sábado, 29 de noviembre de 2014


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Un identikit de los hombres violentos


Como piensan quienes golepean  a las mujeres y por que actúnan de ese modo..   Cuatro profesionales que trabajan con hombres violentos cuentan sus experiencias y los desafíos de su trabajo. Las resistencias a los tratamientos. Los cambios que se pueden lograr.
Creen en la superioridad del hombre sobre la mujer y ven como “peligroso” que ella tenga autonomía y tome sus propias decisiones. Están convencidos de que si su pareja desafía su autoridad o los contradice tienen derecho a imponerle un correctivo, y que ella es parte de sus posesiones. Dicen que si la empujan, le tiran del pelo, la pellizcan o no le pegan “tan fuerte”, no la están agrediendo. Y que, en todo caso, si le pegan es porque ella los provocó o se lo merece. Incluso, argumentan que la violencia “es cruzada”, que ella también es violenta y ellos sólo “reaccionan” para defenderse.
Así piensan y actúan hombres que ejercen violencia de género en el ámbito doméstico. El conjunto responde a lo que expresan ellos mismos en distintos grupos, a los que concurren mayoritariamente obligados por la Justicia, a modo de probation, para recibir tratamientos “psicosocioeducativos” que los ayuden a modificar su conducta. ¿Cambian o son irrecuperables? En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la No Violencia hacia las Mujeres, cuatro profesionales que trabajan en distintas instituciones con hombres violentos cuentan sus experiencias, los desafíos y frustraciones.
Saben que hay “mucha resistencia institucional y social” para apoyar terapias que pongan el foco en los victimarios. Porque hay quienes sostienen que no vale la pena, dado que el porcentaje que logra “reeducarse” suele ser bajo y que entonces hay que priorizar los recursos y el presupuesto –generalmente escaso– en atender a las víctimas. Los especialistas responden: “Nosotros trabajamos con hombres pensando en las mujeres y niños”.
Y reclaman que se implemente un Programa Nacional de Asistencia a Varones Agresores, con perspectiva de género y de derechos humanos, en el marco de un plan nacional para prevenir, sancionar y erradicar la violencia hacia las mujeres, previsto en la Ley 26.485, sancionada en 2009. “Por cada hombre que atendés, estás ayudando al menos a dos mujeres”, destacan.

Aníbal Muzzín y Sebastián Kikuchi son psicólogos. Muzzín coordina grupos de hombres que ejercen violencia machista en el Equipo de Violencia del Hospital Alvarez, de la ciudad de Buenos Aires, Kikuchi en la Dirección de Políticas de Género de la municipalidad de La Matanza; Liliana Carrasco y Carmen Umpierrez son trabajadoras sociales. Carrasco se desempeña en el servicio de Abordaje Integral en Violencias de Género del Sanatorio Municipal Julio Méndez, de la obra social de empleados municipales de Buenos Aires (ObSBA); Umpierrez, en la Asociación Civil Pablo Besson, dedicada a la Prevención y Asistencia en Violencia Familiar, donde trabajan fundamentalmente con hombres de comunidades religiosas, principalmente miembros de iglesias evangélicas.
Las cuatro instituciones forman parte de la Red de Equipos de Trabajo y Estudios en Masculinidades, creada en 2011 por el precursor del trabajo con varones violentos en la Argentina, Mario Payarola, quien comenzó en 1995 en el municipio de Vicente López y luego fue creando otros espacios. Pero trabajó durante años “en completa soledad”, dice Muzzín. “La mayoría nos formamos con él”, agrega. Hay más instituciones y profesionales que forman parte de la red: decidieron agruparse con el objetivo de unificar criterios en el tratamiento de la problemática. Y además, “para no estar tan solos en una temática que necesita un abordaje colectivo. Hay mucha resistencia institucional y social para trabajar con varones”, reconoce Carrasco. “Y también nos agrupamos por la resistencia de los mismos varones a asistir a este tipo de grupos, si los encuentros no se adecuan a sus horarios.
Trabajar en red nos permite cubrir distintas bandas horarias”, agrega Umpierrez. Hace pocas semanas se realizó el primer encuentro de la red en la ciudad de Buenos Aires.

Las otras ONG que forman parte de la red son el Grupo Buenos Aires, de Lomas de Zamora, y la Asociación Civil Decidir, de Moreno. También la integran otros profesionales que trabajan en Jujuy y en Escobar.

“El trabajo con varones requiere un reconocimiento esencial: hombres y mujeres se relacionan en el marco de un sistema patriarcal y por ello debemos reconocer que la perspectiva de género implica reconocer las relaciones de poder que se dan entre los géneros, en general favorables a los varones como grupo social y discriminatorias hacia las mujeres. Que esas relaciones han sido constituidas social e históricamente y son constitutivas de las personas. Que atraviesan todo el entramado social y se articulan con otras relaciones sociales, como las de clase, etnia, edad, preferencia sexual y religión”, señala Muzzín.
Abandono
En cada uno de los grupos que coordinan los cuatro profesionales hay alrededor de 10 varones. Llegaron mayoritariamente por orden judicial: tienen denuncias, órdenes de exclusión o prohibiciones de acercamiento a su pareja o ex pareja, causas por lesiones leves, amenazas, hostigamiento. Con excepción de los varones que pertenecen a comunidades religiosas, el resto está separado ya de la mujer a la que maltrataban. “Venimos por el papelito”, dicen en referencia a la orden del tribunal que los manda a “reeducarse”. El tratamiento grupal dura un año, con un encuentro semanal. Lo ideal, coinciden en la red, sería poder continuarlo más tiempo, como ocurre en el municipio de La Matanza –donde la terapia se extiende por tres años– pero tienen limitaciones en términos de apoyo institucional para abrir otros espacios. De hecho, Muzzín trabaja sin cobrar ningún sueldo desde hace casi un año y cobró un solo año de los cuatro que lleva coordinando grupos de varones en el Hospital Alvarez, que depende del gobierno de Mauricio Macri.

En La Matanza se encuentran con otro problema: hay deserción importante. En el primer año, actualmente, hay 10 varones que ejercen violencia hacia su pareja; en el segundo, 5, y en el último, donde ya no hay encuentro semanal, sino un seguimiento personalizado, apenas 2. Esa, dicen, es una de las grandes frustraciones que enfrentan. El abandono del tratamiento ronda el 40 por ciento en los distintos dispositivos terapéuticos. Los cuatro profesionales coinciden en que sería más fácil que pudieran sostener la asistencia a los grupos si la Justicia los obligara a concurrir por más tiempo o se ocupara que hacer un seguimiento más comprometido sobre el imputado. “Cuando desde el tribunal se olvidan de hacer el seguimiento, de pedir informes sobre si experimentó cambios en su conducta, el hombre automáticamente deserta. Es lamentable, pero lo que le importa al juzgado es si está viniendo, no sus cambios”, cuestionó Muzzín.
–¿Qué cambios en la conducta logran cuando terminan el primer año de tratamiento grupal?
Muzzín: –Hay cambios en los pensamientos que originan las conductas violentas. Entonces, disminuyen sus comportamientos violentos, sus justificaciones, minimizaciones y las negaciones de esos comportamientos violentos.

Carrasco: –Básicamente mejoran su calidad de vida. En ese año, trabajan fundamentalmente para romper ciertos mitos.

Umpierrez: –A lo largo de los encuentros van viendo una postura diferente a la que traen: que la mujer no es parte de sus posesiones, que puede haber otra mirada de la realidad. Pero el primer mito que tenemos que trabajar es el de la superioridad del hombre sobre la mujer. Están convencidos de que tienen que imponer un correctivo en caso de que se falte a su autoridad. Argumentan que se les quita autoridad cuando se los contradice.

Kikuchi: –Un mito habitual que reproducen es que la violencia es sólo física. Entonces dicen: “Sólo la empujé” o “No le pegué tan fuerte”.

Carrasco: –Dicen: “Ella también es violenta” porque en determinado tiempo de relación ella puede reaccionar ante tanta violencia. Ese es un argumento fuertísimo que repiten. Pero cuando analizás la situación ves claramente que hubo previamente un abuso de poder en la relación ejercido por él hacia su pareja, que hace que ella reaccione y ella a veces termina convencida de que también es violenta. Ellos se sienten provocados. Tienen un concepto de autoridad distorsionado: que ellos están siempre por encima y ellas, por debajo.

Umpierrez: –Además, ven peligroso que las mujeres tengan autonomía económica. Los mayores de 50 o 60 años sostienen que el problema es que la mujer salió a trabajar y dejó la casa.
Violencia espiritual
En el municipio de La Matanza tienen diez años de experiencia brindando tratamiento a hombres violentos. “Algunos repiten el primer año”, cuenta Kikuchi, quien trabaja en ese dispositivo desde hace tres años. “Es tan arraigada la conducta violenta que los cambios se ven a través del tiempo. En el segundo nivel buscamos fijar esa no justificación de la conducta violenta, y que se hagan responsables de sus actos. Por más mínimo que sea el cambio, impacta en su vida social y en sus relaciones de manera importante. El tercer año, ya es individual el abordaje”, explicó el psicólogo.

En la Asociación Pablo Besson trabajan hace dos décadas desarmando la ideología patriarcal dentro de las comunidades religiosas, mayoritariamente evangélicas. Observan que además de violencia física y psicológica contra sus parejas, los varones que asisten a sus grupos ejercen “violencia espiritual”. El 32 por ciento de los varones, en este caso, llegan a la institución derivados por sus líderes religiosos.
–¿Cómo se expresa la violencia espiritual? –le preguntó este diario a Umpierrez.

–Utilizan el dogma o la doctrina que está en la Biblia para mantener en sujeción a su esposa. Sacan frases bíblicas para imponerse. Por eso trabajamos sobre la ideología del patriarcado. Ellos sostienen que “el hombre es padre de familia”; que “la autoridad es del hombre”, que “la mujer no puede negar el cuerpo al hombre”. Son todos recortes de la Biblia –contó la trabajadora social, que hace nueve años se ocupa de esa tarea. Destacó que empezaron con esta experiencia veinte años atrás, al darse cuenta de que las iglesias tenían que “hacer algo más que mandar a la gente a orar”.

Mariana Carbajal

UD.SIGA REZANDO,NO SE PREOCUPE,PERO CON EL CULITO A LA PARED

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Coral Bravo
Religión, depravación y pederastia

Donde existe represión, existe depravación, y, a veces perversión pérfida e insana. El cristianismo lleva veinte siglos criminalizando la sexualidad humana, reprimiéndola, ensuciándola y difamándola. Para la dogmática católica la sexualidad es pecado, para los demás, claro, excepto en su función reproductiva y, por supuesto, en el sacrosanto matrimonio, que, como dios manda, encadena a marido y mujer hasta que la muerte les separe, anulando la libertad afectiva de las personas y monopolizando, de manera antinatural, la naturaleza humana. Y digo para los demás porque la depravación repugnante en el ámbito sexual del clero ha sido siempre y sigue siendo sistemática. No hay más que leer, por ejemplo, Los Papas y el sexo, un trabajo de investigación del periodista Eric Frattini, o Pederastia en la Iglesia católica, del periodista y catedrático de Psicología Pepe Rodríguez.
En los últimos días, y es cosa rara, porque estos asuntos suelen quedar relegados en las sombra del veto y el oscurantismo, la prensa está haciéndose eco de un asunto monstruoso y abominable, como tantos otros, en el seno de la comunidad católica. Diez sacerdotes de Granada habían organizado desde hacía años una agrupación, a todas luces un grupo sectario, donde se empleaban técnicas coercitivas de manipulación, y en el que se llevaban a cabo prácticas demenciales de abuso sexual de niños menores de edad. Captaban a los niños para entrenarlos como monaguillos y, como en cualquier secta destructiva, se les empezaba a manipular con un feroz adoctrinamiento. Alentaban a los niños y adolescentes a mantener relaciones homosexuales como un modo de “purificación”, llegando a organizar verdaderas orgías sexuales, que consumaban en varios pisos de lujo y un chalet de alto standing. Y consiguieron hacerse con la herencia millonaria de una anciana farmaceútica.  En realidad, nada nuevo bajo el sol.
Los casos de pederastia son algo más que habitual en el seno de la organización católica. Al igual que el empleo de técnicas coercitivas de control mental, lo que comúnmente llamamos lavado de cerebro. La captación de herencias es algo habitual también: recordemos, por ejemplo, el final de Carlos V, quien, encerrado a cal y canto en un cuarto del monasterio de Yuste, sobre el altar, teniendo prohibido recibir visita alguna y escuchando diariamente como siete misas diarias, todo ello para ganarse el cielo, acabó dejando medio imperio a la santa Institución. Técnicamente un lavado de cerebro en toda regla. Igualmente son sistemáticas, tras las bambalinas, por supuesto, la depravación y la desviación sexual, lógicas en cualquier ámbito que anula y criminaliza la función afectivo-sexual humana.
Y también son frecuentes y sistemáticos en los adeptos a full times a la religión los trastornos nerviosos y mentales consecuentes a años de adoctrinamiento, de esclavismo, de fanatización y de coacción mental ¡Unos angelitos, vaya! Porque, claro, como dios manda, este grupo de curas adictos al sexo con menores mantenían un blog en Internet en el que difundían la importancia de la moral cristiana.
Todos recordamos otro caso que salió a la luz al ser desveladas las monstruosidades sexuales que cometía el fundador y líder de la secta Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, colaborador directo y mano derecha del Papa Juan Pablo II, quien estuvo desde los años 40 hasta finales de los 90 abusando sexualmente de seminaristas, y de todo bicho viviente. Porque se sabe que tuvo al menos seis hijos, que explotó económicamente a algunas de sus amantes mujeres, y que llegó incluso, como ellos mismos denuncian, a abusar sexualmente de sus propios hijos. Eso sí, amasó una inmensa fortuna. Un verdadero psicópata demente que fue aclamado durante muchas décadas por miles de católicos como un ejemplo de moral y de santidad.La española Ana Botella,alcalde de Madrid su principal valedora.
Esta institución y estos personajes son los mismos que bloquean, criminalizan y estigmatizan el amor humano según sus inhumanos dogmas, que dicen que el sexo es pecado mortal a no ser que se realice en el santo matrimonio y con el fin de procrear, es decir, tres veces en la vida; que nos culpan, que nos asustan con sus infiernos y fuegos eternos por pestañear, que proclaman que los profilácticos son un invento de Satán, perpetuando enfermedades terribles y legiones de niños hijos de la miseria. Son los mismos que imponen su artera moral, sus arteros dogmas, su artero y desviado sentido de la vida. Son los que nos alejan de la libertad, del conocimiento, de la inocencia, de la alegría, de la verdadera espiritualidad que es el amor al mundo, el goce de la vida y el respeto profundo hacia todos los seres que existen.
Falsedad suprema y secular, denunciada desde siempre por literatos, pensadores, sabios y filósofos de todos los tiempos, desde Demócrito a Molière, Fernando Vallejo o Richard Dawkins, pasando por Cervantes, Quevedo, Voltaire, Clarín, Einstein, Mark Twain, Isaac Asimov, Nietszche, Galdós, y tantos y tantos otros. Pero la ignorancia, aun en el siglo XXI, parece perpetuarse, y miles de adeptos a la superstición religiosa y a la sinrazón siguen sin enterarse. Porque, como dijo Napoleón Bonaparte, la religión es una gran herramienta para tener a la gente quieta, y como afirmó muy sabiamente el gran Bertrand Russell, es mucho más fácil tener fe que ponerse a pensar. De ahí tanta estupidez y tanta barbarie.

viernes, 28 de noviembre de 2014

LAS CLASES TAMBIEN EXISTE EN LA SANIDAD,TU NO ERES MEDICO TERESIÑA

La médica de familia que atendió a Romero se querellará contra ella

Asegura que la auxiliar no informó "en modo alguno" en la consulta de haber tenido contacto con el ébola,pero claro,como era una simple auxiliar,la ex-ministra Ana Mato no dijo nada...............

jueves, 27 de noviembre de 2014

ana-mato-lucrativa1

EL MELON,BOCHO,TOMATE,PELOTA,COCO ES EL FUTURO


Siete pasos para crear un implante de cerebro

El cerebro es uno de los objetos más delicados y complejos del universo, así que tratar de manipularlo podría parecer una auténtica tontería.
Pero, armados con un creciente entendimiento de la manera en que procesamos las percepciones y los recuerdos, los neurocientíficos están comenzando a crear implantes que, esperan, ayuden a tratar un amplio abanico de condiciones, desde la ceguera hasta la parálisis.
¿Cómo funcionan estos implantes? Esta es nuestra guía fácil al increíble mundo de los implantes de cerebro.

Paso 1: escoger un camino

Ciertos implantes, que ofrecen una estimulación profunda del cerebro, ya están siendo utilizados para el tratamiento del Parkinson.
El objetivo último es comunicarse con el cerebro utilizando un sistema sofisticado de señales, que deberían permitir curar un amplio espectro de desórdenes.
Un tipo de implante intenta atacar el problema justo al comienzo de la experiencia sensorial, como la de la vista o el oído.
Es posible que un día implantes de retina puedan reemplazar ojos defectuosos, mientras que ya se están utilizando con cierto éxito unos implantes cocleares para restablecer el sentido del oído en personas sordas.
Un segundo tipo de aparato podría transmitir señales del cerebro a las extremidades para curar la parálisis u operar miembros robóticos.
Un tercer tipo de implante podría establecer conexiones dentro del cerebro mismo, reemplazando, por ejemplo, un hipocampo dañado para almacenar y regenerar recuerdos.

Paso 2: descifrar el código

Uno de los obstáculos más grandes es descifrar el código del cerebro.
Cerebro
Para todos estos implantes uno de los obstáculos más grandes es descifrar el código del cerebro, de manera que podamos comunicarnos en su propio lenguaje.
Una técnica prometedora, desarrollada por Sam Deadwyler en la escuela de medicina de Wake Forest en Estados Unidos utiliza el algoritmo "Mimo", normalmente empleado para desentrañar mensajes en comunicaciones inalámbricas.
Cuando lee impulsos eléctricos en el cerebro, el aparato puede aprender qué secuencia de señales corresponde a ciertas acciones y reproducirlas cuando es necesario, una técnica que puede resultar útil para restablecer la memoria perdida.

Paso 3: Entrenarlo

Sheila Nirenberg, de la universidad de Cornell, se ha abocado a un algoritmo diferente para determinar cómo el ojo transmite información al cerebro, en su intento por crear una retina artificial.
Del mismo modo que en el trabajo de Deadwyler, implica entrenar el aparato con experiencias del mundo real. En este caso, la científica grabó la actividad de retinas saludables mientras miraban fotos de un parque local.
Nirenberg sostiene que la clave es encontrar maneras de simplificar la información, como lo hacen los ojos naturalmente.
"La retina toma lo que necesitas y desecha lo que no", explica.

Paso 4: Infiltrar el cerebro

Una vez que conoces el código del cerebro, el siguiente desafío es transmitir esas señales en forma segura, sin dañar nuestro delicado tejido neural.
Otro desafío es transmitir las señales sin dañar nuestro delicado tejido neural.
Ojo
Los electrodos causan cicatrices y son atacados por el sistema inmune. Sin embargo, ciertas técnicas pueden minimizar el daño.
Se los puede envolver en seda, de manera que se deslicen a través del tejido, o cubrirlos en neurotransmisores y hormonas cultivadas para estimular las neuronas que lo rodean con el fin de que generen nuevas conexiones.
Otros están explorando maneras de crear los electrodos a partir de "hidrogeles" suaves, el tipo de material que se utiliza para fabricar lentes de contacto.

Paso 5: Hágase la luz

Alternativamente, podría intentarse masajear las neuronas con rayos de luz.
Nirenberg está usando una técnica llamada "optogenética".
Calavera
Nirenberg, por ejemplo, está usando una técnica llamada "optogenética" para sus retinas artificiales.
La misma implica manipular genéticamente las células neuronales relevantes detrás del ojo para que se activen cuando se exponen a cierta frecuencia de luz.
Su aparato comunica entonces las señales con flashes cortos.
Esto reduce el riesgo de dañar el tejido, y puede ubicar de manera precisa las células que necesitan ser estimuladas a actuar.

Paso 6: encender el sistema

Encender los implantes dentro del cerebro es otro asunto complejo
Encender los implantes dentro del cerebro es otro asunto complejo.
Cargar los aparatos en forma remota parece ser el mejor método para los que están incrustados en el cerebro mismo.
Transmitir suficiente energía sin calentar el tejido es difícil, pero realizable: un equipo recientemente desarrolló una antena del tamaño de un grano de arroz que puede recibir energía a través de tejido de varios centímetros de espesor sin exceder el límite seguro de radiación electromagnética.

Paso 7: ¿piratear los sentidos?

Por el momento, estos aparatos sólo están siendo pensados para el tratamiento de personas con discapacidad severa.
Ya ha habido experimentos exitosas con chips que permiten que la persona opere extremidades robóticas, mientras que Nirenberg espera probar sus retinas artificiales en humanos en los próximos años.
Por su parte, la agencia de investigación avanzada del Departamento de Defensa de Estados Unidos, (Darpa, por sus siglas en inglés), estima que estará sometiendo a prueba aparatos para la amnesia para el año 2019.
Pero algunos futuristas espera que los implantes puedan llegar a conferirle poderes de superdotados a personas normales.
Para probar lo que se puede venir, recientemente un periodista "pirateó" su aparato de audición para escuchar las señales wifi mientras caminaba por Londres.
No es inconcebible que cualquiera con uno de estos aparatos pueda hacer lo mismo, incluso para escuchar conversaciones en otra habitación.
Para ser realistas, es improbable que personas saludables se sometan a operaciones de implante de cerebro por motivos recreacionales.
Pero, ¿quién sabe?
Después de todo, devolverle el sentido de la vista a los ciegos y ayudar a quienes no pueden caminar a recuperar el uso de sus piernas eran impensables hace apenas unas décadas.

UNA PIJA DE LA CALLE SERRANO FRIVOLA ,LADRONA E IGNOARANTE

Ana Mato ECHADA: primera víctima del Gobierno de Rajoy que se cobra la Gürtel

Pero la echan por ladrona y no por haber negado la vacuna contra la hepatitis,por las cagadas con el ebola,habiendolo extendido por el planeta,destruido la sanidad,debido a su ignorancia.
Pasa a la historia de la infamia.

martes, 25 de noviembre de 2014

EN ANDALUCIA SE MANIFIESTA EN TODO SU "ESPLENDOR"

25N: el machismo que sostiene la violencia de género DEPORTISTAS  ANDALUZAS ?

La violencia de género debe abordarse de forma integral y esto exige actuar de manera persistente ante actitudes y valores patriarcales y machistas, fuertemente arraigados en la sociedad
Los estereotipos de género son algo que perpetuamos cada uno de los agentes sociales día a día: cada uno y cada una de nosotras ponemos un granito de arena cuando reímos un chiste o repetimos una conducta machista
Este 25 de noviembre volvemos a recordar, con acciones, con actos o manifestaciones que es necesario eliminar la violencia hacia las mujeres. Una reivindicación necesaria que se refiere, no sólo a las agresiones que sufren las mujeres (y sus menores) por parte de sus parejas, sino a todas las violencias machistas que se sufren diariamente, ya sean agresiones sexuales de desconocidos o pequeñas tiranías machistas de lo cotidiano de personas cercanas.
¿Qué ocurre en esta sociedad para que todavía hoy haya mujeres asesinadas? Aunque se ha avanzado mucho en nuestro país, las mujeres, hoy por hoy, no hemos alcanzado la igualdad en los salarios, ni en la política, ni en el empleo, ni en los cuidados... El machismo es algo intrínseco en nuestro modo de vida. Y puede parecer que no tiene relación que una mujer cobre menos por su trabajo con que asesinen a otra, pero esta desigualdad en todos los ámbitos es una suma de factores que tienen como resultado que la mujer sea considerada inferior o que se merezca un trato desigual o que entienda que debe someterse a las voluntades del hombre del cual está enamorada. Este machismo arraigado a lo más interno de nuestra sociedad, como todo problema estructural, requiere soluciones radicales (de raíz) a corto, medio y, sobre todo, a largo plazo.
La violencia de género debe abordarse de forma integral y esto exige actuar de manera persistente ante actitudes y valores patriarcales y machistas, fuertemente arraigados en la sociedad, ante las relaciones desiguales y ante la falta de autonomía y libertad de las mujeres, que ha empeorado por la crisis económica y por las políticas de recortes.
Luchar contra las violencias machistas es invertir económicamente en políticas de igualdad y no recortar en servicios públicos (sanidad, educación, dependencia, servicios sociales...) que precaricen la vida de la gente y pongan en peligro los servicios de atención a las víctimas. Es decir, la prioridad para la administración deben ser las personas y no los bancos ni los pagos de la deuda.
Son necesarios los servicios de protección a las víctimas, así como los recursos de atención y recuperación de la vida normalizada, pero mientras no ataquemos los patrones de género que perpetúan la desigualdad y el poder patriarcal no erradicaremos el terrorismo machista que se lleva por delante la vida de las mujeres.
La coeducación en las aulas es imprescindible para que la equidad tenga futuro en nuestra sociedad, pero las soluciones no pueden quedarse sólo en inversiones a largo plazo porque, mientras tanto, muchas mujeres son asesinadas o viven una vida con violencias.
Cada libro de texto, cada anuncio en la televisión, cada noticia de prensa, transmiten estereotipos de género y perpetúan roles que, a su vez, generan una importante desigualdad. La legislación actual establece que es ilegal que se transmitan estos estereotipos, pero es necesario implantar un control en los medios de comunicación, realizar campañas de sensibilización y revisar los materiales educativos.
Mientras tanto, el personal de los centros de salud, juzgados, escuelas, centros psicológicos, servicios sociales... pueden detectar casos de violencias machistas, para poder evitar futuras situaciones de maltrato o para acompañar en un camino de denuncia a las víctimas que se han atrevido a dar el paso de denunciar. Es por eso importante que el personal que atiende y trata a las mujeres que puedan sufrir violencias machistas reciba la correspondiente formación en igualdad y en prevención de violencia de género.
Las instituciones tienen un papel fundamental para llevar a cabo políticas públicas que erradiquen las prácticas machistas y violentas de nuestra sociedad. Pero los estereotipos de género son algo que perpetuamos cada uno de los agentes sociales día a día. Cada amigo, cada vecina, cada compañera de trabajo, cada padre que cuenta un cuento, cada madre que enseña bricolaje a su hija, cada maestro, cada hermana somos agentes socializadores que perpetuamos roles o rompemos estereotipos de género. Cada uno y cada una de nosotras ponemos un granito de arena cuando reímos un chiste machista o cuando repetimos o incluso difundimos una conducta machista. O cuando esperamos de nuestras hijas que sean unas dulces princesas vestidas de rosa. Cada cual tenemos en nuestra mano no contribuir a esta imagen que sólo hace que nuestra sociedad sea peor.
Es importante lograr que las mujeres sientan que merecen un trato digno, que si no desean mantener relaciones sexuales no deben hacerlo, que su vida debe ser digna de ser vivida y que merecen una vida libre de violencias machistas. Y para ello, es preciso que tengan autoestima y sean educadas en la igualdad y en la corresponsabilidad, en el cuidado compartido y en la autonomía. Es lo que llamamos el empoderamiento de las mujeres.
Pero no olvidemos un dato fundamental, en el terrorismo machista quienes agreden son los hombres. Es por ello que los hombres son quienes deben reflexionar qué papel quieren jugar, qué estereotipos quieren perpetuar y qué privilegios quieren mantener. Aunque el gobierno mantuviese que las violaciones se evitan si las mujeres nos compramos un silbato, corremos las cortinas, o salimos acompañadas, lo cierto es que sólo si los hombres que agreden sexualmente dejan de hacerlo, se acabarán las agresiones sexuales machistas. Sólo si los hombres dejan de maltratar se acabará el maltrato de género. Los hombres tenéis un papel fundamental en este cambio hacia una sociedad equitativa.
Ya hemos ganado algunas batallas y superado muchas barreras. Hemos parado una ley y logramos echar a un ministro, ahora nos queda ganar esta lucha contra el machismo.