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domingo, 20 de septiembre de 2015
Los inuit, protegidos genéticamente de las grasas
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Si comiéramos cada día carne y grasas poliinsaturadas seguramente tendríamos problemas cardiovasculares. Sin embargo, los nativos groenlandeses, conocidos como inuit y que incluyen en su dieta altos niveles de ácidos grasos omega 3, sí pueden permitírselo. Un nuevo estudio demuestra que estas poblaciones presentan mutaciones genéticas únicas que las protegen del consumo excesivo de grasa.
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Un equipo internacional de investigadores, liderado por Universidad de California en Berkeley (EE UU), ha analizado el genoma de 191 groenlandeses y ha llegado a la conclusión de que los inuit y sus ancestros siberianos tienen mutaciones especiales en los genes relacionados con el metabolismo de la grasa.
Las mutaciones genéticas encontradas en cerca del 100% de los inuit solo se encuentran en un 2% de los europeos
Estas mutaciones les ayudan a contrarrestar en parte los efectos de una dieta alta en grasa de animales marinos, principalmente de focas y ballenas que a su vez comen pescado con altos niveles de ácidos grasos omega 3 poliinsaturados.
“Los inuit poseen adaptaciones genéticas únicas que no se pueden extrapolar a otras poblaciones. Puede que para ellos sea beneficioso ingerir tal cantidad de ácidos grasos omega 3, pero eso no quiere decir que lo sea para el resto”, explica Rasmus Nielsen, profesor de Biología Integrativa en la universidad estadounidense y autor del estudio que publica Science.
La investigación revela que las mutaciones genéticas encontradas en cerca del 100% de los inuit solo se encuentran en un 2% de los europeos y en un 15% de la etnia han en China, que sintetizan los ácidos grasos omega 3 poliinsaturados de forma diferente a los groenlandeses.
Nielsen resalta que esta es la primera evidencia de que las poblaciones humanas están adaptadas a dietas particulares. Además, difieren en su respuesta fisiológica a una determinada alimentación. Según los científicos, el estudio del genoma humano podría dictar también la dieta a seguir, al igual que ya establece tratamientos médicos especializados.
Pueblo de Groenlandia. / Malik Milfeldt
Estas mutaciones explicarían por qué presentan una menor predisposición a sufrir enfermedades cardiovasculares
Una mutación de 20.000 años de antigüedad
Para Matteo Fumagalli, investigador en la University College en Londres (Reino Unido) y primer autor del estudio, estas mutaciones parecen tener al menos 20.000 años de antigüedad y pueden haber ayudado a muchos grupos humanos a adaptarse a dietas altas en carne y grasa. Su origen podría proceder de los siberianos originales que vivieron en el Ártico en los últimos miles de años y que se desplazaron a Groenlandia, donde los inuit se establecieron hace más de mil años.
Entre otras cosas, las mutaciones de los inuit les han permitido disminuir sus niveles del conocido como colesterol malo, lo que explicaría por qué presentan una menor predisposición a sufrir enfermedades cardiovasculares.
Además, el genoma también ha influido en su altura. “Las variaciones que hemos descubierto tienen profundos efectos fisiológicos: modifican el perfil de ácidos grasos del cuerpo y reducen la altura de los inuit unos dos centímetros”, afirma Ida Moltke, profesora de Bioinformática en la Universidad de Copenhague (Dinamarca).
“La altura depende de muchos genes, pero esta mutación en concreto posee uno de los efectos más potentes que se hayan descubierto”, concluye la experta.
sábado, 19 de septiembre de 2015
5 sustancias tóxicas que se encuentran naturalmente en frutas y vegetales
Image copyrightThinkstockImage captionVale la pena estar al tanto de lo que continene los alimentos que consumimos a diario y tomar precauciones.
Dice un dicho en inglés: una manzana al día, mantiene el médico a distancia (one apple a day to keep the doctor away).
Sin duda, frutas y vegetales son un componente fundamental de una dieta sana y balanceada.
Sin embargo, aún entre estos amigos la vida saludable se encuentran naturalmente algunas sustancias potencialmente dañinas.
Esta semana, por ejemplo, te contamos del riesgo de consumir demasiados bananos al mismo tiempo.
Los bananos tienen potasio, un elemento crucial para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Sin embargo, demasiado potasio puede tener efectos adversos como la palpitación irregular del corazón, dolor de estómago, nausea y diarrea.
Otras frutas y vegetales contienen toxinas que, en cantidades sustanciales, pueden generar efectos adversos en quienes las consumen.
Como su nombre sugiere, las toxinas naturales son parte de la naturaleza. No debe tanto tenérseles miedo como respetárselas"
Ed Blonz
"Las razones por las que contienen estas toxinas no siempre se conocen", explica la página de recomendaciones al consumidor del gobierno de Nueva Zelanda. "A veces es un pesticida natural para evitar ataques de insectos. O puede formarse para proteger a la planta de daños por el clima, la luz del sol o los microbios".
Los expertos coinciden en que no hay motivos para preocuparse. "Es la dosis la que hace el veneno", dice el experto Ed Blonz en un artículo reproducido por el sitio de la American Cancer Society.
En la mayoría de los casos, esa dosis implica un consumo de una enorme cantidad de la fruta o vegetal.
Aún así, las autoridades a cargo de la salud en varios países recomiendan tener precaución con los alimentos que contienen las siguientes sustancias tóxicas.
1. Glucósidos cianogénicos
Muchas personas confiesan no solo comerse una suculenta ciruela sino chupar y morder por un buen rato la semilla hasta que se abre revelando una carne amarga con sabor almendrado.
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Ese es el sabor de los glucósidos cianogénicos, precursores de hidrógeno de cianuro que se torna potencialmente letal cuando es procesado por el cuerpo humano.
Se encuentran en las semillas de las manzanas y en el interior carnoso de las pepas de ciruelas, melocotones, duraznos y cerezas.
Los síntomas de una intoxicación de cianuro incluyen confusión, mareo, dolor de cabeza y vómito.
En casos extremos, conllevan a dificultades respiratorias, falla renal y, de no tratarse, la muerte.
Sin embargo, tendrías que mascar y comerte todas las semillas de entre 19 y 24 manzanas de un solo tirón para estar en riesgo.
La Canadian Food Inspection Agency recomienda "que utilizan semillas amargas de durazno para saborizar que no coman más de tres al día, molidas y mezcladas con otras frutas".
2. Glicoalcaloides (solanina)
La papa al horno, frita o en puré es un gran acompañante de cualquier plato.
Este tubérculo es uno de los alimentos más populares en el mundo y fundamental en la dieta de muchas familias del mundo occidental.
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Pero la papa contiene glicoalcaloides, específicamente la solanina.
Se trata de una toxina natural que actúa como pesticida o fungicida; una defensa contra animales, insectos u hongos que puedan atacarlas.
Los glicoalcaloides también están presentes en berenjenas y tomates, aunque en menor concentración.
La solanina es muy venenosa en grandes dosis. Puede causar todo tipo de malestares desde síntomas gastrointestinales hasta alucinaciones, parálisis e, inclusive, la muerte.
Image copyrightGettyImage captionSi la papa está verde debajo de la cáscara, se recomienda que no se consuma.
Pero las cantidades en porciones mesuradas de comida son inocuas. Se tendría que consumir casi 70 tubérculos grandes en una sola sentada para caer envenenado.
Sin embargo, hay que tener aún más cuidado cuando se presenten ciertos signos.
"Las papas que hayan adquirido una tonalidad verdosa, que estén retoñando, que se hayan dañado físicamente o que se estén pudriendo pueden contener altos niveles de glicoalcaloides y la mayoría de las toxinas están presentes en la zona verde, la cáscara o justo debajo de la cáscara", advierte el Centro para la Seguridad Alimentaria de Hong Kong.
"Para evitar la solanina, las papas debe mantenerse en un lugar fresco y oscuro", recomienda el doctor Blonz.
Los expertos advierten que la sustancia dañina no desaparece al cocinar el alimento.
3. Lectinas
Los frijoles y otras legumbres son considerados la panacea de los vegetarianos.
Para las personas que no consumen proteína animal, es una gran alternativa para complementar una dieta sana.
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Los frijoles, lentejas, garbanzos, arvejas, maní, soja y sus derivados proporcionan una buena cantidad de proteína, son altos en fibra y producen una sensación de llenura.
Además son una fuente constante de glucosa –que da energía- tienen alto contenido de hierro, ácido fólico y cantidades apreciables de magnesio, manganeso y antioxidantes.
No obstante, también proporcionan lectinas, que no son procesadas por el sistema digestivo humano.
Como no podemos digerirlas, frecuentemente producimos anticuerpos contra ellas, con respuestas variables.
Algunos desarrollamos una intolerancia a estas legumbres y nos sentimos hinchados y adoloridos del estómago cuando las consumimos.
Las lectinas están implicadas en el síndrome de intestino irritable, que se manifiesta con el estreñimiento, vómito, diarrea e hinchazón.
También pueden causar artritis, esclerosis múltiple, úlceras pépticas, alergias y diabetes tipo 2.
Sin embargo, para muchos de los afectados, el malestar no va más allá de una indigestión.
Para los que disfrutan de un buen plato de frijoles, "esta sustancia tóxica puede destruirse sometiendo el frijol a un remojo completo y al cocinado a alta temperatura", señala el Centro para la Seguridad Alimentaria de Hong Kong.
4. Nitratos
Nada mejor que una fresca ensalada de hortalizas y herbáceas.
Siempre se recomienda comer verduras frescas, pues son ricas en nutrientes que pueden ayudar a prevenir el cáncer y las enfermedades cardiovasculares.
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Pero estas verduras contienen nitratos que provienen del agua que se utiliza para irrigarlas y los fertilizantes en los cultivos, particularmente el estiércol.
Entre las que tienen un alto contenido de nitratos están la lechuga, remolacha, zanahoria, espinaca, perejil, repollo, rábanos, apio y col.
Según estudios recientes, son beneficiosos para la salud.
Los nitratos actúan controlando la producción de glóbulos rojos que, al tiempo, evita la formación de coágulos que pueden generar serios riesgos, como los derrames cerebrales.
Pero altos niveles de nitrato pueden resultar tóxicos y son particularmente dañinos durante la infancia.
5. Cumarina
Es realmente una sensación fantástica entrar en la mañana a un café preferido o a la panadería de la esquina y oler el aroma de pasteles empolvados con canela saliendo del horno.
Si uno es de los que tiene ese placer, vale la pena preguntarse si esa canela es de la variedad de Ceylán o del producto más barato de la corteza de casia.
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La canela es uno de los aderezos más importantes del mundo para condimentar alimentos y bebidas.
En Europa Occidental y Estados Unidos, es la segunda especia más popular después de la pimienta negra.
La canela de Ceylán, cultivada en Sri Lanka, Madagascar y las Islas Seychelles es conocida como "canela verdadera" y es muy costosa.
Así es que la mayoría de las comidas y bebidas acaneladas en Europa Occidental y EE.UU. están saboreadas con la variedad más barata de la corteza de casia, producida en China e Indonesia.
Pero ambas canelas tienen cumarina, un agente que está vinculado a daños al hígado en un reducido número de personas.
Y se da el caso que la canela verdadera, la de Ceylán, tiene muy poca cumarina, en contraste con la casia.
Un estudio realizado en Alemania en 2010 encontró que el polvo de canela casia tenía hasta 63 veces más cumarina que el polvo de canela Ceylán. La canela casia en astilla contenía 18 veces la cantidad de cumarina que su contraparte en la misma forma.
Según expertos de la salud, los consumidores no pueden distinguir entre el polvo de ambas canelas.
Pero en astilla, la diferencia es palpable. Las astillas de casia consisten de una capa gruesa de corteza enrollada, mientras que las astillas de Ceylán tienen capas delgadas.
Fíjate en eso la próxima vez que vaya a la sección de especias en el mercado.
viernes, 18 de septiembre de 2015
El triunfo del hombre mono
El hallazgo del 'Homo naledi' vuelve a abrir el debate sobre lo que diferenció a los seres humanos del resto de los primates
Humanos y primates comparten rasgos y cualidades. / TAMBAKO THE JAGUAR (GETTY)
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El hallazgo en Sudáfrica de una nueva especie de homínidos, elHomo naledi, que muestra rasgos muy primitivos (las manos, el tamaño del cerebro) pero también muy evolucionados (los dientes, los pies), ha vuelto a poner sobre la mesa el debate en torno a una cuestión crucial que parece una obviedad, pero sobre la que los científicos llevan debatiendo desde Darwin sin encontrar una respuesta única: ¿qué nos convierte en humanos? ¿Qué nos diferencia del resto de los primates? “Los rasgos mezclados de estos restos prehistóricos representan un reto para la teoría más asentada sobre el origen de nuestra especie, según la cual el bipedismo propició la tecnología, el cambio de dieta y una mayor inteligencia”,escribió esta semana en The New York Times el célebre primatólogo, profesor de la Universidad Emory de Atlanta, Frans de Waal.
Bill Gates lanzó la pregunta “¿Qué nos convierte en humanos?” en su página de Facebook y se encontró con 1.500 respuestas, la inmensa mayoría de ellas diferentes. Lo que parece obvio, que los seres humanos son distintos del resto de las especies, nunca ha encontrado una respuesta unánime y conforme se descubren nuevos fósiles aparecen nuevas dudas. El neurocientífico francés Thierry Chaminade, experto en la evolución del cerebro humano, explica que la “evidencia fenomenológica” se impone “ya que la observación de nuestra cultura y nuestra historia nos lleva necesariamente a la conclusión de que, aunque sigamos siendo un animal, somos diferentes del resto”. Sin embargo, esta respuesta deja abierta la pregunta clave: de acuerdo, somos diferentes, pero ¿por qué?
Chaminade cree que el hombre es “el resultado de un salto evolutivo que le dio ventajas psicológicas –capacidad de aprender y transmitir el conocimiento a través de la cultura– que explica que seamos únicos”. Un reportaje reciente de la cadena británica BBC trazaba una lista de 15 mutaciones genéticas desde que comenzamos a separarnos de los monos hace siete millones de años, como el gen RNF213, que aumenta el tamaño de la cariótida que lleva sangre al cerebro; el FOXP2, que permite el lenguaje complejo; o el AMY1, que produce una enzima en la saliva que permite digerir el almidón (y por lo tanto, la agricultura en torno a la que se crearon las sociedades en las que vivimos ahora).
“No hay una sola cosa que nos convierta en humanos”, asegura desde Harvard el paleoantropólogoDaniel Lieberman, director del Departamento de Biología Evolutiva de esta universidad estadounidense, una opinión que refleja la teoría aceptada por la mayoría de los expertos: no existe una varita mágica que nos transformó en lo que somos; más bien se trató de una serie de golpes de suerte evolutivos. “Muchos factores que fueron cambiando a lo largo de la evolución humana nos ayudaron a convertirnos en humanos: ser bípedos, tener un cerebro más grande, construir y utilizar herramientas, el lenguaje, la cultura, elevados niveles de cooperación, la capacidad para desplazarnos a lo largo de grandes distancias”, prosigue.
Una por una, la mayoría de estas cualidades pueden encontrarse, aunque en versiones más simples, en otras especies (y no sólo de primates); el conjunto de ellas, no. De hecho, a lo largo de la historia de la paleoantropología muchas certezas han ido cambiando, no sólo a causa del hallazgo de fósiles, sino también por avances en el estudio del comportamiento de los simios. Raymond Dart, autor de la primera teoría de que el hombre venía de África, pensaba que lo que nos hace humanos es la violencia. De hecho, Stanley Kubrick plasmó esa teoría en uno de las escenas más famosas de 2001. Odisea del espacio. Sin embargo, se ha acabado por descubrir que loschimpancés hacen algo muy parecido a nuestra guerra.
Los primeros homínidos sobre los que hay certeza que caminaron erguidos fueron los Australopithecus, que vivieron hace unos cuatro millones de años en África. Forman parte de nuestro tronco, pero están muy lejos de nosotros. Estos, a su vez, evolucionaron hacia elHomo habilis (unos 1,8 millones de años), el primer primate de la especie Homo que acabaría transformándose en el Homo sapiens(200.000 años), nosotros. Josep Call, primatólogo de la Universidad de St Andrews y director del Wolfgang Köhler Primate Research Center del Instituto Max Planck, en Alemania, explica que Louis Leakey, uno de los padres de la paleoantropología y el descubridor de los primeros fósiles de Homo habilis en Tanzania, “creó el género Homo para indicar que era un homínido que utilizaba instrumentos, pero es una distinción que se tambalea porque los chimpancés también utilizan instrumentos”. Aunque el propio Call lanza el contraargumento: “Es cierto que utilizan piedras para cascar nueces, pero no las modifican, no tienen industria lítica”. Pero la diferencia está en el matiz, no en el hecho en sí.
Ningún chimpancé creería en un cielo lleno de bananas para toda la eternidad. Sólo nosotros podemos creer algo así. Y por eso dominamos el mundo”
El profesor de la Universidad de Jerusalén Yuval Noah Harari, autor de un libro sobre la evolución humana De Animales a Dioses(Debate) que se ha convertido en unbest-seller internacional por la sencillez y brillantez con la que enfrenta a la pregunta de quiénes somos, busca la respuesta fuera de nuestro propio cuerpo. “Es obvio que tenemos peculiaridades, además del lenguaje, como la empatía, la crueldad o la violencia extrema, pero las compartimos con otras especies”, explica Harari por correo electrónico. “En lo que los seres humanos somos especiales es en nuestra habilidad única para cooperar de forma flexible en grandes números. Muchas otras especies, desde las abejas hasta los chimpancés, cooperan; pero solo los miembros de la especie Homo cooperan de forma flexible con un número indefinido de extraños”.
Para otros pensadores y divulgadores como Bill Bryson la evidencia de que, tras varias oleadas de homínidos que salieron de África, sólo los Homo sapiens colonizaron territorios a los que se llegaba cruzando mar abierto (como Australia) convierte la sed de aventura y exploración en nuestra característica definitoria. El famoso “porque está ahí” de Mallory para explicar su primer ascenso al Everest sería la clave de nuestra especie. Harari sigue un camino cercano, también intangible. “¿Qué hace que los sapiens podamos cooperar de esa manera? Nuestra imaginación. Podemos cooperar con extraños porque podemos inventar historias sobre cosas que sólo existen en nuestra imaginación –dioses, naciones, dinero– y difundirlas a millones de personas. Ningún chimpancé creería en un cielo lleno de bananas para toda la eternidad. Sólo nosotros podemos creer algo así. Y por eso dominamos el mundo”.
Cuando no estábamos solos
El hecho de que el Homo sapiens sea el único Homo sobre la Tierra es bastante extraordinario porque es así desde hace muy poco tiempo. Hasta hace unos 12.000 años (nada en términos evolutivos) vivió el Hombre de Flores, un homínido muy pequeño (un metro) que quedó aislado en una isla de Indonesia y que algunos científicos consideran una especie. Pero hubo un periodo muy largo (decenas de miles de años) durante el que el Homo sapiens compartió no sólo el planeta, sino los mismos territorios en los que vivía con losneandertales (que se extinguieron hace unos 30.000 años por motivos que todavía se debaten), el Homo erectus (que se extinguió hace 50.000 años tras pasar 1,7 millones de años sobre la Tierra) y los denisovanos (descubiertos hace poco tiempo en Siberia, del que se han encontrado escasos fósiles, aunque sí se sabe que su genoma está presente, por ejemplo, en los aborígenes australianos). Una de las películas más famosas sobre la prehistoria, En busca del fuego, para la que el gran escritor Antony Burguess se inventó las lenguas y el primatólogo Desmond Morris, autor de El mono desnudo, la comunicación gestual, habla precisamente de ese momento en el que el hombre no estaba solo.
Antonio Rosas, autor de los Primeros homínidos (Catarata), director de paleoantropología del Museo Nacional de Ciencias Naturales y experto en neandertales, asegura sobre esta convivencia (que acabó con la desaparición de todas las demás especies menos la nuestra): “Nos hace menos únicos, sin duda. Copérnico nos quitó del centro del universo y la paleoantropología nos pone en la tesitura de que en el planeta han existido diferentes humanidades. Tenemos que relativizar y aprender a pensar qué significa ser humano porque hay variantes. Es un camino que todavía tenemos que explorar”.
jueves, 17 de septiembre de 2015
Bonobos y chimpancés disfrutan de los cortos de ficción
Los grandes simios saben distinguir una buena película de suspense
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¿Quién no recuerda la escena de la ducha de Psicosis o cuando una espeluznante criatura sale del vientre del actor John Hurt en Alien: el octavo pasajero? Esta capacidad de recordar y anticipar acontecimientos impactantes en la pantalla no es única de los seres humanos. Un equipo de científicos ha demostrado que bonobos y chimpancés poseen también estas habilidades.
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/ Fumihiro Kano y Kumamoto Sanctuary, (Wildlife Research Center, Universidad de Kyoto).
Científicos de la Universidad de Kyoto en Japón han realizado un estudio con chimpancés y bonobos que demuestra que son capaces de anticipar y recordar acontecimientos impactantes que ven en una película, incluso cuando han visto la escena una sola vez. El artículo se publica en la revista Current Biology.
Ya se sabía que los grandes simios tienen excelentes habilidades de memoria a largo plazo
"Cuando ves un evento impactante y emocional en una película, te acuerdas y más tarde, al ver la misma película, se anticipa el evento", dice Fumihiro Kano de la Universidad de Kyoto y coautor de la investigación.
Ya se sabía que los grandes simios tienen excelentes habilidades de memoria a largo plazo. Sin embargo, la mayoría de los estudios que se habían hecho hasta el momento eran con pruebas de alimentos en los que se les ocultaba y después se esperaba para que los recuperaran. Nadie había probado si también podían recordar eventos con solo verlos en otros contextos.
"Gracias a un reciente avance en la tecnología de seguimiento ocular podemos examinar la capacidad de anticipación de los grandes simios mientras ven una película a través de 'miradas’ de anticipación de los acontecimientos inminentes", apunta el investigador.
"Gracias a un reciente avance en la tecnología de seguimiento ocular podemos examinar la capacidad de anticipación de los grandes simios mientras ven una película"
Para averiguarlo, los científicos grabaron dos cortometrajes protagonizados por ellos mismos, y luego se los mostraron a seis chimpancés y seis bonobos, a la vez que se les hacía un seguimiento de sus movimientos oculares, que se rastrearon de nuevo 24 horas más tarde.
En una película, se ven dos puertas idénticas y una persona agresiva disfrazada con un traje de mono sale de una de ellas. En la otra, se ven dos objetos y un actor humano coge uno de ellos y ataca con el artilugio al hombre caracterizado de mono. El experimento consistió en mostrar a los simios ambos cortometrajes.
Los simios se entretienen con las películas
Los datos del seguimiento ocular mostraron que los animales anticiparon lo que iban a ver después de verlas una sola vez. En un segundo visionado de la primera película, los simios dirigieron su atención a la puerta donde sabían que la persona vestida como un simio iba a aparecer.
Asimismo, mientras vieron la segunda película de nuevo, los animales parecían esperar que se utilizase el objeto que sabían que pronto iba a ser utilizado como arma, incluso cuando ese artefacto estaba colocado en un lugar diferente de la primera vez.
Algo más sorprendente e interesante es que los simios parecían realmente disfrutar de los cortos
Los resultados muestran que los grandes simios codifican la información de la película en su memoria a largo plazo y más tarde usan esa información para anticiparse a los acontecimientos que estaban a punto de suceder. Esa memoria se refleja en los ojos de los simios.
Algo más sorprendente e interesante es que los simios parecían realmente disfrutar de los cortos. "Les estábamos dando zumo mientras les enseñábamos los vídeos", dice Kano, "pero algunos de ellos incluso se olvidaron de beber el zumo y se quedaron mirando la película".
Ahora, los científicos planean utilizar esta técnica de mirada de anticipación para examinar otras funciones que requieren altas capacidades cognitivas en los simios como entender creencias, deseos, intenciones y perspectivas que difieren de los suyos.
Referencia bibliográfica:
Fumihiro Kano et al. Current Biology http://dx.doi.org/10.1016/j.cub.2015.08.004