viernes, 19 de febrero de 2010

LAS TRAMPAS DE PFIZER

Publicado por Miguel Jara el 18 de Febrero de 2010

En los últimos días numerosos medios de comunicación han publicado noticias sobre la falsificación de medicamentos, con cifras por cierto escandalosas. Todas provenían de una única fuente, la multinacional farmacéutica Pfizer, que hace unos años emprendió una campaña de marketing del miedo que esconde intereses que han de conocerse. De nuevo la habilidad con el marketing de una compañía ha conseguido que buena parte de los medios de comunicación masivos hayan participado, de buena fe o por ignorancia, en una campaña publicitaria a coste cero. Escribo la “habilidad” porque sin duda el laboratorio (número uno del mundo) ha sabido “tocar la fibra sensible” de la población (mass media mediante) con un tema real, el tráfico de medicamentos falsos es un hecho (y grave ya que pone en jaque la salud pública, como tantos fármacos legales, incluso del propio laboratorio impulsor de esta campaña de marketing del miedo).

Pfizer1

Pero ¿por qué Pfizer da a conocer el estudio que ha realizado sobre el estado de la falsificación de medicamentos en el mundo? ¿Qué persigue el laboratorio al difundir estas ”informaciones”? Medicamentos falsificados; un mercado negro en el que se comercian y que pone en peligro la vida de los ciudadanos; fallos en la distribución de fármacos que pueden provocar que una persona fallezca al no encontrar un medicamento indispensable; elevado número de muertes cada año por efectos adversos de los preparados farmacológicos. Éstas son tres situaciones reales provocadas en buena parte por los enormes intereses económicos que han crecido alrededor del negocio del medicamento. Pero al mismo tiempo son el medio perfecto para infundir temor en la población, una manera muy solvente de prepararla para venderle soluciones preparadas de antemano aunque lo que se cuente sólo sea la parte “humana” del asunto: que el 10% de los medicamentos que hay en el mercado son falsos y que por ello multitud de personas se hayan en peligro (cosa que repito es cierta, los medicamentos son productos tóxicos en sí mismos).

¿Quién no aceptaría la imposición de “tecnologías duras” por su propio bien ante una situación extrema? Que muchos medicamentos que hay en las farmacias sean peligrosos e ineficaces y que en nuestra sociedad estemos sobremedicados no importa tanto. Desde hace algunos años algunos laboratorios farmacéuticos desarrollan campañas de lobby (otros lo llaman comunicación) de diferente intensidad destinadas a crear ciertos temores para impulsar aplicaciones encaminadas a controlar absolutamente toda la cadena del medicamento, desde que sale del laboratorio, pasando por su tránsito en las farmacias, hasta que llega al botiquín casero.

El medicamento más falsificado del mundo es Viagra (de Pfizer). En enero de 2006 Pfizer realizó su primer envío del producto desde Francia a clientes de Estados Unidos con un etiquetado de identificación por radiofrecuencia (RFID):

“en su reciente iniciativa de lucha contra la falsificación en la industria farmacéutica, con el propósito de proteger la seguridad del paciente. [...] Las etiquetas de identificación por radiofrecuencia incorporan el código electrónico del producto en cada embalaje, caja y pallet de Viagra, y las farmacias y distribuidores mayoristas utilizan escáneres electrónicos, diseñados especialmente para este fin, que realizan transmisiones vía Internet hacia un website seguro de Pfizer”, explicaba una nota de prensa de esta compañía.

Las aplicaciones RFID se utilizan desde hace tiempo para el seguimiento de productos y personas mediante etiquetas que portan en su interior microchips que emiten radiofrecuencias que pueden ser recogidas y analizadas a cierta distancia por un aparato denominado transpondedor. Éste a su vez puede almacenar y enviar la información a otro punto mucho más lejano desde el que puede controlarse el objeto —o persona, insisto—, que se está siguiendo. Éste es pues uno de los intereses de Pfizer ocultos tras su presunto interés por la falsificación de medicamentos (entre ellos los suyos).

Menos reconocido es el objetivo de Pfizer de utilizar la tecnología RFID para eliminar, en la medida de lo posible, las denominadas “importaciones paralelas”. Ésta es una práctica legal que se produce cuando un distribuidor de la Unión Europea (UE), alemán, por ejemplo, compra lotes de cualquier fármaco en España, cuyo precio es más bajo, para luego venderlo en su país, cuyos precios son más caros y así obtener un beneficio extra. Las compañías farmacéuticas consideran que esto les provoca “pérdidas” (no ganancias) y presionan ante las autoridades de la Unión Europea para que se establezca un precio único para cada medicamento dentro de sus fronteras.
En breve seguiremos ofreciendo más datos paradójicos sobre este tipo de campañas.

martes, 16 de febrero de 2010

INVENTAR ENFERMEDADES MENTALES PARA GANAR DINERO

Publicado por Miguel Jara el 16 de Febrero de 2010
La Web nunca deja de sorprendernos. Existe una página encargada de inventar trastornos psiquiátricos y se la conoce como “La máquina de crear enfermedades”.
http://www.naturalnews.com/disease-mongering-engine.asp
¿De qué se trata? Muy sencillo. Es un programa capaz de tomar al azar un grupo de síntomas frecuentes que de manera habitual presentan los pacientes con enfermedades mentales y genera en base a ellos raros diagnósticos, fraudulentos por cierto, los que llamativamente suelen coincidir muy seguido con los que figuran en el manual DSM-IV utilizado por la Asociación Psiquiátrica Estadounidense. Esta Web creada por Mike Adams pretende poner en evidencia a los grandes negociados que existen entre la industria farmacéutica y algunos inescrupulosos que deciden cómo puede llamarse tu enfermedad y cómo curarla, quizás, sin que la tengas ni que la enfermedad exista.
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Una verdadera “máquina de crear enfermedades”. El Disease Mongering Engine, al que se puede acceder a través del sitio NaturalNews.com, es capaz de generar más de 73 mil nombres de trastornos diferentes y su objetivo es en realidad parodiar o poner en ridículo al discurso psiquiátrico. Este motor/generador de enfermedades utiliza terminología técnica que imita la lógica de enfermedades mentales utilizada en el manual DSM-IV, donde la Asociación Psiquiátrica Estadounidense (APA) define a los trastornos de los que se ocupan lo psiquiatras.
Página de inicio de “La máquina de crear enfermedades”
Al llegar a la página de inicio de esta máquina, debes pulsar el botón indicado para “crear” tu nueva enfermedad mental y automáticamente eres llevado a una página donde te brindan el nombre, las siglas (en inglés) y la descripción del trastorno, fruto de combinaciones al azar que el sistema se encarga de generar. Por ejemplo, recién acabo de enterarme que tengo un “Desorden Nervioso Bipolar Repetitivo con Incontinencias”, Repetitive Bipolar Nervous Disorder With Incontinence (RBNDWI). Naturalmente que semejante tecnicismo viene acompañado con su clarísima explicación y justificación de lo que me sucede: “RBNDWI primarily involves frequently repeated thoughts and behavior surrounding unpredictably extreme mood responses when using the brain, combined with an inability to control one’s own bladder”. Es decir, mi humor cambia rápidamente de manera impredecible cuando uso mucho mi cerebro y eso desemboca en orinarme encima.
Peor es que te sorprenda un IAGD de repente (Intermittent Amnestic Gender Dysfunction) y que no recuerdes con exactitud de qué lado estás en el momento menos esperado. Incluso, los creadores del sitio informaron que, luego de una entrada de patrones al azar, el programa inventó más de 25 desórdenes que actualmente figuran de manera textual en el DSM-IV. Pero, ¿a quién se le ha ocurrido esto? El programa fue ideado por Mike Adams, conocido por sus duras críticas al “negocio”. “La psiquiatría moderna” – opina Adams – “ha perdido su ruta y se transformó en una rama del marketing de las farmaceúticas”. Desde su óptica, categorías como el llamado “Trastorno por déficit de atención (ADD)” o el “Trastorno social de ansiedad” son categorías “inventadas” por los laboratorios y por la corporación de psiquiatras para vender las soluciones correspondientes, como toda empresa que busca incrementar sus ganancias.
La consulta a un profesional de confianza es fundamental para no caer en la trampa, afirma Mike Adams
“Convencer a la gente sana de que está enferma y ponerla en riesgo con medicación química poco segura no es una forma legítima de promover su acercamiento a la salud”, asegura el creador de este sitio de Internet. Sin embargo, su prédica no resulta ser una novedad. Dentro y fuera del campo de la salud mental, la crítica a lo que se llama “disease mongering” o “tráfico de enfermedades” poco a poco va ganando adeptos en todo el mundo y plantea un serio cuestionamiento sobre “la forma” en que una parte de la ciencia médica está desarrollando soluciones para el sector de la salud.
Según Adams, las grandes corporaciones farmacéuticas y la psiquiatría moderna son una especie de hermanos siameses unidos por partes vitales del cuerpo. Por supuesto que de intentar separarlos, uno (o tal vez los dos) moriría de manera indefectible. Y ellos dependen uno del otro para poder tener un éxito comercial que les depare un venturoso porvenir. Un grupo es el encargado de inventar las enfermedades ficticias y el otro ha llegado al mundo para fabricar las soluciones (las drogas) a estas enfermedades, a veces funcionando a la inversa, cuando las compañías farmacéuticas ensayan nuevas drogas en tratamientos aún por comprobarse que apenas han superado las instancias de ensayos de laboratorio. Según Adams, esto constituye una estafa brillante y amparada bajo la confianza popular en las habilidades profesionales de los psiquiatras, de quienes Adams no posee el mejor de los conceptos, según se desprende de sus opiniones vertidas en la Web.
La teoría de los siameses, según Mike Adams
Aclara en la teoría de los hermanos siameses que la ingesta de antidepresivos provoca diabetes en muchos pacientes, además de un considerable incremento de peso. Esto es aproximadamente 40 kilogramos durante un año tomando antidepresivos mal indicados. Naturalmente un incremento de peso de esta magnitud provocará un cuadro aún peor de depresión que desembocará, por un lado, en un aumento de la dosis de antidepresivos y, por el otro, en la acción de ingerir otros fármacos para tratar la diabetes y el exceso de peso. Pero esto no es todo. Algunos medicamentos contra la diabetes provocan daños al hígado y el paciente ya deberá comenzar a ingerir medicamentos para curar su hígado que probablemente le exijan un funcionamiento más arduo de los riñones para filtran esas drogas, trayendo complicaciones también en estos órganos. Es decir, el paciente que inicialmente tenía un bajón anímico fácilmente solucionable con cariño de familia, amigos, salidas grupales y hasta salidas esporádicas a pescar para reflexionar sobre su historia y sus problemas termina en un círculo vicioso con su vida envenenada, destruida y con serio riesgo de muerte.
Basándose en los derechos constitucionales de la libertad de expresión, el programa desplegado por el sitio es una simple anécdota humorística y sólo en alguna mente verdaderamente perversa podría despertar sensaciones de ataque hacia la que Adams considera la “buena” medicina. Las discusiones para cierto sector crítico se centran en saber si las enfermedades verdaderamente existen o no. Es decir, si a la categoría de diagnóstico le corresponden parámetros clínicos que puedan definirse como una enfermedad propiamente dicha. En este sentido, la psiquiatría es un campo paradigmático debido a que la mayoría de los diagnósticos se efectúan en base a la conducta o el malestar de la persona y pocas veces en base a manifestaciones fisiológicas u orgánicas empíricamente comprobables en el paciente.
Las drogas sin control son un camino directo a la autodestrucción
Por ejemplo, la andropausia masculina – situación generalizada de decaimiento y malhumor en hombres de más de 50 años, atribuida al déficit de la hormona testosterona – ha sido ampliamente estudiada como un ejemplo de enfermedad “creada” por la industria. En este caso, la polémica acerca de si la andropausia “es o no es” una enfermedad puede no tener fin. Sin embargo, la polémica avanza mucho más allá de la psiquiatría y de una supuesta cultura de convertir todo malestar en una nueva enfermedad o toda conducta molesta en un nuevo trastorno. Actualmente en Europa se habla de la vacuna contra el HPV como ejemplo de mongering, porque este virus de transmisión sexual, si bien está muy diseminado entre la población mundial, sólo el 1% de la infecciones provoca cáncer de cuello de útero, que es el mal mayor que se intenta prevenir. La complejidad del problema es muy grande y va más allá de la imposición publicitaria de una “cultura de la medicalización”.
En cambio, para otras personas no se trata de definir si los trastornos en cuestión existen o no, ya que la mayoría de las veces son los propios pacientes quienes concurren al consultorio del psiquiatra en busca de un alivio para su malestar y, en la mayoría de los casos, las medicaciones que el profesional prescribe como consecuencia del diagnóstico son eficaces. La medicalización de la sociedad sería, desde este punto de vista, una tendencia del mercado y a la vez un modelo de desarrollo de la salud, funcional a la industria farmacéutica, que sería en definitiva quien toma las decisiones para definir y separar qué es salud y qué es enfermedad.
Una mala administración inicial puede terminar en un coctel muy peligroso
Como objeto de estudio, el concepto de “tráfico de enfermedades” fue creado por Lynn Payer en la década del 90 en un libro titulado: “Disease Mongers: Cómo es que médicos, empresas aseguradoras y farmacéuticas lo hacen sentir enfermo” (1992) y fue introducido en la literatura médica por el periodista Ray Moynihan, que en el año 2002 trató el tema en el prestigioso British Medical Journal. El punto bajo la mira parece estar en las grandes inversiones que la industria farmacéutica realiza en acciones de marketing directo sobre la comunidad médica y también sobre la prensa, a través de diferentes estrategias en las que las políticas de marketing se convierten en campañas de educación.
No dejes de visitar el sitio de Mike Adams donde, además de encontrar mayor cantidad de información acerca de este fenómeno socio-cultural, podrás descubrir mucha bibliografía para poder avanzar hacia una vida más sana, más natural y con menos drogas que día a día envenenen tu organismo prometiendo falsas curaciones a falsos diagnósticos. Incluso, observa la ingeniosa sátira compuesta por 10 sencillos pasos donde se explica el proceso desde que te “asignan” un diagnóstico hasta la facilidad de pagar los gastos de tu muerte. Completan este interesante espacio en la Web seis caricaturas (una de ellas la de los siameses) donde se explica en detalle la gran farsa a la que algunos inescrupulosos se prestan con el sólo objeto de ensanchar sus arcas sin importarles la salud de sus pacientes. Homicidas con títulos académicos, de accionar lento e impunes (cuanto más tiempo sobreviva el cliente, perdón, el paciente, más dinero se genera). Mike Adams te ayuda a estar atento y nosotros te acercamos su pensamiento como simples comunicadores de la realidad que hay allí afuera y que debes conocer.

Durante los últimos años se ha publicado mucho sobre el fenómeno que los anglosajones denominan disease mongering o tráfico de enfermedades. El concepto de enfermedad está estirándose todo lo posible para abarcar a la mayor cantidad de personas que sean catalogadas como “enfermas”, aunque no lo estén, claro. El objetivo es que todo el mundo esté medicado para algo. Pero hoy no vamos a tratar sobre ninguna de ellas, eso ya lo hemos hecho en otras ocasiones y seguiremos haciéndolo. Resulta que el escritor Mike Adams ha desarrollado un invento por el que cualquier persona puede crear su propia enfermedad mental. Con ello trata de poner en evidencia los enormes intereses creados que hay en torno a determinadas enfermedades que no lo son y que sólo existen como excusa para vender más fármacos. Adams ha denominado a su invento La máquina de crear enfermedades.

Ésta consiste en un programa que coge al azar un grupo de síntomas que suelen darse en persona con patologías psiquiátricas y genera extraordinarios diagnósticos -inventados, claro- pero cuya gracia -o falta de ella- está en que suelen asemejarse a denominaciones de enfermedades mentales que podemos encontrar en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales que, publicado por la Asociación Psiquiátrica Estadounidense, es más conocido como DSM-IV. Este manual es la “Biblia” de la psiquiatría y en la actual versión, la cuarta, ofrece un catálogo de más de 800 enfermedades mentales (en breve renovará su contenido y se auguran numerosas nuevas patologías que sumarán más de 1.000 diagnósticos diferentes). Se da la circunstancia que un estudio publicado en abril de 2006 en Psychotherapy and Psychosomatics reveló que más de la mitad de los 170 miembros del panel responsables del DSM tenían nexos financieros ocultos con la industria farmacéutica, cifra que ascendía al 100% de los “expertos” en los paneles sobre trastornos de la personalidad incluidos en el DSM.

Adams denuncia que la psiquiatría en buena medida hace tiempo que perdió el rumbo y se ha convertido en parte del marketing de las farmacéuticas. Lo cierto es que multitud de especialistas han cuestionado durante los último años “enfermedades” como la Fobial social, con la que se diagnostica a personas a las que les cuesta hablar en público; el Síndrome de las Piernas Inquietas, ciertos problemas nerviosos de origen desconocido reconceptualizados como “enfermedad” por determinado laboratorio interesado en vender antidepresivos; o el Déficit de Atención con o sin Hiperactividad, la inquietud propia de la infancia y pubertad.

Un ejemplo de enfermedad creada por esta máquina es el Trastorno Hipoactivo Dismórfico Mental (HDMD):

“Que aparece como extrema resistencia y bajo consumo de energía que se correlaciona con la infelicidad extrema cuando se involucran en la actividad cognitiva extenuante”.

O también la Disfunción Género Nervioso Hiperactivo (HNGD):

“Comportamiento de alta energía que se correlaciona con una alteración fisiológica que crea síntomas de agitación y sudoración relacionaos con las preferencias de pareja sexual”.

Y así hasta varias decenas de miles de combinaciones que surgen como parodia de lo que Adams denomina la teoría de los hermanos siameses:

Según este autor, las grandes corporaciones farmacéuticas y la psiquiatría moderna son una especie de hermanos siameses unidos por partes vitales del cuerpo. Por supuesto que de intentar separarlos, uno (o tal vez los dos) morirían de manera indefectible. Y ellos dependen uno del otro para poder tener un éxito comercial que les depare un venturoso porvenir. Un grupo es el encargado de inventar las enfermedades ficticias y el otro ha llegado al mundo para fabricar las soluciones (las drogas) a estas enfermedades, a veces funcionando a la inversa, cuando las compañías farmacéuticas ensayan nuevas drogas en tratamientos aún por comprobarse que apenas han superado las instancias de ensayos de laboratorio.

Por último, un consejo del creador de La máquina de crear enfermedades, que dicho de paso explica que no pretende desacreditar a la buena Medicina:

Consultar a un profesional de confianza es fundamental para no caer en la trampa.

lunes, 15 de febrero de 2010

una nube de pedos....

Trinidad Jiménez y Griñán destinan 40 millones a una planta 'ficticia' de vacunas

.Trinidad Jiménez y Griñán destinan 40 millones a una planta 'ficticia' de vacunas

La psicosis de la gripe A abrió una jugosa oportunidad de negocio para los Laboratorios Farmacéuticos Rovi. Sus buenas relaciones con el Ministerio de Sanidad y la Junta de Andalucía, así como el respaldo de Bernat Soria, fueron suficientes para desarrollar un ambicioso proyecto con financiación pública: construir una gran planta en Granada que produjera y comercializara vacunas para España, África y América Latina. Una gran idea, excepto porque la española Rovi no sabe, ni tiene la tecnología adecuada para fabricar vacunas. Y porque su pacto con una empresa estadounidense para que le proporcionara el know-how necesario se derrumbó la semana pasada.

Rovi informó el 30 de junio de 2009 a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de la firma de un protocolo con el Ministerio de Sanidad y las consejerías de Salud y Empresa de la Junta de Andalucía para crear un centro de investigación y producción de fármacos contra la temida pandemia. Ese mismo día, la farmacéutica comunicó a la CNMV “la firma de un acuerdo inicial” con la estadounidense Novavax que le permitiría utilizar su tecnología para fabricar las vacuna contra la gripe A.

Este acuerdo con Novavax permitió a Trinidad Jiménez y José Antonio Griñán publicitar a bombo y platillo que España se disponía a producir sus propias vacunas, y que Granada, en palabras del presidente andaluz, ya no era “sólo la ciudad de la justicia, sino del conocimiento y de la investigación”. Además, Griñán puso este proyecto como ejemplo de la nueva economía sostenible y se mostró convencido de que situaría a España “a la vanguardia del I+D+i”. Por su parte, Jiménez valoró la iniciativa como “un gran paso adelante”, y afirmó que dotaría a España de “suficiencia” en materia de vacunas.

Las diferentes administraciones no tardaron en ponerse de acuerdo para financiar el proyecto. Según consta en la nota de Rovi a la CNMV, “el Gobierno español financiará con un préstamo de 25 millones de euros la creación de una fundación sin ánimo de lucro” para apoyar el desarrollo clínico y otros estudios que conduzcan a la aprobación en la Unión Europea de las vacunas producidas en Granada. Asimismo, la Junta de Andalucía se comprometió a “asumir la mayor parte del coste de la fábrica y del equipamiento que s estima en aproximadamente 20 millones de euros, siendo el resto aportado por Rovi”. El Gobierno andaluz fijó en 12 millones la subvención, incluyendo los terrenos, la construcción del edificio y su equipamiento. Por su parte, la farmacéutica se comprometió a invertir 48 millones de euros.

En busca de un nuevo socio

Pero casi 8 meses después, el proyecto sigue siendo una fantasía. El “acuerdo inicial” de Rovi con la empresa estadounidense saltó por los aires la semana pasada. En realidad, nunca hubo pacto, sino simples “negociaciones”. Así se explica en la nota enviada a la CNMV el pasado 8 de febrero. Juan López-Belmonte, consejero delegado de Rovi, indicó en el comunicado: “No hemos podido llegar a un acuerdo con Novavax en los términos de la colaboración propuesta. Reiteramos nuestro compromiso para seguir adelante con nuestros planes de establecer una planta de fabricación en el territorio español y para este propósito Rovi buscará un nuevo socio. Estamos muy agradecidos al Gobierno español, que ya nos ha concedido un préstamo de 11,9 millones de euros”.

Es decir, el Gobierno y la Junta pagan mientras Rovi busca un nuevo socio extranjero que le aporte toda la tecnología y el conocimiento necesario para desarrollar la planta, que debe estar a pleno rendimiento en 2012, fabricando 6 millones de vacunas al mes. Desde el departamento de comunicación de Rovi se explicó a este diario que la farmacéutica no hace declaraciones al respecto, aunque se confirmó que los planes siguen adelante, a la espera de que se llegue a un acuerdo con otra empresa proveedora, realmente capaz de producir vacunas.

Y es que el posible fracaso de esta iniciativa supondría un duro golpe a la credibilidad de Jiménez, hasta ahora muy valorada por su gestión de la pandemia de gripe, y del ya cuestionado Griñán. Así, el mismo día que Rovi anunció el fin de las negociaciones con Novavax, la Junta de Andalucía aseguró que el proyecto “no corre ningún peligro”, porque hay “muchas empresas internacionales” que cuentan con la misma tecnología. Claro que, por ahora, se desconoce si están dispuestas a compartirla y a qué precio.

¿LA LEY ANTITABACO SIRVE PARA ALGO?

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¿1.500 muertes menos por la Ley antitabaco de 2005?

Al parecer, según los que han presentado un estudio de la Sociedad Española de Epidemiología sobre los efectos de la ley antitabaco de 2005, o según los periodistas que han asistido a la presentación, que nunca se sabe, dicha ley nos ha servido para reducir en 1.500 las muertes anuales relacionadas con el consumo de tabaco. ¿Será verdad?

Para comprobarlo, disponemos del texto completo del estudio, que gentilmente proporciona la SEE en su página web. Busquen, busquen en el texto una afirmación tajante como la de la evitación de 1.500 muertes. No la encontrarán. Lo más que encontrarán en las conclusiones del capítulo sobre los efectos de la ley para la salud es:


La entrada en vigor de la Ley 28/2005 parece que ha tenido efectos benefciosos para la salud de la población general, en términos de una reducción de los ingresos hospitalarios por infarto agudo de miocardio y de la morbilidad respiratoria de los trabajadores no fumadores del sector de la hostelería.

Y en las conclusiones del estudio:

5. La ley ha tenido un impacto positivo en la salud, específcamente en la reducción de los síntomas respiratorios en los trabajadores de la hostelería. Además, hay datos preliminares que sugieren una reducción de los casos de infarto de miocardio en la población general.

"Parece", "sugiere que". Y ninguna cifra en las conclusiones. ¿Y en el texto? ¿Cuál es la sustancia en que se basan esas conclusiones y, en particular, la afirmación de las 1.500 muertes evitadas? La siguiente, una sustancia más etérea que el humo del tabaco (mis negritas):

Para complementar esta información sobre morbilidad se presenta una estimación de la mortalidad atribuible al consumo de tabaco, para población general >= 35 años, asumiendo un escenario hipotético con una reducción de la prevalencia debida a la ley. Así, si la actual tendencia decreciente se acelerara gracias a la Ley 28/2005, y si la prevalencia en el año 2010 descendiera aproximadamente un 20% en términos relativos, la mortalidad atribuible al tabaquismo contaría con 1070 defunciones menos en hombres y 289 en mujeres (Tabla 5.1). De manera similar, si la prevalencia de exposición al HAT en los hombres entre 35 y 64 años se mantuviera hipotéticamente en los hogares y disminuyera un 80% en términos relativos en el ámbito laboral, la mortalidad atribuible al HAT descendería en 121 muertes anuales, mientras que en las mujeres de la misma franja de edad, asumiendo un descenso relativo del 25% (ya que parten de una prevalencia de exposición menor), la mortalidad atribuible descendería a 51 muertes (Tabla 5.1). De manera conjunta, la reducción en el consumo de tabaco y en la exposición al HAT tendría un impacto de 1482 muertes menos al año.

Sepan que HAT no es sombrero, sino Humo Ambiental del Tabaco.

Como ven por las negritas, se trata de un escenario hipotético, previsto para 2010, en el caso de que se cumplieran determinados supuestos. O sea, nada referido a lo que ha ocurrido, sino a lo que podría ocurrir. Y, en todo caso, los datos mezclarían dos efectos: el de la caída previa a la ley y el de la hipotética caída extra.

Lo mejor es que el supuesto fundamental (el que implica la caída de un mayor número de muertes), de reducción extra de la prevalencia del consumo de tabaco, no se sostiene ni con los datos del propio estudio. En el capítulo dedicado a los efectos de la ley en la prevalencia del consumo de tabaco se concluye (mis negritas):

Con la información disponible en la actualidad, los resultados no sugieren ningún impacto de la Ley 28/2005 sobre los indicadores de consumo de tabaco. En general, el descenso en la prevalencia de fumadores y en el número de cigarrillos consumidos, así como el aumento del abandono del tabaco, reflejan una continuación de la evolución temporal a corto y medio plazo observada antes de la entrada en vigor de la ley.

Repitan conmigo: "ningún impacto de la Ley 28/2005 sobre los indicadores de consumo de tabaco". La tendencia a la baja es previa a la ley y se ha mantenido después sin cambios discernibles.

Entonces, ¿en qué se basan para partir de la hipótesis de que la ley acelerará la caída en la prevalencia? En nada. Lo suponen y ya está.

Luego quieren que confiemos en los científicos....

miércoles, 10 de febrero de 2010

ESTUDIO CON 15.000 VARONES Y 25.000 MUJERES

Seis copas de vino al día no dañan el corazón pero sí al resto del cuerpo

  • Los que toman dosis elevadas de alcohol tienen un 30% menos de enfermedad cardiaca
  • Los autores no encontraron esta asociación cardioprotectora en las mujeres
  • Beber eleva el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer y enfermedades hepáticas
Asistente a una cata de vino. (Foto: Bernabé Cordon)
PATRICIA MATEY

MADRID.- Una, dos, tres y hasta seis copas al día de vino son 'saludables' para el corazón. Pero exclusivamente para él. Lo acaba de confirmar un trabajo español que constata que el consumo moderado, y también el elevado, de bebidas alcohólicas disminuye el riesgo de enfermedad cardiovascular en los varones.

Su autora principal, Larraitz Arriola, del Departamento de Salud Pública del Gobierno Vasco, en Guipúzcoa, confirma a ELMUNDO.es que "nuestros hallazgos han suscitado mucha polémica en Reino Unido, tras su publicación en la revista 'Heart'. Pero lo cierto es que beber, aunque sean cantidades más elevadas, protege el corazón. Este hecho se ha constatado ya en estudios previos. Lo que también es cierto es que el alcohol eleva el riesgo de sufrir otras enfermedades, cómo cáncer de hígado y laringe y patologías hepáticas".

Por este motivo, "empezamos el artículo apuntando que las bebidas alcohólicas son la razón de 1,8 millones de muertes al año en todo el mundo. Nosotros, y máxime siendo miembros del departamento de Salud Pública, no recomendamos el consumo de alcohol. Tampoco lo recomienda la Organización Mundial de la Salud. Lo que sí aconseja esta institución es que las personas que beben, al menos, intenten hacerlo de forma moderada".

La investigación, que forma parte del conocido Estudio Prospectivo Europeo en Investigación sobre Cáncer (EPIC), en el que participan 10 países europeos, ha sido llevada a cabo con 15. 630 hombres y 25. 808 mujeres de entre 29 y 69 años a los que se les ha hecho un seguimiento de una década.

Tanto Arriola como su equipo analizaron el estilo de vida de los participantes y sus posibles patologías: dieta, ejercicio, consumo de tabaco, historia médica, padecimiento de hipertensión, angina de pecho, diabetes o algún problema cardiaco, entre otros. Asimismo indagaron en el consumo de alcohol a lo largo de la vida de los participantes.

Clasificaron así de consumo moderado la ingesta de cinco a 30 gramos de alcohol al día, mientras que el uso elevado lo situaron de 30 a 90 g y el muy alto a partir de 90. Un vaso de vino contiene entre 8 y 10 g de etanol.

Ninguna asociación entre las mujeres

"Uno de los aspectos novedosos del trabajo es que es de los pocos en los que hay una separación entre abstemios y ex bebedores. Se piensa que cuando una persona deja de beber es porque tiene alguna enfermedad y el médico le recomienda la abstinencia. Efectivamente, nuestros ex bebedores sufrían más hipertensión y diabetes, además de un mayor consumo de medicación antitrombótica y cardiaca", comenta la doctora Arriola.

Los datos revelan que los hombres que consumieron alcohol a diario de forma moderada, alta y muy elevada sufrieron un 30% menos de enfermedades cardiacas en comparación con los abstemios, tras tener en cuenta todos los factores que podían alterar los resultados.

"Sin embargo, no encontramos que la asociación entre alcohol y cardioprotección se diera en mujeres. La razón puede residir en que ellas sufren enfermedades cardiacas en edades más avanzadas, cuando desaparece la protección de los estrógenos y nuestro estudio se limitó a una población de entre los 35 y 64 años. Tal vez si hiciéramos un seguimiento más largo podríamos ver también esta asociación".

Esta especialista reconoce que en su investigación "la protección cardiovascular se produjo independientemente del tipo de alcohol ingerido". Y recuerda que estas bebidas reducen el riesgo de enfermedad cardiaca "porque son vasodilatadoras y antiagregantes, lo que ya se ha demostrado en estudios con animales".

DOLOR DE CABEZA


Cefaleas: el 70% es por abuso de analgésicos

En lugar de dar alivio, agravan el dolor

Fabiola Czubaj
LA NACION

Aunque parezca increíble, siete de cada diez personas sufren cada vez más dolor de cabeza por el uso excesivo de los analgésicos con los que, precisamente, buscan alivio día tras día.

Así surge de un programa internacional de seguimiento computarizado de pacientes con cefalea por abuso de medicamentos (CAM), que en la Argentina, donde más de la mitad de los analgésicos son de venta libre, llevan adelante Fleni y la Universidad ISalud.

"Pasan de ser medicamentos supuestamente inocentes a provocar más dolor. Cuando el paciente siente que no controla el dolor, puede llegar a abusar de los fármacos. Y esto ocurre en todos los tipos de dolores de cabeza; que el 30 por ciento de las personas con migrañas tengan una alta tasa de desempleo y una mala calidad de vida demuestra que las cefaleas son también un problema social", dijo el neurólogo Jorge Leston, del Centro Integral del Dolor de Fleni.

El diagnóstico de la cefalea por abuso de medicamento (CAM) es clínico y tiene en cuenta no tanto la intensidad, sino la frecuencia con que aparecen los ataques de dolor. Además, el médico indaga en la cantidad de analgésicos consumidos por lo menos en los últimos tres meses, siempre y cuando se hayan descartado otras causas cerebrales o metabólicas del dolor.

Se dice que una persona la padece cuando sufrió dolor de cabeza 15 días o más al mes y si necesitó tomar una o más pastillas diarias de analgésicos durante 10 o 15 días al mes, según el tipo de medicamento utilizado.

"Un ejercicio sencillo y muy útil para tener en cuenta es llevar un control de los días que tiene cefalea al mes y de la cantidad de días que toma medicación para aliviarla. Lo puede hacer en la agenda, el teléfono celular o en un almanaque en casa. Si hay un aumento de la frecuencia de los dolores y de los analgésicos, debe consultar al médico", aconsejó la neuróloga María Teresa Goicochea, también de Fleni.

Dentro del gran grupo de dolores de cabeza hay dos que son los más frecuentes: la migraña, un síndrome que cambia con los años y en cada paciente, y la cefalea tensional, entre cuyas causas está la tensión muscular por el estrés, la depresión o la ansiedad. Según indicaron ayer los especialistas, el 54% de las personas con migrañas no sabe reconocer adecuadamente el origen de su dolor (ver infografía).

Un círculo vicioso

Con los años, la automedicación cada vez que aparece un dolor de cabeza dispara un círculo vicioso en el circuito del dolor en el cerebro.

"Hay determinadas áreas involucradas en el comportamiento, las emociones, la memoria y la adicción, que alteran su metabolismo tratando de inhibir el ciclo de dolor", explicó Goicochea a LA NACION luego de la presentación de los resultados del programa "Comoestas", de la Comunidad Europea, en el que participan más de 600 pacientes de 6 centros especializados en cefaleas de Alemania, Dinamarca, España, Italia, Chile y nuestro país.

Las zonas cerebrales afectadas son la corteza orbitofrontal, que está relacionada con el comportamiento; el cíngulo anterior, la ínsula, el tálamo, y el lóbulo parietal, principalmente el derecho, que está más asociado con las emociones. (La tristeza, por ejemplo, puede gatillar cefalea.)

"Al suspender el fármaco de que se abusa, todas las áreas recuperan el metabolismo normal, salvo la corteza orbitofrontal -precisó la neuróloga-. Esto tendría que ver con la predisposición al abuso, algo que sería común en las personas con adicciones."

En estos casos, la misma dosis del medicamento tendría cada vez menos efecto. Sólo el 23% de los pacientes argentinos del programa había realizado un tratamiento previo, que incluye la suspensión del fármaco (desintoxicación) y la modificación del estilo de vida; no saltearse comidas; reducir el consumo de cafeína (café y gaseosas), de mateína y hasta de alcohol, chocolate y otros alimentos si generan dolor de cabeza; caminar por lo menos 20 minutos por día, y reducir el estrés, ya sea evitando las situaciones de tensión o mediante actividades como el yoga.

"El frente de batalla en este problema está en los médicos clínicos y los pediatras -dijo Leston-. No sólo hay que educar a los médicos, sino también a los pacientes en el hábito saludable de la consulta."

lunes, 8 de febrero de 2010

HACERSE VIEJO......


Científicos británicos identifican la longitud de los telómeros como causante del envejecimiento biológico
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Científicos de la Universidad de Leicester y el 'King's College' de Londres en Reino Unido han identificado por primera vez variantes definitivas asociadas con el envejecimiento biológico en los humanos.
Los investigadores, que publican su trabajo en la edición digital de la revista 'Nature Genetics', analizaron más de 500.000 variantes genéticas en todo el genoma humano para identificar las variantes que están localizadas cerca de un gen llamado TERC.
Los autores explican que existen dos formas de envejecimiento, el cronológico que se refiere a la edad que se tiene y el biológico, en el que las células de algunos individuos son más viejas o jóvenes de lo que sugiere su edad.
Según Nilesh Samani, de la Universidad de Leicester y codirector del estudio, "existe evidencia acumulada de que el riesgo de enfermedades asociadas a la edad incluye la enfermedad cardiaca y otros tipos de cánceres más relacionados con la edad biológica que con la cronológica".
Los investigadores estudiaron estructuras llamadas telómeros, que son partes de los cromosomas. Los individuos nacen con telómeros de cierta longitud y en muchas células los telómeros se acortan a medida que las células se dividen y envejecen. La longitud de los telómeros se considera por ello un marcador del envejecimiento biológico.
"En este estudio lo que descubrimos es que estos individuos que portan una variante genética particular tenían telómeros más cortos, por lo que parecían biológicamente más mayores. Dada la asociación de los telómeros más cortos con las enfermedades asociadas a la edad, los descubrimientos plantean la cuestión de si los individuos que portan la variante se encuentran bajo un mayor riesgo de desarrollar tales enfermedades", adelanta Samani.
Tim Spector, del 'King's College' de Londres y otro de los codirectores del trabajo, apunta que las variantes identificadas se encuentran cerca de un gen llamado TERC que ya se conocía por su importante papel en el mantenimiento de la longitud de los telómeros.
"Lo que nuestro estudio sugiere es que algunas personas están genéticamente programadas para envejecer a una tasa más rápida. El efecto era bastante considerable en aquellos con la variante, equivalente a entre 3 y 4 años de 'envejecimiento biológico' medido por la pérdida de longitud de los telómeros", afirma Spector.
Por otro lado, el investigador añade que las personas susceptibles genéticamente podrían envejecer incluso más deprisa si se expusieran a ambientes 'malos' para los telómeros como el tabaquismo, la obesidad o la carencia de ejercicio, y terminar varios años biológicamente más mayores o sucumbir a más enfermedades asociadas a la edad.
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