jueves, 1 de marzo de 2018


El aborto y el riesgo de otra grieta

Si con una cuestión tan seria se hace politiquería e hipocresía se añadirá una grieta a la grieta.

El aborto y el riesgo de otra grieta
El lunes 19 de febrero se realizó una marcha al Congreso pidiendo la legalización del aborto..

Que el aborto sea legal y libre no significa que sea obligatorio

Abortar significa que cada mujer es libres de hacer los que quiera con su cuerpo

Todas las mujeres sufren por hacerlo,no es una decision fácil


Ricardo Roa


El aborto es un tema profundo y delicadísimo y un trance muy amargo no querido por nadie. Está en juego la vida y las creencias religiosas y, por supuesto, el destino de la persona por nacer y de la que ha quedado embarazada a su pesar.

Dicen que en la Argentina se hacen entre 500 y 600 mil al año, seis veces más que en España. Que son miles las internaciones por complicaciones y que es la causa de entre 50 y 150 muertes también al año.Es legal en casi todos los países desarrollados
. Aquí sigue penalizado salvo en casos de violación o de riesgo de vida de la embarazada. Está prohibido pero existe. Y en cantidad. El aborto inseguro pega sobre todo en los más pobres y es la principal causa de muerte materna también entre los más pobres.
Cualquiera sea la posición de uno, es obvio entonces que tenemos un problema. Que lo tenemos hace muchísimo tiempo y que es grave. Esta debiera ser una oportunidad para empezar a resolverlo.

Si aceptar la discusión del tema es una posición moderada, la Iglesia salió con una posición moderada. No así monseñor Héctor Aguer, el arzobispo de La Plata. Salió con la sotana de punta. Dijo que Macri “no tiene principios morales” y que ni siquiera “sabe hacerse bien la señal de la cruz”. Que se sepa lo que ha hecho Macri fue abrir el debate. Y más que eso: dijo que está en contra del aborto.La discusión de siempre pasa por si un aborto es o no es equiparable a quitar una vida. Los antiabortistas dicen sin vueltas o casi sin vueltas que abortar es matar. Y que hay que proteger la vida desde su concepción. Ven el aborto como un asunto penal. Muchos piensan que ahorra otra penalidad: la de traer al mundo a alguien que ni siquiera es querido por sus propios padres.
Lo mismo dicen otras figuras clave del gobierno: la vicepresidente Michetti, la gobernadora Vidal y el presidente de la cámara de Senadores Pinedo. También el ex ministro Bullrich. Sostiene que “entregar vidas humanas para resolver problemas es resignarnos a que no podemos encontrar otras soluciones”.
Nada parecido a lo que piensan los ministros de Ciencias, Barañao y de Salud, Rubinstein. Barañao dice: ”un embrión no es equiparable a un ser humano”. Y “si bien la vida comienza con la concepción, las características propias de una persona se adquieren a lo largo de la gestación”. Interrumpir un embarazo no significa asesinar a nadie.
Rubinstein aborda el problema desde otro lugar. Dice que los abortos no aumentan en los países donde es legal y que allí hay menos muertes maternas. Quien está a favor de la vida debería mirar esta evidencia.

Ahora le toca hablar al Congreso. Lo mejor sería que no hubiese sólo blancos y negros. Que no se forme una nueva grieta. Y que nadie intentara sacar rédito político de una cosa tan seria. Tienen una oportunidad.En un punto, despenalizar el aborto va en la misma línea de otras dos grandes transformaciones generadas desde la recuperación de la democracia: el divorcio y el matrimonio igualitario. Las dos fueron resistidas en su momento por los sectores más conservadores y por la Iglesia.

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