domingo, 12 de agosto de 2018

CON LAS QUE TENEMOS ,SOBRAN...PERO HAY QUE USARLAS

José Manuel García Verdugo, pionero en el estudio de la neurogénesis

“En nuestro cerebro adulto ya no se forman nuevas neuronas, pero no es el fin del mundo”


Es un experto de prestigio internacional en el estudio de las células madre del cerebro. Su último estudio publicado en Nature niega que nazcan nuevas neuronas en el cerebro humano adulto, un proceso que había captado la atención de los investigadores durante décadas. El trabajo invita a reexaminar lo que sabíamos sobre el aprendizaje y la memoria.

Sergio Ferrer 
<p>Los trabajos de José Manuel García Verdugo nos obligan a replantearnos lo que creíamos saber sobre el cerebro. / SINC</p>
Los trabajos de José Manuel García Verdugo nos obligan a replantearnos lo que creíamos saber sobre el cerebro. / SINC
¿Nacen nuevas neuronas en nuestro cerebro una vez somos adultos? En la comunidad científica, la respuesta ha pasado de ser un rotundo “no” a un poco unánime “sí” en algo más de cincuenta años. José Manuel García Verdugo (Ceuta, 1954), Catedrático de Biología Celular en la Universidad de Valencia, es un pionero en el estudio de este proceso, conocido como neurogénesis adulta, y de las células madre que lo originan.
Su último estudio, publicado en la revista Nature, ha sido un jarro de agua fría para aquellos investigadores que, desde hace décadas, defienden que en el cerebro de los humanos adultos sí nacen nuevas neuronas. El hallazgo revela que esta neurogénesis es inexistente en el giro dentado del hipocampo, área relacionada con el aprendizaje y la memoria, lo que obliga a replantearnos lo que creíamos saber sobre el órgano menos conocido del cuerpo.
¿Cuándo se comenzó a hablar de neurogénesis adulta?
Joseph Altman aseguró en los 60 que existía neurogénesis adulta en dos zonas del cerebro de las ratas: el bulbo olfatorio y el giro dentado del hipocampo, pero nadie lo creyó. En los 80 se confirmó en ratones y pensamos que debía haber una célula madre responsable. Trabajamos años hasta que la encontramos: permanece en los ventrículos laterales toda la vida del animal y de vez en cuando se divide y da lugar a nuevas neuronas, que migran al bulbo olfatorio.
¿Y qué hay de los seres humanos?
El descubrimiento de células madre neurales en mamíferos abría las puertas a los humanos: se pasó de publicar dos artículos al año sobre el tema a dos artículos al día. Hubo un bum muy grande que buscaba controlar la neurogénesis: dialogar con la célula responsable, cultivarla, trasplantarla… Se vio que el estrés y la socialización la aumentaban, pero que con el envejecimiento se perdía.

¿Por qué despertó tanto interés?
Entonces, en 1998, un trabajo mostró por primera vez una neurogénesis adulta en el giro dentado del hipocampo humano.
Si aumentamos la neurogénesis, las células que podían morir por cualquier patología tendrían un recambio. Retrasaríamos el alzhéimer, los problemas cognitivos… ¡Qué descubrimiento más bueno!
Pero el descubrimiento no convenció a todo el mundo...
Nosotros no encontramos neurogénesis, solo células madre. Empezaron a aparecer más estudios que decían que sí había, con imágenes que para mí no eran muy convincentes pero para otros sí. La mitad de científicos decía que sí y la otra mitad que no. Hubo artículos polémicos en revistas importantes como Science, en un sentido y en otro. En cualquier caso, publicar no es demostrar.
¿Por qué tantas dudas?
El problema de investigar con cerebros humanos es que el post mortem te limita muchísimo, pues deteriora la célula y da falsos positivos. Algunos trabajos empezaron a sugerir que el marcador utilizado como estándar para demostrar la neurogénesis en el giro dentado humano fallaba. Además, en ratones se usan cepas que son clones genéticos, mientras que dos humanos no se parecen en nada.
Éramos muy pocos los que mirábamos el cerebro con microscopía electrónica, pero no veíamos en los humanos lo mismo que en los ratones. Aun así, ganaron los que decían que hay neurogénesis adulta en el cerebro humano.
¿Siguió el bum de la neurogénesis tras esa victoria?
La gente empezó a utilizar el ratón como modelo y a trasladar los resultados al ser humano. Cada nueva molécula que fomentaba la neurogénesis se extrapolaba para decir que podía servir en el cerebro humano. Todos los proyectos tenían una coletilla final a la hora de pedir financiación: “Esto lo hacemos con ratones, pero en el futuro sería aplicable a los humanos”.

Nos hubiera gustado decir que hay neurogénesis, pero no la hemos visto y hay más grupos en el mundo que tampoco. De hecho, un revisor nos dijo que esto ya se había publicado y respondimos: “Sí, pero cuando se comenta en los congresos la mitad dice que no”.
Y entonces llegaron ustedes y aguaron la fiesta.
Queríamos confirmarlo usando más técnicas y cerebros humanos desde el feto hasta el adulto. Y más con este tema por la cantidad de fármacos que existen para aumentar la neurogénesis.
¿Cómo lo confirmaron?
En ratones con epilepsia las lesiones del giro dentado incrementan la neurogénesis para reparar, así que en los humanos debería pasar lo mismo. Estudiamos cerebros de epilépticos y no había reparación, todo lo contrario: se iban perdiendo neuronas y los astrocitos proliferaban y hacían un relleno de glía, como una malla.
La fijación era perfecta, directa del quirófano y sin post mortem, así que nos animamos a sacar el artículo para decir que en el cerebro humano no hay neurogénesis adulta.
Acababan de publicar su artículo y ya había otro en Cell Stem Cell que afirmaba que existe neurogénesis adulta en el hipocampo.
No creas que esto ha terminado, la guerra no ha hecho más que empezar. Habrá más artículos en los dos sentidos. Muchos grupos se están pasando a nuestro lado. Respecto al nuevo estudio, no hay suficiente evidencia para concluir que las células observadas sean nuevas neuronas, porque son muy diferentes en su forma a una neurona.
Imagino que es un sapo difícil de tragar para mucha gente.
Para el que trabaja con factores que aumentan la neurogénesis y tiene su dinero y su grupo, este artículo es un palo que le hemos dado sin querer. Por eso advertimos que no se queden ahí y estudien la plasticidad, porque a lo mejor su fármaco la aumenta. Pueden esperar unos años, pero como entonces la ciencia diga definitivamente que no hay neurogénesis, habrán perdido más tiempo.
También es una alerta para que todo lo que se hace con ratones no se traslade tan alegremente al ser humano sin más pruebas.

Esto no es negativo, por que no haya neurogénesis no se acaba el mundo. Queremos abrir esta caja de Pandora para que más grupos vean si estamos en lo cierto. Si lo estamos, la forma de continuar con el cerebro humano no debe ser aumentar la neurogénesis, porque no la hay, sino apostar por la plasticidad, la conectividad y la protección.
Después de tantos años hablando de neurogénesis en el cerebro adulto, ¿ahora qué?
¿Por qué los ratones sí tienen neurogénesis adulta y nosotros no?
En el ratón, el giro dentado se forma después de nacer, mientras que el feto humano lo tiene desde antes. Es posible que la evolución haya decidido que vengamos al mundo con la mayoría de las neuronas ya formadas, esa es nuestra gran ventaja.
Nacer con los ‘ladrillos’ ya puestos es muy positivo porque desde el primer momento empezamos a construir el cerebro y a almacenar información, y eso es vital para el futuro. No necesitamos depender de tener más neuronas para aprender. El cariño, la atención, el cuidado, la alimentación, las órdenes genéticas de nuestros padres, lo que aprendemos desde el principio… todo eso empieza a montar los ‘ladrillos’, pero nacemos con ellos.
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José Manuel García Verdugo en su laboratorio de la Universidad de Valencia. / SINC
Siempre se matiza lo de neurogénesis ‘adulta’, ¿significa eso que sí que nacen nuevas neuronas tras el nacimiento?
La corteza prefrontal es casi inexistente en ratones, pero en los humanos presenta una neurogénesis gigante tras el nacimiento. Es una forma de incrementar nuestro gran disco duro para almacenar información. Durante las primeras horas de vida hasta los 18 meses hay millones de neuronas moviéndose para construir esa parte del cerebro. Es llamativo que el giro dentado y la corteza prefrontal, dos regiones relacionadas con la memoria y el aprendizaje, tengan un desarrollo prenatal y hasta posnatal. En adultos esto ya no ocurre.
El ser humano ha hecho esto porque le ha ido muy bien. Lo mejor sería que tuviéramos un recambio en todo el cerebro, pero ¿que no hay nuevas neuronas? ¡Y qué! Creemos que la neurona es una célula débil que muere enseguida, pero no es verdad: está muy bien protegida. Ni siquiera sabemos si hay una muerte masiva, como se pensaba hasta hace poco.

Yo miro el cerebro humano y no hay agujeros donde falten neuronas, está todo bien cubierto [ríe]. Lo que pasa es que muchas envejecen y se llenan de unos cuerpos densos de lipofucsina que interfieren en su funcionalidad. El tráfico dentro de una célula se mide en milésimas de segundo y con estas acumulaciones se ralentiza. Es ese “no me acuerdo, no me acuerdo” y a las tres horas lo recuerdas. El circuito está intentándolo, pero al no poder conectar intenta hacer un baipás por otras neuronas.
Entonces, ¿todo eso de que perdemos miles de neuronas con cada borrachera es un mito?
Según eso, ¿la muerte de neuronas viejas sería positiva? Facilitaría unas conexiones más rápidas y sin atascos.
El cerebro de Einstein tiene pocas neuronas y mucha glía, y hay quien ha dicho que eso puede facilitar la rapidez del circuito al evitar conexiones inútiles.
Los jugadores de fútbol profesionales utilizan menos neuronas que los no profesionales porque menos neuronas significa más rapidez. Cuando un profesional ve un balón a treinta metros de altura, inconscientemente sabe cuándo tiene que levantar la pierna, qué fuerza tiene que hacer… Son circuitos rápidos de pocas neuronas. En el que no es profesional, miles de neuronas se ponen a pensar y cuando llega, se equivoca.
¿Qué podemos hacer para evitar el envejecimiento de nuestras neuronas?
¡Esa es la gran pregunta! El alcohol, las drogas y la contaminación son elementos a evitar, porque deterioran las neuronas y las llenan de cuerpos densos, bloqueando los circuitos. Una buena alimentación también es clave, porque estas células necesitan estar bien oxigenadas y nutridas. Pero lo más importante para que una neurona no muera es que esté activa: cuando entran en inactividad se llenan de cuerpos densos e incluso desaparecen.

En el niño, los cariños y la atención son fundamentales para que el edificio se construya bien. Y ser curioso. Hay que tener el cerebro activo: la lectura, la cultura, socializar, hablar con gente con otros puntos de vista… todo eso le da una actividad brutal al cerebro.
¿Y cómo mantener nuestras neuronas activas?
Si nos podemos olvidar de la neurogénesis, ¿por qué caballo habría que apostar?
Hay que saber más sobre cómo vive una neurona para que no muera ni se llene de esos cuerpos densos que alteran sus funciones. La plasticidad sináptica es nuestra gran baza porque permite crear circuitos más rápidos y aprender habilidades que antes no teníamos. A partir de los veinte o treinta años ya tienes el edificio construido, pero gracias a la plasticidad, todavía se puede cambiar: te enseñan un descubrimiento nuevo y cambian tus ideas.
¿Es fácil conseguir cerebros humanos para investigar en España?
España tiene el mejor servicio de trasplantes del mundo, pero para bancos de cerebros… Falta concienciar a los familiares de que donar cerebros a la ciencia es útil y que haya un acercamiento entre clínicos e investigadores, con gente que se preocupe de conseguir muestras. No queremos dos cerebros a la semana, es que con dos al año nos da para mucho que investigar. Los mecanismos que provocan enfermedades neurodegenerativas están poco estudiados por falta de muestras.

sábado, 11 de agosto de 2018

LOS VIEJOS MACHOS PAJEROS GANARON EN VOTOS Y PERDIERON POR GOLEADA


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Una activista a favor del proyecto de ley por el aborto legal, seguro y gratuito, se manifestó frente al Congreso argentino el 8 de agosto de 2018, el día en el que inició la votación en el Senado.CreditEitan Abramovich/Agence France-Presse — Getty Images
BUENOS AIRES — En la madrugada del 9 de agosto, la iniciativa para promover la interrupción voluntaria del embarazo, que ya había sido aprobada en la Cámara de Diputados en julio, fue frenada por el ala más conservadora de la política argentina, el Senado. Después de más de dieciséis horas de debate, casi a las tres de la madrugada, se conoció el resultado de la votación: 38 votos en contra y 31 a favor. El edificio de mármol del Congreso desoyó el grito de la calle: “Aborto legal en el hospital”.
Lo que se discutía en el Senado no era menor: no se peleaba por la posibilidad de interrumpir un embarazo —que es legal en Argentina por causales y que está respaldado por un fallo de 2012 de la Corte Suprema de Justicia—, sino porque todas las mujeres, sin discriminaciones por región o condición, pudieran acceder a un aborto sin riesgo de morir en la clandestinidad.
La Argentina se había comprometido, en el año 2000, en la firma de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas, a bajar la tasa de 3,4 muertes maternas cada 10.000 nacimientos a 1,3 para 2015. Tres años después, el aplazo global no fue suficiente para convencer a los senadores.
Tampoco los convenció que durante 2016 murieron 46 mujeres por embarazos terminados en abortos inseguros. Ni en Uruguay ni en Ciudad de México —donde el acceso al aborto es legal— hay muertes registradas en sus sistemas de salud por la interrupción de embarazos.
Sin embargo, detrás de este revés parlamentario hay una victoria irreversible: la revuelta feminista en la Argentina es la fuerza social de mayor peso y de mayor convocatoria.
Esta revolución, que hizo de la legalización del aborto su mayor reclamo, no tiene marcha atrás y ha sido el despertar político de miles de argentinas y argentinos jóvenes que solo hacen más visible la ruptura generacional de la política en el país: los senadores que rechazaron la legalización del aborto tienen un promedio de 57 años y en la calle —con un lazo más fuerte que nunca entre mujeres de distintas generaciones— las grandes protagonistas fueron las mujeres menores de 18 años.
El contraste entre las chicas con pañuelos verdes y los políticos con discursos moralistas y religiosos polarizó la jornada entre el pasado en formol y el futuro en un movimiento vibrante y laico.
Esta fiebre libertaria y generacional se da en un país clave para una región en la que —aunque cada vez menos— el catolicismo incide en las conductas sexuales y decisiones individuales de las personas. El 58,3 por ciento de las 12.081 mujeres que buscaron ayuda para abortar en un grupo denominado Socorristas en Red —que acompañan a mujeres que solicitan su asistencia para interrumpir un embarazo con medicamentos— son religiosas: católicas o evangélicas. No es una cuestión de fe, sino de poder. El cabildeo ejercido por el Vaticano para frenar esta iniciativa en Argentina, una nación pionera en innovar con leyes de género de América Latina, es congelar otras iniciativas similares en el resto del continente.
Por eso, la Iglesia católica intervino directamente en esta batalla parlamentaria. En estos meses emprendió una estrategia agresiva dirigida a los senadores y gobernadores “a favor de la vida”. El propio papa Francisco comparó el aborto con el nazismo, pero, más allá de las misas o expresiones públicas, se presionó en privado a políticos, periódicos y canales de televisión para manipular la votación y frenar la difusión de la campaña por el aborto legal en los medios de comunicación.
Parece una reacción desesperada en un momento en el que el catolicismo está perdiendo tracción, ya sea por la abrumadora inserción del evangelismo en América Latina, los mayores índices de ateísmo o por el descrédito por numerosos casos de abuso sexual.
De manera non sancta, la Iglesia argentina echó a andar una maniobra frontal para influir en el Senado. Y triunfó, aunque de manera temporal. Hay toda una generación de argentinas y argentinos, muchos de los cuales podrán votar en las elecciones presidenciales y legislativas de 2019, cuando se podrá volver a discutir la legalización del aborto seguro en el Congreso.
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Una manifestante a favor de la legalización del aborto a las afueras del Congreso en Buenos Aires, después del resultado de la votación del Senado, en la que se rechazó el proyecto de ley. CreditMarcos Brindicci/Reuters
En la trasnoche, con la desazón de la derrota, más de un millón de mujeres con los pañuelos verdes de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito empezaron a caminar en una peregrinación nocturna. Para ellas el verde se convirtió en un símbolo de identidad política del rechazo a la invisibilización histórica de las demandas de las mujeres y la diversidad sexual. “Ahora que sí nos ven”, cantaban.
Ahora nadie puede dejar de verlas: pese al voto negativo del Senado, el movimiento de mujeres en Argentina se ha convertido en una de las fuerzas políticas con más arrastre popular al tiempo que desnudó una crisis de representación política generacional: personas menores de 30 años no pueden ser senadoras por la reglamentación legislativa, pero es justamente la cámara más determinante para decidir sobre las vidas de las mujeres en edad reproductiva.
El futuro es irreversiblemente feminista. Pero esa tendencia debe estar acompañada de acciones que garanticen el éxito de la ley por el aborto legal, seguro y gratuito el próximo año.
Aunque la aprobación de una norma requiera los mecanismos institucionales, la revolución feminista en América Latina no depende de la política clásica. Y, por lo tanto, la derrota normativa no puede sofocar un movimiento que estalló el 3 de junio de 2015, el día de la marcha convocada por el colectivo Ni Una Menos contra la violencia de género, que se expandió por el continente y promovió el paro mundial del 8 de marzo de 2017 y 2018.
A pesar del frío y la lluvia, miles de argentinas coparon las calles en una vigilia. Cuando se supo el resultado de la votación, nos abrazamos y lloramos. Pero no se perdieron las esperanzas. En Uruguay, donde el aborto es legal desde 2012, la ley fue vetada la primera vez que se intentó pasar, en 2008.
Hoy, el futuro es irreversiblemente feminista. Pero esa tendencia debe estar acompañada de acciones que garanticen el éxito de la ley por el aborto legal, seguro y gratuito el próximo año.
La ley se debe instalar en el centro de las elecciones de 2019 y recordar los nombres de los legisladores (se elegirán 130 diputados nacionales y 24 senadores nacionales) que rechazaron el proyecto para que no sean votados. También, se debe promover que más feministas lleguen a cargos de representación política y dejar en claro que para formar parte del movimiento de mujeres se tiene que defender el derecho a decidir.
Pero para darle voz a la diversidad, los medios de comunicación tendrían que incluir a más mujeres y trans con compromiso de género entre sus columnistas en diarios y en espacios centrales de la televisión. Al mismo tiempo, el movimiento feminista debe unirse en torno a los liderazgos que puedan articular un movimiento popular, masivo, democrático y que puedan ocupar lugares de peso en la opinión pública. Ese movimiento debe respaldar a los profesionales de la salud que pese a los obstáculos siguen realizando abortos y pedir de manera permanente y férrea que se enseñe educación sexual en las escuelas.
El Senado, anquilosado y demasiado cerca de la Iglesia, se negó a escuchar un reclamo popular que se escuchaba en la calle y que salvaría la vida de decenas de mujeres. Pero las feministas, las jóvenes y las de todas las generaciones, no dejaremos de tomar la calle y de reclamar un derecho tan básico como poder decidir sobre nuestros cuerpos.

viernes, 10 de agosto de 2018

INVESTIGADORES CULIBLANCOS PREJUICIOSOS


HOMO ERECTUSLa pereza del Homo erectus influyó en su extinción

Un estudio de la Universidad Nacional Australiana se apoya en las evidencias halladas en las excavaciones arqueológicas que se realizaron en 2014 en el yacimiento de Saffaqah (Arabia Saudí).

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Paladar original de un Homo erectus / Wikipedia


La pereza contribuyó, en parte, a la extinción del Homo erectus, un homínido extinto que habitó la Tierra en un período que abarca entre unos 1,8 millones de años y 350.000 años antes de nuestra era, informaron hoy fuentes científicas.
El estudio de la Universidad Nacional Australiana, publicado en la revista científica PLoS One, se apoya en las evidencias halladas en las excavaciones arqueológicas que se realizaron en 2014 en el yacimiento de Saffaqah (Arabia Saudí) sobre las antiguas poblaciones humanas que datan de la Edad Temprana de Piedra.
La investigación reveló que esta especie extinta utilizó "estrategias de menor esfuerzo" para fabricar herramientas y recolectar su materia prima en ese lugar de la Península Arábiga, según el estudio de la Universidad Nacional Australiana (ANU, en inglés).
Las evidencias de ese yacimiento arqueológico muestran que sus herramientas "eran comparativamente de menor calidad" que las que produjeron especies como los primeros Homo sapiens o los Neanderthals.
Shipton remarcó que las evidencias recolectadas en Saffaqah muestran que los Homo erectus fabricaban sus herramientas con las rocas que encontraron cerca de su campamento en lugar de desplazarse un poco más lejos a una cantera con material de mejor calidad.
"Ellos sabían que estaban allí (cuesta arriba), pero parece que debido a que ya tenían suficiente recursos adecuados pensaron que no debían molestarse", comentó el experto.
"Realmente da la impresión de que no se hubieran esforzado ni tampoco dan la sensación de ser exploradores que miraron al horizonte ni de tener la misma capacidad de maravillarse como nosotros", comentó Shipton en un comunicado de la ANU.
Esta "pereza" se sumó a la incapacidad de adaptarse a los cambios climáticos de esos Homo erectus, lo que probablemente fue clave en su extinción, según Ceri Shipton, autor del estudio.
"No hubo un progreso del todo y sus herramientas nunca se encontraron muy lejos de los que ahora son lechos de los ríos secos. Creo que al final el ambiente fue demasiado seco para ellos", dijo el académico de la ANU.
Los restos de sedimentos del ambiente que los rodeaba muestra que éste cambiaba, pero éstos seguían comportándose y haciendo lo mismo en lugar de adaptarse.

LOS MURCIANOS TIENEN COJONES MEDIO SECOS


¿Bóxer o slip? La ciencia nos revela lo más saludable

La investigadora alicantina Lidia Mínguez ha realizado un estudio en la Universidad de Harvard para analizar las mejores formas de cuidar de el semen

¿Bóxer o slip? la pregunta típica que ahora, por fin, tiene respuesta. A pesar de lo que algunos creen, esta no es una cuestión de moda, si no de salud reproductiva. La revista científica Human Reproduction nos otorga la solución al dilema gracias a la investigadora Lidia Mínguez. La alicantina, que actualmente trabaja en el Departamento de Salud Ambiental de la Universidad de Harvard, realizó un estudio sobre 656 pacientes con problemas reproductivos.

Este estudio ha conseguido demostrar que el uso de slip empeora significativamente la calidad del semen y provoca un descenso del 25% en su concentración. Por el contrario, los hombres que usan boxer tienen un 17% más de esperma y un 33% más de espermatozoides ‘nadadores’en una eyaculación.

Los beneficios del uso del bóxer ya eran conocidos anteriormente, sin embargo, este es el estudio más amplio sobre el tema y ha develado algunos datos desconocidos hasta el momento, como que el cuerpo intenta compensar la baja calidad del semen del usuario de slips produciendo en mayor medida la hormona FSH, encargada de producir mayor cantidad. Según Mínguez este "es un mecanismo compensatorio que no se había descrito hasta ahora”.

Tampoco jacuzzis o ciclismo habitualmente

En consecuencia, si uno desea mantener o aumentar su fertilidad, es recomendable evitar ciertos hábitos como la utilización de slip, bañarse en jacuzzis o practicar ciclismo habitualmente. La explicación se encuentra en la temperatura óptima para los testículos. El esperma moriría a los 37º C de nuestro cuerpo, "esa es la razón por la que los testículos están fuera, para poder estar a dos grados menos", asegura la investigadora. Por ello, cuanto más ajustado es un calzoncillo peor resulta para la calidad del esperma.

Pero Mínguez puntualiza: "Hablamos de probabilidades, puede ocurrir perfectamente que llegue la persona con los calzoncillos más apretados del mundo y un superesperma". Además, la alicantina evita el alarmismo con un dato apenas conocido para la mayoría de las personas: "La espermatogénesis tarda alrededor de tres meses, por lo que basta ese tiempo para revertir el efecto perjudicial de los mismos".

Otras investigaciones sobre el semen

Lidia Mínguez trabajó en Murcia antes de trasladarse a los Estados Unidos. Allí se quedó horrorizada al descubrir, a través de la investigación de su tesis doctoral, que la calidad del semen de los jóvenes murcianos es “catastrófica”. Cinco años después continúa trabajando para solucionar la falta de concienciación: "En ese primer estudio, los participantes me decían: 'A mí no me digas mis resultados, que me rayo'".

En otra investigación reciente, la investigadora ha demostrado los beneficios del consumo de pescado para la calidad del semen a pesar de la alta concentración de emrcurio en algunos pescados contaminados: "Es porque los beneficios del omega 3 del pescado superan a los perjuicios del mercurio".

Actualmente, Mínguez continúa estudiando desde Harvard la relación de distintos químicos con el estilo de vida y la dieta.

SI EL 55 % DE LA POBLACIÓN SON MUJERES,¿PORQUE HAY UN 60 % EN CONTRA DEL ABORTO?


Aborto, Iglesia y gobiernos “progresistas”

Periodista


Manifestantes a favor de la despenalización del aborto, concentradas en la Plaza del Congreso, en Buenos Aires. EFE/David Fernández
Manifestantes a favor de la despenalización del aborto, concentradas en la Plaza del Congreso, en Buenos Aires. EFE/David Fernández
No es cierto que penalizando la interrupción del embarazo se impida abortar a la mujer. A las mujeres no se nos puede impedir que abortemos. No he conocido a ninguna mujer que, decidida a hacerlo, no lo haya hecho. Conocemos, eso sí, aquí, en Argentina y en cualquier otro lugar, muchachas que han perdido el útero, mujeres desangradas, mutiladas e incluso muertas. La cuestión no es si la mujer aborta o no. La mujer aborta, punto. Sea católica, musulmana, judía, pobre, rica, joven, madura, monja o mediopensionista. La cuestión es cómo lo hace, en qué condiciones. En cuanto a las niñas, el asunto es feroz, porque se las obliga a parir. Con diez, doce, catorce años. Se las obliga a gestar y a parir, en la inmensa mayoría de los casos tras sufrir violaciones. Y a eso le llaman pro-vida.
Así pues, siendo lo anterior innegable en el caso de las mujeres más o menos adultas, queda meridianamente claro de qué va la negativa a legalizar el aborto: No se trata de impedir que interrumpan su embarazo, sino de un castigo contra la mujer por el simple hecho de reclamarse soberana de su cuerpo, de exigir el manejo de su propia maternidad, su autonomía a la hora de ser.
A nadie se le escapa que en el centro de todo este asunto se encuentra la Iglesia. La Iglesia católica, en el caso de España y Argentina, cuyo Senado acaba de rechazar la despenalización del aborto. La capacidad de repartir prebendas, de lobby, la penetración de los partidos políticos y las instituciones públicas por parte de la Iglesia es la herramienta. Pero en el caso de España, muy en particular en su labor “educativa”. Como ya expliqué en un artículo aquí mismo, en España hay alrededor de 4.000 centros privados concertados. De ellos, el 65% pertenecen a la Iglesia católica. Esto supone que más de un millón de escolares se forman cada año en dichas instituciones. O sea, que se forman en un relato que no solo castiga el hecho de ser mujer (Eva, origen de la mujer, es culpable de todos los males y la virginidad es la madre de todas las virtudes) sino que adoctrina en la afirmación de que la posibilidad de que una mujer decida sobre su propio cuerpo y sobre su maternidad es una abominación y va contra la vida. No entraré a discutir qué entiende esa gente por “vida”, pero sí que mientras millones de ciudadanos y ciudadanas alcancen la edad adulta habiendo sido de tal manera adoctrinados, la lucha por los derechos de la mujer es un camino extraordinariamente difícil y frustrante.
Alguien podría argumentar que cada familia tiene derecho a que sus hijos se eduquen según los criterios que les venga en gana. Por supuesto que no, ya que una sociedad debería impedir que la educación perpetúe discriminaciones, y en el caso de la Iglesia católica la discriminación de la mujer, así como de toda opción sexual diferente de la heterosexualidad, es palmaria. Pero más allá de eso, y mucho peor, debemos plantearnos con urgencia los más de 4.000 millones y medio de euros que el Estado destina a la Iglesia católica en concepto de “educación”. Mientras el Estado sufrague la educación en la desigualdad, la discriminación y la penalización de la mujer por ser mujer en general, y por hacer el uso de su cuerpo que le venga en gana en particular, mientras esto siga siendo así, la vida de las mujeres corre peligro, y es una vida peor, más ardua y dolorosa que la de los hombres.
Los mismos gobiernos (en este caso los socialistas) que dicen apoyar la despenalización del aborto son los que siguen hinchando las arcas católicas para que eduquen a la ciudadanía del futuro en lo contrario. ¿Para qué? Pues como ya es evidente que la mujer que quiere abortar, aborta, lo hacen como forma de castigo. Los gobiernos conservadores y las instituciones religiosas, sí, pero también aquellos que siguen nutriendo de dinero a la bestia.

La hidatidosis está más presente entre la población de lo que se pensaba


La hidatidosis es una enfermedad parasitaria vinculada al contacto con animales en entornos rurales y doblemente olvidada porque se piensa que la higiene ha hecho que pase a la historia. Sin embargo, no es así, según un estudio internacional, en el que han participado cerca de 25.000 personas de Bulgaria, Rumanía y Turquía. La investigación, que se enmarca dentro de un amplio proyecto europeo con participación española, ha detectado quistes hidatídicos en personas de todas las edades. 

<p>Ovejas en Rumanía. / Pixabay</p>
Ovejas en Rumanía. / Pixabay
La hidatidosis es una grave patología parasitaria causada por larvas de un tipo de gusano denominado Echinococcus granulosus que puede pasar del perro al hombre a través de hospedadores intermedios como el ganado, especialmente, las ovejas. 

Hasta ahora existían muy pocos datos epidemiológicos de esta enfermedad parasitaria que afecta tanto a animales como al ser humano y que, lejos de erradicarse, sigue muy presente en la población rural de Bulgaria, Rumanía y Turquía, países que abarca esta investigación, y probablemente también en otros contextos.
Un grupo internacional de investigadores en el que participa el Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA, centro del CSIC) ha publicado un estudio en la revista The Lancet Infectious Diseases que demuestra que la prevalencia de la hidatidosis es más alta de lo que se pensaba.
Tras realizar pruebas ecográficas a cerca de 25.000 personas de forma voluntaria en los años 2014 y 2015, los investigadores hallaron quistes hidatídicos en el 0,41% de los casos tanto en Rumanía como en Bulgaria y en el 0,59% en Turquía. Los diagnósticos de la enfermedad incluyen todas las edades, también niños, y todas las provincias estudiadas.
El trabajo se enmarca dentro del proyecto europeo HERACLES, que finalizará el próximo mes de septiembre tras cuatro años de investigaciones. Entre los diversos objetivos de esta iniciativa, uno de los más importantes era la realización de un cribado poblacional en los tres países elegidos, que se llevó a cabo con ecógrafos portátiles, al tiempo que se adiestraba al personal sanitario de las zonas rurales en el manejo de estos aparatos, que sirven para diagnosticar muchas otras enfermedades. Una vez finalizado el proyecto, el equipamiento se donaba a centros de salud locales y los pacientes eran derivados a los hospitales correspondientes para su tratamiento.
Por lo tanto, “este proyecto tenía un gran valor añadido”, destaca Mar Siles, firmante del artículo y directora del IRNASA. En cuanto al estudio epidemiológico en sí mismo, no se había hecho antes de forma tan amplia. "Queríamos definir cuántos habitantes sufrían esta enfermedad entre la población rural y se ha visto que el porcentaje era bastante más grande de lo esperado según las referencias que teníamos”, añade.
Una enfermedad doblemente olvidada
“Es una enfermedad olvidada”, asegura la investigadora, “pero en los países desarrollados está doblemente olvidada porque la gente cree que ya no existe y no es verdad”. Gracias a la higiene, los casos se han reducido notablemente en las últimas décadas en países como España, pero aún así “yo recibo dos o tres llamadas al año de pacientes crónicos que han llegado a casos extremos en los que incluso se plantean amputaciones”. 

Además, “las estadísticas oficiales subestiman claramente el número de personas afectadas”, tal y como evidencia este estudio. Aunque los datos pertenezcan a Bulgaria, Rumanía y Turquía, es probable que en el oeste del continente europeo la situación también esté subestimada.
Como en otras enfermedades olvidadas, el escaso número de pacientes hace que no tenga interés económico y que resulte casi imposible acceder a financiación para realizar estudios tanto epidemiológicos como de diagnóstico y tratamiento, que presentan todavía muchas dificultades. En este sentido, el carácter de enfermedad olvidada hace que falten especialistas con un conocimiento profundo de esta patología, necesarios para una atención adecuada a los pacientes.
“Está muy extendida la idea de que ya no existe, que solo hay pacientes residuales de hace 30 años, pero aquí también hemos hecho estudios y hemos visto que aún hay transmisión, evidenciada por la presencia de casos pediátricos autóctonos. El problema es que tarda mucho en dar síntomas, puedes contraer la enfermedad y que pase más de una década antes de que se manifieste”, comenta la experta.
Un proyecto europeo con excelentes resultados
La revista The Lancet Infectious Diseases le ha querido dar especial relevancia a esta investigación colocándola en su portada del mes de julio de 2018, además de dedicarle un editorial. “Consideran que ha sido extraordinario que hayamos obtenido financiación para estudiar esta enfermedad que no importa a nadie más que a los pacientes”, destaca Mar Siles.
Mar Siles
Mar Siles y la técnico de laboratorio María González. / DiCYT
El balance del proyecto HERACLES es “muy positivo” en todos sus aspectos, no solo en la parte de investigación epidemiológica. “Se ha creado un registro europeo de pacientes y la Organización Mundial de la Salud nos ha solicitado una guía de manejo clínico muy práctica que servirá para orientar a los médicos”, comenta.
El IRNASA ha colaborado en todas las vertientes del proyecto, pero especialmente en las relacionadas con la biología molecular, como el desarrollo de nuevas dianas para el diagnóstico, y también en la creación de una colección de muestras de la enfermedad.
Otro de los aspectos destacados del proyecto se centró en la búsqueda de nuevos fármacos, en concreto, en “una nueva formulación que permite aumentar la solubilidad de un compuesto que ha sido patentada dentro del proyecto”. Ahora esta parte del trabajo puede derivar en un nuevo proyecto europeo para el que ya se ha solicitado financiación dentro del programa Horizonte 2020. El objetivo sería comenzar a realizar ensayos con pacientes.
Referencia bibliográfica
Tamarozzi, Francesca et al. (2018). "Prevalence of abdominal cystic echinococcosis in rural Bulgaria, Romania, and Turkey: a cross-sectional, ultrasound-based, population study from the HERACLES project". The Lancet Infectious Diseases 18(7): 769–778 julio de 2018. DOI: https://doi.org/10.1016/S1473-3099(18)30221-4