viernes, 27 de mayo de 2016

LA TOTAL IMPUNIDAD DE LOS FASCISTAS ESPAÑOLES Y CATALANES

SENTENCIA DE LA AUDIENCIA DE BARCELONA

Absueltos los Mossos acusados de dejar tuerta a Ester Quintana

J. G. ALBALAT / BARCELONA177
La víctima ha confesado su "frustración" por un fallo judicial que "no hace justicia"

LAS CHICAS NO QUIEREN CHICAS,SON COMPETENCIA

El sorprendente porcentaje de mujeres que escriben comentarios misóginos en Twitter

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Imagen de twitterImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionLa investigación se centró en el uso de dos palabras en inglés: "slut" (zorra) y "whore" (puta).
Alentados por la distancia y el anonimato, los comentarios misóginos –aquellos que sugieren cierto nivel de odio o desprecio hacia mujeres– son deprimentemente comunes en las redes sociales.
Y ese problema fue puesto de relieve por un reciente estudio de la consultora británica Demos, que también encontró que en el caso de Twitter un elevado porcentaje de esos mensajes son enviados por mujeres.
Para su investigación, la consultora cuantificó el uso de dos palabras en inglés indicativas de misoginia –slut ("zorra") y whore ("puta")– durante un período de tres semanas.
Y también desarrolló algoritmos para distinguir las veces en que dichas palabras son empleadas de forma agresiva de las veces en las que tienen un tono más coloquial o se usan precisamente para denunciar episodios de misoginia.

Una mujer frente a una computadoraImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionHasta 200.000 mensajes agresivos se registraron internacionalmente en tres semanas.
Sólo en Reino Unido, esto permitió identificar más de 10.000 tuits abusivos enviados a 6.500 "usuarios únicos".
Y a nivel internacional la firma encontró que 80.000 personas habían sido víctimas de más de 200.000 mensajes agresivos enviados durante el mismo período.
La mitad de ellos escritos precisamente por mujeres.
"50% de los propagadores resultaron ser mujeres", se lee en el comunicado de Demos sobre el estudio, que da continuidad a una investigación de 2014.

Imagen corporal y belleza

En esa oportunidad, Demos ya había encontrado que las palabras "zorra" y "puta" eran regularmente empleadas por tuiteros de ambos sexos.
Un dibujo de una chica frente a un ordenadorImage copyrightTHINKSTOCK
Image captionEl anonimato ayuda a que proliferen los insultos contra los mujeres y otros colectivos.
Y ese mismo año, un estudio de la firma de cosméticos Dove también identificómás de cinco millones de tuits negativos sobre temas de imagen corporal y belleza, la mayoría –cuatro de cada cinco– enviados por mujeres.
El anonimato ayuda. Las redes sociales son hoy en día el equivalente a la charla en el vecindario, pero a nivel global.
Y como en los círculos de chismes, siempre hay comentarios más malvados y más agresivos que otros.
Ahora, con las redes sociales, esas voces resuenan más ya que pueden elegir sus víctimas, generalmente gente a la que no conocen y que muchas veces es elegida al azar.
La pregunta es: ¿qué se puede hacer?

Una "prioridad"

El jefe de Twitter, Jack Dorsey, ha dicho que abordar el acoso es una prioridad.
"El comportamiento de odio no tiene lugar en Twitter y es una violación de nuestras condiciones de uso", dijo a la BBC Kira O'Connor, responsable de seguridad de la compañía.
Una tecla de Image copyrightTHINKSTOCK
Image captionLos investigadores afirman que es un problema de todas las redes sociales, no sólo de twitter.
"Además de nuestras políticas de control de usuarios, como bloquear y silenciar, trabajamos con líderes de la sociedad civil y expertos académicos para entender estos retos", agregó.
Según la investigadora de Demos Alex Krasodomski-Jones, el "estudio revela lo que es una experiencia muy personal y a menudo traumática para las mujeres".
"Aunque nos hemos centrado en Twitter, que es muy generosa en compartir sus datos con investigadores como nosotros, es importante resaltar que la misoginia está en todas las redes sociales, y debemos asegurarnos de que las otras grandes compañías tecnológicas también se involucren en discusiones en torno a educación y a soluciones".

Ciudadanos "online"

Y agregó que no se trata de "controlar internet", sino de "recordar que a menudo en línea no somos tan buenos ciudadanos como fuera de internet".
El director ejecutivo de twitter, Jack DorseyImage copyrightREUTERS
Image captionEl director ejecutivo de twitter, Jack Dorsey, considera prioritario, la lucha contra el abuso.
En los últimos años se ha visto a la policía abordar el asunto y los agresores se han enfrentado a largas penas de prisión. Algunos se han disculpado públicamente ante sus víctimas.
La educación es clave. Enseñar a los jóvenes que no se han unido aún a las redes sociales que la buena educación no está en vías de extinción y que si uno dice algo hiriente online, podría causar problemas.
Es decir, que la próxima generación se tome un tiempo para pensar antes de comenzar a escribir.

jueves, 26 de mayo de 2016

Las misteriosas propiedades de la cera de oído


Una orejaImage copyrightGETTY
Image captionSudor, grasa, trozos de cabello, piel muerta y otros detritos corporales componen el cerumen.
Las ballenas no limpian sus oídos. Año tras año su cerumen se acumula, dejando tras sí una especie de historia de vida contada en ácidos grasos, alcoholes y colesteroles.
Pero el cerumen humano no es tan interesante y la mayoría de nosotros elimina su acumulación sistemáticamente.
Sin embargo, la sustancia oculta cosas fascinantes.
Es producida sólo por la parte más externa del conducto auditivo, gracias a una mezcla de entre una y 2.000 glándulas sebáceas (que también ayudan a mantener el cabello graso) y glándulas sudoríparas modificadas.
Añade algunos trozos de cabello, piel muerta y otros detritos corporales y tienes la receta del cerumen.
Durante mucho tiempo se ha pensado que su función principal es principalmente la lubricación (los primeros bálsamos labiales se hicieron a partir del cerumen) aunque también se cree que es útil para prevenir que los insectos se desplacen en las cavidades internas de la cabeza.
Algunos creen que también funciona como un antibiótico.

Mata bacterias

En 1980, los investigadores de los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU., Tuu Jyi Chai y Toby C Chai, recogieron, juntaron y mezclaron el cerumen de 12 personas en una solución de alcohol. Luego introdujeron algunas bacterias a la mezcla.
El cerumen logró matar el 99% de varias cepas de bacterias, incluyendoHaemophilus influenzae (que causa una infección diferente de la gripe) y una cepa particular de Escherichia coli, llamada K-12.
Una vela derretidaImage copyrightGETTY
Image captionAlgunos producimos cera húmeda y otros cera seca.
Otras cepas de E. coli, así como de estreptococo y estafiloco fueron un poco más resistentes a la cera de los oídos, con tasas de mortalidad que varían entre 30% y 80%. El cerumen recogido tenía efectos bactericidas claros sobre los 10 tipos de bacterias que se probaron.
Y se encontraron resultados similares en un estudio alemán de 2011.
En ese experimento, 10 péptidos que se encuentran en el cerumen fueron capaces de evitar el crecimiento de las bacterias y los hongos.
Las infecciones del conducto auditivo externo, argumentaron los investigadores, se producen cuando el sistema de defensa basado en el cerumen falla.
Pero en 2000 un estudio realizado en la Universidad de La Laguna en las Islas Canarias encontró lo contrario.
En su lugar, los investigadores vieron un efecto neutro cuando se trataba de una cepa de estafilococo, y en la mayoría de los casos, hallaron que el cerumen en realidad promueve el crecimiento de bacterias, incluyendo E. coli, aparentemente debido a la abundancia en nutrientes que proporciona.
No es el único estudio en poner en duda la propensión de cerumen a asesinar microbios.

Seco o húmedo

Hay algo que podría arrojar luz sobre las conclusiones dispares de este y otros estudios. Las investigaciones de 1980 y 2011 utilizaron la secreción de las personas con cerumen seco, mientras que el estudio de 2000 se centró en la forma húmeda.
Una persona a la que le están limpiando el oídoImage copyrightSPL
Image captionIrrigar el oído puede ayudar, pero los especialistas aún no encuentran el método perfecto para limpiarlo.
No está de ninguna manera claro que en esa distinción radiquen las propiedades antimicrobianas por las que tiene reputación cerumen, sobre todo porque los dos tipos se forman esencialmente a partir de los mismos ingredientes.
Si tienes cerumen húmedo o seco está determinado genéticamente, y todo se reduce a una sola letra en un solo gen.
Se llama ABCC11, y si tienes una A en lugar de una G, entonces tu cerumen será seco (y también olerá diferente al húmedo). Es un raro ejemplo de la herencia mendeliana, y el tipo húmedo es completamente dominante.
El patrón es tan predecible que el cerumen incluso se ha utilizado para rastrear los antiguos patrones de la migración humana.
Las personas de ascendencia caucásica o africana son más propensas a tener cerumen húmedo, mientras que los asiáticos del este son más susceptibles a albergar la variedad seca y escamosa dentro de sus oídos.

Pero cómo quitarlo

Sin embargo, la cuestión más apremiante que rodea el cerumen, para la mayoría de nosotros, es cómo quitarlo.
Es una pregunta que al parecer ha plagado a la humanidad desde al menos el siglo primero.
En su libro "De medicina", el romano Aulo Cornelio Celso sugirió una serie de remedios para eliminar el cerumen acumulado.
Incluso hoy en día los médicos, al igual que Ceslo, podrían usar aceite de almendras o de oliva para ablandar la cera compacta antes de intentar sacarla.
Algunas personas sufren problemas relacionados con el cerumen lo suficientemente graves como para justificar una intervención médica.
Aceite de olivaImage copyrightGETTY
Image captionLos médicos todavía utilizan aceite de oliva para ayudar con la limpieza del oído.
Los ancianos, los niños y las personas con problemas de aprendizaje se encuentran a menudo con problemas relacionados con el cerumen compacto.
Este puede conducir a la pérdida de la audición, al aislamiento social e incluso la paranoia leve.
El cerumen en sí no puede perforar la membrana timpánica; ocurre porque la gente trata de extraer la cera compacta por su propia cuenta.
Debido a que los riesgos de usar un hisopo de algodón son altos, incluso para un médico experto, la mayoría usa en un agente suavizante, seguido de irrigación.
Pero no hay consenso médico sobre el mejor agente de ablandamiento, o si la irrigación es mejor inicialmente.
En 2012, los investigadores de la Escuela Médica de la Universidad de Minnesota Medical Anjali Vaidya y Diane J Madlon-Kay concluyeron que ni el agente suavizante, ni la irrigación u otras formas de extracción manual eran viables, pero que ningún tratamiento había demostrado ser mejor, más seguro, o eficaz que los otros.
A pesar de los riesgos, algunas personas empujan hisopos de algodón en los oídos después de una ducha a sabiendas de que los médicos están en contra.
Una mujer usando un hisopoImage copyrightGETTY
Image captionLos hisopos están totalmente contraindicados.
Corren el riesgo de perforar el tímpano o empujar el cerumen más adentro del oído. A veces, el algodón en el extremo puede caerse, quedando alojado en el interior del canal auditivo.
Hay que evitar completamente una práctica de medicina alternativa conocida como velas de oído.
Consiste en llevar una vela hueca hecha de cera de abeja o parafina cerca de la oreja y encender la mecha. La idea es que el calor dentro de la vela vacía extrae el cerumen del canal auditivo, el cual se puede quitar fácilmente.
Nada apoya la eficacia del método, mientras que la evidencia indica que si cera caliente de la vela cae sobre tu tímpano sería muy doloroso y es mejor evitarlo.
Considérate advertido.

miércoles, 25 de mayo de 2016

GESTIONANDO LA SALUD

 ANDRES PICHON-RIVIERE, REFERENTE EN EVALUACION DE TECNOLOGIAS SANITARIAS

Los costos de la salud

Investigar el funcionamiento de un sistema sanitario es fundamental para volverlo más eficiente. A eso se dedica este experto: producir información para que quienes toman las decisiones en el país lo hagan de la manera más idónea posible.
 Por Pablo Esteban

La salud representa un derecho cuyo ejercicio tiene la obligación de contemplar a cada uno de los habitantes del planeta. Como todo servicio, debe ser sostenido y alimentado mediante la ejecución de cuantiosas partidas presupuestarias por parte de las autoridades nacionales. Sin embargo, el esfuerzo jamás es suficiente; sobre todo, cuando se alcanza a comprender que garantizar su acceso nunca supone un gasto sino que constituye una inversión.
La Real Academia Española señala que la justicia es “el principio moral que tiende a brindar a cada individuo lo que le corresponde o pertenece”. Los procesos de toma de decisiones recogen dicha noción y la materializan al momento de instrumentalizar políticas públicas que benefician, en algún sentido, la vida de las personas. No obstante, ¿de qué manera se traduce la justicia en un campo tan sensible como la salud? Desde esta perspectiva, ¿cómo se garantiza la cobertura universal? En concreto, ¿incrementar el suministro de vacunas y medicamentos equivale a democratizar el acceso?
Andrés Pichon-Riviere continúa el camino iniciado por su abuelo Enrique, pero construye su trayecto propio: obtuvo una maestría en Ciencias en Epidemiología (Universidad de Harvard) y es doctor en Medicina (recibido en la Universidad de Buenos Aires). En la actualidad, se desempeña como director ejecutivo del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS) e imparte clases en diversas instituciones. Aquí, describe cómo funciona el sistema de salud en Argentina y propone diversas líneas de trabajo encaminadas a garantizar una dinámica distinta en el área.
–¿Por qué estudió medicina?
–Fui al Colegio Nacional Buenos Aires y, al terminar el secundario en 1983, no tenía mucha idea sobre cómo seguir. Recuerdo que con 18 años me subí a un Rastrojero que paraba en diversas universidades y cada quien se anotaba donde quería. En principio elegí ingeniería. Sin embargo, ese mismo verano hice un test vocacional que fue definitivo ya que me perfiló para el campo de la medicina. Supongo que mi abuelo Enrique tuvo algo que ver porque era el único médico de la familia.
–Una vez recibido, fue a Harvard a realizar la Maestría en Epidemiología…
–Sí, claro. Fue una linda experiencia para mí y marcó mi especialización en el área de la salud pública y la investigación. Desde aquel momento, mi objetivo fue el mismo: producir información útil para que los individuos encargados de tomar decisiones en el país puedan actuar de la manera más idónea posible. Investigar, pero para modificar la realidad. Ir más allá del paper.
–En el IECS, usted es el director del Departamento de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Economía de la Salud. ¿Qué es eso? ¿Qué tareas realizan?
–Vamos por partes. En general, se piensa que una tecnología es algo que se enchufa, que tiene luces y que se mueve. Y la verdad es que la conceptualización que nosotros manejamos está un poco lejos de todo ello. Más bien, guarda relación con todas aquellas acciones que se efectúan en el sistema de salud.
–¿Por ejemplo?
–Una tecnología sanitaria es un medicamento, una vacuna, un procedimiento quirúrgico, así como también es un programa para detectar cáncer de mama, o bien un modelo de historia clínica. En relación a eso, el concepto de “evaluación”, también remite a una categoría más amplia que refiere a la medición y al control de todas las consecuencias clínicas y sociales respecto a la aplicación de una tecnología determinada. De modo que se relaciona con qué evidencia existe respecto a la efectividad, el impacto económico, social y ético, los efectos en la equidad, etc.
–Muchos países del mundo cuentan con agencias o secretarías de evaluación de tecnologías sanitarias…
–Sí, por supuesto. Aquí en Latinoamérica, durante la última década, Chile, Uruguay, Colombia, Brasil, México y Perú han realizado avances importantes en la materia. Es un tema que está en agenda y preocupa a aquellas personas encargadas de tomar decisiones. En este marco, el concepto de cobertura universal de salud, que refiere a las condiciones de acceso de las poblaciones mundiales, es clave. La OMS lo ubicó en la superficie como una temática de prioridad global.
–¿Y cómo evaluaría el desempeño local al respecto? Desde su perspectiva, ¿cómo es la cobertura en Argentina?
–Es buena en relación a otros países. Hace algún tiempo, estamos acostumbrados a que en Argentina las personas cuenten con cobertura. No siempre es de calidad pero sí, de alguna forma, los habitantes tienen parte de sus necesidades cubiertas. En Paraguay, por ejemplo, una mujer a punto de dar a luz debe abonar casi todo. Lo mismo se replica en algunos lugares de India, China e, incluso, en Estados Unidos.
–En un trabajo señala que para lograr la cobertura universal, las autoridades de cada país deben tomar decisiones en tres dimensiones. Cuénteme al respecto...
–Efectivamente, las decisiones deben ir encaminadas en tres ejes. Uno se refiere a definir los destinatarios (es decir, a todos los grupos sociales que se incluyen: embarazadas, niños, ancianos, etc.); luego, un segundo punto se vincula al modo en que se materializa la cobertura (esto es, a través de vacunas, remedios, etc.); y por último, es necesario planificar a qué costo se garantiza el acceso universal. El mundo comenzó a trabajar en estas tres líneas que implican un proceso de toma de decisiones más planificado que supere la política de micro-decisiones que perdura en la actualidad.
–¿A qué se refiere con “micro-decisiones”?
–Lo voy a explicar con un ejemplo. Una mujer argentina tiene 50 años y hace seis que no va al médico, aunque es muy probable que cuente con obra social o, en última instancia, cuente con la posibilidad de acceder al sistema público. Sin embargo, ¿quién se preocupa por ello? Nadie. ¿Por qué? Porque el sistema de salud no lo considera un problema. Supongamos, luego, que esa señora se encuentra un bulto en una mama, pero no pide turno. Quizás por miedo, o bien porque ni siquiera sabe cómo solicitarlo ni a qué profesional recurrir. Además, toda esa burocracia que demora una eternidad. En poco tiempo, debe entrevistarse con el médico clínico, luego con el especialista, más tarde con el cirujano, y mientras tanto solicita exámenes y diagnósticos de todo tipo.
–Todo ello demanda tiempo y esfuerzo…
–Sí, claro. Ahora bien, sigamos con la imaginación y pensemos que, de modo hipotético, deben operarla de cáncer metastásico y a los tres meses requiere de un medicamento que vale 50 mil dólares. Entonces, no se entiende cómo el sistema de salud le garantiza algo que le cuesta muy caro, pero no evalúa todas estas instancias intermedias que podrían evitar consecuencias peores.
–¿Y de qué manera se podría solucionar este inconveniente?
–En la actualidad, no hay una decisión explícita tomada al respecto. Las prácticas del paciente se convierten en la resultante de un cúmulo de decisiones individuales.
–¿Qué criterios se deben tener en cuenta?
–Uno muy importante se vincula con la costo-efectividad de las intervenciones (establece la relación entre el costo que le representa al sistema de salud y qué beneficios implica para las personas). Eso, por ejemplo, se vincula con determinar el precio de los medicamentos, inclusive. Un segundo criterio se relaciona con priorizar la cobertura de personas que están en peores condiciones de acceso, es decir, a aquellos grupos sociales más vulnerables. En definitiva, no está bien ampliar la cobertura a un nivel más alto cuando hay individuos que no tienen satisfechas las necesidades de salud más básicas.
–¿A ello se refiere el concepto de “racionamiento” en materia de salud?
–Sí. No es admisible que el que tiene más plata se alimente como un rey, mientras la gran mayoría se muere de hambre. Esa metáfora se puede aplicar a la salud sin problemas. En nuestro país el racionamiento es implícito.
–¿Eso que quiere decir?
–Por ejemplo, en Argentina una persona que nunca tuvo cobertura ni trabajo, y de repente necesita un trasplante cardíaco tiene la posibilidad de acceder. Es cierto, con todas las trabas burocráticas del caso, pero nadie le niega esa oportunidad. El país es muy generoso en ese sentido. Pero, ¿qué ocurre con las 50 mil personas con colesterol alto de las que nadie se ocupa? Recién nos preocupa una situación cuando es extrema. Es implícito en la medida en que nadie dice nada, y se construye cierta apariencia que indica que todos tienen derecho a todo. Pero en verdad no es tan así: hay individuos que esperan tres meses en cama por un reemplazo de cadera. El sistema es muy ineficiente: termina por gastar 50 mil dólares en un cáncer metastásico por no haber realizado una mamografía de control cinco años antes.