miércoles, 28 de marzo de 2018

NOS GOLEAN EN FÚTBOL Y LES GANAMOS EN CIENCIA

Juan Martín Maldacena recibió la prestigiosa Medalla Lorentz
Un físico argentino en la puerta del Nobel
Imagen: Instituto Balseiro

El físico argentino Juan Martín Maldacena fue galardonado ayer con la Medalla Lorentz por "su innovador trabajo en física teórica en las últimas dos décadas" y su gran contribución a la comprensión de la física cuántica de los agujeros negros.
La Medalla que otorga la la Real Academia Neerlandesa de las Artes y las Ciencias desde 1925 cada cuatro años es en memoria de Hendrik Antoon Lorentz (1853-1928), considerado padre de la física teórica en los Países Bajos. Muchos de los premiados con la Medalla Lorentz resultaron luego ganadores del Premio Nobel.
Nacido en Argentina en 1968, Maldacena comenzó su carrera académica en la Universidad de Buenos Aires y el Instituto Balseiro -Universidad de Cuyo-, en Bariloche. Obtuvo su doctorado en la Universidad de Princeton, y continuó su investigación en Rutgers y Harvard. Desde 2001 es profesor en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, consigna la Real Academia.
La "Conjetura Maldacena” propone "una relación fundamental entre las dos teorías más importantes de la física moderna: la teoría cuántica de campos y la gravedad cuántica", en 1997.



DEMENCIA EPIDÉMICA

Un estudio de la Fundación Maragall halla singularidades cerebrales en personas con riesgo de alzhéimer

En la investigación han participado 533 voluntarios sanos y es la más amplia realizada hasta ahora

El hipocampo de los que reúnen dos variantes de un gen implicado tiene menos volumen de materia gris


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El doctor José Luis Molinuevo (izquierda) en la Fundació Pasqual Maragall. / FERRAN NADÉU
La demencia de alzhéimer, la enfermedad neurodegenerativa más devastadora y extendida entre los humanos -en España afecta a unas 800.000 personas-, una de las menos investigadas hasta hace apenas un decenio, va quedando al descubierto a medida que se estudian sus vinculaciones biológicas, genéticas y epigenéticas (influencia social y ambiental), sin que eso suponga augurar una solución eficaz a corto o medio plazo, dado el complejo entramado de causas que la motivan.
Un estudio clínico realizado por el BarcelonaBeta Brain Research (BBRC), centro de investigación sobre el alzhéimer de la Fundación Pasqual Maragall, ha observado que personas sanas portadoras del gen que confiere el máximo riesgo de desarrollar esta enfermedad neurodegenerativa, el APOE-e4, muestran unas significativas diferencias en la morfología de sus cerebros, sin que eso permita presuponer si enfermarán o no.

Bolsa de voluntarios

La investigación es la más extensa, en relación al número de personas analizadas, que se ha realizado hasta ahora en el mundo, indican sus autores. Han participado 533 voluntarios sanos, adscritos al estudio Alfa que impulsa la Fundación Maragall, una exclusiva bolsa de voluntarios sanos, nutrida con 2.743 personas de 45 a 75 años, la mayoría de ellas vinculadas a alguna persona afectada por el alzhéimer, pero que no manifiestan síntomas de la enfermedad.     
La investigación ha detectado por medio de pruebas de imagen, en concreto de una resonancia magnética, que el número de alelos o variantes e4 del gen APOE observado en los analizados determina el volumen de sustancia gris de que disponen en determinadas áreas cerebrales. En las personas que tienen dos variantes e4 de dicho gen el volumen de materia gris en el hipocampo es inferior al de la media de la población. En el hipocampo se inicia la neurodegeneración que define a la demencia de alzhéimer. También han observado en esas mismas personas un aumento en el volumen de la sustancia gris en el tálamo, el lóbulo occipital y el córtex derecho frontal.
Este mayor volumen podría estar inducido por los procesos inflamatorios que sufren las neuronas cuando acumulan placas de la proteína betaamiloide, fenómeno que se produce en la fase previa a la aparición de síntomas del alzheimer.

No es un mal hereditario

Estos hallazgos se publican este miércoles en la revista científica Alzheimer’s and Dementia. “La diferencia morfológica observada en los analizados no implica que tengan que desarrollar la enfermedad. Es un factor de riesgo que será objeto de nuevas investigaciones”, ha indicado José Luis Molinuevo, director científico del BBRC. El alzhéimer no es una enfermedad hereditaria, ha insistido, excepto para un 1% de la población portadora de una concreta herencia genética autosómica dominante.
Recientes investigaciones ya indicaron que las alteraciones en el volumen de la sustancia gris del cerebro en las personas con alto riesgo genético de sufrir alzhéimer se empiezan a desarrollar a partir de los 60 años, edad que coincide con el inicio de acumulación de la proteína betaamiloide en el cerebro, una de las pruebas más sólidas de que se dispone para determinar un diagnóstico de esta demencia.
La investigación del BBRC, que financia La Caixa, se inció obteniendo el genotipo –descripción del mapa genético- de los voluntarios participantes. Se les distribuyó en tres grupos: uno reunió a los analizados que no tenían ninguna copia del alelo e4 del gen APOE; en un segundo grupo se situó a los que mostraban una copia de dicho alelo, y en el último colectivo se situó a quienes mostraban dos copias del e4. Al comparar sus imágenes cerebrales se observó que la reducción de masa gris era superior en el grupo que tenía dos variantes e4 del citado gen.
"No sabemos por qué unas áreas del cerebro aparecen aumentadas y otras no. No asociamos esas diferencias con la edad de los participantes. Pensamos incluso que esas diferencias morfológicas tal vez siempre han sido así en esas personas. Los mecanismos involucrados en estas observaciones serán objeto de nuevos estudios", indicó Juan Domingo Gispert, responsable de investigación con neuroimagen en el BBRC. 
Estos hallazgos permitirán trazar programas de detección precoz de la enfermedad, e incentivar su prevención. De momento, insistió Gispert, la mejor forma de pevenir el alzheimer es manteniendo una alimentacion sana y saludable, habiendo ejercicio físico regular y preservando una vida social que ersulte confortante. También es fundamental conservar una cierta actividad intelectual. "Con eso, se puede evitar hasta un tercio de casos de alzheimer", indicó Gispert. 

El olvido de la identidad 

La demencia de alzhéimer conduce a la pérdida más absoluta de referencias individuales o colectivas que pueden afectar a los humanos. En las fases avanzadas de la enfermedad, los afectados olvidan incluso los mecanismos fisiológicos que permiten la supervivencia, como son masticar y deglutir los alimentos. Su mente retrocede hasta niveles imposibles de describir aunque, salvo en las últimas etapas del proceso, conservan una peculiar captación de los afectos que se les ofrecen. Se dice que los enfermos de alzhéimer no se olvidan de besar y agradecen ser besados.
A medida que aumenta la supervivencia de la población, crecen las cifras de afectados por alzhéimer. En Occidente, se considera que será la peor epidemia de la segunda mitad del siglo XXI, un fenómeno ante el que no están preparados los sistemas sanitarios.  

Cómo detectar posibles civilizaciones extraterrestres con sus satélites


Uno de los métodos utilizados para descubrir exoplanetas es la huella que dejan cuando transitan por delante de su estrella. Usando la misma técnica, un investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias plantea la posibilidad de localizar hipotéticos cinturones de satélites artificiales alrededor de otros mundos con seres inteligentes. Eso sí, ellos también nos podría detectar a nosotros alrededor del año 2200 si para entonces la órbita geoestacionaria de la Tierra está repleta de satélites.
<p>Ilustración de un exocinturón de Clarke con hipotéticos satélites artificiales orbitando alrededor de un mundo desconocido. / Caro Waro</p>
Ilustración de un exocinturón de Clarke con hipotéticos satélites artificiales orbitando alrededor de un mundo desconocido. / Caro Waro

Sin embargo, una cosa es localizar formas de vida y otra muy distinta, civilizaciones inteligentes o con capacidad tecnológica. En este contexto, el investigador Héctor Socas del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) plantea un método para buscar esa inteligencia no humana usando tecnologías que ya tenemos.
La comunidad científica tiene esperanzas de encontrar vida en otras partes del universo gracias a la nueva generación de telescopios gigantes en construcción. A través de ellos, se espera analizar en detalle las atmósferas de otros planetas.  Actualmente ya se dedican grandes esfuerzos a la investigación de lo que se conoce como 'biomarcadores', evidencias observacionales que podrían detectarse en otros planetas y que nos permitirían afirmar con certeza que existe vida.
Desde los años 80 se han efectuado búsquedas de señales de radio procedentes de otras civilizaciones, hasta ahora sin éxito. Esto no es sorprendente considerando que estas emisiones procedentes de una sociedad como la nuestra serían indetectables a distancias interestelares, salvo que fueran intencionadamente focalizadas en la dirección del receptor.
En la literatura científica se ha propuesto buscar otros tecnomarcadores, como las populares 'esferas de Dyson', que serían hipotéticas megaestructuras artificiales construidas alrededor de una estrella para recoger su luz y alimentar las necesidades energéticas de una civilización muchísimo más avanzada que la nuestra.
La propuesta de Socas, que detalla en la revista The Astrophysical Journal, plantea un nuevo tecnomarcador, cuya peculiaridad reside en que estaría producido por conocimientos y métodos accesibles hoy y centrados en una región del espacio muy interesante llamada 'cinturón de Clarke', en homenaje a Arthur C. Clarke, escritor que trató sobre el uso de órbitas geoestacionarias para telecomunicaciones. A su alrededor, a unos 36.000 km de altura, orbitan los satélites geoestacionarios utilizados en un gran número de aplicaciones prácticas.

El cinturón de Clarke


Las condiciones óptimas de observación se dan en planetas que orbitan en torno a estrellas enanas rojas, las más idóneas para su búsqueda. Además, el artículo detalla cómo podrían distinguirse, mediante observaciones, estos cinturones artificiales y los anillos naturales.
En la investigación se muestran diferentes simulaciones de 'exocinturones de Clarke' para determinar cuál sería la huella que dejarían, cuando el planeta al que rodea transitara por delante de su estrella disminuyendo su brillo, uno de los métodos habituales para detectar exoplanetas.
De esta manera, los actuales proyectos espaciales, cuya misión es descubrir tanto exoplanetas como sus lunas y anillos, servirían para detectar este marcador.
"Es una búsqueda que nos sale gratis", explica Héctor Socas. "Simplemente tenemos que mantener los ojos abiertos, por si acaso detectamos estas huellas en los datos".
De momento el cinturón de Clarke de la humanidad (nuestros satélites geoestacionarios y geosíncronos) está demasiado despoblado como para ser detectable a distancias interestelares, al menos con nuestra capacidad de observación actual.
Aproximadamente dos tercios de los satélites que existen se encuentran en la región llamada 'órbita baja', que comprende los primeros cientos de kilómetros de altura y es donde la basura espacial resulta un problema importante.

¿Debemos mandar mensajes al espacio?
La órbita de Clarke se encuentra más alta y está más despoblada, acogiendo un tercio de los satélites en un espacio mucho mayor. Sin embargo, los datos de la publicación muestran que, a lo largo de las últimas décadas, la densidad de satélites en esta órbita ha ido aumentando exponencialmente. De continuar este ritmo, en el año 2200 nuestro cinturón de Clarke sería detectable desde otras estrellas.
El proceso podría acelerarse si se abarata el acceso a la órbita con los nuevos cohetes reutilizables o mediante la construcción de un futuro ascensor espacial. Sin embargo, también podría ralentizarse si el avance tecnológico dictara otras necesidades.
En cualquier caso, existe un debate abierto sobre si la humanidad debería enviar activamente mensajes al espacio o si, por el contrario, debería escuchar discretamente sin revelar su presencia. "En este contexto, el aumento exponencial de nuestra población de satélites puede acabar convirtiéndose en una señal que nos delate, queramos o no. Es un elemento a tener en cuenta en este debate", señala Socas.
Ante la pregunta de si se descubrirá algún día un exocinturón de Clarke y, por tanto, una civilización extraterrestre, el investigador indica: “Parece poco probable, pero no cuesta nada mirar. Es como si alguien te hubiera regalado un billete de lotería. Sabes que lo más probable es que no te haya tocado pero, ya que lo tienes, lo compruebas por si acaso".

martes, 27 de marzo de 2018



Descubren una característica hasta ahora desconocida de la anatomía humana

Se ha usado una nueva técnica con láser para definir el tejido situado debajo de mucosas que recubren el tracto digestivo, los pulmones, los sistemas urinarios, las arterias y las venas, formado por compartimentos llenos de líquido.


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Ilustración: Jill Gregory



Un estudio publicado  por Nature revela una característica de la anatomía humana, hasta ahora desconocida, que afecta a la función de todos los órganos, la mayoría de los tejidos y los mecanismos de las principales enfermedades.
Investigadores de la University School of Medicine de Nueva York han descubierto que el tejido conectivo situado debajo de la superficie de la piel que recubre el tracto digestivo, los pulmones, los sistemas urinarios, las arterias y las venas está formado por compartimentos interconectados llenos de líquido, y no de una capa densa, como se creía hasta ahora.
Estos espacios, explicaron los responsables, apoyados por una red de proteínas de tejido conectivo fuertes (colágeno) y flexibles (elastina), pueden actuar como amortiguadores que evitan que los tejidos se desgarren a medida que los órganos, músculos y vasos se comprimen, bombean y laten.
Para los investigadores, este hallazgo explicaría por qué el cáncer que invade esta parte del cuerpo tiende a propagarse más, al ser una capa formada por una carretera de fluido en movimiento.
Además, el estudio reveló que "las células que residen en ese espacio y los haces de colágeno que recubren cambian con la edad y pueden contribuir a las arrugas de la piel, la rigidez de las extremidades y a la progresión de las enfermedades escleróticas e inflamatorias".

Un órgano más

Los autores explicaron que desde hace mucho "se sabe que más de la mitad del fluido que hay en el cuerpo reside dentro de las células" y que el fluido restante es "intersticial".
No obstante, agregaron que su estudio es "el primero en definir el intersticio como un órgano en sí mismo y como uno de los más grandes del cuerpo".
El investigador principal del estudio, el profesor del departamento de Patología de la University School of Medicine, Neil Theise, señaló que este hallazgo no se había producido antes por la tendencia a examinar el tejido fijo en un microscopio.
"Los científicos preparan el tejido para su examen tratándolo con productos químicos a fin de resaltar las características principales, pero este tratamiento drena cualquier fluido", observó.
En cambio, para el estudio se utilizó una vanguardista tecnología denominada "endomicroscopía confocal láser", basada en sondas, que ofrece una vista microscópica de los tejidos vivos.
"Este descubrimiento tiene potencial para impulsar grandes avances en la medicina, incluida la posibilidad de que el liquido intersticial se convierta en una poderosa herramienta de diagnóstico", indicó Theise. 
Mayor cantidad de datos no significa necesariamente mayor conocimiento |
El Big Data y el mito de una ciencia sin teoría
¿Son las correlaciones más importantes que la causalidad? El énfasis excesivo en los números y en los datos es otra forma del mito de la objetividad del conocimiento científico

Autor: Mazzocchi Fulvio Embo Reports 16(10):1250-1255, Oct 2015
Introducción y objetivos
El proceso de formulación de una hipótesis, seguida por su comprobación experimental y por su reformulación de acuerdo con los resultados experimentales obtenidos, forman el núcleo conceptual utilizado por el método científico tradicional para generar conocimiento consistente. Pero, en la actualidad, algunos investigadores han hecho notar que la generación de cantidades masivas de información podría volver obsoleto el método científico basado en hipótesis y en teorías que pueden ser refutadas o comprobadas por resultados experimentales.
Estos macrodatos representan conjuntos de datos tan grandes que las aplicaciones informáticas tradicionales de procesamiento y los procedimientos habitualmente usados para encontrar patrones repetitivos dentro de esos datos no son suficientes para tratar con ellos. Y su manipulación implica la necesidad de algoritmos sofisticados y de nuevas herramientas estadísticas para encontrar, dentro de estas cantidades masivas de datos, información significativa que pueda ser transformada en conocimiento.
La discusión sobre los méritos relativos de la investigación basada en datos frente a la investigación basada en hipótesis tiene relevancia en muchas áreas del conocimiento, incluidas la bioinformática, la biología de sistemas, la epidemiología y la ecología.
El autor de esta revisión busca analizar el problema desde el punto de vistaepistemológico, para responder algunas preguntas clave:
  • ¿Es la investigación basada en datos un modo válido de generación de conocimiento, o representa sobre todo una herramienta para identificar información potencialmente útil?
     
  • Dada la cantidad disponible de datos científicos, ¿es hoy posible descartar el papel de las conjeturas teóricas y de las hipótesis?
     
  • ¿Reemplazará este nuevo modo de reunir información las formas antiguas de hacerlo?
¿Ciencia basada en macrodatos?
La ciencia basada en macrodatos renueva la primacía del razonamiento inductivo, en la forma de un empirismo fundado en una tecnología
La idea de relegar las hipótesis a un papel secundario no es, sin embargo, nueva. El concepto que el conocimiento científico no debería estar fundamentado en ideas preconcebidas, sino en datos obtenidos a través de la experimentación, ya había sido sostenido en el siglo XVII por Francis Bacon, considerado el padre del método científico. El filósofo sostuvo que la anteposición de una premisa a un resultado experimental reducía la amplitud analítica, que trataba de ceñir las conclusiones a esa premisa, lo que implicaba, argumentó, una limitación del razonamiento deductivo.
La ciencia basada en macrodatos renueva la primacía del razonamiento inductivo, en la forma de un empirismo fundado en una tecnología capaz de explorar datos masivos y de extraer información en forma automatizada, con la convicción que este abordaje conduce a nuevos descubrimientos, sin la participación de una hipótesis previa.
Para los sostenedores de este modelo, los procesos inductivos y la manipulación estadística de grandes cantidades de datos descubren correlaciones, patrones y leyes, sin necesidad de una teoría previa. Este abordaje puede ser visto como un generador de hipótesis, en contraste con las pruebas de hipótesis características de la ciencia clásica.
En el centro de este abordaje está el uso de algoritmos inductivos que tienen la particularidad de generar inferencias, que son modificadas por nuevos algoritmos, en un proceso de razonamiento indefinido. Los mejores algoritmos inductivos son capaces de evolucionar y de “aprender”, lo que refina las exploraciones y extracciones de datos subsiguientes. El proceso no está impulsado por una hipótesis determinada. Estas técnicas han producido resultados valiosos en campos como la bioinformática, los ecosistemas y las micromatrices genómicas.
Algunos expertos sostienen que los macrodatos van a producir un cambio radical en la ciencia, y mencionan 3 innovaciones clave que los macrodatos introducen:
  1. El volumen sin precedentes de datos disponibles garantiza un análisis de máxima inclusión, sin necesidad de enfocarse en porciones acotadas de datos. Se elimina la preocupación por el tamaño muestral y por las técnicas de aleatorización.
     
  2. Los macrodatos disminuyen los requerimientos de exactitud y de precisión de los datos analizados, disminuyen los errores de medición y reflejan mejor la complejidad de los fenómenos naturales.
     
  3. Los macrodatos ponen un fuerte énfasis en las correlaciones entre los datos como herramienta heurística para hallar asociaciones no esperables por la sola acción del azar.
Otros investigadores, en cambio, han expresado preocupación por la posible desaparición del muestreo ordenado por pautas estadísticas precisas, y su reemplazo por una inclusión masiva de datos, donde los criterios de selección son desconocidos.
 La tesis de la “no-teoría”
¿Son las correlaciones más importantes que la causalidad?
El autor, si bien concuerda con que los macrodatos representan una oportunidad novedosa para la investigación científica, expresa sus diferencias con la presunta neutralidad de los números o con la tesis que las correlaciones son más importantes que la causalidad.
La generación de enormes cantidades de datos (en el orden de petabytes) y las nuevas técnicas de exploración y de extracción de datos han permitido encontrarpatrones relevantes, que a veces no surgen de relaciones lineales, en ciencias como la genómica o la astronomía.
Sin embargo, conocer el porqué de ciertos fenómenos es crucial para alcanzar un nivel de conocimiento que pueda ser usado con confianza en aplicaciones prácticas. Más aún, las correlaciones encontradas en el análisis de macrodatos deben ser sometidas a pruebas ulteriores, para distinguir entre correlaciones significativas y correlaciones espurias.
Una mayor cantidad de datos no significa necesariamente un mayor conocimiento
Para el autor, una mayor cantidad de datos no significa necesariamente un mayor conocimiento, por lo que rechaza explícitamente el concepto repetido que “con suficiente cantidad de datos, los números hablan por sí mismos”.
La tesis de la no-teoría contrasta con el hecho que la recolección de datos no es un proceso puramente empírico, realizado al azar. Más bien, los experimentos son llevados adelante dentro de limitaciones teóricas, metodológicas e instrumentales, muchas veces para probar una predicción teórica en el campo de la experiencia real.
La investigación científica, por otro lado, no tiene lugar en un ambiente de hechos puramente teóricos y experimentales, sino que es llevada a cabo por personas, cuya capacidad cognitiva se ha formado por la amalgama de conocimientos prácticos, valores, preconceptos e improntas culturales, sociales y racionales.
Todos estos factores confluyen en hipótesis explicativas preliminares, que funcionan como conjeturas que deben comprobarse empíricamente, y que indican qué tipo de datos deben recolectarse. Incluso más, estos factores también están presentes en las personas que diseñan los algoritmos de búsqueda de patrones, que luego las computadoras aplican a los macrodatos.
En un terreno más teórico, algunos pensadores han observado que en los descubrimientos científicos considerados revolucionarios juegan siempre un papel crucial las “anomalías” que aparecen durante la investigación. Estas anomalías pueden ser percibidas solo por contraste, y para ello es necesaria una presunción previa de cuál debería ser el comportamiento del fenómeno a observar.
El énfasis excesivo en los números y en los datos es otra forma del mito de la objetividad del conocimiento científico
Incluso después de identificada la anomalía, el proceso ulterior involucra nuevamente la reevaluación de las hipótesis y de las metodologías. Para estos pensadores, el énfasis excesivo en los números y en los datos (aun en cantidades masivas analizadas por computadoras muy potentes) es otra forma del mito de la objetividad del conocimiento científico.
El autor observa que encuadrar el tema de los macrodatos en término de oposiciones (deducción o inducción, análisis con hipótesis o análisis sin hipótesis, hombre o máquina, etc.) lleva a la pérdida de la perspectiva de que ambas estrategias son necesarias y complementarias.
La creatividad humana es aún un componente indispensable en la ciencia
La fase inductiva y la fase deductiva deben ser consideradas como partesinseparables en el ciclo iterativo de adquisición de conocimientos. Los avances tecnológicos deben secundar a los investigadores para generar hipótesis, para evaluarlas y para, eventualmente, rechazarlas. La creatividad humana es aún un componente indispensable en la ciencia.
 Conclusiones
El abordaje centrado en el análisis de datos masivos constituye una nueva herramienta para la investigación científica. Ello no implica, sin embargo, el desplazamiento definitivo de los procedimientos metodológicos y cognitivos tradicionales. No se está en presencia de la era del “fin de la teoría”, sino en la de nuevas oportunidades para el avance de la ciencia.
SIIC- Sociedad Iberoamericana de Información Científica

lunes, 26 de marzo de 2018

EL SUEÑO DE VER EL UNIVERSO

ESASky, un portal interactivo para explorar el cosmos


Desde el ordenador, la tablet o el móvil ya se puede rastrear el firmamento a través del portal ESASky de la Agencia Espacial Europea. La nueva aplicación permite visualizar y descargar datos astronómicos recogidos por multitud de misiones espaciales.

<p>El par de galaxias M51 (abajo) y NGC 5194 (arriba) vistas a través de ESASky. Los cuadrados verdes son huellas en el cielo de diferentes instrumentos a bordo del telescopio espacial Hubble. / ESA</p>
El par de galaxias M51 (abajo) y NGC 5194 (arriba) vistas a través de ESASky. Los cuadrados verdes son huellas en el cielo de diferentes instrumentos a bordo del telescopio espacial Hubble. / ESA
La Agencia Espacial Europea (ESA) ha presentado ESASky, el portal para explorar el firmamento de forma interactiva. Esta aplicación abierta permite a usuarios de ordenadores, tabletas y móviles visualizar objetos cósmicos cerca y lejos en el espectro electromagnético. 
Una serie de videotutoriales enseñan a usar esta herramienta y sus posibilidades, como ver el cielo en distintas longitudes de onda, descargar imágenes o buscar publicaciones científicas.

De los rayos gamma a las longitudes de onda de radio, esta aplicación científica permite a los usuarios explorar el cosmos con datos procedentes de docenas de misiones, desde los archivos astronómicos de la flota científica espacial de la ESA hasta misiones de la NASA y la JAXA. ESASky no exige conocimientos previos de cada misión.
ESASky constituye un innovador atlas estelar y ofrece a astrónomos profesionales y aficionados un acceso sencillo a datos científicos de alta calidad. Contiene más de medio millón de imágenes, 300.000 espectros y más de mil millones de fuentes de catálogo.
“Queremos ampliar el acceso a los datos astronómicos de los sofisticados telescopios espaciales de la ESA y ofrecer a los usuarios los mejores productos de cada misión, listos para hacer ciencia”, señala Bruno Merín, director del Centro de Datos Científicos en el Centro Europeo de Astronomía Espacial (ESAC) de la ESA cerca de Madrid (España), que añade: “Los expertos han decidido simplificar sus vidas y ESASky está aquí para ayudarles”.
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Vista completa del cielo en ESASky, el portal interactivo para acceder a datos de las misiones de ciencia espacial. / ESA
ESASky presenta una interfaz de exploración que abarca todo el firmamento. Los usuarios pueden ampliar la vista de cualquier zona del cielo para visualizar la estrella, galaxia u objeto cósmico de su interés y obtener los datos relevantes recopilados en esa área con solo un par de clics.
Además, pueden comparar observaciones de la misma fuentes efectuadas en diversas longitudes de onda por parte de distintas misiones espaciales. Por ejemplo, es posible combinar datos del infrarrojo lejano del observatorio espacial Herschel con observaciones en rayos X de XMM-Newton.
La herramienta también puede emplearse para preparar futuras observaciones con el telescopio espacial James Webb de la NASA, la ESA y la agencia espacial canadiense (CSA), comparando la sección relevante del firmamento observada por el telescopio espacial Hubble (NASA/ESA) o cualquier otra de las misiones incluidas en ESASky.

domingo, 25 de marzo de 2018




«Los sentimientos son la motivación de la mente»

El famoso neurocientífico explica en su nuevo libro la importancia de los afectos en el desarrollo de la vida humana y cómo estos se relacionan con el cuerpo



Antonio R. Damasio | USC
NEUROLOGO PORTUGUES ANTONIO DAMASIO

-Usted distingue entre emociones y sentimientos. ¿Cómo es eso?
Todos los impresionantes artefactos de la cultura humana, desde un poema o una vacuna al más alto de los rascacielos o uno de los robots que ruedan por Marte, son para el neurocientífico portugués Antonio Damasio, director del Instituto del Cerebro y la Creatividad en la Universidad del Sur de California en Los Ángeles, el producto final de los sentimientos. Sin ellos, dice el premio Príncipe de Asturias de Ciencia y Tecnología en 2005, la humanidad no habría sido capaz de crear la civilización en la que vive. Esos afectos se relacionan además de una forma muy íntima con nuestro cuerpo. Por todo eso, «la inteligencia artificial jamás será capaz de imitarnos», asegura en su último libro, «El extraño orden de las cosas» (Destino).
-Si tú tienes una emoción, por ejemplo de miedo, sufrirás un conjunto de cambios faciales, en tu piel, corazón, intestinos... Se trata de acciones que les ocurren hasta a las bacterias. Pero el sentimiento es la experiencia mental de todos esos cambios que suceden corporalmente. Es una distinción muy importante.
-¿En qué sentido?
-Porque muchos seres vivos pueden tener acciones, pero solo las criaturas como nosotros, con sistemas nerviosos, tienen sentimientos, experiencias mentales de lo que está sucediendo. Las bacterias empezaron a existir en los inicios de la historia de la vida, que se remonta a miles de millones de años, mientras que las criaturas con sistemas nerviosos son muy recientes. Tan solo tienen 500 millones de años y en nuestro caso, muchos menos.


-¿Cómo han influido los sentimientos en la evolución humana?
-Tenemos una inteligencia muy desarrollada, una gran memoria y nos comunicamos a través del lenguaje. Todo eso es impresionante, pero son los sentimientos los que nos dan la motivación para inventar soluciones a nuestros problemas.
-Entonces, ¿actúan sobre la cultura?
-Sí, nos dan razones para desarrollar las artes, la gobernanza, los sistemas morales y por supuesto también para desarrollar las tecnologías, la medicina o la arquitectura porque necesitamos tener abrigo y protección contra las enfermedades, el frío o el calor.
-Sin embargo, no parece que los valoremos mucho en las sociedades actuales.
-Creo que la novedad de este libro es que reconoce su importancia. Muchas veces las personas observan las culturas y dicen: «¡Oh, somos muy inteligentes, tenemos tantas capacidades!». Sin embargo, a mí me gusta dirigir la atención hacia el hecho de que las culturas solo pueden darse cuando tienes una motivación que surge de los sentimientos. Además, nos ofrecen la posibilidad de negociar soluciones para cualquier conflicto o problema. Y esto también me permite conectar los sentimientos como una regulación homeostática.
-¿Qué significa?
-Es la regulación vital que ya teníamos presente en las bacterias. La regulación de la vida o homeostasis es un proceso químico, es una forma en que ciertas moléculas crean la posibilidad de generar energía dentro de un organismo para que este pueda funcionar y continuar vivo. Las bacterias son seres unicelulares, mientras que nosotros tenemos miles de millones de células que trabajan conjuntamente en distintos órganos y sistemas. Los sentimientos son la forma en que nosotros, dentro de nuestras mentes, tenemos para descubrir cómo opera la homeostasis.
-¿Y cómo lo hacemos?
-Por ejemplo, si te despiertas y te sientes bien, con mucha energía y bienestar, significa que tus sentimientos te están diciendo que las cosas están funcionando bien a nivel homeostático. Pero si no te sientes bien, te avisan de lo contrario y tienes que hacer algo para corregirlo. Esa es una idea clave, los sentimientos son informadores.
-¿Nos dan información sobre el cuerpo?
-Te dan información de manera natural sobre si las cosas están funcionando bien o no. Si te encuentras en una situación en la que tu vida está en peligro o alguien te ha traicionado o dañado, esto también va a hacer temblar tu homeostasis y tendrá un impacto en tu vida y en tu salud.
-A veces son destructivos.
-Sí, pero es muy importante tener conciencia de ellos para intentar eliminarlos. Por ejemplo, si tienes emociones que producen ira, miedo o desprecio y generan violencia, no es bueno para tu salud ni van funcionar para solucionar conflictos en un contexto social. Por otro lado, también tenemos muchas emociones positivas, como la compasión, el amor, la admiración, la capacidad de cuidar de los demás... Y todo esto lo tenemos que nutrir. Aquí juega un papel muy importante la educación.
-¿Podemos cambiar nuestra respuesta emocional?
-Requiere mucho entrenamiento y una alta conciencia de las reacciones que tenemos, pero sí, se puede hacer.
-¿Pueden modificar los sentimientos el cerebro?
-Sí, sabemos que es posible, pero lo más importante como seres humanos es que tengamos conciencia de qué es lo que causa los sentimientos, estar en situaciones que puedan producir mejores afectos y educarnos a nosotros mismos para reaccionar de la forma más inteligente. Por lo tanto, es algo que nosotros tenemos que hacer como un esfuerzo de educación y madurez.
-¿Cuándo empezamos a sentirlos?
-Un bebé muy pequeño, de tan solo unas horas o días, ya tiene sentimientos.
-¿Los tienen los animales?
-No hay ninguna razón para pensar que los que están a nuestro alrededor, como los perros, los pájaros o los gatos, carecen de ellos, porque tienen las mismas estructuras cerebrales que nosotros. Reaccionan de la misma forma y tenemos la obligación de creer que los tienen, aunque no podamos demostrarlo ni, por supuesto, se lo podemos preguntar. La verdad, sería muy sorprendente descubrir que no es así.
-La inteligencia artificial está cada vez más desarrollada. ¿Podrá imitar la mente humana?

-Cuando dicen que la inteligencia artificial podrá imitar a un ser humano, recrear su mente, se equivocan. En esos procesos computacionales altamente complejos, basados en la codificación y en el silicio, no hay vida ni riesgos ni vulnerabilidad, y por lo tanto no hay forma de lograr que tengan sentimientos. Crearán sistemas cada vez más inteligentes pero nunca tendrán las características de la humanidad.