viernes, 1 de junio de 2012

Expertos de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA)Managua, 30 may (PL)
Expertos de países miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) iniciarán hoy en Nicaragua sesiones de trabajo a fin de coordinar políticas sobre medicamentos con fines sociales y esquemas de colaboración.(RadioPL)

 Ver imágenes en FotosPL La VI Reunión de ALBA-Medicamentos (Albamed) reunirá a más de 20 directivos de los ministerios de Salud de Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y el país anfitrión, confirmó la víspera la titular nicaragüense de esa cartera, Sonia Castro.

Al intercambio asistirán "tomadores de decisión alrededor de la compra, el registro, la distribución, y el almacenamiento de los medicamentos", dijo la funcionaria, quien apreció la búsqueda alternativas para lograr superior rendimiento en las inversiones.

El año anterior, ilustró, el Gobierno de Nicaragua erogó mil millones de córdobas (más de 44,4 millones de dólares) en compras de medicinas e insumos para la atención médica gratuita a la población y en 2012 el gasto ascenderá a casi mil 200 millones (aproximadamente 53 millones de dólares).

Mediante el ALBA, buscamos que con esos mil 200 millones de córdobas podamos adquirir más recursos y de mayor calidad para hacerlos llegar al pueblo, comentó.

Internacionalmente hay fármacos muy caros y de alta especialización, entre ellos los empleados contra el cáncer y los antibióticos de primera línea, por ello lo que buscamos es coordinar esfuerzos para ser eficientes con lo que tenemos, refirió la doctora.

Albamed, recordó, forma parte de los proyectos Gran-nacional del ALBA y se complementa con Albafarma, la entidad concebida para la distribución de los medicamentos.

Mediante una serie de encuentros, el más reciente en 2010, los participantes en la iniciativa definieron 489 productos, con registro por todos los países del ALBA, destacó la doctora Castro.

Entonces el objetivo de esta reunión en Nicaragua es darle operatividad a lo que ya está definido, poniéndonos de acuerdo sobre las formas de proceder, declaró al Canal 8 de televisión.

Esta es una esperanza de que las cosas pueden ser mejor si nos unimos, si buscamos una respuesta en conjunto, evaluó la ministra.

jueves, 31 de mayo de 2012

LA FARMAFIA


Grandes compañías (o mafias) farmacéuticas pagaron 281 millones de dólares en el 2009 a doctores; 384 doctores recibieron más de 100 mil dólares para que promovieran medicamentos en Estados Unidos

La gente de ProPublica ha hecho un excelente trabajo dando a conocer información sobre los pagos de 281 millones de dólares que hicieron grandes compañías farmacéuticas a doctores en el 2009 y en algunos casos en el 2010 para que estos promovieran sus medicamentos. Las cifras sólo incluyen información revelada por siete de las más grandes farmacéuticas en proceso de cumplir con la ley de transparencia Physician Payments Sunshine Act que obligará desde el 2013 a todas las compañías a revelar los pagos que hacen a los doctores en Estados Unidos.

En la base de datos de ProPublica se pueden consultar los nombres de los 384 doctores que recibieron más de 100 dólares de compañías farmaceúticas, en un claro conflicto de interés que trafica a fin de cuentas con la salud, la vida y la muerte.

Pagar a doctores para que promuevan sus medicamentos (o dicten favorables conferencias) no es ilegal pero es ciertamente cuestionable desde el punto de vista ético. A la hora de decidir qué medicamento recetar o qué procedimiento seguir los doctores pueden estar siendo influenciados por estas grandes compañías. Y si se toma en cuenta el hecho de que muchas de estas sustancias están diseñadas sólo para tratar síntomas pero no para curar (como sostienete el video al final de esta nota) para así mantener el negocio, este compromiso ético en el que los doctores son puestos es alarmante. (estas compañías son todas trasnacionale spor lo cual seguramente está pasando en tu país). Los pagos nos muestran que el Big Pharma es una mafia global cuyo máximo negocio no es curar a las personas sino mantenerlas enfermas para que sigan comprando medicinas como si fueran grandes cárteles de drogas (aunque pensándolo bien justamente es lo que son).

Las compañías que más gastaron fueron AstraZeneca, Cephalon, GlaxoSmithKline, Eli Lilly, Johnson & Johnson, Merck and Pfizer. Entre estas compañías vendieron el 36% de los más 300 mil millones de dólares en medicamentos prescriptos que la industria generó en Estados Unidos en el 2009. El Lilly, la que más pago a doctores, en algunos caso hizo pagos repetidos al mismo doctor modificando las iniciales del nombre de dicho doctor.

Click en la imagen para agrandar:

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miércoles, 30 de mayo de 2012

ASÍ DETERMINA LA BIOLOGÍA NUESTRAS VIDAS


¿Esclavos de nuestro cerebro o seres absolutamente libres?

¿Esclavos de nuestro cerebro o seres absolutamente libres?.
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Hasta hace poco, la tesis principal de los libros de autoayuda es que uno puede hacer lo que quiera a través de su propio pensamiento (positivo), su motivación y su voluntad. Sin embargo, el énfasis parece estar cambiando a favor de los condicionamientos del ambiente y especialmente, los biológicos, como producto del avance de disciplinas como la neurociencia, que cada vez explican con mayor profundidad nuestros procesos cerebrales, de manera que no queda espacio para el libre albedrío. ¿Es el fin de los libros de autoayuda, los self-help books, sustituidos por los libros de no-puedo-hacer-nada, que han sido bautizados por James Atlas en un artículo de The New York Times como los can’t-help-yourself-books? Los mismos defienden que lo máximo que podemos hacer es desarrollar una serie de estrategias que regulen nuestra conducta y que limiten el impacto de estos condicionantes en nuestra vida.
Una tendencia que se refleja en libros como Subliminal: Cómo tu mente cambia tu comportamiento (Pantheon) de Leonard Mlodinow o El poder del hábito: por qué hacemos lo que hacemos de Charles Duhigg. En ellos, se parte de la idea de que nuestras decisiones diarias se encuentran condicionadas por los impulsos de nuestro sistema nervioso y determinados por el pack biológico con el que venimos de serie y que poco o nada podemos hacer respecto a ello. Por ejemplo, Duhigg afirma en su libro que no podemos cambiar nuestros hábitos; como mucho, desarrollar unos nuevos. Por su parte, Mlodinow ha publicado un libro llamado El paseo del borracho: Cómo el azar influye en nuestras vidas (Pantheon), que también señala lo pasivo de nuestras vidas. Se trata de una visión polémica, en cuanto que despoja al ser humano de su libre albedrío y lo reduce a una máquina sometida a los embates del ambiente y de su propia biología, que se limita a recibir estímulos y reaccionar en consecuencia.
Dónde trazar la línea
El doctor José Antonio Portellano Pérez, neuropsicólogo y profesor titular del Departamento de Psicobiología de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense, se muestra en desacuerdo. ”Creo en el libre albedrío”, señala. “Algunos le dan un sentido moral, otros un sentido religioso, pero si no existiese la capacidad para tomar decisiones por uno mismo, los seres humanos actuaríamos como autómatas”. En un sentido semejante se manifiesta Laura García Agustín, psicóloga clínica, escritora y directora de Clavesalud: “Pueden contar lo que quieran”, afirma con contundencia. “La biología es un sustrato que determina nuestro desarrollo. Es evidente que traemos unas determinadas características, pero la gente puede desarrollarse de una manera u otra”.
Sin negar la importancia que pueda tener el uso de psicofármacos en ciertos casos, no se debe medicalizar la salud mental tanto como habitualmente se hace“Lo que debemos tener presente es que hay que poner la biología a nuestro servicio”, prosigue García Agustín. “Por así decirlo, son los mimbres con los que trabajamos, que pueden ser de una manera u otra, mejores o peores. Pero está en nuestras manos desarrollarlos de una manera u otra”.
Medicación o terapia
Otra consecuencia de dicha concepción es el exagerado protagonismo que la medicina ha adquirido en los últimos tiempos, como solución respecto a diferentes problemas: en definitiva, el camino fácil que busca en lo químico la solución de todos los problemas humanos. Para los expertos consultados, se ha producido un proceso de medicalización de los tratamientos. “Sin negar la importancia que pueda tener el uso de psicofármacos en ciertos casos, no se debe medicalizar la salud mental tanto como habitualmente se hace, privando a las personas de tratamientos psicológicos de probada eficacia”, señala Portellano.
Laura García Agustín añade que “lo que ocurre en muchas ocasiones es que los pacientes piden directamente una pastilla, porque impera la ley del mínimo esfuerzo. Todo requiere un proceso que lleva tiempo y trabajo. Hay que cambiar el paradigma de lo fácil y lo rápido”. Y recuerda que “ahora, por ejemplo, se está recetando mucha paroxetina, que tiene unos grandes efectos secundarios”.
Otros pensadores se encuentran en una línea semejante, como es el caso de Richard J. Davidson, que a pesar de provenir del campo de la neurología, defiende la neuroplasticidad como una forma de cambiar nuestro cerebro a través de nuestra conducta. Se invierte la perspectiva: en lugar de estar condicionados por nuestro cerebro y nuestra configuración inicial, Davidson defiende que la materia gris puede ser alterada por nuestra actitud. En ese sentido, José Antonio Portellano recuerda que “cuando una persona mantiene pensamientos y actuaciones positivas, se produce un incremento en la liberación de dopamina en dicho núcleo, lo que a su vez repercute en el sentimiento de bienestar emocional”.
Los fármacos son como el chocolate del loro. No eliminan el problemaAdemás, Portellano realiza una última propuesta que ya se realiza en otros países, y que trataría de frenar este auge de lo farmacológico. “La salud mental en España está excesivamente medicalizada, lo que supone un coste muy elevado para la Sanidad”, recuerda. “Recientemente algunos países como el Reino Unido han puesto a miles de psicólogos en los centros de atención primaria y se están empleando tratamientos psicológicos para mejorar la salud mental de la población como alternativa a los métodos tradicionales. Los resultados están siendo muy esperanzadores hasta el momento”.
Manejar o ser manejados
Ambos expertos señalan la necesidad de un cambio de paradigma en el que la importancia de la medicina se relativice a favor de la terapia, una vía cuyos efectos son más prolongados. Se trata de una discusión que prolonga el debate inicial, en la medida en que al contrario de lo que ocurre con la química, el paciente es agente de su propia curación, y por lo tanto influye en un mayor grado su voluntad y libre albedrío para decidir que quiere salir adelante.
“Si una persona presenta un cuadro de ansiedad, se puede recurrir al uso de psicofármacos o al tratamiento psicológico”, señala Portellano. “En el caso de que se utilice una medicación contra la ansiedad (benzodiacepinas), es posible que disminuyan los síntomas de ansiedad porque se logra una modificación en aquellas áreas de cerebro implicadas. Pero el locus de control es externo, ajeno a la voluntad del sujeto. Por el contrario, si se ha empleado tratamiento psicológico eficaz, la mejoría conseguida mediante técnicas de relajación, detención del pensamiento, etc., se debe al propio sujeto, instruido por el psicoterapeuta. El locus de control de la ansiedad está en el paciente”.
Laura García Agustín recuerda de qué forma suele plantear la terapia en estos casos. “Es fundamental que una persona sepa por qué funciona así. Así que primero le explicamos lo que le ocurre, y más tarde, cómo puede salir de ahí. Aunque se pueda tener una cierta tendencia por ejemplo a la depresión, nadie está condenado. Es fundamental que el paciente sepa que puede hacer algo: he visto gente aniquilada que en dos meses se había recuperado. Y García Agustín concluye señalando que “los fármacos son como el chocolate del loro. No eliminan el problema, cuando dejas la medicación vuelves al punto inicial”.
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lunes, 28 de mayo de 2012

LAS DIMENSIONES DEL CEREBRO

La diferencia entre lo que somos y lo que podemos ser

.La diferencia entre lo que somos y lo que podemos ser.
¿Impulsivo, paciente, tímido, ansioso, optimista o infeliz crónico? Estos son los siete perfiles que suelen clasificar al ser humano, y que derivan de las seis dimensiones cerebrales que todos tenemos y que nos definen. Es una de las principales aportaciones sobre el cerebro humano que Richard J. Davidson ha descubierto tras casi cuarenta años de investigación, un largo proceso que el propio autor resume de manera muy amena en El perfil emocional de tu cerebro (Destino), junto a Sharon Begley.
Dichas dimensiones son la resistencia (capacidad de recobrarse de la adversidad), la actitud (cuánto tiempo podemos mantener la energía positiva), la intuición social (pericia a la hora de captar las señales que los demás emiten), la autoconciencia, la sensibilidad al contexto (regulación de nuestras emociones) y la atención. Según Davidson, dichas dimensiones no son meras concepciones convencionales, sino propiedades del cerebro que todos tenemos y que definen nuestro carácter. Por ejemplo, el impulsivo tendría poca atención y una baja autoconciencia. El ansioso, una recuperación lenta, una actitud negativa, poca atención y una gran conciencia. Y el optimista, una mezcla de recuperación rápida con actitud positiva. En definitiva, todas las categorías que aplicamos a las personas se derivan de la combinación de dichas dimensiones.Las dimensiones cerebrales pueden alterarse a lo largo de la vida
Pero no se trata de unas categorías inamovibles que nos condicionen de por vida. La tesis principal del trabajo de Davidson es que aunque nos encontremos en alguno de los grupos antes nombrados, podemos alterar el mismo a través de diferentes mecanismos, como la meditación. Se trata de una concepción que plantea una gran pregunta. Si podemos alterar nuestra forma de ser cambiando nuestro cerebro, es probable que todos queramos tener las mismas cualidades concebidas como positivas.
¿Qué diferencia el rasgo personal que nos convierte en lo que somos de aquello que podemos mejorar?  “Esa es la gran pregunta”, responde Davidson en una entrevista exclusiva con El Confidencial. “No hay una respuesta simple, pero podría decirse que depende del papel que su carácter juegue en su vida diaria, si es de ayuda o perjudicial. Una cosa es un rasgo y otra cosa lo patológico. Cuando empezamos a pensar que tenemos un problema, es cuando debemos plantearnos que quizá debamos tomar medidas para cambiar”. Davidson añade que es la variedad de perfiles la que permite que el mundo siga funcionando, especialmente en lo que se refiere al entorno laboral. Por ejemplo, una gran intuición social puede ser útil si eres un agente del servicio secreto, pero no especialmente importante en el caso de un programador, que debe tener más atención.
Sin embargo, el psiquiatra defiende que podemos utilizar diversas prácticas para alterar nuestro cerebro: es la llamada neuroplasticidad, que defiende que podemos cambiar la forma en que nuestro cerebro se comporta a partir de un cambio en nuestra actitud y pensamientos. ¿Pero esto funciona con todo el mundo? “Las características de la neuroplasticidad son comunes a todo el mundo, a no ser que exista algún tipo de desorden. La principal diferencia es pasar de guiarnos por los estímulos de nuestro entorno a ser capaces de dirigir nuestra propia vida”.
Al alcance de todos
La posibilidad de cambio es una buena noticia para los que piensan que estamos condicionados únicamente por nuestra biología. La teoría de Davidson abre una puerta ante el fatalismo de algunas visiones, que consideran que nuestro carácter viene predeterminado de antemano y poco podemos hacer con él. “Ya sabemos que eso no es verdad, así que cualquiera que diga eso es simplemente un ignorante. Es una concepción que ha sido destruida por evidencia científica”, señala el profesor de la Universidad de Wisconsin-Madison.Existen condicionantes biológicos, pero gozan de una gran plasticidad
“Es obvio que existen unos determinados condicionantes biológicos que manejan nuestra vida, pero hemos descubierto que gozan de una gran plasticidad. Mientras revisaba la bibliografía disponible al escribir mi libro, me di cuenta de que el mero entrenamiento y la acción del medio ambiente pueden moldear la forma en que respiramos, por ejemplo. Hay muchas oportunidades para mejorar esta plasticidad del cerebro que hace cinco años no conocíamos”.
El moldeamiento de los niños
Una de las investigaciones claves en la carrera de Richard J. Davidson fue la que le llevó a descubrir que los niños cambiaban completamente su comportamiento entre los tres y los nueve años. Aquellos que se habían mostrado miedosos cuando eran pequeños, de repente eran muy extrovertidos, y viceversa: muchos de los que a los tres años hablaban sin parar, a los nueve se habían convertido en criaturas hurañas. La demostración definitiva de que nuestros perfiles no permanecen estables a lo largo del tiempo, sino que cambian incluso en nuestra edad adulta. “Es una cuestión muy importante. La forma de comportarse de los padres con sus hijos determina su futuro. Los que disfrutaban de unas cualidades concretas como ser más cariñosos, más abiertos, conseguían que los cerebros de sus hijos se moldeasen de esa forma”.
“Creo de verdad que la interacción de los padres con sus hijos cambiará dramáticamente sus cerebros”, señala Davidson cuando se le pregunta por los posibles efectos de la crisis en los niños. “Si se sienten ansiosos, los pequeños lo captarán e imitarán su comportamiento, por lo que serán así en el futuro”.
Meditando hacia la felicidad
Ha sido en la meditación donde Davidson ha encontrado la mejor herramienta para este cambio personal, al encontrar una relación directa entre dichas prácticas y el pensamiento positivo. En el año 1992, Davidson le prometió al Dalai Lama que se dedicaría a investigar de qué forma las emociones positivas pueden cambiar la vida humana. Un compromiso que llega hasta nuestros días, en los que el neurocientífico se encuentra en plena investigación acerca de qué manera la meditación puede proporcionar un alto grado de satisfacción en apenas ocho horas. Sin embargo, Davidson tuvo que enfrentarse al rechazo de la comunidad científica tras adoptar este punto de vista, al menos en un primer momento: “Cada vez está siendo más aceptado. Al principio existía una gran resistencia porque no existía un marco conceptual donde pudiese encajar. Y sin embargo, ahora sí que lo tenemos. Tenemos un conjunto de investigaciones que proporcionan una base para aceptar de qué forma funciona la meditación”.La forma de comportarse de los padres con sus hijos determina su futuro
El programa de Davidson es, a diferencia de lo que podría parecer a simple vista, totalmente ajeno a la religión y al budismo tibetano. Más bien, al contrario: la universalidad de su planteamiento le lleva a sustraer precisamente lo específicamente religioso. “Mi propósito es extraer la meditación del contexto en el que nace, eliminar todas sus implicaciones religiosas, y fijarme de qué manera funciona el cerebro humano para que esto pueda ser útil a cualquiera. Lo que quería demostrar era de qué forma este tipo de prácticas y actitudes podían funcionar fuera de un contexto religioso”.
Lo visible y lo invisible
Davidson cuenta una divertida anécdota que le ocurrió mientras estudiaba, en los años setenta. Un buen día, entró en un ascensor donde se encontraba el padre del conductismo Burrhus Frederic Skinner, y por el nerviosismo inducido por su presencia, pulsó el número equivocado. Inmediatamente, Davidson se dio cuenta de su error, y presionó el botón correcto mientras se disculpaba con un “perdón, he cambiado de opinión”. A ello, el reputado psicólogo le contestó que no era verdad: “No has cambiado de opinión, chico, has cambiado de conducta”.
Es una curiosa manera de explicitar la forma en que la psicología ha evolucionado desde los años setenta. Debido a que lo único observable era la conducta, la tradición psicológica defendía que era lo único que podía medirse. Sin embargo, Davidson irrumpió en el panorama de manera fulgurante, proponiendo otra mirada en la que la emoción y los procesos internos del cerebro tienen una importancia mayor que lo meramente externo. Davidson afirma que “afortunadamente, hoy en día, la mayor parte de estudiantes han podido salir de esa tradición y abordar otros puntos de vista”.La meditación proporciona un alto grado de satisfacción en apenas ocho horas
Cuando se le pregunta acerca de cuál es la mejor forma de hacer frente a este tipo de dificultades que le han llevado a cambiar todo un paradigma, responde que “lo que tienen que hacer es permanecer fieles a sus ideas, algo que es francamente complicado cuando todo el mundo te está diciendo que las cosas no son así. Hay que mostrar una alta resistencia, persistir y buscar la evidencia suficiente que avale tus ideas”.

domingo, 27 de mayo de 2012

acerca del bien morir

El apóstol de la muerte digna



Dopaso cambió a Freud por Osho y es pionero de los cuidados paliativos en el país.
Sociedad /  Especie de "partero al revés", desde hace dos décadas el médico Hugo Dopaso ayuda a transitar en paz los últimos días de la vida. Qué opina de la nueva ley y por qué la eutanasia sigue siendo tabú.
Por Cicco

Estamos en un noveno piso sobre Avenida La Plata, donde el teléfono suena sin parar. Allí vive un señor de 76, delgado como una vara, barba de días, mitad oscura, mitad blanca, vestido de punta a punta en negro, como tanguero. Su predilección por el negro tiene un sentido. Al que llega, el dueño de casa ofrece una caja de variedad de tés para que elija. Esto es mitad su casa y mitad su consultorio. Tiene paredes cubiertas de libros, y fotos de sus maestros, desde una toma de anciano de Fritz Perls, creador de la terapia Gestalt, a un cuadro imponente de Osho, el místico indio del tantra, el zen y la búsqueda de la libertad interior, de capucha y barba blanca, su maestro espiritual por más de diez años.

Es curioso que el teléfono suene tanto. Hugo Dopaso no es panelista de programa de chimentos. Tinelli jamás lo nombró. Pero es 9 de mayo y en la primera plana de los diarios se anuncia que, tras un debate de cuatro horas, el Congreso Nacional aprobó con 55 votos a favor –ni uno en contra- la llamada ley de muerte digna (en rigor, una modificación de la ley 26.529 que apunta a evitar el encarnizamiento terapéutico y respetar la voluntad del paciente). Y si no fuera por Dopaso, médico y psicoterapeuta, la nueva norma quizás nunca hubiese existido. Ese día lo llama para felicitarlo un pintor llamado Ignacio, a quien Dopaso acompañó durante tres meses, en la partida de su padre con cáncer de colon. Lo llama Luis, el ingeniero, al que asistió durante dos meses en el cáncer de esófago de su esposa. Lo llama Jorge, un contador, a quien apoyó hasta último momento para que su mujer, víctima de un tumor de estómago, partiera en paz.

Su lucha tardó 20 años en dar sus frutos. "Seguí la discusión en el congreso para constatar las grandes diferencias de matices entre quienes tienen la responsabilidad de legislar, y nosotros, los médicos. Es que los primeros no tienen la vivencia que tiene el médico cuando está con su paciente", cuenta en su estudio, pegado a su casa. Aquí celebra también sus talleres con la "terapia del último año", donde los grupos cierran heridas y se deciden a vivir como si no hubiera más tiempo en el calendario.

Dopaso es considerado pionero en un rubro delicado. Su trabajo, dice él, es el de un partero. Pero en lugar de sacar bebés del vientre de sus madres, saca gente fuera de la matriz del mundo. En 20 años, acompañó a cientos de pacientes en su lecho postrero. "Hay que reconocer a la muerte como lo que es: la otra cara de la vida", sentencia. Su primer libro, El buen morir, de 1994, agotó 20 mil ejemplares. Cuando anunciaba sus primeras charlas gratuitas, asistía un promedio de cinco personas. Y los médicos, cuando escuchaban hablar a un colega de la muerte, casi lo querían "excomulgar". "Los médicos me dicen: ¿por qué te dedicás a esto? ¿Cómo siendo médico te puede despertar interés el ayudar a morir a las personas? El espíritu de los médicos es dar vida, no dar muerte".

¿Y usted qué les contesta?

Que alguien tiene que hacer el trabajo.

¿Aún hoy los médicos lo cuestionan?

Son los que mayor rechazo tienen. Al comienzo, cuando daba charlas en clubes, parroquias y salones culturales, lo hacía para el público en general. La gente tiene más facilidad para acercarse a la muerte que los profesionales. En 2004 hice una charla en el Centro Cultural Recoleta, donde invitamos a los familiares de gente que había ayudado ese año a morir y vinieron 100 personas.

¿Cuál fue el momento más difícil que le tocó enfrentar con sus colegas?

Yo me mudé años atrás a Entre Ríos y llevé la idea de los cuidados paliativos. Hasta que un día vino el jefe de la sala del hospital público y me dijo: "No puede entrar más a visitar a las familias sin autorización". Y me cerraron las puertas. Desde entonces, nunca más trabajé en hospitales.

Tras abandonar el psicoanálisis y en el pico de su carrera como terapeuta gestáltico, un aluvión de muertes lo dejó pasmado. Dopaso vio morir a su madre, a su padre y a su tía. A su sobrino Gabriel, en un accidente. Y a su hermano Manuel, dos años mayor. Dopaso entró en crisis, y cambió el rumbo de su carrera. Viajó un año a la India, visitó a Osho y volvió transformado en otro hombre: un médico decidido a acompañar a enfermos terminales en su camino de partida y a despojar a la muerte de todo tabú.

Para evitar malos tratos, Dopaso encabezó durante diez años la fundación Niketana. Y hoy lidera su propio equipo de cuidados paliativos, al margen de los hospitales. "Trabajo directamente con la familia, sin intervención de instituciones. Ahí están los mayores problemas", explica.

"Hugo fue el primero en encarar de frente el tema de la muerte digna", asegura la médica Adriana Fazio, de la unidad de cuidados paliativos del Hospital de Oncología Madame Curie. Fazio atiende dos mil pacientes al año, y sigue simultáneamente a unos 200. Se formó con Dopaso como acompañante de enfermos terminales 15 años atrás. "Él ya hablaba de hacer un testamento o declaración de voluntad en vida. Y en ese momento, ya tenían valor a pesar de que no existía la ley. Hugo trabaja con un enfoque distinto al de la psicooncología tradicional. No sólo trabaja sobre afectos y familia que plantea la enfermedad. También sobre los aspectos espirituales y usa técnicas de meditación. Pero para muchos colegas, hablar de la parte religiosa o espiritual no es algo que pueden aceptar. Fue muy duro llevar adelante esta lucha".

En 1988, el neurocirujano de Río Cuarto Gustavo Berti y su esposa Alicia perdieron a su hijo Nicolás, de 18 años, en un accidente de tránsito. Y creyeron entonces que nunca serían capaces de superar el dolor infinito. Pero fundaron el grupo de ayuda mutua Renacer y encontraron sosiego y esperanzas. En 1991 la pareja viajó a Buenos Aires para crear una filial y conoció a Dopaso. "Al margen de su capacidad y de nuestro interés común en dignificar la muerte, me impactó su manera de ser suave y firme a la vez, su respeto incondicionado por el otro y su defensa del derecho individual a una vida plena de sentido", señala Berti.

Cuando Dopaso emprendió su lucha, sólo existían dos hospitales en Buenos Aires con unidades de cuidados paliativos: el Tornú y el Udaondo. Hoy más de la mitad cuenta con uno y hasta existe, desde 1994, una Asociación Argentina de Medicina y Cuidados Paliativos que actualmente preside el oncólogo Gustavo De Simone. Pero para Dopaso, aunque existen servicios en muchos hospitales que están destinados a brindar atención y alivio a enfermos terminales, "el único inconveniente es que los propios médicos [de esas instituciones] no les derivan sus pacientes".

A lo largo de su carrera, Dopaso formó a 800 profesionales en el delicado trabajo de la medicina paliativa para pacientes terminales. Dio talleres en Brasil, Chile, Uruguay y Cuba. "Ahora estoy dando un curso en la Asociación de Psicológos de Lima, en Perú", dice. Y también recibe visitantes extranjeros en sus talleres.

Hace justo un mes, Dopaso dio una charla motivacional en las jornadas TEDxBuenosAires, en el teatro San Martín, junto a figuras tales como el neurocientífico Facundo Manes, el economista Abraham Gak, el escalador Leo McLean (el primer aficionado argentino en conquistar los picos más altos de los siete continentes) y el ex tenista Martín Jaite. "Fue un riesgo total convocarlo a Dopaso porque no respondía al perfil clásico de nuestros oradores", confía Inés Sanguinetti, de la organización de TED en Buenos Aires. "En su mayoría es público de 35 años y él venía a hablar de la muerte. Pero dio vuelta todo: dijo que todos los miedos vienen de nuestro miedo a la muerte. Y que cuando uno la asume en su vida, recién entonces puede ser libre. A los jóvenes les encantó".

"Al paciente terminal, como en una obra de teatro, le cae el telón", disertó esa tarde Dopaso, ante 1.200 personas. "Nunca se vio a solas consigo mismo. Creía que era los roles que había cumplido en su vida y estaba identificado con los personajes con los que se desenvolvía en el mundo. Pero no había conocido al verdadero actor." Fue ovacionado de pie.

Dopaso trabajó en la Fundación Huésped a comienzos de los ‘90, acompañando a pacientes que morían de SIDA. Afirma que, para él, eso fue la prueba de fuego. "Morían muchísimos y eran muy jóvenes", recuerda Dopaso, un hilo de voz. "Se morían dos o tres por mes. El diagnóstico ya significaba la muerte. Lo más complicado era la situación humana: muchos eran homosexuales y no habían blanqueado la situación con sus propias familias. Entonces no querían avisar a sus padres que se estaban muriendo. Y los padres se resistían a aceptar que su hijo era homosexual y que estaba por morir. Fue tremendo".

¿Cuáles son los pros y contras de la ley de muerte digna que acaba de aprobarse en el Congreso?

Es un buen punto de partida y la práctica va a ir introduciendo las correcciones necesarias. Pero dar este paso es un hecho incuestionable. Como observaciones, podría hacer dos: por un lado, la ley no le da relieve a la medicina paliativa, que es la que hace posible que la letra sea efectiva en la práctica. Y, por otra parte, se plantea en la ley la necesidad de un escribano para la declaración de voluntad del paciente. Esto puede ser un impedimento para mucha gente. Un escribano requiere un costo que no todos tienen. Yo creo que con dos testigos debería ser suficiente.

¿A qué país deberíamos imitar en términos legislativos, en relación al tema de la muerte digna?

No creo que debamos imitar a nadie. La mejor ley es la que mejor se adapta a la idiosincrasia de cada pueblo. Pero eso no significa que sea trasladable a otros. La mejor ley será la que más fielmente refleje nuestra modalidad cultural y sensibilidad como nación. Podemos inspirarnos en ciertas cosas de Holanda, pero no tomarla como modelo.

Cuesta entender las diferencias. ¿Estas cuestiones de decisión de cuándo poner fin a la vida, no son temas universales?

Pero los matices son cruciales. En Estados Unidos, desde 1997, en el estado de Oregon está autorizado el suicidio asistido. Un paciente terminal va al médico, puede solicitar una receta de medicación letal y el médico está autorizado para dársela. El paciente vuelve a su casa y pone fin a su vida. Ahora bien, algo singular debe suceder en ese estado que acepta esas propuestas y no en otras partes de EE. UU. Si hay diferencias tan grandes en un mismo país, ¡imagine de una nación a otra!

¿Qué cambia con la ley de muerte digna?

Hasta la aprobación del Congreso, las personas que contrataban mis servicios lo hacían por confianza personal. Al no haber un marco jurídico, ellos aceptaban mi propuesta pero podían tener dudas e inseguridades. Preguntarse si la situación era correcta. Si estaban haciendo bien las cosas. Si era ético. O si contradecía sus creencias. Son temas muy delicados. Y que salga esta ley avalando nuestro trabajo es muy importante.

Hablando de su trabajo, ¿cuáles son los tres pasos fundamentales para preparar al paciente para un "buen morir"?

Primero, no ocultarle la verdad de la situación. Esto no significa contarle todo, más allá de su voluntad. Si el paciente pregunta, hay que decirle la verdad de su situación. Pero si no pregunta, puede no ser conveniente. Tal vez no sea su momento de saberlo. Lo segundo, es asegurarle que va a ser asistido y cuidado en todo momento: que no va a estar solo, y que el médico va a estar siempre a su lado para aliviar el dolor y cualquier molestia que le ocasione la enfermedad. Y lo último que es necesario transmitirle es que siempre se le va a pedir su opinión. Para que, de ese modo, el paciente tenga una participación activa en las decisiones de su vida.

¿Recuerda la primera paciente que ayudó a morir?

Sí, fue hace 18 años. Era una psicóloga. Se llamaba Nélida. Ella vivía con su madre de 84 años, que la acompañaba. Era su única hija. Nélida tenía 40 años y era enferma terminal de cáncer de mama. La hija estaba preocupada, sobre todo, porque su madre iba a quedar sola. Fueron cinco meses hasta que murió.

¿Logró que tuviera un buen morir?

Logré que Nélida pudiera comprender que su madre no iba a quedar sola. Movilizamos familiares, tíos y primos para darle tranquilidad sabiendo que su madre iba a ser cuidada cuando ella no estuviera.

¿Y su último paciente?

A mediados de febrero, la esposa de Luis, uno de los que me telefonearon para felicitarme por la ley. Su mujer logró transmitirle paz a sus hijos y a su esposo en el momento de la muerte. Asumió su situación con una actitud admirable. No sabés lo tranquila que estaba cuando se fue.

A la gente que afirma: "Yo no pienso en la muerte. Si me muero un día, listo. No necesito estar preparado", ¿qué le dice?

Le digo que Dios lo ayude. Lo mejor que uno puede hacer es tomar en consideración y reflexionar sobre su finitud. No dejar librado todo al último momento. Porque cualquier decisión con la muerte tan cerca, es muy difícil. Hay mucho miedo e inseguridad. No le aconsejo eso a nadie.

A lo largo de su carrera, descubrió datos impactantes: en Argentina, la tasa de suicidios de ancianos llega al 19,2 por cada 100.000 habitantes, la más alta de todas las edades. "Muchos ancianos se suicidan. No quieren seguir viviendo y quieren morir en sus casas, despedidos por su familia. Lo que entonces suelen hacer es rechazar la comida y el agua: saben por instinto que así van a morir en poco tiempo y sin mayores molestias. Pero su familia, los médicos y, hasta ahora, la ley, no se lo permitían".

Y sigue sin permitirla. La eutanasia "sigue siendo un tema tabú", dice Dopaso. "Y fue excluido del debate en el Congreso". En la norma queda claro, agrega, que se puede retirar la asistencia médica al final de la vida cuando se dan las condiciones, aunque no está especificado si esto incluye la alimentación e hidratación. "Lo que sí excluye es la posibilidad de la eutanasia. Este, les convenga o no a los legisladores por razones políticas, es un tema del que también hay que hablar", desafía.

¿Pensó en su propia muerte?

Por supuesto, es ineludible. Pero estoy totalmente preparado y abierto a lo que la vida me pueda deparar... incluyendo la muerte. No le tengo miedo ni aprensión. Sólo me genera, eso sí, una cierta intriga.

viernes, 25 de mayo de 2012

SORPRENDENTE AVANCE MÉDICO

Un chaval de 15 años inventa un método de detección precoz del cáncer de páncreas

La prueba es un 90% más precisa, 28 veces más barata y 1.000 veces más sensible que las actuales

El adolescente estadounidense trabaja con la Universidad Johns Hopkins

Pero no la ofrece gratis al mundo,busca un labo que le pague por la patente....así estamos.

Un adolescente estadounidense de 15 años, Jack Andraka, ha inventado una nueva forma, simple y barata, de detectar el cáncer de páncreas incipiente, según informó hoy la cadena CNN. El descubrimiento le ha valido el primer premio de la feria de ciencia e ingeniería más importante del mundo, la Intel International Science and Engineering Fair.
Andraka, del estado de Maryland, ha sido galardonado con un premio de 75.000 dólares (unos 60.000 euros) por crear este método de detección "mediante muestras de sangre y análisis de orina". La prueba ha demostrado tener un 90% más de precisión que las utilizadas hasta ahora, es 28 veces más barata y 1.000 veces más sensible.

Muchas más posibilidades de curación

"Estoy trabajando con la Universidad Johns Hopkins para mejorar la patente y además estoy empezando a ofrecer el producto a distintas empresas" para comercializarlo, explicó el joven inventor. Andraka explicó que detectar el cáncer de páncreas en una fase temprana aumenta las posibilidades de curación a casi un 100%. A las ventajas de su método se suma el hecho de que tampoco es invasivo para el organismo.
El de páncreas es la cuarta causa más común de muertes relacionadas con cáncer en el mundo. Los factores de riesgo incluyen el tabaquismo, la obesidad, el consumo elevado de carne roja y de azúcar, una dieta baja en fibra y la diabetes melitus.