martes, 24 de julio de 2012

LA VIDA NO ES UNA PAVADA,AUNQUE HAYA MUCHOS PAVOTES

No tan simple

JAVIER SAMPEDRO
La versión biológica de Mycoplasma genitalium es una de las bacterias más pequeñas conocidas, y por tanto uno de los organismos más simples del planeta, con solo 485 genes —40 veces menos que una célula humana— y poco más de un centenar de metabolitos, o moléculas orgánicas pequeñas que se van formando y consumiendo durante la actividad vital de la célula. Incluso es capaz de vivir dentro de las células humanas. Desde hace años no solo se conoce su genoma, sino también lo que ocurre cuando se muta cada uno de sus genes. El micoplasma se podría ver como el átomo de hidrógeno de la biología, su sistema autónomo más estilizado, y por tanto el más fácil de modelar.
Su versión virtual, o simulada, es un programa informático de tal complejidad que necesita un agregado de 128 ordenadores y tarda 10 horas en simular una sola división celular, que es la más simple de las operaciones que cabe concebir en una célula viva. La Escherichia coli que vive en el intestino humano, que es una bacteria mucho más compleja que el micoplasma, con más de 4.000 genes, solo tarda 20 minutos en dividirse. Estos simples números revelan que la fuerza bruta de computación no está más cerca de emular las operaciones básicas de la célula viva que Deep Blue de funcionar como un cerebro humano, con perdón de los ajedrecistas.
Pero las células simuladas serán de gran utilidad mucho antes de que los biólogos moleculares, los científicos de la computación y los filósofos del futuro entiendan las razones profundas de esas odiosas comparaciones. La razón principal es que hacer experimentos es mucho más rápido en un organismo virtual que en uno real.
Una técnica esencial en la investigación de nuevos fármacos es el rastreo de centenares de miles o millones de moléculas —auténticas bibliotecas combinatorias de compuestos químicos— en busca de una o unas pocas que muestren actividad contra la enfermedad en cuestión. Estos rastreos masivos, como es natural, no se pueden hacer en pacientes humanos, y hasta ahora se han utilizado animales de experimentación o algún tipo de modelo biológico, como células en cultivo. Ahora se abre la posibilidad de utilizar bibliotecas de moléculas virtuales y simuladores de células o de organismos para este propósito. No solo la Big Pharma, sino también la farmacología académica y la genómica aplicada, se podrán beneficiar de esta estrategia.
Lo mismo vale para la creación de otras moléculas de interés industrial, como nuevos catalizadores y componentes de nanomateriales, y de biocombustibles que no requieran arruinar más bosques y sean compatibles con la nutrición humana y el cuidado del entorno.
De las nuevas simulaciones de organismos, una parte de la biología computacional, cabe decir lo mismo que de la biología de sistemas en su versión tradicional, o basada en bacterias de verdad. La biología de sistemas y su versión computacional se basan en el conocimiento total de un sistema vivo autónomo. Hasta ahora se habían simulado redes de genes con una regulación común, o módulos del metabolismo, la cocina de la célula. Ahora hablamos de simular un ser vivo completo y autónomo, aunque sea el más simple imaginable. También Dios tendría que empezar por algo.

viernes, 20 de julio de 2012

FARMAFFIA

Publicado por Miguel Jara el 18 de julio de 2012
El sábado por la mañana me leí de una sentada el último libro, ¡A dormir!, de Eduard Estivill, que con su apellido ha dado nombre a un “método” para hacer dormir a los bebés y también ha apellidado durante años la polémica.
No había leído otros libros suyos. Entiendo que este resume su método. De momento, como comentaba ayer en mi facebook me quedo con Ibón Olza. Estivill pone mucho cuidado en que su texto sea “científico” e intenta no herir sensibilidades pero en mi opinión no lo consigue. Lo que no puede ocultar el autor es cierto afán medicalizador. Estivill escribe en un capítulo sobre una de las enfermedades inventadas o exageradas, el Síndrome de las Piernas Inquietas (SPI).
Lo define bien: “una inquietud que origina una necesidad imperiosa de mover las piernas“. Se suele dar sobre todo por las noches por lo que a algunas personas les cuesta dormir. Comenta que es un problema “muy nuevo” pero no lo es tanto, yo recuerdo que a mi padre cuando yo era niño ya le sucedía eso, luego debe ser algo antiguo. Otra cosa es que haya ciertos intereses en convertir en enfermedad “formal” lo que es un “problema” menor en la mayoría de las personas que lo padecen, sin conocer además su origen (primero se crea el concepto, luego se medica para ello y ya averiguaremos si el problema es real y cómo surge). A esto es a lo que Estivill da validez en el par de páginas que dedica al asunto:
“Afortunadamente, hoy tenemos medicamentos específicos para el síndrome”. Estivill se muestra partidario de medicar a un niño que no se sabe qué es lo que le ocurre por mucho que se le haya puesto una etiqueta. “Es muy importante diagnosticar la enfermedad correctamente”, indica. Bueno, yo creo que lo que hay que hacer es averiguar de dónde viene el problema para intentar atajar sus causas. En el camino lo mismo nos encontramos que a lo mejor ni merece la pena ponerle un nombre. Que con el debido conocimiento se hará un buen diagnóstico y se decidirá qué tratamiento se ofrece. Vete tú a saber, lo mismo no hace falta tomar nada.
Es útil conocer cómo nació el Síndrome de las Piernas Inquietas en el año 2003 (¿es a esto a lo que se refiere con “muy nuevo” Estivill?). Steven Woloshin y Lisa Schwartz, de la Escuela de Medicina de Dartmouth (New Hampshire) lo han documentado. Los medios de comunicación comenzaron a publicar temas relacionados con el SPI justo después de que en 2003 la farmacéutica GlaxoSmithKline (GSK) lanzara una campaña para promocionar esta dolencia en un encuentro de la Academia Americana de Neurología. GSK estaba estudiando entonces el medicamento Requip (ropinirol), utilizado para tratar el Parkinson, en pacientes con Síndrome de las Piernas Inquietas y al tiempo lanzaba notas de prensa en las que aludía al gran número de personas que padecen este síndrome sin que los médicos lo diagnosticaran.
Woloshin y Schwartz analizaron los 33 artículos que trataban sobre el SPI publicados en la prensa tras la campaña de Glaxo y detectaron que los periodistas daban por buenas cifras de prevalencia muy elevadas no contrastadas. Además, exageraban los beneficios del tratamiento. Los periodistas no pararon de repetir cifras exageradas de prevalencia y la existencia de un fármaco mágico.
Estivill escribe que “es muy frecuente; un 10% de los niños de entre 3 y 12 años pueden padecerla en algún momento de su vida”.
También es interesante conocer cómo se ha difundido la enfermedad en España. En un correo electrónico publicado en la lista de discusión sobre medicamentos esenciales e-farmacos, Joan-Ramon Laporte, farmacólogo catalán de prestigio, catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona y jefe del Servicio de Farmacología del Hospital Vall d’Hebron proponía:
“como interesante ejemplo de algunas estrategias utilizadas para inventar o exagerar enfermedades (…) una visita a la web de la Asociación Española de Pacientes con Síndrome de las Piernas Inquietas, donde llaman la atención varias cosas: En la página inicial hay una totalmente ilegal oferta de atención gratuita a cambio de participar en estudios clínicos. El video muestra opiniones de dos supuestos expertos que son contradictorias en muchos aspectos; uno de ellos insiste mucho en mecanismos moleculares que implicarían la racionalidad de un tratamiento farmacológico. La vaguedad o ausencia de definición de una enfermedad. La generación de confusión entre síntoma, síndrome o enfermedad. La exageración del problema con imágenes de un caso extremo del síntoma. El abultamiento de la prevalencia de la supuesta dolencia y las citas de porcentajes sin población de referencia. La previsión, en los estatutos de la asociación, de acuerdos con instituciones privadas con relación directa o indirecta con el supuesto síndrome. La falta de citas bibliográficas consultables. A falta de citas de trabajos científicos, la referencia a la aprobación por la FDA [agencia de medicamentos estadounidense] de fármacos para el Síndrome de las Piernas Inquietas”.
En el libro La salud que viene narro las estrategias de marketing del miedo que la citada asociación de pacientes y los laboratorios, GSK entre ellos, desarrollaron en nuestro país para introducir la enfermedad y la medicación ad hoc. Claro que hay personas que pueden presentar síntomas similares a los descritos por la “literatura científica”. Pero lo que advertimos quienes escribimos sobre el fenómeno del disease mongering o tráfico de enfermedades es precisamente que hay laboratorios que crean nuevos conceptos de enfermedad para “explicar” -y tratar de medicar- lo que sienten algunas personas -ni mucho menos la mayor parte de las diagnosticadas con estas denominaciones-. Muchas de ellas están sanas. Y cuando se trata de niños jugar con esto es muy peligroso.

EN CUBA


Los retos de la Salud

Estudiantes extranjeros de la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas de La Habana. (Foto: Raquel Pérez)
Estudiantes extranjeros de la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas de La Habana. (Foto: Raquel Pérez)
Este jueves 5.694 jóvenes de 59 países de América Latina, Asia y África recibieron en Cuba el título que los acredita como médicos. La última vez que estuve en esa escuela internacional me encontré desde un compatriota tomando mate hasta una chica de Mongolia lavando su ropa.
Este año va a la cabeza Bolivia con 2.400 graduados, seguida de Nicaragua, Perú, Ecuador, Guatemala y Colombia. Pronto estos médicos regresarán a sus comunidades con la ilusión de sumarse a la lucha contra las enfermedades, aunque realmente sólo algunos lo lograrán.
En muchos países los colegios médicos ponen fuertes obstáculos para reconocer los títulos de la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas (ELAM). Conozco a una chica salvadoreña que lleva años esperando la convalidación a pesar de haber estudiado incluso una especialidad.
Debido a estas limitaciones algunos graduados dejan sus naciones y emigran a países desarrollados donde los reconocen como médicos generales, les permiten hacer una especialidad y más tarde trabajar con los mismos derechos que un galeno local.
La situación hace que el efecto del proyecto sea más modesto de lo esperado. Además ninguno de los países beneficiados lo apoya económicamente por lo que la carga de miles estudiantes extranjeros es para Cuba cada vez más pesada.
Por lo pronto, fuentes de la Salud Pública cubana me confirmaron que la matrícula de la ELAM se reducirá a la mitad y nadie sabe con seguridad cuántas graduaciones más se podrán celebrar.
Es una lástima porque sacar un chico o chica de su comunidad, convertirlos en médicos y regresarlos para que atiendan a los suyos es un proyecto muy humano. Lo comprobé cuando vi a los graduados de la ELAM atendiendo enfermos entre los kunas.
El problema es que Cuba lo financia con el presupuesto de la Salud Pública y allí las cosas no andan tan bien como para tirar manteca al techo. Los hospitales sufren de una escasez crónica producto de la falta de dinero, la dilapidación de los recursos y la corrupción.
En este mismo momento el director de un importante hospital de la capital y decenas de sus subalternos están presos por montarse "el negocio por cuenta propia" pero con los recursos del Estado, cobrando por servicios que incluían desde abortos hasta cirugía estética.
El asunto no debería sorprender a nadie porque toda la clase política tiene alguna parienta o amiga que se ha hecho una liposucción o puesto implantes mamarios. Hasta la Aduana -tan estricta para otras cosas- deja pasar las prótesis sin cobrar aranceles.
Viendo cómo queda la silicona se puede pensar que vale la pena, pero seguramente no cree lo mismo el enfermo que espera por un salón quirúrgico mientras las chicas de la farándula y las amantes de la gente importante se quitan barriga para volver a usar bikini.
Parece que en la Salud Pública no bastará un simple "ajuste del modelo", en realidad necesita una reforma de fondo que termine con las construcciones inútiles, la compra de equipos inservibles, el robo de los alimentos, el mercado negro de medicinas y la corrupción.
Ayudaría mejorar los salarios de los médicos, respetar las promesas económicas que les hicieron a los que cumplían misión en el extranjero, facilitar el ingreso de sus pertenencias al regreso, darles la posibilidad de comprar automóviles nuevos y crear cooperativas de viviendas.
Los recursos no hay que buscarlos muy lejos, basta con dedicar una pequeña parte de lo que los mismos cooperantes generan con su trabajo en otros países. Sobran razones para que el personal cubano de la Salud sea el sector "mimado" de la sociedad.
Y, si hace falta ahorrar más, bastaría aplicar los acuerdos del Congreso del Partido Comunista que orientan a realizar un análisis del gasto que implica cada campaña de solidaridad cubana y propone que dicha colaboración reciba, cuando sea posible, la compensación de los costos.
Con 70 mil médicos, Cuba tiene el capital humano para apoyar a otros pueblos tras una catástrofe, pero sus recursos económicos son tan escasos que parece lógico buscar financiamiento. El intercambio con Venezuela y la coordinación con Noruega en Haití son ejemplos de que eso es posible.
Esta premisa podría servir también para prolongar la vida de la Escuela Latinoamericana de Medicina. No parece excesivo solicitar a los gobiernos que cubran los gastos de manutención de sus alumnos y, sobre todo, que garanticen la convalidación de los títulos.

jueves, 19 de julio de 2012

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Esta semana me he ido encontrando - y me consta que no he sido el único - a numerosos contactos compartiendo bulos de lo más variopinto en Twitter, blogs y, sobre todo, Facebook, que parece el servicio definitivo donde convergen todos los "fakes" que circulan por la red. Seguro que a muchos os sonará lo de los 56 días de Hollande o aquello de que en España hay 445568 "políticos profesionales", sin olvidar los típicos escritos con barbaridades que se atribuyen a un escritor de prestigio para darle más credibilidad (como uno en el que supuestamente Jose Luis Sampedro llama "hijo de p." a cierto político).
Lo más interesante es que, al menos en mi caso, me he encontrado que estos bulos han sido compartidos por gente inteligente y con criterio, con la que se puede hablar razonadamente. Siendo así ¿cómo es posible que en la era de internet, con tantas fuentes para poder contrastar rápidamente los datos estos bulos tengan tanto recorrido? ¿cómo en la era de los blogs, de la posibilidad de tener comentarios y con miles de ojos vigilando, estamos peor que cuando circulaban los powerpoints en las cadenas de correo?
Seguramente la primera causa es la predisposición que tenemos todos a otorgar verosimilitud a aquello que queremos creer, cuando nos dicen precisamente aquello que queremos escuchar. Y ahí todos podemos caer en la tentación de darle a ese compartir en el preciso instante en que hemos sido compensados con ese instante de reafirmación de nuestros prejuicios sobre cualquier tema. Si uno quiere creer que Hollande ha arreglado Francia y ha abierto miles de centros de investigación y guarderías apretando a las grandes empresas en un plis plas o que la crisis en España es culpa de los cientos de miles de políticos que nos cuestan dinero y que con quitarlos ya estará todo arreglado y el coste de compartirlo es tan bajo (un click), no es de extrañar la capacidad de viralidad de estos bulos.

No creas nada que no venga con los enlaces a las fuentes para poder contrastarlo


De un tiempo a esta tarde me he impuesto no otorgar carta de verosimilitud a ningún tipo de información que no venga acompañado de los enlaces a las fuentes de quien ha desarrollado la pieza para poder contrastar, profundizar y analizar la fiabilidad de lo que me están contando.
Y esta exigencia de enlaces no se agota en quien ha sido la fuente del -todavía presunto - bulo, esas páginas del tipo "nuevomediotovaiamasarmarillistaquelosanteriores.com" o "soyelbloggermasmilitantedelplaneta.com", ni siquiera aunque vengan de un blogger o medio con un prestigio labrado durante años. No pocas veces uno se encuentra que cuando tratan un tema del que uno sabe bastante dan pábulo a un rumor, a un estudio inconsistente o directamente toman por cierto cualquier afirmación que venga de un "experto".
Si el medio o el blogger no me proporciona sus fuentes ya sea con enlaces o al menos citándolas, si no me explica cómo ha conseguido averiguar eso que afirma, por mi parte el contenido pasa a estar en "cuarentena" y no lo tomo por cierto hasta que informaciones posteriores lo confirmen más allá de la duda razonable.

Una era de información y contenidos "curados" por los usuarios

En una web en la que los contenidos llegan a nosotros porque "nos los descubren", el rol del usuario a la hora de compartir y emitir otras señales sociales (votar, comentar) cada vez es más relevante en el proceso completo de la información. Este ciclo no acaba ni mucho menos con la publicación, en ese momento empieza el escrutinio público y la distribución y cada vez vamos a necesitar mecanismos para que los desmentidos de los bulos afloren.
¿Qué mecanismos tenemos a día de hoy? Para empezar siempre considero más fiable un contenido de un medio con comentarios abiertos y una pieza que haya pasado el filtro de los "curators" (perdón por el anglicismo, pero las traducciones "comisario" o "filtro" no me acaban de convencer) que tengo por referencia o de una comunidad tipo Menéame. En los sistemas de comentarios hecho de menos mecanismos de meritocracia como el que tenemos en Weblogs SL, la visibilidad la otorga la propia comunidad, de forma que si un comentario desmiente la noticia o la matiza, es muy probable que otros usuarios lo voten y lo sitúen el primero. También estoy pendiente de proyecto como Fixmedia, cuyo objetivo es precisamente "mejorar las noticias" con información adicional.
En todo caso, estos mecanismos son insuficientes a día de hoy. Una era en la que los ciudadanos son una pieza clave en la calidad y la distribución de la información debería llevarnos a potenciar el sentido crítico, a desarrollar mecanismos para filtrar y discriminar y para intentar tener la responsabilidad de que lo que distribuimos tiene al menos un alto grado de verosimilitud y podemos trazar el origen de la información. El disponer de enlaces a las fuentes para poder contrastarlo debería ser una primera base para conseguirlo.

EL DOCTOR NEANDER

Los neandertales ya tomaban manzanilla con fines medicinales

Restos dentales encontrados en la cueva asturiana de El Sidrón demuestran que conocían las cualidades curativas y nutricionales de las plantas

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Los neandertales ya tomaban manzanilla con fines medicinales
Karen Hardy
Material hallado en los restos dentales
Los neandertales eran unos seres sofisticados. Atendían a los enfermos, enterraban a sus muertos y adornaban su cuerpo. Ahora se ha conocido otro dato sorprendente sobre su forma de vida, en concreto sobre su dieta. No solo incluían en su alimentación una gran variedad de plantas, sino que también conocían sus cualidades curativas y nutricionales. Incluso tomaban manzanilla, probablemente cruda, para tratar sus males. Un equipo de investigadores de España, Reino Unido y Australia ha obtenido la primera prueba molecular de ese comportamiento gracias al análisis de restos dentales de cinco neandertales de la cueva de El Sidrón, en Asturias. Los resultados se publican esta semana en la revista Naturwissenschaften-The Science of Nature.
Los neandertales ya tomaban manzanilla con fines medicinales
CSIC
Muestras de dientes
Hasta hace poco se pensaba que los neandertales, que desaparecieron hace entre 30.000 y 24.000 años, eran predominantemente carnívoros. Sin embargo, distintas investigaciones han aportado pruebas de que tenían una dieta variada, mucho más compleja de lo que se creía, que incluía distintas verduras. Científicos liderados por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y la Universidad de York han identificado el material atrapado en el sarro de diez muestras de cálculos dentales (placa dental calcificada) de neandertales de la cueva de El Sidrón y han hallado la primera prueba molecular de que un individuo de esta especie ingirió dos tipos de plantas medicinales: aquilea y camomila.
Los neandertales ya tomaban manzanilla con fines medicinales
CSIC
Cueva de El Sidrón
En investigaciones realizadas en 2009 por el equipo de excavación de El Sidrón se había identificado el gen neandertal que les dotaba para percibir el gusto amargo. Y la aquilea y la camomila lo son. «Como estas plantas tienen un sabor amargo y bajo poder nutritivo, llegamos a la conclusión de que las usarían por razones medicinales, como hacemos ahora», explica Antonio Rosas, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC. El científico cree que estas plantas eran consumidas probablemente crudas, ya que no hay indicios de que fueran «cocinadas», aunque sí se conoce que los neandertales pasaban por el fuego algunos alimentos. «Además de ingerirlas, pudieron aplicárselas directamente en la piel», apunta Rosas.

Uso del fuego

Los neandertales ya tomaban manzanilla con fines medicinales
CSIC
Antonio Rosas
En los análisis de las muestras dentales, realizados con complejas técnicas como la espectrometría de masas, han aparecido otros compuestos orgánicos. Por ejemplo, gránulos de almidón triturados, muy nutritivos, procedentes de tubérculos, legumbres, gramíneas o cortezas de árbol, los más antiguos confirmados hasta ahora mediante test bioquímicos (43.000 años). También se han hallado moléculas que se producen en la combustión de la madera, lo que demuestra «un uso intensivo del fuego; inhalaban humo con asiduidad», dice Rosas.
«Es fascinante lo que podemos llegar a conocer de una muestra de sarro», afirma el investigador. «Los neandertales eran distintos a nosotros, pero cada nuevo descubrimiento acentúa más su humanidad. Posiblemente darán más que hablar en los próximos años».

martes, 17 de julio de 2012