La maté porque era mía
Los sentimientos apasionados consiguen aliviar el dolor tanto como lo hace un analgésico o incluso la droga más adictiva

UNA PÁGINA PARA PUBLICAR LAS BARBARIDADES MÉDICAS,LOS ROBOS DE LOS LABORATORIOS,LAS MEDIDAS PROGRESISTAS Y LAS NOVEDADES MEDICAS MUNDIALES

Los estudios clínicos que se publican en revistas científicas son los que, en la mayoría de los casos, determinan que los médicos opten por uno u otro fármaco para tratar determinadas dolencias. Un estudio publicado hoy en la revista The British Medical Journal alerta sobre esta tendencia y advierte de que es mucho más fácil que se publiquen los trabajos con resultados positivos que aquellos que concluyen que un medicamento no es beneficioso.
Esta situación, que tiene que ver con el patrocinio de los estudios por parte de los laboratorios fabricantes, lleva, a juicio de los autores del Instituto Alemán para la Calidad y la Eficiencia en el Cuidado de la Salud, a que la información que manejan los facultativos sea incompleta y les conduzca, por lo tanto, a tomar decisiones incorrectas.
Como ejemplo de su teoría, los investigadores analizaron todos los datos de ensayos clínicos tanto los publicados como los que no se difundieron del antidepresivo reboxetina, aprobado en 1997. El análisis incluyó resultados de 13 ensayos clínicos del fármaco, que incluía ocho nunca publicados realizados por el laboratorio fabricante, Pfizer.
Según los resultados de la investigación, los estudios demostraban que el antidepresivo era más eficaz que el placebo y era incluso menos beneficioso para los pacientes que otros medicamentos de la misma familia, inhibidores de la recaptación de la serotonina. Tanto los autores del estudio, como los de un editorial que acompaña a la publicación del mismo, insisten en que se debe requerir por ley la publicación de todos los ensayos clínicos, incluso de fármacos que no se aprueben finalmente.
Entre uno y tres: 3
Francisco Almodóvar, abogado del Bufete RAM (Reacciones Adversas a los Medicamentos) me envía un artículo que por su interés reproduzco resumido. El caso Boles V. Merck & Co. es uno de los cientos pendientes en Estados Unidos por los daños ocasionados por el medicamento Fosamax, un bisfosfonato que ha provocado numerosas “muertes de la mandíbula” en personas a las que les fue prescrito, y consumieron este fármaco, durante largos periodos de tiempo.
In Re Fosamax Products Liability Litigation es el título mediante el cual se van a ventilar en un tribunal federal de Manhattan todas las demandas sobre el caso Fosamax, recetado para la no enfermedad de la osteoporosis. El primer juicio del caso Boles se celebró en septiembre de 2009 pero al jurado le fue muy difícil emitir un veredicto debido a algunos defectos formales. El juicio se pospuso para junio de 2010.
El segundo juicio del caso Boles V. Merck & Co ha finalizado con un veredicto a favor de Shirley Boles de
8 millones de $, 3 millones más de los solicitados por su abogado. Es muy probable que Merck presente alegaciones, teniendo en cuenta que el varapalo ha sido importante, aunque no inesperado, si observamos las noticias que sobre el caso Fosamax se han venido produciendo en numerosos medios de comunicación estadounidenses.
Los abogados de Merck no están muy contentos con esta decisión del jurado. Según ellos, las pruebas presentadas por el demandante no evidencian la relación de causalidad entre los daños demostrados y el consumo del medicamento. Argumentan que el medicamento fue prescrito correctamente y que es un medicamento seguro y eficaz.
En este tipo de casos se sacan todos los trapos sucios posibles. La estrategia de los abogados defensores es la de demostrar que el medicamento no ha causado la osteonecrosis de la mandíbula, sino que el causante, en este caso concreto, ha sido el tabaco y un largo historial de problemas de salud. Tratan de desviar la atención sobre los numerosos informes y estudios, publicados en revistas médicas de prestigio, que evidencian que Fosamax puede causar muerte mandibular cuando es ingerido en largos periodos de tiempo. Sherley Boles estuvo varios años consumiendo este medicamento.
Hay que decir que la osteonecrosis de la mandíbula por consumo de Fosamax viene asociada a extracciones dentales, es decir, que cuando el consumidor acude al dentista es cuando suele aparecer este problema.
Que Merck conocía la conexión de Fosamax con la osteonecrosis de la mandíbula es un hecho documentado. Que recibió un requerimiento de la FDA en el año 2005 para que incluyera en el prospecto este riesgo, también está demostrado. Que numerosos estudios evidencian el riesgo, tan sólo hay que acudir a revistas médicas de prestigio y verlo.
Los demandantes aportan pruebas de la prescripción e ingesta del medicamento. Sherley Boles lo consumió de 1997 a 2006. La información contenida en el prospecto del medicamento cambió en 2005, tras la mencionada advertencia de la FDA. Aún confiando en la buena fe de Merck, es decir, que no sabía nada sobre este riesgo, aún así, muchas personas consumieron este medicamento sin ser informadas de esta posible reacción adversa una vez que el prospecto ya había sido modificado. Aunque repito, tardaron mucho en impulsar una modificación de la información cuando ya conocían esta reacción adversa.
Más detalles sobre este caso. ¿Y los médicos prescriptores del medicamento? ¿Podría Merck tratar de repartir responsabilidades legales, una vez que la empresa cumplió con la modificación del la información terapéutica del medicamento en el prospecto y quizás ficha técnica, aunque lo hiciera tarde y sin mucha publicidad? Es decir, ¿está el médico prescriptor obligado a informarse y mantenerse al día de las modificaciones en prospectos, ficha técnica y estudios contrastados sobre los medicamentos que prescribe? ¿Debe informar al paciente sobre los riesgos y posibles reacciones adversas?
¿Y el dentista? ¿Debe preguntar al paciente si está consumiendo bisfosfonatos tipo Fosamax, antes de realizar una extracción? ¿Y el farmacéutico? ¿Debe informar a su cliente sobre las RAM (Reacciones Adversas) que el medicamento tiene; al igual que realizar un seguimiento farmacoterapéutico, ante actualizaciones importantes en ficha técnica y prospectos ocurridas en los productos que vende?
¿Y el ciudadano al que le ha sido prescrito un fármaco? ¿No tiene que exigir información, si es que quiere saber? ¿Y si no la exige: le tienen que informar, aún así? Todas estas cuestiones van a ser resueltas en años venideros en los diferentes juicios que se llevarán a cabo en USA y resto del mundo.
¿Y en España? También. La información terapéutica sobre los medicamentos es, como ya indicaba el abogado Manuel Amarilla, una responsabilidad compartida entre todos los agentes que participan en la cadena de transmisión de dicha información (concepto de responsabilidad contractual terapéutica). LA FDA es muy probable que en el caso Fosamax también tenga responsabilidades al no obligar antes al laboratorio a modificar el prospecto y no apoyar estudios específicos una vez que había recibido numerosas notificaciones que hacían pensar que la relación beneficio/riesgo del medicamento se tambaleaba.
Casos como Boles V. Merck tienen importancia por las consecuencias jurídicas que tendrán en el futuro a la hora de determinar las responsabilidades legales en la cadena de información terapéutica de los medicamentos.
Algunos sonríen con sólo verlos entrar al hospital. Es una sonrisa de expectativa, por lo que prometen las narices rojas y los gorros. A otros les lleva más tiempo mover la comisura de los labios: parece que no miran, pero no tardan mucho en sumarse con risas. Es un rato en que las paredes blancas y el silencio se transforman en alegría. Todos los martes, el Garrahan se convierte en un gran teatro, en el que cinco clowns –Ariel Kotlar, Irene Sexer, Silvina Sznajder, Luciana Wiederhold y Gabriel Cohan– se pasean vestidos de médicos y con accesorios de payaso, transformando a su paso a los chicos, sus padres y también a los doctores en un público agradecido.

Los médicos Mariano Rozenberg y Andrés Kogan crearon la ONG Alegría Intensiva en septiembre de 2008, inspirados en la exitosa experiencia de Doutores de Alegria en Brasil. Después de dos años de presentarse en el Garrahan, decidieron hacer una obra para darse a conocer y expandirse. “Nuestro deseo es estar en todos los hospitales pediátricos, poder ir a cada uno dos o tres veces por semana y seguir sumando artistas”, cuenta Rozenberg. “Decidimos trabajar con artistas profesionales para mantener la calidad y el compromiso –agrega Kogan–. Queremos aportar el granito de arena para cambiar la internación pediátrica. Hace setenta años, los chicos se internaban sin los padres: hoy, eso suena a una locura. Nosotros queremos que el Garrahan no sea la excepción, sino que en un futuro esta experiencia sea algo común”. Una historia para no dormir, la obra que protagonizan dirigida por Mariana Briski, estuvo durante julio en el Teatro Del Nudo y este fin de semana presenta su última función. En la obra, los clowns reproducen el escenario del hospital y cuentan la historia de un chico internado que no se puede dormir.
“Trabajar con la risa en cualquier ámbito es muy gratificante, porque es algo que retroalimenta –explica Kogan– pero cuando se trata de un chico que está internado o de un familiar, tiene un plus.” Los martes, a las 10 de la mañana, los cinco clowns empiezan el recorrido del Garrahan por las salas de espera. La respuesta es inmediata, se acercan de otras salas a verlos y gente que ya fue atendida retrasa su salida. Después pasan por las habitaciones donde los chicos están internados. “Por ahí entrás a una habitación y un nene está muy serio y te mirá –cuenta Sznajder–. Pero de repente tiene una reacción. Una sonrisa o cualquier respuesta de alguien que se siente mal, o le duele algo, significa que algo se mueve en ellos. La sonrisa es la punta del iceberg de algo que se transforma.”
Andrés Kogan cuenta que no buscan una mejora: eso es algo secundario. “Esa es la diferencia entre Patch Adams (el famoso médico clown que inspiró la película con Robin Williams) con lo que nosotros hacemos. Nuestra idea es mejorar la relación de los chicos con el hospital, con los médicos, y mejorar la situación de los padres. Pero está claro que mejora la calidad de internación y los chicos tienen un confort y una posición positiva y esperanzadora de lo que están atravesando.”
El recorrido por el hospital continúa. En una habitación está Magalí, con una venda en forma de casco cubriéndole la cabeza. Cuando los payasos entran, no parece contenta: no sonríe ni saluda. En el cuarto hay también dos muñecos, uno del Chavo y otro de la Chilindrina: Ariel y Gabriel los agarran e imitan sus voces. A los pocos minutos, Magalí está a los gritos, mueve los brazos y, con sonrisas, pide sus muñecos: quiere participar del show. Cada uno de los chicos en las otras habitaciones tiene también su pequeño espectáculo privado. En el pasillo, una madre se acerca a los clowns para preguntarles si pueden ir a la habitación de su hijo, que dormía cuando pasaron. Lo hacen.
Una canción de la obra describe perfectamente la sensación que les deja a los chicos el paso de los clowns: “Hoy, algo lindo vi”.
(2) http://www.clarin.com/mundo/america_latina/Cuba-propone-gente-salud-educacion_0_346765413.html
(4) http://www.rebelion.org/noticia.php?id=114124&titular=cuba-no-abandona-la-asistencia-social

Edgar Allan Poe, en una litografía. .
Luis Alemany | Madrid
.Los delirios de Don Quijote; las 'depres' de Hamlet; el narcisismo de Mozart; el trastorno bipolar de Van Gogh; la hipersensibilidad de Chopin; la paranoia de Panero... Qué sería del arte sin las enfermedades mentales.
"No, no, ésa es una confusión peligrosa", corrige Jesús de la Gándara, jefe de Psiquiatría del Complejo Asistencial de Burgos y autor de un blog sobre salud mental en EL MUNDO.es. "Es cierto que, entre las personas hipercreativas, las enfermedades mentales se dan con más frecuencia, porque también son personas hipersensibles. Pero en ningún caso la creatividad procede de la enfermedad mental, ni la enfermedad mental procede de la creatividad".
Así que hoy, Día Mundial de la Salud Mental, toca poner en crisis el tópico del poeta loco y bohemio. Poeta y bohemio, sí, pero loco, no. "En cualquier caso, uno encuentra artistas depresivos y bipolares. No hay esquizofrénicos ni psicóticos, que es en lo que pensamos cuando se habla coloquialmente de locos", explica De la Gándara, que dirigió hace un tiempo un estudio sobre la patobiografía de más de 60 poetas suicidas. "Porque eso es verdad, los poetas se suicidan bastante".
"No me interesan los locos tanto como las personas que están en el límite", explica Fresán
Qué hablen los escritores: el argentino Rodrigo Fresán ha llenado sus novelas de enfermos mentales: 'Jardines de Kensington', 'Historia argentina', 'Magma'... "Sí, puede que tendamos a embellecer la locura. Desde el 'Quijote' se hace y funciona...", se disculpa.
¿Qué significa eso de 'funciona'? "Significa que son personajes que no tienen límites, en primer lugar. Y, sobre todo, que ofrecen una voz fascinante en la que explorar. Muchas grandes novelas están construidas sobre la voz de una persona alterada. Estoy pensando en el Humbert Humbert de 'Lolita', en los personajes de John Banville...".
"De todas formas", continúa Fresán, "no me interesan los locos tanto como las personas que están en el límite". Y ahí, Fresán coincide con su colega Alejandro Gándara, que organizó en la Escuela Contemporánea de Humanidades, un curso sobre literatura y enfermedades mentales.
"Me interesa la locura de los 'normales', esos que se pasean por la vida cargados de razón, de eficiencia y tratando de demostrar continuamente su valía. Hoy en día, hay que padecerlos en todas partes y la que de verdad me interesa es la literatura que los descubre y los pone en evidencia", explica.
"La locura ha sido muy prestigiada como asunto de la narración y como asunto de la poesía, al menos desde Rimbaud", continúa. "Esa fascinación tiene mucho que ver con el narcisismo creador del siglo XX y estos principios del XXI. Todo el mundo quiere crear: desde el peluquero al gastrónomo, pasando por las criaturas más diversas y desde luego por las artes convencionales. Pero el loco que ya no tiene regreso, el verdaderamente loco, carece de un discurso que se pueda comunicar, carece de recursos amplios y tiende a convertir todo lo que hace en idiolecto (tan repleto de lógica y tan estructurado como no conseguiría nadie que no estuviera auténticamente loco)".
"Me molestan las novelas y las películas que llevan al loco al terreno del gran guiñol, a la locura barroca... Hay algunos relatos de Poe como 'El delator' o 'El gato negro' que son un ejemplo. Me interesa mucho más la locura cuerda", subraya Fresán.
"El mito del artista loco es muy atractivo visto desde fuera", concluye el otro Gándara, el psiquiatra. "Creemos que nos va a abrir las puertas de la creatividad, pero las puertas de la creatividad se abren por otra cosa. Se abren porque se posee una inteligencia en particular, abierta, dispuesta a entender dos ideas contradictorias al mismo tiempo".