domingo, 29 de julio de 2018

Te equivocas, la crema solar no se echa como crees


A pesar de usar crema solar, recibimos menos de la mitad de la protección que pensamos. Según un estudio, liderado por científicos del King's College de Londres, esto se debe a que echamos una capa demasiado delgada o dejamos zonas del cuerpo sin loción. Los autores aconsejan el uso de un filtro solar más alto para bloquear los rayos cancerígenos.

<p>Cuando aplicamos protector solar, solemos aplicarlo en una capa demasiado delgada. / <a href="https://pixabay.com/es/bloqueador-solar-cuidado-de-la-piel-1461397/" target="_blank">Pixabay</a></p>
Cuando aplicamos protector solar, solemos aplicarlo en una capa demasiado delgada. / Pixabay
Investigadores del King's College de Londres han evaluado cuánta protección se obtiene realmente al usar crema solar. Desde hace años se sabía que las personas no reciben el beneficio completo al aplicar una capa más fina de lo que recomiendan los fabricantes.
Su trabajo, publicado en la revista Acta Dermato-Venereology, evalúa el daño en el ADN de la piel después de reducir el espesor de la aplicación de protección solar por debajo de 2 mg/cm2, la cantidad usada para lograr la clasificación FPS (factor de protección solar).

Durante el experimento, los participantes recibieron varias dosis de radiación con el fin de replicar las condiciones en destinos estivales como Tenerife, Florida o Brasil.
Los resultados mostraron que un FPS de 50, aplicado de manera típica, proporcionaría en el mejor de los casos el 40% de la defensa esperada. Estos datos han llevado a los autores a sugerir el uso de un factor más alto de lo que las personas consideran necesario para garantizar su seguridad.
Mientras que un grupo recibió una única exposición a rayos ultravioletas en áreas tratadas con protector solar alto en una capa variable (de 0,75 hasta 2 mg/cm2), el otro recibió exposiciones en cinco días consecutivos con una capa de 2 mg/cm2, para imitar la exposición prolongada de vacaciones.
Los datos revelan cómo cinco días de exposición a altas dosis de radiación con protector solar a 2 mg/cm2 causan un daño significativamente menor que la exposición baja durante un día con capas variables de protector solar.
“No hay duda de que los protectores solares proporcionan una protección importante contra el cáncer que causan los rayos ultravioleta del sol. Este estudio cuestiona la forma en que se aplica la crema solar para determinar su efectividad”, explica Antony Young, experto del King's College.
Así, las biopsias de las áreas de piel expuestas mostraron que los participantes expuestos repetidamente tenían daños considerables en el ADN en las áreas que no recibieron protección solar, a pesar de que la dosis de radiación era muy baja.

Usar la crema como dice el fabricante
Este daño se redujo cuando se aplicó protector solar a un espesor de 0,75 mg/cm2 y se disminuyó considerablemente cuando se aplicó una capa de 2 mg/cm2, incluso con dosis de radiación mucho más altas.
Para los investigadores, el problema surge porque la mayoría de la gente no usa los protectores solares como son testados por los fabricantes, por lo que es mejor que se use un FSP más alto de lo que se cree necesario para bloquear los rayos cancerígenos.
Nina Goad, de la Asociación Británica de Dermatólogos, subraya cómo esta investigación demuestra por qué es tan importante elegir un FPS de 30 o más. “En teoría, un factor de 15 debería ser suficiente, pero en el mundo real necesitamos la protección adicional que ofrece un FPS más alto”.
La experta insiste en la importancia de no confiar exclusivamente en el uso de protector solar para protegernos del sol. “También debemos usar ropa y mantenernos a la sombra. Y prestar atención a la forma de aplicarnos el protector solar”, concluye.
Referencia bibliográfica: 
Antony R. Young, Jessica Greenaway, Graham I. Harrison, Karl P. Lawrence, Robert Sarkany, Thierry Douki, France Boyer, Gwendal Josse, Emmanuel Questel, Camille Monteil, Ana B. Rossi. 'Sub-optimal Application of a High SPF Sunscreen Prevents Epidermal DNA Damage in Vivo'. Acta Dermato-Venereologica DOI: 10.2340/00015555-2992

sábado, 28 de julio de 2018

El dolor como amenaza al yo social
El dolor es amenazante para varias necesidades básicas de los seres humanos como las de autonomía, pertenencia y justicia.
Autor: Karos K, Williams AC de C, Meulders A PAIN 26 de Abril 2018
INDICE:  1. Página 1 | 2. Referencias bibliográficas
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1. Introducción
La definición de dolor idealmente reconoce no solo las dimensiones sensitiva, cognitiva y emocional, sino también la dimensión social. A partir de la psicología evolutiva, social y de la salud, los autores argumentan que el dolor es una experiencia fundamentalmente social y amenazante porque desafía varias necesidades básicas.
(1) La necesidad de autonomía,
(2) la necesidad de pertenecer
(3) la necesidad de justicia.
Examinar cómo el dolor interfiere con estas necesidades humanas básicas nos puede ayudar a comprender mejor el interjuego dinámico entre el contexto social y el dolor.
2. La necesidad de autonomía
Si bien los seres humanos son inherentemente una especie social, poseen una necesidad fundamental de autonomía y un sentido de agencia, un sentimiento subjetivo de control sobre sus propias acciones y los resultados de las mismas.
Poder predecir y controlar el medio ambiente es esencial para la aptitud de supervivencia, especialmente en caso de experiencias adversas como el dolor. En el contexto de dolor (y enfermedad), la necesidad de autonomía tiene fundamentalmente una connotación interpersonal porque la agencia se desplaza de la persona con dolor a otros.
Desde la perspectiva evolutiva, el dolor se puede conceptualizar como una emoción homeostática o la “consciencia de un estado de necesidad” que se comunica a los demás.
En contraste con especies animales más solitarias, los seres humanos evolucionaron como una especie recíprocamente altruista, priorizando la capacidad de comunicar los estados de necesidad para lograr ayuda o para advertir a los demás. Esto puede ayudar a la supervivencia en situaciones que de lo contrario podrían ser mortales.
Los síntomas de enfermedad en general pueden tener la función de señalización, al igual que la expresión facial de dolor. Por lo tanto, la enfermedad en general y el dolor en particular pueden colocar a las personas en estado de dependencia de otros.
Los sentimientos de falta de control e impotencia tienen efectos adversos sobre la salud
Los sentimientos de impotencia y falta de control son frecuentes cuando se sufre dolor, especialmente cuando este es crónico. Además, la sociedad occidental hace hincapié en la función y la autonomía individuales, ambas obstaculizadas por las enfermedades crónicas. Por consiguiente, muchas personas con dolor crónico se sienten avergonzadas y humilladas.
Estas emociones con frecuencia incentivadas por preocupaciones interpersonales, tales como ser una carga o dudar de que los demás tomen en serio su dolor. Por último, el dolor puede provenir de victimización a manos de otros, como en casos de tortura, bullying, o agresión física. En esta última, la diferencia de poder y control es primordial, ya que la víctima está a merced del agresor.
Los sentimientos de falta de control e impotencia tienen efectos adversos sobre la salud física, la salud psicológica y el dolor. Los estímulos dolorosos incontrolables se perciben como más intensos, perjudiciales y desagradables que los que son controlables, y los sentimientos subjetivos de impotencia se asocian con aumento de la intensidad del dolor.
La pérdida de control sobre el dolor es peor aún que no haber tenido nunca control sobre el mismo. Asimismo, los sentimientos de impotencia y vergüenza, culpa y temor de una evaluación negativa pueden pronosticar la intensidad del dolor.
El dolor coloca al paciente en un estado en que depende de los demás para apoyo, transfiriendo el control a otros, como la familia, los amigos y, más importante aún, los profesionales que lo atienden. En la relación médico-paciente los médicos a menudo suelen ser autoritarios y paternalistas y muchas personas con dolor están insatisfechas con la atención médica que reciben.
En el caso de victimización, las consecuencias son peores aún. Las víctimas de bullying tienen mayor riesgo de sufrir dolor crónico, al igual que las víctimas de tortura y de abuso. El dolor ocasionado intencionalmente por otros se percibe como más intenso que el dolor circunstancial y se asocia con menor comunicación del dolor.
3. La necesidad de pertenencia
Loa seres humanos como animales sociales tienen la tendencia persistente a formar y mantener por lo menos algunas relaciones interpersonales duraderas, positivas y significativas. El dolor amenaza de muchas maneras a la necesidad de pertenecer.
Ante todo, el dolor interfiere con las actividades sociales, como el trabajo y los pasatiempos. Las personas con dolor crónico sufren estigmatización e invalidación (son ignorados, rechazados o se evalúan negativamente sus pensamientos o sentimientos, especialmente cuando no se confirma que sufren alguna patología). Además, el dolor crónico tropieza con las normas sociales que hacen hincapié en la salud, la autonomía y la funcionalidad hasta la vejez.
Las personas con dolor crónico sufren más aislamiento social y exclusión que los controles sanos, especialmente cuando el dolor no tiene explicación médica.
El dolor crónico afecta directamente al ‘ser social’. Las personas que lo sufren internalizan el estigma sobre la alienación y la discriminación.
La privación crónica del sentido de pertenencia se ha asociado con aumento del estrés, disminución del funcionamiento inmunitario y aumento de la mortalidad. También la soledad se asocia con aumento del riesgo de morbimortalidad.
La exclusión social se asocia con el aumento de relatos de dolor y viceversa. El estrés social y el dolor también comparten las mismas vías nerviosas, lo que a menudo se interpreta como evidencia de que el sistema de detección del dolor ha sido cooptado para detectar y reaccionar a la amenaza social. La tolerancia al dolor se relaciona positivamente con el tamaño de la red social. El aislamiento social percibido en personas con lumbalgia es pronóstico de futura discapacidad.
4. La necesidad de justicia
Desde hace cientos de años las personas se han interesado en la justicia desde la filosofía, la economía, la ley y crecientemente, la psicología. No solo los seres humanos han demostrado preferencia por la justicia, sino también otras especies, entre ellas simios, monos, perros y pájaros, lo que proporciona evidencia para una base evolutiva. Son especies cuyos miembros colaboran entre sí y confían en el altruismo recíproco.
En el dolor, la injusticia percibida se conceptualizó como un conjunto de cogniciones que comprenden atribuciones de culpa, magnitud de las pérdidas e imposibilidad de repararlas.
Las percepciones de injusticia son comunes y perjudiciales en los que sufren dolor, especialmente cuando se puede culpar por el daño o el dolor a las acciones o la negligencia de otras personas (por ej., un accidente de automóvil) y cuando el dolor se percibe como innecesario.
En estos casos, la persona con dolor atribuye la responsabilidad del mismo a otra persona: la atribución de la culpa y la responsabilidad son procesos clave para darle sentido al dolor crónico.
En el caso de estigmatización e invalidación de las personas en busca de ayuda para el dolor persistente, con frecuencia se presume que la persona con dolor tiene un interés particular en exagerar o incluso simula el dolor y otros síntomas.
El dolor puede ser subestimado por los observadores, especialmente cuando no se encuentran causas médicas, lo que lleva a la sospecha de que el paciente finge estar enfermo.
La percepción de injusticia por parte del paciente a menudo surge del comportamiento de personas cercanas, como colegas, familiares y profesionales de la salud, en especial cuando la persona con dolor cree que esos otros contribuyeron al daño, evaluaron o trataron mal el dolor o respondieron mal a la expresión de dolor.
La injusticia no es simplemente “percibida” por quienes sufren dolor, sino que hay toda una gama de injusticias sistémicas y sociales cuando se evalúa y se trata el dolor, basadas sobre el género, la raza, la etnia, la edad y otras características de la persona con dolor.
Las experiencias de exclusión a menudo se asocian con percepciones de injusticia, al igual que las experiencias de impotencia y falta de control, especialmente cuando otros se aprovechan de esta situación.
Las violaciones de la justicia tienen numerosas consecuencias perjudiciales, a menudo clasificadas como reacciones de retraimiento y reacciones de ataque. Las reacciones de retraimiento comprenden la exclusión y la suspensión de la colaboración previa; las reacciones de ataque incluyen sentimientos de ira y comportamiento retributivo a fin de castigar al responsable.
Este conjunto de respuestas se observa en los seres humanos y en ciertos animales y es evolutivamente adaptativo, ya que favorece la colaboración a futuro y desalienta a los tramposos y aprovechadores. Los animales responden a las violaciones de la justicia con exclusión social temporaria y cese de las relaciones colaborativas así como con muestras de enojo.
El vínculo entre la injusticia y la ira está bien establecido y las percepciones de injusticia podrían ser la única causa de los sentimientos de ira, retribución y agresión. Según la teoría de la interacción social de la agresión, la función social de la agresión es producir algún cambio en la conducta de otros. De igual manera. la exclusión social con frecuencia conduce a la agresión y el castigo cuando se la percibe como injustificada.
En el dolor, las percepciones de injusticia se asociaron con aumento de la intensidad del dolor y con disgusto. En personas con dolor crónico, las percepciones de injusticia se asociaron con una serie de resultados problemáticos, entre ellos discapacidad laboral prolongada y disminución de la función física, exacerbación subjetiva del dolor, persistencia de síntomas de estrés postraumático, aumento de conductas protectoras contra el dolor e ira.
La ira también se asoció con el aumento de los informes o relatos sobre el dolor y disminución de la tolerancia al mismo, discapacidad y falta de cumplimiento terapéutico, así como con consecuencias interpersonales, como exclusión social y disminución del apoyo social.
Más aún, si los demás perciben a la persona con dolor como alguien que es engañador y trata de sacar ventaja del dolor (por ej., atención o compensación económica), esto puede llegar a producir invalidación, estigmatización, subestimación del dolor y evaluación negativa de la persona con dolor.
5. Indicaciones a futuro
El dolor es inherentemente una experiencia social y amenaza nuestras necesidades sociales de tres maneras fundamentales:
  1. Desplaza el control de la persona con dolor a otros.
  2. Excluye
  3. Con frecuencia se asocia con injusticia (percibida).
Este marco teórico tiene consecuencias médicas directas, ya que las necesidades sociales a menudo se consideran secundarias a las necesidades físicas relacionadas con la salud. El reconocimiento de que el dolor afecta directamente al yo social quizás ayude a los médicos a adaptar mejor sus intervenciones a las necesidades de quienes los consultan.
Esta consciencia también señala la responsabilidad de los profesionales no solo para satisfacer las necesidades de cada paciente que sufre dolor, sino también para estudiar las necesidades interpersonales, lo que se puede logar más eficazmente con un trabajo multidisciplinario.
Específicamente, la práctica médica se debe ocupar de:
  1. Evaluar las necesidades y motivaciones interpersonales
  2. Reconocer las amenazas a esas necesidades
  3. Intentar resolver lo más posible las necesidades frustradas y facilitar la involucración activa de la red social, por ejemplo los miembros de la familia.
La relación entre las necesidades sociales y el dolor es bidireccional: El dolor frustra las necesidades sociales, pero estas necesidades frustradas también tienen consecuencias perjudiciales para la salud y el dolor. Las experiencias psicológicas, entre ellas el dolor, están poderosamente moldeadas por el contexto social. Por eso tratar el contexto social es tratar el dolor.
Este marco teórico también genera varios caminos para nuevas investigaciones empíricas. Primero, es necesario evaluar con precisión las necesidades interpersonales y las motivaciones cuando se investiga sobre el dolor. Segundo, es necesario entender mejor cómo los objetivos y las motivaciones relacionados con el dolor compiten o interactúan con objetivos simultáneos, sociales u otros y como afectan la conducta ante el dolor.
Es importante saber cuando y como una persona prioriza ciertos objetivos relacionados con el dolor sobre otros. Tercero, la expansión e integración de diferentes disciplinas, niveles de análisis y poblaciones podría aumentar considerablemente los conocimientos sobre el tema.
Específicamente, el marco teórico evolutivo que subyace a este trabajo resalta la importancia de integrar los datos de las investigaciones sobre diferentes especies y disciplinas y de identificar mecanismos universales por los cuales las necesidades sociales afectan la conducta.
Mientras que la mayor parte de las investigaciones empíricas son a nivel individual (o en grupos pequeños), los fenómenos destacados en este trabajo se originan en o son influidos también por el nivel macro, (por ej., el sistema de salud, las normas sociales y culturales).
Varias líneas de investigación existentes, como las diferencias de género y sexo en el dolor, las percepciones de injusticia o estigma e invalidación se beneficiarían con un enfoque macro. Cuarto, el dolor puede amenazar de varias otras maneras las necesidades interpersonales, que están más allá del alcance de este trabajo, pero merecen más ser examinadas.
En suma, la difusión del modelo biopsicosocial del dolor entre los profesionales de la salud, los pacientes, los científicos y el público en general es esencial para entender que satisfacer las necesidades interpersonales de un individuo con dolor se asocia fundamentalmente con el aumento del bienestar físico y psicológico del individuo en general y su experiencia del dolor en particular.
Resumen y comentario objetivo: Dr. Ricardo Ferreira

viernes, 27 de julio de 2018

COMEMELO



Ni hablar de sexo oral

Por qué un tercio de las mujeres rechaza esta práctica sexual


No todas las amantes consideran indispensable el sexo oral. Hay muchas que se niegan a practicarlo o a que se lo practiquen.


La felación se consideraba un arte en el Antiguo Egipcio
La felación se consideraba un arte en el Antiguo Egipcio GETTY IMAGES

A veces creemos que todas las personas que están a nuestro alrededor llevan una vida parecida a la nuestra. O cuando menos, no muy diferente. Sin embargo, en la intimidad de nuestro dormitorio, cada uno da rienda suelta a sus preferencias sexuales, en las que no tenemos por qué coincidir lo más mínimo. Aún así no pude evitar sorprenderme de que aquel amigo, de la misma edad que yo, con una relación de pareja de casi dos años, me confesara que desde que está con su novia, jamás de los jamases ha practicado sexo oral en ninguna de sus posibilidades. Ni lo hace él, ni se lo hacen. Su novia ha expresado su incomodidad a la hora de practicarlo y se niega a ser ella la que reciba las prebendas.
A la pregunta de qué es lo que más te gusta hacer en la cama, el sexo oral siempre es una de las primeras. Sin embargo, Journal Sex of Medicine divulgó en el año 2017 un estudio en el que se reflejaba que el 30% de los hombres no practicaba ni recibía sexo oral. No se escandalicen, en otro estudio de The Canadian Journal of Human Sexuality se constató que solo un 28% de las mujeres entre 18 y 24 años encuestadas, reconocían disfrutar practicándolo y recibiéndolo, cifra que aumentaba considerablemente hasta situarse, en torno a los 40 años, en una práctica llevada a cabo por más del 80%. Mientras esas mujeres no supieron qué era y cómo era el buen sexo oral no lo contemplaban como una práctica deseada.

El sueño de la mujer del pescador. Xilografía de HokusaiAna Lombardía, psicóloga, sexóloga y terapeuta de parejas, conoce a estas mujeres. El rechazo a los genitales sucede en el aspecto más físico: no les gusta el sabor y/o el olor de los mismos. Ni los suyos ni los de su pareja. Los genitales, en sí, les parecen sucios. También consideran humillante practicar una felación por condicionar la imagen del acto a lo que vemos en el cine para adultos. Para otras mujeres, el problema radica en lo trabajoso que resulta hacer una buena felación, práctica que consideran que solo reporta placer a quien recibe el sexo oral, pero no a quien lo proporciona. "La educación en general y la sexual en particular limita la práctica del sexo oral. Y tiene mucho que ver con cómo nos contaron la película y cómo empezamos a verla para que queramos repetir. No conozco a nadie que después de llevar a cabo lo que sea en la cama, si no ha salido medianamente bien, le queden ganas para repetir experiencia. Como con todo, con el sexo oral no queda otra que ir lentamente, con mucho amor y mucho cuidado. Normalmente, es una cuestión de género. Somos más las mujeres las que nos negamos a tener sexo oral en cualquiera de sus posibilidades, y por tanto las que determinamos hasta dónde llegará la intensidad de esa relación sexual", concluye la sexóloga.




El sueño de la mujer del pescador. Xilografía de Hokusai  GETTY


Se aprende siempre que te enseñan. Si no, no hay manera. Encontrarte con una mujer o un hombre homosexual de 40 años que no practique una buena felación es también responsabilidad de todos los señores que pasaron por su cama y no les enseñaron nada. Un saludo a todas las personas que cuando se cruzaron en mis sábanas quisieron que yo aprendiera algo más de su sexo. Si lo hago tan bien, adivina por qué es. Si no te lo sé hacer, enséñame.
Carolina Armero, sexóloga, señala que a muchas mujeres no les gusta recibirlo por no haber solucionado antes la incomunicación con sus parejas. "Nosotras tardamos más en llegar al orgasmo que los hombres, pero muchas veces no somos capaces de hablar abiertamente con ellos de lo que nos gusta o cómo nos gusta lo que nos hacen. Por eso hay quien empieza a poner excusas y a dejar de lado una práctica que reporta mucho placer. Con esas mujeres hay que trabajar desde la raíz del problema, poco a poco y desmontándoles sutilmente todos los prejuicios que puedan tener. Convencerlas de que no es nada malo, enseñarles que el mal olor o sabor se suple con lubricantes de sabores y demostrarles con imágenes eróticas pero no pornográficas que las felaciones no traen implícito ningún sometimiento".
Los egipcios gustaban de exhibir sus genitales en público y consideraban la felación todo un arte. A partir del siglo XVII los artistas japoneses empiezan a usar referencias sexuales en muchas de sus obras de arte. En 1814, Katsushika Hokusai dibujó una de las xilografías eróticas más famosas: El sueño de la mujer del pescador. Sexo oral onírico e imaginativo: una mujer recibiendo las prebendas de dos pulpos, uno pequeño que besa sus pechos, otro gigante que le practica un cunnilingus. Ambas culturas disfrutaban de una educación sexual implícita.
¿Se imaginan si en vez de educarnos para santificar mártires nos hubiesen permitido imaginar todas las posibilidades sexuales habidas y por haber?

EL ASESOR MEDICO DEL PRESIDENTE ARGENTINO ,EL MAFIOSO CALABRÉS MACRI


“Pero volvamos al himen. Esta membrana es un sello físico que contribuye a que la mujer se inicie con mayor racionalidad en la vida sexual. Todos los sellos, no sólo los sexuales, tienen como misión ayudar a reflexionar sobre la acción que se llevará a cabo. Por ejemplo, en las tiendas elegantes las prendas de vestir tienen un sello que, quien lo rompe debe comprar la mercadería; a diferencia de los mercados persas en los que se puede probar una mercadería sin sellos ni garantías y si es utilizada a lo largo de unos días y no complace al comprador, éste podrá regresar al puesto de venta y cambiarla por otra (...)”.
(De “Gobernar es poblar. ¿Paternidad responsable o fornicación asistida?”, de Abel Albino.)
Fotos del himen virgen

Similitudes y diferencias entre trastorno bipolar y esquizofrenia


Científicos españoles han diseccionado genéticamente el trastorno bipolar y la esquizofrenia. El trabajo, publicado en Cell, identifica diversas regiones génicas involucradas en las similitudes y diferencias entre ambos trastornos.

<p>Al comparar los pacientes con esquizofrenia y los pacientes con trastorno bipolar se identificaron cuatro regiones genómicas que contribuyen a las diferencias biológicas entre ambos. / SINC</p>
Al comparar los pacientes con esquizofrenia y los pacientes con trastorno bipolar se identificaron cuatro regiones genómicas que contribuyen a las diferencias biológicas entre ambos. / SINC
La esquizofrenia y el trastorno bipolar son dos condiciones psiquiátricas distintas pero que comparten síntomas clínicos. Estudios epidemiológicos y genéticos recientes han demostrado una superposición sustancial entre ambos trastornos, pero también diferencias en la arquitectura genética.
En este trabajo, llevado a cabo por el Bipolar Disorder and Schizophrenia Working Group of the Psychiatric Genomics Consortium, se ha indagado en los factores genéticos que contribuyen a los síntomas compartidos por los dos trastornos y a los síntomas específicos de cada trastorno.
“Identificar los componentes genéticos que contribuyen a ambos trastornos proporcionará una idea de la biología subyacente a los síntomas compartidos por los dos trastornos. También es importante identificar variantes genéticas específicas de un determinado trastorno y descubrir cómo contribuyen dichas variantes genéticas a síntomas específicos de cara a escoger el tratamiento más adecuado”, explica Eduard Vieta, del Hospital Clínic de Barcelona.

Al comparar los pacientes con esquizofrenia y los pacientes con trastorno bipolar (23.585 vs 15.270, respectivamente) se identificaron cuatro regiones genómicas que contribuyen a las diferencias biológicas entre ambos trastornos.
Los autores, entre los que se encuentran varios expertos españoles, analizaron datos genéticos de más de 53.000 pacientes (20.129 pacientes con trastorno bipolar y 33.426 pacientes con esquizofrenia) y más de 54.000 voluntarios sanos procedentes de diversos centros a nivel mundial. Como resultado de estos análisis, se hallaron 114 loci implicados en vías sinápticas y neuronales compartidas entre ambos trastornos, de los cuales 32 loci no se habían identificado previamente.
También se identificaron múltiples firmas genómicas que se correlacionan entre un trastorno y un síntoma clínico en el otro trastorno. Por ejemplo, se halló que los marcadores de riesgo poligénico para trastorno bipolar (PRS, polygenic risk score, que son una medida cuantitativa de la carga genética individual) se asociaban con la presencia de síntomas maníacos en pacientes con esquizofrenia.

Comprender sus aspectos diferenciales 

Vieta señala que “en este estudio se presenta una disección genética detallada del trastorno bipolar y la esquizofrenia que apunta a un riesgo genético compartido sustancial, pero que también demuestra que loci específicos contribuyen a las diferencias fenotípicas de estos trastornos”.
“Nuestros datos sugieren que la esquizofrenia y el trastorno bipolar no son el mismo trastorno, pero tampoco enfermedades totalmente independientes, sino que pueden compartir dimensiones sintomáticas específicas que se pueden identificar utilizando información genética, lo que en última instancia puede ayudar a caracterizar mejor al paciente y a guiar el diagnóstico y el manejo terapéutico”, añade.
“Estos nuevos datos nos acercan sustancialmente hacia la comprensión de la herencia de dos de los grandes síndromes psiquiátricos, la esquizofrenia y el trastorno bipolar, y abren por primera vez la vía para comprender aspectos diferenciales de su genética molecular”, concluye el experto.

La mala salud es muy saludable para la industria farmacéutica

@anitabotwin
Hace tiempo vi un documental realizado por la ONG Salud Por Derecho que hablaba de los fallos del sistema actual de investigación, desarrollo e innovación de fármacos.
Al salir de la proyección de Houston tenemos un problema: El documental que no quieren que veas, una mezcla de cabreo y tristeza me invadieron. Supe entonces que, mi enfermedad autoinmune, al igual que la de mucha otra gente, iba a ser cronificada por el resto de mi vida. No iba a existir una cura y en caso de haberla no iba a ser rentable para el monstruo farmacéutico. Curar enfermedades no es rentable para las farmacéuticas y los pacientes no somos más que dólares en bolsillos de lobos de Wall Street.
El mercado farmacéutico supera las ganancias por ventas de armas o las telecomunicaciones, y es que por cada dólar invertido en fabricar un medicamento se obtienen mil de ganancia. En 2002 el volumen de beneficios de las 10 mayores farmacéuticas ya superaba los beneficios acumulados por las otras 490 empresas, según la lista Fortune. De entre ellas,  25 empresas controlan cerca del 50% del mercado mundial. El 90% del presupuesto dedicado por las farmacéuticas para la investigación y el desarrollo de nuevos medicamentos está destinado a enfermedades que padecen un 10% de la población mundial
Además de la cronificación, se encuentra la falta de acceso a medicamentos que sí curan. La realidad es que una de cada tres personas no tiene acceso a los fármacos que necesita para enfermedades tan graves como el cáncer, el sida o la hepatitis C; el actual modelo de investigación no invierte en saber más acerca de enfermedades que no son rentables e impone precios exorbitantes a los nuevos medicamentos, jugando con la vida de los pacientes y poniendo en peligro la sostenibilidad de los sistemas de salud. Además, este tiburón codicioso desarrolla fármacos de escaso valor terapéutico que suponen un despilfarro de recursos públicos y de conocimiento científico. Todo ello lo cuenta Salud por Derecho, que hace una labor extraordinaria en su afán por conseguir un acceso universal a medicamentos.
¿Hasta qué punto es válido que la industria de la salud se rija por los mismos valores y principios que el mercado capitalista, los cuales llegan a parecerse mucho a la mafia? El premio Nobel de Medicina de 1993, Richard Roberts, denunció en su momento que las farmacéuticas se dedican a desarrollar medicinas que no curan del todo, sino que cronifican la enfermedad. Según su punto de vista,  los poderes políticos lo saben, pero los laboratorios compran su silencio financiando sus campañas electorales. Es aquí donde entramos los ciudadanos y nuestra presión social para que se deje de comerciar con nuestra salud y nuestras vidas.  La investigación en la salud humana no puede depender tan sólo de su rentabilidad económica. Roberts aseguró que  las farmacéuticas están interesadas en líneas de investigación no para curar sino sólo para cronificar dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y de una vez para siempre. Si nuestras vidas son un negocio, ¿no deberíamos ser más conscientes y luchar para presionar al poder?
En este sentido, Vanessa López, directora de Salud Por Derecho, cuenta que en el caso de VIH-sida la mayor parte de la investigación ha sido en relación al desarrollo de fármacos que no curan la enfermedad, “si tienes acceso a ellos puedes vivir con buena calidad de vida y cronificar la enfermedad, pero la inversión en investigación para una vacuna preventiva o para una cura ha sido a lo largo de la historia muy deficiente”. Para la hepatitis, por ejemplo, existe cura y sin embargo por su precio excesivo es muy complicado su acceso. Actualmente la compañía farmacéutica Gilead –¿casualidad con El Cuento de la Criada?- está ganando una gran cantidad de beneficios gracias al tratamiento contra la hepatitis C, Sofosbuvir, al que puso el astronómico precio en España de 25.000 euros.
Es comprensible que ustedes, queridos empresarios multimillonarios, quieran sacarnos los cuartos antes que curar nuestros males y quieran “paliar los síntomas” o frenar la evolución para que nos demos con un canto en los dientes. Pero no cuela. Es de sentido común que es mucho más rentable para una multinacional sacar un beneficio X para toda su vida empresarial y mantenerlo en el tiempo, que sacar un beneficio Y –la cura- que por muy alto que fuese, jamás alcanzaría al X. Y es así, amigos, como funciona el negocio de la salud.
Por ello, necesitamos presionar para modificar el modelo actual de i+d y con el cambio de Gobierno esperemos que tomen buena nota. Que el nuevo Gobierno no tema a las farmacéuticas y laboratorios, que prime las vidas por encima de intereses privados. Es el momento de salvar vidas o callar muertes en vida. No hay medias tintas.

jueves, 26 de julio de 2018


Un hipocondríaco sufre una enfermedad que aún no se ha descubierto

LO QUE CREE QUE TIENE ES TAN GRAVE QUE NO SALE NI EN GOOGLE


Diciendo que es “muy nueva” pero que matará a un montón de gente, un hipocondríaco ha acudido esta mañana a urgencias con los síntomas clarísimos de una enfermedad aún por descubrir y de la que nada se sabe, según él mismo ha informado a la prensa.
“La van a descubrir en unas horas, en cuanto me analicen”, explica el hipocondríaco, muy emocionado. “Tengo los típicos síntomas que en el futuro servirán para identificar esta enfermedad mía que tengo y que es mortal y que probablemente acabe con la vida de la mitad de la población mundial”, insiste el paciente, especificando que la principal manifestación de esta nueva patología es una “intensa sensación de preocupación” seguida, según dice, de una irracional necesidad de acudir al médico a ser escuchado.
“Tras acudir al médico el paciente convoca a la prensa para anunciar que los médicos están a punto de descubrir una nueva enfermedad y a continuación empieza a inventarse síntomas, lo que indica que el virus ya se ha hecho muy fuerte en su interior y el desenlace es inevitable”, detalla el enfermo. “Los síntomas de la siguiente fase son convulsiones o desmayos o sangrar de forma abundante por el ano, aún no lo he decidido”, añade.
A última hora, fuentes del hospital han informado de que el paciente está sangrando de forma abundante por el ano.