lunes, 20 de marzo de 2017

La planificación sanitaria

¿Por qué faltan vacunas?

  • Problemas de producción y de demanda afectan a los fármacos más baratos
¿Por qué faltan vacunas?
Una empleada de un laboratorio que trabaja en la producción de vacunas, una tarea que requiere tiempo y planificación (Agustí Ensesa)
Faltan vacunas. En nuestro protocolizado mundo sanitario parece imposible, pero un año es la varicela, otro el neumococo o la tosferina, ahora el tétanos. Las autoridades sanitarias se organizan para cubrir lo esencial y demorar las dosis de recuerdo para adaptarse a los bajones de suministro. Los laboratorios dicen que cuesta mucho tiempo fabricarlas y que aumenta la demanda en algunos países muy necesitados y que por eso se crean agujeros. Y a la vez se anuncia que algunas de las combinaciones se dejan de fabricar. Son las de precio más bajo.
España es uno de los países que aprieta mucho con los precios y ahora paga el suyo teniendo que apañarse con combinaciones más caras o pidiendo acuerdos con otros laboratorios minoritarios que le permitirán tener más dosis. Pero probablemente al doble de precio de lo que costaban las que ahora escasean.
No es una situación grave, porque se va capeando a base de establecer prioridades y determinando con quién y en qué momento hay que utilizar las reservas. Las vacunas esenciales para los niños están garantizadas. Ahí no hay laboratorio que ponga pegas. Y sólo se ven afectadas las dosis de recuerdo que se retrasan unos meses. Pero la escasez muestra un reajuste de los laboratorios fabricantes y una cierta rebelión hacia los precios bajos.
Este año falta suministro de tétanos y difteria a secas (la mayoría de vacunas para estas infecciones van en el mismo bote con polio, tosferina y hepatitis B). Y estará ausente de las reservas públicas durante todo este año. Sólo para emergencias. Las de hepatitis A para niños llegarán en abril o mayo y las de hepatitis A para adultos escasearán todo el año. Las de neumonía para mayores de 65 años faltarán hasta mayo. Las de hepatitis B a solas (se utiliza en el momento de nacer en hijos de madres con esta hepatitis) también escasearán este año...
Y qué decir de la estrella del calendario privado de vacunas, la del meningococo B, que los laboratorios sirven unos meses sí, otros no y cuya demanda ha crecido de tal manera entre los angustiados padres que han convertido España en uno de sus grandes clientes: el 17% de las ventas mundiales. Y en las farmacias hay lista de espera a 106 euros la dosis.
“Cuesta mucho hacer una vacuna, algunas hasta 22 meses. Son material biológico, no se puede acelerar su proceso poniendo un turno de noche”, explica Pedro Alsina, experto en el tema de Sanofi Pasteur, uno de los principales fabricantes del mundo junto a GSK. “Pasó en 2014 con la combinación de tres, difteria, tétanos y tosferina, y ahora con la de dos. No es que la capacidad de producción de estas vacunas no sea la suficiente, sino que hay un problema de predictibilidad: si algo falla, la solución no la tendremos hasta dentro de dos años”, explica.
A ellos les falló uno de los últimos pasos de control de calidad, al que dedican el 70% del tiempo de producción. “Había discrepancias en uno de los test que evalúan la eficacia del producto en animales. En el país donde se fabrica, la agencia estatal de medicamentos hace sus propias pruebas. Y los resultados eras discrepantes. Así que se desecharon esos lotes”, cuenta Alsina. Esa discrepancia creó un agujero en el suministro de la triple con tosferina, difteria y tétanos coincidiendo con un aumento de la demanda para tosferina por una nueva indicación: vacunar a embarazadas y proteger en el periodo de 0 a 3 meses al recién nacido, donde se producen más muertes. “Una tormenta perfecta”. Había que utilizar todos los antígenos disponibles de esas tres enfermedades para fabricar las trivalentes. ¿Resultado? Faltaron para las de dos componentes. “No se prevé disponer de dosis de esta vacuna durante 2017”, ha comunicado la Agència de Salut Pública de Catalunya.
Así que las que hay en el almacén se usarán sólo para emergencias: personas con una herida que puede estar infectada de tétanos, pacientes que no se han vacunado o no han tomado la dosis de recuerdo hace mucho y tienen una operación de riesgo de abdomen, pacientes trasplantados de precursores hematopoyéticos “por que tienen la inmunidad de un recién nacido”, aclara Magda Campins, experta en vacunas y miembro del comité asesor de Catalunya.
Junto a todas esas razones de producción, el otro gran productor de vacunas, GSK, explica en un comunicado que “debido a la reducción de la demanda a nivel mundial y a la preferencia de numerosos países por administrar vacunas combinadas frente al tétanos, la difteria y la tosferina en sus programas de vacunación, dejará de fabricar y, por tanto, de suministrar vacunas combinadas frente al tétanos y la difteria que se distribuyen en España”.
La escasez alcanza también a la de hepatitis A para adultos (la falta en infantiles se solucionará en un par de meses). Entre las razones que se esgrimen está que algunos países donde hay mucha más enfermedad que en España se ha disparado la demanda. Los comités asesores discuten quiénes han de tener prioridad, porque ahora el objetivo es controlar brotes, pacientes con patologías hepáticas y viajeros. Capear el temporal hasta un nuevo concurso de vacunas a mediados de este año.
Fiestas para contagiarse el sarampión
Antes de que existieran las vacunas, en más de una casa se ponían a los hijos de edades similares en claro contacto cuando el sarampión o la varicela hacían su aparición. Mejor que lo pasasen a la vez. Esa economía casera para concentrar los periodos de infección en la familia partían de la base que antes o después todos iban a a caer. Las vacunas evitaron esas infecciones, cortaron en seco la mortalidad y las secuelas debidas a esas enfermedades tan familiares e hicieron olvidar tal práctica. Hasta que se volvieron a poner de moda, como parties, encuentros entre familias (ahora hay menos hijos en casa) para provocar el contagio y así provocar la inmunización sin vacunas. “El problema es que con este método uno se inmuniza enfermando y con la vacuna no, lo que no tiene, evidentemente, las mismas consecuencias”, explica el experto en infecciones y responsable del Infantil de Vall d’Hebron, Carlos Rodrigo. La oposición al uso de vacunas provoca en algunos casos un conflicto entre el derecho individual a no vacunarse y el bien colectivo de esas vacunas, la inmunidad en la comunidad. “Tenemos una crisis de confianza”, reconoció el director de Salut Pública, Joan Guix, durante un debate de la Fundació Vila Casas. “Necesitamos aprender
a comunicar para proporcionar toda la información a quienes tienen miedos y dudas”.