lunes, 12 de junio de 2017


El cerebro y el estrés

La carga alostática ejerce sus efectos sobre el cuerpo entero, no solo en el cerebro, lo que puede explicar la carga de enfermedad asociada a las enfermedades psiquiátricas
Autor: Bruce S. McEwen Fuente: JAMA Psychiatry. Published online April 26, 2017. doi:10.1001/jamapsychiatry.2017.0270 Allostasis and the Epigenetics of Brain and Body Health Over the Life CourseThe Brain on Stress



Visión de conjunto
El cerebro es el órgano central de la respuesta al estrés y es vulnerable pero resiliente; se comunica recíprocamente en un diálogo cruzado con el resto del cuerpo. Este artículo explica los conceptos de alostasis y de carga alostática y cómo afectan epigenéticamente los procesos neurales y sistémicos a lo largo del curso de la vida.
Los conceptos revelan cómo el cerebro y el cuerpo se influyen mutuamente durante el curso de los trastornos psiquiátricos y de sus frecuentes multimorbilidades, un aspecto que requiere de mayor reconocimiento en la matriz de los criterios de investigación dominantes.
Las experiencias estresantes pueden precipitar trastornos como la esquizofrenia, la enfermedad bipolar, la ansiedad y depresión mayor. El cerebro percibe y determina lo que es amenazador así como el comportamiento y respuestas fisiológicas frente al estresor, que no sólo se utilizan para la adaptación ("alostasis") sino también contribuyen a la fisiopatología ("carga alostática / sobrecarga ") cuando esas respuestas son sobreutilizadas y disreguladas.
Los comportamientos promotores de la salud son un componente esencial para una alostasis exitosa junto con un sueño y función circadiana normales y una función energética eficiente. Los comportamientos deletéreos para la salud contribuyen a una sobrecarga alostática.
La alostasis se refiere a la estrategia de adaptación y supervivencia que promueve múltiples procesos sistémicos y neurales que se activan por experiencias nuevas y potencialmente amenazadoras. Por mediadores, nos referimos no sólo al cortisol y a la adrenalina, sino también al sistema nervioso parasimpático, a las citoquinas pro y anti-inflamatorias y a las hormonas con acciones metabólicas. Por otra parte, el cerebro utiliza la interacción de mediadores para alterar los circuitos y las funciones neuronales3,5.
La carga y sobrecarga alostática representan los grados de un efecto acumulativo en el cuerpo y el cerebro, son términos que reconocen que los mismos mediadores, cuando son excesivamente utilizados y desregulados entre sí (por ejemplo, demasiado o muy poco cortisol o inflamación, o insuficiente tono parasimpático o resistencia a la insulina), causa una fisiopatología, en especial si se sostiene en el tiempo1. Esto representa estados alostáticos de disregulación de la actividad en el cerebro y el cuerpo que pueden ocurrir en el desarrollo de enfermedades psiquiátricas y conducir a la sobrecarga alostática.
No es posible “volver el reloj hacia atrás” después de una experiencia estresante y es más apropiado hablar de “resiliencia” o de “recuperación” que de “reversión”
Los mecanismos cerebrales de plasticidad alostática y las influencias hormonales proporcionan a los cerebros adultos, así como a los cerebros en desarrollo, una notable capacidad de adaptación a través de la plasticidad estructural y funcional en respuesta al estrés y otras experiencias, incluyendo el reemplazo neuronal, la remodelación dendrítica y el turnover o remplazo de sinapsis.
Los cambios en la arquitectura neural influencian no solo el comportamiento sino también la fisiología sistémica que se retroalimenta con el cerebro de manera epigenética5. Estos cambios epigenéticos se refieren a la regulación de la expresión de genes mediante la vía de procesos moleculares que promueven cambios post-traslacionales de histonas, metilación de bases del ADN, acciones de regulación de la transcripción del ARN mediante separación y edición.  Los elementos transponibles representan hasta el 40% del genoma humano y desempeñan un papel importante en la regulación del estrés y el envejecimiento del cerebro humano 3-5.
Por lo tanto no es posible “volver el reloj hacia atrás” después de una experiencia estresante y es más apropiado hablar de “resiliencia” o de “recuperación” que de “reversión”, las cosas no serán como eran antes. Sin embargo las alteraciones en la estructura y función neuronal pueden parecer como que presentan “reversión” pero ya no serán las mismas que antes.
El stress agudo y crónico puede causar un disbalance en los circuitos neuronales que intervienen en la cognición, toma de decisiones, ansiedad, humor con un incremento o una disminución de su expresión en la conducta. Este disbalanace afecta la fisiología sistémica neuroendócrina, autonómica, inmune y metabólica a través de distintos mediadores1 3.
En el corto plazo, ya sea por un incremento del miedo, la vigilancia o la ansiedad en un ambiente amenazante, estos cambios pueden resultar adaptativos. No obstante, si la situación amenazante se supera pero el estado conductual y de los circuitos neurales persisten “atascados”, esa maladaptación requiere de una intervención combinada de fármacos y terapias conductuales para “desatascarlas”, como en los casos del trastorno crónico de ansiedad, o el trastorno depresivo mayor 1 3 5.
La plasticidad estructural y funcional alostática es particularmente evidente en el hipocampo, una estructura clave para la memoria espacial y episódica y la regulación del humor en la que se han reconocido los tres tipos de plasticidad estructural mediante investigaciones con metodologías que emplearon abordaje morfológico, molecular, farmacológico, electrofisiológico y conductual.
El hipocampo fue la primera estructura cerebral por fuera del hipotálamo en la que se encontraron receptores de hormonas sexuales y del stress y constituyó la puerta de entrada para el estudio de la sensibilidad hormonal del resto del cerebro3.
La amígdala, que es mediadora del miedo, la ansiedad y la agresión con la corteza prefrontal, importante para la memoria de trabajo, las funciones ejecutivas y la regulación celular, también muestra plasticidad estructural. Las neuronas basolaterales de la amígdala expanden sus dendritas en el stress crónico5, mientras que las neuronas de la región prefrontal media y las del hipocampo muestran contracción de las dendritas durante la misma experiencia estresante7.
Los aminoácidos excitatorios y el factor neurotrófico derivado del cerebro son mediadores de la plasticidad alostática a través de los endocanabinoides, el factor liberador de corticotrofina, noradrenalina, serotonina y otros mediadores celulares y procesos 3 5. Estos mediadores proveen el fundamento para desarrollar tratamientos más efectivos y que produzcan un alivio más rápido de la depresión y un enlentecimiento de la demencia 2 3 4 5.
Los disruptores de los ritmos circadianos afectan tanto al cerebro como a la fisiología sistémica conduciendo al acortamiento de las neuronas prefrontales, a la rigidez cognitiva así como a la resistencia a la insulina y a la leptina1. Las alteraciones del sueño deterioran en equilibrio simpático / parasimpático, incrementan la inflamación sistémica y la regulación de la glucosa 1 3 7.  La diabetes y la resistencia a la insulina son factores de riesgo de depresión y demencia2. Diabetes
Las mitocondrias, que tienen su propio AND heredado de la madre, son sensibles a los glucocorticoides y a los estrógenos regulando el secuestro de calcio y el balance de radicales libres con lo que hacen su propia contribución a la alostasis, a la carga alostática y a la sobrecarga5.
Existen importantes diferencias entre los sexos en el modo mediante el cual el cerebro responde a los estresores y en la plasticidad estructural y funcional7lo que contribuye al concepto de que hombres y mujeres en las estrategias que emplean antes las mismas situaciones3.  El cerebro entero tiene diferencias respecto de los receptores de hormonas sexuales3.
Finalmente, la pobreza y la adversidad en etapas tempranas de la vida interaccionan con alelos de ciertos genes que afectan al cerebro y el resto del cuerpo por mecanismos epigenéticos3 ocasionando la carga de multimorbilidad de trastornos mentales y físicos1. Los factores epigenéticos pre-concepción2 y gestacionales1 2 también ejercen una importante influencia.

domingo, 11 de junio de 2017

Por qué rechazamos la infiltración de la sanidad pública por las empresas privadas y los grandes magnates

.
A las empresas no les interesa la Atención Primaria, la promoción de la salud, ni la mejora de los hábitos de vida para disminuir la incidencia de cáncer, sino el diagnóstico con equipos de alta tecnología y el tratamiento con costosos fármacos
Las redes y los medios de comunicación han ardido debido al rechazo de Asociaciones de profesionales (FADSP) de varias CCAA a la donación de Amancio Ortega, para la compra de equipos de Alta Tecnología.
Llevo más de 30 años ejerciendo mi profesión de radióloga en la sanidad pública, y trataré de explicar mi opinión sobre lo que está pasando, centrando el tema en mi comunidad, Galicia, la que más conozco, y la que recibió la primera donación de Amancio Ortega, también gallego.
En esas fechas (octubre de 2015) publiqué un artículo en Nuevatribuna solicitando que se aclarase como era posible que Amancio Ortega donara 17 millones de euros para comprar equipos de Radioterapia y Mamógrafos que ya habían sido previamente comprados por Philips y la Multinacional Estadounidense Varian Medical y por los que el Sergas pagaba un alquiler (11 millones de euros al año durante 8 años), sin que tan siquiera se redujera dicho alquiler: ¿a dónde han ido a parar esos 17 millones de euros?
Los profesionales que defendemos el Sistema Sanitario Público estamos muy preocupados por su deriva privatizadora, especialmente en Galicia, donde su I+D+i se encuentra privatizado y en manos de un oligopolio de empresas, algunas imputadas por corrupción y todas con estrategias para eludir impuestos. ¿Le gustaría a Amancio Ortega que los profesionales del Sergas gestionáramos el I+D+i de Inditex? ¿lo permitiría? Claro que no.
La Xunta de Feijóo junto a Inditex, Abanca y otras empresas gallegas han formado un fondo de capital riesgo. Estas empresas acceden a datos de la Administración, e investigadores públicos trabajan para generar sus patentes.
En Galicia, Indra gestiona la Historia clínica, con todos los datos sanitarios de los pacientes, a los que próximamente se unirán los datos sociales (maltrato, recursos económicos de la población etc). Indra cede esos datos a los hospitales privados, concertados o no concertados, mientras los profesionales del Sergas no podemos acceder a la información sanitaria de los hospitales privados, ni disponemos de herramientas para explotar los datos de nuestros pacientes y así auditar nuestros resultados. Si hacemos las cosas mal hechas, mal quedan.
En Galicia, el Centro Oncológico de A Coruña, el registro de los pacientes con cáncer y los ensayos clínicos, está en manos de la AECC, que se presenta como la gran valedora de la defensa de los pacientes con cáncer, aunque realmente está dirigida por Inés Entrecanales (Acciona), la Banca March y la Fundación Garrigues.
Las empresas tecnológicas gestionan la alta tecnología del Sergas y el control de calidad de los equipos, aparatos que imparten altas dosis de radiación, y que se utilizan 30%-50% más de lo necesario según muchos estudios realizados. Sin embargo, los radiólogos podemos hacer poco para adecuar las exploraciones, ya que las empresas verán mermados sus beneficios si los estudios por sala se reducen a partir de un porcentaje, según el contrato firmado con la Xunta de Feijóo. Por ello los estudios crecen y crecen más y más, incluyendo los realizados a los niños, y de forma especial en el sector sanitario privado, donde no existe transparencia ni control, incumpliendo el principio internacional ALARA “las exploraciones que aplican radiaciones ionizantes deberán disminuirse al mínimo posible”.
¿Son necesarios 290 equipos nuevos en el SNS? Probablemente no, al menos no tantos. Muchos de los existentes pueden actualizarse únicamente modificando su Software, que además permite disminuir las dosis de radiación aplicada. Pero claro, los beneficios empresariales disminuirían drásticamente.
¿Son mejores los mamógrafos con tomosíntesis regalados por Amancio Ortega? En primer lugar no disminuyen la radiación aplicada, sino que por lo contrario la incrementan discretamente. Por otra parte, según las empresas se identifican un 42% más de lesiones, tan pequeñas que son “casi invisibles al ojo humano” y muchas con significado desconocido. En muchos casos se descartará cáncer en nuevos controles, tras meses de angustia, en otros casos se tratarán de forma agresiva (con sus efectos secundarios incluidos), lesiones dudosas que en un 20% de los casos no representan realmente cáncer.
Según datos de la OMS en España la incidencia de cáncer de mama se incrementó un 68% en una década, en parte por este sobrediagnóstico y en parte por el empeoramiento de las condiciones de vida de la gente, y aunque es verdad que mejora el ratio de supervivencia, no así la mortalidad absoluta de las mujeres. Así que es muy importante actuar contra los determinantes del cáncer.
Sin embargo el gobierno se niega a marcar los alimentos poco saludables y los coches fraudulentos que contaminan hasta 70 veces más siguen circulando por nuestras carreteras ¿que pasará en el futuro con los pulmones de nuestros hijos?
Por otra parte, a las empresas no les interesa la Atención Primaria, la promoción de la salud, ni la mejora de los hábitos de vida para disminuir la incidencia de cáncer, sino el diagnóstico con equipos de alta tecnología y el tratamiento con costosos fármacos. Son empresas, son magnates, pretenden incrementar sus beneficios. No los culpo, pero no comparto sus objetivos ni su estilo de vida, y no nos interesan en nuestra sanidad pública. Que se dediquen a fabricar ropa o a la construcción de puentes. “Zapatero a tus zapatos”.
Además, no es la falta de equipos de AT sino la falta de personal para utilizar esos equipos lo que aumenta las listas de espera para los pacientes con cáncer u otras enfermedades en el Sergas, un equipo sin dotación adecuada de profesionales es como un avión sin pilotos.
La mayoría de nuestros equipos de diagnóstico no funcionan los sábados ni por supuesto los domingos, y algunos ni tan siquiera las tardes de diario, a no ser para urgencias, mientras que se derivan los estudios a los centros privados con su maquinaria al 100%. En Madrid ya se señaló en 2014 que los equipos de resonancia magnética de los centros públicos solo funcionaban al 64%, al final ¿no resultara que tendremos mas aparatos sin utilizar?, es decir negocio para los fabricantes ninguna ventaja para los enfermos.
Por una sanidad pública y de calidad para todos, financiada por impuestos al 100%, a través de una hacienda libre de amnistías fiscales, sin donaciones, mecenas, magnates ni multinacionales en su seno, con profesionales dedicados al sistema público y con control de su I+D+i como cualquier empresa que se precie ¿no les parece, Sra Entrecanales y Sr Amancio Ortega?

El cerebro (ilustración)

Reconocido neurólogo argentino dice que la clave de la paz está en el cerebro

.

En entrevista exclusiva con Sputnik, el neurocientífico argentino Facundo Manes explicó cómo "la palabra empatía es clave para el futuro" del mundo.

La Cúpula de la Roca, mezquita en Jerusalén, Israel
CC0 / Pixabay /

Entre las estrellas de la conferencia internacional ‘Voy por la paz' en Rosario, Argentina, el neurólogo Facundo Manes robó la escena ante la presencia de dos premios Nobel con quienes compartió la mesa: la guatemalteca Rigoberta Menchú y su compatriota argentino Adolfo Pérez Esquivel. Partiendo de las reflexiones de Menchú, el médico y director del Instituto de Neurología Cognitiva (Ineco) de Argentina analizó el funcionamiento del cerebro humano en los procesos de tomas de decisiones.
"Conocer cómo funciona el cerebro ayuda mucho a entender lo que pasa en el mundo. Rigoberta dijo algo muy importante que puedo reforzar desde el conocimiento científico de los humanos: ‘Tenemos que ser conscientes de que tenemos solo parte de la razón'. El cerebro funciona con esquemas mentales por los cuales interpretamos el mundo y eso nos puede llevar a pensar que nuestro esquema mental, la percepción que tenemos del mundo, tiene la verdad. Y el ejercicio que se tiene que hacer es tener empatía", reflexionó Manes.
Luego de su ponencia, Sputnik le preguntó si la falta de empatía se puede reflejar en decisiones políticas como la construcción de un muro en la frontera entre Estados Unidos y México, propuesta por el mandatario estadounidense, Donald Trump, o la respuesta de la primera ministra británica, Theresa May, frente a los últimos atentados terroristas.
"Nos falta empatía. Empatía es un proceso cerebral que nos permite imaginar qué siente el otro o sentir el dolor o la alegría que siente el otro. A veces estamos concentrados en nuestras comunidades y no nos ponemos en el lugar del otro. La palabra empatía es clave para el futuro. Si no la tenemos vamos a estar divididos", aseveró.
De acuerdo con Manes, el cerebro actúa con "un sesgo de confirmación" que hace que las personas no escuchen realmente a lo que le dicen otras personas. "Mientras habla el otro, nosotros estamos buscando información para confirmar lo que pensamos previamente de acuerdo a nuestro repertorio personal", explicó. A eso, el investigador en neurociencias llama "modo automático", que está relacionado con las emociones. A su juicio, la empatía es un ejercicio de racionalidad que le cuesta al ser humano.
"La empatía es el ejercicio de salir de ese modo automático que busca la confirmación de lo que pensamos y no escucha al otro. Hay que tener en cuenta, como dijo Rigoberta [Menchú], que tenemos solo parte de la razón. Hay que tratar de buscar semillas de verdad en el otro", consideró el experto.
Además, Manes destacó que el altruismo genera felicidad porque activa el mismo "circuito de placer" en la base del cerebro como el simple acto de comer una hamburguesa o ganar plata o "del sexo a la cocaína". En ese sentido, considerando la empatía como parte del altruismo, remarcó que "ser altruista nos hace más felices".
"Una contribución para la paz es la empatía. Para mí es la palabra clave del futuro. Salir del modo automático y pasar a un modo más racional porque muchas veces vemos que decidimos la guerra y luego la explicamos. Inconscientemente decidimos pelear y luego lo explicamos racionalmente. Nuestra conducta está influenciada por nuestras emociones. Y hay que hacer el ejercicio de salir de esas emociones, muchas veces tóxicas, que nos llevan a la confrontación y usar la parte más racional de nuestro cerebro, comprender el otro, tener altruismo y empatía para lograr la paz", concluyó.
La conferencia ‘Voy por la paz' reúne en la ciudad argentina de Rosario a cinco premios Nobel de la Paz: la abogada iraní Shirin Ebadi (2003), el expresidente de Costa Rica Óscar Aria Sánchez (1987), el expresidente de Polonia Lech Walesa (1983), además de líder indígena Menchú (1992) y el activista Pérez Esquivel (1980), entre expertos académicos.
El seminario internacional, promovido por la Fundación para la Democracia Internacional, termina este 10 de junio, con la participación de músicos argentinos como León Gieco, Juan Carlos Baglietto y Patricia Sosa, con la producción de Lito Vitale.

sábado, 10 de junio de 2017

"Despacito", versión "Ni Una Menos"

El Roto

BUSCANDO LOS ANCESTROS ANDALUCES SIN HABLAR DE SALUD

Tartesos trata de sobrevivir a sus mitos

Los investigadores ahondan en el enigma en torno a la legendaria civilización prerromana del suroeste de la península Ibérica

FOTO: Yacimiento en Manilva (Málaga). / VÍDEO: Escalinata monumental de época tartésica hallada en el yacimiento del Turuñuelo de Guareña (Badajoz).
Tartesos sigue envuelto en las brumas del misterio. Por más que la ciencia se revuelva y pelee enconadamente por iluminar con datos aquella civilización prerromana del suroeste de la península Ibérica, no termina de escapar de la leyenda de Hércules y su décimo trabajo entre personajes fantásticos en los confines del mundo conocido; o de la historia de aquel sabio inusitadamente longevo Argantonio, rey de una tierra de inagotables riquezas. “La base de todo sigue siendo textual”, resume el catedrático de la Carlos III Jaime Alvar, uno de los grandes expertos en la materia, porque “la arqueología ha sido muy avara”.
Es decir, que los textos de origen grecolatino —de Heródoto y Estrabón a Avieno— son los que continúan sujetando los pilares del núcleo de Tartesos, una cultura ubicada tradicionalmente en la primera mitad del primer milenio antes de Cristo en torno a lo que hoy es Huelva, Sevilla, una parte de Córdoba y Cádiz. Existen muy pocos restos de envergadura, probablemente porque están enterrados bajo capas turdetanas, latinas, medievales… Y los edificios más importantes que se han conocido hasta ahora son periféricos tanto en el espacio (por ejemplo, en Málaga o Badajoz, donde una excavación sacó a la luz en abril un edificio tartesio único en el Mediterráneo occidental) como en el tiempo (o muy al principio o muy al final del periodo propiamente tartesio).
Así, entre teorías y contrahipótesis que se van superponiendo sobre sus orígenes, su hibridación con los fenicios —cuyo comercio y conocimientos sin duda impulsaron el florecimiento cultural— y su misterioso final, los investigadores se mueven con pies de plomo mientras el imaginario colectivo cubre los huecos con auténticas fantasías esotéricas de ciudades míticas y tesoros escondidos. Por eso, el propio Jaime Alvar impulsó a finales de 2011 un manifiesto que quería poner un poco de orden y alcanzar, entre los especialistas reunidos en un gran congreso celebrado en Huelva, “un consenso de mínimos, la base de lo que debiera saber sobre el tema un bachiller”, explica el profesor.
No fue fácil, confiesa Alvar, porque aunque la ciencia se mueva sobre bases más sólidas, la escasez arqueológica también provoca enconados enfrentamientos académicos. No obstante, lograron acordar, por ejemplo, que se trata “de una cultura del suroeste peninsular, confluyente con la presencia colonial fenicia, hechos que eclosionan en la brillantez y riqueza a las que aluden las fuentes literarias griegas con el nombre de Tartesos y, tal vez, alguna mención en las bíblicas”. Que “su desarrollo histórico” se remonta al siglo IX antes de Cristo y experimenta “una amplia evolución en las centurias siguientes, fundamentalmente en los siglos VIII, VII antes de Cristo”. Se dio, además, por superada la idea de un territorio políticamente unificado bajo una monarquía hereditaria (se habla de núcleos de poder al modo de ciudades-Estado) y también la de un final vinculado a una guerra perdida con los cartagineses (en este caso, se trataría de un declive económico de origen, eso sí, incierto).
El descubrimiento más reciente es el de Badajoz, un insólito edificio de dos plantas del que ya han salido extraordinarios hallazgos
A partir de ahí, la arqueología sigue, lenta pero segura, abriendo camino. Pero con el yacimiento jerezano de Mesas de Asta (quizá la ciudad de Asta Regia de la que hablaron Estrabón o Pomponio Mela) a la espera de que alguien lo excave, los más prometedores están en esa periferia de influencia tartesia mencionada por Alvar. El descubrimiento más reciente es el del Turuñuelo de Guareña, en Badajoz, un insólito edificio del siglo V antes de Cristo de dos plantas y una hectárea de tamaño del que ya han salido extraordinarios hallazgos. Por ejemplo, el de una escalinata monumental hecha con unas técnicas (sillares y encofrado) y unos materiales (arena del río y arcilla mezcladas con cal) que se pensaba que no se habían utilizado en todo el Mediterráneo occidental hasta mucho tiempo después.
Aún queda mucho por excavar y por interpretar en el Turuñuelo, un yacimiento dirigido por los arqueólogos del CSIC Sebastián Celestino y Esther Rodríguez dentro de un proyecto más amplio que tiene, entre otros, el ambicioso objetivo de “interpretar la sociedad tartesia a través de la arqueología y la arquitectura” del Valle Medio del Guadiana. Pero lo descubierto hasta ahora ya apunta a que los conocimientos llegados del oriente mediterráneo aplicados en ese contexto diferente (con los materiales y las necesidades del entorno) daban resultados nuevos y distintos. Algo muy parecido a lo que señala en el otro extremo de la periferia tartesia, en Manilva (Málaga), y a varios siglos de distancia, el yacimiento de los Castillejos de Alcorrín.
Se trata de un fugaz asentamiento protourbano amurallado (levantado a finales del siglo IX antes de Cristo, se abandonó a principios del VIII) donde se produjo uno de los primeros encuentros documentados entre los fenicios y los pueblos indígenas, lo que lo convierte en un espacio privilegiado para describir ese proceso de hibridación o yuxtaposición que habría configurado Tartesos. Es una zona urbana rodeada por una imponente muralla (de entre dos y cinco metros de grosor) donde convivieron y se mezclaron claramente elementos locales y foráneos tanto en la arquitectura como en las cerámicas y las técnicas de transformación del hierro.
La especialista Dirce Marzoli, del Instituto Arqueológico Alemán, que dirige los trabajos junto a colegas de la Complutense, no se atreve a hablar en este caso de ciudad-Estado; se queda en un “centro de poder centralizado”. Un centro que controlaría una zona muy importante, pues no solamente fue capaz de planificar semejante obra, sino que tenía autoridad para movilizar la ingente cantidad de trabajadores necesarios (incluidos especialistas como arquitectos) para llevarla a cabo.
Excavaciones en Turuñuelo de Guareña. 
Excavaciones en Turuñuelo de Guareña.
Así, mientras se sigue excavando en el Turuñuelo y se prepara la siguiente campaña de Alcorrín, los estudiosos esperan como agua de mayo, después de casi cuatro décadas de trabajo, la publicación de los resultados definitivos sobre el yacimiento del castillo de Doña Blanca, en la provincia de Cádiz. Un asentamiento amurallado que se ocupó entre los siglos VIII y III antes de Cristo, que pudo ser el núcleo de un gran centro de poder (que incluiría Gadir, la ciudad de Cádiz) y que es “clave para el estudio de los fenicios de occidente”, según el profesor de la Universidad de Cádiz y director de las excavaciones, Diego Ruiz Mata. El investigador, que asegura que ya está preparando siete volúmenes con los resultados de sus trabajos, habla de un entorno rico gracias a los metales, el vino, el aceite y los salazones, y de una sociedad que fue pasando poco a poco de lo tribal a lo jerarquizado. Ruiz Mata insiste además en que el declive de la Tartesos nuclear en torno al siglo VI no se percibe allí. “Hay un cambio, pero no una crisis”.
Sin duda, esta publicación dará muchas respuestas, pero también abrirá más interrogantes y alimentará nuevas y enconadas polémicas. Lo habitual. De hecho, hay pocas cosas en las que se pongan de acuerdo todos los especialistas. Una es la necesidad de dejar atrás el territorio de lo legendario para que Tartesos “se convierta definitivamente en una propiedad colectiva”, dice el manifiesto de 2011. Otra es la función social de su trabajo. “La arqueología es muy cara, pero contribuye de forma extraordinaria a la construcción cultural de un país”, remata Alvar.