martes, 22 de julio de 2008

S E X O



Dirige el servicio de psiquiatría del Instituto USP Dexeus y es uno de los primeros especialistas españoles que trataron los problemas que da el sexo.

Josep Maria Farré Martí. .



.
--¿Da muchos problemas el sexo?--
La sexualidad no es un asunto menor, es un tema que causa un gran sufrimiento. La psiquiatría y la psicología se han aproximado poco y mal a este campo, aunque tiene una importancia predominante dentro de la salud mental. El sexo normal, en cambio, el no patológico, está sobredimensionado socialmente.
--¿Qué lugar ocupa el sexo entre los intereses de los occidentales?--Muy alto. Las consultas médicas motivadas por el sexo son propias de un mundo hedonista que da mucha importancia al placer. El sexo es un gran activador, pone en marcha a las personas y al comercio.
--¿Da más placer que comer?--Si se hace una clasificación, tal vez el placer de la comida quedaría en primer lugar, porque sin comer no vivimos. Nadie ha muerto por no tener sexo --aunque se puede morir de aburrimiento-- y, en cambio, sí se muere de hambre. Creo que la gente defendería las dos cosas: una buena comida y una buena compañía.
--¿Y usted qué opina?--Yo creo que, en Occidente, el sexo mueve más al personal que la comida. Tiene mucha más emoción que la alimentación, motiva más. Aunque la comida ya se ha convertido en un elemento de placer, el sexo produce sensaciones muy directas, da un refuerzo inmediato.
--¿Es distinto en Oriente?--En Oriente, desde tiempos remotos, se ha dado mucha más importancia al mundo de la sensualidad, al contacto, al masaje, a todo eso que nosotros vamos incorporando ahora, casi por la convicción de que son buenos métodos terapéuticos. Para ellos, lo sensual es consustancial al sexo. En Occidente no ha existido el Kama Sutra.
--¿Por qué motivos le consultan?--El principal problema común a hombres y mujeres --a ellas les afecta más--, es el deseo sexual inhibido, pero la consulta más frecuente entre todos los problemas de origen sexual es la disfunción eréctil masculina, la antigua impotencia. Los hombres sufren mucho con eso.
--Es decir, que unas personas tienen siempre el sexo en la mente y otras deciden inhibirlo.--No, no lo deciden. Es una enfermedad, no una decisión. Con la sexualidad, se pueden tomar decisiones hasta cierto punto. El sexo se rige desde el cerebro superior, desde la razón, pero en la mayoría de sus problemas interviene la ansiedad o el miedo intenso. Hablo de patologías sexuales reconocidas internacionalmente. Hablo de sufrimiento.
--¿Cómo se resuelven?--Con terapia psicológica, intentando cambiar conductas, con algún fármaco o incluso con afrodisiacos.
--¿Afrodisiacos?--El afrodisiaco del futuro será la dopamina, que es el neurotransmisor específico de la actividad, del impulso, del bienestar y del sexo. Las estructuras que canalizan la búsqueda de placer sexual están en el cerebro y se ponen en marcha, de forma fundamental, por la dopamina. Estamos experimentando un fármaco, basado en la dopamina, que actuará en las zonas cerebrales del sexo.
--¿Qué zonas?--Hablo de un núcleo identificado en el cerebro que se llama accumbens. Se ha comprobado que en el inicio de la relación amorosa ese punto está lleno del neurotransmisor dopamina. A medida que avanza la relación, el nucleo va perdiendo dopamina y la activación sexual disminuye. Con el paso del tiempo el deseo baja.
--¿A qué edad desciende, fisiológicamente, el interés sexual?--Depende del deseo que hayas tenido con anterioridad. Difícilmente una persona que ha sido poco sexual toda la vida se convertirá en un adicto al sexo en la madurez. En general, a partir de los 50 años, en los hombres, y de los 45 en las mujeres el deseo sexual se modera. Pero, si la sexualidad se practica, no hay edad.
--¿Cuál es el perfil psíquico de quien sufre eyaculación precoz?--Suele haber sido rápido toda la vida. Con los años, eso empieza a preocupar al personaje. Intenta controlar lo que se le descontrola y cada vez lo logra menos. Ha de aprender a estar atento: siempre existe la señal de que se va a eyacular. Debe identificar y modular esa señal.
--¿Y con la disfunción eréctil?--La impotencia surge de una gran ansiedad provocada por el exceso de control. El personaje está pendiente del resultado como si fuera un espectador, y así no le funciona.
--¿Y las mujeres?--El deseo sexual inhibido es muy difícil de tratar, porque intervienen factores culturales, de forma de ser, de evolución. Yo he observado en la consulta que muchas mujeres que en principio no tienen deseo sexual si se les dicen cosas bonitas y se las acaricia con cariño llegan a activarse. En un hombre, toda esa sensualidad no es más que un medio que no te queda más remedio que utilizar para conseguir un fin.

sábado, 19 de julio de 2008

M E D I C O S M A F F I O S I


M E D I C I N A

.
. ES LA CARRERA MÁS SOLICITADA







Soria reconoce la falta de plazas para estudiantes de medicina





• Los ministerios de Sanidad, de Educación y de Ciencia e Innovación buscan solución al desajuste entre oferta y demanda
.







.El ministro de Sanidad y Consumo, Bernat Soria, ha reconocido el problema de la falta de plazas para estudiantes de medicina y ha confirmado "contactos permanentes" con los ministerios de Ciencia e Innovación y de Educación para buscar una solución al desajuste entre oferta y demanda. Soria ha detallado que se están realizando "análisis a medio y largo plazo de las necesidades de profesionales sanitarios" y la adecuación del sistema formativo, y ha advertido que ya han aumentado las plazas de medicina. Pese a ser competencia del ministerio de Ciencia, ha destacado la transversalidad del Gobierno y el trabajo conjunto de los ministros para afrontar la falta de facultativos. El ministro ha recalcado el compromiso del Gobierno en la cooperación internacional a nivel sanitario, ya que "mejorar la salud de otras zonas del mundo es también mejorar y proteger la salud de los ciudadanos españoles", ha apuntado. Gobierno transversalSoria, que hoy ha participado en la feria científica Euroscience Open Forum 2008 (ESOF) que acoge Barcelona, ha señalado que las relaciones entre los ministerios de Sanidad, Educación, Innovación y Ciencia son "continuas", porque el Gobierno no está "parcelado" en ministerios, sino que cuenta con una estructura "transversal".Asimismo, el titular de Sanidad ha destacado la importancia de las relaciones con el ministerio de Educación para dar respuesta a las necesidades de la sanidad española, ya que "algunas profesiones sanitarias" dependen directamente de éste.En las pasadas Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU), unos 2.400 estudiantes que solicitaron estudiar medicina, la mayoría con expedientes académicos muy buenos, se quedaron sin plaza para el próximo curso en Catalunya y tendrán que optar por otros estudios, pese al incremento de plazas que se ofertaban y la evidencia de la falta de estos especialistas.






Es la guerra de todos los años.


La maffia desvergonzada y comisionista de los Colegios Médicos de España,una lacra que nadie se anima a desmontar.


Hay quien dice que al Ministro Ernest Lluch de Felipe González lo mandaron a matar los colegios medicos porque los quería suprimir.La ETA nunca admitió la autoría............


Todos forrados y millonettis con tarifas de consulta inhumanas a 300 euros un especialista, sin contar las comisiones por examenes complementarios y la guita de corrupción de los laboratorios.


Curiosamente una de las mejores imagenes de la población sobre profesionales, la tienen los médicos, es que nadie quiere tener a uno de enemigo, sobre todo si su vida depende de ellos....


¿Ud.se pelearía con el brujo de la tribu?


Así en este momento no hay médicos en Spain, estan contratando búlgaros, polacos, transilvanos, rumanos, húngaros y de otras nacionalidades de la Comunidad Europea.


Pero además, jubilan a los 65 a Jefes de Servicio para no pagar antigüedad y contratan pibes sin experiencia que traen de Dinamarca.Ninguno habla ni jota de castellano.Así se cometen errores médicos como en el Servicio Andaluz de Salud.


Miles de muchachos con vocación, buenas notas para estudiar, se quedan afuera porque los Colegios Médicos no quieren competencia, ""nos quitan los clientes ""dijo la presidenta del Colegio Médico de Madrid.(?)


Así es el comercio de los dueños de la salud en España, te sacan una pierna para cobrar la rehabilitación o un brazo.


La puta pela ..... de los administradores de la salud en complicidad con los médicos.

M U J E R E S (Estas chicas....!!!!!!)



El sexo del cerebro


BBC Ciencia


Ya lo dice ese popular libro: los hombres son de Marte, las mujeres de Venus, y al parecer las diferencias comienzan en el cerebro.

¿De hombre o de mujer?Una investigación publicada en la revista New Scientist afirma que no existe un sólo tipo de cerebro, sino dos: el de los hombres y el de las mujeres.
No es secreto que los hombres y las mujeres pensamos de manera muy distinta, pero hasta ahora se pensaba que esas diferencias se debían a la función de las hormonas o las presiones del medio ambiente.
Ahora, esta nueva investigación sugiere que los cerebros de los hombres y de las mujeres tienen estructuras genéticas distintas y por lo tanto numerosas diferencias anatómicas.
Por ejemplo, diferencias en las redes de los circuitos cerebrales y en las sustancias químicas encargadas de transmitir mensajes entre las neuronas.
"Todo esto conduce a la conclusión de que no hay un tipo de cerebro humano, sino dos" afirma Hannah Hoag, autora del informe.
Interrogantes
Durante mucho tiempo los científicos han tratado de entender cómo difieren los cerebros del hombre y de la mujer.

Hay áreas como la corteza límbica, que controla la respuesta emocional, que es más grande en cerebro de mujeres.Pero hasta ahora no ha logrado una conclusión que explique, por ejemplo, por qué las mujeres son propensas a sufrir distintos trastornos mentales que los hombres, o la razón por la cual algunos fármacos funcionan bien en los hombres pero no tienen casi efecto en las mujeres.
Lo que saben hasta ahora los neurocientíficos es que las diferencias que existen entre los cerebros de hombres y mujeres se deben al hipotálamo.
El hipotálamo está involucrado en el control de la ingestión de alimentos y el deseo sexual, entre otras cosas.
Pero aparte del hipotálamo, se creía que el resto del cerebro era el mismo, fuera de hombre o mujer.
Hoy, no se cree así.
Emociones

Las mujeres sufren más dolor crónico que los hombres.Un estudio reciente en la Escuela de Medicina de Harvard encontró que partes del lóbulo frontal, donde se regulan las funciones de toma de decisiones y resolución de problemas, era proporcionalmente más grande en las mujeres.
También se encontraron diferencias en la corteza límbica, que regula las emociones, y que era más grande en el cerebro de las mujeres.
Otros estudios han descubierto que el hipocampo, involucrado en la memoria de corto plazo, era mayor en las mujeres.
Entre las regiones que se cree son más grandes en el cerebro de los hombres está la corteza parietal, que procesa las señales de los órganos sensoriales y está involucrada en la percepción del espacio.
Y también la amígdala, que controla las emociones y la conducta social y sexual.
Los estudios que se han llevado a cabo en este campo revelan que los hombres y la mujeres procesan un eventos emocional de forma muy distinta.
Dolor
Otro aspecto en el que se sabe que hombres y mujeres utilizan distintos mecanismos cerebrales para controlar el dolor.
Un estudio, llevado a cabo por Anne Murphy de la Universidad de Georgia, está intentando descubrir por qué el dolor crónico afecta más a las mujeres que a los hombres.
La investigadora está centrando su estudio en un circuito de supresión de dolor que unen a dos áreas del cerebro: la sustancia gris periacueductual (SGPA) y la médula rostral ventral (MRV), con la médula espinal.
"Este circuito es la Meca de la modulación del dolor en los humanos -dice la doctora Murphy- y sin embargo nadie ha estudiado cómo está organizado en las mujeres".
Salud mental
Esto significa que mucho de lo que revelan las investigaciones sobre el cerebro está basado en fundamentos muy débiles
Hannah HoagLa investigadora intenta que sus estudios conduzcan a nuevos tratamientos contra el dolor que sean más efectivos en las mujeres.
La salud mental es otra área en la que se encuentran diferencias de género.
Dos veces más mujeres que hombres son diagnosticadas con depresión, y esto, creen los expertos, podría estar relacionado con los niveles de la serotonina, una sustancia química que se cree está relacionada con el estado de ánimo.
Por otro lado, los niños son más propensos que las niñas a sufrir autismo, síndrome de Tourette, dislexia, trastorno por déficit de atención y esquizofrenia.
Algunos científicos creen que la responsable podría ser unas sustancias parecidas a las hormonas llamadas prostaglandinas, que ayudan al cerebro de los hombres a "masculinizarse" antes del nacimiento.
Pocas mujeres
Según el informe de New Scientist, todos estos estudios están en sus primeras etapas.
Pero una de las razones por las que no se ha podido hasta ahora confirmar las diferencias entre los cerebros de mujeres y hombres es que la mayoría de los estudios sobre el cerebro se llevan a cabo con hombres o animales machos.
"Esto -dice Hannah Hoag- significa que mucho de lo que revelan las investigaciones sobre el cerebro está basado en fundamentos muy débiles".
La conclusión es que todavía falta mucho por estudiar, sobre todo en lo que se refiere al cerebro de las mujeres.
Pero todo parece sugerir que la próxima vez que pierda la paciencia con su pareja o amigo del sexo opuesto, recuerde que quizás no puede evitar ser como es... todo está en el cerebro.

viernes, 18 de julio de 2008



Sanidad recomienda no usar tatuajes de henna negra



La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), dependiente del Ministerio de Sanidad y Consumo, aconsejó hoy evitar el uso de tatuajes de henna negra ante las reacciones alérgicas provocadas por esta sustancia colorante.
Así, la henna negra, a diferencia de la natural, incorpora colorantes como la p-fenilendiamina o PPD que pueden producir diversas reacciones alérgicas --como picores, enrojecimiento, manchas, ampollas e, incluso, decoloración permanente de la piel y cicatrices en la zona decorada--, y cuyo uso directo sobre la piel "está prohibido", según recuerda la AEMPS en un comunicado.
Además, las personas que usen estos tatuajes pueden quedar "permanentemente sensibilizadas" y desarrollar "un cuadro de dermatitis alérgica por contacto" ya que los eccemas producidos en estos casos pueden requerir atención médica urgente y hasta hospitalización.
La AEMPS también advierte sobre los riesgos que entraña el no acudir a centros especializados ya que es habitual su aplicación en playas, ferias y otros eventos al aire libre.
Por todos estos motivos, este organismo lanza una serie de recomendaciones para diferenciar la henna negra de la natural, que poseen distintos colores --marrón verdoso frente a negro intenso-- y duración --la henna natural dura entre tres o cuatro días mientras que la negra más de una semana--.
Asimismo, respecto al tiempo necesario de aplicación, la henna natural necesita estar sobre la piel varias horas para fijar el tatuaje mientras que la henna negra se fija en una hora.
.

martes, 8 de julio de 2008

E L R E M E D I O E S E L E S T A D O

Una experiencia interesante en la Argentina sobre la fabricación estatal de medicinas.

Remediar con laboratorios públicos

El Plan Remediar, lanzado por el Ministerio de Salud en 2005 y que llega a 14 millones de beneficiarios, comenzará a comprar medicamentos a laboratorios públicos. Los costos menores de los productores estatales permitirán fijar precios testigo de medicamentos.


Por Pedro Lipcovich

Por primera vez, el Plan Remediar –que provee medicamentos para 14 millones de argentinos– comprará fármacos en laboratorios públicos: se anunció que un laboratorio de Santa Fe proveería el antibiótico cefalexina y uno de Formosa entregaría aspirina para niños. Las adquisiciones se enmarcan en el Programa para la Producción Pública de Medicamentos, anunciado en abril por la ministra Graciela Ocaña. Es cierto que decir que ningún laboratorio privado presentó oferta para los remedios en cuestión deja todavía en un futuro potencial el punto crítico del programa: aquel en el que un laboratorio público, por sus menores costos, le quite el negocio a uno privado. Para que ese escenario pueda construirse, el Estado debe invertir a fin de que los laboratorios públicos (o algunos de ellos, y esto es tema de debate) se adecuen a los requisitos de la Anmat. Según la Red Nacional de Laboratorios Públicos Productores de Medicamentos, es necesario que el programa se apruebe por ley y que cuente con presupuesto propio. La producción pública no sólo serviría para que el Estado ahorrara en sus compras: también permitiría, según un funcionario de la Superintendencia de Obras Sociales, “generar precios testigo para cada medicamento, ya que hoy los laboratorios privados acuerdan los precios”.

“Desde el Plan Remediar, y especialmente para fármacos en los que no había ofertas de laboratorios privados, vimos la posibilidad de cubrirlos mediante laboratorios públicos, a partir de la creación del Programa para la Producción Pública de Medicamentos: estamos en tratativas avanzadas con el Laboratorio Industrial Farmacéutico (LIF) de Santa Fe, para proveer el antibiótico cefalexina, y con el Laboratorio Formoseño de Medicamentos (Laformed) para proveer aspirina infantil”, contó Francisco Leone, titular del Plan Remediar, y comentó que “los laboratorios públicos pueden cumplir el rol de cubrir espacios no cubiertos por el mercado”.

–¿Por qué sólo espacios no cubiertos por el mercado? –preguntó PáginaI12.

–Tratamos de ir de a poco –contestó Leone–. Lo primero es que los laboratorios públicos puedan ofrecer productos con certificación de la Anmat (Administración Nacional de Medicamentos y Tecnología Médica). Pero la idea es, progresivamente, ver la posibilidad de que los laboratorios públicos tengan mayor grado de participación.

El Programa Nacional para la Producción Pública de Medicamentos se puso en marcha hace más de dos meses por la resolución que firmó Graciela Ocaña, ministra de Salud de la Nación. Se asienta en la existencia de la Red Nacional de Laboratorios Públicos Productores de Medicamentos, que agrupa a 21 entidades. El total de laboratorios públicos, incluyendo los instalados en hospitales, supera los 40.

“El primer objetivo es consolidar los laboratorios públicos que ya existen de acuerdo con el marco regulatorio en vigencia”, señaló Jorge Zarzur, titular del programa. Ese marco regulatorio consiste esencialmente en que “la planta y los productos estén aprobados por la Anmat”. La autorización de este organismo fiscalizador es la que se requiere a todo laboratorio farmacológico, público o privado, para que sus productos puedan circular más allá de su provincia de origen. Además, para cada nuevo fármaco que elabore, el laboratorio debe tramitar la aprobación de la Anmat.

“Hay siete laboratorios que ya cuentan con aprobación de la Anmat. Otros atienden necesidades regionales y algunos se limitan a atender a un hospital: no tendría sentido procurar para ellos la certificación Anmat, aunque sí acompañarlos para buscar la mejor eficacia”, afirmó Zarzur, y sostuvo que “esos siete u ocho laboratorios conforman un núcleo para comenzar a proveer a programas del Estado como el Remediar”.

–¿Alcanzaría con siete u ocho laboratorios públicos?

–Sí, para proveer los medicamentos de Remediar, al menos en parte –contestó Zarzur, y observó que “en Brasil, donde este tipo de producción está muy desarrollada, existen unos 20 laboratorios públicos, pero sólo cuatro proveen al programa más importante del Estado”.

Zarzur advirtió que “estamos en una primera etapa, que consiste en relevar, por una parte, las capacidades y necesidades de los laboratorios; por otra, las necesidades de medicamentos a cubrir; a partir de esto habrá que ver el nivel de inversión necesario”.

–Un desarrollo de los laboratorios públicos que los pusiera en condiciones de proveer al Estado, ¿no generaría resistencia de la industria farmacéutica privada?

–Ese desarrollo no sería “en lugar de” los privados, sino “además de” la industria privada –contestó Zarzur–: el mercado es grande, hay un mercado público y un mercado privado, y los laboratorios privados tiene un ámbito que atender.

Claudio Capuano –coordinador de la Cátedra de Salud y Derechos Humanos de la UBA y uno de los referentes de la Red Nacional de Laboratorios Públicos– sostuvo, en cambio, que “contar con sólo siete u ocho laboratorios con autorización de la Anmat es insuficiente”, y explicó: “El concepto es el trabajo en red: supongamos que en el sur del país se presenta una alta incidencia de neumonía y los antibióticos adecuados se elaboran en otra parte del país: es necesaria la certificación Anmat para que los medicamentos puedan ser trasladados”.

“Además –dijo Capuano–, supongamos que a un laboratorio, por ejemplo el de Rosario, le encargan millones de unidades de un medicamento para el Plan Remediar: el laboratorio está en condiciones de hacerlo, pero para eso tiene que postergar su producción habitual, destinada a su propia región: tiene que funcionar una red con autorización Anmat para que otro laboratorio pueda proveer esos medicamentos.”

Para el referente de la Red, “el programa debería establecerse por ley nacional: es lo único que permitiría garantizar su continuidad más allá del ministro de turno; y, por ley, debería contar con presupuesto propio: ya el solo hecho de poner a los laboratorios públicos en condiciones Anmat cuesta dinero: no mucho, pero cuesta”, advirtió Capuano, y sostuvo que “en contrapartida, los laboratorios públicos pueden bajar sensiblemente los gastos en medicamentos, porque sus costos son mucho más bajos que los de la empresa privada: pensemos que las compras de medicamentos por el Estado llegan a los mil millones de dólares por año, tomando los presupuestos nacional, provinciales, municipales y el PAMI”.

Martín Isturiz –del Grupo de Gestión de Políticas de Estado en Ciencia y Tecnología, que impulsa el desarrollo de los laboratorios públicos– destacó que, “además de defender la soberanía en el área de medicamentos, los laboratorios deben plantearse, no sólo como productores, sino como unidades de investigación y docencia, con el soporte del INTI: de este modo, su desarrollo implicaría expandir el sistema de ciencia y técnica para retener los recursos humanos que hoy todavía se dilapidan, por la emigración de profesionales”.

domingo, 29 de junio de 2008

A las farmacéuticas no les interesa buscar la curación"

Richard Roberts, premio Nobel de Medicina (1993), defiende el acceso libre y gratuito a las publicaciones de investigaciones científicas y critica al ‘lobby’ farmacéutico por su afán de buscar negocio y no de curar enfermedades

| .
Richard Roberts, durante la entrevista en el Campus de Excelencia..

Richard Roberts (Derby, Reino Unido, 1943) defiende con énfasis la libertad de acceso a las publicaciones científicas, porque, dice, la investigación se hace “para que el público la conozca”. Con la misma rotundidad critica la falta de ética en las grandes compañías farmacéuticas por no tratar de curar enfermedades, sino de lucrarse con los medicamentos para patologías crónicas. Roberts estuvo esta semana en el Campus de Excelencia, que se celebró en Gran Canaria, para mostrar que sí hay fondos para investigar en enfermedades de los países pobres y reclamar que las empresas tengan un departamento de investigación al margen de la obtención de beneficios. Premio Nobel de Medicina en el año 1993 por sus investigaciones sobre el ADN, Roberts trabaja desde los años 70 en BioLabs, que creció con la venta de enzimas de restricción (las que son capaces de cortar el ADN en un punto concreto) y que hoy se dirige a la búsqueda de fármacos para enfermedades de países en desarrollo y a bioenergía.

¿Hay todavía muchas trabas a la difusión de la ciencia, a pesar de Internet?

La mayor parte de las publicaciones están controladas por los editores que tienen derechos de propiedad intelectual sobre ellas y que, por tanto, te cobran por leerlas. Incluso yo tengo que pagar por poder leer mis propias investigaciones.

¿Hay alguna forma de cambiar la situación y acceder libremente a este conocimiento?

Un ejemplo de cambio es que el Congreso de EEUU ha obligado a que toda investigación que se haga con cargos a los fondos del National Institutes of Health [centro de investigación médica dependiente del Gobierno] tiene que ser de acceso libre a todo el mundo en 12 meses. Ahora intentaremos que se pueda leer gratis en seis meses, después en tres meses y después inmediatamente.

Ha cuestionado la ética de las compañías farmacéuticas en sus conferencias. ¿Cree que en estas empresas predomina el negocio frente a la cura de enfermedades?

Sí, es un problema gravísimo, en la medida en que existen empresas privadas que fabrican medicamentos y precisamente, como son privadas, su objetivo es tener beneficios. Por eso buscan fármacos para enfermedades a largo plazo. Y si yo como compañía desarrollo un fármaco que me ha costado cientos de millones de dólares de investigación, pero que cura la enfermedad, ¿cuánta rentabilidad puedo esperar si se termina el negocio? Las empresas no tienen ningún incentivo a desarrollar fármacos que realmente acaban con la patología.

¿Cree que debería aprobarse una ley que obligase a que los beneficios que obtienen por fármacos de enfermedades crónicas se destinen, en parte, a la investigación de curas para enfermedades que afectan a personas con pocos recursos o patologías que afectan a población escasa?

Creo que es una decisión que debe tomar la propia compañía, no creo que se deba legislar. Y la razón de no legislar es que las grandes empresas saben los caminos para evitar aplicar esta medida, o bien harían ver que en realidad sí están invirtiendo ese dinero. Lo que es necesario es separar el descubrimiento de una curación de enfermedades de la venta de medicamentos. No podemos pensar que las empresas van a buscar curaciones, porque no les interesa. Y por eso se necesita al sector público, para que los institutos públicos de investigación, con financiación del Gobierno, se fijen en las causas y las curas de las enfermedades.

Una de las líneas de investigación de su empresa es la filariasis [enfermedad presente en 130 países en vías de desarrollo que se transmite por un mosquito y provoca la ceguera africana y la elefantiasis]. ¿Por qué se centraron en esta enfermedad?

Decidimos caracterizar el gusano de Brugia malayi para saber cómo actúa y poder hacer frente a una enfermedad que no interesa a los grandes laboratorios, que sólo quieren las enfermedades crónicas. Millones de personas padecen esta enfermedad, que afecta a su sistema linfático y, además de causar en muchos casos la ceguera, les desfigura el rostro, lo que conlleva un estigma social en muchas comunidades y un aislamiento. Además, apoyamos la investigación en centros locales de Uganda, Vietnam, Nicaragua y Camerún. Desde nuestra empresa tratamos de aplicar la ética a la investigación. Intentamos investigar en enfermedades que ahora no interesan. Y cuando sepamos curar la filariasis a lo mejor cambiamos de proyectos y nos encaminamos a la bioenergía.

¿Qué opina de las plantaciones de alimentos para producir biocombustibles?

No es ético emplear alimentos para generar energía. La alimentación es lo primero. Lo que hay que investigar es en el aprovechamiento energético de lo que no se come ni tiene otros usos, como, por ejemplo, en el caso del plátano. Cuando nos comemos un plátano, el resto es una biomasa aprovechable. Otra apuesta importante es crear un biorreactor que emplee desechos biológicos para generar energía, con restos de crustáceos o de basuras, por ejemplo.

Ha pasado casi toda su vida de investigación dedicada a la genómica. Una vez que se ha secuenciado el genoma humano, ¿cree que se producirá alguna clonación de un ser humano?

Inevitablemente llegará un día en que se clone a un ser humano, pero no es una pregunta científica, sino una pregunta que se debe hacer la sociedad, en función de las reglas sociales que se establezcan. Y una de las opciones de aplicación de la clonación será cuando haya una pareja que no pueda tener hijos por fecundación in vitro. En ese caso podrían decidir si clonan a uno de los dos para tener descendencia.

La clonación humana, ¿proporcionará más ventajas, como la mejora del conocimiento científico, o inconvenientes?

El problema aparecerá durante las pruebas de clonación, porque se crearán mutantes y criaturas que no serán muy humanas, y eso podrá llevar a detener las pruebas hasta que acumulemos más conocimiento. Pero no tengo dudas de que llegará la clonación, en 50 o 60 años.

M O N S A N T O (es non sancto)


Non sancto

En el centro del negocio mundial de la soja y los pesticidas –que van de la mano– hay una multinacional norteamericana especializada en alta toxicidad. Una serie de investigadores denuncia a Monsanto por el sistema con que opera, que deja un tendal de monocultivo, deformaciones genéticas y enfermedades, y que quiere hasta patentar a los chanchos.

Por Alicia Dujovne Ortiz *

Desde París

“Hace más de veinte años que recorro el mundo, y en todas partes he oído hablar de esta multinacional norteamericana, a decir verdad bastante mal. Quise entender de qué se trataba y navegué por Internet durante meses. Es así como he descubierto que Monsanto representa una de las empresas más controvertidas de la era industrial, porque siempre ocultó la extremada toxicidad de sus productos. ¿Qué pasa hoy? ¿Nos dicen la verdad sobre esos OGM? ¿Podemos creerles cuando nos dicen que las biotecnologías resolverán el problema del hambre y de la contaminación del medio ambiente? Para responder a esas preguntas, retomé mi bastón de peregrina y viajé a lo largo y a lo ancho de tres continentes. Hoy estoy segura de que no debemos dejar que esta empresa se apodere de las semillas, vale decir, de la alimentación mundial.”

La autora de esas palabras, Marie-Monique Robin, ya había tomado su bastón de peregrina para ocuparse, entre otras cosas, de la presencia en nuestro país de la OAS, la organización paramilitar argelinofrancesa que a través de la Triple A exportó a la Argentina sus escuadrones de la muerte. Hace unos pocos meses Robin publicó un libro decisivo, El mundo según Monsanto, de la dioxina a las OGM, una empresa que nos desea el bien, y realizó un documental donde cuenta la historia de estos no menos espeluznantes escuadrones. Según sus declaraciones, los telefonazos insultantes recibidos a raíz de su primer texto fueron juego de niños en comparación con los aprietes que le valieron meterse con Monsanto.

No es la primera vez que se denuncia a esa empresa, pero sí es la primera en que el desenmascaramiento llega, por fin, a una cadena televisiva de tanta difusión como la francoalemana Arte, que transmitió hace poco el filme de Robin. Ya en el año 2000, Isabelle Delforge había publicado, en Bruselas, Alimentar al mundo o el agrobusiness, donde revelaba el engranaje oculto de Monsanto. Para escribir estas líneas me he guiado por los trabajos de Robin, de Delforge y del investigador Raoul Marc Jennar, de la Urfig/Fundación Copernic, que, como nuestro Premio Nobel Alternativo, el doctor Raúl Montenegro, tampoco se queda corto al analizar todo lo que en Monsanto resulta non sancto.

¿Merece Monsanto la calificación de “necroempresa” con que muchos la adornan? El siguiente relato parecería confirmarlo. Si a principios del siglo XX, los “mercaderes de la muerte” fueron la compañía alemana Krupp, la británica Vickers y la francesa Schneider-Creusot, Monsanto los reemplazó simbólicamente en 1945. En primer lugar, al asociarse, dentro de la Chemagrow Corporation, con la IG Farbenfabriken que había sostenido financieramente al nazismo en los años treinta y fabricado el gas para Auschwitz diez años después. Es cierto que una empresa no tiene por qué meterse a fisgonear en lo que han hecho sus socios, antes de haberlos frecuentado en carne y hueso; sobre todo si esa empresa está basada en un criterio de rentabilidad, acaso incompatible con el de humanidad, como el que el propio Edgar Monsanto Queeny, presidente de Monsanto desde 1943, manifestó con una sinceridad casi conmovedora: “I am a cold, granitic believer in the law of the jungle”.

Esta sociedad transnacional comenzó a hacerse célebre por ella misma, y no por sus malas compañías, durante la guerra de Vietnam y a causa de su tristemente célebre “agente naranja”. Destinado a desherbar la selva para impedir que los vietcong se escondieran entre sus vericuetos, el agente naranja, fruto de la combinación de los elementos 2,4-D y 2,4,5-T, fue difuminado en dosis gigantescas desde las avionetas norteamericanas. Pequeño problema, al fabricar este herbicida surge un producto derivado conocido como TCDD o dioxina, “impureza” que no puede ser eliminada y que provoca malformaciones del feto, transformaciones genéticas y cáncer. La hierba vietnamita murió, en efecto, de un solo saque, pero los seres humanos siguen muriendo de a poco hasta el día de hoy. En 1988, diecisiete años después del bombardeo desherbante, las sustancias tóxicas seguían presentes en la fruta y la verdura repletas de dioxina. “No nos nacen bebés sino monstruos”, exclamó un médico partero, el doctor Le Diem Huong, al tomar entre sus manos a un recién nacido de cuya carita salían los órganos genitales.

Penetrar los entretelones de Monsanto no es tarea difícil. Convencida de su derecho a llenarse los bolsillos, y fiel a la sinceridad de su fundador, la empresa no se traga la lengua. “Nuestro objetivo es la captación de toda la cadena alimentaria”, declaran sin ambages sus máximos representantes, refiriéndose a una dominación que les asegura el control absoluto de las distintas poblaciones por su lado más débil, el vientre. Las predicciones de Aldous Huxley y de Georges Orwell quedan reducidas al tamaño de un poroto, obviamente de soja, al lado de esta posesión de lo comestible que se manifiesta por medio de una curiosa idea: patentar la vida.

¿Cómo se obtiene la patente de algo que, con inconmensurable ingenuidad y en nuestra calidad de seres vivos, hemos creído nuestro? Desde la semilla “Terminator” (admitamos que el nombre es un hallazgo) hasta la producción de pesticidas y herbicidas, de hormonas de crecimiento y de organismos genéticamente modificados, altamente tóxicos y cancerígenos (¿pero acaso un “granítico frío” se achicaría ante tan nimio detalle?), se trata de inventar y de producir todo lo susceptible de ser comercializado en forma óptima, vale decir, sin el menor prejuicio de carácter ético. Ejemplo: crear especies vegetales Monsanto que resistan a los pesticidas y herbicidas Monsanto, y sólo a ellos. Dependencia asegurada: para garantizar la producción, no queda más remedio que desherbar y apestar con esas sustancias específicas y no con otras. Cada semilla genéticamente modificada es propiedad de su inventor, patentada y protegida por las reglas de la Organización Mundial del Comercio. La modificación genética puede ser tan ínfima y, por ende, tan insospechable, que el campesino que compra una semilla cualquiera, y la siembra sin suponer siquiera quién está por detrás, se expone a una persecución judicial. Es lo que acaba de sucederles a los campesinos mexicanos que sembraron maíz, tal como lo vienen haciendo desde mucho antes de Moctezuma. Un buen día les cayó encima Monsanto, a quien desde ese momento no me extrañaría que le llamaran Mondiablo. “Esa semilla es nuestra –les dijeron–. Ustedes no tienen derecho a utilizarla porque está... patentada.”

Terminator se llama así porque termina con las hierbas salvajes, y también con todo intento de autonomía agrícola. Gracias a la introducción de un gene autodestructor, la dichosa semillita sólo germina una vez, de modo que el campesino está obligado a comprarse otras todos los años, en vez de tomarlas de su cosecha anterior como lo tuvo por costumbre desde siempre. Aunque Monsanto haya anunciado que retira del mercado su semilla con nombre de juego electrónico para adolescente con cerebro lavado, otras firmas la comercializan, en particular su genio creador, la Delta & Pine Land Co. Sin contar con que la tecnología Terminator tiene como treinta patentes distintas, compradas por unas cuantas transnacionales agroquímicas que tampoco se andan con chiquitas. Transnacionales que, con Monsanto a la cabeza, extienden la práctica a todas las especies vivientes que puedan servir como alimento o como medicamento de origen vegetal, pero también animal. Esto último no es broma: Monsanto ha presentado una solicitud de patente para cerdos que, de ser aceptada, le permitiría cobrarle una suma por chancho a cada propietario de chiquero, en la Argentina, en Eslovenia y en Dakota del Sur.

Monsanto, fundada en 1901 por John Francis Queeny y así llamada en homenaje a su esposa, Olga Méndez Monsanto, ha debido enfrentar, y algunas veces perder, unos cuantos procesos. Los veteranos norteamericanos de la guerra de Vietnam, encargados de pulverizar el agente naranja pero incapaces de evitar que el mismo chorro les cayera a ellos; la asociación vietnamita de víctimas del agente naranja, que denuncia a Monsanto y a otros diez fabricantes de herbicidas por crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra; una Madre Coraje paraguaya, Petrona Talavera, entrevistada por Robin y cuyo hijo Silverio, como tantos otros Silverios argentinos, brasileños y paraguayos, súbditos de la “República unida de la soja”, murió envenenado bajo una lluvia de pesticidas; o la asociación bretona Aguas y Ríos, que acaba de reaccionar con santa indignación a una página de publicidad donde se exaltan los beneficios del célebre Roundup, causante de la fuerte contaminación de los ríos bretones y enérgicamente denostado, por sus claros efectos cancerígenos, durante el Grenelle del Medio Ambiente que tuvo lugar en Francia hará dos o tres meses; todos ellos han presentado sus quejas y hasta, en raras ocasiones, obtenido justicia. Nada de lo cual detiene a la necroempresa: en la actualidad, Monsanto es el líder planetario en la producción de glifosato, un herbicida total comercializado bajo la citada apelación de Roundup. La semilla de soja genéticamente modificada que le va como anillo al dedo se llama Roundup Ready y es, qué duda cabe, resistente al herbicida del mismo nombre.

Lo cual, de modo indefectible, nos lleva a preguntarnos: ¿y por casa?

Según datos publicados por este mismo diario, en la Argentina de 2007 la cosecha de soja transgénica llegó a los 47 millones de toneladas y abarcó 16,6 millones de hectáreas, rociadas con 165 millones de litros de glifosato. Los agronegocios basados en la soja transgénica desalojaron, en los últimos diez años, a 300.000 familias de campesinos e indígenas que fueron a engrosar los contingentes de las nuevas Villas Miseria. Un número aún indeterminado de peones perdió su trabajo, y su sueldito de hambre, porque el cultivo de la soja no requiere de muchos brazos. El avance de la soja obligó a desmontar 1.108.669 hectáreas de bosques en cuatro años, con el consiguiente empobrecimiento de la tierra en poco tiempo más. Las compañías que se han beneficiado con el negocio sojero son, por supuesto, Monsanto, pero además Dupont, Syngenta, Bayer, Nidera, Cargill, Bunge, Dreyfus, Dow y Basf, entre otras. Mientras tanto, las malformaciones de fetos, los abortos espontáneos, el aumento del cáncer en vastas zonas de nuestro país, y la aridez inexorable para dichas zonas, no regadas con lo mismo que en Vietnam pero casi, apenas si entran en las discusiones que nos agitan desde cien días atrás.

En el libro de Robin, el capítulo dedicado a la Argentina da frío en la espalda. Todo empezó con Menem a principios de los noventa, en medio de un coro de alabanzas oficiales y privadas a las biotecnologías que contribuirían a “ganar la guerra contra el hambre y a proteger el medio ambiente”. Al principio, las “semillas mágicas”, vendidas muy baratas, a pagar después de la cosecha y fácilmente sembradas con siembra directa sobre los residuos de la anterior, tuvieron el efecto de un canto de sirenas. Frente a la crisis de 2001, el boom mundial de la soja transformó el oro verde en “refugio y motor de nuestra economía”. Algunos comenzaron a comprender, lo cual no garantizó la durabilidad de su inteligencia: “Asistimos a una expansión sin precedentes del agrobusiness en detrimento de la agricultura familiar”, se lamentaba en 2005 un Eduardo Buzzi entrevistado por la investigadora. Sin embargo, las ganancias alcanzaban cifras astronómicas y un programa de “Soja solidaria”, implementado en las villas, pretendió taparles la boca a los pocos aguafiestas que entendieron la trampa.

Hoy tampoco son muchos los que lo saben ni los que lo difunden: la aparición de biotipos que ya no son tolerantes al glifosato obliga a aumentar las dosis de herbicidas. Consecuencia (aparte de las muertes fetales precoces): disfuncionamientos de la tiroides, de los pulmones, de los riñones, malformaciones genitales en los varones, nenas de tres años que ya tienen la regla. “Un verdadero desastre sanitario”, según el doctor Darío Gianfelici, médico de un pueblito entrerriano que ve lo que sucede y que se anima a decírselo, por lo menos, a una francesa, felizmente dispuesta a meter sus narices donde nadie la llama. ¿Habrá previsto el doctor en 2005 que sus palabras nunca serían escuchadas tal como hoy lo son las de un comprovinciano suyo, autor de la mejor frase acuñada en la Argentina en lo que va del siglo, “las vacas morirán de pie”, y para quien, frente a las cámaras, pibe más, pibe menos que nazca enfermo no es un tema que importe?

¿Pero para quién lo es? De memoria sabemos que el productivismo frenético del campo acrecienta la hambruna y la desnutrición en los países pobres, provoca el éxodo rural, la desertificación, la destrucción de los ecosistemas, introduce enfermedades por ahora incurables en las plantas, los animales y los seres humanos, y produce una “contaminación genética” de consecuencias imprevisibles. Con todo, es necesario machacarlo: cuando los responsables políticos sienten la más olímpica indiferencia hacia la seguridad sanitaria de sus respectivas poblaciones, y cuando la investigación científica se ve obligada a venderse al poder privado, la organización mercantilista del mundo gana por varios tantos.

Por sentido de la equidad, y porque el enriquecimiento desorbitado de un puñado de gente me da dentera, desde el comienzo del conflicto he apoyado las tan cacareadas, baladas o mugidas retenciones; y no puedo menos que felicitarme de que con esa plata, la Presidenta se proponga construir hospitales. Sin embargo, tampoco puedo menos que acongojarme al comprobar que los dimes y diretes entre el Gobierno diz que bifronte, y los cuatro jinetes del Apocalipsis, reunidos al grito de mozo jinetazo ahijuna, no hayan tenido en cuenta que, si se sigue sembrando nuestra tierra con semilla transgénica y espolvoreándola con los pesticidas que son su media naranja, ni los nuevos hospitales darán abasto. Toda redistribución de la riqueza que no le imponga las más draconianas trabas legales a Monsanto y a la sojización del territorio sólo será otro modo, por cierto no exclusivamente argentino, de una sola y misma complicidad.

* Periodista y escritora; su último libro es El camarada Carlos.

.

.