viernes, 2 de marzo de 2018

COMO EL URUGUAY,NO HAY

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    Una mujer sostiene un cartel en una manifestación

    Impacto del aborto en el único país de América del Sur donde es legal

    © AP Photo/ Natacha Pisarenko
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    Sputnik hace un breve balance de la implementación de la ley de interrupción voluntaria del embarazo en el único país de América del Sur donde la mujer puede ir al hospital a abortar.
    Desde 2012 a la fecha más de 40.000 mujeres han abortado utilizando el servicio  ofrecido por el Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) en Uruguay. Según dijo el ministro de Salud del país, Jorge Basso, actualmente se practican 820 abortos por mes.
    No se discute que la aprobación de la ley tuvo y tiene un impacto real y concreto en la vida de las mujeres, sin embargo, la sociedad civil ha identificado problemas en la implementación de la ley. Lilián Abracinskas, directora de Mujer y Salud en Uruguay (MYSU), dijo a Sputnik que "el SNIS no responde adecuadamente a todos los requerimientos de las mujeres" y que hay "barreras para el acceso".
    Qué dice la ley
    La Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo N° 18.987 se aprobó el 22 de octubre de 2012. Allí se establece que la mujer podrá realizarse un aborto por sola voluntad si el período de gestación no es mayor a las 12 semanas; que en caso de violación el plazo se extiende dos semanas más, y que si hay riesgo para la salud de la mujer o existe una malformación fetal incompatible con la vida extrauterina, no hay plazo.
    Sin embargo, la mujer también deberá demostrar su voluntad de abortar ante un equipo multidisciplinario (integrado por profesionales de la ginecología, salud mental y servicio social) que la informarán sobre programas de apoyo a la maternidad, la adopción y los riesgos de interrumpir su embarazo de forma insegura.
    Después de la primera consulta la mujer deberá tomarse cinco "días de reflexión" (así lo denomina la ley) para luego ratificar su voluntad y así poder acceder a la medicación e instrucciones para realizarse el aborto.
    Obstáculos
    Entre 2013 y 2017 MYSU realizó un seguimiento de la implementación de los servicios de Salud Sexual y Reproductivos en 10 de los 19 departamentos del país. Según los datos relevados, se identificaron cinco motivos principales por los que las uruguayas podrían seguir recurriendo a circuitos clandestinos para abortar.
    • Porque las mujeres desconocen el servicio o están mal informadas respecto a cuáles son los requisitos a cumplir y cómo funciona.
    ​Según MYSU los prestadores de salud ni el Ministerio de Salud (MS) difunden información sobre los servicios de aborto, lo que provoca que "todavía haya mucha gente que crea que el aborto es legal sin importar dónde y cómo se haga".
    Según Abracinskas, el desconocimiento ha generado situaciones complejas: "sucede que consiguen las pastillas por fuera del sistema de salud [se hacen el aborto] y van a la institución cuando tienen complicaciones, sin tener noción alguna de que pueden ser denunciadas y penadas".
    • Porque los médicos ginecólogos y el personal de salud abusan de la "objeción de conciencia"
    La ley los exime de realizar abortos si se pronuncian en contra "por razones filosóficas o de creencia" (según se lee en la reglamentación de la norma).
    De acuerdo con el estudio, más del 60% de los médicos en seis de los diez departamentos estudiados son objetores. Abracinskas opinó que los médicos "están usando la objeción de conciencia como un recurso colectivo cuando es una excepción a la ley que tiene que ser individual".
    "Así como a las mujeres se las somete a un procedimiento para garantizar que la decisión de abortar sea informada y debidamente asesorada, pedimos al Estado que sea igual de riguroso con los profesionales que objetan", dijo Abracinskas.
    ​En ese sentido, señaló que el informe de seguimiento evidenció que muchos de los motivos esgrimidos por los médicos para hacer uso de la objeción distan de ser "razones filosóficas o de creencias".
    "Hay profesionales que dicen que no dan el servicio porque no es prestigioso, porque es una práctica estigmatizadora, o porque les quita mucho tiempo de hacer otras prácticas que son más redituables. Hay otros que dicen que realizan la prescripción de la medicación pero no realizarían el aborto; están objetando conciencia por método", explicó la experta.
    • Porque hay falta de profesionales, principalmente en el interior del país.
    En ese sentido, MYSU explica que el MS restringe la cantidad de especialistas que pueden ofrecer el servicio porque sólo habilita a los profesionales de la ginecología a realizarla.
    • Porque la interrupción no se ofrece en todas las localidades; hay departamentos en los que el servicio sólo funciona en las capitales y ni siquiera todos los días.
    • Porque las mujeres tienen temor a que se las sancione o que se sepa el motivo de la consulta. 
    MYSU afirma que "el estigma por aborto es la sanción moral y el prejuicio que sufren las mujeres que lo practican y los profesionales que lo realizan".
    En este escenario, siguen planteados otros desafíos: dar respuesta a las situaciones de embarazo no planificado y no buscados, cambiar las currículas universitarias para enseñar a realizar la práctica, y debatir sobre sus implicancias bioéticas.

    jueves, 1 de marzo de 2018

    LOS COCHES MATAN...QUE HACER?

    La salud manda

    Tras la sentencia que permite prohibir el diésel, debe abordarse un plan global para facilitar este cambio del que dependen muchas vida

    Varios activistas frente al tribunal que ha permitido prohibir el diésel en ciudades de Alemania.
    Varios activistas frente al tribunal que ha permitido prohibir el diésel en ciudades de Alemania.  AP

    La salud de la población tiene prioridad sobre los derechos de los propietarios de vehículos diésel. Esta es la doctrina que ha consagrado el Tribunal Contencioso-Administrativo de Alemania,al fallar a favor de las ciudades de Stuttgart y Düsseldorf en su decisión de prohibir la circulación de los vehículos con motores diésel antiguos que no cumplan los estándares de calidad ambiental. El fallo sienta un importante precedente, pues en Alemania circulan 15 millones de vehículos diésel, pero solo 2,7 millones cumplen el estándar Euro 6, de 2015, el más riguroso con la contaminación.

    Las emisiones procedentes del tráfico se han convertido en una grave amenaza para la salud de la población en las grandes urbes. Más de 400.000 personas mueren prematuramente en la Unión Europea por la polución del aire. Los motores diésel más antiguos son los principales responsables de esas emisiones por lo que muchas ciudades europeas, entre ellas Madrid y Barcelona, han aprobado planes para restringir su circulación. Estas medidas penalizan a los propietarios que compraron esos modelos sin ser conscientes ni responsables del problema que ocasionarían.
    Las autoridades tienen que proteger la salud de los ciudadanos y eso exige retirar de la circulación vehículos que todavía tienen vida útil. Pero deben hacerlo gradualmente y facilitando la transición con medidas de compensación en las que, como está ocurriendo en Alemania, participen los fabricantes, con el objetivo de que el coste no recaiga exclusivamente sobre los propietarios de los coches.
    Quienes alargan la vida de sus viejos vehículos son en muchos casos quienes menos recursos tienen. Por eso, de la misma forma que en el pasado se incentivó con éxito la sustitución de calefacciones de carbón, o el traslado de industrias contaminantes, debe abordarse ahora un plan global para facilitar este cambio del que dependen muchas vidas.

    El aborto y el riesgo de otra grieta

    Si con una cuestión tan seria se hace politiquería e hipocresía se añadirá una grieta a la grieta.

    El aborto y el riesgo de otra grieta
    El lunes 19 de febrero se realizó una marcha al Congreso pidiendo la legalización del aborto..

    Que el aborto sea legal y libre no significa que sea obligatorio

    Abortar significa que cada mujer es libres de hacer los que quiera con su cuerpo

    Todas las mujeres sufren por hacerlo,no es una decision fácil


    Ricardo Roa


    El aborto es un tema profundo y delicadísimo y un trance muy amargo no querido por nadie. Está en juego la vida y las creencias religiosas y, por supuesto, el destino de la persona por nacer y de la que ha quedado embarazada a su pesar.

    Dicen que en la Argentina se hacen entre 500 y 600 mil al año, seis veces más que en España. Que son miles las internaciones por complicaciones y que es la causa de entre 50 y 150 muertes también al año.Es legal en casi todos los países desarrollados
    . Aquí sigue penalizado salvo en casos de violación o de riesgo de vida de la embarazada. Está prohibido pero existe. Y en cantidad. El aborto inseguro pega sobre todo en los más pobres y es la principal causa de muerte materna también entre los más pobres.
    Cualquiera sea la posición de uno, es obvio entonces que tenemos un problema. Que lo tenemos hace muchísimo tiempo y que es grave. Esta debiera ser una oportunidad para empezar a resolverlo.

    Si aceptar la discusión del tema es una posición moderada, la Iglesia salió con una posición moderada. No así monseñor Héctor Aguer, el arzobispo de La Plata. Salió con la sotana de punta. Dijo que Macri “no tiene principios morales” y que ni siquiera “sabe hacerse bien la señal de la cruz”. Que se sepa lo que ha hecho Macri fue abrir el debate. Y más que eso: dijo que está en contra del aborto.La discusión de siempre pasa por si un aborto es o no es equiparable a quitar una vida. Los antiabortistas dicen sin vueltas o casi sin vueltas que abortar es matar. Y que hay que proteger la vida desde su concepción. Ven el aborto como un asunto penal. Muchos piensan que ahorra otra penalidad: la de traer al mundo a alguien que ni siquiera es querido por sus propios padres.
    Lo mismo dicen otras figuras clave del gobierno: la vicepresidente Michetti, la gobernadora Vidal y el presidente de la cámara de Senadores Pinedo. También el ex ministro Bullrich. Sostiene que “entregar vidas humanas para resolver problemas es resignarnos a que no podemos encontrar otras soluciones”.
    Nada parecido a lo que piensan los ministros de Ciencias, Barañao y de Salud, Rubinstein. Barañao dice: ”un embrión no es equiparable a un ser humano”. Y “si bien la vida comienza con la concepción, las características propias de una persona se adquieren a lo largo de la gestación”. Interrumpir un embarazo no significa asesinar a nadie.
    Rubinstein aborda el problema desde otro lugar. Dice que los abortos no aumentan en los países donde es legal y que allí hay menos muertes maternas. Quien está a favor de la vida debería mirar esta evidencia.

    Ahora le toca hablar al Congreso. Lo mejor sería que no hubiese sólo blancos y negros. Que no se forme una nueva grieta. Y que nadie intentara sacar rédito político de una cosa tan seria. Tienen una oportunidad.En un punto, despenalizar el aborto va en la misma línea de otras dos grandes transformaciones generadas desde la recuperación de la democracia: el divorcio y el matrimonio igualitario. Las dos fueron resistidas en su momento por los sectores más conservadores y por la Iglesia.

    miércoles, 28 de febrero de 2018


    Confirman que el cerebelo participa en tareas cognitivas y afectivas

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    El cerebelo controla movimientos que realizamos de forma mecánica, como escribir al ordenador o conducir. Aunque hasta ahora había indicios de que también está implicado en otras tareas relacionadas con la cognición y el afecto, no se había estudiado esta cuestión en profundidad. Ahora, gracias a un modelo de ratón, un estudio liderado por la Universidad de Salamanca lo confirma y explica qué ocurre cuando algo falla.
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    <p>La investigación del Instituto de Neurociencias de Castilla y León demuestra que el citoesqueleto de las células de Purkinje (en la imagen) es clave para que el cerebelo pierda sus funciones. / INCYL</p>
    La investigación del Instituto de Neurociencias de Castilla y León demuestra que el citoesqueleto de las células de Purkinje (en la imagen) es clave para que el cerebelo pierda sus funciones. / INCYL
    Investigadores del Instituto de Neurociencias de Castilla y León (INCYL) de la Universidad de Salamanca han publicado un artículo en la revista Scientific Reports que confirma que el cerebelo está implicado no solo en el control de ciertos movimientos musculares, sino también en tareas cognitivas y afectivas. Los científicos han demostrado que el deterioro de estas funciones ocurre de forma progresiva cuando se daña el citoesqueleto de un tipo de neuronas llamadas células de Purkinje.
    “El cerebelo es una parte del sistema nervioso central que maneja los movimientos, en particular aquellos que aprendemos y realizamos de forma mecánica, sin pensar, como llevar una bandeja, conducir un coche, escribir a máquina o tejer”, explica Eduardo Weruaga, coautor del estudio.
    Su grupo de investigación trabaja con un modelo de ratón que presenta una neurodegeneración que afecta solo a un tipo de neuronas llamadas células de Purkinje. Cuando se produce la muerte de estas neuronas, uno de los resultados es que el cerebelo pierde sus funciones. Ahora, al realizar un estudio progresivo de este deterioro, los investigadores han podido comprobar sus consecuencias con más detalle.
    En concreto, este modelo de ratón tiene un gen dañado, lo que provoca la ausencia de una enzima denominada CCP1. Esta pérdida afecta a los microtúbulos, un elemento del citoesqueleto de las células. “El citoesqueleto es dinámico, pero al faltar esta enzima se vuelve menos estable y esto no le conviene a las células de Purkinje”, comenta el investigador.
    La destrucción de este tipo de neuronas provoca una ataxia cerebelosa, una pérdida de coordinación de los movimientos musculares que impediría, por ejemplo, que un camarero realice bien la tarea de llevar la bandeja, puesto que el cerebelo no cumple su función de coordinar perfectamente los músculos del brazo.
    Desde hace algunos años se vienen estudiando otros problemas derivados del mal funcionamiento del cerebelo más difíciles de detectar a simple vista. Según estas investigaciones, también se encarga de controlar funciones cognitivas y afectivas. Una de ellas es el reconocimiento de las caras, saber si otra persona está triste o alegre. A menudo las personas que sufren algún trastorno del espectro autista no reconocen estos signos relacionados con la afectividad, de manera que adolecen de empatía y no le encuentran el doble sentido a ciertas situaciones y expresiones.
    Los científicos creen que este trabajo puede tener también otras implicaciones, por ejemplo, para el estudio de la madurez cerebral
    Sin embargo, esta relación entre el cerebelo y las funciones cognitivas y afectivas solo se ha podido investigar parcialmente y de forma muy puntual. Una de las grandes aportaciones de este trabajo es, precisamente, haber dedicado mucho tiempo a su estudio en ratones. Medir este tipo de cuestiones en los roedores es muy complejo, pero los investigadores tienen sus trucos para hacerlo de forma fiable.
    Ingeniosos experimentos
    “Cuando se les presenta un objeto nuevo, pasan más tiempo con él porque son curiosos, mientras que si se trata de un objeto que ya conocen le prestan menos atención”, señala Weruaga. “En este caso, los ratones con daños en el cerebelo no son capaces de reconocer los objetos que ya han visto anteriormente, para ellos es como si fueran nuevos, así que les dedican mucho tiempo”, afirma. Para estudiar la vertiente más social de este comportamiento también se les presenta una figura inanimada frente a otro ratón –animado– pero invisible para ellos por estar encerrado en una pequeña jaula. De esta manera, los científicos consiguieron medir si la cognición y la afectividad están dañadas.
    De esta manera, han conseguido confirmar que el cerebelo participa en la cognición y la afectividad y cómo estas funciones se ven afectadas de forma paulatina cuando las células de Purkinje se deterioran. Más específicamente, el artículo señala que el citoesqueleto de estas neuronas es una pieza clave para que todo esto suceda: si los microtúbulos que lo forman no son flexibles y dinámicos las células de Purkinje acaban desmoronándose y desencadenan de forma paulatina los problemas de movimientos, cognitivos y afectivos.
    Buena parte de esta investigación, cuyo primer firmante es Rodrigo Muñoz Castañeda, que ya no se encuentra en el laboratorio de Weruaga, se ha desarrollado estudiando indirectamente lo que sucede en el caso de otras células del tejido conjuntivo llamadas fibroblastos. Además, los investigadores de Salamanca han contado con la colaboración de investigadores de Grenoble (Francia).
    Los científicos creen que este trabajo puede tener también otras implicaciones, por ejemplo, para el estudio de la madurez cerebral. Esto se debe a que han comprobado que las células de Purkinje en su modelo de ratón comienzan a morir cuando el animal ya tiene unos 20 días. En ese momento, que podría ser equivalente a la pubertad humana, es cuando se requieren más sinapsis, pero estas neuronas no son capaces de responder a este “estrés biológico” por la inestabilidad y rigidez de su citoesqueleto y es entonces cuando se desencadena su destrucción.

    TONTIASTUTUS CORRUPTATIS

    Este texto es un extracto del artículo publicado en Evolution Science por la profesora María Jesús Piñol, directora del Laboratorio de Biología Evolutiva de la Universidad de Nueva York.
    El presente estudio se centra en el sujeto M. Rajoy por constituir un excepcional ejemplo de adaptación evolutiva. Hasta el momento, se consideraba al Sphenodon, un reptil de Nueva Zelanda, el animal que más rápido evoluciona del mundo. Este lagarto, sin embargo, ha sido ampliamente superado por el presidente del Gobierno español.
    Resulta sorprendente la capacidad del sujeto M. Rajoy para modificar sus patrones de conducta en función de circunstancias exógenas. Aunque desde un punto morfológico no se aprecia cambio alguno en el individuo (si acaso, un envejecimiento coherente con el de un gallego estándar), la evolución interna es más pronunciada que la de ningún otro organismo pluricelular.
    El sujeto M. Rajoy emplea una sofisticada herramienta evolutiva que le permite resistir cualquier amenaza ambiental. Se trata de un mecanismo idéntico al empleado por el oniscidea, crustáceo terrestre más conocido como bicho bola. Ante una alteración imprevista del entorno, el M. Rajoy procede a un enrollamiento defensivo sobre su propio tórax tras el cual permanece quieto y silente durante un periodo indeterminado. Esto hace que un potencial depredador pueda confundir al M. Rajoy con una piedra o un objeto decorativo cualquiera, sin sospechar siquiera que se trata de un jefe de Estado europeo.
    El espécimen M. Rajoy dispone también de una estrategia evasiva que inevitablemente nos recuerda a la del calamar común. Si este molusco dispara un chorro de tinta cegador contra sus agresores, el presidente arroja un chorro verborreico de escasa coherencia sintáctica capaz de confundir a sus enemigos el tiempo suficiente para garantizar su huida. Obsérvese que esta sofisticada técnica se ha ido refinando con el paso de los años hasta el punto de que hoy prácticamente ninguna frase del M. Rajoy posee ya sentido alguno.
    Es asimismo llamativa la manera en que este fascinante individuo afronta la aparición de especies invasoras, tales como el A. Rivera. Mientras que la mayor parte de animales sucumben ante este tipo de fenómenos, extinguiéndose o cediendo terreno (véase el caso del P. Sánchez), el sujeto M. Rajoy planta cara y resiste con inusitado brío.
    Se concluye, por tanto, que el M. Rajoy es el fenómeno biológico más fascinante desde el dodo. Solo que el dodo no lleva seis años gobernándonos.


    Las principales enfermedades mentales tienen una sorprendente base común

    Depresión, esquizofrenia, autismo y trastorno bipolar son más similares de lo que sus síntomas indican

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    En el cerebro de adolescentes con esquizofrenia (centro) se observa una mayor pérdida de masa gris que en el cerebro normal (izquierda). A la derecha, diferencia entre ambos./LONI, UCLA. El código de color indica mayor a menor pérdida de arriba abajo.


    La base física de las enfermedades mentales es uno de los grandes avances del conocimiento en los últimos 100 años, pero el diagnóstico sigue basándose en los síntomas y en el comportamiento porque no se pueden detectar en un análisis de sangre, por ejemplo. Esto empieza a cambiar ahora que se ha encontrado que las principales enfermedades mentales comparten unos patrones de actividad genética parcialmente coincidentes.
    El análisis de centenares de cerebros de pacientes mentales fallecidos ha revelado este solapamiento en la depresión, el autismo, la esquizofrenia y el trastorno bipolar, pero no en el alcoholismo. Las posibilidades que abre este trabajo para un diagnóstico preciso y unos mejores tratamientos son esperanzadoras, según los miembros del equipo internacional que publica sus resultados en la revista Science.
    Que determinadas variaciones en el ADN de un individuo predisponen a ciertas enfermedades mentales es algo que se lleva años comprobando, pero se desconoce cómo lo hacen y cómo afectan los factores ambientales.
    Sobre la base de 700 casos, se encontró una coincidencia significativa en la forma de expresión de muchos genes en la corteza cerebral de pacientes con autismo, esquizofrenia y trastorno bipolar. Por otra parte, existe otro solapamiento de expresión genética anormal entre la esquizofrenia, el trastorno bipolar y la depresión. Curiosamente, el trastorno bipolar coincide más con la esquizofrenia que con la depresión, al contrario de lo que suponían los expertos. La llamativa excepción a estas coincidencias es el alcoholismo, que no está relacionado con la depresión como factor de riesgo genético, como se suponía, ni con las otras tres principales enfermedades mentales.
    Pero además de estas coincidencias o no coincidencias, algunos de estos trastornos, como la depresión y el autismo, presentan su firma genética propia. Muchos genes están hiperactivos tanto en la esquizofrenia como en el autismo, pero mucho más en el autismo, mientras que autismo, esquizofrenia y trastorno bipolar comparten además cambios importantes en la comunicación entre neuronas.
    “Estos descubrimientos proporcionan una firma molecular, patológica, de estos trastornos, lo que supone un gran paso adelante”, explica Daniel Geschwind de la Universidad de California en los Ángeles, que ha dirigido el trabajo. “Mostramos que estos cambios moleculares en el cerebro están conectados a las causas genéticas subyacentes, pero no comprendemos todavía los mecanismos mediante los que estos factores genéticos producen esos cambios”, reconoce.
    La esquizofrenia, concretamente, podría ser un efecto secundario de la evolución del complejo cerebro humano, aventuran unos especialistas, que han estudiado también diferencias en la actividad genética en la zona frontal del cerebro de pacientes de esta enfermedad respecto a sujetos sanos. “Esta es el área del cerebro que se desarrolló la última y la que más nos diferencia de otros primates no humanos”, dice Brian Dean, de la Universidad Swimburne, en Australia. “Se piensa que la esquizofrenia se da cuando factores ambientales disparan cambios en la expresión genética en el cerebro humano de personas con susceptibilidad genética a la enfermedad”.
    El trabajo se publica en Schizophrenia y detalla 566 casos de expresión genética anormal en la zona frontal y cambios mucho menos numerosos en regiones próximas. “Se sabe que estas áreas del cerebro están implicadas en los rasgos característicos de la enfermedad”, añade Dean. Un hallazgo especialmente interesante es una ruta metabólica en la que figuran 97 de estos genes, un nuevo objetivo para intervenir con futuros tratamientos farmacológicos mejores y más eficaces.

    martes, 27 de febrero de 2018

    CHI LO SA?

    Cuando una misteriosa enfermedad se propagó por la embajada de Estados Unidos en Cuba a finales de 2016, los efectos diplomáticos no tardaron en llegar.
    Estados Unidos recortó el número de personas en su misión en la Habana y expulsó a 15 diplomáticos cubanos después de que al menos 24 personas entre personal estadounidense y sus familias presentasen una mezcla de dolores de cabeza, mareos y problemas de vista, oído, sueño y concentración.
    Muchos de los diplomáticos afectados afirmaron que los síntomas aparecieron tras escuchar ruidos extraños en sus hogares o habitaciones de hotel. Algunos informaron de que los sonidos –que adoptaban varias formas, desde chirridos hasta ruidos similares a los de las chicharras y el golpeteo causado por una ventana abierta en un vehículo– parecían ir dirigidos contra ellos y que los síntomas desaparecían cuando se cambiaban de habitación.
    Ahora, la disputa sobre la causa del episodio ha llegado al mundo de la medicina, donde algunos doctores y científicos están furiosos por lo que creen que es una situación manipulada con fines políticos.
    Un estudio publicado la semana pasada por doctores estadounidenses que examinaron a 21 de los diplomáticos afectados ha sido criticado por partir de la base de que los diplomáticos habían estado expuestos a una “fuente de energía” desconocida. Los escépticos insisten en que esto sigue siendo, en el mejor de los casos, una conjetura lejos de estar demostrada.
    Inmediatamente después de los incidentes, fuentes anónimas del Gobierno de EEUU afirmaron que los diplomáticos habían sido víctimas de “ataques acústicos” desde un dispositivo que funciona fuera del rango de sonido perceptible para los humanos. Otras informaciones anónimas sostenían que los científicos habían descubierto  anomalías en partes de la materia blanca del cerebro de los diplomáticos.
    Mientras las fuentes gubernamentales norteamericanas han empezado a echarse atrás  en sus acusaciones de ataque acústico –una posibilidad sobre la que una investigación del FBI no ha encontrado pruebas–, sigue investigándose el uso de otro tipo de arma energética que emite sonidos.
    El Gobierno de EEUU pidió a doctores de la Universidad de Pensilvania llevar a cabo pruebas sobre 21 de estos diplomáticos. Los resultados, publicados en elJournal of the American Medical Association (Jama), no descubrieron anomalías en la materia blanca del cerebro, aunque se están llevando a cabo exámenes más avanzados. “Era similar a lo que se puede ver en los grupos de control de la misma edad”, explica Douglas Smith, director del Centre for Brain Injury Repair (Centro para la Reparación de Heridas Cerebrales), que dirigió el estudio médico.
    Pero el informe describe un nuevo síndrome en los diplomáticos similar a una conmoción cerebral persistente. Mientras que algunos de los afectados se recuperan rápidamente, a otros los síntomas les han durado meses. El estudio concluye que los diplomáticos parecen tener “lesiones prolongadas en redes cerebrales generalizadas”.
    Robert Bartholomew, experto en la enfermedad psicogénica masiva (MPI, por sus siglas en inglés) y profesor en el instituto de Botany Downs en Auckland, señala que el estudio le dejó “sorprendido” y sostiene que tiene el aspecto de ser propaganda del Gobierno de EEUU.
    En el artículo, los doctores manifiestan que su objetivo es describir las “manifestaciones neurológicas tras la exposición a una fuente de energía desconocida”, pero Bartholomew señala que no existen pruebas de que ningún tipo de fuente de energía afectase a los diplomáticos ni de que ni siquiera tuviese lugar un ataque. “Es como si los autores nos intentasen hacer creer que ha ocurrido un ataque”, declara a The Guardian.

    "Hace falta mucha imaginación"

    Mitchell Valdés-Sosa, director del Centro Cubano de Neurociencia, participó en la investigación cubana de los incidentes y sostiene que se han descartado demasiado pronto otras explicaciones. “Cuando ves las pruebas y lo que se presenta, la idea del daño generalizado a las redes cerebrales no se sostiene”.
    Valdés-Sosa cree que un reducido número de diplomáticos tenía problemas médicos reales, cuyas causas se desconocen, y que despertaron temores sobre posibles ataques al vincularse con ruidos inusuales. Mientras la preocupación se extendió por la comunidad diplomática, otros experimentaron síntomas similares, desarrollando así MPI.
    “No hay pruebas de ningún tipo de ataque”, explica el director del Centro Cubano de Neurociencia. “Haría falta mucha imaginación para explicar las conclusiones con este tipo de, digamos, tecnología novedosa. Antes hay que explorar otras explicaciones”, añade.
    Un editorial publicado junto con el estudio de Jama también pide cautela y que se evalúen más pruebas antes de que la gente llegue a conclusiones definitivas. Pero Valdés-Sosa señala que  el estudio aparece en la página web del Departamento de Estado –que además pide a la gente que reconsidere viajar a Cuba teniendo en cuenta los “ataques a la salud”–, no ocurre lo mismo con el editorial, que plantea una larga lista de advertencias.
    “Esto ha sido politizado”, afirma Valdés-Sosa. “Creo que la gente está utilizando esto para presionar a favor de un retroceso en las relaciones que habían empezado a florecer durante la presidencia de Obama”, añade.
    Obama ensayó un deshielo en las relaciones con Cuba durante sus últimos años en la Casa Blanca, pero Donald Trump ha anulado el proceso de distensión.
    Smith reconoce que la causa de la enfermedad de los diplomáticos sigue siendo desconocida: “La idea de que sea una fuente de energía es nuestra mejor suposición, porque no somos capaces de pensar otra cosa, pero en ningún caso está demostrado. Si fue un ataque o no, no es realmente de nuestra incumbencia”.
    El mes pasado, Todd Brown, director asistente de seguridad diplomática en el Departamento de Estado, afirmó que los investigadores estadounidenses estaban ahora considerando si la gente había sido expuesta a propósito a un virus. Smith cree que esto es poco probable: “Esto parece un fenómeno direccional y no conozco muchos virus, venenos o bacterias que vengan y se vayan a medida que te mueves de un lugar a otro”.
    Smith también cree que el MPI es una explicación poco probable para la misteriosa enfermedad porque todos los diplomáticos estaban muy motivados para volver al trabajo y algunos de ellos tenían síntomas que les duraron meses.
    Pero Bartholomew argumenta que el MPI no tiene nada que ver con hacerse el enfermo y que puede durar mucho. “El segundo tipo más común de MPI empieza lentamente y dura meses y años y a menudo está caracterizado por síntomas neurológicos”, señala. “El sospechoso número uno en este asunto es la enfermedad psicogénica masiva”, añade.
    En respuesta a las afirmaciones que sostienen que el asunto ha sido politizado, Smith afirma: “Nadie en nuestro equipo trabaja para el Gobierno ni tiene ningún conflicto con respecto al Gobierno. De hecho, creo que al principio la mayor parte del equipo era escéptica y que no esperaba encontrar demasiado y, aun así, uno tras otro llegaron de forma independiente a la idea de que había algo, que esto parece ser un nuevo síndrome”.
    “No tenemos nada que esconder”, explica Smith. “Queremos mantener intacta la privacidad de estas personas, pero estaríamos abiertos a discutir nuestras conclusiones. No estamos alineados con el Gobierno”.