sábado, 18 de julio de 2015

Descubren por qué los gritos nos dan miedo y nos paralizan

El grito de un ser humano tiene propiedades acústicas que activan regiones del cerebro relacionadas con el miedo y la percepción del peligro
Las señales de alarma artificiales tienen un patrón sonoro similar al de los gritos 
.El grito de Edvard Munch
El grito de Edvard Munch

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Gritar es una de las formas más primitivas y fundamentales de advertir sobre una situación de peligro. Sin embargo, a pesar de su importancia, nunca se han estudiado las propiedades acústicas del grito humano, ni la forma en la que nuestro cerebro procesa este tipo de señales. ¿Qué hace que el llanto de un niño llame tanto la atención? ¿Por qué nuestro cerebro se pone en alerta cuando oímos a alguien gritar? La revista Current Biology publica un estudio que asegura que los gritos humanos comparten el mismo rango de frecuencias que otras señales de alarma (tanto artificiales como naturales) y que estos sonidos no solo activan la parte del cerebro asociada a la audición, sino que también activan las regiones cerebrales asociadas al miedo.
Para aislar las características que dotan a los gritos de su capacidad para alarmarnos, los investigadores utilizaron análisis acústicos, experimentos psicofísicos y análisis por neuroimagen. Gracias a los datos acumulados, los investigadores concluyeron que "los gritos y las señales de alarma artificiales utilizan un determinado rango de frecuencias que no se utiliza en otro tipo de comunicación, como el habla, lo que garantiza su eficacia biológica y social", ha asegurado a eldiario.es Luc Arnal, investigador de la Universidad de Ginebra y principal autor del estudio.

Los sonidos más ásperos dan más miedo

Existen diversos parámetros que ayudan a definir un sonido y la forma que tenemos de percibirlo. Entre ellos se encuentran los parámetros psicoacústicos, que son aquellos que permiten determinar modelos de percepción de cada sonido para poder realizar comparaciones. La aspereza o rugosidad es el parámetro que permite cuantificar de alguna manera el grado de molestia de un sonido y ésta se produce debido a variaciones rápidas de la sonoridad. "La aspereza se puede comparar a una luz estroboscópica pero en el espectro auditivo", explica Arnal.
Una de las conclusiones de esta investigación es que la aspereza es un parámetro fundamental a la hora de identificar una señal de alarma. "Los patrones de habla normales tiene pequeñas variaciones de sonoridad, mientras que los gritos modulan muy rápido", asegura Arnal. Estudios anteriores habían asumido que la aspereza era un parámetro irrelevante en lo que se refiere a la comunicación humana. Sin embargo, los resultados de esta investigación muestran que este parámetro "es un requisito básico para evitar falsas alarmas en la comunicación verbal normal", afirman los autores en el artículo. Uno de los casos sobre los que los autores quieren ahondar es el de el llanto de los bebés. Según Arnal, "el llanto de un bebé cumple los patrones de una señal de alarma, pero queremos comprobar si su aspereza es superior a lo habitual en otro tipo de señales de alarma".
La amígdala cerebral se situa en la profundidad de los lóbulos temporales / Life Science Databases
La amígdala cerebral se situa en la profundidad de los lóbulos temporales / Life Science Databases
Para relacionar la aspereza con el nivel de alerta los investigadores realizaron un experimento en el que pedían a varios voluntarios que juzgaran el miedo que les provocaban diferentes gritos. Los resultados mostraron que aquellos que tenían mayor aspereza eran identificados como los más aterradores. "El hecho de identificar un parámetro concreto para las señales de alarma, hace que sea posible modificar cualquier tipo de señal acústica para transformarla en una señal de alerta simplemente aumentando su aspereza", asegura Arnal. Esto, según los autores del estudio, puede servir para mejorar la eficacia de las alarmas artificiales.
Además, a través de estudios por neuroimagen la investigación demostró que la amígdala, una estructura interna del cerebro situada en la profundidad de los lóbulos temporales, es especialmente sensible a los sonidos emitidos con este tipo de modulaciones. Según Arnal, el estudio "demuestra que los sonidos ásperos activan áreas específicas del cerebro que están relacionadas con el procesamiento de peligro y el miedo". Este descubrimiento, concluye el investigador, "supone una evidencia de que este parámetro constituye un atributo acústico eficiente para desencadenar reacciones adaptadas a peligro".

DELIRIUM TREMENS,YO COMO MEDICO APORTO MI FIRMA,HACEN FALTA DOS...QUIEN PONE LA OTRA PARA INGRESARLA

Soraya monarquia

viernes, 17 de julio de 2015

YA HAY CANDIDATO AL PREMIO DEL DIA DEL BOLUDO ARGENTINO

.Es ciego, denunció un robo y en la comisaría le dijeron que no podían actuar porque no vio nada

Corrientes.
“El policía me preguntó: '¿Vos viste algo raro?'. Y le dije: 'No, si soy ciego, ciego total'”, así relató lo que vivió en la comisaría 19 de la capital correntina cuando fue a hacer la denuncia.
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El policía me preguntó:¿viste algo? No, si soy ciego (Radio Dos)
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Se llama Franco Ramírez, tiene 34 años y es ciego de nacimiento. Junto a otros cinco no videntes juegan para la Asociación de Fútbol para Ciegos de Corrientes y, mientras se entrenan en la cancha de básquet del Hogar Escuela de la capital provincial, un chico de 11 años que hace de guía les custodia las cosas. Pero algo pasó y, en un descuido, a Franco le robaron la mochila. Lo que denuncia este hombre es que en la comisaría le advirtieron que no podían investigar el robo porque “no vio a los ladrones”.
El policía me preguntó: '¿Vos viste algo raro?'. Y le dije: 'No, si soy ciego, ciego total'”, así relató Franco a Radio Dos parte de lo que vivió en la comisaría 19 de la capital correntina cuando fue a hacer la denuncia por el robo de su mochila: adentro tenía una netbook y dos celulares.
Franco se presentó hoy en medios correntinos para denunciar el robo y pedir apoyo a la comunidad, con intenciones de recuperar sus pertenencias, pero fue mayor la repercusión que tuvo su comentario sobre la respuesta que le dieron los policías.
"En la Comisaría me dijeron que no podían buscar a nadie ni hacer un allanamiento porque necesitaban alguien que haya visto el hecho”, explicó Franco.
Aunque después de esperar más de una hora, sí le tomaron la denuncia, el hombre hombre reveló que los policías le advirtieron que "no podían actuar porque no vio nada".
El robo sucedió luego de que Ramírez saliera de trabajar en el Hospital Vidal de Corriente y fuera a entrenarse con su equipo de fútbol de la Asociación de Ciegos. Cuando terminó la práctica, buscó su mochila y ya no estaba.

jueves, 16 de julio de 2015

SEGUIMOS SIENDO ANTIGUOS

La mano humana ha evolucionado menos de lo que se pensaba


A lo largo de la historia evolutiva, la estructura de la mano moderna ha cambiado poco desde que humanos y chimpancés compartieran un ancestro común hace millones de años. Así lo revela un equipo internacional de científicos, liderado por un español, que demuestra que tanto la forma de nuestra mano como la “pinza de precisión” asociada a ella aparecieron antes que la fabricación de las primeras herramientas de piedra. El estudio arroja también luz sobre el ancestro común de humanos y chimpancés.
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La pinza de precisión humana era ya efectiva antes de la aparición de las primeras herramientas de piedra, y no al revés. / Sergio Almécija
Hace entre seis y siete millones de años, humanos y chimpancés compartieron un ancestro común, por ello muchos científicos asumen que el chimpancé representa un fósil viviente del pasado humano. En este proceso evolutivo, la mano humana habría pasado de un estado inicial o condición primitiva tipo chimpancé –con dígitos largos en relación a un pulgar corto– a las proporciones actuales –pulgar largo– para manipular mejor.
La estructura general de la mano humana es en realidad muy primitiva
Sin embargo, un nuevo estudio, publicado en Nature Communications y liderado por un investigador español, revela que la estructura general de la mano humana es en realidad muy primitiva. Esto implica que las proporciones de nuestra mano no son el simple resultado de presiones selectivas para la fabricación de herramientas de piedra. Al contrario, cuando los primeros miembros del linaje humano (los homininos) empezaron a construir herramientas líticas de forma sistemática, sus manos ya eran muy parecidas a las nuestras.
“En términos de las proporciones internas (longitud relativa del pulgar a los dígitos), la mano humana ha cambiado menos que la de un chimpancé, que ha alargado mucho los dígitos, probablemente para moverse de una manera más eficiente y acrobática por los árboles”, apunta a Sinc Sergio Almécija, autor principal e investigador asociado en el Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont de la Universidad Autónoma de Barcelona.
La mano humana, más primitiva que la del chimpancé
Para llegar a estas conclusiones, el equipo de científicos midió las proporciones de las manos de humanos, primates actuales y fósiles, así como las de homininos fósiles como Ardipithecus ramidus (que vivió hace 4,4 millones de años) y Australopithecus sediba (hace 2 millones de años). En total, se estudió en detalle la longitud de los huesos largos del dígito cuarto y el pulgar en relación al tamaño corporal de más de 270 individuos. 
La mano de los chimpancés ha cambiado más que la de los humanos desde que ambos compartieran el ancestro común
Los resultados demuestran que la mano de los chimpancés ha cambiado más que la de los humanos desde que ambos compartieran el ancestro común, cuyo fósil aún se desconoce. En este sentido, “la mano de chimpancés es convergente (ha adquirido una morfología similar de forma independiente) a la del orangután, otro simio de grandes dimensiones que se mueve ágilmente por los árboles”, explica Almécija, en la actualidad en la George Washington University (EE UU).
En cambio, el trabajo muestra que “la mano humana, así como la de los homininos, no ha cambiado mucho en comparación a la condición primitiva, que está presente en algunos monos actuales y simios fósiles comoProconsul heseloni (procedente de África hace 18 millones de años)”, añade el investigador.
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a) ilustración de las manos de chimpancés y humanos b) longitud de los huesos largos del dígito cuarto respecto a la del pulgar de humanos, primates actuales y fósiles, y homininos. / Sergio Almécija
El ancestro común seguramente escalaba árboles y se movía por ellos sin dificultad pero no estaba adaptado a colgarse debajo de las ramas
El uso evolutivo de la mano
Hasta ahora, se consideraba también que la morfología de la mano humana había evolucionado en gran medida a lo largo de los años específicamente para fabricar y usar herramientas de piedra de manera eficiente. Pero el estudio indica que “seguramente la ‘pinza de precisión’ humana era ya efectiva antes de la aparición de las primeras herramientas de piedra, y no al revés”, comenta Almécija.
Además, la poca evolución de la mano humana arroja luz sobre el modo de locomoción del ancestro a partir del cual los primeros homininos bípedos evolucionaron. Según el científico, el ancestro pudo tener unas manos relativamente cortas, más parecidas a la de los humanos que a la de los chimpancés, aunque quizá no muy diferentes de gorilas, como sugiere el estudio.
“Esto quiere decir que el linaje humano evolucionó de un ancestro que no era tan especializado como chimpancés y orangutanes. Es decir, seguramente escalaba árboles y se movía por ellos sin dificultad (incluso los gorilas lo hacen en la actualidad, aun siendo tan grandes), pero no estaba adaptado a colgarse debajo de las ramas ni a moverse por ellas de una forma acrobática”, concluye el experto.

miércoles, 15 de julio de 2015

A través de diversos ejercicios, llamados “Kegel”, además se logra un mayor control de las funciones y un fortalecimiento de toda la zona.
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Los músculos del suelo pélvico (encargados de soportar el útero, la vejiga, el recto y el intestino delgado), al igual que el resto de los músculos de nuestro cuerpo, necesitan ejercitarse para alcanzar su máximo potencial, y al mismo tiempo evitar que sufra lesiones. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con los músculos más “conocidos”, a los cuales sabemos cómo trabajarlos casi instintivamente, la forma de ejercitar los del suelo pélvico no goza del mismo discernimiento.
El fitness vaginal no es nuevo. Basa sus movimientos en los llamados “ejercicios de Kegel”, creados a mitad del siglo pasado por el ginecólogo Arnold Kegel, quien fue el primero en describir el funcionamiento de esos músculos, también llamados “músculos de Kegel”.
La incorporación de esta serie de ejercicios en la rutina diaria puede mejorar la salud sexual, así como también evitar los problemas del piso pélvico, tales como la incontinencia urinaria e intestinal. La parte más importante es aprender a aislar los músculos de Kegel y comprometerte a realizar los ejercicios todos los días.
Estos ejercicios no son exclusivos para las mujeres, los hombres también pueden fortalecer los músculos del piso pélvico con la ayuda de los ejercicios para el músculo pubococcígeo.
¿Qué hay que hacer para realizar los ejercicios de Kegel?
El primer paso es identificar correctamente los músculos. La manera más común de encontrarlos es tratar de detener el flujo de la orina. Esta tensión que ejerce en el músculo es el movimiento básico de un ejercicio de Kegel. Relajá los músculos y dejá que la orina siga fluyendo para tener más certeza de la ubicación de los músculos de Kegel.
Otra manera de encontrar los músculos de Kegel es introduciendo un dedo en la vagina y apretando los músculos. En ese momento, se debe sentir cómo los músculos se tensionan y el piso pélvico se mueve hacia arriba. Relajá tus músculos y sentirás que el piso pélvico regresa a su lugar. Para las mujeres con una vida sexual activa, también se puede consultar a su pareja si siente que la vagina “aprieta” y suelta su pene durante las relaciones sexuales.
Hay que asegurarse de tener la vejiga vacía antes de empezar a realizar los ejercicios de Kegel. Esto es importante. Ya que se puede experimentar un poco de dolor y algunas fugas.
Para conseguir los mejores resultados, los ejercicios de Kegel deben concentrarse únicamente en los músculos del piso pélvico, así que no se deben flexionar otros músculos como los glúteos, los muslos o el abdomen. Para ayudar a la concentración y la eficiencia de tus movimientos, hay que concentrarse en la respiración durante cada repetición de los ejercicios. No hay que contenerla. Esto ayudará a relajar y aprovechar al máximo los ejercicios. Una manera de mantener los músculos en reposo es poner una mano en el vientre para asegurarte de que dicha zona esté relajada. Si duele un poco la espalda o el vientre luego de completar una serie de ejercicios de Kegel, es una señal de que no se están ejecutando correctamente.
Hay que encontrar una posición cómoda. Se pueden hacer estos ejercicios sentada en una silla o acostada en el suelo. Los glúteos y los músculos del vientre deben estar relajados. En posición acostada, los brazos se deben poner a los lados y las rodillas levantadas y juntas. De igual forma, no hay que levantar la cabeza para no esforzar el cuello.
Cinco pasos para realizar fitness vaginal
1- Apretar los músculos del piso pélvico durante 5 segundos. Este es el ejercicio ideal para comenzar. No hay que esforzar demasiado estos músculos por practicar los ejercicios durante mucho tiempo. Si 5 segundos es demasiado, se puede empezar apretando los músculos durante 2 o 3 segundos.
2- Relajar los músculos durante 10 segundos. Idealmente siempre se debe descansar los músculos del piso pélvico durante 10 segundos antes de repetir el ejercicio. Esto da el tiempo suficiente para que se relajen y no terminen lastimados.
3- Repetir los ejercicios 10 veces. Esto puede considerarse como una serie de ejercicios de Kegel. Si se empieza con repeticiones de 5 segundos, entonces hay que apretar los músculos durante 5 segundos, relarlos durante 10, y repetir el ejercicio 10 veces. Esto debe ser suficiente para una sesión y se debe repetir no más de 3 o 4 veces al día.
4- Aumentar el tiempo que se aprietan los músculos del piso pélvico hasta llegar a repeticiones de 10 segundos. Cada semana se puede aumentar el número de segundos. No hay necesidad de apretar por más tiempo o de hacer más de una serie por cada sesión. Cuando se pueda apretar los músculos durante 10 segundos, hay que permanecer en ese nivel y seguir haciendo una serie de 10 repeticiones de 10 segundos, unas 3 o 4 veces al día.
5- Realizar los ejercicios de Kegel hacia adentro. Esta es otra variedad de los ejercicios de Kegel. Para realizar un ejercicio de Kegel hacia adentro, hay que imaginar que los músculos del piso pélvico son una aspiradora. Se debe tensionar los glúteos y llevar las piernas hacia arriba y adentro. Se debe mantener esta posición durante 5 segundos y luego descansar. Realizar 10 repeticiones seguidas. Se debe tardar alrededor de 50 segundos en completar esta serie