domingo, 19 de marzo de 2017

Vinculan las malas dietas con 400,000 muertes en 2015 en EE. UU.

Añadir alimentos saludables como los frutos secos, las semillas, las verduras y los granos integrales podría ayudar a prevenir los fallecimientos prematuros

Las dietas malsanas podrían haber contribuido a hasta 400,000 muertes prematuras por enfermedad cardiaca y accidente cerebrovascular (ACV) en 2015, estima un estudio reciente.
Y no son solo las cosas que se deberían evitar (como la sal y las grasas trans) las que contribuyen a esas muertes. El exceso de muertes también podría ser provocado por lo que falta en la dieta, específicamente los frutos secos y las semillas, las verduras y los granos integrales, señalaron los investigadores.
"Una dieta mala es el principal factor de riesgo de la muerte cardiovascular"
"La enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte en Estados Unidos, y acabó con las vidas de más personas en 2015 que ninguna otra causa", aclaró en un comunicado de prensa de la Universidad de Washington, en Seattle, el investigador principal, el Dr. Ashkan Afshin, profesor asistente en funciones de salud global en el Instituto de Mediciones y Evaluación de la Salud de la universidad.
"Una dieta mala es el principal factor de riesgo de la muerte cardiovascular, y por tanto amerita atención de los que toman las decisiones en EE. UU. cuando estén preparando las agendas de salud", planteó Afshin.
Los resultados del estudio sugieren que casi la mitad de las muertes por enfermedad cardiaca y ACV (enfermedad cardiovascular) en Estados Unidos podrían prevenirse a través de mejoras en la dieta, explicó.
Los debates sobre las políticas dietéticas en Estados Unidos tienden a enfocarse en reducir los alimentos y nutrientes malsanos, como las grasas trans, la sal y las bebidas endulzadas con azúcar. Pero este estudio muestra que una gran cantidad de muertes relacionadas con el corazón podrían deberse a una falta de alimentos sanos, reportó Afshin.
"Este estudio resalta la urgente necesidad de implementar políticas que se dirijan a esos grupos de alimentos malsanos además de a alimentos saludables, como los frutos secos, los granos integrales y las verduras", comentó.
Los datos del estudio provienen de la Encuesta nacional de entrevista de salud y nutrición de EE. UU. de 1990 a 2012. Los investigadores también usaron datos sobre la disponibilidad de alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y de otras fuentes.
Al observar las muertes en Estados Unidos por enfermedades del corazón y de los vasos sanguíneos en 2015, los investigadores encontraron que las opciones dietéticas malsanas y el hecho de no comer unos alimentos más saludables tuvieron que ver en las muertes de más de 222,000 hombres y de más de 193,000 mujeres. Pero el estudio no pudo probar una relación causal directa.
Una ingesta baja de frutos secos y semillas probablemente explicara casi un 12 por ciento de las muertes. La insuficiencia de verduras probablemente contribuyera a hasta un 12 por ciento de las muertes por enfermedad cardiaca y ACV. Y una ingesta baja de granos integrales podría haber sido responsable de más de un 10 por ciento de esas muertes. Es probable que un exceso de sal explicara un 9 por ciento de las muertes, dijo Afshin.
Samantha Heller, una dietista registrada, dijo que "si la dieta de alguien es pobre en frutos secos, semillas, frutas, fibra, granos integrales y verduras, entonces es probable que reemplacen esos alimentos con opciones menos saludables, como fiambres, hamburguesas con queso, pollo frito, refrescos, cajas de macarrones con queso, bebidas endulzadas con azúcar y otros alimentos preparados altamente procesados, comida basura y comida rápida". Heller es nutricionista clínica principal del Centro Médico Langone de la NYU, en la ciudad de Nueva York.
"Una mala dieta significa que el cuerpo tiene que hacer un esfuerzo mucho más grande para luchar contra el ataque de las consecuencias bioquímicas, fisiológicas e inflamatorias. No es raro que tantos nos quejemos de estar agotados todo el tiempo y que suframos de enfermedades cardiovasculares muy graves y con frecuencias prevenibles", lamentó.
Un método de alimentación con más comida vegetal e integral reduce la inflamación interna, lo que a su vez ayuda a proteger y a sanar a las arterias obstruidas y a un corazón que trabaja en exceso. También mejora el sistema inmunitario, la salud gastrointestinal y cerebral, y aumenta la energía, explicó Heller.
Heller recomendó unos cambios sencillos, como: rebanadas de aguacate, tomate y humus en pan integral en lugar de un sándwich de jamón y queso; una hamburguesa vegetal con salsa en lugar de una hamburguesa con queso; una paella de arroz integral, verduras y frijol de soya en lugar de macarrones con queso; y una pizza de ensalada en lugar de una pizza de pepperoni.
"La buena noticia es que nunca es demasiado tarde ni demasiado pronto para prescindir de los alimentos malsanos, llenar un plato de verduras, legumbres, frutas, frutos secos, semillas y granos integrales, y ver cómo nuestros cuerpos responden y se vuelven más sanos y felices", aseguró Heller.
El estudio fue financiado por la Bill and Melinda Gates Foundation. Los hallazgos se presentaron el jueves en la reunión de la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) en Portland, Oregón. Los resultados de los estudios presentados en reuniones generalmente se consideran preliminares hasta que se publican en una revista revisada por profesionales.

FUENTES: Ashkan Afshin, M.D., M.P.H., acting assistant professor, global health, Institute for Health Metrics and Evaluation, University of Washington, Seattle; Samantha Heller, R.D., exercise physiologist and senior clinical nutritionist, NYU Langone Medical Center, New York City; March 9, 2017, presentation, American Heart Association meeting, Portland, Ore.


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sábado, 18 de marzo de 2017

LOS ESPAÑOLES TIENEN PELOS EN LA PALMA DE LA MANO...

Tres libros que nos escandalizaron hablando solo de sexo

No hablamos de literatura erótica, aunque hay pasajes en estos tres volúmenes que sonrojarán a muchos lectores de la cabeza a los pies
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La Venus de Willendorf, nuestra primera diosa carnal
Los caminos del deseo son misteriosos, pero solo porque viven en guerra encarnizada con la prescripción sociocultural. A la patología resultante la llamamos tabú. El único detalle verdaderamente escandaloso de la serie de Sorrentino  The Young Pope es el deseo del Cardenal Voiello por la Venus de Willendorf, la diosa paleolítica de la fertilidad. La encontraron a orillas del Danubio, pero vive ahora en el Vaticano, vigilada en su prisión de cristal, como un animal exótico y peligroso. Tiene todo el sentido del mundo que una diosa paleolítica de la fertilidad inspire pasiones en un hombre adulto, por muy cardenal que sea. Pero nos escandaliza porque en ella se concentra todo aquello que intentamos reprimir: la exuberancia de la carne, el exceso de curvas, las grasientas glándulas mamarias. La venus es una flor henchida de primavera en un campo de inofensivas florecillas silvestres. Es natural que Voiello responda. A diferencia de nosotros, no está programado por la gran máquina de la publicidad occidental.
Los tres libros que siguen reflejan la misma esquizofrenia entre lo que realmente deseamos y lo que deberíamos querer. Aunque pertenecen a épocas diferentes, su objetivo es el mismo; romper con los tabús de su tiempo usando como argumento la imposibilidad de contener los impulsos sexuales ajenos. 
Sexo Futuro: poliamor, tinder y otros animales nocturnos
Sexo Futuro. El amor en el siglo XXI.
Emily Witt
Como la joven  Anastasia Steele, Emily Witt empieza el libro sintiéndose una chica corriente, si bien preocupada porque su ultima ruptura la dejaba fuera del  Chattanooga Choo Choo de la realización femenina heterosexual: Romance-amor-sexo-matrimonio-maternidad-jubilación compartida. Los encuentros que no conducen al  Chattanooga se descartan como distracciones, síntomas de inmadurez o peor, de envejecimiento.
Entonces tenía 30 años. Ocho capítulos, muchas experiencias y varios años más tarde, la protagonista puede ver "la fabricación de mi sexualidad. Veía las costuras de su construcción y la naturaleza arbitraria de sus mitos. Había llegado a entender que la sexualidad tenía muy poco que ver con el sexo que practicabas en la realidad. (...) Un sexo futurísta no es un nuevo tipo de sexo históricamente irreconocible, sino simplemente una nueva manera de hablar de él". 
Entre medias, la búsqueda de respuestas, de compañía y de satisfacción carnal la lleva en un viaje que incluye encuentros con desconocidos a través de plataformas de contactos, talleres de orgasmos, espectáculos de pornografía en directo, comunidades que rechazan la monogamia a cambio de las múltiples satisfacciones y complicaciones del poliamor. Lo que separa este libro de otros relatos de autodescubrimiento es la mirada disciplinada, interesante y sagaz de la propia autora, que escribe regularmente para publicaciones como The New Yorker, The New York Times, London Review of Books. 
No codiciarás a la mujer de tu prójimo, Guy Talese
La mujer de tu prójimo
Gay Talese
Este retrato de la revolución sexual en la Norteamérica de los 80, en la antesala del Sida, es un buen acompañante para Mad Men y Revolutionary Road, la novela de  Richard Yates sobre la generación verdaderamente perdida que se tragó el sueño americano y con ese sueño se envenenó.
El énfasis en la juventud hizo que muchos americanos se sintieran viejos a los treinta, especialmente todos los ejecutivos junior que, habiéndose identificado con empresas y habiendo asociado la sabiduría con la antigüedad, de pronto se sentían inseguros y fuera de lugar en esa era de nuevas personalidades y valores oscilantes. 
Talese tardó nueve años en escribirlo y a punto estuvo de acabar con su matrimonio durante la exhaustiva investigación. Su mujer, Nan Talese, era editora en Random House. Como se hace evidente en el libro, su nivel de inmersión fue profundo y problemático. "Si quieres escribir sobre orgías, - explicaba tres décadas más tarde- no te quedas en la sala de prensa con tu pequeño pase de prensa manteniendo una prudente distancia. Tienes que tener un affair con tus fuentes. ¡Te tienes que relacionar!". Lo que perdura es un análisis asombroso sobre las expectativas de clase, género, ambición y estándares de una generación que no parece tan diferente a la nuestra. O la sensación de que, cuando se trata de sexo, ninguna lo es. 
Miedo a volar, el clásico de Erica Jong cumple 45
Miedo a volar
Erica Jong
"Había ciento diecisiete psicoanalistas en el vuelo de la Pan Am a Viena, y yo había sido paciente por lo menos de seis de ellos", relata  Isadora Wing quien, haciendo deshonor a su nombre, tiene miedo a volar. Isadora viaja con su infiel marido a una conferencia sobre psicoanálisis, en la que se zumba a un doctor que la libera de varias cosas, incluyendo su matrimonio. El doctor se llama  Goodlove. Como ven, las metáforas de esta novela no tienen nada de postmoderno. 
Como la mayor parte de las mujeres de su generación -y gran parte de la nuestra- los sueños de Isadora están inextricablemente atados al romance y el matrimonio. "Tan pronto como me imaginaba escapando de un hombre, me veía a mí misma atándome a otro. Era como una barca que necesitaba siempre un puerto en el que atracar. Simplemente era incapaz de imaginarme sin un hombre". Miedo a volar relata el proceso en el que se convierte en capitán de su propio destino, hombre tras hombre, polvo tras polvo. Y qué complejas, divertidas, interesantes y transformadoras son todas las relaciones que emprende y de las que se desprende, cada vez más ligera de peso, en busca de su propia autoridad.
Cuánto dio que hablar este libro cuando se publicó por vez primera en 1973, con su preciosa portada de Judith Seifer.  La inteligente, feroz y provocadora voz que lo escribe encandiló a John Updike, Henry Miller y ha despertado a varias generaciones de mujeres, incluyendo las cuatro chicas egoístas y valientes que protagonizan la increíble  Girls

UNA ESPERANZA PARA EL DAÑO MEDULAR

Un futuro by-pass para lesiones medulares

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Este año se ha puesto en marcha ByAxon, un proyecto europeo coordinado por el instituto IMDEA Nanociencia de Madrid, para desarrollar un implante que logre restaurar la transmisión de señales eléctricas en una médula espinal lesionada. El Hospital Nacional de Parapléjicos, en Toledo, también participa en este proyecto de base nanotecnológica.
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<p>Esquema del by-pass que van a desarrollar los investigadores para aplicarlo en lesiones medulares. / IMDEA Nanociencia</p>
Esquema del by-pass que van a desarrollar los investigadores para aplicarlo en lesiones medulares. / IMDEA Nanociencia
Un consorcio europeo, liderado desde el Instituto Madrileño de Estudios Avanzados en Nanociencia (IMDEA Nanociencia), va a crear una nueva generación de sensores y electrodos basados ​​en materiales nanotecnológicos para la interconexión neural dentro del proyecto ByAxon. La iniciativa está financiada por la Unión Europea a través del programa para tecnologías futuras y emergentes (FET-OPEN) con 3,7 millones de euros.
El objetivo es diseñar y construir el prototipo de un implante que pueda trabajar directamente a nivel de la médula espinal. Su labor será restaurar la transmisión de señales eléctricas en las médulas lesionadas, actuando como un by-pass local activo, un avance que todavía no es posible con la tecnología actual.
ByAxon se presentó el pasado febrero en la sede de IMDEA Nanociencia durante una reunión a la que también acudieron representantes de otros centros asociados al proyecto, como el Hospital Nacional de Parapléjicos (Toledo), referencia en España en la rehabilitación integral de pacientes que han sufrido daños en la médula espinal.

Con el nuevo proyecto se busca desarrollar sensores con suficiente resolución y que funcionen en temperaturas in vivo o ambiente. Los nuevos sensores podrán emplearse así, no sólo en usos médicos sino también en una variedad de interfaces cerebro-máquina cotidianas que, haciendo, por ejemplo, uso de comunicación inalámbrica ayuden a controlar ordenadores y robots con sólo pensarlo.
Dentro de ByAxon se emplearán materiales magneto resistivos de superficie escalonada a escala nanométrica, que servirán para desarrollar sensores capaces de detectar el campo magnético producido por la actividad neuronal, cuyo valor es unas diez mil veces más pequeño que campo magnético terrestre. Detectar estas señales a nivel cerebral es hoy sólo posible empleando la técnica de magneto encefalografía, que requiere el uso de materiales supercoductores, y por lo tanto de nitrógeno líquido, para su funcionamiento.
En paralelo, los investigadores trabajarán en la fabricación de electrodos eléctricos de alta biocompatibilidad y adherencia gracias a su superficie cubierta de nanohilos conductores. Estos electrodos permitirán emitir impulsos eléctricos que desencadenen la actividad neuronal con bajo impacto, haciéndolos de gran interés para tratamientos del Parkinson, o en implantes retinales.
ByAxon cubre así tanto la detección como la producción de la actividad neuronal con una nueva generación de interfaces mejoradas de alta resolución y gran flexibilidad de uso. En último término, busca interaccionar a nivel local ya no con el cerebro sino con la médula espinal para crear dispositivos compactos que permitan recuperar funciones perdidas en personas con la médula espinal dañada.
Tres de investigación, un hospital y una empresa alemena
Dentro de ByAxon, las tareas de fabricación correrán a cargo de la Dra. Teresa Gonzalez, investigadora principal del proyecto y que forma parte del programa de Nanomedicina de IMDEA Nanociencia, liderado por su director, el profesor Rodolfo Miranda, y del grupo del doctor Laurence Merchin del Centre National de la Recherche Scientifique en Caen, Francia.

El proyecto, cuya duración será de cuatro años y está enmarcado en el programa de la Comisión Europea cuyo objetivo consiste en "fortalecer investigaciones de alto riesgo basadas en ideas rompedoras" y su más ambicioso objetivo es fabricar el prototipo de un implante activo que pueda funcionar directamente en la médula espinal lesionada, como un
 by-pass. Es decir, la función primordial de este dispositivo es por tanto restituir la trasmisión de señales neuronales sensoriales y motoras (potenciales eléctricos), actuando como un puente activo local en la médula espinal, algo que no es viable con la tecnología disponible la actualidad.La biocompatibilidad de todos los dispositivos será estudiada y mejorada por el equipo del Hospital Nacional de Parapléjicos dirigido por la doctora María Concepción Serrano, mientras que los experimentos de funcionamiento en muestras biológicas se realizarán en el grupo de la doctora Laura Ballerini en la Scuola Internazionale Superiore di Studi Avanzati de Trieste (Italia). La empresa alemana MfD-Diagnostics estará a cargo de los estudios in vivo.
El desafío al que hace frente el proyecto es muy complejo y hasta ahora las estrategias seguidas para restaurar y reparar la falta de transmisión de la señal no han tenido buenos resultados. La solución que proponen investigar los socios de ByAxon es muy disruptiva ya que consiste en desarrollar nuevos sistemas y estructuras que recuperen la conectividad pérdida en las lesiones a partir de la nanotecnología.
Según Teresa Gonzalez: "Nos vamos a centrar en recuperar las funciones sensitivas. Lo que queremos es que señales que parten de las extremidades vuelvan a llegar al cerebro. Esto es muy importante ya que se ha demostrado que las terapias centradas en recuperar cuanto antes la parte sensitiva suelen ser más exitosas en recuperar también la parte motora”.
Solo en España se producen unas 1.000 lesiones de médula cada año, y existen más de 30.000 personas con una lesión de este tipo.

viernes, 17 de marzo de 2017

El ibuprofeno incrementa un 31% el riesgo de paro cardiaco

Un estudio muestra los problemas relacionados con el consumo de algunos antiinflamatorios que se pueden comprar en la farmacia sin receta


En vídeo, los efectos del ibuprofeno en tu cuerpo.
En España y en muchos otros países es posible comprar fármacos como el ibuprofeno sin receta. Los ciudadanos toman estos medicamentos para todo tipo de dolores sin mayores restricciones. Sin embargo, las autoridades médicas y sanitarias desde hace tiempo se advierte que no son inocuos. Un estudio publicado esta semana en la revista European Heart Journal ha concluido que incrementa un 31% el riesgo de paro cardiaco. El mismo análisis indicaba que otros fármacos del mismo tipo, antiinflamatorios no esteroideos (AINE), presentan un riesgo incluso superior.
Según los autores del trabajo, liderado desde el Hospital Universitario Gentofte de Copenhage, el naproxeno es el AINE más seguro, y se podrían tomar hasta 500 miligramos al día. El diclofenaco es el más peligroso y, dicen los investigadores, se debería evitar su consumo ya que hay otros fármacos con efectos similares más seguros.
“Permitir comprar estos fármacos sin prescripción y sin ningún consejo o restricción manda un mensaje al público de que tienen que ser seguros”, afirma en una nota de la Sociedad Europea de Cardiología Gunnar Gislason, coautor del estudio. “Otros estudios anteriores han mostrado que los AINE están relacionados con un mayor riesgo cardiovascular, algo que preocupa porque su uso está muy extendido”, añade.
Los responsables del estudio recomendaron dejar de recetar el diclofenaco, uno de los antiinflamatorios más usados
Para realizar esta trabajo, los científicos recogieron todos los paros cardiacos registrados en Dinamarca entre 2001 y 2010. Además, recogieron toda la información sobre prescripciones de estos medicamentos desde 1995. En el tiempo estudiado, 28.947 habían tenido un paro cardiaco fuera del hospital en el país. De ellos, 3.376 habían tomado AINEs hasta 30 días antes del ingreso. El ibuprofeno y el diclofenaco fueron los dos medicamentos más utilizados, cubriendo respectivamente el 51% y el 22% del uso total. Respecto al incremento del riesgo de paro cardiaco, el ibuprofeno fue responsable de un 31% y el diclofenaco del 50%. Las edades de las personas que sufrieron estos problemas de salud iban de los 58,7 años a los 78,5.
Entre las explicaciones posibles, los autores plantean que los efectos se pueden deber a la agregación de plaquetas que provocan coágulos, hacen que las arterias se estrechan, se incrementa la retención de líquidos y sube la presión sanguínea. “No creo que estos fármacos se debieran vender en supermercados o gasolineras donde no hay consejo profesional sobre cómo usarlos. Los AINE solo deberían estar disponibles en farmacias, en cantidades limitadas y dosis bajas”, ha planteado Gislason.
En España, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) emitió una recomendación para limitar el consumo de ibuprofeno. No debería tomar más de 2.400 miligramos al día a pacientes con enfermedad cardiovascular grave: insuficiencia cardiaca, cardiopatía isquémica, enfermedad arterial periférica o cerebrovascular. La recomendación llegó tras la revisión europea (del Comité para la Evaluación de Riesgos en Farmacovigilancia) elaborada respecto al riesgo cardiovascular de este medicamento así como del dexibuprofeno, sobre el que también se deben tomar precauciones.

¿Por qué nos equivocamos? ¿Estamos condendados al error? | 13 MAR 17

Error médico, error humano

Las razones cognitivas y situacionales del error en medicina. Dos reflexiones de destacados colegas que buscan explicaciones y proponen soluciones posibles

Autor: Dr. Jorge Thierer / Dr. Carlos Tajer Fuente: Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) Error médico, error humano
Introducción
Hace menos de un año, un artículo publicado en British Medical Journal (Makary M, Daniel M. Medical error—the third leading cause of death in the US. BMJ 2016;353:i2139) sostuvo que el error médico es la tercera causa de muerte en los Estados Unidos, después de la enfermedad cardiovascular y el cáncer. Se basaba en una serie de reportes institucionales y de investigadores independientes publicadas desde 1999.
La publicación reactivó una vieja controversia: la de la definición de error médico ¿Alcanza con decir que es aquello que, en el ejercicio de la profesión, se hizo cuando no debía hacerse (o viceversa) y que se siguió de peor evolución del paciente o debiéramos buscar la certeza de que esa actuación o falta de ella causó el peor resultado?
Hubo quienes discutieron la base estadística de la afirmación, quienes remarcaron que se trataba de análisis secundario de datos sin que los autores hubieran confirmado en cada caso si se trataba verdaderamente de errores o complicaciones esperables, y poco a poco el fuego inicial se fue atenuando. Ello no impide que sigamos reflexionando sobre el tema. Y si bien hay muchas revisiones publicadas en revistas médicas sobre la taxonomía del error médico, algunas lecturas no específicamente médicas pueden ayudarnos a tener una visión más amplia del problema.
Las ilusiones que nos acechan
Practicamos la medicina con elevada confianza en nuestras propias fuerzas. No podríamos hacerlo si no fuera así. Es menester creer que hemos interrogado con cuidado y obtenido del paciente el relato más fidedigno y minucioso posible. Que los métodos diagnósticos empleados nos dan certeza suficiente para instaurar un tratamiento eficaz. Atravesamos cada día con la seguridad de haber hecho en cada caso lo correcto. Sin embargo, todos conocemos la sensación de ver interrumpida nuestra cena, o lo que es peor, nuestro dormir, por la irrupción de la duda, por el eco de palabras que en medio de la noche parecen decir otra cosa.
No consideramos desde ya en estas líneas el error que cometemos por falta de información, o información errónea. Es claro que el que más estudia y más pacientes ha visto, construyendo esa mezcla de teoría y práctica que es nuestro saber, tiene menos riesgo de fallar. La duda surge cuando, estudiosos, dedicados, conscientes, tropezamos con el error. ¿Son acaso nuestras capacidades menos firmes de lo que estimamos?
Quizás debemos empezar por reconocer que una serie de ilusiones nos acechan, pero no solo cuando ejercemos nuestra profesión, sino en toda la extensión y ancho de nuestra vida, porque son parte de la experiencia humana.
La atención
Creemos en nuestra capacidad de atención, y suponemos que nada importante se nos puede estar escapando. El test desarrollado por Chabris y Simons y tan difundido en Internet del gorila invisible (www.theinvisiblegorilla.com) pone en entredicho este supuesto. Puestos a contar cuántos pases de pelota se hacen entre sí los integrantes de un equipo de basquetbol, la mitad de nosotros no reparará en la aparición entre los jugadores de un extraño disfrazado de gorila. Este porcentaje de fracaso es independiente de sexo, edad, nivel socioeconómico, etc. Y es que la atención es un juego de suma cero: la atención específicamente dirigida en un sentido genera ceguera por falta de atención hacia el resto de las cosas. Todos recordamos ejemplos de hallazgos de cosas que “siempre estuvieron allí”. Los ejemplos más sonoros vienen del campo de las imágenes, no porque los dedicados a ese tipo de estudios tengan mayor proporción de falla, sino justamente porque los resultados de su práctica quedan congelados en el tiempo, y a ellos podemos volver una y otra vez.
Las expectativas
Vemos lo que esperamos ver, vemos lo que “queremos” ver. Suelo citar un ejemplo que me toca de cerca. Recibimos un paciente con cuadro de palpitaciones muy rápidas. El médico de la ambulancia vio en el monitor taquicardia ventricular. Al momento del examen se encuentra en ritmo sinusal. Tiene antecedente de arritmia ventricular compleja, y enfermedad coronaria conocida. Una nueva coronariografía no revela lesión actual que justifique origen isquémico de la arritmia; en el ecocardiograma diámetros y función del ventrículo izquierdo son normales. Decidimos avanzar con una resonancia magnética cardíaca, en busca de un sustrato de fibrosis o infiltración que explique todo; y el operador señala que es cierto, que el ventrículo izquierdo es normal y no hay hallazgo patológico de importancia, pero que el derecho está dilatado, disfuncionante y con trombo. Revisado el ecocardiograma, la disfunción derecha estaba allí, pero ninguno de los que vimos el estudio reparamos en ella. Simplemente porque estábamos todos convencidos del origen izquierdo de la arritmia y toda nuestra búsqueda se orientó en ese sentido.
La memoria
Nuestros recuerdos son entonces un producto del barro de hechos reales o no, modelados por nuestros sentidos, creencias, emociones, experiencias.
Creemos en las bondades de nuestra memoria. De hecho, la nuestra es una carrera basada fuertemente en la misma. Desde las inserciones de cada músculo en cada accidente de cada hueso, pasando por las tinciones de cada microbio hasta llegar a las manifestaciones menos frecuentes de todas y cada una de las enfermedades y el espectro de tratamiento de cada antibiótico, por citar solo algunas de las listas que hemos debido memorizar en nuestra formación, hemos y nos hemos demostrado nuestra capacidad de recordar. Pero, ¿cómo opera el proceso? ¿Cómo recordamos? Recordamos aquello que nos impacta emocionalmente, mucho más aquello que vemos o hacemos o mencionamos a diario, guardamos memoria de lo que nos conmueve, tendemos a olvidar el resto. Y nuestra mente continuamente arma historias, llenando los huecos entre las islas de recuerdos que parecen más firmes.
Recordamos lo que nos emociona, y a su vez las emociones “arman” nuestros recuerdos. Pondríamos las manos en el fuego por lo que parece justamente grabado a fuego en nuestra memoria. Y, sin embargo, diversas pruebas y experimentos debieran hacernos dudar. Así, por ejemplo, puestos a memorizar una lista de palabras, somos en promedio capaces de recordar poco más de la mitad de las mismas; y si varias palabras se refieren a un tema, “recordaremos” otras vinculadas, aunque no formen parte de la lista. Es muy posible que si nos dicen frazada, pesadilla, cama, almohada, también recordemos la palabra dormir.
Nuestros recuerdos son entonces un producto del barro de hechos reales o no, modelados por nuestros sentidos, creencias, emociones, experiencias. Cuando interrogamos a un paciente sobre la data de un síntoma, el tiempo que arrastra una dolencia, su momento de aparición, ¿podemos afirmar con certeza que lo que escuchamos es real? Siempre me ha llamado la atención la convicción con que en ateneos o discusiones de sala se defiende una hipótesis fisiopatológica, el ardor y fiereza con que se defiende una opinión, en base a lo que el paciente dijo. Porque el relato del paciente es lo que recuerda, o cree recordar; es más arduo poder afirmar que es la realidad. Y es curioso que cuando nos referimos a los diferentes tipos de estudios de investigación, la crítica más fuerte que reciben los estudios retrospectivos caso control tiene que ver justamente con el riesgo de sesgos: el de recuerdo y el del entrevistador.
Recuerda diferente el enfermo que el sano, y recuerda diferente el enfermo según lo que le acontece; y además recuerda diferente porque el que lo interroga, cuando sostiene determinada hipótesis, profundiza en ciertas cuestiones y relega otras. Conocemos a un paciente, y a poco de escucharlo y verlo, algunas hipótesis cobran primacía. Nuestras preguntas van en ese sentido, y es imposible que en cierta manera no “eduquen” al paciente acerca de lo que debe recordar. Y es claro que el interrogatorio es base de la buena práctica, y que el margen de error se acota cuanto más intensivo es; pero, ¿no debiéramos ser más prudentes a la hora de defender un supuesto, habida cuenta de la naturaleza de los recuerdos?
La confianza y el error
Otro fenómeno que nos induce a errar es el de la confianza en nuestras propias capacidades. Es imprescindible para actuar, es el antídoto contra la parálisis en la que podríamos caer de no estar seguros de nuestras fuerzas. Pero diversos estudios observacionales y encuestas hechas en distintos ámbitos sugieren que tal vez nos excedemos: a la hora de valorar diversas habilidades y condiciones suele repetirse el hecho de que más (a veces mucho más) de la mitad de las personas estiman hallarse por arriba de la media (¡algunos deben estar equivocados!). Genera más confianza en los demás aquel que se muestra más seguro de lo que dice, aunque lo que dice sea erróneo. En discusiones científicas, en confección de consensos, la opinión de aquel en el que más se confía, el que tiene a priori más autoridad, suele volcar en su sentido la decisión o conclusión final. Y esto nos trae a un concepto que es inseparable de nuestro accionar: el del juicio clínico.
El juicio clínico no es una entidad congelada o inmutable. Lo que ayer estaba mal, hoy luce correcto
Cuántas veces no hemos escuchado y repetido que tal o cual conducta debe basarse en el mismo, como forma de resolver una duda. Y es cierto, el juicio clínico es vital para llevar adelante la práctica. Pero, a la hora de pensar un poco más en el mismo, podemos recordar que en cada época ha habido un juicio clínico prevalente, basado en el conocimiento disponible, en las ideas dominantes, en la autoridad. Y sin necesidad de remontarnos a los mil años en que la doctrina Galénica se enseñoreó en el mundo de la medicina (con sus ideas acerca de la formación de la sangre en el hígado y sus conceptos anatómicos basados en la disección de monos), baste rememorar que de acuerdo al juicio clínico dominante hace solo veinte a treinta años, no debían administrarse betabloqueantes a los pacientes con insuficiencia cardíaca y era correcto en cambio tratar rutinariamente con lidocaína a los pacientes internados por un infarto agudo de miocardio.
El juicio clínico, entonces, no es una entidad congelada o inmutable. Lo que ayer estaba mal, hoy luce correcto. Pero, por otra parte, yendo de lo general a lo individual, podremos también coincidir en que cada uno de nosotros tiene su propio juicio. Por eso es que cuando se esgrime en una discusión haberse comportado según el juicio clínico, no puedo menos que preguntarme: ¿cuál? Si todos tuviéramos el mismo, no habría diferencias en nuestro proceder. Pero como no es así, podremos concluir que el juicio clínico importa… cuando es acertado.
Saber es poder pasar por tres por qué sucesivos partiendo de una afirmación
Nos sostiene cada día nuestro conocimiento de la disciplina que encaramos. Y sin pretender alcanzar alturas filosóficas que nos mareen, o bucear en la teoría del conocimiento, sí resulta que creemos saber más cuanto más familiares somos con lo que decimos. La repetición a diario de conceptos y frases genera en cada uno la idea de saber. Al respecto, parece bueno citar a un viejo profesor de psicología cognitiva que decía que saber es poder pasar por tres por qué sucesivos partiendo de una afirmación. A la respuesta que damos a un primer por qué, poder responder a continuación por qué, y un tercer por qué que pueda explicar esta última respuesta.
El experto en un tema es el que sin duda puede hacerlo, pero nunca debemos olvidar que por ser experto su visión es tunelar. Porque, volviendo atrás, su atención se concentra en un foco, y la intensidad y profundidad que adquiere su mirada por fuerza limita la extensión de temas en los que puede centrarse. Solemos creer erróneamente que el brillo que tiene un experto cuando se refiere a su área de interés, la rapidez de su pensamiento y lo lógico de su exposición, aseguran igual prestación cuando toca temas conexos.
Seguramente no es así. Puede que a algunos la capacidad intelectual les permita moverse con comodidad en aguas poco navegadas, pero de cualquier manera siempre las atravesará mejor el que las conoce más. En la mayoría de los casos los expertos pueden darnos la mejor explicación sobre lo que acaba de pasar. Y su papel es más que importante, porque el resto de nosotros nos movemos en un estrato mucho más superficial. Alcanza para actuar y resolver los problemas que se van presentando, en el marco del paradigma imperante. Pero nuevo conocimiento aparece, estudios de observación o intervención vienen a desafiar los criterios imperantes, y allí están los expertos nuevamente explicando lo que sucede, desdiciéndose y recalculando. Y es perfecto que así sea, porque así progresa la ciencia. Pero, entonces, lo que se defendía fervientemente ¿no era cierto? ¿Los expertos sostenían con firmeza una opinión que ya no vale? Conocer verdaderamente la realidad es poder predecirla con poco o ningún error. Como vemos, tarea de gigantes.
Dos formas polares han sido descriptas por Kahneman en el proceso de pensamiento: una rápida, la otra lenta.
  • La rápida es no analítica, intuitiva, basada en el reconocimiento de patrones ya conocidos.
     
  • La lenta es analítica y reflexiva.
El pensamiento rápido reposa en heurísticas, automatismos o experiencias recientes. El reconocimiento de matices, la consideración de más de una explicación posible, la verificación de que no todo coincide, la generación y refutación de hipótesis, todo ello requiere tiempo. Ambas formas de pensar son útiles a la hora de ejercer la medicina.
Los médicos más jóvenes, con menos experiencia, demoran más en tomar una decisión; los más experimentados más frecuentemente reconocen patrones construidos con lecturas previas y pacientes ya vistos. Ante la emergencia el proceso rápido es fundamental, pero numerosos sesgos cognitivos (algunos los llaman disposición cognitiva a responder) afectan nuestro diario proceder: nos hacen anclarnos en lo primero que nos llama la atención, adjudicar al cuadro de un paciente el diagnóstico que hicimos en el último que nos resultó similar, ignorar la verdadera prevalencia de una enfermedad inflándola o reduciéndola, y no tener en cuenta el contexto en el que nos movemos y la persona que tenemos delante a la hora de diagnosticar y decidir.
Olvidamos, obviamos, aquellos datos que no encajan en nuestra forma de entender los hechos, aquellos para los que no encontramos razón
Nuestro cerebro tiende a funcionar espontáneamente en forma “rápida y sucia”, encontrando relaciones lineales entre dos o tres datos. Rápidamente armamos historias, construimos relatos que permiten que todo encaje en una sucesión que nos resulta cómoda. El hallazgo de linealidad es la aspiración inconsciente que nos guía. Una relación entre dos o más datos inscripta en una parábola o, peor aún, un movimiento sinusoidal, es algo que no se nos presenta intuitivamente.
Y más allá de resultar sin dudas operativo, ¿podemos realmente creer que la realidad se mueve en línea recta? ¿Es una enfermedad el resultado de un comportamiento unívoco? Si hasta en el caso de las enfermedades infecciosas, donde el agente etiológico está claro, resulta que no todos los huéspedes enferman, y no lo hacen con igual gravedad! ¿Cómo podríamos entonces adjudicar un evento a un solo dato de laboratorio, en vez de entender que la realidad es multicausal?
Sin embargo, puestos a explicar nos es fácil caer en la falacia narrativa a la que se refiere Thaleb, uniendo aquellos puntos que nos impresionan o convencen (desde el interrogatorio hasta los datos concordantes de nuestro examen clínico y los métodos complementarios) para armar un relato que nos permite actuar. Olvidamos, obviamos, aquellos datos que no encajan en nuestra forma de entender los hechos, aquellos para los que no encontramos razón. Si somos exitosos en nuestro proceder, encontramos en ello una nueva confirmación de nuestras habilidades. Cuando ello no sucede, también tenemos una explicación.
Llegados al fin de estas breves reflexiones y comentarios, que solo pretenden instalar el tema, no desentrañarlo ni mucho menos agotarlo, solo quisiéramos remarcar que el error que llamamos médico es muchas veces la expresión en el ejercicio de la medicina de dificultades, creencias y limitaciones que nos son comunes a todos, por el solo hecho de ser humanos. Que una buena forma de combatirlo, ya que no de erradicarlo, es tomar conciencia plena de las múltiples celadas que nos tiende nuestra naturaleza. Que el cerebro se comporta de manera que nos eleva hasta alturas insospechadas pero en virtud de su mismo funcionar también puede precipitarnos en la equivocación. Que, seguramente, nos equivocamos menos cuando cuestionamos más lo que hacemos, cuando nos completa la visión del otro. Y, porque todas las palabras que siguen derivan de humus (tierra en latín, la tierra de la que venimos y a la que volvemos), cuando reconocemos que errar es humano, y que se lucha contra el error no sintiéndonos humillados al admitirlo, sino aprendiendo a ser más humildes.
Dr. Jorge Thierer

Jorge Thierer
Editor de la página web de la Sociedad Argentina de Cardiología
Autor del libro INSUFICIENCIA CARDÍACA. Evidencia, experiencia y opinión

Jefe Unidad Insuficiencia Cardíaca y Médico Unidad Coronaria CEMIC
Ex director del Consejo de Insuficiencia Cardíaca e Hipertensión Pulmonar de la Sociedad Argentina de Cardiología. Director Asociado de la Revista Argentina de Cardiología


¿Cómo evitar los errores médicos? ¿Podemos escapar de nuestras falencias cognitivas? ¿Nos salvará la inteligencia artificial?
Por Dr. Carlos Tajer
He leído con placer la profunda reflexión de Jorge Thierer sobre el error médico. En este ensayo el autor aborda  múltiples aspectos de las limitaciones de la práctica médica generadas por nuestra condición humana que nos lleva al error. Su texto se basa en aportes de la neurociencia cognitiva y se enriquece con su experiencia personal.
Queda claro, por si hubiera dudas, que errar es humano, que siempre cometeremos errores.  Podemos evitar algunos si prestamos más atención y empeorar un poco si estamos más distraídos, pero nuestra condición cognitiva es esencial e inmodificable.
Cada uno recuerda errores cometidos en la práctica cotidiana de mayor o menor gravedad. Aún cuando a través de un análisis minucioso podamos comprender las condiciones que los generaron, es difícil que podamos prevenir los errores futuros si esto no se enmarca en una estrategia amplia.
El problema que enfrentamos no es sencillo. Solidariamente aceptamos que los médicos tienen derecho a equivocarse y eso los libera de sus responsabilidades morales y penales en caso de daño. Pero las consecuencias de estos errores pueden ser no sólo sufrimientos, sino secuelas o incluso la pérdida de la vida, como sugiere el artículo norteamericano que atribuye al error médico ser la tercera causa de muerte luego de enfermedades cardiovasculares y tumores.
El error médico es aceptable humanamente como respeto a la condición falible de los profesionales, pero totalmente inaceptable en sus consecuencias
 Ensayemos algunas respuestas
  1. No es posible cambiar nuestras particularidades cognitivas que nos llevan a no ver lo que no contemplamos como hipótesis, a actuar de acuerdo a la mayor o menor simpatía con los pacientes que atendemos, a tomar algunas decisiones irracionales, a justificar racionalmente lo que suponemos intuitivamente, y a la inmensa influencia de nuestras preferencias  personales en las decisiones (si las decisiones fueran racionales en medicina no existirían las estrategias de marketing médico que no se diferencian en esencia de otras publicidades).
     
  2. Podemos sí mejorar nuestros resultados si las condiciones en que desarrollamos nuestra tarea son confortables, con tiempos lógicos, horarios adecuados de descanso, y apoyo institucional. Lo inverso lleva sin duda a mayor error. La prevención del error médico desde una mirada institucional tiene múltiples planos de acción y control.
     
  3. Podemos desconfiar de nuestra capacidad y pedir ayuda. Este el punto en el que quiero detenerme.
El error médico es aceptable humanamente como respeto a la condición falible de los profesionales, pero totalmente inaceptable en sus consecuencias. Que nuestra salud  esté en manos de personas que pueden equivocarse con consecuencias graves, habiendo posibilidades de evitar ese error por otros medios, es médica y éticamente inaceptable.
► Un primer ejercicio de pensamiento
¿Podrán los dispositivos humanos médicos (es decir, nosotros) ser reemplazados por dispositivos no humanos potencialmente menos falibles?
Ejemplifico una consulta a un médico dermatólogo robótico:
Ingresamos al consultorio y por supuesto hay música ambiental y una voz que nos recibe por nuestro nombre, nos invita a tomar asiento y nos pregunta cuál es el motivo de la consulta.  Supongamos que el motivo son unas lesiones nuevas en la pierna. El robot, que puede no tener ninguna apariencia física, cuenta con nuestra historia clínica electrónica, medicación, antecedentes, así como con toda la información que queramos brindarle dando acceso a facebook o la red social que fuera con nuestros likes.  En ese momento, nuestro neo-colega nos invitará a mostrar la lesión a una cámara y la imagen obtenida será contrastada con el infinito archivo iconográfico para elaborar una hipótesis. Si esta es sencilla, simplemente prescribirá un tratamiento local. Si fuera una infección con tratamiento general, chequeará en la base de datos hipersensibilidades, interacciones. Si la recomendación fuera la necesidad de una biopsia, tendrá varios algoritmos de comunicación de acuerdo al carácter del paciente y sus expresiones faciales, que con el Facial Action Recognition Tool  elaborado por Paul Ekman puede ir analizando las respuestas al discurso. Si nuestra cara refleja temor utilizará un discurso tranquilizador, si manifiesta enojo otro, y así ajustado a la circunstancia y carácter del paciente. Sabrá con exactitud cuál es el trámite necesario para efectuar la biopsia para cada sistema de cobertura. Sabrá si vivimos solos, nuestro nivel de autosuficiencia, y si estamos  en condiciones de seguir indicaciones complejas. Difícilmente nuestro colega electrónico olvidará saludar, utilizará un lenguaje inadecuado o olvidará seguir todos los pasos lógicos de una consulta en tiempo y forma. Si las lesiones fueran muy dudosas, podrá consultar con toda la red de la información disponible y eventualmente con humanos expertos.
Podríamos reemplazar al dermatólogo por un robot control de marcapasos, evaluador de aptitud para actividad física en jóvenes sanos, control de anticoagulación oral  y otras condiciones múltiples que pueden ser expresadas como algoritmos y que nuestros colegas electrónicos harán mejor que nosotros.
Muchas actividades actuales podrán ser reemplazadas por dispositivos electrónicos inteligentes, aún algunas inimaginables pocos años atrás como conducir vehículos. Tenemos ya autos, camiones y micros escolares sin conductor, hasta ahora más seguros.
Antes de que cunda el pánico, no parece que gran parte de nuestra profesión pueda ser reemplazada en los próximos años. Aún así resulta inaceptable que sigamos trabajando sin ayuda externa, lo que multiplica nuestra posibilidad de errar.
► A qué llamo ayuda externa
  1. Historia clínica electrónica: el sistema de papel, ficha, memoria personal, es muy falible. Consultar  qué patologías tuvo el paciente 10 años atrás, sus intolerancias farmacológicas, incluso los medicamentos y dosis que está tomando , es con frecuencia imposible y facilita el error. Mucho más confiar en la memoria que tenemos del paciente, que como aclara el Dr. Thierer, es sólo una construcción retrospectiva.
     
  2. Consulta a bases informativas: años atrás se documentó que la introducción del programa e-pocrates en las palms, hoy smart-phones, reduce los errores médicos en una tasa de un error farmacológico por médico por semana. El programa permite consultar con mucha facilidad por los fármacos, dosis e interacciones, un recurso muy útil en pacientes con comorbilidades.
     
  3. Sistemas de inteligencia artificial: en pacientes complejos, puede orientar a diagnósticos infrecuentes. Pero aún en pacientes sencillos, en contextos desfavorables de asistencia como las superpobladas guardias institucionales.
Dos ejemplos
  1. Esta semana atendimos un paciente que fue internado por una crisis de dolor precordial prolongado con cambios electrocardiográficos. Había consultado cuatro veces antes en diferentes guardias de hospitales de baja complejidad, donde lo tranquilizaron a pesar de que el dolor que refería era de libro. Un simple programa de cruces para diferenciar dolor cardíaco de otros dolores le hubiera marcado más del 90% de precisión en el diagnóstico de angina, y eventualmente evitado el infarto o salvado la vida.
     
  2. Otro caso: un joven de 17 años que consultó 11 veces a guardias diversas por  síndrome febril recibiendo numerosas recetas de antibióticos sin que nadie le hiciera un hemograma, terminó internado por una embolia cerebral de su endocarditis. Un programa elemental de asistencia al médico de guardia le hubiera dicho cuales son los estudios recomendados frente a un síndrome febril prolongado. Mejor aún, si el paciente hubiera llenado sus datos en un programa en forma directa, sin humanos en el medio, el análisis de sangre hubiera surgido a la segunda o tercera consulta.
Trato de imaginarme una práctica con menos errores, y creo que el camino pasa por la confluencia de múltiples esfuerzos.
  1. El personal: en reflexionar frente a cada error y crear las condiciones personales de trabajo que mejor puedan prevenirlo.
     
  2. Institucionales: además de las condiciones del trabajo médico (evitar las guardias de 24 horas, mejores salarios para enfermería para evitar horarios prolongados, tiempos mayores de consulta ambulatoria, y la lista podría ser larguísima) hay muchas otras intervenciones que hacen a la seguridad del paciente.
     
  3. Estructura de ayuda externa: integrar creativamente  los inmensos recursos disponibles hoy de apoyo electrónico e inteligencia artificial a un sistema de asesoramiento y control.  Esto requerirá nuevas herramientas de asistencia inteligente inmediata a la tarea médica, como las que cuenta un piloto al manejar un avión.
Tendemos a pensar que el razonamiento humano de circunstancias complejas, como es una consulta médica, no puede ser reemplazado por inteligencia artificial. Recordemos sin embargo que programas de bajo costo juegan al ajedrez mejor que casi todos los seres humanos, ganan al Go y nuevos desarrollos lograron hacer circular automóviles sin conductor.  
Si asumimos que somos seres esencialmente emocionales y bastante irracionales en nuestras decisiones, la disposición de un exocerebro puede ser una gran colaboración. Hoy ya el smart-phone es un órgano protésico más de nuestro cuerpo, una prolongación de la palma de la mano, que concentra por minutos y aun horas nuestra mirada, nuestra audición y una buena parte de nuestra atención cognitiva.
Nos quedan dos caminos: ser autoindulgentes y conformarnos con seguir errando, con las consecuencias que conocemos, o comprometernos a una estrategia asistida que apunte a minimizar los errores. Cuál es la mejor estrategia asistida será una desafío a vencer en las próximas décadas, abierta a la creatividad de la nueva generación de médicos nativos de la era digital.
Dr. Carlos Tajer

jueves, 16 de marzo de 2017

A LOS POBRES LES DUELE EL CORAZON


El nivel socioeconómico, factor determinante en el riesgo cardiovascular


Una investigación de varios centros españoles relaciona mortalidad cardiovascular y PIB por Comunidades Autónomas. Andalucía supera en 3,5 puntos la media española de mortalidad por causas cardiovasculares y presenta un porcentaje mayor de casos de insuficiencia cardiaca y accidente cardiovascular, según el estudio.
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<p>El equipo de investigación analizó los datos del PIB per cápita medio durante los años 2005 a 2014 en relación con la mortalidad cardiovascular general / CSIC </p>
El equipo de investigación analizó los datos del PIB per cápita medio durante los años 2005 a 2014 en relación con la mortalidad cardiovascular general / CSIC 
Un estudio recientemente publicado en la Revista Española de Cardiología pone de manifiesto la relación entre el Producto Interior Bruto (PIB) y la mortalidad cardiovascular. Investigadores de la Universidad de Málaga, el Hospital Universitario Virgen de la Victoria y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV), han constatado que existe una asociación inversa entre riqueza y mortalidad por causas cardiovasculares.
“En el análisis observamos una correlación entre menor PIB y mayor mortalidad por cardiopatía isquémica y enfermedad cerebrovascular, así como un menor número de intervenciones como angioplastias, cirugías o marcapasos”, según apunta Manuel Jiménez-Navarro, investigador del CIBERCV y del Hospital Virgen de la Victoria de Málaga y coordinador del estudio.

El equipo de investigación analizó los datos del PIB per cápita medio durante los años 2005 a 2014 en relación con la mortalidad cardiovascular general, por enfermedad arterial coronaria, insuficiencia cardiaca y accidente cerebrovascular. Asimismo, se estudió la media de intervenciones cardiovasculares por comunidades autónomas.  
Aunque sigue siendo la primera causa de muerte en España (29,66% de la mortalidad), existen diferencias entre las Comunidades Autónomas, siendo Andalucía la región con mayor índice de mortalidad cardiovascular (33,16%) y Canarias la de índice menor (24,34%).
Andalucía, una de las regiones con PIB más bajo de España (solo seguida por Extremadura) supera en 3,5 puntos la media de española de mortalidad cardiovascular general, siendo la comunidad que registró una media superior en el periodo estudiado, al igual que en insuficiencia cardiaca y accidente cardiovascular.
Los resultados del estudio ponen de manifiesto que la riqueza económica de una región podría considerarse uno de los factores a tener en cuenta en la estimación del riesgo cardiovascular, así como a la hora de establecer medidas preventivas.
"Se debería añadir a los factores de riesgo cardiovascular tradicionales, otras variables sociales como el grado de cobertura y la calidad del acceso a todos los niveles sanitarios, la estructura del mercado laboral o el nivel educativo, factores todos ellos influidos por el PIB”, concluye Jiménez-Navarro.
Referencia bibliográfica:
Rosa Escaño-Marín, Luis M. Pérez-Belmonte, Eduardo Rodríguez de la Cruz, Juan José Gómez-Doblas, Eduardo de Teresa-Galván, Manuel Jiménez-Navarro."Enfermedad cardiovascular y producto interior bruto en España: análisis de correlación por comunidades autónomas" Revista Española de Cardiología, Volumen 70, Issue 3, Pages 210-212 dx.doi.org/10.1016/j.recesp.2016.07.023
El equipo de investigadores que han participado en el estudio forma parte del CIBER de enfermedades Cardiovasculares, dependiente del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), constituido a comienzos de año. Antes formaba parte de la Red de Investigación Cardiovascular (RIC), del ISCIII. Pérez-Belmonte, otro de los colaboradores del estudio, posee un contrato Post-MIR “Jordi Soler” en la mencionada Red de Investigación Cardiovascular. 

miércoles, 15 de marzo de 2017

LOS HIJOS DE PUTA ANTIVACUNAS ANDAN SUELTOS


Pueden provocar brotes de sarampión y polio

Los antivacunas infectan Twitter

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La red social del pajarito amplifica mensajes influyentes a favor de la vacunación infantil, como los de Bill Gates y Shakira; pero también se convierte en altavoz de las comunidades escépticas hacia la inmunización. Una investigación de centros españoles y británicos revela que, aunque los grupos que tuitean contra las vacunas son pocos y mal conectados, pueden hacer mucho daño.
Paz Gomez
<p>Los antivacunas poseen la capacidad de diseminar temores por las redes sociales hasta el punto de provocar brotes de sarampión, difteria o poliomelitis. / Ilustración: Cinta Arribas</p>
Los antivacunas poseen la capacidad de diseminar temores por las redes sociales hasta el punto de provocar brotes de sarampión, difteria o poliomelitis. / Ilustración: Cinta Arribas
No hay mejor campaña de salud pública que contar con el apoyo de un influencer en Twitter. Un mensaje de Bill Gates o Shakira a favor de la vacunación infantil es retuiteado por miles de usuarios de todo el mundo y puede crear conciencia en padres y madres que no estén bien informados sobre la necesidad de inmunizar a sus niños.
Pero este poder de movilización es un arma de doble filo: los antivacunas también poseen la capacidad de diseminar temores por las redes sociales hasta el punto de provocar brotes de sarampión, difteria o poliomelitis; enfermedades muy contagiosas que ya estaban prácticamente controladas gracias a medidas de profilaxis que ahora los detractores demonizan con argumentos carentes de solvencia científica.
Es una de las conclusiones a las que han llegado David Camacho y Gema Bello-Orgaz, investigadores del grupo de Inteligencia Aplicada y Análisis de Datos de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), en colaboración con Julio Hernández-Castro, profesor de Seguridad Informática en la Universidad de Kent (Reino Unido), tras realizar un estudio para detectar comunidades antivacunas en Twitter.
La investigación, publicada en Future Generation Computer Systems, confirma que “los cinco países donde hemos identificado que más se tuitea acerca de las vacunas, Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Canadá e Irlanda, han sufrido cambios notables en sus tasas de inmunización en los últimos diez años”, apunta Camacho.
Publicación fraudulenta en el Reino Unido
Una epidemia de sarampión en Londres inspiró su trabajo. “Mi tesis doctoral se centra en los algoritmos de detección de comunidades y estábamos buscando un dominio de aplicación real –recuerda Bello-Orgaz–. Al irme de estancia a la Universidad de Kent, el profesor Hernández-Castro, coautor de este artículo, nos contó que se estaban produciendo brotes de sarampión en el Reino Unido debido a que había niños sin vacunar. Empezamos a recoger datos y a hacer los primeros análisis del trabajo”.
¿Cómo localizar a quienes influyen en las decisiones de los padres entre 400 millones de tuits diarios?
El detonante de este brote fue una falsa investigación publicada en 1998 sobre la vacuna triple vírica o MMR –que previene el sarampión, las paperas y la rubeola– donde se aseguraba que las inyecciones habían producido en doce niños síntomas intestinales, junto con autismo y otros trastornos. El estudio fue declarado fraudulento en 2011 por el British Medical Journal, sin embargo, el bulo que vinculaba el fármaco con autismo causó una disminución de las tasas de vacunación frente a esta enfermedad en el país: del 92% cayó hasta el 80%.
En 2015, en España, un niño de seis años murió en Olot (Cataluña) tras infectarse de difteria porque sus padres, mal aconsejados, se saltaron el calendario vacunal. Ante estas amenazas a la salud pública, diversos estudios han constatado que las comunidades antivacunas han encontrado en las nuevas tecnologías una vía para difundir eficazmente su mensaje.
¿Pero cómo localizar a quienes influyen en la decisión de los padres entre los 400 millones de mensajes que se generan cada día en una red social de la envergadura de Twitter? La clave está en diseñar algoritmos de minería de datos capaces de bucear en el maremágnum del Big Data para detectar las comunidades más influyentes y, a su vez, poner cara a los creadores de opinión. 
nodos influencers
Comunidades que hablan sobre vacunación en Twitter. En el gráfico los usuarios más influyentes se representan con mayor tamaño. El top 5 está formado por Vaccines Today, UNICEF, la Organización Mundial de la Salud (WHO, por sus siglas en inglés), Bill Gates y Shakira.
“Para medir la influencia social de Twitter en las tasas de vacunación hemos utilizado como partida los mensajes que mencionaban las vacunas en Twitter entre el 15 de mayo y el 8 de noviembre de 2014 y, por otro lado, las tasas de vacunación de los últimos diez años publicadas por la web de la Organización Mundial de la Salud (OMS)”, detalla Bello-Orgaz.
Con minería de datos se detectan los tuiteros más relevantes, que hacen o reciben más retuits; o los más influyentes, que conectan a más usuarios
La hipótesis de los investigadores se basaba en que, si en un país el tema se ha hecho muy relevante, en los últimos años sus coberturas de inmunización habrán cambiado. A través de los tuits, calcularon un factor de relevancia por países y crearon otro para medir la variación de las tasas de vacunación en la última década.
“Analizamos si los dos factores estaban correlacionados para identificar la posible influencia de los mensajes en redes sociales sobre las decisiones de los usuarios a la hora de inmunizar a sus hijos”, explica Bello-Orgaz.
Para buscar a los tuiteros más destacados que hablan sobre vacunación, recopilaron todos los tuits del estudio y analizaron las relaciones entre los usuarios mediante los retuits que se hacen entre ellos. “Con métricas que miden la conectividad de los usuarios, se puede saber cuáles son los más relevantes: los que hacen o reciben más retuits; o los más influyentes: los que conectan a más tuiteros y, por lo tanto, dejan fluir más información”, aclara Camacho.
Pocos, mal conectados y sin muchos seguidores famosos
Por suerte, los investigadores han averiguado que los usuarios con más peso en la red social apoyan el movimiento de vacunación. Los grupos negativos tienen pocos miembros y no están bien conectados.
El equipo verde, como se denomina en el estudio a los influencers positivos, está encabezado por seguidores tan famosos como Bill Gates y Shakira, además de poderosos medios de comunicación: The Washington PostCNN; organizaciones internacionales como la OMS y UNICEF; y referentes en salud como el doctor Michael Gibson, profesor de la Escuela de Salud Pública de Harvard y fundador de WikiDoc.org, o la Academia Estadounidense de Pediatría.
En el equipo rojo solo destaca por el elevado volumen de retuits el movimiento The Vaccine Xchange, formado por padres y madres reacios a este tipo de profilaxis junto a auténticos activistas contrarios a las vacunas.
Estados Unidos concentra a la mayoría de los grupos que difunden opiniones negativas
Su contricante en el lado positivo es Vaccines Today, una plataforma online alimentada y tutelada por académicos en diferentes disciplinas, agrupaciones de pacientes y consultores industriales.
A pesar del peso que parece tener el movimiento anticientífico, este estudio muestra a través de una visualización geográfica que los países más sobresalientes en tuits sobre vacunas, como Irlanda, Reino Unido, Canadá y Australia, están llenos de comunidades positivas.
Estados Unidos, el lugar donde más comentarios sobre este asunto se generan a diario, concentra a la mayoría de los grupos que difunden opiniones negativas. Y en lo que respecta a Europa, el bloque que muestra un interés moderado por las vacunas, como Francia, Holanda o Suecia, solo tiene comunidades proclives a la causa. En España destaca un grupo de opinión en Cataluña de inclinación también positiva.
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Mapa con la ubicación de las comunidades detectadas. Las antivacunas están marcadas en rojo y las que divulgan a favor de las vacunas, en verde. / G. Bello-Orgaz et al.
Emplear influencers para abortar conatos
Aunque esta investigación revele que los antivacunas en Twitter son pocos y mal organizados, los repuntes de enfermedades que ya estaban controladas muestran el riesgo que implican sus opiniones corriendo por la red sin someterse a filtro científico alguno. A partir de este trabajo, ¿se podría desarrollar un detector de tendencias peligrosas para la salud global?
“Este es un primer trabajo, pero sí que se podría desarrollar un sistema que recogiese constantemente información de las redes sociales, y con algoritmos de minería de datos detectara nuevos grupos antivacunación o cambios en los ya existentes. Esta información sería muy útil para prevenir sus efectos”, defiende Bello-Orgaz.
Es más, sugiere que “una primera acción para contrarrestar estos movimientos sería emplear a otros usuarios influencers que hicieran comentarios a favor. Y, además, se podrían localizar zonas donde mayoritariamente se originan y utilizar la información para adaptar las campañas de vacunación y que fueran más intensivas en esos puntos. Adelantarnos a problemas futuros”.

Supercomputación, aves e insectos

Los avances en potencia de cálculo y capacidad de almacenamiento de los ordenadores no han resuelto un déficit intrínseco de la computación: la mayoría de los problemas ‘reales’ que interesan al ser humano, como la detección de comunidades influyentes en Twitter, son computacionalmente intratables o requieren de unas capacidades de cómputo que exceden cualquier sistema de procesamiento de datos disponible.
David Camacho, director del grupo de Inteligencia Aplicada y Análisis de Datos de la Universidad Autónoma de Madrid, defiende el poder de los algoritmos que imitan a la naturaleza para hacer frente a esos retos. “De todo el conjunto de aproximaciones disponibles, existe un subconjunto de ellas denominadas bioinspiradas. Se basan en conceptos como la genética o la reproducción humana, o en el comportamiento de ecosistemas animales”, detalla este experto.
“Algunos de los algoritmos bioinspirados más populares se basan en el comportamiento de enjambres de insectos (hormigas, abejas, termitas), pájaros, ranas o bacterias, entre otros organismos vivos, y están siendo utilizados en la resolución de problemas complejos como la programación de videojuegos inteligentes, el control de drones o la detección de comunidades en redes sociales”.