sábado, 19 de septiembre de 2015

5 sustancias tóxicas que se encuentran naturalmente en frutas y vegetales

supermercadoImage copyrightThinkstock
Image captionVale la pena estar al tanto de lo que continene los alimentos que consumimos a diario y tomar precauciones.
Dice un dicho en inglés: una manzana al día, mantiene el médico a distancia (one apple a day to keep the doctor away).
Sin duda, frutas y vegetales son un componente fundamental de una dieta sana y balanceada.
Sin embargo, aún entre estos amigos la vida saludable se encuentran naturalmente algunas sustancias potencialmente dañinas.
Esta semana, por ejemplo, te contamos del riesgo de consumir demasiados bananos al mismo tiempo.
Los bananos tienen potasio, un elemento crucial para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Sin embargo, demasiado potasio puede tener efectos adversos como la palpitación irregular del corazón, dolor de estómago, nausea y diarrea.
Otras frutas y vegetales contienen toxinas que, en cantidades sustanciales, pueden generar efectos adversos en quienes las consumen.
Como su nombre sugiere, las toxinas naturales son parte de la naturaleza. No debe tanto tenérseles miedo como respetárselas"
Ed Blonz
"Las razones por las que contienen estas toxinas no siempre se conocen", explica la página de recomendaciones al consumidor del gobierno de Nueva Zelanda. "A veces es un pesticida natural para evitar ataques de insectos. O puede formarse para proteger a la planta de daños por el clima, la luz del sol o los microbios".
Los expertos coinciden en que no hay motivos para preocuparse. "Es la dosis la que hace el veneno", dice el experto Ed Blonz en un artículo reproducido por el sitio de la American Cancer Society.
En la mayoría de los casos, esa dosis implica un consumo de una enorme cantidad de la fruta o vegetal.
Aún así, las autoridades a cargo de la salud en varios países recomiendan tener precaución con los alimentos que contienen las siguientes sustancias tóxicas.

1. Glucósidos cianogénicos

Muchas personas confiesan no solo comerse una suculenta ciruela sino chupar y morder por un buen rato la semilla hasta que se abre revelando una carne amarga con sabor almendrado.
Cerezas, manzanas, duraznosImage copyrightThinkstock
Ese es el sabor de los glucósidos cianogénicos, precursores de hidrógeno de cianuro que se torna potencialmente letal cuando es procesado por el cuerpo humano.
Se encuentran en las semillas de las manzanas y en el interior carnoso de las pepas de ciruelas, melocotones, duraznos y cerezas.
También en la yuca, mandioca, tapioca o casaba.
Los síntomas de una intoxicación de cianuro incluyen confusión, mareo, dolor de cabeza y vómito.
En casos extremos, conllevan a dificultades respiratorias, falla renal y, de no tratarse, la muerte.
Sin embargo, tendrías que mascar y comerte todas las semillas de entre 19 y 24 manzanas de un solo tirón para estar en riesgo.
La Canadian Food Inspection Agency recomienda "que utilizan semillas amargas de durazno para saborizar que no coman más de tres al día, molidas y mezcladas con otras frutas".

2. Glicoalcaloides (solanina)

La papa al horno, frita o en puré es un gran acompañante de cualquier plato.
Este tubérculo es uno de los alimentos más populares en el mundo y fundamental en la dieta de muchas familias del mundo occidental.
PapasImage copyrightGetty
Pero la papa contiene glicoalcaloides, específicamente la solanina.
Se trata de una toxina natural que actúa como pesticida o fungicida; una defensa contra animales, insectos u hongos que puedan atacarlas.
Los glicoalcaloides también están presentes en berenjenas y tomates, aunque en menor concentración.
La solanina es muy venenosa en grandes dosis. Puede causar todo tipo de malestares desde síntomas gastrointestinales hasta alucinaciones, parálisis e, inclusive, la muerte.
Papa peladaImage copyrightGetty
Image captionSi la papa está verde debajo de la cáscara, se recomienda que no se consuma.
Pero las cantidades en porciones mesuradas de comida son inocuas. Se tendría que consumir casi 70 tubérculos grandes en una sola sentada para caer envenenado.
Sin embargo, hay que tener aún más cuidado cuando se presenten ciertos signos.
"Las papas que hayan adquirido una tonalidad verdosa, que estén retoñando, que se hayan dañado físicamente o que se estén pudriendo pueden contener altos niveles de glicoalcaloides y la mayoría de las toxinas están presentes en la zona verde, la cáscara o justo debajo de la cáscara", advierte el Centro para la Seguridad Alimentaria de Hong Kong.
"Para evitar la solanina, las papas debe mantenerse en un lugar fresco y oscuro", recomienda el doctor Blonz.
Los expertos advierten que la sustancia dañina no desaparece al cocinar el alimento.

3. Lectinas

Los frijoles y otras legumbres son considerados la panacea de los vegetarianos.
Para las personas que no consumen proteína animal, es una gran alternativa para complementar una dieta sana.
LegumbresImage copyrightThinkstock
Los frijoles, lentejas, garbanzos, arvejas, maní, soja y sus derivados proporcionan una buena cantidad de proteína, son altos en fibra y producen una sensación de llenura.
Además son una fuente constante de glucosa –que da energía- tienen alto contenido de hierro, ácido fólico y cantidades apreciables de magnesio, manganeso y antioxidantes.
No obstante, también proporcionan lectinas, que no son procesadas por el sistema digestivo humano.
Como no podemos digerirlas, frecuentemente producimos anticuerpos contra ellas, con respuestas variables.
Algunos desarrollamos una intolerancia a estas legumbres y nos sentimos hinchados y adoloridos del estómago cuando las consumimos.
Las lectinas están implicadas en el síndrome de intestino irritable, que se manifiesta con el estreñimiento, vómito, diarrea e hinchazón.
También pueden causar artritis, esclerosis múltiple, úlceras pépticas, alergias y diabetes tipo 2.
Sin embargo, para muchos de los afectados, el malestar no va más allá de una indigestión.
Para los que disfrutan de un buen plato de frijoles, "esta sustancia tóxica puede destruirse sometiendo el frijol a un remojo completo y al cocinado a alta temperatura", señala el Centro para la Seguridad Alimentaria de Hong Kong.

4. Nitratos

Nada mejor que una fresca ensalada de hortalizas y herbáceas.
Siempre se recomienda comer verduras frescas, pues son ricas en nutrientes que pueden ayudar a prevenir el cáncer y las enfermedades cardiovasculares.
HortalizasImage copyrightThinkstock
Pero estas verduras contienen nitratos que provienen del agua que se utiliza para irrigarlas y los fertilizantes en los cultivos, particularmente el estiércol.
Entre las que tienen un alto contenido de nitratos están la lechuga, remolacha, zanahoria, espinaca, perejil, repollo, rábanos, apio y col.
Según estudios recientes, son beneficiosos para la salud.
Los nitratos actúan controlando la producción de glóbulos rojos que, al tiempo, evita la formación de coágulos que pueden generar serios riesgos, como los derrames cerebrales.
Pero altos niveles de nitrato pueden resultar tóxicos y son particularmente dañinos durante la infancia.

5. Cumarina

Es realmente una sensación fantástica entrar en la mañana a un café preferido o a la panadería de la esquina y oler el aroma de pasteles empolvados con canela saliendo del horno.
Si uno es de los que tiene ese placer, vale la pena preguntarse si esa canela es de la variedad de Ceylán o del producto más barato de la corteza de casia.
CanelaImage copyrightThinkstock
La canela es uno de los aderezos más importantes del mundo para condimentar alimentos y bebidas.
En Europa Occidental y Estados Unidos, es la segunda especia más popular después de la pimienta negra.
La canela de Ceylán, cultivada en Sri Lanka, Madagascar y las Islas Seychelles es conocida como "canela verdadera" y es muy costosa.
Así es que la mayoría de las comidas y bebidas acaneladas en Europa Occidental y EE.UU. están saboreadas con la variedad más barata de la corteza de casia, producida en China e Indonesia.
Pero ambas canelas tienen cumarina, un agente que está vinculado a daños al hígado en un reducido número de personas.
Y se da el caso que la canela verdadera, la de Ceylán, tiene muy poca cumarina, en contraste con la casia.
Un estudio realizado en Alemania en 2010 encontró que el polvo de canela casia tenía hasta 63 veces más cumarina que el polvo de canela Ceylán. La canela casia en astilla contenía 18 veces la cantidad de cumarina que su contraparte en la misma forma.
Según expertos de la salud, los consumidores no pueden distinguir entre el polvo de ambas canelas.
Pero en astilla, la diferencia es palpable. Las astillas de casia consisten de una capa gruesa de corteza enrollada, mientras que las astillas de Ceylán tienen capas delgadas.
Fíjate en eso la próxima vez que vaya a la sección de especias en el mercado.

viernes, 18 de septiembre de 2015


El triunfo del hombre mono

El hallazgo del 'Homo naledi' vuelve a abrir el debate sobre lo que diferenció a los seres humanos del resto de los primates

 Madrid .
Humanos y primates comparten rasgos y cualidades. / TAMBAKO THE JAGUAR (GETTY)
  • .
El hallazgo en Sudáfrica de una nueva especie de homínidos, elHomo naledi, que muestra rasgos muy primitivos (las manos, el tamaño del cerebro) pero también muy evolucionados (los dientes, los pies), ha vuelto a poner sobre la mesa el debate en torno a una cuestión crucial que parece una obviedad, pero sobre la que los científicos llevan debatiendo desde Darwin sin encontrar una respuesta única: ¿qué nos convierte en humanos? ¿Qué nos diferencia del resto de los primates? “Los rasgos mezclados de estos restos prehistóricos representan un reto para la teoría más asentada sobre el origen de nuestra especie, según la cual el bipedismo propició la tecnología, el cambio de dieta y una mayor inteligencia”,escribió esta semana en The New York Times el célebre primatólogo, profesor de la Universidad Emory de Atlanta, Frans de Waal.
Bill Gates lanzó la pregunta “¿Qué nos convierte en humanos?” en su página de Facebook y se encontró con 1.500 respuestas, la inmensa mayoría de ellas diferentes. Lo que parece obvio, que los seres humanos son distintos del resto de las especies, nunca ha encontrado una respuesta unánime y conforme se descubren nuevos fósiles aparecen nuevas dudas. El neurocientífico francés Thierry Chaminade, experto en la evolución del cerebro humano, explica que la “evidencia fenomenológica” se impone “ya que la observación de nuestra cultura y nuestra historia nos lleva necesariamente a la conclusión de que, aunque sigamos siendo un animal, somos diferentes del resto”. Sin embargo, esta respuesta deja abierta la pregunta clave: de acuerdo, somos diferentes, pero ¿por qué?
Chaminade cree que el hombre es “el resultado de un salto evolutivo que le dio ventajas psicológicas –capacidad de aprender y transmitir el conocimiento a través de la cultura– que explica que seamos únicos”. Un reportaje reciente de la cadena británica BBC trazaba una lista de 15 mutaciones genéticas desde que comenzamos a separarnos de los monos hace siete millones de años, como el gen RNF213, que aumenta el tamaño de la cariótida que lleva sangre al cerebro; el FOXP2, que permite el lenguaje complejo; o el AMY1, que produce una enzima en la saliva que permite digerir el almidón (y por lo tanto, la agricultura en torno a la que se crearon las sociedades en las que vivimos ahora).
“No hay una sola cosa que nos convierta en humanos”, asegura desde Harvard el paleoantropólogoDaniel Lieberman, director del Departamento de Biología Evolutiva de esta universidad estadounidense, una opinión que refleja la teoría aceptada por la mayoría de los expertos: no existe una varita mágica que nos transformó en lo que somos; más bien se trató de una serie de golpes de suerte evolutivos. “Muchos factores que fueron cambiando a lo largo de la evolución humana nos ayudaron a convertirnos en humanos: ser bípedos, tener un cerebro más grande, construir y utilizar herramientas, el lenguaje, la cultura, elevados niveles de cooperación, la capacidad para desplazarnos a lo largo de grandes distancias”, prosigue.
Una por una, la mayoría de estas cualidades pueden encontrarse, aunque en versiones más simples, en otras especies (y no sólo de primates); el conjunto de ellas, no. De hecho, a lo largo de la historia de la paleoantropología muchas certezas han ido cambiando, no sólo a causa del hallazgo de fósiles, sino también por avances en el estudio del comportamiento de los simios. Raymond Dart, autor de la primera teoría de que el hombre venía de África, pensaba que lo que nos hace humanos es la violencia. De hecho, Stanley Kubrick plasmó esa teoría en uno de las escenas más famosas de 2001. Odisea del espacio. Sin embargo, se ha acabado por descubrir que loschimpancés hacen algo muy parecido a nuestra guerra.
Los primeros homínidos sobre los que hay certeza que caminaron erguidos fueron los Australopithecus, que vivieron hace unos cuatro millones de años en África. Forman parte de nuestro tronco, pero están muy lejos de nosotros. Estos, a su vez, evolucionaron hacia elHomo habilis (unos 1,8 millones de años), el primer primate de la especie Homo que acabaría transformándose en el Homo sapiens(200.000 años), nosotros. Josep Call, primatólogo de la Universidad de St Andrews y director del Wolfgang Köhler Primate Research Center del Instituto Max Planck, en Alemania, explica que Louis Leakey, uno de los padres de la paleoantropología y el descubridor de los primeros fósiles de Homo habilis en Tanzania, “creó el género Homo para indicar que era un homínido que utilizaba instrumentos, pero es una distinción que se tambalea porque los chimpancés también utilizan instrumentos”. Aunque el propio Call lanza el contraargumento: “Es cierto que utilizan piedras para cascar nueces, pero no las modifican, no tienen industria lítica”. Pero la diferencia está en el matiz, no en el hecho en sí.
Ningún chimpancé creería en un cielo lleno de bananas para toda la eternidad. Sólo nosotros podemos creer algo así. Y por eso dominamos el mundo”
El profesor de la Universidad de Jerusalén Yuval Noah Harari, autor de un libro sobre la evolución humana De Animales a Dioses(Debate) que se ha convertido en unbest-seller internacional por la sencillez y brillantez con la que enfrenta a la pregunta de quiénes somos, busca la respuesta fuera de nuestro propio cuerpo. “Es obvio que tenemos peculiaridades, además del lenguaje, como la empatía, la crueldad o la violencia extrema, pero las compartimos con otras especies”, explica Harari por correo electrónico. “En lo que los seres humanos somos especiales es en nuestra habilidad única para cooperar de forma flexible en grandes números. Muchas otras especies, desde las abejas hasta los chimpancés, cooperan; pero solo los miembros de la especie Homo cooperan de forma flexible con un número indefinido de extraños”.
Para otros pensadores y divulgadores como Bill Bryson la evidencia de que, tras varias oleadas de homínidos que salieron de África, sólo los Homo sapiens colonizaron territorios a los que se llegaba cruzando mar abierto (como Australia) convierte la sed de aventura y exploración en nuestra característica definitoria. El famoso “porque está ahí” de Mallory para explicar su primer ascenso al Everest sería la clave de nuestra especie. Harari sigue un camino cercano, también intangible. “¿Qué hace que los sapiens podamos cooperar de esa manera? Nuestra imaginación. Podemos cooperar con extraños porque podemos inventar historias sobre cosas que sólo existen en nuestra imaginación –dioses, naciones, dinero– y difundirlas a millones de personas. Ningún chimpancé creería en un cielo lleno de bananas para toda la eternidad. Sólo nosotros podemos creer algo así. Y por eso dominamos el mundo”.

Cuando no estábamos solos

El hecho de que el Homo sapiens sea el único Homo sobre la Tierra es bastante extraordinario porque es así desde hace muy poco tiempo. Hasta hace unos 12.000 años (nada en términos evolutivos) vivió el Hombre de Flores, un homínido muy pequeño (un metro) que quedó aislado en una isla de Indonesia y que algunos científicos consideran una especie. Pero hubo un periodo muy largo (decenas de miles de años) durante el que el Homo sapiens compartió no sólo el planeta, sino los mismos territorios en los que vivía con losneandertales (que se extinguieron hace unos 30.000 años por motivos que todavía se debaten), el Homo erectus (que se extinguió hace 50.000 años tras pasar 1,7 millones de años sobre la Tierra) y los denisovanos (descubiertos hace poco tiempo en Siberia, del que se han encontrado escasos fósiles, aunque sí se sabe que su genoma está presente, por ejemplo, en los aborígenes australianos). Una de las películas más famosas sobre la prehistoria, En busca del fuego, para la que el gran escritor Antony Burguess se inventó las lenguas y el primatólogo Desmond Morris, autor de El mono desnudo, la comunicación gestual, habla precisamente de ese momento en el que el hombre no estaba solo.
Antonio Rosas, autor de los Primeros homínidos (Catarata), director de paleoantropología del Museo Nacional de Ciencias Naturales y experto en neandertales, asegura sobre esta convivencia (que acabó con la desaparición de todas las demás especies menos la nuestra): “Nos hace menos únicos, sin duda. Copérnico nos quitó del centro del universo y la paleoantropología nos pone en la tesitura de que en el planeta han existido diferentes humanidades. Tenemos que relativizar y aprender a pensar qué significa ser humano porque hay variantes. Es un camino que todavía tenemos que explorar”.

jueves, 17 de septiembre de 2015


Bonobos y chimpancés disfrutan de los cortos de ficción

Los grandes simios saben distinguir una buena película de suspense

  • .
  • .
  • .

  • .
¿Quién no recuerda la escena de la ducha de Psicosis o cuando una espeluznante criatura sale del vientre del actor John Hurt en Alien: el octavo pasajero? Esta capacidad de recordar y anticipar acontecimientos impactantes en la pantalla no es única de los seres humanos. Un equipo de científicos ha demostrado que bonobos y chimpancés poseen también estas habilidades.
.
1 / 1
/ Fumihiro Kano y Kumamoto Sanctuary, (Wildlife Research Center, Universidad de Kyoto).
Científicos de la Universidad de Kyoto en Japón han realizado un estudio con chimpancés y bonobos que demuestra que son capaces de anticipar y recordar acontecimientos impactantes que ven en una película, incluso cuando han visto la escena una sola vez. El artículo se publica en la revista Current Biology.
Ya se sabía que los grandes simios tienen excelentes habilidades de memoria a largo plazo
"Cuando ves un evento impactante y emocional en una película, te acuerdas y más tarde, al ver la misma película, se anticipa el evento", dice Fumihiro Kano de la Universidad de Kyoto y coautor de la investigación.
Ya se sabía que los grandes simios tienen excelentes habilidades de memoria a largo plazo. Sin embargo, la mayoría de los estudios que se habían hecho hasta el momento eran con pruebas de alimentos en los que se les ocultaba y después se esperaba para que los recuperaran. Nadie había probado si también podían recordar eventos con solo verlos en otros contextos.
"Gracias a un reciente avance en la tecnología de seguimiento ocular podemos examinar la capacidad de anticipación de los grandes simios mientras ven una película a través de 'miradas’ de anticipación de los acontecimientos inminentes", apunta el investigador.
"Gracias a un reciente avance en la tecnología de seguimiento ocular podemos examinar la capacidad de anticipación de los grandes simios mientras ven una película"
Para averiguarlo, los científicos grabaron dos cortometrajes protagonizados por ellos mismos, y luego se los mostraron a seis chimpancés y seis bonobos, a la vez que se les hacía un seguimiento de sus movimientos oculares, que se rastrearon de nuevo 24 horas más tarde.
En una película, se ven dos puertas idénticas y una persona agresiva disfrazada con un traje de mono sale de una de ellas. En la otra, se ven dos objetos y un actor humano coge uno de ellos y ataca con el artilugio al hombre caracterizado de mono. El experimento consistió en mostrar a los simios ambos cortometrajes.
Los simios se entretienen con las películas
Los datos del seguimiento ocular mostraron que los animales anticiparon lo que iban a ver después de verlas una sola vez. En un segundo visionado de la primera película, los simios dirigieron su atención a la puerta donde sabían que la persona vestida como un simio iba a aparecer.
Asimismo, mientras vieron la segunda película de nuevo, los animales parecían esperar que se utilizase el objeto que sabían que pronto iba a ser utilizado como arma, incluso cuando ese artefacto estaba colocado en un lugar diferente de la primera vez.
Algo más sorprendente e interesante es que los simios parecían realmente disfrutar de los cortos
Los resultados muestran que los grandes simios codifican la información de la película en su memoria a largo plazo y más tarde usan esa información para anticiparse a los acontecimientos que estaban a punto de suceder. Esa memoria se refleja en los ojos de los simios.
Algo más sorprendente e interesante es que los simios parecían realmente disfrutar de los cortos. "Les estábamos dando zumo mientras les enseñábamos los vídeos", dice Kano, "pero algunos de ellos incluso se olvidaron de beber el zumo y se quedaron mirando la película".
Ahora, los científicos planean utilizar esta técnica de mirada de anticipación para examinar otras funciones que requieren altas capacidades cognitivas en los simios como entender creencias, deseos, intenciones y perspectivas que difieren de los suyos.
Referencia bibliográfica:
Fumihiro Kano et al. Current Biology http://dx.doi.org/10.1016/j.cub.2015.08.004 

miércoles, 16 de septiembre de 2015


 
 



CHRISTIAN JARRETT

Apenas pasa un día sin que algún periódico o revista anuncie los resultados de algún estudio escanográfico del cerebro que afirma haber descubierto la localización neurológica de la felicidad, el amor, el odio o cualquier otra emoción humana. Y sin embargo, pese a los muchos avances en nuestra comprensión de la función cerebral, sigue habiendo mucha desinformación y un exceso de sensacionalismo acerca de cómo funciona realmente el cerebro. Christian Jarrett, experto en neurociencia cognitiva, analiza más de 50 mitos asociados con la función cerebral, desde los que se basan en falsedades o medias verdades hasta los que se ocultan bajo el manto del lenguaje científico. Jarrett separa lo que es un hecho contrastado de lo que es mera ficción, la realidad del mito, y con ello diluye parte del misterio que rodea al órgano más misterioso y complejo del cuerpo humano.

 

martes, 15 de septiembre de 2015

lunes, 14 de septiembre de 2015


La dieta mediterránea reduce hasta un 66% el riesgo de sufrir cáncer de mama

  • .

La Universidad de Navarra ha liderado un estudio a gran escala sobre cómo la dieta mediterránea reduce hasta en dos tercios el riesgo de desarrollar cáncer de mama. El trabajo, que ofrece por primera vez resultados cuantificables, se realizó en una muestra de cerca de 4.300 mujeres.
.
1 / 1
El estudio demuestras el valor preventivo de la dieta mediterránea contra el cáncer de mama. / Sinc
Una nueva investigación, coordinada por la Universidad de Navarra y el Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn), revela que la dieta mediterránea reduce sustancialmente el riesgo de desarrollar cáncer de mama –hasta un 66% menos–.
El trabajo, en el marco del estudio multicéntrico PREDIMED y publicado en la revista JAMA Internal Medicine, es el primer artículo que demuestra, con un ensayo aleatorizado, el valor preventivo de la dieta mediterránea contra este tipo de tumor.
“Los estudios realizados hasta ahora se basaban en la observación. Esta es la primera investigación que ofrece resultados de alto nivel científico tras una media de seguimiento de 4,8 años en una muestra de 4.282 mujeres”, afirma Miguel Ángel Martínez-González, coordinador del estudio y científico del Instituto de Investigación Sanitaria de Navarra (IDISNA).
Las participantes, procedentes de toda España, siguieron tres tipos de dieta: mediterránea rica en aceite de oliva virgen extra, mediterránea complementada con frutos secos y una recomendación de dieta baja en grasas para el grupo de control. En los dos primeros casos, los datos confirman que se obtiene una menor incidencia de la enfermedad que es casi la tercera parte que en el grupo control.
Según los autores del estudio, la asignación de las participantes al patrón de dieta mediterráneo rico en aceite de oliva virgen –donde este suponga al menos el 15% de la energía ingerida– explica en gran parte la protección conseguida contra el cáncer de mama.
El patrón de dieta mediterráneo rico en aceite de oliva virgen explica en gran parte la protección conseguida contra el cáncer de mama
“Todo ello a pesar que el grupo control, o grupo con el que se estableció la comparativa, también siguió una dieta ya de por sí saludable, lo que apunta a que los resultados podrían haber sido todavía más significativos si se hubiera comparado con un patrón de dieta como el que se sigue en países occidentales no mediterráneos”, aclara Martínez-González.
Estas cifras concuerdan con las obtenidas en estudios observacionales, algunos de ellos realizados en España. No obstante, las conclusiones sugieren la necesidad de realizar posteriores análisis con muestras más amplias que permitan confirmar estos datos.
Dieta sana contra el cáncer de mama
Del total de la muestra, solo hubo 35 casos diagnosticados de la enfermedad. “Teniendo en cuenta que el cáncer de mama es la enfermedad que más años de vida resta a las mujeres en España –una de cada trece mujeres desarrollará este tumor alguna vez en su vida–, los resultados del estudio suponen un gran paso en el campo de la prevención”, subraya Estefanía Toledo, investigadora de la Universidad de Navarra y primera autora del artículo.
En su opinión, las estrategias preventivas suponen la herramienta más efectiva para luchar contra este tumor invasivo. “La intervención dietética puede resultar especialmente valiosa porque puede aplicarse desde los centros de atención primaria y, en el caso de la dieta mediterránea, puede aportar otros beneficios ya demostrados, como la prevención de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y obesidad”, concluye Toledo. 
Referencia bibliográfica:
Estefanía Toledo; Jordi Salas-Salvadó; Carolina Donat-Vargas; Pilar Buil-Cosiales; Ramón Estruch; Emilio Ros; Dolores Corella; Montserrat Fitó; Frank B. Hu; Fernando Arós; Enrique Gómez-Gracia; Dora Romaguera; Manuel Ortega-Calvo; Lluís Serra-Majem; Xavier Pintó; Helmut Schröder; Josep Basora; José Vicente Sorlí; Mònica Bulló; Merce Serra-Mir; Miguel A. Martínez-González. ‘Mediterranean Diet and Invasive Breast Cancer Risk Among Women at High Cardiovascular Risk in the PREDIMED Trial A Randomized Clinical Trial’. JAMA Intern Med, 14 de septiembre de 2015. doi:10.1001/jamainternmed.2015.4838