miércoles, 2 de agosto de 2017

COMO TE REVIENTA LA NIEVE

Efectos cardiovasculares de la cocaína

La cocaína ejerce sus diversos efectos adversos, a menudo graves, a través de numerosas vías fisiopatológicas
Autor: Havakuk O, Rezkalla SH, Kloner RA J Am Coll Cardiol 2017;70:101–13


 
Introducción
El empleo de hojas de cocaína mascadas, ya sea como estimulante o como instrumento de comunicación con los dioses, se registra desde el año 2500 AC. La aceptación de la cocaína en la cultura europea fue mucho más tardía y se reactivó hacia fines del siglo XIX cuando médicos prestigiosos como Sigmund Freud la recomendaron contra la depresión y la indigestión (3). En 1884 se aplicó por primera vez polvo de cocaína disuelto en la córnea de una rana y podría decirse que esto fue el nacimiento de la anestesia local (1).
El empleo de la cocaína continuó a pesar de que en los EEUU se prohibió ya desde 1914, llegando a 2 millones de personas en 2007 (5). Pronto se reconocieron sus numerosos efectos perjudiciales sobre el sistema cardiovascular En este artículo se describen los conocimientos actuales sobre la compleja relación entre la cocaína y el sistema cardiovascular y se tratan de formular recomendaciones específicas sobre las mejores maneras de enfrentar los efectos tóxicos cardíacos de la cocaína.

► FARMACOCINÉTICA Y FARMACODINAMIA
La cocaína es un alcaloide natural extraído de las hojas de la Erythroxylum coca, aislado por primera vez en 1860 (6). Es metabolizada por las esterasas hepáticas y plasmáticas a metabolitos activos e inactivos (7) que son finalmente excretados en la orina (8). El inicio y la duración de los efectos de la cocaína dependen de la vía de empleo. En general, las vías intravenosa e inhalatoria (es decir fumada) tienen inicio de acción muy rápido (segundos) y duración breve (30 min) en relación con la absorción a través de la mucosas (oral, nasal, rectal, vaginal) (9).
La excreción de la cocaína y sus metabolitos es igual por cualquier vía de ingestión; la semivida es de 60- 120 min y la de sus metabolitos es de aproximadamente 4 - 7 hs (7). Estas semividas se pueden prolongar considerablemente con dosis repetidas. (10).
  El efecto hemodinámico de la cocaína es dependiente de la dosis
  1. Los efectos tóxicos tempranos inducen taquicardia e hipertensión; los estadios avanzados muestran más aumentos de la frecuencia cardíaca y la presión arterial (PA).
     
  2. En etapas tardías se halla un efecto depresivo significativo, con bradicardia e insuficiencia circulatoria graves (11). Debido a que algunos metabolitos de la cocaína continúan activos, podrían ejercer efectos cardiovasculares similares a los de la droga (12).

► HIPERTENSIÓN La cocaína potencia los efectos simpáticos agudos sobre el sistema cardiovascular(46), con los consiguientes aumentos de los efectos inotrópicos y cronotrópicos y el aumento de la vasoconstricción periférica. Esta respuesta vasoconstrictora también es afectada por el aumento de los valores de endotelina-1 (16), la afectación de la vasorrelajación inducida por la acetilcolina (17), el trastorno del manejo del calcio intracelular (19) y el bloqueo de la óxido nítrico (ON) sintasa (18).
Además, se halló que la vasoconstricción de lechos arteriales específicos era inducida por el efecto bloqueador de los canales de sodio por la cocaína (44). En un estudio clínico, la administración intranasal de 2 mg/kg de cocaína produjo aumento agudo del 10% - 25% de la presión arterial (23).
Existe profusa evidencia de la posible inducción de hipertensión crónica en adictos a la cocaína; esta induce daño endotelial y aumenta la fibrosis vascular (49). Además se demostró hipertrofia cardíaca y fibrosis mesangial renal en autopsias de adictos a la cocaína (50).
Sin embargo, se halló solo un 20% de prevalencia de hipertensión crónica en un estudio efectuado con 301 adictos a la cocaína (51). En el estudio CARDIA (Coronary Artery Risk Development in Young Adults), que investigó  los efectos cardiovasculares alejados de la drogadicción en 3848 participantes, no se encontraron diferencias en las tasas de hipertensión crónica en los 1471 adictos a la cocaína durante 7 años en relación con el resto de la cohorte (52). No hay datos que expliquen esta controversia.

► DISECCIÓN AÓRTICA
En el International Registry for Aortic Dissection (IRAD), que obtuvo datos de 17 centros internacionales, la prevalencia de adictos a la cocaína entre los casos de sección aórtica (DA) aguda fue de solo el 0,5% (53), pero dos estudios unicéntricos (54,55) informaron el 37% y el 9,8% de prevalencia de adicción a la cocaína en casos de DA aguda, la mayoría en pacientes jóvenes (media de edad 41 ± 8,8 años y 47  6,8 años, respectivamente). La cocaína indujo apoptosis celular y necrosis en el músculo liso vascular con la consiguiente debilitación de la pared vascular (20).
Un estudio ecocardiográfico efectuado en adictos a la cocaína mostró reducción de la elasticidad aórtica, aumento de las dimensiones de la aorta torácica y rigidez en relación con personas normales de control (57). También es necesario considerar la vía de consumo de la cocaína. Hue et al. (54) publicaron que 13 de 14 pacientes con DA aguda relacionada con DA fumaban crack.
El inicio rápido de acción de la cocaína fumada desencadena una respuesta hemodinámica aguda y su corta duración de acción induce el empleo frecuente a intervalos cortos (58), exponiendo al paciente a repetidos episodios de estrés hemodinámico.

► ISQUEMIA E INFARTO DEL MIOCARDIO Y ENFOQUE DEL DOLOR PRECORDIAL
El riesgo de infarto del miocardio (IM) aumenta hasta 24 veces en la primera hora posterior al abuso de consumo de cocaína
La isquemia del miocardio inducida por la cocaína se produce por aumento de la demanda de oxígeno miocárdico como resultado del aumento del efecto inotrópico y cronotrópico (15), que se acompaña inapropiadamente por vasoconstricción coronaria y un estado protrombótico.
La aterosclerosis acelerada en adictos a la cocaína se demostró en un estudio de autopsias que comparó entre los no adictos y los adictos a la cocaína que murieron con trombosis coronaria aguda (27). Se halló aumento de la cantidad de mastocitos por segmento coronario en los adictos, sugestiva de un estado inflamatorio local aumentado.
Sin embargo, no se ajustó entre los grupos para un importante factor de confusión como el tabaquismo (27). Otro estudio a gran escala de autopsias demostró enfermedad coronaria a nivel epicárdico en el 28% y enfermedad de los pequeños vasos en el 42% de las muertes súbitas relacionadas con la cocaína. Un mecanismo inusual para la trombosis coronaria, la erosión de placa, también se halló en los adictos a la cocaína (28).
Considerando el efecto prejudicial que la cocaína puede tener sobre el equilibrio del aporte y la demanda de oxígeno, no es sorprendente que la precordialgia sea el motivo de consulta en los adictos en los servicios de urgencia (59) y que el riesgo de infarto del miocardio (IM) aumentara hasta 24 veces en la primera hora posterior al abuso de consumo de cocaína (60).
El diagnóstico de IM relacionado con la cocaína puede ser difícil. La mayoría de estos pacientes tienen un electrocardiograma (ECG) patológico (61,62) y aumento de la creatinina cinasa (62,63) (aunque la troponina cardíaca identifica con mayor exactitud los casos de IM) (64). Además, no todo dolor relacionado con la cocaína es cardíaco; puede ser, por ejemplo, de origen pleurítico o musculoesquelético. (66,67).
Weber et al. (61) efectuaron un estudio prospectivo con 344 adictos a la cocaína evaluados por dolor precordial. Los pacientes de alto riesgo (supradesnivel ST >1 mm, aumento de la troponina cardíaca, precordialga recurrente e inestabilidad hemodinámica) fueron hospitalizados. A los 302 pacientes restantes se los controló en el servicio de urgencias con ECG y troponina cardíaca durante 12 hs antes  de darles el alta.
Durante un seguimiento de 30 días, no hubo mortalidad en este grupo y sólo el 1,6% sufrieron IM (61). Debido a que las complicaciones tienden a aparecer poco después de la consulta, aunque el paciente sufra un IM (68), estos y otros datos (69) avalaron la seguridad del enfoque de 12 hs de observación en la precordialgia relacionada con la cocaína, enfoque también sugerido por las recomendaciones de 2012 del American College of Cardiology/American Heart Association (ACC/AHA). (70). Es importante señalar que el supradesnivel ST es prevalente entre los adictos a la cocaína y por ello la definición de “pacientes de alto riesgo” es menos confiable.
La base para tratar con nitratos (73), fentolamina (bloqueador del receptor α) (23) o verapamilo (bloqueador de los canales de calcio) (74) la precordialgia relacionada con la cocaína proviene de estudios que muestran retroceso de la vasoconstricción coronaria con cualquiera de estos fármacos en el ambiente controlado del laboratorio de cateterismo cardíaco.
Se debe tener en cuenta que, a pesar de que se demostró vasoconstricción coronaria, ninguno de los participantes en estos estudios clínicos sufrió precordialgia y que cada uno de estos fármacos indujo taquicardia significativa (23, 73, 74), que podría agravar la demanda de oxígeno miocárdico en pacientes expuestos a la cocaína.

► 
TRATAMIENTO CON β-BLOQUEANTES.

Considerando los efectos hemodinámicos favorables de los β-bloqueantes, el enfoque general del tratamiento con β -bloqueantes tras la exposición a la cocaína fue inicialmente positivo (75,76).
Un caso clínico en 1985 (77) sugirió que el bloqueo selectivo de los b-receptores podría producir hipertensión paradójica debida a la estimulación del receptor sin oposición. Otro efecto perjudicial de los β- bloqueantes sugerido es la vasoconstricción coronaria, confirmada por estudios en animales (80), si bien en estos no se halló que la cocaína sola, sin propanolol, indujera vasoconstricción coronaria.
En varios estudios clínicos no se demostró que el propanol tuviera efecto sobre la vasoconstricción coronaria inducida por la cocaína, si bien no se hallaron efectos sobre la PA ni taquicardia (81, 82). Se sugirió que el informe del caso de un paciente tratado con metoprolol tras consumir 1000 mg de cocaína y que sufrió colapso cardiovascular y muerte (83) sería un ejemplo de la posible relación perjudicial entre la cocaína y los β -bloqueantes, aunque el paciente no experimentó aumento de la PA tras el tratamiento con metoprolol y además había consumido una dosis alta de cocaína, que podría haber sido responsable del colapso.
Como resultado de esta idea, una declaración científica de la ACC/AHA sobre el tratamiento de la precordialgia y el IM asociados con la cocaína en 2008 recomendó no emplear tratamiento con β bloqueantes en estos pacientes (84).
Sin embargo, ya sea debido a la falta de observancia de estas recomendaciones o a que no todos los pacientes revelan su adicción a la cocaína cuando están recibiendo tratamiento de urgencia, se publicaron informes sobre numerosos pacientes tratados con β -bloqueantes tras la exposición a la cocaína que generalmente mostraron efectos cardiovasculares neutros o favorables (85–87). Además, estudios prospectivos sobre la seguridad de los β -bloqueantes en pacientes expuestos a la cocaína mostraron también resultados favorables (88,89).
Las recomendaciones de 2012 de la ACC/AHA afirman que los β -bloqueantes no selectivos se podrían considerar en pacientes con hipertensión o taquicardia persistentes tras el empleo de cocaína, siempre y cuando recibieran tratamiento con un vasodilatador (70).
Los β -bloqueantes son un tratamiento esencial para mitigar los estados hiperadrenérgicos, disminuyen la demanda de oxígeno y se consideran un tratamiento que puede salvar vidas en la cardiopatía isquémica, la insuficiencia cardíaca (IC) y las miocardiopatías.
La respuesta hipertensiva como consecuencia de la α-estimulación sin oposición tras el tratamiento con β -bloqueantes en pacientes expuestos a la cocaína se ve raras veces o incluso puede ser la opuesta. Asimismo, se puede encontrar evidencia indirecta de la seguridad de los β - bloqueantes no selectivos en la vasoconstricción coronaria inducida por la cocaína en un estudio retrospectivo en el que el aumento de la troponina fue similar en pacientes tratados o no tratados con β -bloqueantes (86).

► ENFOQUE DE LA PRECORDIALGIA INDUCIDA POR LA COCAÍNA
Cuando un paciente consulta por precordialgia relacionada con la cocaína se lo debe evaluar primero con la anamnesis, el examen físico y los signos vitales, seguidos por el ECG y la troponina cardíaca. Los pacientes que continúan con supradesnivel ST en el ECG deben ser derivados directamente para efectuar una arteriografía coronaria con posible angioplastia y colocación de un stent (70).
Los adictos a la cocaína que recibieron un stent, tuvieron aumento del riesgo de trombosis (91), ya sea por el efecto protrombótico del abuso continuo de la cocaína o por la falta de adherencia al tratamiento antiplaquetario y por eso se debe elegir  el tipo de stent en consecuencia. Aunque los stents liberadores de fármacos se emplean ocasionalmente para tratar a los adictos a la cocaína (92), la mayoría de estos reciben los stents metálicos (93), que son los recomendados por las declaraciones científicas de la ACC/AHA 2008 y 2012 para los adictos a la cocaína (70,84).
Los autores de este artículo emplean stents metálicos simples y, de ser necesario, clopidogrel, Asimismo, examinan la función plaquetaria antes del alta para descartar resistencia al clopidogrel. El tratamiento con fibrinolíticos frente a un presunto IM se debe sopesar con el riesgo de DA relacionado con la cocaína. Los pacientes con características de alto riesgo serán hospitalizados con monitoreo estricto.
  • La gran mayoría de los pacientes de bajo riesgo se pueden controlar con ECG repetidos y troponinas cardíacas durante 12 hs. Aquellos que tienen un estado hiperexcitable con taquicardia e hipertensión deben recibir benzodiacepinas intravenosas (84).
     
  • A pesar de las recomendaciones actuales y tras repasar los datos mencionados antes los autores aconsejan considerar los β -bloqueantes no selectivos en los pacientes post IM tanto agudos como crónicos. Otros fármacos, como los antiplaquetarios y los anticoagulantes, se deben emplear según las recomendaciones aceptadas y considerando el riesgo de DA en los adictos a la cocaína.

► MIOCARDIOPATÍA, MIOCARDITIS E INSUFICIENCIA CARDÍACA
Aunque las cicatrices miocárdicas se consideran como causa principal de la disfunción del ventrículo izquierdo (VI) en adictos a la cocaína, experimentos en animales (95) y en seres humanos (96) mostraron que la administración de cocaína intracoronaria causaba aumento agudo de las presiones del VI, dilatación del VI y disminución de su contractilidad. Estos resultados coinciden con los informes de casos de pacientes expuestos a la cocaína que experimentaron el inicio agudo de IC con arterias coronarias normales en la arteriografía (97,98). Igualmente, se informó IC crónica y disfunción del VI en adictos a la cocaína sin cardiopatía isquémica (99).
La fisiopatología detrás de estos datos incluye descarga adrenérgica inducida por la cocaína (46), un trastorno similar a la miocardiopatía inducida por el feocromocitoma y la miocardiopatía de Takotsubo (informada en adictos a la cocaína) [100]).
Un complejo informe sobre los datos histológicos e inmunohistoquímicos hallados en la miocardiopatía inducida por cocaína versus la miocardiopatía dilatada idiopática mostró aumento significativo del volumen de los miocitos y de las especies reactivas del oxígeno en la miocardiopatía inducida por cocaína, aunque los resultados de la resonancia magnética fueron comparables entre ambos grupos (104). La cocaína induce miocarditis a través de altas concentraciones de catecolaminas, creando necrosis miocárdica y reacción inmunitaria o a través de la inducción de miocarditis eosinófila (30).

► ARRITMIAS
Dosis altas de cocaína prolongan el intervalo QT
La gran frecuencia de corazones de aspecto normal en casos de mortalidad relacionada con la cocaína (108) probablemente sea debida a arritmias. El aumento del tono simpático inducido por la cocaína se relaciona con el aumento del riesgo de arritmias cardíacas (32,109). Combinado con la inducción de isquemia miocárdica y repolarización cardíaca prolongada, este aumento del tono simpático podría inducir ectopias ventriculares, prolongación del intervalo QT, torsade de pointes y fibrilación ventricular (FV) (33,68).
Las lesiones miocárdicas causadas por miocarditis inducida por la cocaína podrían producir arritmias ventriculares, ya sea en la fase aguda o después de la recuperación (110).
La cocaína es un potente bloqueador  miocárdico de los canales iónicos de las corrientes de sodio, potasio y calcio. La inhibición de los canales de sodio dependientes del voltaje causa mayor lentitud de la conducción e incluso total falta de excitabilidad (39). A su vez, la taquicardia inducida por la cocaína podría exacerbar el bloqueo de los canales de sodio. El efecto bloqueante del sodio de la cocaína podría también aumentar la dispersión miocárdica de la repolarización en personas susceptibles, produciendo supradesnivel del segmento ST tipo Brugada y predisposición a la FV (36).
Se observó un efecto de la cocaína dependiente de la dosis sobre los canales de sodio; en una serie de casos de paros cardíacos relacionados con la cocaína, se hallaron asistolia cardíaca en pacientes expuestos a dosis altas del fármaco y supradesnivel ST tipo Brugada y FV en pacientes expuestos a dosis bajas (41). Los efectos bloqueantes de los canales de sodio se intensificaron en circunstancias a menudo halladas en la adicción a la cocaína; el aumento de la acidez, como resultado de isquemia local o del efecto sistémico de la cocaína (111), aumentó el efecto de la cocaína sobre los canales de sodio (112).
Asimismo, el cocaetileno, un subproducto del consumo conjunto de cocaína y alcohol, agrava la inhibición de los canales iónicos cardíacos (113). Opuesto al efecto de los canales de sodio sobre la despolarización, el efecto inhibidor de la cocaína sobre el canal de potasio repolarizante codificado como KCNH2-produce prolongación del intervalo QT, posdespolarizaciones precoces, taquiarritmias ventriculares (35).
También el consumo de alcohol y la producción de cocaetileno aumenta el bloqueo de los canales de potasio y la prolongación de QT (114), efectos que se podrían agravar por el consumo de metadona, que prolonga el intervalo QT y es empleada a menudo por los adictos a la cocaína  (115).
En resumen, dosis altas de cocaína prolongan el intervalo QT a través del efecto inhibitorio de la droga sobre los canales de potasio y de calcio, y simultáneamente causan bradicardia debido al bloqueo de los canales de sodio, alteración que predispone a los torsade de pointes.
La hipertermia inducida por la cocaína, ya sea por un estado hipermetabólico (117) o debido a la insuficiente disipación del calor (38), es otro efecto sistémico importante de la droga. (118). Se demostraron diversos cambios electrocardiográficos y arritmias cardíacas en la hipertermia relacionada con la cocaína (78), así como en la no relacionada con esta (119). Este mecanismo podría explicar la mayor frecuencia de mortalidad asociada con la cocaína en ambientes cálidos (118). Por último, el efecto bloqueador nervioso de la droga podría afectar directamente el sistema neurovegetativo con bloqueo nervioso y bradicardia paradojal (40).
► ENFOQUE DE LAS ARRITMIAS INDUCIDAS POR LA COCAÍNA
Se debe evaluar primero el estado general del paciente, incluido el grado de excitabilidad, la temperatura corporal, la estabilidad hemodinámica, el pH y la presencia de isquemia (40). Se recomienda  ECG inmediato y monitoreo  continuo del mismo durante el período inicial de evaluación. Se debe buscar si hay prolongación del intervalo QT y desequilibiro electrolítico.
En el caso de hipertermia, se debe iniciar el enfriamiento. El tratamiento con bicarbonato de sodio contrarresta el efecto bloqueante del sodio que tiene la cocaína, a la par que corrige el aumento de la acidez (120). El aumento del tono simpático se debe tratar con benzodiacepinas (84).
Los β-bloqueantes no selectivos son útiles en este contexto. Debido a que la mayoría de los pacientes reaccionan bien a este tratamiento, habitualmente no se necesitan medicamentos antiarrítmicos y si se emplean, debe ser con cautela Al ser el mecanismo de acción de los medicamentos Clase 1A/1C similar al de la cocaína, se deben evitar (112).
La lidocaína podría ser una alternativa segura en caso de arritmias ventriculares prolongadas (121).
No hay datos sobre la eficacia y seguridad de la amiodarona (122).
La emulsión de lípidos intravenosa puede ser útil en casos extremos de intoxicación con cocaína (124).

► HIPERTENSIÓN PULMONAR
Un estudio retrospectivo de 340 pacientes con hipertensión pulmonar (126) demostró que los que sufrían hípertensión pulmonar idiopática tenían 10 veces más probabilidades de tener antecedentes de empleo de drogas estimulantes que los pacientes con hipertensión pulmonar y un factor de riesgo conocido. No obstante, los datos específicos sobre la hipertensión pulmonar inducida por la cocaína son menos concluyentes. Un estudio sobre el efecto agudo de la cocaína intravenosa sobre la vasculatura pulmonar mostró que la cocaína no produjo aumento de la presión arterial pulmonar (127); sin embargo los fumadores crónicos de crack tenían aumento del riesgo de hipertensión pulmonar (128).

► VASCULITIS
Las lesiones destructivas de la línea media inducidas por la cocaína se  mencionaron pocas veces (132,133) y se las puede atribuir a vasoconstricción intensa, isquemia de la mucosa nasal, lesión traumática repetida causada por cristales de cocaína insuflada e infecciones locales recidivantes, pero también a vasculitis con anticuerpos citoplasmáticos antineutrófilos positivos (ANCA por las siglas del inglés), (antes enfermedad de Wegener) (133).
Otro tipo de vasculitis ANCA–positiva relacionada con la cocaína tiene características más sistémicas, con fiebre, lesiones purpúricas de la piel, lesión renal aguda y glomerulonefritis (134). Es importante saber que la relación entre cocaína y vasculitis se confunde, ya que ambos tipos de vasculitis se relacionan con el adulterante levamisol, que induce la producción de autoanticuerpos (133,134). El tema necesita más investigación.

► ACCIDENTE CARDIOVASCULAR (ACV)
Registros unicéntricos demostraron aumento de la frecuencia de adicción a la cocaína en pacientes con ACV tanto isquémico como hemorrágico (135,136), especialmente en los <60 a="" de="" en="" log="" modelo="" n="" os.="" regresi="" stica="" un=""> 3.000.000 de pacientes hospitalizados confirma estos datos (137).
Los mecanismos que participan en el ACV relacionado con la cocaína son:
  • hipertensión aguda(15)
  • disfunción endotelial y el daño vascular (17)
  • estado protrombótico (24)
  • alteración del flujo sanguíneo cerebral (45)
  • vasoconstricción de las arterias cerebrales inducida por el efecto bloqueador de sodio de la cocaína (44).

Un estudio de casos y controles con más de 1000 pacientes con ACV mostró que aunque una proporción  similar de participantes en ambos grupos estaban expuestos a la cocaína, el momento del empleo de la misma (< 24 hs antes) se relacionó con el comienzo del ACV (138). Sin embargo, solo 26 de los 1090 casos de ACV estaban relacionados con el empleo de cocaína, observación similar a la de estudios anteriores que demuestran una relación contradictoria entre la cocaína y el riesgo de ACV (139). Las recomendaciones de la AHA 2015 para el tratamiento de la hemorragia intracraneal espontánea (141) aconsejan la pesquisa toxicológica en todos los pacientes.

► CONCLUSIONES
La adicción a la cocaína es una amenaza considerable a la integridad del sistema cardiovascular. En contraste con otras drogas, como la heroína o las metamfetaminas que ejercen sus efectos perjudiciales a través de un mecanismo limitado, la cocaína tiene numerosas vías fisiopatológicas por las que afecta el sistema cardiovascular. La cocaína también es muy adictiva e influye significativamente sobre la conducta (145). Informes desalentadores sobre la prevalencia actual de la adicción en adolescentes (146), podrían aumentar la conciencia de los posibles efectos perjudiciales a futuro de esta peligrosa droga.
Resumen y comentario objetivo: Dr. Ricardo Ferreira

CAMPAÑA CONTRA EL ALCOHOLISMO EN CUBA

Trailer de MILK (Documental) - Español

martes, 1 de agosto de 2017

¡¡¡toma chocolate!!!!


Más evidencia sobre los beneficios del chocolate para el corazón

Un amplio estudio asoció su consumo moderado con un riesgo menor de fibrilación auricular.
Más evidencia sobre los beneficios del chocolate para el corazón
El chocolate negro tiene mayor cantidad de cacao que el chocolate con leche.


El consumo moderado de chocolate se asoció con un riesgo significativamente menor de sufrir fibrilación auricular (FA), la arritmia más frecuente y riesgosa, según un amplio estudio dirigido por investigadores de la Escuela de Salud de Harvard (HSPH), que suma evidencia sobre los efectos protectores del cacao para el corazón.
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"Nuestro estudio se suma a la acumulación de pruebas sobre los beneficios para la salud de la ingesta moderada de chocolate y pone de relieve la importancia de los factores de comportamiento para reducir potencialmente el riesgo de arritmias", explicó Elizabeth Mostofsky, del Departamento de Epidemiología de la HSPH y una de las autoras del trabajo difundido recientemente en Heart, una publicación del British Medical Journal (BMJ).
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Un antioxidante que tiene el cacao puede mejorar el flujo sanguíneo al cerebro

Estudios anteriores ya habían asociado al cacao y a los alimentos que lo contienen con beneficios cardiovasculares debido a su alto contenido de flavanoles, el principal tipo de flavonoide que, además de tener efectos antioxidantes, tiene potencial influencia sobre la salud vascular al promover un buen funcionamiento de los vasos sanguíneos. Sin embargo, según Harvard Gazette, hasta el momento sólo había un número limitado de investigaciones sobre la asociación entre el consumo de chocolate y la aparición de fibrilación auricular, que afecta a más de 33 millones de personas en todo el mundo y está relacionada con un riesgo cinco veces mayor de sufrir un accidente cerebrovascular, además de insuficiencia cardíaca, deterioro cognitivo, demencia y muerte. Se calcula que su prevalencia se duplicará para 2050 por el envejecimiento de la población.
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ACV: una de las principales causas está subtratada en 8 de cada 10 casos

El trabajo realizado en Dinamarca incluyó a 55.502 hombres y mujeres. Los investigadores consideraron el índice de masa corporal, la presión arterial y el colesterol, que se midieron en el momento en que los participantes fueron reclutados, entre diciembre de 1993 y mayo de 1997. También examinaron las condiciones de salud de los participantes, incluyendo hipertensión arterial, diabetes o enfermedad cardiovascular. Además, indagaron a partir de cuestionarios en datos sobre su alimentación y estilos de vida.
Los resultados arrojaron que en comparación con los participantes que comían menos de una porción de chocolate (de unos 30 gramos) al mes, aquellos que ingerían de una a tres tenían una tasa 10% menor de FA. El riesgo era un 17% menor en quienes comían una porción por semana, y un 20% más bajo en los que comían de dos a seis porciones por semana.
Por su alto contenido de cacao, que es el que le confiere los efectos protectores para el corazón, el consumo de chocolate negro es más aconsejable que el de chocolate con leche.
"A pesar de que la mayor parte del chocolate consumido por los participantes del estudio probablemente tenía concentraciones relativamente bajas de ingredientes potencialmente protectores, observamos una asociación significativa entre comer chocolate y un menor riesgo de fibrilación auricular, lo que sugiere que incluso pequeñas cantidades de cacao pueden tener un impacto positivo en la salud ", señaló Mostofsky, sobre el trabajo cuyo autor principal es Kim Overdad. "Comer chocolate en exceso no es recomendable porque muchos productos son altos en azúcar y grasa, lo que puede conducir al aumento de peso y otros problemas metabólicos. Pero la ingesta moderada de chocolate con alto contenido de cacao puede ser una opción saludable", añadió.

Interdisciplinas y nuevas ciencias

Sobre los objetos de estudio científico a lo largo de la historia
Autor: Gonzalo Casino Fuente: IntraMed /
¿Por qué tenemos una ciencia para el estudio de la luz, la óptica, y no la tenemos para el estudio de las sombras? ¿Por qué hay una ciencia de la materia, la física, y no hay otra dedicada a las formas? ¿Por qué y desde cuándo dividimos las ciencias en humanas, sociales y naturales? ¿Por qué no clasificamos las áreas de conocimiento en ciencias de lo visible y de lo invisible? ¿O en ciencias terrenales, celestiales y de lo que se sitúa entre el cielo y la tierra? Preguntas como estas no tienen una respuesta sencilla y homogénea, como advierte la eminente historiadora de la ciencia Lorraine Daston en su librito Breve historia de la atención científica. La ciencia ha ido seleccionando sus objetos de estudio no tanto de forma caprichosa, que también, sino sobre todo como resultado de las ideas, los problemas y los intereses de cada época histórica.
La biología, por ejemplo, se nos antoja a primera vista una ciencia fundamental, compacta, indiscutible, como si hubiera existido desde que la ciencia es ciencia. Al fin y al cabo, los seres vivos siempre han estado ahí y parece plenamente justificado que constituyan un objeto de estudio. Sin embargo, la biología apenas tiene dos siglos de existencia. Y, si la examinamos con detenimiento, advertimos zonas menos firmes, especialmente en sus fronteras e intersecciones con las disciplinas que se ocupan de la materia y de la mente, o con las biotecnologías. Y también muchas lagunas: ¿por qué tenemos una disciplina que estudia las anomalías y monstruosidades del organismo animal o vegetal, la teratología, y no tenemos otra disciplina análoga que se ocupe de los seres más bellos y perfectos?
Con la sociología ocurre algo parecido. También es una ciencia joven, con apenas un par de siglos de existencia. Si realmente siempre han existido sociedades humanas, ¿por qué no se ha considerado antes que la familia, la empresa y otras organizaciones sociales podían ser objeto de estudio científico? Siendo como son enormemente complejas las sociedades humanas, no es difícil imaginar la infinidad de asuntos relevantes que quizá merecerían no solo ser objeto de conocimiento científico sino tener una disciplina propia. ¿Tenemos acaso una ciencia de la amistad? De momento no, pero no es descartable que exista en el futuro.
Los nuevos objetos de estudio y las nuevas disciplinas parecen ir surgiendo sin orden ni concierto, como excrecencias en un cuerpo monstruoso
Lo que ahora llamamos biomedicina o biología médica es un conglomerado de ciencias básicas, sociales y humanas en el que se integran las disciplinas clínicas y otras tan diversas como la citología, la nanobiotecnología, la genética, la toxicología, la nutrición, la antropología médica, la enfermería… y así hasta más de 70, según la clasificación del Journal Citation Reports de 1996. Pero en estos 20 años han aparecido la proteómica, la metabolómica y la nutrigenómica, por citar solo algunas de las nuevas ciencias ómicas.
La biomedicina es un buen ejemplo de cómo va desarrollándose un campo de conocimiento. Los nuevos objetos de estudio y las nuevas disciplinas parecen ir surgiendo sin orden ni concierto, como excrecencias en un cuerpo monstruoso. La propia biomedicina podría ser ella misma un digno objeto de estudio de la teratología o, ya puestos a especular, de lo que podríamos llamar teratología ontológica. Porque lo que existe y lo que no existe como objeto científico cambia con el tiempo; o, como dice Daston, la historia de la ciencia es una historia de la ontología. Como no podía ser de otra manera, la anatomía, la embriología y la bioética son hijas de su tiempo, pero es importante conocer por qué. La actual efervescencia interdisciplinaria que viven la investigación y los estudios universitarios no es ninguna moda, sino una fase del desarrollo de las ciencias para alumbrar, por hibridación, fusión o desgajamiento, nuevas disciplinas.

lunes, 31 de julio de 2017

Andrea Motis

A MI ME GUSTAN CON PELO,PERO CUIDADO

la moda se ha extendido entre adolescentes

Médicos contra la depilación púbica: "Llegan con 12 años y enfermedades nunca vistas"

La depilación integral "es un nuevo mandato social". Los adolescentes han asociado higiene y estética a la depilación del vello púbico en contra del veredicto de médicos y dermatólogos

Foto: El vello púbico cada vez se estila menos y los adolescentes se deshacen él desde edades tempranas. ('Adán y Eva' de Jan Gossaert)
El vello púbico cada vez se estila menos y los adolescentes se deshacen él desde edades tempranas. ('Adán y Eva' de Jan Gossaert)
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“El hombre, como el oso, cuanto más peludo, más hermoso” o “donde hay pelo hay alegría”. El refranero español se ha quedado obsoleto. La nueva moda es la depilación integral. Por lo menos, así lo ratifican adolescentes y orientadores de educación sexual consultados por El Confidencial. Los más jóvenes lo hacen “por comodidad, higiene y estética” y suelen empezar antes de los 13 años. Médicos y expertos advierten de que es una práctica nada recomendable y que incrementa los riesgos de infección.
Llama la atención que de los 18 adolescentes entrevistados, entre ellos cuatro chicos y 14 chicas de entre 18 y 25 años, todos dan por hecho que la depilación del pubis es algo positivo. Todos lo han hecho alguna vez, aunque respetan que otros decidan no hacerlo. ¿Sus razones? La llegada del verano, la práctica de relaciones sexuales, la comodidad o las preferencias de su pareja; y todos ellos coinciden en algo: “Es más higiénico”, dicen. Una creencia popular en la que se equivocan.
El médico y dermatólogo catalán Ramón Grimalt, coordinador del grupo español de tricología de la Academia Española de Dermatología y Venerología (ADV), advierte de que quitar el vello púbico no tiene ninguna ventaja. “Las personas que piensan que son más higiénicas por depilarse dicha zona están equivocadas. El pelo es una barrera protectora. Eliminar el pelo en la zona púbica es un tema de moda, no de salud”, afirma. Entre los posibles riesgos se cuentan cortes, heridas, pelos encarnados, foliculitis (inflamación de los folículos pilosos o vellos enquistados), pustulosis (inflamación de la pústula), condilomas (infección de los genitales), herpes, chancro sifilítico (primer estado de la sífilis) y enfermedades de transmisión sexual (ETS).
Los jóvenes entrevistados son conscientes de los riesgos, pero optan por la depilación integral
Los dermatólogos, advierte el doctor Grimalt, están viendo en los últimos años enfermedades de transmisión sexual en dicha zona que no habían visto antes. La principal causa que contemplan es la depilación de cuchilla, rápida y eficaz, que deja secuelas: picor a los pocos días y pelos salientes punzantes, que con la fricción provocan pequeñas heridas que aumentan el riesgo de contraer una enfermedad de transmisión sexual. Esto no sucede si la piel está sin depilar, intacta, y con una barrera protectora, función que ejerce el vello púbico. “Si está ahí es por algo”, concluye el doctor.
De los adolescentes entrevistados, los de 18 años confesaban haberse depilado el pubis de forma integral por primera vez a los 12. En cambio, el grupo de veinteañeros lo hicieron cuando tenían 15. El doctor Grimalt desaconseja la depilación tan temprana, ya que aún no se han desarrollado hormonalmente. Algunos son conscientes de los riesgos, pero no les importa asumirlos. “Sé lo que recomiendan los médicos”, afirma uno de ellos. ¿Por qué no hace caso entonces? Porque la tendencia predominante ahora es la depilación integral.

Depilarse está de moda

La mayoría de las chicas entrevistadas de 18 años coinciden en normalizar la depilación: “No ir depilada está mal visto”, reconoce Aimara, y “aunque lo hagas por gusto, por estética o por higiene, al final acabas asumiendo que es mejor tener esa parte depilada”, algo que todas sus compañeras secundan. Esta aceptación popular entre los adolescentes es una moda y de ella habla Violeta Buckley, sexóloga en la cooperativa de género y comunicación Pandora Mirabilia.
Para Buckley la depilación integral “es un nuevo mandato social”, los adolescentes se depilan porque “está de moda” y han asociado higiene y estética al hecho de depilarse el vello púbico, lo que en opinión de Buckley “no tiene nada que ver”. “Ellos y ellas te dicen: 'Si alguien no se depila, es que es un guarro'. Son muy tajantes en esto porque asocian tener pelos con la falta de higiene, aunque no tenga nada que ver una cosa con la otra, la depilación es puramente una cuestión estética”.
En los talleres afectivo-sexuales impartidos en los institutos, Buckley cuestiona los modelos de belleza, el canon impuesto (joven, delgado, alto…) y lo que le parece curioso es la reacción de los jóvenes: “Los adolescentes entienden perfectamente que se cuestione el canon de belleza, pero son más reticentes al cuestionar la depilación integral, como si no fuera parte de lo mismo”.
La depilación integral es más corriente entre las chicas, lo que no exime que esta práctica vaya ganando adeptos entre el género masculino. Empiezan tímidamente con la recortadora, otros se atreven a depilarse con cuchilla desde el principio, dejando la cera apartada, ya que es más dolorosa. Lo que explica un cambio en los cánones de belleza en palabras de la sexóloga: “Hasta ahora los cánones eran muy estrictos con las mujeres y no tanto con los hombres, pero muchos chicos se han empezado a depilar para cumplir con el 'mandato' que dice que toca depilarse”, explica Buckley.
La moda de la depilación integral contribuye a incrementar la demanda de los productos de estética destinados a este fin, lo que se traduce en un beneficio empresarial: “Cuanto más gente se depile, más negocio”, admite Buckley.

Es todo un mercado

El doctor Grimalt apoya la opinión de la sexóloga y vincula el aumento de adolescentes que se depilan al marketing: “Las empresas están consiguiendo que los hombres se sumen a esta moda con cremas, depilación, tratamientos de belleza, etc. Es todo un mercado. Los fabricantes de láser y de cuchillas han doblado el número de sujetos que se han sumado a esta moda en un mercado mundial. Es un tema de marketing ayudado por las modas”, asegura.
Los centros de estética no desmienten este incremento en la demanda que, sin duda, les beneficia. Y afirman este interés de los hombres por cuidar su aspecto físico. “Los hombres son más coquetos que antes”, aunque el porcentaje de clientas siempre es mayor en estos centros (cerca del 70% suelen ser mujeres), afirma Carolina Arance, del centro de depilación Depilever, quien comenta que las zonas del “pecho, la espalda y las piernas” son las más comunes entre ellos. “Los que se hacen el pubis son pocos”.
Este sector facturó en España más de 85 millones de euros, donde la depilación con maquinilla obtuvo el mejor desarrollo, "mezcla de dinero y tendencia"
Según datos de la consultora Kantar Worldpanel, el gasto en 2016 en productos de afeitado ascendía a un total de 17, 2 millones de consumidores, una cifra lo suficientemente atractiva para que las empresas dedicadas al mercado de depilatorios apuesten por este nicho. Este sector facturó en España más de 85 millones de euros, donde la depilación con maquinilla obtuvo el mejor desarrollo, algo que se reduce a “una mezcla de dinero y tendencia”, tal y como afirma el dermatólogo.

La mejor opción, el láser

De todas las opciones que ofrece actualmente el mercado en el sector de la depilación, el dermatólogo Grimalt desaconseja la eliminación del vello púbico pero, en el caso de que se haga, “es mejor hacerlo con el láser. Esto no quiere decir que sea la opción correcta pero, si decide que en esa zona no va a tener pelo, lo más útil y la mejor opción dentro de las que existen es el láser”, ratifica el doctor.
En un nivel menos perjudicial para la piel estaría la recortadora, preferida por el género masculino. El dermatólogo la recomienda porque “es la forma menos peligrosa de las que hay. Cuando sale el vello, este no roza con la piel. El pelo no se ha arrancado y no provoca ninguna herida”.
La cuchilla, cuyo uso en el afeitado se extiende por su facilidad y rapidez, tiene serios inconvenientes en la salud y cuidado del pubis
En cambio, la cera y la cuchilla se emplazan entre las prácticas menos recomendadas. En el caso de la cera, puede provocar que “los folículos pilosos se queden clavados y que surjan granos en la zona donde se ha arrancado el vello”. Y la cuchilla, aunque se elija por facilitar la depilación, tiene serios inconvenientes como los “posibles cortes en la zona de los pliegues o las heridas que provoca a su pareja por el roce de cuerpos”, apostilla el dermatólogo.
Ahora la tendencia conduce a depilarse la zona íntima de forma integral y no se sabe qué moda se instaurará el año que viene. Algunos refranes son anacrónicos, pero este viene al pelo: “Sobre gustos no hay nada escrito”.