Los prehistoriadores Dirk Hoffmann y Alistair Pike toman muestras de la calcita sobre el dibujo realizado hace 65.000 años.FOTO: JOÃO ZILHÃO | VÍDEO: EPV
La extinción de los neandertales plantea una pregunta inevitable: si ellos desaparecieron, ¿por qué nosotros seguimos aquí? Hasta ahora, la respuesta era más o menos sencilla: nosotros somos más listos. Los neandertales son una especie humana que vivió en Europa unos 200.000 años como mínimo y que desapareció hace unos 40.000, precisamente cuando nuestra propia especie, el Homo sapiens, llegó al continente. Se trata de un espacio de tiempo descomunal: si lo comparamos con la invención de la escritura, que marca el final de la prehistoria y el principio de la historia, estamos hablando de sólo 6.000 años, una fracción mínima del tiempo que nuestros primos (o hermanos) habitaron Europa. Supieron adaptarse a cambios climáticos gigantescos y, durante el último periodo de su existencia, sobrevivieron durante miles y miles de años a las brutales condiciones de la Edad de Hielo. Pero, en un periodo relativamente corto, desaparecieron de los registros arqueológicos.
El descubrimiento, anunciado este jueves en la revistaScience, de que los neandertales fueron capaces de producir arte abstracto y complejo es gigantesco, pero no sorprendente. En los últimos años, gracias entre otras cosas a excavaciones en la península Ibérica, en la cueva asturiana del Sidrón y en las gibraltareñas de Vanguard y Gorham, la idea de que fueron unos seres brutos, sin apenas luces, se ha derrumbado. Se medicaban, cuidaban a sus ancianos, decoraban sus cuerpos con colores y plumas, habían sido capaces de producir dibujos geométricos y poseían el gen FoxP2, que permite el lenguaje.
Pero este hallazgo, basado en una nueva datación de pinturas, va más allá porque les convierte en nosotros. La pregunta de qué nos convierte en humanos tiene muchas respuestas, pero una de las más frecuentes es precisamente esa: la capacidad para producir arte y contar historias. Ahora sabemos que ellos también la tenían. Entonces, queda la pregunta más inquietante. ¿Qué les llevó a desaparecer después de vagar por la tierra durante tanto tiempo? Seguramente no existe una respuesta y, desde luego, no existe una respuesta única. ¿Les matamos nosotros? Es posible, aunque también desaparecieron de lugares que no habían alcanzado los sapiens. ¿Cambió su ecosistema con la llegada de nuestra especie? ¿Se adaptaban peor a las transformaciones? ¿Les dejamos sin caza? Puede ser. En cualquier caso, la confirmación de la complejidad de su inteligencia constituye una gigantesca advertencia sobre la fragilidad de todas las especies, incluida la nuestra .
Barbacid compara la investigación en España con un enfermo terminal
El bioquímico lamenta que el descenso de fondos públicos en este apartado no haya hecho reaccionar a los científicos
Barbacid, que ha impartido un seminario de trabajo en el Centro del Cáncer de Salamanca (CIC), ha incidido en la necesidad de seguir investigando en cáncer para descubrir las dianas más óptimas y eventualmente llevarlo a la clínica.El bioquímico Mariano Barbacid ha comparado este jueves la «crítica» situación en la que se encuentra la investigación en España con «un enfermo terminal» y ha lamentado que la reducción de la financiación pública a la mitad en los últimos cuatro años no haya hecho reaccionar a los científicos.
Así, en su laboratorio se emplean en descubrir y validar dianas para poder curar los tumores inducidos por el oncogén K-Ras que son, especialmente el adenocarcinoma de pulmón y el de páncreas, dos de los que presentan «peores índices de supervivencia, sobre todo páncreas, que es menos del 5 por ciento».
«Utilizamos ratones genéticamente modificados que reproducen muy fielmente la historia del cáncer humano», pero lo que funciona en este tipo de animales «no es tan fácil» que lo haga en seres humanos por lo que ha abogado por seguir investigando y por descubrir «las dianas más óptimas y eventualmente llevarlo a la clínica».
Ha confesado que le llama la atención que muchísimos investigadores no sean críticos ante la reducción de financiación que se está dado en España, que hace que la situación sea «realmente crítica» y especialmente a partir del recorte que se ha dado al último plan nacional que acaba de salir. El científico ha dicho que los recursos públicos se han reducido a la mitad en los últimos cuatro años y que si no hay dinero europeo o de alguna otra fuente «con el que te dan es prácticamente imposible investigar».
«Estamos en una situación crítica total y si fuéramos pacientes estaríamos como un enfermo terminal», ha remarcado Barbacid, quien ha alertado de la necesidad de «hacer algo» ante la elevada edad -una media de 58 años- de los investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Ha lamentado la también situación «realmente crítica» de que los científicos jóvenes, menores de 40 años, estén fuera de España, al menos 600 en Suecia o más de 3.000 Inglaterra, y que esto no llegue a la sociedad, «más preocupada por que no haya camas en un hospital», informa Efe.
El científico ha aludido también a la pérdida de puestos que está experimentando la producción científica española en los ránking internacionales, así como el factor de impacto al situarse a «la cola del mundo desarrollado». Ha vuelto a insistir en que el problema no es que los investigadores se vayan fuera, que además deben de hacerlo, sino en que no puedan volver.
Finalmente, ha puesto como ejemplo al Ayuntamiento de Salamanca por impulsar un programa de atracción de talento que, dotado con 2,5 millones de euros, facilitará el desarrollo de cinco proyectos de investigadores brillantes y cuya presentación oficial tendrá lugar el próximo mes.
Vajilla prehistórica y ADN cierran un debate arqueológico centenario
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Los vasos campaniformes son un tipo de cerámica que creó una cultura en la prehistoria europea. Los científicos llevan un siglo discutiendo si su uso en Europa occidental se extendió a través de prácticas sociales o por la migración de personas. Ahora un análisis del ADN de 400 esqueletos de aquella época revela que las dos hipótesis son acertadas: de Iberia al centro de Europa esta cerámica se difundió por intercambio cultural, pero a las islas británicas la llevaron los colonizadores desde el continente.
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Vasos campaniformes de Los Millares, en el Museo de Almería, y de La Rambla, en el Museo de Córdoba. / R. Risch
Hace entre 4.750 y 4.500 años, un tipo de cerámica muy decorada, conocida como vaso campaniforme por su forma de campana invertida, se extendió por el oeste y centro de Europa, marcando un periodo clave de la prehistoria del continente. Desde hace un siglo los científicos debaten intensamente si su difusión se debió a un proceso migratorio a gran escala, a la expansión de prácticas sociales o una combinación de ambos factores.
El estudio se ha publicado enNature y ha contado con la participación de investigadores de las universidades Autónoma de Barcelona, Valladolid, Complutense y Autónoma de Madrid, Alcalá, Murcia, Santiago de Compostela y el Instituto de Biología Evolutiva (CSIC-UPF), entre otras instituciones nacionales.Ahora, el mayor estudio de ADN antiguo realizado hasta la fecha revela que tanto la transmisión cultural como la migración humana tuvieron un papel importante en la difusión del fenómeno campaniforme en Europa, aunque con distinto peso según la región. Para llegar a esta conclusión se han analizado los restos de 400 esqueletos prehistóricos de numerosos yacimientos europeos (11 en la península ibérica), de los que 226 fueron enterrados junto a objetos campaniformes.
Según los resultados, la expansión del fenómeno campaniforme desde Iberia –donde se ha obtenido el registro más antiguo de este estilo cerámico– hasta el centro de Europa se debió a intercambios culturales y no por un movimiento migratorio de población. Iñigo Olalde, genetista de la Harvard Medical School en Boston (EE UU), primer autor del artículo, señala que el ADN de los esqueletos de las tumbas campaniformes ibéricas no tenía una relación de proximidad con los del centro del continente.
Por su parte, el también coautor David Reich, investigador del Howard Hughes Medical Institute y del Broad Institute del MIT y Harvard, destaca: “Se trata del primer claro ejemplo, a partir de ADN antiguo, de que las cerámicas no siempre iban de la mano de la población”.
Aislamiento genético entre Iberia y Europa central
“Es muy interesante observar cómo Iberia, por una parte, y Europa central, por otra, mantuvieron un aislamiento genético al final del Neolítico, hace unos 5.000 años, a pesar de las numerosas evidencias arqueológicas de interacciones y contactos entre ambas regiones”, subraya Roberto Risch, profesor del departamento de Prehistoria de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).
Sorprendentemente, el vaso campaniforme fue adoptado en el centro de Europa por unas poblaciones que acababan de llegar del este. “En 2015 realizamos otro gran estudio internacional que mostró que hace unos 4.500 años al menos el 70% de la población del centro y norte de Europa fue sustituida por una masiva migración de grupos del este procedentes de la estepa. Y este nuevo trabajo revela cómo este movimiento siguió avanzando hacia el oeste”, destaca Wolfgang Haak, del Max Planck Institute for the Science of Human History (Alemania), otro de los autores.“El estudio muestra que la introducción del vaso campaniforme en Europa central hace 4.500 años no tuvo nada que ver con la llegada de poblaciones de la península ibérica, como se había defendido durante mucho tiempo. La rápida adopción de una vajilla, que debía estar unida a unas prácticas de consumo muy concretas (alojar bebida o comida en rituales o fiestas), expresa el desarrollo de unas nuevas formas de comunicación entre el sudoeste y el centro de Europa”, añade Risch.
Ilustración de jefe campaniforme. / Luís Pascual Repiso, sobre una idea de M. Rojo Guerra
Movimiento campaniforme hacia el oeste
“Pero, en este movimiento hacia el oeste, el vaso campaniforme ya no es expresión de unas prácticas de consumo colectivas, como lo fue en la península ibérica, sino que se incorpora a tumbas individuales, en las que los hombres suelen aparecer con armas distintivas y distinguidas, como puñales de cobre, arco y flechas”, puntualiza Risch.
El profesor aclara a Sinc: “El significado social del vaso campaniforme cambió en ese recorrido desde la Península hasta Europa central, y de allí a las islas británicas. De un objeto colectivo pasó a ser un símbolo de individuos poderosos. Es un caso claro de manipulación del significado de las cosas en función de los intereses de grupos de poder, algo que ha seguido ocurriendo hasta la actualidad. Un ejemplo paradigmático es el jazz, que pasó de ser una música marginal y rompedora con la tradición clásica, a ser, sobre todo en Europa, una música de las élites”.
En Reino Unido e Irlanda se han estudiado 155 muestras fechadas entre hace 6.000 y 3.000 años. Según el genetista Ian Barnes, del Museo de Historia Natural de Londres, “esos ancestros británicos tenían un perfil genético diferente de los que vivieron poco tiempo después que ellos y al menos el 90% fue reemplazado por la llegada del campaniforme desde el continente. Tras la llegada de esta nueva población, empezaron a existir en la isla británica habitantes con antepasados que tenían características, color de piel y ojos similares a la mayoría de los británicos actuales”.
El 'kit' campaniforme aparece en la Península
Barnes agrega que, curiosamente, hace unos 4.500 años, en la península ibérica también comienza a introducirse entre la gente local el ritual funerario individual, con su ajuar de vasos campaniformes, puñales de metal y adornos como botones y brazales, un autentico 'kit' campaniforme.
"Aquí, al contrario de lo que ocurrió en las islas británicas, no se aprecia un cambio genético”, comenta el profesor Ignacio Soriano de la UAB. “Esta vez los cambios procedían del norte y provocaron una ruptura social importante cuyas consecuencias se verán en la Edad del Bronce, hace unos 4.200 años”. En el caso de la península ibérica, se ha observado una continuidad genética directa entre las poblaciones neolíticas previas y las posteriores de la Edad del Cobre y campaniformes.
El también coautor Manuel Rojo Guerra, de la Universidad de Valladolid, coincide: "Desde un punto de vista genético, los pobladores de la Península en esa época son los descendientes de las poblaciones calcolíticas. Es decir, son gentes que ya estaban aquí y que en un momento determinado adoptan el kit campaniforme", que aparece en distintas regiones de Europa casi de forma simultanea.
Ajuar campaniforme del túmulo de la Sima (Miño de Medinaceli), excavado por Manuel Rojo Guerra. / Alejandro Plaza, Museo Numantino
En Centroeuropa se produce una situación similar. El fenómeno campaniforme también aparece en el seno de poblaciones previamente establecidas que se habían instalado en el solar europeo procedentes de las estepas euroasiáticas.
La misteriosa llegada desde las estepas europeas
“En la prehistoria peninsular, las primeras comunidades que fabricaban armas de metal (como las que aparecen en los kits) seguían teniendo una configuración genética muy diferente a las sociedades actuales de la península ibérica", comenta Risch, "y nuestro siguiente reto es determinar cómo y cuándo se dieron los movimientos poblaciones que introducen el componente estepario en la Península y que vemos en la actualidad”.
El análisis exitoso de tantas muestras utilizadas en el estudio ha sido posible gracias a nuevos enfoques metodológicas que han reducido enormemente el coste por muestra de análisis de ADN antiguo. Uno se basa en un tratamiento químico que permite a los investigadores fijar su secuencia sobre la pequeña parte del genoma de más utilidad para el análisis. También se ha tenido en cuenta que la cantidad de ADN extraída de la porción petrosa del hueso temporal es mucho mayor que la de cualquier otra parte del esqueleto.
El consumo de melatonina ayuda a quemar calorías y dejar de engordar
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La administración crónica de la melatonina, una hormona natural que el propio cuerpo secreta durante la oscuridad de la noche, produce efectos antiobesidad porque aumenta la masa del tejido adiposo marrón. Así lo revela un trabajo liderado por la Universidad de Granada que ha permitido descubrir en ratas obesas diabéticas un nuevo un mecanismo molecular que hace disminuir además la masa peligrosa del tejido adiposo blanco.
El nuevo estudio demuestra que la melatonina tiene la función de regular la obesidad en animales sin afectar la ingesta de alimentos ni la actividad física. / Pixabay
La obesidad tiene un gran impacto en la salud de la población. En la actualidad, se calcula que es responsable de hasta tres millones de muertes al año. Los países con tasas más altas de obesidad, de más del 30%, son Estados Unidos, los países del Golfo Pérsico, con una prevalencia de entre el 31% y el 35%. En España, se observa un aumento gradual y constante de las tasas, que llegan ya al 27%.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Granada (UGR), el Hospital La Paz-Carlos III de Madrid y el Centro Científico de Salud de la Universidad de Texas (EE UU) ha descubierto un nuevo mecanismo molecular de los efectos antiobesidad que tiene la administración crónica de melatonina, una hormona natural que el propio organismo secreta durante la oscuridad de la noche, principalmente por una glándula llamada, glándula pineal.
Para realizar esta investigación, que publica la revista Journal of Pineal Research, se administró de forma recurrente-crónica melatonina a un grupo de ratas obesas diabéticas.
“Los resultados han sido sorprendentes, pues los animales que fueron tratados con melatonina vieron cómo no solo aumentaba la masa tejido adiposo marrón, sino que también mejoraba la actividad termogénica de su cuerpo y, paralelamente, disminuyó la masa del tejido adiposo blanco peligrosa, la central o la visceral”, explica el autor principal del trabajo, el catedrático de Farmacología Ahmad Agil Abdalla, miembro de Centro de Investigación Biomédica (CIBM) de la UGR, del Instituto de Investigación Biosanitaria ibs. Granada y del Instituto de Neurociencias de la UGR.
La proteína responsable del adelgazamientoLos resultados del trabajo demostraron que la melatonina está estrechamente ligada con la pérdida de ganancia de peso corporal, ya que a nivel del tejido, aumenta la cantidad de la grasa marrón; y a nivel de los órganos, aumenta la masa y funcionalidad mitocondrial entre otros.
“Entre nuestros hallazgos, tenemos que destacar el aumento de la capacidad termogénica molecular mitocondrial, al incrementar la expresión de los niveles de la proteína UCP1-mitocondrial (termogenina), que es la responsable de la quema de calorías y el adelgazamiento”, señala Agil.
Estudios previos de varios grupos internacionales (incluido el grupo de investigación de la UGR) ya demostraron que la melatonina posee potentes efectos antioxidantes, antiinflamatorios y anti-obesogénicos. Con respecto al efecto anti-obesidad, podemos afirmar que se realiza por dos mecanismos termogénicos en dos dianas o tejidos; debido a que la melatonina tiene la capacidad de convertir la grasa blanca subcutánea en grasa beige, y de aumentar tanto la cantidad y como la actividad termogénica de la grasa marrón.
“Hemos demostrado que la melatonina tiene la función de regular la obesidad en animales, pero eso sí, sin afectar la ingesta de alimentos y tampoco afecta la actividad física. De ahí que pensamos que podría ser una herramienta más para luchar contra la obesidad, además de reducir el consumo de energía a través de la dieta y forzar el gasto de energía, principalmente realizando más actividad física más aun en temperatura ambiente fría para aumentar el gasto calórico”, señala el catedrático de la UGR.
En la actualidad, el grupo de investigación de la UGR que ha desarrollado este trabajo está interesado en colaborar con empresas que deseen ayudar a la comercialización de una patente, y está llevando a cabo más ensayos con otra molécula, agonista de la melatonina.
LA LEY DE CIENCIA QUERÍA FOMENTAR EL 'OPEN ACCESS'
Elsevier paralizó una ley clave para proteger su millonario monopolio en España
La Ley de la Ciencia prevé desde 2011 que el modelo de publicación cambie, pero la millonaria posición dominante de la compañía editorial holandesa impide al Gobierno actuar
No solo porque sea bastante superior al que están pagando otros países del mundo, sino porque además mantiene paralizada la aplicación de la Ley de la Ciencia. Esta legislación, aprobada en 2011, nunca ha podido llegar a ser implementada en su artículo 37, que obliga a que los trabajos científicos financiados mayoritariamente por los Presupuestos Generales del Estado deben ser hechos públicos.
"Ese artículo es muy bueno", explica a Teknautas Rafael de la Llave, matemático español actualmente empleado en la universidad de Georgia Tech, uno de los pioneros en denunciar los abusos de las grandes editorialescientíficas y que en su momento participó en la redacción del citado artículo 37, "por desgracia esa ley nunca la han implementado, el propio Gobierno está violando la Ley de Ciencia".
Siete años después, ni se ha habilitado un repositorio donde poder acceder a todos estos artículos libremente —al estilo del portal PubMed puesto en marcha por Estados Unidos— ni se ha avanzado demasiado en que los investigadores hagan públicos sus trabajos.
Al igual que ha ocurrido en Alemania, donde las negociaciones con Elsevier están encalladas, en nuestro país se puso en manos de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt) llegar a un acuerdo con el gigante holandés para empezar a abrir el camino del 'open access'. Según fuentes conocedoras de la situación, a lo largo de 2016 se produjeron 15 reuniones "a cara de perro" entre representantes españoles y de la editorial.
Los dos objetivos de nuestros representantes eran, primero, lograr una rebaja en los servicios actuales contratados con Elsevier (Scopus y Web of Science, repositorios de 'abstract' y citas), y segundo, lograr un precio único para todas las instituciones del país del servicio Science Direct. Aquí está la madre del cordero, ya que esta suscripción es la que garantiza el acceso a las revistas científicas de Elsevier.
El dominio que Elsevier tiene en el mercado de revistas científicas impide a España poner en marcha el artículo 37 de la Ley de la Ciencia
Según se detalla en sus memorias de los últimos años, la Fecyt lleva desde al menos 2014 persiguiendo lograr de Elsevier una 'licencia nacional', una tarifa plana para que cualquier centro de investigación del país tenga acceso a este repositorio de revistas y estudios científicos. Sin embargo, solo pudieron obtener una rebaja en los incrementos de precio que el gigante editorial aplica cada año, siempre y cuando se firmaran con Elsevier contratos plurianuales. Según cálculos de la fundación, esta rebaja se elevaría a unos tres millones de euros en su conjunto.
Esto explica también que, como informábamos la semana pasada, varias universidades pasaran de contratar el servicio Science Direct anualmente hasta 2016 para pasar a contratar por tres años en 2017, justo hasta la entrada en vigor de la ley europea que obligará a publicar en abierto estudios financiados con fondos comunitarios.
El otro gran objetivo de España que los negociadores de la editorial holandesa hicieron descarrilar fue "iniciar el camino hacia el cambio de modelo de pago por suscribir a pago por publicar", eso que habitualmente se conoce como 'open access'. Sin embargo, los responsables de Fecyt, en su última memoria anual, detallan que este objetivo no pudo conseguirse "dada la posición dominante de Elsevier en el mercado".
Al asalto de Elsevier
El 'open access' o acceso abierto representa otro modelo de negocio, igualmente capitalista pero adaptado a la nueva realidad de la ciencia... y de la vida digital. Consiste básicamente en que el autor —o su institución— paga a la editorial una cantidad de dinero por publicar el estudio. A partir de ahí, los derechos son del autor y el fruto de su investigación es libre para ser consultado por cualquiera, siempre de forma gratuita.
Facundo Santomé es biólogo, pero actualmente trabaja en MDPI, una editorial 'open access' que emplea a 1.000 personas en todo el mundo. De ellas, 50 trabajan junto a Santomé en Barcelona, pero prevén doblar en un futuro próximo la cantidad de empleados en la sede catalana. MDPI fue fundada en 1996 en Basilea, Suiza, por un biólogo molecular chino llamado Shu-Kun Lin.
"Nosotros no cobramos nada en suscripciones, ni a investigadores ni a universidades", explica Santomé, "simplemente por la publicación"
"Nosotros no cobramos nada en suscripciones, ni a investigadores ni a universidades", explica Santomé. "Simplemente cobramos por la publicación". Este canon está en torno a 300 euros por artículo, aunque en el caso de nuevas revistas, suelen esperar hasta los dos o tres años para empezar a cobrar a los autores, una vez la revista ha sido indexada. O lo que es lo mismo, ha ganado respeto académico.
La revisión por pares o 'peer review' es una de las cosas que separan las revistas de calidad del resto. En las editoriales tradicionales, esta es una tarea que otro investigador en la misma disciplina realiza gratuitamente, pero en esta editorial suizo-china lo que hacen es ofrecer a los 'reviewers' unos 250 euros en descuentos acumulables por artículo revisado. "De esta forma, una persona que haya revisado varios artículos no tendría que pagar nada cuando publicara el suyo", explica Santomé.
Los actores del nuevo modelo
El modelo abierto no es perfecto, y genera dudas sobre, por ejemplo, quién debe quedarse con los derechos de autor, si el científico o la institución donde trabaja. Pero sin duda resuelve muchos de los problemas derivados de vivir en una sociedad digital. Por ejemplo, un investigador puede colgar sin problemas un trabajo suyo 'open access' en Facebook, LinkedIn o ResearchGate sin problemas. Sin embargo, si este artículo ha aparecido en una revista tradicional, estaría infringiendo el 'copyright' del artículo, propiedad de la editorial pese a que el trabajo sea una obra intelectual del científico, financiada con dinero público y cedida gratuitamente a la revista de turno.
"Es trabajo del investigador, obra suya, y le pertenece: nosotros simplemente lo publicamos", explica Santomé.
MDPI está ahora mismo en segundo lugar de la clasificación de grandes jugadores en 'open access'. ¿Los líderes? Springer-Nature, dos editoriales tradicionales unidas y reconvertidas al acceso abierto que están rompiendo el mercado. Mientras la clásica revista 'Nature' sigue saliendo cada miércoles para devorar su parte del pastel tradicional, los responsables de la editorial están aprovechando el tirón de la cabecera para lanzar nuevas revistas en 'open access' como 'Nature Communications'.
Esto ayuda a los nuevos 'journals' a alcanzar un factor de impacto alto, que es lo que primero buscan los investigadores a la hora de publicar sus artículos. En MDPI, Santomé concreta que tienen 27 revistas con factor de impacto y otras 110 indexadas.
Muchos otros actores están preparando el camino para saltar a la yugular de las editoriales científicas tradicionales, especialmente a partir del año 2020. La española Scipedia, por ejemplo, propone una plataforma mixta donde los científicos puedan promover sus trabajos (como en ResearchGate o Academia), publicar bocetos de sus artículos o 'pre-prints' (como en arXiv), o incluso crear sus propios repositorios de datos o revistas 'open access'.
Julio García Espinosa, socio director del proyecto, tenía por delante el reto de digitalizar una revista sobre métodos numéricos en ingeniería, editada en papel y llamada 'RIMNI'. "Cuando tuvimos que transformar nuestra vieja revista de papel en una digital, comenzamos un debate que no hizo más que crecer", dice a Teknautas, "y que incluía conceptos que iban más allá del ámbito de la publicación, lo que se llama ahora 'ciencia abierta' y que no se restringe a la difusión del trabajo sino que incorpora nuevas formas de hacer ese trabajo".
Contra la ciencia a bulto
Este tipo de movimientos aprovecha además un momento crítico contra editoriales tradicionales, acusadas de hacer 'fardos' de múltiples revistas científicas para obligar a las instituciones a suscribirse a ellos, en lugar de solamente a las revistas que les interesan.
Cuatro economistas estadounidenses lograron demostrar esta oscura política de 'fardos' practicada por las grandes editoriales científicas en un artículo publicado en 'PNAS' en 2014. Para obtener los datos de editoriales como Elsevier, Springer, Sage o Wiley, Thomas Bergstrom (Universidad de California) y sus compañeros se vieron forzados a recurrir a peticiones de información pública, las conocidas FOIA, para superar las cláusulas de confidencialidad entre editoriales y bibliotecas. Entre otras cosas, descubrieron que sus precios por artículo eran tres veces superiores a los de editoriales sin ánimo de lucro como Oxford University Press o la American Chemical Society.
La UE lleva desde 2012 tratando de domar a editoriales como Elsevier para facilitar el acceso abierto. (Reuters)
"Si soy un médico especializado en hígado, no puedo dejar de comprar una revista específica, pero solo necesito esa", explica De la Llave, "las editoriales aprovechan y te colocan un paquete donde están esa y muchas otras que no necesitas".
Ahora, movimientos como The Cost of Knowledge se han propuesto acelerar la transición a otros modelos de publicación. Actualmente, 16.963 científicos de todo el mundo han suscrito la protesta, comprometiéndose a no publicar, actuar como revisores o realizar trabajo editorial alguno para Elsevier. Entre ellos, por supuesto, muchos investigadores, médicos o profesores universitarios españoles.