el folio en blanco, mira de reojo y tira diagnóstico:
—En los años en que se ha asentado el viagra, aparte de la disfunción eréctil, ha cambiado el paradigma de otras enfermedades, como las cardiovasculares. Quienes presentan síntomas de lo primero es muy probable que en dos años o así puedan padecer problemas de corazón. Así que quienes llevan vida sedentaria y van sobrados de peso quedan sobre aviso…
Agradecida la prevención, fuera del despacho recapitulamos: ¡el viagra fue la bomba! Lo han comprado 66 millones de personas en todo el mundo, según el laboratorio Pfizer, y solo en España, calculan, ha favorecido 50 millones de relaciones sexuales desde su aparición. La marca pionera se forró inicialmente: de los 100 millones de dólares previstos para el primer año pasó a 1.000. Resultó ser el primer potenciador a escala global. Luego se le unieron otras marcas con distintos efectos y fórmula —Levitra, Cialis…— para elegir lo que más convenga. Incluso los genéricos en los últimos años, a un precio mucho más asequible, junto a los timos por Internet. Aunque en Pfizer ahora afronten el bajón por culpa de un mercado mucho más variado, el laboratorio ya ha pasado a la historia como pionero.
20 años de erecciones
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Además, con el tiempo, el medicamento mutó también hacia sus propósitos iniciales y transformó el diagnóstico de la disfunción eréctil. Lo hizo pasar del terreno de la enfermedad psicosomática al campo coronario de nuevo, porque comenzó a verse como síntoma de problemas cardiovasculares.
Bien… Si es así, ¿por qué, tal como cuenta un varón activo con 70 años —nadie quiere dar nombres a su experiencia en este reportaje, salvo los expertos—, los de su quinta aún tienen reservas para probarlo? Más si, como dice Ramón Abascal, urólogo también del hospital Central de Oviedo, “está claro que la medicina ha dado más gustos que disgustos”.
Este hombre de 70 años anduvo sin ayuda hasta los 62. “Empecé a fallar en 2012”. Por entonces tenía pareja estable, pero como monógamo propiamente no se le puede calificar. Ahora tampoco abusa, aunque lo ha probado casi todo en el campo de la disfunción, aparte del Viagra: “Todos producen el mismo sofoco. Pero para relaciones estables viene mejor el Cialis. Mientras que para esporádicas, el Levitra”, aconseja hecho todo un oráculo. “Aunque, bueno, yo con cuatro o cinco veces a la semana voy que chuto, no soy de los que andan dando el salto del tigre”.
¿A la edad que tiene? Inevitable recordar a Luis Buñuel cuando en sus memorias confiesa que estaba deseando llegar a ciertos años para librarse de la tiranía del deseo: ¿Qué hubiera sido del maestro en la era del viagra? Misterio.
Sin embrago, con nuestro amigo septuagenario se impone la naturalidad sin aditivos doctrinarios ni traumas oscuros. Pertenece a una generación que creció preparándose para que un día la fiesta se acabara. Había que aprovechar lo máximo entre los huecos que dejaba la mala conciencia de las primeras masturbaciones con obligada penitencia de confesión, una expectativa de matrimonio y el ocaso. Él ha tratado de rebelarse contra esa hoja de ruta. Por eso, cuando conoció el invento que en octubre de 1998 se introdujo en España, lo recibió como un milagro.

Lo llamativo es cuando
 aparecen datos de consumo precoz. El remedio, que se había concebido para edades avanzadas, se extiende sin freno entre los jóvenes. Una paradoja implícita a su descubrimiento como efecto secundario.Aquel primer año batió marcas pese al precio: se vendieron 1,5 millones de pastillas a 7.000 pesetas (42 euros) la caja de cuatro unidades de 50 mg. Una buena acogida para un país en el que se calculaba que dos millones de hombres sufrían disfunción eréctil. Las ventas aumentaron el año siguiente a velocidad desaforada, con un incremento del 60% en los siguientes 12 meses. Nada más aparecer, como quien dice, entre 40.000 y 50.000 españoles optaron por probar. “Ha cambiado la vida de mucha gente. Hablan de jóvenes suficientemente preparados, pero resulta que ahora los jubilados también nos sentimos suficientemente preparados”, comenta nuestro setentero. “A mí el viagra me ha venido muy bien. Me ha aportado mucha seguridad, por eso me resulta raro que a algunos de mi quinta les produzca reparo, sientan que si lo toman les puede dar algo. Claro que a muchos los comprendo. Cuando llevas 35 años casado, a lo mejor lo que falla es la libido, no otra cosa. Y no es que yo sea Tarzán, a ver si me entiendes. La perspectiva que te pone por delante es como la de las nuevas tecnologías. Uno no queda condenado. Con este invento, a cierta edad, tú decides cuándo parar, no tu cuerpo”.
Así como el equipo de Furchgott entendió su eficacia contra la disfunción eréctil y se olvidó de su propósito inicial, los veinteañeros y treintañeros lo utilizan como un seguro infalible ante las sorpresas inesperadas de la noche en edades donde debería instalarse la despreocupación. El viagra ha roto las fronteras de la edad, aunque este aspecto espante a los médicos, a los sexólogos, a los responsables de la salud pública. Fue también una prueba. Después pasó a ser un hecho. Ahora, entre muchos menores de 40 se ha convertido en hábito.
“Hoy cualquier buen camello contemporáneo que se precie ofrece viagra como mercancía junto a otros productos”. Lo comenta un catalán de 40 años con trabajo nocturno que comenzó a probarlo a los 31. “Me lo ofreció gratis un familiar que era visitador médico”, confiesa. Aquello tenía visos de parecer un test de mercado premeditado. Él empezó en plan lúdico con el Levitra. “Era mucho más agresivo que el Cialis, con el que estoy ahora. Viene bien para las primeras citas, cuando no conoces a la persona. Por una cuestión psicológica. A la segunda o tercera puede que ya no te haga falta. Lo que más me gusta es la erección continuada, en plan extended version, y que puedes liberar tu cabeza de la presión. Elimina el pudor, te hace sentir más viril”.
20 años de erecciones
 ALBUM
Aunque también, en lo que afecta al Levitra, dice, hay que andar con ojo. “Los efectos no deben llevar a engaño ni a que crean que eres un superhéroe. Al fin y al cabo, es una forma de doparse que te hace muchas veces sentirte confundido. ¿Es esto real?, te preguntas. Y no sabes responderte bien”. Por si acaso, nuestro trabajador nocturno confiesa poco a la otra parte si se mete la dosis o no. “Aunque cuando ya vas cogiendo confianza lo puedes llegar a comentar: ‘Esta noche, pastillita, ya verás’. Como una forma de amor incluso, de generosidad compartida y complicidad dentro del juego de pareja”.
No es lo que algún médico le ha dicho a otro hombre de 64 años que quiere compartir su experiencia: “Un urólogo me contó que al recetarlo en consulta contrastaba la sonrisa de ellos con la cara de terror de ellas, calibrando quizá cierto exceso de pasión”. Él lo probó hace siete años porque los efectos secundarios de otro medicamento le producían bajón. “Fue poco tiempo, pero muy útil. Soluciona el problema cuando se presenta. Ahora, desde luego, puede producir un priapismo sospechoso. La mujer con la que estaba entonces lo detectó. Pero he de decir que venían a ser erecciones nada molestas. Un descubrimiento, vamos. Para mí, el viagra ha sido un pequeño hito que ha hecho feliz a mucha gente. Te metes algo para poder llegar a más lugares y conocer otras cotas. De hecho, supongo que también habrá dado pie a muchas infidelidades, aprovechando las ganas”.
Infidelidad, maldita palabra. O viceversa. Casi integral, específica e identitaria dentro del mundo gay. Como tal se define quien nos ofrece el siguiente testimonio: 58 años y jamás osó acostarse con una mujer. “Como dicen mis amigos norteamericanos, soy un gay gold star”. Por no dar, no debió ni consentirle un beso a su única novia cuando ambos tenían 21 años: “Le dije: ‘Mira, no. Me gustan los hombres”. Y eso no se estilaba mucho en el pueblo norteño donde creció. Quizá por eso no le costó apenas adaptarse al ritmo de la capital. “Los gais, ya sabes: primero follar y luego ya, si eso, hablamos”. El sexo es el centro. Y en su caso, la penetración activa es fundamental. La única opción. “En eso pesa la infancia en el pueblo. Es cuestión de educación. Nos sentimos más machos. Nosotros la necesitamos; un pasivo, no lo creo. En mi generación esa distinción era importante. Ahora no tanto. Son mucho más versátiles”.
Comenzó a tomar las píldoras por recomendación de un psicólogo. “Los homosexuales de mi quinta somos algo neuróticos. Todo se encadena. La inestabilidad lleva al alcohol y de ahí a la disfunción. Comencé a tomar las pastillas y me producían náuseas, dolor de cabeza. Llegan los problemas de orgullo. Y, claro, también si se lo comentas a tu pareja, él puede pensar que puede ser un problema suyo, que no te excita o atrae lo suficiente. Al contrario también. Si tienes un amante más joven y casado con una mujer, como es mi caso, no se lo digo. ¿Dónde queda la autoestima?”.
Para él, la diferencia entre tomar y no tomar afecta. Prefiere seguir disfrutando del juego. “No someterme todavía a la eutanasia sexual, como dice un amigo. Pero tampoco me frustraría perder el deseo. Dejé de fumar, dejé de beber y ya no practico sexo tanto como practicaba. El tiempo lo lleno cocinando o yendo al cine”.

Puede que dentro del mundo gay se hable tanto de sexo como de sexualidad. Ana Flora Álvarez, terapeuta sexual, sabe por sus trabajos de campo a diario que entre los heterosexuales no ocurre. “Sobre todo, entre los hombres. Nosotras sí tratamos la sexualidad. Si supieran que la mayoría de las
 mujeres somos clitorianas antes que coitales, necesitarían menos viagra y lo reemplazarían por más trabajo de boca y manos”. También tiene reproches para ellas: “La masturbación no se da con la frecuencia ideal en las mujeres. Si no conocemos bien nuestro cuerpo y nuestros puntos erógenos, tampoco podremos transmitírselo a ellos”. Se cansa de advertirlo en sus terapias de grupo o sus reuniones de tupper sex, con todo tipo de artilugios propicios para la fantasía táctil.También parece cierto que en el mundo gay el efecto de una pastilla nunca se desaprovecha. “La urgencia la resolvemos sí o sí. Sabes que entras a las cinco en una sauna y puedes salir a las nueve de la noche. Siempre encuentras algo. Por no hablar de las aplicaciones. Yo no soy muy aficionado porque están acabando con los sitios de ambiente. Pero para un apretón sirven”. Otro aspecto donde aprecia el declive de esos locales es en una afición que no se daba entre los de su generación: “A los gais de mi edad no nos gustaba el fútbol, pero ahora entras en cualquier local de Chueca y están poniendo un partido. Hay sitios en los que, cuando aparezco, salto: ‘Pero ¿qué bar de maricones es este?”.
Para fantasías, Estefanía, pocas. Lleva 20 de sus 51 años ejerciendo en la calle por el centro de Madrid. Su clientela oscila entre los veinteañeros y los octogenarios. En el bolso mete cada mañana preservativos y viagra. “La consigo porque me la procura un farmacéutico a cambio de un servicio”. Lleva mucha rabia encima. Desde niña: “Yo que no quería hacer el amor salvo con la persona que realmente quisiera, mira dónde he acabado”. En el oficio, dos hijos muertos y enterrados lejos y otro al que mantener. “No hace nada en la vida, pero si no le mando dinero y no me quiere hablar, yo ni duermo”. Así sobrevive ella amargada, pese a que muchas veces, más que sexo, lo que procura es psicología: “Lo del viagra muchas veces es cabeza. Los jóvenes van a lo que van, pero con las personas mayores hay que tener paciencia. Contratan el servicio, se toman la pastilla, se dan una vuelta y regresan. Muchos tien

20 años de erecciones

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Hace dos décadas, una pequeña pastilla azul llegó a las farmacias para combatir la disfunción eréctil y revolucionó las alcobas de medio mundo. Desde jóvenes con miedo al gatillazo hasta septuagenarios sexualmente activos, hablamos con los felices y complacidos consumidores anónimos del viagra.
NACIÓ COMO un fracaso. Lo que se intuía como un simple alivio fue una revolución. Así surgió el Viagra. Fue un efecto secundario que se convirtió en una descarga de felicidad universal al llegar hace 20 años a las farmacias. Y a las alcobas. Cuando sus precursores, comandados por el ­premio Nobel estadounidense Robert Furchgott, buscaban remedio a las enfermedades cardiovasculares con el sildenafilo, se dieron cuenta de que apenas ­producía efectos sobre la angina de pecho, pero sí de bulto en el pene de quienes lo tomaban. Apesadumbrados pero medio sonrientes, intuyeron que podían alargar muchos sueños…
Uno suele rehuir la entrada en los hospitales. Cada cual tiene sus razones. Pero el deber llama para el aniversario de los 20 años de la llegada del viagra a España y ahí que nos presentamos en el 12 de Octubre para consultar al doctor Javier Romero Otero. Es toda una autoridad en urología. Cuando lleva cinco minutos de conversación específica, divulgativa, directa y adornada a base de dibujos instantáneos con todo tipo de vasos sanguíneos y aparatos reproductores bien marcados sobre el folio en blanco, mira de reojo y tira diagnóstico:
—En los años en que se ha asentado el viagra, aparte de la disfunción eréctil, ha cambiado el paradigma de otras enfermedades, como las cardiovasculares. Quienes presentan síntomas de lo primero es muy probable que en dos años o así puedan padecer problemas de corazón. Así que quienes llevan vida sedentaria y van sobrados de peso quedan sobre aviso…
Agradecida la prevención, fuera del despacho recapitulamos: ¡el viagra fue la bomba! Lo han comprado 66 millones de personas en todo el mundo, según el laboratorio Pfizer, y solo en España, calculan, ha favorecido 50 millones de relaciones sexuales desde su aparición. La marca pionera se forró inicialmente: de los 100 millones de dólares previstos para el primer año pasó a 1.000. Resultó ser el primer potenciador a escala global. Luego se le unieron otras marcas con distintos efectos y fórmula —Levitra, Cialis…— para elegir lo que más convenga. Incluso los genéricos en los últimos años, a un precio mucho más asequible, junto a los timos por Internet. Aunque en Pfizer ahora afronten el bajón por culpa de un mercado mucho más variado, el laboratorio ya ha pasado a la historia como pionero.
20 años de erecciones
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Además, con el tiempo, el medicamento mutó también hacia sus propósitos iniciales y transformó el diagnóstico de la disfunción eréctil. Lo hizo pasar del terreno de la enfermedad psicosomática al campo coronario de nuevo, porque comenzó a verse como síntoma de problemas cardiovasculares.
Bien… Si es así, ¿por qué, tal como cuenta un varón activo con 70 años —nadie quiere dar nombres a su experiencia en este reportaje, salvo los expertos—, los de su quinta aún tienen reservas para probarlo? Más si, como dice Ramón Abascal, urólogo también del hospital Central de Oviedo, “está claro que la medicina ha dado más gustos que disgustos”.
Este hombre de 70 años anduvo sin ayuda hasta los 62. “Empecé a fallar en 2012”. Por entonces tenía pareja estable, pero como monógamo propiamente no se le puede calificar. Ahora tampoco abusa, aunque lo ha probado casi todo en el campo de la disfunción, aparte del Viagra: “Todos producen el mismo sofoco. Pero para relaciones estables viene mejor el Cialis. Mientras que para esporádicas, el Levitra”, aconseja hecho todo un oráculo. “Aunque, bueno, yo con cuatro o cinco veces a la semana voy que chuto, no soy de los que andan dando el salto del tigre”.
¿A la edad que tiene? Inevitable recordar a Luis Buñuel cuando en sus memorias confiesa que estaba deseando llegar a ciertos años para librarse de la tiranía del deseo: ¿Qué hubiera sido del maestro en la era del viagra? Misterio.
Sin embrago, con nuestro amigo septuagenario se impone la naturalidad sin aditivos doctrinarios ni traumas oscuros. Pertenece a una generación que creció preparándose para que un día la fiesta se acabara. Había que aprovechar lo máximo entre los huecos que dejaba la mala conciencia de las primeras masturbaciones con obligada penitencia de confesión, una expectativa de matrimonio y el ocaso. Él ha tratado de rebelarse contra esa hoja de ruta. Por eso, cuando conoció el invento que en octubre de 1998 se introdujo en España, lo recibió como un milagro.
En España han tenido lugar 50 millones de coitos gracias al viagra, calcula el laboratorio Pfizer
Aquel primer año batió marcas pese al precio: se vendieron 1,5 millones de pastillas a 7.000 pesetas (42 euros) la caja de cuatro unidades de 50 mg. Una buena acogida para un país en el que se calculaba que dos millones de hombres sufrían disfunción eréctil. Las ventas aumentaron el año siguiente a velocidad desaforada, con un incremento del 60% en los siguientes 12 meses. Nada más aparecer, como quien dice, entre 40.000 y 50.000 españoles optaron por probar. “Ha cambiado la vida de mucha gente. Hablan de jóvenes suficientemente preparados, pero resulta que ahora los jubilados también nos sentimos suficientemente preparados”, comenta nuestro setentero. “A mí el viagra me ha venido muy bien. Me ha aportado mucha seguridad, por eso me resulta raro que a algunos de mi quinta les produzca reparo, sientan que si lo toman les puede dar algo. Claro que a muchos los comprendo. Cuando llevas 35 años casado, a lo mejor lo que falla es la libido, no otra cosa. Y no es que yo sea Tarzán, a ver si me entiendes. La perspectiva que te pone por delante es como la de las nuevas tecnologías. Uno no queda condenado. Con este invento, a cierta edad, tú decides cuándo parar, no tu cuerpo”.
Lo llamativo es cuando aparecen datos de consumo precoz. El remedio, que se había concebido para edades avanzadas, se extiende sin freno entre los jóvenes. Una paradoja implícita a su descubrimiento como efecto secundario.
Así como el equipo de Furchgott entendió su eficacia contra la disfunción eréctil y se olvidó de su propósito inicial, los veinteañeros y treintañeros lo utilizan como un seguro infalible ante las sorpresas inesperadas de la noche en edades donde debería instalarse la despreocupación. El viagra ha roto las fronteras de la edad, aunque este aspecto espante a los médicos, a los sexólogos, a los responsables de la salud pública. Fue también una prueba. Después pasó a ser un hecho. Ahora, entre muchos menores de 40 se ha convertido en hábito.
“Hoy cualquier buen camello contemporáneo que se precie ofrece viagra como mercancía junto a otros productos”. Lo comenta un catalán de 40 años con trabajo nocturno que comenzó a probarlo a los 31. “Me lo ofreció gratis un familiar que era visitador médico”, confiesa. Aquello tenía visos de parecer un test de mercado premeditado. Él empezó en plan lúdico con el Levitra. “Era mucho más agresivo que el Cialis, con el que estoy ahora. Viene bien para las primeras citas, cuando no conoces a la persona. Por una cuestión psicológica. A la segunda o tercera puede que ya no te haga falta. Lo que más me gusta es la erección continuada, en plan extended version, y que puedes liberar tu cabeza de la presión. Elimina el pudor, te hace sentir más viril”.
20 años de erecciones
 ALBUM
Aunque también, en lo que afecta al Levitra, dice, hay que andar con ojo. “Los efectos no deben llevar a engaño ni a que crean que eres un superhéroe. Al fin y al cabo, es una forma de doparse que te hace muchas veces sentirte confundido. ¿Es esto real?, te preguntas. Y no sabes responderte bien”. Por si acaso, nuestro trabajador nocturno confiesa poco a la otra parte si se mete la dosis o no. “Aunque cuando ya vas cogiendo confianza lo puedes llegar a comentar: ‘Esta noche, pastillita, ya verás’. Como una forma de amor incluso, de generosidad compartida y complicidad dentro del juego de pareja”.
No es lo que algún médico le ha dicho a otro hombre de 64 años que quiere compartir su experiencia: “Un urólogo me contó que al recetarlo en consulta contrastaba la sonrisa de ellos con la cara de terror de ellas, calibrando quizá cierto exceso de pasión”. Él lo probó hace siete años porque los efectos secundarios de otro medicamento le producían bajón. “Fue poco tiempo, pero muy útil. Soluciona el problema cuando se presenta. Ahora, desde luego, puede producir un priapismo sospechoso. La mujer con la que estaba entonces lo detectó. Pero he de decir que venían a ser erecciones nada molestas. Un descubrimiento, vamos. Para mí, el viagra ha sido un pequeño hito que ha hecho feliz a mucha gente. Te metes algo para poder llegar a más lugares y conocer otras cotas. De hecho, supongo que también habrá dado pie a muchas infidelidades, aprovechando las ganas”.
Infidelidad, maldita palabra. O viceversa. Casi integral, específica e identitaria dentro del mundo gay. Como tal se define quien nos ofrece el siguiente testimonio: 58 años y jamás osó acostarse con una mujer. “Como dicen mis amigos norteamericanos, soy un gay gold star”. Por no dar, no debió ni consentirle un beso a su única novia cuando ambos tenían 21 años: “Le dije: ‘Mira, no. Me gustan los hombres”. Y eso no se estilaba mucho en el pueblo norteño donde creció. Quizá por eso no le costó apenas adaptarse al ritmo de la capital. “Los gais, ya sabes: primero follar y luego ya, si eso, hablamos”. El sexo es el centro. Y en su caso, la penetración activa es fundamental. La única opción. “En eso pesa la infancia en el pueblo. Es cuestión de educación. Nos sentimos más machos. Nosotros la necesitamos; un pasivo, no lo creo. En mi generación esa distinción era importante. Ahora no tanto. Son mucho más versátiles”.
Comenzó a tomar las píldoras por recomendación de un psicólogo. “Los homosexuales de mi quinta somos algo neuróticos. Todo se encadena. La inestabilidad lleva al alcohol y de ahí a la disfunción. Comencé a tomar las pastillas y me producían náuseas, dolor de cabeza. Llegan los problemas de orgullo. Y, claro, también si se lo comentas a tu pareja, él puede pensar que puede ser un problema suyo, que no te excita o atrae lo suficiente. Al contrario también. Si tienes un amante más joven y casado con una mujer, como es mi caso, no se lo digo. ¿Dónde queda la autoestima?”.
Para él, la diferencia entre tomar y no tomar afecta. Prefiere seguir disfrutando del juego. “No someterme todavía a la eutanasia sexual, como dice un amigo. Pero tampoco me frustraría perder el deseo. Dejé de fumar, dejé de beber y ya no practico sexo tanto como practicaba. El tiempo lo lleno cocinando o yendo al cine”.
“Lo que más me gusta es que elimina el pudor y la presión, te hace sentir más viril”, comenta un hombre de 40 años
También parece cierto que en el mundo gay el efecto de una pastilla nunca se desaprovecha. “La urgencia la resolvemos sí o sí. Sabes que entras a las cinco en una sauna y puedes salir a las nueve de la noche. Siempre encuentras algo. Por no hablar de las aplicaciones. Yo no soy muy aficionado porque están acabando con los sitios de ambiente. Pero para un apretón sirven”. Otro aspecto donde aprecia el declive de esos locales es en una afición que no se daba entre los de su generación: “A los gais de mi edad no nos gustaba el fútbol, pero ahora entras en cualquier local de Chueca y están poniendo un partido. Hay sitios en los que, cuando aparezco, salto: ‘Pero ¿qué bar de maricones es este?”.
Puede que dentro del mundo gay se hable tanto de sexo como de sexualidad. Ana Flora Álvarez, terapeuta sexual, sabe por sus trabajos de campo a diario que entre los heterosexuales no ocurre. “Sobre todo, entre los hombres. Nosotras sí tratamos la sexualidad. Si supieran que la mayoría de las mujeres somos clitorianas antes que coitales, necesitarían menos viagra y lo reemplazarían por más trabajo de boca y manos”. También tiene reproches para ellas: “La masturbación no se da con la frecuencia ideal en las mujeres. Si no conocemos bien nuestro cuerpo y nuestros puntos erógenos, tampoco podremos transmitírselo a ellos”. Se cansa de advertirlo en sus terapias de grupo o sus reuniones de tupper sex, con todo tipo de artilugios propicios para la fantasía táctil.
Para fantasías, Estefanía, pocas. Lleva 20 de sus 51 años ejerciendo en la calle por el centro de Madrid. Su clientela oscila entre los veinteañeros y los octogenarios. En el bolso mete cada mañana preservativos y viagra. “La consigo porque me la procura un farmacéutico a cambio de un servicio”. Lleva mucha rabia encima. Desde niña: “Yo que no quería hacer el amor salvo con la persona que realmente quisiera, mira dónde he acabado”. En el oficio, dos hijos muertos y enterrados lejos y otro al que mantener. “No hace nada en la vida, pero si no le mando dinero y no me quiere hablar, yo ni duermo”. Así sobrevive ella amargada, pese a que muchas veces, más que sexo, lo que procura es psicología: “Lo del viagra muchas veces es cabeza. Los jóvenes van a lo que van, pero con las personas mayores hay que tener paciencia. Contratan el servicio, se toman la pastilla, se dan una vuelta y regresan. Muchos tienen esposa, por no contar casi todos, que yo les digo: ‘Si usted tiene su mujer, ¿a qué se viene acá?’. Me dicen que por morbo, así que yo les finjo. En la calle hay hombres que no le dan importancia a la belleza, sino al trato”. Aunque también abundan peligros: “Algunos viejos que con el viagra exigen hacerlo a pelo porque creen que sienten más profundo. Yo jamás trabajo así. Es para darles un cuascazo”.
20 años de erecciones
 ALBUM
Para pocos trotes anda este nuevo invitado a compartir sus experiencias con 65 años. Accede con gusto, porque presume de ser un experto provisto de 10 dedos y lengua. En su caso, el exceso de alcohol y drogas le llevaron demasiado pronto a tener problemas: “Con 45 años me di cuenta de que no me respondía bien ese amigo con quien tan maravillosamente me había entendido siempre: mi pene”. Un psiquiatra le dio el remedio. “El deseo no había desaparecido; las ganas, menos”. Pero el efecto tampoco fue tan deslumbrante como para otros: “Me dio confianza, pero el sexo, a veces, pasaba sin pena ni gloria”. Lo tomaba a hurtadillas. En alguna ocasión, precipitadamente. “Entonces me veía abocado al bendito onanismo. Otras funcionaba como un enorme afrodisiaco. Ahora ando retirado; si vuelvo a encontrar pareja, recurriré de nuevo a ello y dejaré mi vida de ermitaño”.
Si no fuera porque esta mujer de 52 años residente en Cataluña empujó a su pareja hacia el viagra, también él llevaría quizás una existencia de retiro. Pero ella siempre confió en el poder de la pastilla para prolongar sus relaciones, aunque tuviera sus decepciones: “Al abrir el maletero del coche de mi exmarido, descubrí bajo la alfombrilla esa que cubre la rueda de repuesto un paquete de Viagra. Si lo utilizó conmigo, no lo noté. Puede que fuera con otras…”. Aun así, no le tomó manía al medicamento. Al contrario, una vez divorciada y metida en otra relación, decidió utilizarla como regalo. “Mi pareja me invitó a un fin de semana romántico en las montañas. Era un poco chapado a la antigua. Yo no tenía ni idea de si lo había utilizado o no, el caso es que a mí él me encantaba y estaba decidida a disfrutar de su compañía”.
Fue a la farmacia y se asesoró. La noche pedía cena íntima y descorche de vino. “Te traigo un detalle, ábrelo”. Había envuelto el paquete casi con lazo. “¿Qué es?”, preguntó él. “Lo que llaman el éxtasis de la vida”, respondió ella. Se lo explicó con tacto, por si acaso se sentía ofendido en su virilidad, y él aceptó. Cuando llevaban una copa de vino y se disponían a servirse la segunda, él frenó. El alcohol estaba contraindicado para los efectos. Así que agua. Bailaron… “Entonces yo noté que aquello hacía efecto”, comenta ella, “por el roce”. Aun así, yo me di cuenta de que la cara le cambiaba de color. Siguieron, pero al entrar la madrugada el tono rojillo de los calores era morado: “Como el del vino tinto. ¡Coño! Me asusté. ¡Ay, Dios…!”. Para colmo, se le había inflamado un testículo.
Pero no entraron en pánico. Se fue al baño, leyó los efectos secundarios y se calmó. No le hizo ni caso a los síntomas. La experiencia había merecido la pena: “Había roto su apatía y descubierto una especie de fuego interior que permanecía apagado. Le salió el hombre”, comenta ella. Ni discutieron la conveniencia de seguir o no seguir tomándola. Aquello rompió un tabú en él y abrió un mundo para esta mujer madura que, con un divorcio a cuestas, tiene toda una segunda vida de plenitud por delante. en esposa, por no contar casi todos, que yo les digo: ‘Si usted tiene su mujer, ¿a qué se viene acá?’. Me dicen que por morbo, así que yo les finjo. En la calle hay hombres que no le dan importancia a la belleza, sino al trato”. Aunque también abundan peligros: “Algunos viejos que con el viagra exigen hacerlo a pelo porque creen que sienten más profundo. Yo jamás trabajo así. Es para darles un cuascazo”.
20 años de erecciones
 ALBUM
Para pocos trotes anda este nuevo invitado a compartir sus experiencias con 65 años. Accede con gusto, porque presume de ser un experto provisto de 10 dedos y lengua. En su caso, el exceso de alcohol y drogas le llevaron demasiado pronto a tener problemas: “Con 45 años me di cuenta de que no me respondía bien ese amigo con quien tan maravillosamente me había entendido siempre: mi pene”. Un psiquiatra le dio el remedio. “El deseo no había desaparecido; las ganas, menos”. Pero el efecto tampoco fue tan deslumbrante como para otros: “Me dio confianza, pero el sexo, a veces, pasaba sin pena ni gloria”. Lo tomaba a hurtadillas. En alguna ocasión, precipitadamente. “Entonces me veía abocado al bendito onanismo. Otras funcionaba como un enorme afrodisiaco. Ahora ando retirado; si vuelvo a encontrar pareja, recurriré de nuevo a ello y dejaré mi vida de ermitaño”.
Si no fuera porque esta mujer de 52 años residente en Cataluña empujó a su pareja hacia el viagra, también él llevaría quizás una existencia de retiro. Pero ella siempre confió en el poder de la pastilla para prolongar sus relaciones, aunque tuviera sus decepciones: “Al abrir el maletero del coche de mi exmarido, descubrí bajo la alfombrilla esa que cubre la rueda de repuesto un paquete de Viagra. Si lo utilizó conmigo, no lo noté. Puede que fuera con otras…”. Aun así, no le tomó manía al medicamento. Al contrario, una vez divorciada y metida en otra relación, decidió utilizarla como regalo. “Mi pareja me invitó a un fin de semana romántico en las montañas. Era un poco chapado a la antigua. Yo no tenía ni idea de si lo había utilizado o no, el caso es que a mí él me encantaba y estaba decidida a disfrutar de su compañía”.
Fue a la farmacia y se asesoró. La noche pedía cena íntima y descorche de vino. “Te traigo un detalle, ábrelo”. Había envuelto el paquete casi con lazo. “¿Qué es?”, preguntó él. “Lo que llaman el éxtasis de la vida”, respondió ella. Se lo explicó con tacto, por si acaso se sentía ofendido en su virilidad, y él aceptó. Cuando llevaban una copa de vino y se disponían a servirse la segunda, él frenó. El alcohol estaba contraindicado para los efectos. Así que agua. Bailaron… “Entonces yo noté que aquello hacía efecto”, comenta ella, “por el roce”. Aun así, yo me di cuenta de que la cara le cambiaba de color. Siguieron, pero al entrar la madrugada el tono rojillo de los calores era morado: “Como el del vino tinto. ¡Coño! Me asusté. ¡Ay, Dios…!”. Para colmo, se le había inflamado un testículo.
Pero no entraron en pánico. Se fue al baño, leyó los efectos secundarios y se calmó. No le hizo ni caso a los síntomas. La experiencia había merecido la pena: “Había roto su apatía y descubierto una especie de fuego interior que permanecía apagado. Le salió el hombre”, comenta ella. Ni discutieron la conveniencia de seguir o no seguir tomándola. Aquello rompió un tabú en él y abrió un mundo para esta mujer madura que, con un divorcio a cuestas, tiene toda una segunda vida de plenitud por delante. 

PARA ESPAÑA,LA ALIANZA TRIPARTITA ANDALUZA Y LA MITAD DE LOS ANDALUCES...LOS VIOLADORES SON HEROES

Foto de La Audiencia Provincial de Navarra mantiene la libertad provisional para La Manada

La Audiencia Provincial de Navarra mantiene la libertad provisional para La Manada...VENGA ,A SEGUIR VIOLANDO QUE SON UN EJEMPLO DE MACHO TRIANERO,CATEQUISTA Y LEGIONARIO  DE SUSANA DIAZ

miércoles, 2 de enero de 2019

EL MATRIARCADO FUE PRIMERO

Hoy sabemos que tanto los últimos homínidos como las primeras poblaciones deHomo utilizaron y crearon herramientas de madera, piedra y hueso. También que los neandertales de hace unos 100.000 años y los humanos “anatómicamente modernos” del levante elaboraron herramientas de piedra con características similares.
Dataciones recientes indican que algunas manifestaciones de “arte no figurativo” encontradas en cuevas como La Pasiega (Puente Viesgo, Cantabria) serían anteriores a la llegada de nuestra especie a la Cornisa Cantábrica. En otras palabras, que habrían sido realizadas por neandertales.
De hecho, algunos autores hablan de una posible “tarea docente” de los neandertales, mejor adaptados a las condiciones de vida en Europa, hacia las poblaciones de Homo sapiens llegados a nuestro continente desde África. Basan su afirmación en la coexistencia de restos en niveles arqueológicos comunes. Pero esa labor pedagógica no parece que se diera para transmitir conocimientosmatemáticos, unas capacidades cognitivas que no se atribuyen a los neandertales.
Es razonable pensar que los humanos del Paleolítico Superior europeo sentirían la necesidad de contar objetos y sucesos. Por ejemplo, el paso del tiempo en días o incluso en meses lunares. Estas repeticiones constantes pudieron constituir las primeras motivaciones contables de nuestros antepasados, como ya adelantaba Nilsson en 1920.
Pero no hay que asumir que los Homo sapiens, surgidos en África hace unos 200.000 años, desarrollaron estas habilidades artísticas al llegar a Europa hace 40.000 años. Tampoco que la autoría del arte prehistórico deba atribuirse, como las imágenes de los libros dedicados al tema parecen asumir, a artistas varones.
En 2010 bautizamos como conjetura Zaslavsky a estas dos perspectivas, en honor de la etnomatemática norteamericana Claudia Zaslavsky, que completó la interpretación del hueso Ishango.
Esta pieza de 10,2 cm de largo fue encontrada en las proximidades del lago Eduardo (África central) y hoy está depositada en el Instituto Real de Ciencias Naturales de Bruselas (Bélgica). Presenta 168 incisiones transversales dispuestas en diferentes agrupaciones, separadas entre sí a lo largo de tres columnas.
Si desarrollamos en un plano la superficie cilíndrica del hueso, en la primera columna de la izquierda encontramos 11, 13, 17 y 19 muescas. En la columna central, 3, 6, 4, 8, 10, 5, 5 y 7 muescas. Finalmente, en la columna de la derecha aparecen 11, 21, 19 y 9 muescas.
En dos de las columnas hay 60 muescas y en la tercera hay 48. Como 60 + 60 + 48 = 168, es decir, 6 veces 28, Zaslavsky se preguntó si no podría tratarse de un recuento de seis ciclos menstruales, de modo que, quizá la decoración del hueso fuese obra de una mujer y, por tanto, que las primeras matemáticas de la historia fueran mujeres.
Colgante de Enfer
Colgante de Enfer

Una gran colección de muescas

Esta hipótesis podría aceptarse si existieran suficientes piezas complementarias que la corroboraran, y la región franco-cantábrica aporta varios elementos en ese camino.
Un colgante de unos 30.000 años, encontrado en Gorge d’Enfer (Francia), presenta muescas en paralelo en sus bordes. Estas se interrumpen por la rotura de la pieza, tanto en la cabeza de colgadura como en la parte inferior, pero parece presentar unas 60 incisiones.
El colgante de Morín (Cantabria) está grabado con una serie armónica de unas 30 muescas transversales en paralelo, que contornean el objeto. En Las Caldas (Asturias) se encontró un incisivo de caballo perforado que, de acuerdo con Corchón, muestra 30 (11+13+6) incisiones cortas en los bordes.
En los estratos K y L de La Garma (Cantabria) se encontraron dos caninos de ciervo, perforados en la zona central de la raíz y decorados con parecidas muescas horizontales, cortas y paralelas, que parecen sumar entre 28 y 30. Otro canino de ciervo, encontrado en Altamira por Breuil y Obermaier en las excavaciones de 1924-1925 tendría, según Álvarez Fernández, exactamente 28 incisiones de este tipo.
La “conjetura Zaslavsky” encuentra su mayor apoyo no en estas evidencias individuales, sino en un conjunto de cuatro pequeñas placas. Estas, encontradas juntas en Altamira, fueron hechas con hueso hioides de caballo durante la época Solutrense, hace unos 18.500 años.
Dibujo del colgante de Morín
Dibujo del colgante de Morín
Las cuatro tienen una forma casi rectangular y están perforadas en uno de los extremos, a modo de colgante único para adorno personal. Aunque las piezas están deterioradas, presentan una decoración análoga de muescas cortas y paralelas en los bordes que, por la información que proporciona su estado actual, podrían haber contabilizado en torno a 30 incisiones, según la consideración que se le quiera atribuir a las diferentes marcas.
La importancia de esas 30 incisiones se debe a su coincidencia con el número de días (29,5) del mes lunar, así como con el del menstruo femenino (unos 28). La persona que hizo las piezas puso la misma decoración para todas ellas y repitió el mismo motivo, tanto en el recuento de los trazos como en la correspondencia uno a uno entre los grupos de 30 trazos. En suma, aunque la decoración quedó inconclusa, nos encontramos ante la que probablemente sea la primera (y, quizá, única) colección del Paleolítico concebida como unidad de expresión simbólica de 8 grupos de unas 30 marcas.
Estos hallazgos plantean nuevas preguntas. ¿Se habría querido contabilizar la duración de un embarazo? ¿Se querrían haber representado ocho meses a contar desde la primera falta?
¿A qué varón solutrense le habría resultado relevante preparar estas piezas y realizar este recuento? ¿Habrán sido hombres, prioritariamente, como la iconografía generalizada sugiere, los autores de las manifestaciones de arte parietal y mobiliar que se conservan?
Serias dudas se nos plantean al respecto. Menos dudas nos quedan ya sobre si Claudia Zaslavsky tenía razón. Altamira es nombre de mujer… y matemática, también.

Un implante de grafeno detecta actividad cerebral a frecuencias extremadamente bajas


Investigadores de diversos centros barceloneses han desarrollado un implante basado en grafeno capaz de detectar actividad eléctrica cerebral a frecuencias extremadamente bajas y sobre grandes superficies. Esta rompedora tecnología podría permitir un conocimiento más profundo del cerebro y facilitar la llegada de una nueva generación de interfaces cerebro-ordenador. 

<p>Recreación artística de las ondas cerebrales / Institut Català de Nanociència i Nanotecnologia</p>
Recreación artística de las ondas cerebrales / Institut Català de Nanociència i Nanotecnologia
El conocimiento que tenemos sobre el cerebro humano crece de forma exponencial, pero aún quedan grandes y pequeñas preguntas pendientes de respuesta. La comunidad investigadora ha usado durante décadas guías de electrodos para detectar la actividad eléctrica en el cerebro, mapeando la actividad de diferentes regiones del cerebro para conocer sus señales cuando todo funciona correctamente así como cuando algo está fallando.
A pesar de ello, hasta ahora estos electrodos tan solo han podido detectar la actividad por encima de cierto umbral de frecuencia. Una nueva tecnología desarrollada en Barcelona supera esta limitación técnica, haciendo accesible el gran volumen de información que se encuentra por debajo de los 0,1 Hz, al mismo tiempo que facilita el diseño de futuras interfaces cerebro-ordenador.
Esta técnica deja atrás los electrodos clásicos y usa una innovadora arquitectura basada en transistores que amplifica las señales del cerebro in situ
El Instituto de Microelectrónica de Barcelona, el Institut Català de Nanociència i Nanotecnologia (ICN2) y el CIBER Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (CIBER-BBN) han sido los artífices de esta rompedora tecnología que se ha adaptado para poder utilizarse en el cerebro en el Institut d’Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer (IDIBAPS). Esta técnica deja atrás los electrodos clásicos y usa una innovadora arquitectura basada en transistores que amplifica las señales del cerebro in situ antes de transmitirlas al receptor.
Además, el uso de grafeno en la fabricación de esta nueva arquitectura significa que el implante resultante puede incorporar muchos más puntos de detección que una guía de electrodos estándar, al mismo tiempo que es suficientemente delgada y flexible como para poder aplicarse sobre grandes áreas del córtex sin producir rechazo o interferir en el funcionamiento normal del cerebro.
El resultado es un mapeado sin precedentes de la actividad cerebral de baja frecuencia donde se encuentra información crucial sobre diferentes eventos que tienen lugar en el cerebro, como por ejemplo el inicio y progresión de un ataque epiléptico.
Cambiar la forma en que se mide y visualiza la actividad eléctrica del cerebro
Para los neurólogos esto significa que tendrán por fin acceso a las señales más sutiles del cerebro. Matthew Walker, del University College London y especialista mundial en epilepsia clínica, ha afirmado que esta rompedora tecnología tiene el potencial de cambiar la forma en la que se mide y visualiza la actividad eléctrica del cerebro. Sus aplicaciones futuras ofrecerán un entendimiento sin precedentes sobre dónde y cómo empiezan y terminan los ataques, posibilitando nuevos acercamientos al diagnóstico y tratamiento de la epilepsia.
Aportará una nueva generación de interfaces cerebro-ordenador capaces de explorar y reparar funciones cognitivas complejas
Más allá de la epilepsia el preciso mapeado e interacción con el cerebro tiene otras aplicaciones interesantes. Gracias a la capacidad de crear una matriz con un gran número de  puntos de detección mediante la llamada estrategia de multiplexado, algunos de los autores del presente trabajo están adaptando también la tecnología para restablecer la capacidad de hablar y comunicarse en el marco del proyecto europeo BrainCom.
Coordinado desde el ICN2, este proyecto aportará una nueva generación de interfaces cerebro-ordenador capaces de explorar y reparar funciones cognitivas complejas, con un especial interés por las pérdidas del habla causadas por lesiones cerebrales o de la médula espinal (afasia).
Los detalles de los avances tecnológicos (pendientes de patente) que han hecho posibles estos implantes pueden encontrarse en Nature Materials. Los microtransistores de grafeno se adaptaron para la lectura de señales cerebrales y se testaron in vivo en el IDIBAPS, bajo la supervisión de ICREA. La técnica de imagen fue desarrollada en colaboración con ICFO, una aportación liderada también por le ICREA. El trabajo conjunto que ha hecho todo esto posible ha sido cofinanciado por el Graphene Flagship y el proyecto BrainCom.
Referencias bibliográficas:
Eduard Masvidal-Codina, Xavi Illa, Miguel Dasilva, Andrea Bonaccini Calia, Tanja Dragojević, Ernesto E. Vidal-Rosas, Elisabet Prats-Alfonso, Javier Martínez-Aguilar, Jose M. De la Cruz, Ramon Garcia-Cortadella, Philippe Godignon, Gemma Rius, Alessandra Camassa, Elena Del Corro, Jessica Bousquet, Clement Hébert, Turgut Durduran, Rosa Villa, Maria V. Sanchez-Vives, Jose A. Garrido & Anton Guimerà-Brunet. "High-resolution mapping of infraslow cortical brain activity enabled by graphene microtransistors". Nature Materials (2018). Published: 31 December 2018. 
 https://www.nature.com/articles/s41563-018-0249-4
Jed A. Hartings. "How slow can you go?" Nature Materials (2018). Published: 31 December 2018.     
 https://www.nature.com/articles/s41563-018-0272-5

UNA PLAGA QUE NO PARA....ESPECIAL PARA GILIPOLLAS


El pasado 29 de septiembre, un señor en coche atropelló a una chica en patinete en Zaragoza. Chocaron en la confluencia entre dos calles -Paseo María Agustín y Figueras Jariod- cuando el automóvil giró a la derecha e invadió el carril ciclista por el que circulaba el patín.
Quizá lo que más le dolió a Mercedes García, la atropellada, no fueron los quince días con la rodilla magullada y andando mal, sino que el conductor se rió y se dio a la fuga. "Nosotros íbamos recto. La prioridad la tienen peatones y bicicletas. Él se incorporó y, como iba a buscar a una señora en esa calle, frenó. Mi compañero lo esquivó, pero yo me estampé", cuenta. "Paró a recogerla, abrió el maletero y se echó unas carcajadas antes de marchar, mientras ella gritaba que éramos nosotros los que molestábamos, que íbamos como locos y que éramos unos inconscientes".
A Mercedes se la llevó la ambulancia, le tomó nota la policía y, como fotografió la matrícula, el seguro le pagó los daños y Xiaomi le dio un patinete nuevo. "Dejé claro que no quería dinero, sino que me pidiera perdón. Vas en patinete y la gente discute contigo, te mira mal. Otro señor puso un día un bastón en mitad del carril bici", concluye. "No sé si es porque es Zaragoza y los maños somos cabezones, pero parece que hay poca humanidad con las cosas nuevas".
El patinete, el vehículo en expansión que estrena regulación en Madrid
Un patinete de la marca Xiaomi. EFE
Los accidentes son otra de las caras de los controvertidos patinetes eléctricos, pero una cara difícil de cuantificar. No hay datos exactos sobre cuántos se han producido en España, entre otras cosas porque no todas las policías locales los contabilizan. Hasta la fecha hay constancia de tres historias fatales -la de una mujer en patinete que murió atropellada por un camión en Sabadell, la de una anciana atropellada por dos jóvenes en Esplugues y la de un hombre que murió en Córdoba cuando su patinete estilo chopper impactó contra un turismo- pero no de todos los pequeños siniestros que se producen cada día en las ciudades.
El fiscal de seguridad vial, Bartolomé Vargas, dijo en diciembre que los patinetes se habían visto involucrados en al menos 273 accidentes este año, de los cuales la mayoría (203) eran atropellos a peatones por parte del patinador. Pero falta información de varias urbes. Por eso dio instrucciones a todas las policías locales para que investigaran mejor estos incidentes. La cifra se aclarará en los próximos meses.
"Pedí a las policías que me informaran de los accidentes con patinetes, aunque aún no tengo toda la información. Los patinadores se dan a la fuga, no tienen matrícula y eso dificulta la investigación", dice Vargas a este periódico. "La siniestralidad no es comparable a la de los coches, pero empieza a haberla: el patinete es vulnerable frente al coche y el peatón es vulnerable frente al coche, el ciclista y ahora el patinador. La convivencia es compleja y deseable, pero hay que cumplir unas normas porque si no, pasa lo que pasa. Necesitamos datos serios para poder actuar".
En Madrid, por ejemplo, la Policía Municipal tendrá los datos en febrero, porque hasta la entrada en vigor de la ordenanza de movilidad en noviembre no los consideraba vehículos, así que sus siniestros no contaban como accidentes de circulación. En el servicio de emergencias están igual. "No tenemos referencia de cuántos ha habido porque no están catalogados. Tenemos bici, coche, moto, camión... pero patinete, no", indican. "Hemos tenido casos leves, contusiones y pequeñas fracturas, pero ninguno especialmente grave".

"Fracturas y lesiones serias"

Ana Martínez es médico adjunto de urgencias en el Hospital de La Paz, en Madrid. Ha tratado dos casos hasta la fecha: la caída de un joven de quince años y el atropello a una señora mayor, de 75, por la acera. No es la única. "Tuvimos una reunión varios compañeros y lo comentamos. Todos habíamos tenido dos o tres casos, tanto de caídas como de atropellos", cuenta. "Y todos con fracturas y lesiones serias".
El chico de quince años bajaba por una cuesta en patinete y se cayó. Estuvo ingresado un tiempo. "Tenía múltiples contusiones, un traumatismo cranoencefálico y una pequeña fractura cerebral. Ha salido sin secuelas, pero la lesión fue importante", explica Martínez. "El patinete es como un ciclomotor: alcanza velocidades de hasta 30 kilómetros por hora y la gente va sin protección. Las lesiones que se pueden dar son las mismas que si te caes de una moto". En este caso, no hubo coche involucrado -aunque el cuerpo chocó contra uno aparcado al caer- y el joven no llevaba casco. La señora de 75 años fue atropellada por un joven en patinete que le fracturó la cadera.
"Los usuarios perciben que es seguro. La gente lo ve como un juguete", continúa. "Es muy importante dejar claro que es un vehículo de motor, llevar protecciones y respetar las normas".
Los patinetes eléctricos buscan quedarse como una nueva movilidad urbana en China
Patinetes estacionados en una acera. EFE
El perfil de los accidentados que han recibido en La Paz, cuenta Martínez, es el de gente joven que conduce y personas mayores a las que atropellan. Es diferente al de los ciclistas que reciben, que suele ser gente que sale a hacer deporte los fines de semana. "Los patinetes son peligrosos. Que no esté legislada la protección me da mucho miedo. Van más protegidos los que van en patín normal, con rodilleras y cascos, que estos", continúa. Salvo en Barcelona, que obliga a llevar casco a los patinetes de alquiler, en ninguna ciudad es obligatorio su uso. Y por comparar, hasta octubre hubo 606 accidentes de bicicleta en la ciudad de Madrid, 53 de ellos con heridos graves y ningún fallecido.
En los dos casos tratados por esta doctora, los patinetes eran de alquiler. El Ayuntamiento de Madrid exigirá a las empresas a las que dé licencia que incluyan seguro de responsabilidad civil que cubra daños de hasta un millón de euros. La empresa VOI, una de las tres que operaba hasta que se suspendió su actividad, asegura que no ha habido ningún accidente por ahora, pero que "en caso de que se les solicitara colaboración, la prestarían". Lime dice que no tiene datos. Martínez explica que sería necesario que las empresas cooperaran para esclarecer los mecanismos de lesión en caso de accidente: a qué velocidad iba el patín y si el conductor salió disparado o no. "Eso nos ayuda a buscar lesiones ocultas, como las roturas de víscera".

"El patinete está en una situación de alegalidad absoluta"

Cuando Mercedes se estampó contra el coche del señor, su patinete de Xiaomi iba a la máxima velocidad: 25 kilómetros por hora, aunque cuesta abajo pueda alcanzar los 33. La velocidad y el desconocimiento sobre qué vehículos hay en las calles es otra de las preocupaciones máximas del fiscal. "El patinete está en una situación de alegalidad absoluta desde que se vende. Hay que indagar más. Hay sitios en internet en los que te dicen cómo manipular el acelerador para ir de 30 a 70 km/hora", dice. "No hay constancia de en qué condiciones van, si son buenas, si frenan o no frenan".
Las empresas, que emplean a jóvenes autónomos para cargar los patinetes por las noches, incluyen entre sus tareas que los revisen para ver si están mal. "Si elhunter detecta algún fallo, lo lleva al almacén en lugar de a la calle", apuntan desde VOI. El software que llevan los patinetes de Lime también alerta al usuario si está roto para que no lo coja. La empresa trabaja con distintos proveedores de patín y ha habido modelos que se han retirado del mercado por arder o partirse en dos. "Contamos con un riguroso programa de pruebas para asegurar a los usuarios que todos los patinetes se encuentran en perfectas condiciones", indican.
Ambas han introducido también medidas para educar en seguridad, como recordatorios de que te pongas el casco.
Aunque la DGT está preparando una ley estatal -que prohibiría la circulación por la acera y limitaría la velocidad a 25 kilómetros por hora- Vargas recuerda que la ley vigente ya lo prohíbe, aunque ciudades como Málaga o Zaragoza sí lo permitan a poca velocidad (10 km/h).
"Hay muchísimos problemas en la acera ya", continúa. "Depende de cómo vaya el patinador, porque los hay más prudentes, pero algunos van a 30 y se encuentran con invidentes, gente mayor o con carritos de bebé, que están indefensos".
Donde sí hay datos más ricos, y de donde se pueden extraer algunas conclusiones, es en las multas. En Madrid, por ejemplo, la policía municipal ha puesto 47 desde junio: 17 por circular por la acera y el resto, 30, por ir por la calzada. Casi todas (41) son a partir de agosto, cuando llegaron los de alquiler, aunque los datos son aún provisionales porque en noviembre cambiaron la forma de medirlos.
En Barcelona, donde los patinetes de alquiler están prohibidos si no van con un guía y solo entró una empresa (Wind) a la que echaron a los dos días, el Ayuntamiento anunció en septiembre que intensificaría los controles y han publicado cifras: van 3.000 sanciones, 2.000 a particulares y la mayoría por "no llevar casco, circular por la acera, no respetar semáforos, consultar el móvil, llevar auriculares o conducir bajo los efectos de bebidas alcohólicas o drogas".
En general, las principales ordenanzas municipales españolas permiten la circulación por el ciclocarril (carriles con velocidad máxima de 30 km/h) y el carril bici para evitar accidentes con peatones. Pero ni siquiera los patinadores se sienten del todo seguros así. "Está el peatón que se lanza al carril bici cuando vas a pasar tú. O el coche que no para en un cruce y sigue a su ritmo", reconoce Guillermo Lamarca, usuario de patinete personal en Zaragoza. "Hay muchas similitudes con la bicicleta que se acentúan con el patinete, porque la gente tiene más resentimiento".
Después de su accidente y con un nuevo patinete en su haber, Mercedes solo lo ha cogido tres o cuatro veces para hacer recados. "Te ahorras mucho dinero. Pero está totalmente demonizado", concluye. "Me da mucha pena. Hay cuatro locos usando mal los patinetes que se alquilan y por culpa de ellos la gente no se solidariza con casos como el mío".

martes, 1 de enero de 2019


Descubierto un mecanismo fundamental para reparar los nervios dañados


A diferencia de lo que ocurre con la médula espinal después de una lesión,  los nervios periféricos –que inervan los músculos y hacen posible su movimiento– tienen una capacidad significativa de ‘autorrepararse’. Sin embargo, es un proceso lento que puede fallar y dejar secuelas. En el Instituto de Neurociencias de Alicante han dado un paso importante para facilitar este proceso de reparación.

<p>La reparación espontánea de los nervios periféricos es posible gracias a las células de Schwann. / <a href="https://pixabay.com/es/c%C3%A9lula-del-nervio-neurona-cerebro-2213009/" target="_blank">Pixabay</a></p>
La reparación espontánea de los nervios periféricos es posible gracias a las células de Schwann. / Pixabay
Después de una lesión, la parte final de los nervios periféricos experimenta un proceso biológico especializado con el objetivo de crear las condiciones adecuadas para su regeneración. Averiguar cómo se lleva a cabo esta reparación es importante para acortar la recuperación e intervenir cuando no se produce adecuadamente. Además, podría contribuir a entender qué falla en el sistema nervioso central y lograr el objetivo largamente perseguido de reparar la médula espinal después de una lesión.
La reparación espontánea de los nervios periféricos es posible gracias a un tipo especial de células, llamadas de Schwann, que envuelven las fibras nerviosas con una capa aislante, la mielina. Esta capa grasa protege los nervios y aumenta considerablemente la velocidad de transmisión de los impulsos nerviosos.
En el Instituto de Neurociencias de Alicante, centro mixto de la Universidad Miguel Hernández de Elche y el CSIC, el grupo de Hugo Cabedo acaba de descubrir precisamente cómo induce el nervio dañado la producción de la capa de mielina por parte de la célula de Schwann, después de una lesión, para que se vuelva restablecerse correctamente la comunicación.

Cuando sufrimos una lesión en un nervio periférico, como el que va desde la médula a los dedos de la mano o el pie, estas células pierden temporalmente la capacidad para formar mielina y retroceden a un estadio anterior muy desdiferenciado. 
“En el sistema nervioso periférico las células de Schwann tienen un papel muy importante a través de un proceso muy regulado de diferenciación y desdiferenciación, una característica que no tiene ninguna otra célula del sistema nervioso. Esto las hace muy plásticas y permite que pasen de un estado en el que producen mielina a otro, menos diferenciado, en el contribuyen a reparar el nervio dañado”, explica Cabedo.
El objetivo de esta transformación es ayudar al nervio a regenerarse y a llegar a los tejidos diana. Una vez reparado el nervio, la célula recupera su capacidad de producir mielina para recubrir el nervio con la capa aislante y permitir la correcta transmisión de los impulsos nerviosos. Aunque este proceso de cambio de estado de las células de Schwann es conocido, no estaba claro cómo se lleva a cabo.
El grupo de Cabedo ha averiguado que en este proceso tiene un papel fundamental un mensajero químico denominado AMP cíclico. “El AMP cíclico envía al núcleo de las células de Schwann a una proteína denominada histona deacetilasa 4 que, una vez reparado el nervio, pone en marcha de nuevo la mielinización. Esto se consigue al inactivar al gen c-Jun, que en condiciones normales bloquea la producción de mielina. Este bloqueo del gen c-Jun es necesario y suficiente para activar a los genes productores de mielina e iniciar de nuevo el programa de diferenciación de las células de Schwann para que recubran el nervio regenerado”.
Este proceso es el que hace posible la reparación espontánea de un nervio o en algunos casos reimplantar un dedo amputado, por ejemplo. “Si te cortas un nervio periférico y el cirujano lo cose adecuadamente se acaba regenerando. Aunque los nervios en su parte terminal degeneran, las células de Schwann, que se mantienen, se convierten ahora en reparadoras y ayudan al nervio a alcanzar de nuevo los tejidos diana. Una vez que el nervio ha alcanzado su destino, la célula de Schwann se convierte de nuevo en productora de mielina para añadir la capa aislante y recuperar así la capacidad de movimiento y el tacto. Desgraciadamente en nervios de cierta entidad, la regeneración nerviosa y la evolución clínica asociada no es completa, quedando secuelas de por vida”, explica Cabedo.

Enfermedades que deterioran la mielina
Este hallazgo puede facilitar el tratamiento de lesiones en los nervios periféricos, como ocurre en los accidentes de tráfico. “Este es el siguiente paso de nuestra investigación”, resalta este experto.
El hallazgo puede ser también importante para mejorar el tratamiento de algunas enfermedades en las que la mielina se deteriora, como la de Charcot Marie Tooth, de origen genético, en la que “las células de Schwann pierden la capacidad de mielinización y aparecen problemas de coordinación en las piernas, con tropiezos, caídas, atrofia de los músculos y serias dificultades para caminar”, apunta Cabedo.
También puede ser relevante en el síndrome de Guillain-Barré, un trastorno neurológico que ocurre después de una infección, y en el que de forma repentina el sistema inmune ataca a las células de Schwann. Esto tiene consecuencias muy graves, que incluyen la pérdida de movilidad y la capacidad de percibir estímulos externos. Además, se produce un déficit respiratorio progresivo que puede llevar a la muerte por asfixia en uno o dos días si no se actúa con rapidez para proporcionar respiración asistida en una unidad de cuidados intensivos.
“La investigación que estamos llevando a cabo puede ayudar también a diseñar terapias que mejoren la remielinización tras el ataque autoinmune que tiene lugar en el síndrome de Guillain-Barré”, resalta el experto.
Otros estudios sugieren que la mielina también está alterada en la enfermedad de Alzheimer y en la esquizofrenia. “Es por lo tanto previsible que nuevos trabajos orientados a entender cómo se forma la mielina puedan ayudar a esclarecer las causas estas enfermedades”, concluye.