lunes, 5 de marzo de 2018

LENIN MURIO POR SIFILIS



Iósif Stalin y otros políticos durante una ceremonia solemne celebrada con motivo del 28 aniversario de la muerte de Lenin

¿Qué enfermedad tuvo Lenin y por qué sigue siendo un misterio hasta ahora?

© Sputnik/
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Lenta.ru
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Valeri Novosélov, médico en jefe del Centro Gerontológico Científico y Médico entrevistado por el portal ruso Lenta, pasó varios años estudiando los archivos sobre los últimos días de Lenin y las monografías que realizaron varios médicos sobre el tema.
Novosélov defiende que Lenin murió a causa de una sífilis y no por culpa de una ateroesclerosis, tal y como recoge la versión oficial.
La investigación de Novosélov
Actualmente existen muchas publicaciones que tratan sobre el estado de salud de Lenin antes de su muerte, pero todos estos materiales, según el experto, fueron escritos por historiadores que "carecían de conocimientos médicos suficientes". 
"En enero de 2017 solicité el acceso a los documentos que actualmente se encuentran en los archivos del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética y me permitieron acceder a ellos", declaró Novosélov.
En particular, el investigador estudió un diario de acceso restringido en el que constan los apuntes de los médicos que estaban a cargo de curar a Lenin. 
Una manifestación de trabajadores soviéticos durante los funerales de Lenin
© SPUTNIK/
Una manifestación de trabajadores soviéticos durante los funerales de Lenin
"Formalmente [este diario] incluye documentos en los que en ninguna parte figura la palabra 'diagnosis'. Hay un montón de información sobre qué comió el paciente o con quién se encontró. Las primeras notas datan de finales de mayo de 1922 —período en que Lenin, según la versión oficial, enfermó— y terminan en 1924, cuando murió", recalcó Novosélov.
El investigador apunta que nadie nunca vio antes este diario, que fue escrito por tres médicos especializados en neurología: Vasili Krámer, Alexéi Kozhévnikov y Víktor Ósipov. Según la versión oficial, Lenin sufrió una serie de hemorragias cerebrales, lo cual explicaría por qué se optó porque fueran neurólogos quienes lo trataran. 
Precisamente en aquella época, tres neurólogos de importancia mundial llamados Lázar Minor, Livriy Darkshévich y Grigory Rossolimo vivían en Rusia. Novosélov señala que cuando los doctores extranjeros invitados para examinar al líder bolchevique llegaron a Moscú todos se quedaron sorprendidos por que ninguno de los citados especialistas estuviera a cargo de la salud del 'Líder de la Revolución'. 
Para añadir un poco más de misterio al caso, Lenin también fue examinado por el neurólogo Vladímir Béjterev, aunque en 1927 Béjterev falleció en circunstancias poco claras. Hay quien defiende que se trató de un asesinato político y que Béjterev fue envenenado tras diagnosticar de paranoia a Iósif Stalin. Sin embargo, Novosélov ofreció otra versión.
"Me reuní con el biznieto de Béjterev, Sviatoslav Medvédev. Los parientes de Béjterev están seguros de que la causa de su muerte está relacionada precisamente con el caso de la muerte de Lenin. Antes de morir, Béjterev se preparaba para ir al extranjero para asistir a una conferencia de neurólogos. Es muy probable que las autoridades soviéticas hubieran temido dejarle salir al extranjero porque conocía el enigma de la enfermedad y la muerte de Lenin", señaló. 
Cosas que no encajan 
Novosélov estudió atentamente el diario médico del dirigente revolucionario y el documento de su autopsia, firmado el 22 de enero de 1924 por un concilio de 11 médicos en Gorki Léninskiye —una residencia de campo a las afueras de Moscú—.
"A Lenin le hacen la autopsia el 22 de enero y al día siguiente, el 23 de enero, envían su cuerpo a Moscú. Es totalmente evidente que en Moscú hubiera sido difícil asegurar el nivel necesario de confidencialidad, por eso [las autoridades soviéticas] eligieron la mansión en un bosque", dijo. 
Iósif Stalin, secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, cerca del ataúd de Lenin
© SPUTNIK/
Iósif Stalin, secretario General del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética, cerca del ataúd de Lenin
No obstante, Novosélov declaró que incluso allí se produjo un incidente. Fédor Getie, médico de la familia de los Uliánov —el apellido real de Lenin— que también formó parte del concilio se negó a firmar el documento final de la autopsia. Esta es la razón por la que existe un segundo documento fechado en el 22 de enero de 1924 que contiene la firma de Getie.
De acuerdo con el entrevistado por Lenta.ru, el documento que lleva la firma de Getie afirma lo siguiente: "Se hallaron inesperados cambios en los vasos sanguíneos del cerebro y una hemorragia reciente que causó la muerte (…)".
"El médico Getie admitió este hecho, pero su firma falta en el documento que dice que la muerte de Lenin fue causada por la ateroesclerosis", aseguró Novosélov.
Además, Novosélov apunta a otro extraño hecho relacionado con la autopsia de Lenin. Según el investigador, la autopsia duró 3 horas y 10 minutos y, según las memorias del médico ruso Alexéi Abrikosov, se prolongó durante 3 horas y 50 minutos.
"Esta autopsia tendría que tardar no más de dos horas. ¿Qué hicieron los médicos las dos horas que restaban [según las memorias de Abrikosov]? En Gorki había teléfono y es más probable que el tiempo adicional fuera dedicado a acordar el diagnóstico con el Politburó. Es decir, dos páginas del documento fueron escritas por los médicos y el párrafo final que trataba de la ateroesclerosis pudo haber sido ordenado desde arriba", recalcó Novosélov. 
La ateroesclerosis o la sífilis
La ateroesclerosis viene acompañada por determinados cambios en el organismo. El primer cambio es la formación de sustancias lipídicas en la capa interior de las paredes de las arterias. El segundo cambio está relacionado con el surgimiento de los engrosamientos concretos denominados placas de ateroma.
"El acta de la autopsia de Lenin dice lo siguiente: los vasos son como cordones. Esto, sumado a otros detalles, es típico de otra enfermedad: la neurosífilis. Ippolít Davídkovskii, principal autopsista de aquella época en Moscú, tenía documentos que pormenorizaban las características de esta enfermedad. En caso de comparar el acta de la autopsia de Lenin con este documento, las dudas de los médicos desaparecerán", enfatizó el investigador.
Además, el experto declaró que los documentos a los que se puede acceder hablan de que mientras Lenin seguía con vida fue tratado por sus médicos de acuerdo al diagnóstico de la sífilis. 
Su tratamiento consistió en "metales pesados como mercurio, bismuto, arsénico, grandes dosis de iodo. De todo eso escribió el cirujano Yuri Lopujin. En aquel entonces todo el mundo combatía la sífilis de esa manera", destacó Novosélov. 
Al mismo tiempo, el investigador destacó el equipo de doctores que curaba a Lenin. Por ejemplo, según Novosélov, Alexéi Kozhevnikov era considerado el mejor especialista soviético en el tratamiento de la neurosífilis.
De acuerdo con el portal ruso Lenta, Ippolít Davídkovskii escribió que el número de personas contagiadas con la sífilis llegaba en 1924 y en 1925 al 5,5 % de la población de la URSS. 
"La sífilis fue un gran problema no solo para Rusia, sino también para Europa. Cuando los primeros antibióticos fueron descubiertos en 1940, la sífilis dejó de ser una amenaza para la seguridad del Estado. Cómo se contagió Lenin, no lo sabemos (…) Quiero subrayar que en aquel entonces la sífilis era muy popular. A mí no me interesa la fuente del contagio de esta enfermedad, para mí es una dolencia común que se convirtió en un hecho intrincado en la historia de nuestra medicina y la de todo el mundo", señaló. 
Vladímir Lenin pronuncia un discurso durante los funerales de Yákov Sverdlov, presidente del Comité Ejecutivo Central Panruso
© SPUTNIK/
Vladímir Lenin pronuncia un discurso durante los funerales de Yákov Sverdlov, presidente del Comité Ejecutivo Central Panruso
Los documentos relacionados con la enfermedad de Lenin fueron sellados en el Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética —ahora llamado Archivo Estatal de Rusia de Historia Social Política— durante 75 años tras su muerte. En 1999 todas las restricciones impuestas al acceso a estos documentos deberían haber sido levantadas. 
"Resultó que la administración del ente decidió prolongar el plazo de las restricciones de acceso a petición de la sobrina nieta de Lenin, Olga Uliánova. Es decir, me permitieron trabajar con los documentos que tenían acceso limitado, pero los empleados del archivo no me avisaron de esto. En 2024 el plazo establecido para las nuevas restricciones debería terminar", concluyó.

CERRADO PREPARANDO LA HUELGA DEL 8

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domingo, 4 de marzo de 2018

NADIE SABE DE DONDE VINIERON LOS CABALLOS


El mito de los caballos de Przewalski

Un estudio concluye que los últimos ejemplares salvajes que quedan en el mundo son en realidad animales domésticos asilvestrados

caballo Przewalski
Un caballo de Przewalski en la actualidad. / ALAN OUTRAM
Los caballos de Przewalski o ferales mongoles, considerados durante décadas los únicos caballos auténticamente salvajes que quedan en el mundo y los antecesores de todas las demás poblaciones actuales, no son en realidad ni lo uno ni lo otro.
Según un estudio internacional encabezado por genetistas y arqueólogos franceses y estadounidenses, los caballos de Przewalski son los descendientes de ejemplares que fueron domesticados en Asia central hace cinco milenios pero que con posterioridad recobraron la libertad y se asilvestraron. Son en cierta manera como los mustang o caballos cimarrones de América del norte, animales domésticos llevados por los españoles en los siglos XVI y XVII que acabaron escapándose y poblando las praderas de los actuales Estados Unidos.
"Ha sido una gran sorpresa. Ya no quedan en la Tierra caballos salvajes", resume el coordinador del análisis, Ludovic Orlando, científico del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia (CNRS). No solo se han extinguido todas las poblaciones salvajes, sino que el origen de las actuales poblaciones domésticas sigue siendo un misterio. Los autores del estudio, cuyos resultados se han publicado en la revista Science, han secuenciado el genoma de 88 caballos actuales y antiguos (restos fósiles) intentando determinar su árbol filogenético y el momento en que se produjo la domesticación. 
"Ha sido una gran sorpresa. Ya no quedan en la Tierra caballos salvajes"
Ludovic Orlando
Coordinador del análisis. Investigador del CNRS (Francia)
Población muy amenazada
Los caballos de Przewalski, cuyos últimos representantes libres viven actualmente en Mongolia y el noroeste de China, son una raza equina de pequeño tamaño, cuerpo robusto y muy resistente a condiciones meteorológicas extremas. Tras haberse extinguido en libertad en los años 70 del pasado siglo, un programa de reintroducción a partir de ejemplares conservados en zoos se puso en marcha dos décadas después y ahora se estima que la población en libertad asciende a unos 1.500 animales. 
Excavaciones en un yacimiento arqueológico de la cultura botai, en Kazajistán. / ALAN OUTRAM
En el estudio publicado en Science, los científicos han observado concretamente que los caballos de Przewalski son los herederos de una población de caballos salvajes que fue domesticada por la llamada cultura botai, un pueblo nómada que vivió en el norte del actual Kazajistán hace entre 5.700 y 5.100 años. "Es la primera vez en mi vida que me ocurre algo así", relata Orlando. "Es como si de pronto descubriésemos que el ser humano no proviene de donde creemos".

Coloración a lo dálmata

El análisis también ha observado que, una vez asilvestrados, los ahora llamados caballos de Przewalski perdieron el pelaje blanco con manchas negras, al estilo de los perros dálmatas, que al parecer tenían sus antecesores domésticos de los botai. Muy posiblemente, dicen los autores, un animal salvaje con esa coloración habría sido una presa muy fácil para los lobos y se habría extinguido con rapidez.
Gracias a residuos localizados en recipientes de cerámica y unos fósiles con unos desgastes muy característicos, se sabe que los botai bebían de leche de yegua y que crearon arneses y bridas para montar. El proceso de domesticación de los équidos condujo a cambios fundamentales en la vida de los pueblos prehistóricos de Asia central, como la difusión de lenguas indoeuropeas, la metalurgia, la expansión de algunas enfermedades y nuevas maneras de batallar.
Para obtener sus resultados, los investigadores secuenciaron los genomas de 42 caballos que vivieron desde hace 5.000 a 1.000 años en Eurasia, incluidos 20 caballos del pueblo botai. También analizaron los genomas ya publicados de otros 46 caballos antiguos (desde hace 42.000 años) y caballos modernos, entre ellos siete Przewalski.El resultado mostró también que los caballos actuales tienen muy poco que ver con los actuales caballos de Przewalski y tampoco con sus ancestros fósiles de los botai. Concretamente, dicen los autores del estudio, solo un 2,8% de los genomas modernos proceden de esta estirpe.

Constantes cruces

"Debido a los constantes cruces impulsados por los humanos, con las razas actuales no es posible determinar genéticamente dónde se sitúan sus orígenes. Todas las poblaciones son equidistantes", dice Tomàs Marqués-Bonet, investigador ICREA y director del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona (IBE), centro mixto CSIC-UPF. Su equipo en el IBE realiza diversos análisis sobre domesticación de especies y colabora asiduamente con los autores del estudio publicado en Science. "Con los caballos pasa igual que con los perros. Sabemos que proceden de los lobos, pero ninguna población actual es su directo ancestro", añade Marqués-Bonet.
Tras el descubrimiento, el origen de las razas domésticas modernas se convierte en un misterio. Los autores del estudio proponen dos hipótesis: o bien los caballos actuales proceden de una especie extinta todavía no descubierta o bien, algo más verosímil, "son el resultado de multitud de cruces de diversas poblaciones salvajes que los humanos llevaron a cabo en diferentes enclaves de Eurasia", explica Marqués-Bonet. Orlando asegura que intentarán descubrirlo y no descarta que haya que buscar sus orígenes en otros territorios de Asia central, las estepas pónticas del sur de Rusia, Anatolia o incluso de España.

La difícil huella de la domesticación en el registro fósil

Carles Vilà, investigador de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) que ha participado en diversos estudios sobre el proceso de domesticación de los perros, explica que la recuperación de ADN antiguo ha sido una revolución científica en este terreno, pero recuerda las dificultades para determinar si un hueso fósil es de un animal salvaje o doméstico. Incluso con análisis genéticos. Si se encuentran los restos cerca de un campamento nómada, se pregunta Vilà, "¿es porque vivía junto a los humanos o porque los humanos lo cazaron y se lo comieron allí?" Una de las pistas es determinar el sexo: si hay un dominio de hembras, pone como ejemplo el investigador del EBD-CSIC, es porque con toda seguridad eran animales domésticos y los empleaban para obtener leche.

sábado, 3 de marzo de 2018

UN ESPAÑOL POCO COMÚN,INTELIGENTE,CULTO Y HONESTO


Fallece el gran divulgador de la ciencia Jorge Wagensberg

El científico, alma del innovador museo CosmoCaixa, tenía 69 años


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Jorge Wagensberg. / JORDI COTRINA
Jorge Wagensberg ha fallecido este sábado a los 69 años. El científico, divulgador y museógrafo trabajaba actualmente en el proyecto de la sede barcelonesa del museo del Hermitage. 
Wagensberg se hizo cargo en 1991 de la dirección del Museo de la Ciencia de Barcelona, embrión de CosmoCaixa, uno de los museos consagrados a la divulgación de la ciencia más innnovadores del mundo, del que fue director hasta el 2005.  

Profesor durante 25 años

Licenciado en Física por la Universidad de Barcelona en 1971, se doctoró con premio extraordinario en 1976. En la UB, fue profesor de Teoría de los Procesos Irreversibles de 1981 hasta el 2016. Fue colaborador habitual de EL PERIÓDICO. Doctor 'honoris causa' por la Universidad de Lleida, recibió la Creu de Sant Jordi en el 2007.

“Los grandes avances de la humanidad son tan simples que suelen pasar desapercibidos”

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Vivimos en una sociedad tan tecnológica que no solemos percatamos de ello, pero algunos de los inventos que facilitan nuestro día a día son mucho más simples que el teléfono o el automóvil. Con motivo de su último libro, el periodista Tim Harford, selecciona las 50 innovaciones que, según su criterio, cambiaron la sociedad para siempre, entre ellas, el gramófono, el papel y el arado.
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<p>Tim Harford. / David Fernández - SINC</p>
Tim Harford. / David Fernández - SINC
El invento favorito del periodista británico Tim Harford es el papel. No solo porque como escritor y profesor en la Universidad de Oxford tiene una gran importancia en su rutina, sino porque representa algo muy importante para él: una innovación que subestimamos, pero que mejora nuestra calidad de vida a diario. El papel está en todas partes y lo usamos para todo.
Cuando comenzó a escribir su último libro, Cincuenta innovaciones que han cambiado el mundo –de la editorial Conecta– la gente sugería constantemente que debía incluir la imprenta de Gutenberg. Pero, en su opinión, sin material barato sobre el que imprimir la imprenta sería inútil.
La intención de Harford, autor de éxitos de ventas como El economista camuflado y La lógica oculta de la vida, es precisamente poner en valor los grandes avances de la humanidad, que por su simpleza suelen pasar desapercibidos, tal y como cuenta a SINC. 

Una innovación es cualquier cosa que es novedosa. Tendemos a pensar solo en lo más sofisticado o complejo, cosas que para nuestros abuelos habrían parecido mágicas. Pero en realidad, muchas innovaciones importantes son bastante simples. Como ejemplo de una innovación compleja, la píldora anticonceptiva cambió el modo en el que funciona el cuerpo humano. Por otro lado, el papel, el alambre de espino o el contenedor de mercancías fueron innovaciones muy importantes que no eran complejas.
¿Qué es para usted una innovación?
¿Cuáles han sido los criterios de selección de los 50 avances que aparecen en su libro?
Que hubiese detrás una historia relevante que contar. Mi libro no es una lista de las tecnologías más importantes, en ese caso tendríamos internet, el ordenador, el coche, la máquina de vapor, etc. En su lugar, la pregunta que me hago es si analizando esa innovación o tecnología aprendemos algo sobre cómo funciona la economía global.
Por ejemplo, el gramófono no es tan desatacado como innovación, pero nos enseña una lección económica muy importante: con una nueva tecnología se puede cambiar por completo quién es rico y quién es pobre. De repente, y sin tener en cuenta las habilidades musicales, los artistas que aparecían en las grabaciones se convertían en millonarios, mientras que los que no lo hacían perdían su trabajo. La tecnología lo cambia todo.

Los primeros perdedores fueron las tribus que no adoptaron la agricultura. Las que sí lo hicieron podían tener ejércitos más numerosos y mejor alimentados. Además, con el cultivo del grano empezaron a surgir los excedentes. Así apareció algo que se podía gravar con impuestos y se introdujo una jerarquía con gente en el poder que utilizaba recursos de unos pocos granjeros. Esto no podría darse en una sociedad cazadora-recolectora. 
Usted también habla de que las innovaciones también generan perdedores y ganadores
También cambiaron las relaciones de género. En una sociedad cazadora-recolectora todo el mundo se mueve y trabaja a la vez, pero en esa nueva sociedad agrícola el hombre es el que trabaja el campo y la mujer lo hace en casa. Es un gran cambio en cuanto a la organización de la sociedad.
¿Cree que en el futuro podríamos definir la pobreza como la falta de acceso ciertas tecnologías?
Una aproximación interesante es reflexionar sobre qué necesitas para participar en la sociedad. Esta idea ya viene recogida en escritores como Adam Smith, uno de los primeros economistas. Eres pobre si no te puedes permitir las cosas a las que la gente espera poder tener acceso.
¿Puedo permitirme una camisa? En tiempos de los romanos nadie tenía camisas, todo el mundo vestía togas y a nadie le daba vergüenza no tener una camisa. Ahora vestimos camisas y todo el mundo necesita tener una.
En una perspectiva más moderna, creo que es razonable decir que la gente espera tener un teléfono móvil cuando vive en un país europeo. Si no puede tenerlo, realmente está excluido. Si no tienes acceso a internet, hay muchas cosas que no puedes hacer que el resto de la gente sí puede, como estar conectado para participar en la sociedad. Aunque habrá quien diga: “En 1985 nadie tenía un teléfono movil”, la realidad es que las expectativas sociales cambian.
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Tim Harford. / David Fernández - SINC
¿Cuáles son las áreas en las que hay que trabajar más para mejorar la sociedad?
Principalmente en medicina y energía. En el campo médico hemos conseguido tratar muchas enfermedades, extender la esperanza de vida y que la gente tenga mejor salud, pero sigue siendo muy caro y continúan existiendo dolencias que no podemos curar. También tenemos que trabajar más en el campo de los antibióticos, que cada vez son menos efectivos.
En cuanto a las energías, no podemos seguir emitiendo gases de efecto invernadero, pero lo hacemos. Necesitamos innovaciones que generen energía renovable, para manejar mejor el cambio climático.

Es un problema porque de la investigación básica surgen las ideas más disruptivas. Hoy en día no solo hay una falta de apoyo por parte de los los gobiernos. También vemos que las grandes compañías privadas hacen cada vez menos investigación básica.
¿Qué opina de la reducción general en el apoyo a la investigación básica?
Por ejemplo, grandes corporaciones como IBM. Estos tipos solían ganar premios Nobel con investigaciones como el del láser, la fibra óptica, los microchips, etc. La idea de que alguien en una empresa gane ahora un Nobel parece improbable. O a lo mejor le dan uno a Demis Hassabis por Google DeepMind, no lo sé.
¿Cual sería su sugerencia para incentivar innovaciones más disruptivas?
No sé cuál será la solución, pero puede que una idea que merezca la pena explorar sea usar dinero público para financiar premios a la innovación. Un ejemplo de esto fue cuando el gobierno británico puso precio a la solución del 'problema de la longitud' para aplicarlo en la navegación náutica. Se pensaba que este tema lo resolvería un astrónomo, pero acabo solucionándolo un relojero que construyó un reloj muy preciso.
También Napoleón prometió un premio similar para preservar la comida para sus ejércitos. En este caso, Nicolás Appert desarrolló una manera de tratar y sellar la comida mediante calor y ahora tenemos latas de comida, como respuesta a aquel premio. Quizás podría utilizarse esa misma idea para financiar avances en inteligencia artificial o energía.

Hay dos grandes retos. Uno es que la gente se resiste a la información si amenaza sus identidades políticas. Un ejemplo de esto es el debate sobre el cambio climático. Hay grupos de personas que no quieren tener en cuenta la ciencia, porque amenaza su visión del mundo y la visión política de quienes son. Los economistas también lidiamos con esto algunas veces.
¿Cuáles son los mayores desafíos a la hora de tratar de presentar principios abstractos de una forma atractiva?
Todo sobre lo que hablamos está en la arena política. Hablamos del comercio, de impuestos, de desigualdades, de inflación, de desempleo, etc. Todo es político. Por lo que siempre que intentas comunicar una idea económica, en algún lugar alguien va a encontrar una amenaza en esa idea.
Con mis libros también pasa esto. Siempre hay alguien criticándome desde la izquierda y desde la derecha, porque no les gustan las implicaciones políticas. 
¿Y cómo se ‘baja’ esa abstracción a lo cotidiano?
El problema es que muchas de las ideas económicas son abstractas, no le ocurren a ninguna persona en concreto. Pasan a nuestro alrededor, son invisibles, son conexiones. Algo pasa aquí y algo cambia allá, pero no puedes ver cómo esas dos cosas están conectadas.
Es complicado, así que trato de encontrar algo específico que me ayude a comunicar esas ideas. Por ejemplo, mi primer libro, El Economista camuflado, empieza con una taza de café. A partir de ahí analizo el precio económico de producir el café, y las complejidades que conlleva.
Lo que ha hecho mi último libro tan divertido de escribir fue que al poner un ejemplo tras otro, puedes hablar de un principio económico abstracto en relación con personas reales, en un lugar real de la historia. Algo que la gente puede tocar, entender y ver en su vida cotidiana.

La pregunta es cómo de útil es realmente. Respecto a bitcoin, creo que es una extraña y pura especulación financiera. A lo mejor me equivoco, pero parece ser que mucha gente se ha interesado porque el precio sube y creen que pueden hacer dinero con ello. Ya hemos visto esto antes, con la burbuja de las
 puntocoms.
Algunos expertos hablan de la gran innovación de la organización blockchain, con aplicaciones prácticas como bitcoin. ¿Qué opina?
El verdadero asunto es si la tecnología blockchain es un avance o no. Lo que es interesante es que permite a la gente descentralizar mucho los registros, que pueden ser documentos legales, pruebas de compra, etc .Básicamente no se necesita ningún intermediario certificado. No necesitas un gobierno, un banco, o una red VISA que digan: ¡sí, esto ha pasado! Todo se hace en multitud. La cuestión es para qué lo necesitamos.
Creo que gran parte de su empuje ha sido la ideología política. A la gente le gusta la idea de un sistema descentralizado –a mi también– pero tenemos que ser realistas. El procesamiento de pago de bitcoin, es caro, confuso y lento. ¡Ni siquiera en las conferencias sobre esta divisa se puede pagar con bitcoin! Mientras que con VISA o MASTERCARD, es rápido y barato. Es más eficiente tener una compañía trabajando en medio de todo el proceso.
La pregunta es si podemos hacer blockchain más eficiente o hay casos donde, incluso aunque sea menos eficiente, la descentralización es importante por algún motivo.

Creo que es alcanzable, además de ser una idea interesante. Actualmente, estamos en un extraño espacio político, donde tanto la izquierda como la derecha piensan que es una gran idea, pero no hablan de lo mismo.
En su libro, usted se muestra a favor de la renta básica universal ¿Cree que su es plausible implementación?
Para la derecha, significa barrer la burocracia, quitar elementos del estado del bienestar y reemplazarlos con una simple transferencia monetaria a los ciudadanos. Y el gobierno acaba ahí. En cambio, para la izquierda se traduce en mantener los colegios, el sistema de sanidad pública, y añadir dinero extra encima de todo eso. Son visiones muy diferentes y necesitamos tener una conversación seria sobre lo que verdaderamente supondría.
Creo que hay muchas razones para apoyar la renta universal, pero quizás no tiene tanto que ver con un cambio tecnológico como con la simplicidad.
Quizás si los robots empiezan a eliminar puestos de trabajo en grandes cantidades –lo que aún no está ocurriendo– necesitaremos un sistema muy diferente del estado del bienestar y la renta universal quizás sea la solución. Pero no la necesitamos todavía en ese sentido.

Eso no me preocupa. Creo que muchas de las personas innovadoras serían capaces de innovar más si cuentan con una red de seguridad.  Si piensas en los pintores, necesitan algo de dinero para crear su arte, o los emprendedores para montar un negocio. Es mucho más fácil si tienes una pareja o unos padres que te apoyen, o un banco que te permita empezar.
¿Y cuáles serían los incentivos para innovar si todo el mundo tuviera sus necesidades cubiertas?
Si no sabes cómo vas a hacer para comer, no puedes dejar tu trabajo y empezar con algo distinto. Por supuesto, hay personas que se dedicarían a fumar y a jugar a la PlayStation, pero ya es posible hacer eso durante 100 horas a la semana y aun así tener trabajo.
Me preocupa más el hecho de que supone mucho dinero y requeriría que el estado de bienestar se redujese o que aumentasen los impuestos. Creo que ambas posibilidades son desafiantes.
Sn embargo, no creo que afectara a la innovación. Si Rudolf Diesel hubiese tenido una renta básica quizás ahora tendríamos motores diésel que funcionasen con aceite de cacahuete. Este hombre se suicidó porque su invención no terminó de funcionar, quizás hubiese podido inventar algo más si hubiese disfrutado de una renta básica. Nunca lo sabremos.