sábado, 23 de mayo de 2015

ATENTO A LA NOTICIA QUE ESTOY EN RIESGO


PERMITIRÁ TRATAMIENTOS INDIVIDUALIZADOS

La “piedra Rosetta” del cáncer de próstata, descubierta por la ciencia

El último número de la revista 'Cell' presenta el trabajo que ocho centros ingleses y americanos han realizado con el objetivo de mapear genéticamente las mutaciones que se producen en la enfermedad
Foto: Sección de un cáncer de próstata. (iStock)
Sección de un cáncer de próstata. (iStock)

Un estudio genético realizado por investigadores británicos y americanos puede abrir una nueva era para el tratamiento del cáncer de próstata. Se trata de la primera vez que se realiza un mapa genético completo de las mutaciones ligadas a los diferentes pasos del desarrollo de dicho cáncer. Según el estudio publicado en la revista Cell, el 89% de los individuos afectados sufrían una alteración que podía ser tratada clínicamente.
Dentro de poco, aseguran los investigadores, será posible tratar individualmente cada uno de estos casos. El cáncer de próstata es el más frecuente entre los hombres, con una prevalencia mundial de unos 900.000 casos. En España se diagnostican al año algo más de 25.000 nuevos enfermos, lo que supone un 21% de los tumores que sufren los hombres.
Este cáncer está formado por diversas mutaciones que ahora pueden ser identificadas
Los científicos han descrito el hallazgo como “la piedra Rosetta del cáncer de próstata”, ya que permitirá que cada caso reciba un tratamiento específico. “Este mapa guiará nuestros futuros tratamientos y pruebas”, ha señalado a la prensa británica el profesor Johann de Bono, del Instituto para la Investigación del Cáncer. “Lo consideramos la piedra Rosetta por la capacidad que nos proporciona para descifrar la complejidad de la enfermedad y para traducirla en un tratamiento personalizado”.

Así se desarrollan los tumores de próstata

Los investigadores recuerdan que esta clase de cáncer no está formada por una única enfermedad, sino que se trata de un conjunto de fallos que responden a unas mutaciones concretas. “Lo que resulta realmente alentador es que muchas de las mutaciones clave que hemos identificado son algunas que ya pueden ser tratadas por los medicamentos contra el cáncer que existen, lo que quiere decir que podríamos estar entrando en una nueva era del tratamiento personalizado de la enfermedad”, explicaba el líder británico de la investigación.
El nuevo estudio, realizado en colaboración por ocho centros de ambos lados del Atlántico, ha tomado muestras de la biopsia de nódulos linfáticos, huesos, hígado y otros tejidos de 150 hombres que habían sido sometidos a cirugía para eliminar sus tumores de próstata, así como a tratamientos de hormonas, después de lo cual el cáncer se había hecho más resistente. Es una condición que se conoce como cáncer de próstata resistente a castración, y que tiene una esperanza de vida de unos 19 meses. Hasta la fecha, la mayor parte de estas investigaciones se habían centrado en las muestras recogidas durante las primeras fases de la enfermedad.
Dos tercios de los participantes sufrían problemas en el receptor androgénico
Alrededor de la cuarta parte de las muestras presentaban defectos en los genes BRCA1, BRCA2 y ATM, que generan proteínas supresoras de tumores, ayudando a reparar el ADN dañado. Cuando el gen tiene una mutación, el ADN no puede regenerarse correctamente y es más probable que aparezcan cánceres. Los problemas con estos genes son tratados con medicamentos como los inhibidores de la poli (ADP-ribosa) polimerasa (PARP), que hasta la fecha eran empleados para combatir el cáncer de ovario o el de pecho, y que actualmente se están probando para el cáncer de próstata. Además, dos tercios de los participantes sufrían problemas en el receptor androgénico, que regula la expresión genética de diversas proteínas, y que permite que el cáncer de próstata sea estimulado por la testosterona.
Los adenocarcinomas son los tipos de cáncer de próstata más comunes. (CC/Nephron)
Los adenocarcinomas son los tipos de cáncer de próstata más comunes. (CC/Nephron)
Como señala la investigación, alrededor del 8% de los hombres participantes habían nacido con problemas genéticos que los predisponían a sufrir esta clase de cáncer, algo que se agravaba en caso de que existiese un antecedente familiar. Sin embargo, este es uno de los cánceres con menor mortalidad: según los datos de la Asociación Española contra el Cáncer, un 65,5% de los pacientes que sufren cáncer de próstata sobreviven más de cinco años.

Una nueva oportunidad

Una de las autoras de la nueva investigación, la doctora Eliezer Van Allen, del Instituto Dana-Farber de Cáncer, señala que “este estudio proporciona un buen argumento a favor de que los genes que producen el cáncer avanzado de próstata son fundamentalmente diferentes del cáncer de próstata primario”, ya que obedecen a mutaciones distintas.
Otros miembros de la comunidad científica han respondido positivamente ante este hallazgo. Es el caso de Kat Arney, manager de información de Cancer Research UK, que lo ha calificado de “impresionante e importante”, en cuanto que nos permite dar un paso más hacia el tratamiento personalizado de cada caso. “Este descubrimiento ayudará a que nuevas pruebas médicas se lleven a cabo para probar si algunos de estos fármacos pueden ayudar a los miles de hombres ingleses con cáncer avanzado de próstata”.
En un esfuerzo sin precedentes, ocho centros de investigación han trabajado de forma conjunta
Según Iain Frame de Prostate Cancer UK, esta investigación “sugiere por primera vez la lista de mutaciones genéticas que hay que investigar para realizar un plan de acción sobre el cáncer una vez se ha extendido. Esto puede proporcionar información para encontrar la mejor ruta de actuación para cada caso individual, lo que es crucial si queremos reducir el número de hombres que mueren innecesariamente por esta enfermedad”.
Como explica en The Guardian Philip Kantoff, director de oncología de tumor sólido del Instituto Dana-Farber de Cáncer, “es un punto de inflexión en varios aspectos. Representa un modelo de colaboración entre varios centros, un operativo monumental, un gran logro técnico y computacional y, finalmente, representa el valor de la medicina de precisión a la hora de encontrar mutaciones factibles”. 

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