domingo, 7 de julio de 2013

Y LA GENTE SE SIGUE MURIENDO

Medicina del futuro

La idea es construir tejidos, órganos o piezas de repuesto para tratar enfermedades hoy incurables

Pocas líneas de investigación son capaces de despertar tantas esperanzas como la naciente medicina regenerativa, la idea de construir tejidos, órganos o piezas de repuesto para tratar enfermedades hoy incurables. La herramienta central de esta nueva disciplina son las células madre, células inmaduras que poseen la capacidad de convertirse, o diferenciarse, en todos los tipos de tejido adulto del cuerpo —desde neuronas del cerebro hasta islotes del páncreas pasando por todo lo demás— y cuyo genoma se puede obtener del paciente de modo que el material trasplantable sea genéticamente idéntico a él y no produzca rechazo inmunológico. El descubrimiento de un nuevo tipo de células madre por Shinya Yamanaka, último premio Nobel de Medicina, está situando a Japón como el líder emergente de la disciplina. Las células madre iPS, o de pluripotencia inducida, se obtienen retrasando el reloj de simples células de la piel para que recuperen su primitiva condición inmadura. Esto evita de un plumazo las principales objeciones religiosas y políticas contra la medicina regenerativa, que se oponen al uso de embriones humanos de dos semanas.
Japón ha puesto en las células iPS lo mejor de sus recursos científicos, que son muchos, y ya están empezando a dar resultados. En apenas dos semanas hemos conocido dos investigaciones importantes destinadas a obtener retinas para los ciegos e hígados de repuesto para los enfermos que mueren en la cola de los trasplantes. El primer proyecto entrará en pocos meses en ensayos clínicos —los primeros con células iPS— y el segundo puede tardar unos 10 años en llegar a la práctica médica, pero ambos se basan en trabajos muy solventes y rompedores sobre la biología del desarrollo humana. Y es seguro que habrá más en cartera.
Pese a todo lo anterior, la mayor parte de los científicos, incluidos los japoneses, insisten en la necesidad de seguir trabajando en paralelo con todas las líneas abiertas, incluidas las células madre embrionarias y los avances biomecánicos que combinan células con materiales artificiales innovadores. El objetivo es muy importante, y no tiene sentido dejarse la mitad de las herramientas olvidadas en un cajón.

lunes, 1 de julio de 2013

PARECE QUE ASI EMPEZAMOS A HABLAR

Comprendiendo el Lenguaje Neandertal

ResearchBlogging.org

Introducción al post

En esta entrada os traigo la revisión de un artículo científico en proceso de publicación, que ya ha pasado la revisión por pares -es decir, ha sido aceptado definitivamente. Se trata del estudio titulado: On the antiquity of language: the reinterpretation of Neandertal linguistic capacities and its consequences, por Dan Dediu y Stephen C. Levinson.

El paper en cuestión trata sobre el lenguaje neandertal. Y, más en general, sobre el origen y trayectoria evolutiva e histórica del lenguaje, entre los distintos seres humanos (todo el género Homo).

En mi opinión, es un trabajo con grandes aciertos, que se venía haciendo muy necesario. Un soplo de aire fresco en comparación con algún otro estudio que hemos revisado aquí. Tiene la suficiente extensión y detalle para abordar la revisión de la mayor parte de las problemáticas relacionadas con el origen del lenguaje: Lo anatómico, lo genético, lo arqueológico, etc. Y lo hace con bastante acierto.

En el conjunto del trabajo, y en sus reflexiones finales, tiendo a coincidir con lo que sus autores defienden y concluyen. Creo que, en términos globales, hacen una correcta valoración de la mayor parte de las evidencias que manejan.

Algunos aspectos, sin embargo, me resultan menos convincentes, o creo que están equivocados, en especial en la evidencia arqueológica y con los modelos que manejan para el remplazamiento poblacional de inicios del Paleolítico superior en Eurasia. Estos aspectos que, desde mi punto de vista, son algo más criticables, los desglosaré al final del post.

Ahora, sin más dilación, paso a resumir el contenido del trabajo en sus elementos esenciales.

El meollo de la cuestión

El artículo de Dan Dediu y Stephen C Levinson viene a refutar, de manera contundente, una idea: que se puede situar el origen del lenguaje humano hace entre 50.000 y 100.000 años (Chomski 2010), coincidiendo con una putativa "revolución del comportamiento moderno" (Mellars 2005), en un escenario saltacionista, motivado por una mutación genética fortuita (y revolucionaria en si misma).

Por el contrario, los autores revisan y ponen en orden las evidencias de los distintos campos (arqueología, paleoantropología física y ADN antiguo, etc.). Con ello, muestran que la hipótesis más plausible y acorde a las evidencias es un origen mucho más antiguo del lenguaje humano, tal y como lo conocemos. Ese origen del lenguaje, según los autores:
  • Es anterior a la separación genética de Neandertales y Humanos Anatómicamente Modernos (HAM). 
  • Sucedió en África. 
  • Coincidiría con el último ancestro común a la rama neandertal y los HAM.
  • Y se data hace -al menos- medio millón de años. 
En cuanto a las evidencias genéticas, el peso de los argumentos lo llevan las similitudes (tanto en términos de genes heredados, cómo de variabilidad en los mismos), entre las poblaciones humanas extintas (Neandertales y "Denisovanos") y las actuales. En particular en lo que se refiere a los genes -probablemente-  relacionados con la formación, y comprensión, del habla y del discurso. También se recogen los datos que prueban la existencia de interfertilidad entre estas poblaciones, y de una notable herencia neandertal en todos los no-africanos, y de los "Denisovanos" en Asia y Oceanía.

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domingo, 30 de junio de 2013

sábado, 29 de junio de 2013

Cómo afecta el consumo de cannabis al área del cerebro que coordina movimientos

Fumando cannabis
Una persona fumando cannabis. (ARCHIVO)
  • El consumo crónico de cannabis altera la coordinación motora.
  • El THC provoca una inflamación en el cerebelo, el área del cerebro que coordina los
Un grupo de investigadores de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) han hecho público esta semana que han descubierto el mecanismo cerebral que altera la coordinación motora por el consumo crónico de cannabis.
El estudio, que se ha publicado esta semana en la revista Journal of Clinical Investigation, ha demostrado que la exposición crónica a la principal sustancia psicoactiva del cannabis, el delta9-tetrahidrocannabinol (THC), provoca una inflamación en el cerebelo, el área del cerebro que coordina los movimientos y responsable del aprendizaje motor.
Según ha explicado uno de los investigadores del proyecto, Andrés Ozaita, hasta ahora se sabía que el consumo crónico de cannabis causa una disminución de los receptores de cannabis, que están presentes en casi todas las partes del cerebro y realizan funciones diferentes.
Estos daños son reversibles si se interrumpe el consumo de cannabis y se utilizan fármacos inhibidores de la microgliaCon esta nueva investigación, han conseguido demostrar que esta disminución de los receptores de cannabis provoca un "ambiente neuroinflamatorio" en el cerebelo, ya que se activa la microglia, un conjunto de células consideradas como el sistema inmunitario del cerebro.
La microglia, que normalmente está en latente, se activa ante el THC del mismo modo que cuando hay un daño cerebral, de manera que se produce una inflamación que impide el correcto funcionamiento del cerebelo.
El estudio se ha realizado en ratones de laboratorio, que tras la exposición al cannabis, manifestaban problemas "leves" de coordinación motora, según ha explicado Ozaita.
Estos daños son reversibles porque la investigación ha demostrado que si se interrumpe el consumo de cannabis y se utilizan fármacos inhibidores de la microglia, los problemas de coordinación motora se reducen o desaparecen completamente.
Según los científicos, este mecanismo cerebral podría funcionar igualmente con los humanos ya que está demostrado que el consumo crónico elevado de cannabis provoca también problemas de coordinación fina y una disminución del número de receptores de cannabis, de modo que lo único que falta por demostrar es que la microglia se activa también.
El trabajo de investigación ha sido elaborado por los científicos Laura Cutando, Arnau Busquets-Garcia, Emma Puighermanal, Maria Gomis-González, José María Delgado-García, Agnès Gruart, Rafael Maldonado y Andrés Ozaita.

CUANTO MAS CHICO ES TU CEREBRO,MAS LINDO TE CREES...

Usted puede ser un narciso

Neurólogos de Berlín asocian el trastorno egótico al déficit de neuronas en el cerebro emocional

El Narciso de Caravaggio.
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Usted puede ser un narciso. La frase acertará con uno de cada 100 lectores, porque esa es la proporción de la población que muestra ese fastidioso rasgo de carácter. O mejor, que sufre ese trastorno de la personalidad (NPD, por Narcissistic Personality Disorder). Y de ser así lo más probable es que tenga usted un marcador físico identificable por cualquier neurólogo: una reducción de la materia gris en una parte de su cerebro llamada ínsula y que es esencial para la empatía, o identificación con el otro. El único otro con el que sería usted capaz de identificarse sería usted mismo. Con su propio mecanismo.
Los narcisistas habrán existido desde que surgió la especie humana hace 100.000 años, pero solo llevan ese nombre desde que se lo puso el médico y activista británico Havelock Ellis (1859-1939), cuya obra mayor, Estudios sobre la psicología del sexo, se publicó en siete volúmenes a lo largo de 30 años y fue censurada con saña por la ortodoxia victoriana de la época. El nombre, naturalmente, remite al mito griego de Narciso, el tipo que acabó muriendo ahogado de tanto mirar su reflejo en el agua.
El psiquiatra Stefan Röpke y sus colegas de los departamentos de psicología clínica, neurociencia afectiva, neuroimagen y psiquiatría de la Universidad Libre de Berlín, presentan sólidas evidencias en el Journal of Psychiatric Research de que los narcisistas —o pacientes de trastorno de la personalidad narcisista (NPD), por emplear el término técnico— muestran una reducción de la materia gris en la ínsula y otras zonas relacionadas del córtex cerebral, la sede de la mente humana.
El narcisista se caracteriza por “muestras ubicuas de grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía”, según la definición estándar de la Asociación Americana de Psiquiatría. Es una persona absorta en sí misma, convencida de su propia importancia más allá de toda duda razonable y con una necesidad patológica —literalmente— de recibir muestras de admiración y toda clase de atenciones de los demás. ¿Ya siente usted sudores fríos?
Röpke y sus colegas han estudiado a 17 pacientes (12 hombres y 5 mujeres) que habían sido previamente diagnosticados de trastorno de la personalidad narcisista, y también a 17 personas del montón con la misma distribución de sexos, edades y niveles socioculturales que les han servido como control. Su principal conclusión: “Aportamos aquí la primera evidencia empírica de anormalidades estructurales en los cerebros de los pacientes con trastorno de la personalidad narcisista”.
La ínsula es una región del córtex (o corteza) cerebral, la capa más exterior de nuestro cerebro, y la que se pliega en surcos y convoluciones para hacer sitio a nuestras grandes demandas cognitivas. Si estuviera extendido mediría lo que una de esas servilletas grandes de los restaurantes de tres dígitos, y no tendría mucho más espesor.
La ínsula está precisamente enterrada en el puro fondo del surco más profundo del cerebro, la cisura de Silvio (o surco lateral), que siempre muestran los dibujos del cerebro. Es el límite posterior del lóbulo frontal, la parte de este órgano que más ha crecido durante la evolución de los homínidos: las redes neuronales que nos hacen humanos. Por estudios anteriores se sabe que la ínsula está implicada en la consciencia —y en la autoconsciencia, que viene a ser la capacidad de reconocerse en un espejo—, la percepción, la cognición y la experiencia interpersonal. Eso incluye la empatía, o facultad de identificarse con el otro, de ponerse en su pellejo.

INDIA,MUJER,NIÑA,TODO ES VIOLENCIA CON ELLAS DESDE HACE MILENIOS



“Mujeres indígenas empoderadas reafirman sus derechos”
 
Por Silvia Romanelli
 
IPS entrevista a VICTORIA TAULI-CORPUZ, defensora de los derechos indígenas
 
NACIONES UNIDAS, jun 2013 (IPS) - Las mujeres en distintas partes del mundo están expuestas a violencia doméstica, sexual y de género, a la explotación económica, mutilaciones genitales y matrimonio precoz. Pero el riesgo para las que pertenecen a comunidades aborígenes es especialmente alto.
En ese contexto, la Fundación Tebtebba defiende los derechos de las comunidades aborígenes y trabaja para la correcta implementación de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.
Victoria Tauli-Corpuz, directora ejecutiva de la Fundación y presidenta de la Red de Mujeres Indígenas de Asia, conversó con IPS sobre cómo ellas pueden cuestionar las prácticas discriminatorias y qué cosas puede hacer la comunidad internacional para ayudarlas.
Tauli-Corpuz también trabajó como consultora para el informe: “Breaking the Silence on Violence Against Indigenous Girls, Adolescents and Young Women” (Rompiendo el silencio sobre la violencia contra las niñas, las adolescentes y las jóvenes mujeres indígenas), un esfuerzo conjunto de diferentes agencias de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
El estudio pretende hacer frente al “‘silencio estadístico’ respecto de la violencia contra niñas y mujeres indígenas”.

IPS: En algunas comunidades, el sometimiento de las mujeres a los hombres y la violencia que sufren se consideran parte de su tradición cultural. ¿Cómo se puede hacer frente a esa idea?
 
VICTORIA TAULI-CORPUZ: La violencia contra mujeres y niñas viola los derechos humanos y no debe tolerarse de ninguna manera, aun cuando se la califica como “parte de una tradición local” o como algo “cultural”.
La violencia es una experiencia individual, aunque hay situaciones en que las mujeres que pertenecen a un determinado grupo, como las comunidades indígenas, corren un mayor riesgo de sufrir actos de este tipo debido a coyunturas históricas y actuales de colonización, dominación, racismo y discriminación.
Si hay prácticas culturales que promueven la violencia contra las mujeres y las niñas indígenas, es necesario criticarlas y cambiarlas con severidad.

IPS: ¿Cómo se pueden implementar medidas efectivas contra la violencia en las comunidades indígenas en las que la jerarquía interna de las obligaciones familiares y sociales es particularmente importante?

VTC: Se pueden implementar medidas efectivas si los organismos estatales y las organizaciones no gubernamentales dan ciertos pasos.
Pueden ayudar a fortalecer a las organizaciones indígenas para que atiendan el problema, documentar y registrar el fenómeno y asistir a los gobiernos locales para que implementen estrategias culturales y con enfoque de género para manejar estos asuntos y con presupuestos para que desarrollen programas.
También pueden crear conciencia entre las poblaciones indígenas (entre autoridades tradicionales y organizaciones aborígenes) sobre los derechos de mujeres, niños y niñas, así como sobre la violencia que sufren.

IPS: El colonialismo hizo que algunos pueblos indígenas internalizaran el racismo y que las mujeres aborígenes aceptaran la violencia. ¿Podría explicar el vínculo entre colonialismo y violencia contra las indígenas?

VTC: El colonialismo, ligado al patriarcado, privó a las mujeres indígenas de derechos básicos como ser dueñas y controlar sus propias tierras, territorios y recursos. Perpetuó el racismo y la discriminación que sufren a tal punto que algunas niegan su identidad indígena y tratan de emular las formas de los colonizadores.
Esa es solo una forma en que las mujeres internalizan su opresión, lo que las coloca en una situación de mayor vulnerabilidad frente a la trata de personas y a la prostitución.
El alcoholismo y la drogadicción también fueron herramientas de los colonizadores para deshumanizar a los indígenas, y el patriarcado colonial reforzó o promovió el machismo entre los hombres. Todos estos son factores que explican la violencia que sufren las niñas y las mujeres indígenas.
Los esfuerzos de los colonizadores por extraer minerales, petróleo y gas de territorios indígenas también llevaron a construir enclaves donde los trabajadores vivían y llevaban mujeres prostituidas.

IPS: A veces, el estado exacerba elementos que generan violencia contra las mujeres y las niñas, y hasta puede ser él mismo responsable de perpetrarlas, como políticas discriminatorias o servicios de salud y educación carentes de perspectiva cultural. En estos casos, ¿qué pueden hacer las agencias de la ONU?

VTC: La ONU pude ayudar a facilitar canales u oportunidades para que las mujeres indígenas usen tratados como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer o el Comité sobre los Derechos de la Infancia o el Comité de los Derechos Humanos, para presentar quejas contra políticas discriminatorias y programas estatales.
El representante especial del secretario general para violencia contra mujeres, niños y niñas también puede visitar países donde se denuncian casos de violencia contra poblaciones indígenas.
Los fondos y las agencias de la ONU, como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, ONU Mujeres y el Fondo de Población de las Naciones Unidas deben asignar más asistencia técnica y financiera para atender este tema a escala local, regional y global.

IPS: El informe de la ONU “Breaking the Silence” se basa en la idea de que la violencia contra las indígenas debe atenderse como un problema específico, incluido pero diferenciado de la violencia general contra las mujeres. ¿Se corre el riesgo de etiquetarlas con este enfoque? ¿De qué forma contribuye a resolver el problema?

VTC: Pedir que la violencia contra las indígenas se considere un problema específico solo establece el hecho de que si hay pocos servicios para atender a las mujeres y a las niñas en general, hay aun menos para las que pertenecen a comunidades aborígenes.
No se corre el riesgo de etiquetarlas. Solo es una cuestión de nombrar el problema para atenderlo de forma más adecuada y efectiva.
También permite aclarar que las mujeres aborígenes, generalmente, no concuerdan con utilizar la cultura o la tradición para justificar la violencia que padecen y para subrayar que las personas que con mayor eficacia atienden el problema son ellas mismas que, empoderadas, reafirman sus derechos en tanto que mujeres e indígenas.

viernes, 28 de junio de 2013

llevamos miles de años modificandolos ¿ono?

¿Somos capaces de modificar nuestros pensamientos?

La ciencia defiende que gracias a la plasticidad neuronal del cerebro es posible, pero con constancia


¿Somos capaces de modificar nuestros pensamientos?
La neurobiología defiende que el ser humano es capaz de poder modificar los pensamientos GYI
Todos los cambios en la vida cuestan. Incluso los más, a priori, digeribles (cambio de trabajo, de residencia…) casi siempre comportan algún tipo de contrariedad. Por no hablar de los más profundos (de pareja, de hábitos) que requieren de una dosis de tesón, esfuerzo y, por qué no decirlo, sufrimiento. Pero a la postre, es factible hacerlos, no es una utopía. A unos les llevará más tiempo, a otros menos, pero no son un imposible.

Sin embargo, ¿qué pasa cuando hablamos de cambios más abstractos? ¿De algo tan intangible como pueden ser los pensamientos? Quizás, muchos defenderán que ese tipo de modificaciones son una quimera, algo inviable. Sobre todo si hablamos de esos pensamientos recurrentes que nos acompañan constantemente y que, en algunos casos, incluso pueden llegar a ser muchas veces paralizantes. Pues bien, la ciencia nos dice que incluso este aspecto es posible modificarlo.

¿Y dónde está la clave?, se preguntarán. La respuesta es clara: en la plasticidad de nuestro cerebro. “La plasticidad es la capacidad de modificar, y la conducta es muy modificable”, explica a LaVanguardia.com Manuel Nieto Sampedro, neurocientífico responsable del grupo de Plasticidad Neuronal del Instituto Ramón y Cajal del CSIC. “Lo único que hay que hacer es persistir en una modificación. El sistema nervioso se modifica por repetición”, añade. Es como aquel deportista que mejora sus prestaciones a base de entrenamiento continuo, repitiendo una acción hasta la saciedad.

El uso repetido de una conexión sináptica, entre dos células nerviosas, produce lo que se denomina potenciación de larga duración, que se asocia con el aprendizaje y la memoria. “Es un fenómeno electrofisiológico que conduce a cambios morfológicos. Una cosa que es fisiología, actividad eléctrica, produce una modificación anatómica”, esgrime Nieto.

Gracias a la constancia, a la repetición, “un contacto pequeño entre dos células nerviosas se puede hacer más grande, más eficaz”. “Si para comunicar una célula con otra hace falta 1 picovoltio [una billonésima de voltio], cuando la comunicación está ‘potenciada’ con 0,1 ya sería suficiente. Eso quiere decir que con una señal mucho más pequeña se producen resultados incluso más grandes que antes de potenciarse”, agrega este investigador del CSIC.

De la teoría a la práctica

La ciencia nos dice que nuestro cerebro es moldeable, que nuestro sistema nervioso se puede modificar a través de la repetición y que, en consecuencia, tenemos la capacidad de modificar algo tan intangible como son nuestros pensamientos recurrentes. La teoría está clara. Pero, todo esto, llevado a la práctica, ¿cómo se hace? Una vía posible es, sin duda, la meditación.

“Con la meditación, y eso se ha demostrado científicamente, disminuye la ansiedad y la depresión (mejora el estado de ánimo). Además, da más ecuanimidad, nos permite relacionarnos mejor con los otros y en general nos tranquiliza”, relata el médico y profesor de Psicobiología de la Universidad de Valencia, Vicente Simón.

Las técnicas meditativas que se utilizan son, básicamente, de concentración. Se trata de focalizar la atención en una cosa y mantenerla. Esa es la idea a grandes rasgos: concentrarnos en cosas que nos aporten bienestar y llegar a tolerar o desechar poco a poco las que nos incomoden. “Es inicialmente difícil, porque simplemente no estamos entrenados para ello”, arguye Simón. “Normalmente, la mente va de aquí para allá. Los orientales la llaman la 'mente mono', porque salta de un lado a otro”, agrega. El secreto, como no se cansa de repetir Manuel Nieto Sampedro, radica en la persistencia. Una persistencia que comportará con el tiempo cambios en nuestro sistema neuronal.

Una gran cantidad de estudios científicos avalan la meditación como fuente de beneficio para el cerebro. En 2011, por ejemplo, investigadores de la Universidad de Yale comprobaron, a partir de imágenes cerebrales, que las personas que practican con frecuencia son capaces de apagar las áreas del cerebro relacionadas con soñar despierto y las divagaciones.

En el mismo año, psiquiatras del Hospital General de Massachussets comprobaron, en un estudio publicado en la revista Psychiatry Research, que ocho semanas de meditación podían comportar cambios en las regiones cerebrales relacionadas con la memoria, la autoconciencia, la empatía y el estrés. Detectaron, a través de las imágenes obtenidas por resonancia magnética, un incremento de la densidad de materia gris en el hipocampo, una zona muy importante para el aprendizaje y la memoria, y en estructuras asociadas a la autoconciencia, la compasión y la introspección.

En la actualidad, la meditación “se utiliza, de forma clínica, para prevenir la recaída en la depresión”, apunta el doctor Simón. “También se están desarrollando muchos programas clínicos para tratar otras patologías: ansiedad, drogodependencias, trastorno límite de personalidad, trastornos de alimentación, etc.”. En todos los casos, la meditación supone una herramienta más de las que conforman el protocolo de actuación.

Todo el mundo puede practicarla

La práctica de la meditación no sólo comporta beneficios a las personas con algún tipo de problema, sino que “aporta bienestar a todo aquel que la practique”. “Es cuestión de motivación y fuerza de voluntad para empezar. Lo que cuesta más es encontrar 15 ó 20 minutos al día y reservarlos para llevar a cabo la práctica”, reflexiona Simón.

Cabe tener en cuenta que de la misma manera que nuestro cerebro tiene capacidad para aprender, también cuenta con la posibilidad de desaprender. “La potenciación de una conexión puede perderse. Somos animales reversibles. Una ‘potenciación de larga duración’ se puede adquirir a base de repetir algo, pero se puede perder a base de repetir lo mismo a frecuencia e intensidad distintas”, sentencia el neurobiólogo Manuel Nieto.